Nueva York

Junio

Miércoles

-Amor ya deja de llorar

Una rubia llena de tatuajes, estaba acunando a su bebe recién nacido, quien se había despertado cerca de las 3 de la mañana, ¿Razón? Desconocida.

El martes Spencer había sido dado de alta luego de la cirugía a su pulmoncito, aunque el doctor le explicó a Quinn, que esas malformaciones se daban en algunas ocasiones por no cumplir con el tiempo de gestación o por una imperfección al momento de hacer la inseminación, la cantante seguía culpándose a sí misma por la situación que estaba atravesando en menor de los Fabray. De cualquier forma, durante unos meses el pequeño Spencer debía estar en cuidado médico por lo menos una vez al mes.

En la mansión también se estaba quedando Judy, luego de que Quinn la invitase a conocer a su humilde morada, aunque humilde no fue la palabra que pasó por la mente de Judy cuando vio la casa por dentro. Estaba agradecida con su hija por la oportunidad que le estaba dando, que incluso hubiese aceptado una carpa en el jardín de la mansión.

-Amor… mamá debe descansar – Rachel estaba componiendo sus horas de sueño, así que Quinn evitaba a toda costa despertar a la morena, si ella podía dormir a su hijo, no dudaría en intentarlo, así sus horas de sueño siguiesen descuadradas.

Cuando finalmente Spencer se quedó dormido, Quinn lo arropó contra su pecho, sintiendo la respiración calmada del bebé, el doctor les había dicho que debían mantenerlo con calor corporal, hasta que completará las semanas que le faltaban de gestación, así que en esas más de 24 horas que llevaba el pequeño con ellas, Quinn se había encargado de tener a su hijo siempre cerca de su pecho. Se acomodo en la cama que estaba al lado de la cuna sin estrenar con su hijo durmiendo sobre ella y finalmente cerró los ojos.

Horas más tarde, abría los ojos completamente desorientada al verse en una habitación extraña, pero pronto su mente conecto con su cuerpo y recordó en donde estaba, igualmente se asustó cuando no sintió a su bebé sobre ella. De un saltó se levantó buscando sus zapatos pues, había dormido vestida; una vez los encontró y se los puso, salió a toda carrera a buscar a su novia.

Al no encontrarla en el cuarto, ni en los cuartos cercanos descendió al Lobby, donde encontró su mamá hablando con Rachel y a Spencer con ella

-No te imaginas el susto que me lleve al no sentirlo cuando me desperté – susurró Quinn besando los labios de su novia – hola mamá – le dio un corto abrazo y se sentó al lado de la morena, donde aprovechó para jugar con las manitos de Spencer - ¿De qué hablan?

-De la boda – esas simples palabras hicieron que Quinn se enderezará y soltará la mano del bebé

-¿Ya tenemos fecha? – preguntó intercalando las miradas entre su madre y su morena

-Estaba hablando con tu madre ¿Qué te parece a finales de Agosto?

-Sí, me gusta – sonrió de lado levantándose del sofá – iré a buscar algo de desayunar – no había notado que eran cerca de las once de la mañana

-En la cocina te dejé jugo y unas tostadas con miel –le indicó Rachel sosteniendo a Spencer que se había resbalado

-Gracias cariño – la besó antes de partir hacia la cocina en donde efectivamente estaba el jugo y las tostadas.

Devoró por completó la comida, bebió dos vasos de jugo y luego de lavar la loza, subió a su habitación en donde se duchó sintiendo una calma en sus músculos, la dormida en el hospital le estaba pasando factura.

En el jardín estaban Rachel dialogando con su suegra sobre los posibles planes de boda, pues aunque discutiera eso con la mujer, era con Quinn con quien debía tomar las respectivas decisiones sobre como unirían sus vidas para siempre. De reojo podía observar a Beth mirándolas con cierto recelo, la joven conocía la historia detrás de Judy y no lograba comprender como su madre podía estar cerca de esa mujer.

