Primer mes – Noviembre

Nueva York

-¿Y a ti que te pasa?

Quinn se encontraba en la cocina, preparando lasgna vegetariana para su novia y una de carnes para su hija. Beth estaba recostada en el mesón, con la cabeza entre sus manos, lanzando pequeños suspiros.

-Discutí con Phoebe – contestó con lágrimas en los ojos

-¿Qué paso? – Quinn se acercó luego de asegurarse de que la lasagna no se iba a quemar - ¿Por qué discutieron?

-¿Recuerdas a Syd? – Quinn asintió – bueno, pues Phoebe cree que la engaño con ella

-¿Por qué?

-Syd y London discutieron, entonces, Syd ha estado yendo a la escuela en el autobús, así que me ofrecí a llevarla y Phoebe cree que lo hice porque Syd me gustaba.

-¿Hace cuanto paso eso?

-Ayer por la tarde – suspiró tratando de no llorar. Quinn rodeo el mesón y abrazó a su hija, quien no pudo aguantar más las lágrimas.

Minutos más tarde, Rachel llegó a la cocina luego de una leve siesta., pero se detuvo abruptamente, cuando vio a madre e hija sumidas en un abrazo. Quinn le hizo señas para que se quedara en silencio y no dijese nada, la morena asintiendo levemente, camino hacia el horno para sacar las lasgnas que ya estaban en su punto.

-Gracias – murmuró Beth alejándose de su madre y dándole un beso en la mejilla – iré a lavarme la cara

-¿Qué le pasa? – preguntó la morena cuando la chica ya no estaba

-Problemas del corazón – suspiró – déjame te ayudo

La rubia organizó la mesa, con velas y algunas copas para un poco de vino, esperando que su hija y su prometida pasaran al comedor. Beth entró primero seguida de Rachel que venía con la botella de vino en la mano, pero se detuvo en seco al sentir un aroma para nada agradable

-¿Qué tienes? – le preguntó Quinn al verla tan pálida

-¡Oh Dios! – se tapo la boca y salió corriendo en busca de un baño. Quinn miró a Beth y salió corriendo tras su chica, llegando apenas para poder sujetarle su cabello. Con sumo cuidado, la ayudo a levantar y casi en brazos la llevó hasta la recamara en donde la recostó en la cama.

-¿Quieres que te preparé un té o algo?

-Un té está bien – Quinn asintió bajando rápidamente el reguero de escaleras para llegar a la cocina, en donde estaba Beth comiendo en el mesón – Creí que te había dejado en el comedor – comentó colocando un poco de agua en la tetera

-Asumí que ya no cenaríamos en el comedor – se encogió de hombros llevando el tenedor a su lasagna - ¿Cómo está?

-Está bastante pálida, la deje en nuestra cama acostada. Mañana la llevaré al doctor.

-Deberías llamarlo y no esperar que algo malo pase ¿No crees? – Quinn la miró y luego miró la tetera – llámalo, que yo cuido la tetera.

Minutos más tarde, el doctor Carter llegaba a la mansión con un pequeño maletín y algunos medicamentos. Le sacó un poco de sangre a la morena, quien trato de no mirar, pues la sangre le aterraba.

-Mañana mandaré tendremos los resultados – les informó botando los guantes blancos en la basura

-¿Qué cree que sea? – preguntó Quinn, entrelazando su mano con la de su novia

-Puede que el tratamiento haya funcionado – ambas mujeres abrieron los ojos, se miraron y luego miraron el vientre aun plano de Rachel.

-¿Está embarazada?

-Mañana lo sabremos

Segundo Mes – Diciembre

Nueva York

Diciembre, época de armonía y amor familiar. Aquel diciembre del 2027, sería el primer Diciembre que disfrutaría Quinn en compañía de su hija. Beth aún seguían un poco sentida con su novia, pues ese 24 de diciembre, la actriz había decidido pasar las navidades con algunos amigos en Londres, para tener algo de espacio para ella. Hacia cerca de dos semanas y media, Britt había regresado al departamento que tenía con Santana, teniendo a la latina bajo juramento, pues aún no la perdonaba del todo, pero estaba dispuesta a pasar las festividades con la latina.

