APERITIVO
La muchacha se dirigía, tarareando feliz, a la máquina expendedora. Estaba enamorada (o creía estarlo) y su corazón latía como loco cuando lo tenía cerca. A él, el dueño de sus pensamientos. Hermoso como un dios de la oscuridad y tentador como un ángel caído…
Estaba segura de que podría conquistarlo. Sí. Conseguiría, de alguna manera, que él la amara.
—¿Quizás unos frutos secos? ¿Chocolate? No... ¿Cacahuetes, pipas…? —se dijo, mirando los productos expuestos tras el cristal.
Si tan solo pudiera librarse del estorbo de su hermana…
—Ñam, me encantan las pipas… ¡Pipas!
Una elección muy propia, Manaka-san…
Pipas = semillas de girasol tostadas y con sal.