-Navidad, dulce navidad – entraba Quinn cantando a la cocina, en donde estaban Rachel y Beth esperando que las verduras salteadas con vino blanco estuvieran. Ambas sonrieron cuando vieron a la rubia, con un sombrero rojo y una maraca en una mano – esté es para ti – le puso a su hija un gorro igual al suyo, solo que verde – y esté para ti – le entregó otro a su novia de color azul.

-¿Por qué los gorros son diferentes? – preguntó Beth jugando con la bolita que tenía su sombrero en la punta

-Porque yo soy mamá Noel y ustedes los nomos – apenas terminó de decir eso, tuvo que abandonar la cocina corriendo, Beth y la morena le estaban lanzando naranjas

-¡No pues, la chica gigante hablo! – Exclamó Rachel luego de que escuchará la carcajada de la rubia.

Finalmente la cena estuvo y cenaron mucho antes de la media noche, pues Rachel debía comer a las horas que eran. Mientras que Quinn y Beth bebieron vino, Rachel bebió jugo de uva para no desentonar con la cena, cosa que le causo gracia a las dos rubias.

-¿Abriremos los regalos hoy? – una vez cenaron, Quinn se dispuso a lavar los platos y todo lo que Rachel, había utilizado para preparar la deliciosa cena

-Si quieres – Beth asintió y corrió escaleras arriba, dejando a una rubia sonriente con las manos llenas de jabón.

Minutos más tarde, Beth y Rachel regresaban al lobby, donde estaba Quinn recostada en su sofá con una guitarra en su regazo

-¿Abriremos los regalos hoy? – Quinn no sabía quien estaba más emocionada, si Rachel o Beth.

-Sí – contestó desviando la mirada hacia el árbol que adornaba el lobby con unos cuantos regalos bajo el. Quinn se enderezó bajando su guitarra y recibiendo a Rachel en su regazo.

-Esté es para Rachel – Beth se había acercado al árbol y había empezado a sacar los regalos – ábrelo, yo quiero saber que es

-Está bien – se bajo de la pierna de su novia y se sentó correctamente a su lado, quitando con cuidado el papel que envolvía la cajita

-¿De quién es?

-De Britt – una vez terminó de quitar el papel, tuvo una cajita en sus manos - ¡Es un gato de decoración! – exclamó sacando al animal de porcelana de casa

-Que regalos tan raros da Britt – Beth se encogió de hombros y se giró de nuevo al árbol cogiendo otro regalo – esté es para Quinn, de parte de…

-¿De quién?

-Santana – con el ceño fruncido, Quinn destapó el regalo, dejando ver una foto de cuando Quinn era porrista y a su lado estaba Santana con los brazos cruzados

-Es…una foto – dijo tratando de no llorar, realmente no recordaba cuando se tomaron esa foto.

La destapada de regalos continuó y finalmente Beth recibió, un viaje con todo pagó a Roma con un acompañante, más el último teléfono de moda (De Quinn), la saga de libros de momento (De los señores Berry), una chaqueta de cuero sintético (de Rachel), una manilla de oro (De Isabella y Trece), entradas gratis al cine por un mes (De Santana) y una pijama completa (tenía patitas de Britt). Rachel, recibió una camiseta que tenía un bebe asomado (De Trece e Isabella), un reloj de oro, junto al último teléfono de moda (De parte de Quinn), una fotografía de su graduación junto a la latina (la misma que rompió años atrás) y finalmente una pijama rosada (De sus padres). Quinn en cambio recibió, una pijama negra con un esqueleto (Sus suegros), un collar que decía "Strong" (De Isabella), un libro de cocina y una camiseta que decía "mom" (De Trece) una mini pijama blanca con letras doradas (De Britt, que más que para Quinn, era para el bebé) un portarretratos de todos su seres queridos (De Beth) y algo no apto para menores (De Rachel)

Finalmente, se tomó una fotografía con su chica y su hija, fotografía que publicó en Instagram, haciéndole saber al mundo que era feliz con su nueva vida y del nuevo integrante que pronto llegaría a sus vidas.

Tercer Mes – Enero

Nueva York

Ese día era la gran premier de la obra de Rachel en Broadway, la historia de una chica embarazada, que conoce a otra chica, con la que vivirá diferentes aventuras que pondrán en riesgo su vida y la de su bebe.

Todo estaba listo en la mansión, los maquilladores habían llegado para alistar a la morena, los modistas estaban discutiendo cual era el mejor vestido para la ocasión, pues antes de subir el gran telón, la morena daría unas palabras, pues se tenía preparado para ese día un homenaje a la actriz de Broadway Barbra Streisand.

-Quinn ¡Por Favor! – Quinn se encontraba en su estudio practicando con su guitarra y lejos de todo el bullicio de maquilladores y modistas, pero su tranquilidad se vio afectada, cuando su novia entró al estudio con unos rulos en su cabeza – Más te vale que te alistes ya o te romperé esa guitarra en la cabeza – dicho eso se giró topándose con Beth que iba llegando

-¿Qué le pasa? – preguntó luego de que se marchará

-Quiero creer que son las hormonas – resignada dejo la guitarra en su lugar y se levantó de la silla - ¿Irás? – preguntó al verla vestida con un saco de pana y una camisa blanca y pantalón negro

-Phoebe vendrá por mí – luego de unas altas y bajas y de que Syd hablará con la actriz, Phoebe había dejado atrás los celos que la embargaban al ver a Beth cerca de otra mujer y su relación se fortalecía día tras día.

-Iré vestirme – tragó fuertemente al escuchar un grito con su nombre

-Buena suerte – Beth golpeo su hombro, con una sonrisa burlona en los labios. Realmente le divertía ver a Quinn sometida a la pequeña diva.

Luego de una que otra discusión, por la ropa que Quinn había escogido, se marcharon en una limusina rumbo al teatro, en donde los esperaban los periodistas y algunos fotógrafos, también se encontraban algunos amigos de la morena y para desgracia de la rubia, Jesse St. James.

-¿Qué haces aquí? – Quinn tenía la mandíbula apretada y parecía que en cualquier momento golpearía al actor

-Vine aquí a felicitar a mi colega – la rubia quería borrarle esa sonrisa de un puñetazo - ¿Qué? – Se burló el chico - ¿Te da miedo que Rachel recapacite y decida regresar conmigo?

Beth se acercó a su madre de la mano de Phoebe y las tres entraron dejando al chico con una divertida sonrisa. Se ubicaron en los asientos que Rachel había dispuesto para ellas, dejando a Jesse a un par de sillas, pero en la misma fila.

-¡Buenas noches! – Las luces se apagaron dejando únicamente el reflector que iluminaba a un hombre alto - ¡Bienvenidos sean todos, a la premier de nuestra obra de teatro la Noviciana, protagonizada por la reconocida actriz Rachel Berry! – El lugar se lleno de aplausos – antes de empezar con la función, Rachel dedicará unas palabras a una grande del teatro.

Por la otra esquina, ingresaba Rachel con un vestido dorado, que dejaba ver parte de sus – bien formadas – piernas, sacando un suspiro a más de uno.

-¡Buenas noches! – Saludó la morena luego de besar en la mejilla al hombre – Como dijo John, está noche antes de iniciar, queremos rendirle un sentido homenaje a Barbra Streisand, que se encuentra con nosotros está noche – uno de los reflectores apunto a la mujer, mientras algunos se paraban para aplaudirla – personalmente – continuo Rachel – quisiera agradecerle, porque gracias a ella, fue que yo me interese por el teatro; como sabrán mi segundo nombre es Barbra y es en honor a ella – los aplausos continuaron – voy a pedirle que nos acompañes en el escenario – Jesse se acomodó su traje, mientras le tendía la mano a la actriz para escoltarla hasta el escenario en donde estaña Rachel – la sociedad de actores de Broadway, quiere hacerle entrega de esta placa, que la acredita como una de las mejores actrices de las últimas décadas, así mismo, las llaves del nuevo teatro Barbra Streisand, que abrirá pronto sus puertas al público – Barbra, con la placa en las manos, abrazo fuertemente a Rachel, mientras el teatro estallaba en gritos y aplausos, los flash salían de todas partes, pues era un momento único.

Luego de una hora y media, Rachel recibía sus flores, luego de protagonizar con éxito la nueva obra de teatro y mientras los fotógrafos la retrataban, Jesse aprovechó el momento para besarla, dejando al recinto en silencio a dos mujeres confundidas, una porque no se esperaba aquel beso y la otra porque quería matar y comer del muerto.

Cuarto Mes – Febrero

Nueva York

Eran las tres de la mañana, en la ciudad de los rascacielos, Quinn tenía que viajar ese día a Los Ángeles por una reunión de último minutos con algunos productores. Quinn tenía media cara estampillada contra la almohada cuando sintió que alguien la zarandeaba

-Quinn… - los zarandeos continuaban, pero la rubia realmente estaba cansada y quería dormir - ¡Quinn! – la cantante callo de la cama, pues la morena le había gritado en el oído

-¿Qué diablos te pasa? – preguntó enderezándose aún en el suelo

-Tengo antojos amor

-¿Antojos? – Se paso las manos por la cara mientras bostezaba - ¿Y qué quiere la princesa? – preguntó levantándose del suelo y buscando algo de ropa, pues solo tenía sus bóxers femeninos puestos y una camiseta de tirantes.

-Quiero fresas con chocolate

-Pero no tenemos fresa – dijo poniéndose un pantalón que encontró y un sacó con capota

-Pero quiero fresas con chocolate – hizo un puchero, por el cual recibió un beso de su chica

-Ya vengo – se colocó la capota y salió de la habitación, rumbo al estacionamiento de la mansión, allí en la pared, había una pequeña casita, en donde estaban las llaves del Mercedes, de la camioneta de Rachel y el Porshe de Beth.

Salió de su mansión colocando algo de música, para no quedarse dormida en el trayecto al supermercado, que estaba abierto las 24 horas del día, pero que siempre estaba bastante alejado de la mansión. Cuando llegó, había varios autos estacionados y personas haciendo mercado, realmente era la ciudad que nunca duerme.

Tomó un canasto y fue a la sección de frutas y verduras, buscando algunas fresas para su chica. Mientras buscaba la fuente que derretía el chocolate, notó que algunas personas la habían reconocido, cuchichiando a sus espaldas y otros tomándole fotos. Tratando de calmarse, tomo la fuente y algunas barras de chocolate, junto con las fresas y algunas bebidas energéticas y camino a la caja dispuesta a pagar, pero aun con la presencia de esas personas a su espalda.

Por suerte, ninguna se le acercó a pedirle un autógrafo, pues no estaba de buen genio, le molestaba bastante que la siguieran estigmatizando con su pasado, y no solo eso, los rumores de un posible rompimiento entre ella y Rachel por Jesse, cada vez se hacían más fuertes y eso realmente le enfurecía. Mientras conducía de regresó a su mansión, se bebió dos latas de bebida energizarte, pues una vez le entregará los antojos a su chica, tenía que empezar a alistarse, pues su avión tenía orden de despegar a las seis de la mañana y eran las 3:45 de la mañana.

La mansión estaba en silencio y únicamente se veían los ojos verdes de Chimuelo que andaba merodeando por el Lobby. Luego de leer las instrucciones, encendió la maquina y preparó las fresas con chocolate para su morena. A la que tuvo que despertar, para que se las comiera, pues se había dormido abrazada a su almohada.

-Están deliciosas – murmuró Rachel una vez se terminó de comer las fresas y se limpiaba los rastros de chocolate de la cara – ven, vamos a seguir durmiendo – palmeo el colchón para que su chica se recostará a su lado, pero Quinn se negó levantándose de la silla

-No puedo amor – se acercó dándole un beso en los labios – debo salir de aquí, antes de las cinco y media y apenas tengo el tiempo para ducharme y comer algo antes de viajar.

-Pero…

-No hagas pucheros – la volvió a besar – te prometo que esta misma noche estoy aquí de regresó – sabía que ese viaje la iba a matar, pero realmente no quería perderse ni un solo día del embarazo de su morena.

-Está bien, pero debes traerme algo de Los Ángeles

-De acuerdo – la beso ahora más profundamente – descansa hermosa – arropo bien a la morena, antes meterse a la ducha y tratar de despabilar su cuerpo que aun se encontraba tentado a volver a la cama, aunque su cabeza se negaba por la cantidad de azúcar que había consumido con las bebidas.

Una vez, bañada y vestida, le dejó un suave beso a la morena, que ya estaba profunda, tomo su chaqueta de cuero y salió de allí con la intención de regresar ese mismo día.

Quinto mes – Marzo

Los Ángeles

Dos meses han pasado desde el beso de Jesse y Rachel y la situación con los medios no ha mejorado. Las especulaciones sobre un PRomance para mantener a Rachel en lo alto de las carteleras de Broadway o para que el público siga interesado en Lynx Pentreath, no han dejado de sonar, la última era que el padre del bebé que Rachel esperaba, era Jesse, así que John, el directo de la obra había decidido darles una semana de receso, para que Rachel pudiera descansar de los constantes ataques de la prensa.

Habían viajado a Los Ángeles, pues esa semana grabarían el video de Posion, Beth se encontraba bastante emocionada, pues Quinn le había confirmado que ella aparecería en el video. Tardaron miércoles y jueves en grabar el video, de ese tiempo no podían pasar, pues Isabella y Trece, habían decidido casarse aquel sábado, para aprovechar la estancia de Quinn.

Estaban en un centro comercial buscando el regalo perfecto para las chicas, cuando los fotógrafos aparecieron, haciéndoles imposible caminar.

-Con permiso – mascullo Quinn furiosa, tomando la mano de su novia

-¿Cuándo dejaran de fingir? – Les dijo uno de los fotógrafos – ya todos sabemos que el padre de aquella criatura es Jesse St. James – Quinn respiró profundo tratando de salir de la marea de fotógrafos que las atacaban

-Rachel ¿No te da miedo estar con una ex adicta que ha estado en un manicomio? – Rachel miró como si le hubiese salido otra cabeza, pero no pudo decir nada, pues Quinn la jalo hacia ella, dejando al fotógrafo con una sonrisa petulante.

-¡Dejen de fingir! – un tomate había ido a parar a la cabeza de Quinn, quien rápido se giro, encarando a un grupo de adolecentes que llevaban camisetas que decían "Team St. Berry"

-¿Qué les pasa? – les gritó la rubia, quitando restos del tomate de su cabello

-¡Deja de interponerte entre Rachel y Jesse! – le gritó una chica

-¡Todos sabemos que ellos siguen juntos, por eso Jesse la besó en el estrenó! – gritó otro, los fotógrafos estaban extasiados sacando fotos y videos del momento ¡Sería la bomba del mes!

-¡Mira…! – Quinn trató de acercarse a ellos, pero Rachel la frenó jalándola fuertemente de la camiseta que tenía puesta

-No se quienes son – habló calmadamente – ni lo que significa "St. Berry" – los chicos fruncieron el ceño – pero si les voy a pedir, que respeten a mi novia ¡Y eso va para todos! – Exclamó mirando a los fotógrafos – Qui… Lynx es la otra madre de mi bebé – puso su mano, en su vientre – estamos comprometidas, muy enamoradas y nos vamos a casar.

-¿Qué pasa con Jesse? – preguntó una chica con un tomate en la mano

-¡Primero baja el tomate! – Indicó Rachel – Jesse es mi ex esposo y eso será toda la vida, fue un mal entendido lo que paso el día del estreno de la obra.

-¡Mentira! – Volvieron a lanzarle tomates a Quinn – ese ha sido el único momento real que has tenido en meses Rachel, tu vida pertenece a Jesse no a está adicta – Quinn sacó su teléfono y llamo a la policía, ya estaba harta de la situación - ¡Rachel recapacita! – le gritó un chico, que parecía ser el líder de aquel grupo.

-No porque a ustedes les guste que yo esté con Jesse, significa que lo voy hacer – habló firmemente la morena, buscando la mano de su novia – estoy enamorada de una hermosísima mujer y si ustedes no lo saben entender, no es mi problema.

Los fotógrafos siguieron sacando retratando la situación y los chicos siguieron insultado a la pareja, hasta que la policía apareció y amenazó con arrestarlos a todos, sino se marchaban de inmediato del lugar.

-¿Estás bien? – le preguntó Rachel a su novia una vez estuvieron dentro del auto. Quinn se había mantenido inusualmente callada y solo asentía a lo que Rachel le decía – no dejes que las palabras de eses niños, te afecten, tú sabes bien, que yo Te Amo.

Sexto Mes – Abril

Nueva York

Aunque Quinn se desvivía por su morena y su bebé, los comentarios mal intencionados continuaban; le había propuesto a Quinn casarse una vez finalizada la obra, pero la rubia se había negado, no quería casarse únicamente porque los medios decían que ella no era lo suficientemente buena para la morena, así que esperarían el momento indicado para unir sus vidas.

Las casa estaba constantemente vigilada por los fotógrafos amarillistas, tanto así que Quinn le ofreció a Phoebe mudarse a la casa de invitados, que una vez le perteneció a Trece, para que no tuviera que lidiar con los fotógrafos cada vez que iba a visitar a Beth. Claro está, que ahora Beth pasaba más tiempo en la casa de invitados que en su cuarto.

Estaban de compras aquel día, habían salido a la consulta con el doctor Carter, para saber el sexo del bebé, pero una vez más el pequeño, cruzaba sus piernas y no dejaba ver si era niño o niña

-Es igual que su madre – negó sonriendo la rubia, cuando se percató de que su hijo o hija no se dejaría ver

Apenas salieron del lugar, fueron a un lugar donde vendían cunas y cochecitos de bebé

-Quinn, aun no sabemos que es – protestó la morena apenas entraron

-No importa, no podemos dejar que nos coja de sorpresa – le guiño el ojo acercándose a una cunita – mira está, tiene patitos – la cuna era azul con blanquito, tenía un sonajero con algunos animales

-Está linda

-Miremos más

Finalmente se habían decidido por la cunita azul con blanco, luego de ver otras ocho cunas. Cuando salían para guardar la cuna en la camioneta de la morena, fueron abordadas por los fotógrafos

-¿Comprándole la cuna al nuevo integrante de la familia St. James, Lynx? – dijo un fotógrafo, persiguiendo a Quinn que trataba de guardar con cuidado la cuna en la camioneta – Dinos Lynx ¿Cuánto le queda a esta falsa? ¿Lo que resta del embarazo?

-Sube al auto – le indicó Quinn a la morena, que rápido obedeció – la próxima vez salimos con Ron y no acepto protestas – el guardaespaldas no las había acompañado, por negativa de la morena, pero Quinn ya no estaba dispuesta a seguir exponiendo a si a su novia y a su bebé. El camino lo continuaron en completo silencio, Rachel tranquilizaba a su chica con caricias en la mano.

Una vez llegaron, Quinn con ayuda de Ron bajo la cunita de la camioneta y entre los dos la subieron a la Suite que estaban adecuando para la habitación del bebé. Ya la habían pintando de un color crema y decorado con algunos animales en las paredes y uno que otro peluche

-No puedo esperar que esté aquí con nosotras – murmuró Quinn juntando su frente con la de Rachel, a la vez que le acariciaba el vientre – Te amo tanto – la beso suavemente en los labios, arrancándole un gemido, para luego arrodillase y besarle la panza a Rachel – a ti también Te Amo y a Beth ¡Y a todos en esta casa! – Gritó haciendo reír a Rachel – menos a Phoebe y a Ron – aclaró – vamos a que comas algo.

Luego de que comieron algo ligero, se dirigieron al salón de entretenimiento a ver algo de televisión, pero en ese momento, eran ellas la comidilla del mundo del espectáculo

"…Hoy nuevamente han salido Lynx Pentreath y Rachel Berry" – dijo la presentadora – "Fuentes cercanas, nos han indicado que la pareja estaba comprando la cuna para el nuevo bebé"

"Yo no diría que pareja Portía" – habló un hombre – "Muchos dicen, que su relación es falsa, solo estamos esperando que se confirme, como mi madre dice, si el rio suena, piedras trae"

"Pero ¿Rachel Berry se prestaría para algo así?"

"Claro" – el tipo parecía bastante convencido – "De un momento a otro se separa de Jesse St. James y luego empieza a vérsele con Lynx ¿Dime si eso no es puro espectáculo, para promocionar su obra y la carrera de Lynx?"

"Puede que tengas razón, pero se ven bastante tiernas juntas, además esperan un bebé"

"Sí, se ven lindas juntas, pero recuerda que la mansión en donde viven, tiene más habitaciones que un hotel, así que nadie nos asegura que realmente duermen juntas y lo del bebé, es otra pantalla, muchos sitios afirman que el padre de esa criatura es Jesse…"

No siguieron escuchando lo que decían, pues Beth había entrado y apagado la televisión

-Es pura basura lo que dicen estos tipos – murmuró sentándose al lado de su madre

-¿De dónde carajos sacaron la idea de que el bebé es de St. Tonto?

-No tengo idea mamá, no tengo idea

Séptimo Mes – Mayo

Nueva York

A la obra le quedaban escasos días de función, gracias a las críticas que habían tenido en los medios, la obra fue renovada para un segundo año, año que iniciaría una vez el bebé hubiese nacido y crecido unos cuantos meses, así que posiblemente para el próximo año.

-¿Quinn? – la rubia se encontraba ensayando las últimas canciones de su disco, antes de empezarlas a grabar, para fortuna suya, los productores habían accedido a que el disco se grabara en Nueva York y no en Los Ángeles, como los anteriores - ¿Quinn?

La rubia que se encontraba con unos audífonos puestos mientras tocaba la guitarra, sintió que alguien la observaba, apagando el amplificador, se giró mirando a su novia, que le sonrió tiernamente, se quitó la guitarra y la abrazó con cuidado de no lastimarle la panza

-¿A qué debo el honor de que está bella dama venga en mi búsqueda? – dijo después de besarla tiernamente

-Tú hija ha llamado

-¿Qué paso? – preguntó sin soltarla

-Manson

-¿Qué paso?

-Pues… - en ese momento escucharon un portazo que las alerto, Quinn soltó a Rachel y rápido descendió por las escaleras, hasta toparse con su Phoebe que caminaba de lado a lado

-¿Qué paso?

-¡El ex novio te hija es un resentido social! – Exclamó furiosa la actriz – le dijo a todos, que el padre del bebé que Rachel está esperando es de Jesse St. James

Quinn miró a la novia de su hija, giró la cabeza y observo a Rachel que terminaba de bajar la escalera

-Cuida de ella – le murmuró a Phoebe antes de salir de la mansión, sin que Rachel pudiese decir algo. Afortunadamente, esa mañana había tenido que salir, por lo que aun tenía las llaves del auto en su bolsillo. Arranco a toda velocidad, viendo por el retrovisor a Rachel que apenas salía.

En tiempo record, llegó a la escuela de Beth, donde varios estudiantes la reconocían y más al no llevar chaqueta ni nada, dejaba ver claramente todos sus tatuajes. Su hija estaba en su casillero sacando sus últimos libros, cuando vio a su madre caminar hacia ella

-¿Qué haces aquí? – preguntó sorprendida de ver a su madre allí

-¿Cuál es el casillero de tu ex novio? – ignoro a su hija apretando la mandíbula

-Ese – señalo el casillero a su lado - ¿Ya te enteraste?

-Phoebe me lo contó – se pasó la mano por su cabello, ya corto – y si no lo hubiese hecho ella, hubiese sido Rachel

-Allí viene – señaló al chico, que apenas cruzaba el pasillo, entretenido en su teléfono

-Permi… - las palabras del chico murieron en su lengua, al ver a la cantante frente a él, no hace falta decir que todo el pasillo quedo en total silencio

-No, no te doy permiso – el chico tragaba fuertemente atemorizado por la mirada que le estaba dando la cantante - ¿¡A ti quién demonios te dio permiso para divulgar mentiras sobre mi familia!? – El chico no podía ni siquiera hablar - ¡No sabes con quien te has metido mocoso!

-¡Quinn! – Kitty se acercaba a paso acelerado hacia la cantante - ¡No puedes venir y hablarle así a un estudiante!

-Este… estudiante – miró de arriba abajo al chico, que parecía que se orinaría en cualquier momento – ha estado desprestigiando a mi familia desde hace meses ¿¡Pretendes que me quede con los brazos cruzados Wilde!? Pareciera que no me conocieras

-No estoy diciendo eso Quinn – aclaró Kitty – pero tampoco te estoy diciendo que lo amenaces, el instituto tiene un protocolo que seguir en estos caso y el chico puede ser denunciado por sus actos

-¿Denunciado eh? ¿Puede ir a la cárcel?

-¿Tienes pruebas de lo que estás afirmando? – Quinn miró a su hija, que rápido asintió – entonces sí, lo más probable es que Manson terminé en la cárcel

-¡Te metiste con la persona equivocada mocoso! – Quinn lo empujo antes de marcharse de allí sin despedirse de nadie

-¡Bueno y que esperan! ¡Todos a clase! – ordenó Wilde, llevando a Manson hacia la dirección seguidos por Beth

Octavo Mes – Junio

Nueva York

El cumpleaños número 18 de Beth había llegado. Quinn había querido organizar una gran fiesta, pero ni su novia, ni su hija se lo habían permitido.

Como se lo dijo a Isabella una vez, de 18 le había regalado a Beth un nuevo auto, a diferencia de los dos anteriores, esté era un Lamborghini plateado, que había enloquecido a la chica, más un departamento en París, pues finalmente Beth se había decidido por estudiar historia antigua en la universidad de París en Francia. Sus suegros habían ido a visitarlas por primera vez en todo lo que llevaban juntas y realmente se habían sorprendido de ver la casa en la que ahora su hija vivía, igualmente, se sorprendieron el cambio que tuvo Quinn en ese tiempo.

-¿Otro pedazo señor Leroy? – le preguntó Quinn

-No, gracias y dime Leroy, sin el señor

-Lo intentaré – sonrió regresando a la cocina a buscar un poco más de vino para sus suegros.

Estaban en el comedor, charlando animadamente cuando de un momento a otro, la morena rompió fuente

-¡Quinn! – gritó la chica asustando a todos

-¿Qué pasa cariño? – rápidamente se acercó a ella

-Creó que rompí fuente – Quinn miró a su hija quien solo sonreía – Beth, trae la pañalera – la pelinegra salió corriendo escaleras arriba, mientras Quinn con ayuda de Hiram, levantaban a Rachel de la silla para llevarla al auto que estaba sacando Phoebe del estacionamiento.

Una vez afuera se subieron a la camioneta. Leroy se subió en el asiento del conductor y Hiram atrás, en el Lamborghini, Beth con Phoebe.

-Quinn, todavía no es momento – la morena estaba preocupada, aún faltaba un mes para que se cumpliera el tiempo de embarazo – no tendría porque nacer ya

-Tranquila amor – Quinn trataba de calmarla – a veces, los bebes se apresuran a nacer

-¿Y si algo anda mal?

-Nada está mal, amor – le besaba la frente dejando que la chica le apretará fuertemente la mano.

Llegaron al hospital central, donde la morena fue ingresada inmediatamente a la sala de partos, pues raramente, ya había dilatado lo suficiente para que el bebé naciera, sin necesidad de cirugía y a Quinn la enviaron a prepararse para estar presente en la sala.

-¿Preparada? – dijo el doctor Carter entrando a la sala

-¿¡Qué no me ve!? – Rachel se encontraba en un estado de estrés total

-Iniciemos – una enfermera le coloco los guantes – Por fin sabremos si es nene o nena… empuja Rachel

La morena comenzó a gritar mientras apretaba con fuerza la mano de la rubia, quien solo le rogaba a los dioses, poder volver a tocar la guitarra después de ese día.

-Vamos Rachel ¡Un poco más! – pidió el doctor

-¿¡Y usted que cree que hago!? – Exclamó furiosa a la vez que seguía empujando

-Ya veo la cabeza… ¡Sigue Rachel! ¡Sigue!

-¡Ahhhhhhhhh! – luego de ese gran gritó, la sala se silenció para dar paso a un pequeño lloriqueo por parte del bebé

-Felicitaciones chicas… ¿Quieres cortar el cordón? – Quinn asintió algo ida – por cierto, es un niño

-¡Un varoncito! – exclamó Quinn cortando el cordón. Tuvo que esperar hasta que el nene fuese aseado por la enfermera, para poderlo alzar – hola bebé – saludó Quinn y como respuesta, el bebé le apretó el dedo – Amor mira

Estuvieron consintiendo el bebé, hasta que se lo llevaron para hacerle algunos exámenes y descartar cualquier anomalía. Una vez Rachel se durmió en la habitación que le asignaron, Quinn salió de la sala de espera, en donde estaban sus suegros, nuera e hija

-¡Es un niño! – Exclamó haciendo reír a los presentes - ¿No estás molesta? – le preguntó a su hija luego de que sus suegros la abrazaran

-¡Por supuesto que no! – Dijo la chica – Que mejor regalo, que el bebé haya nacido el mismo día que yo

-Quinn – Leroy se acercó a ella ansioso - ¿Cómo se llama?

-Spencer… - sonrió mirando a Beth, pues había sido ella, quien le había puesto el nombre – Spencer Fabray – Berry


Literalmente, el capítulo más largo que he escrito. Aún no se si el jueves actualicé, si no es así, Feliz Año nuevo a todos y todas.

Nos quedan tres capítulos y el epilogo y se acaba está historia ¿Creen que logremos llegar a los 300 o más comentarios antes de que se acabe?

Nuevamente FELIZ AÑO y perdonen que se hayan desacomodado los días de actualización :$