-No le des más vueltas al asuntó – Phoebe estaba sentada a su lado en la choza y se había percatado de las miradas de Beth hacia la mujer

-Es que no lo entiendo – murmuró frustrada – es como si un día viniera Shelby a pedirle perdón a Rachel y al otro día estuviera aquí planeando la boda de ellas ¡Por que eso es lo que está haciendo esa mujer!

-Esa mujer es la madre de tu madre

-¡Valiente madre! – Exclamó mirando de frente a la mujer que ya se había percatado de las miradas de Beth – ¿¡Qué!? – Le gritó levantándose – ¿¡Se le perdió algo!?

-¡Beth! – La regañó Rachel – Es tu abuela, ten un poco de respeto por favor

-¿¡Respeto!? – Phoebe se levantó tras Beth al ver las intenciones de la chica de encarar a la mujer - ¡Jamás tendré respeto por una mujer que nunca me quiso!

-Beth…

-¿Qué está pasando aquí? – la voz de Quinn interrumpió lo que sea que fuera a decir Judy, la pelinegra al girarse se percató que su madre tenía una camiseta corta y una pantaloneta, en donde dejaba ver los tatuajes de sus brazos a la perfección

-Nada cariño, solo – la mujer trato de hablar pero fue interrumpida por Beth

-¡No entiendo cómo está mujer puede estar aquí después de todo lo que ha pasado! – Exclamó furiosa. Quinn miró a su madre y a su novia, antes de tomar la mano de su hija y llevarla a un punto más lejano.

-¿Qué es lo que sucede? – preguntó tranquilamente sentándose en el pastal, luego de un suspiró Beth se sentó a su lado

-No entiendo cómo puedes dejar que se quede aquí

-Es mi madre Beth – la tomó de los hombros logrando que la joven quedará recostada sobre ella – si en algún momento tu y yo discutiéramos y yo te buscará, me gustaría que me dieras la oportunidad de explicarte mis motivos

-¿Te los explicó?

-No y antes de que digas algo, yo no quería oírlos

-Pero… - replicó frustrada – si un diga le da por volver a Shelby ¿Rachel haría lo mismo que tú?

-Eso tendrías que preguntárselo a Rachel – contestó acariciándole la cabeza – pero son situaciones diferentes Beth, Rachel no vivió con Shelby, yo sí viví con mi mamá. La quiero a pesar de todo lo que ha pasado.

-Eres muy rara

-No es que sea muy rara Beth, es que la vida me ha enseñado a no tenerle rencor a nadie y a olvidar el pasado, posiblemente cuando seas mayor y tengas hijos logres entender lo que te estoy diciendo

-Eso espero porque no logró comprender como es que la perdonaste

Julio

Nueva York

Lunes

-¿Es necesario que tenga vestido? – casi arrastrada, Trece había sacado a Quinn de la mansión para ir a mirar los vestidos de novia

-Es la tradición – murmuró abriendo la puerta del local, ganándose las miradas de todos los presentes

-Preferiría ir con traje y corbata – mascullo siguiendo los pasos de su amiga

-No seas quejitas, luego de la ceremonia te pones lo que se te dé la gana – la golpeo en la cabeza, antes de que una chica se les acercará

-Buenas tardes ¿En qué les puedo colaborar?

-Estamos buscando un vestido de boda – miró a la encargada que estaba entretenida comiéndose a Quinn con la mirada – para mi amiga – agarró el brazo de la rubia, mirando seriamente a la descarada chica

-Por aquí – murmuró de mala gana

-Tras de que te come con la mirada, se enoja – bufó la doctora sacando una sonrisa en la rubia

-Sabes que solo tengo ojos para una morena

-Lo sé

La encargada les mostró varios vestidos de diseñadores importantes de la industria de la moda. Quinn se sentía como un salchichón empaquetado mientras que Trece se divertía con la situación, aunque si se había percatado de que varios de los comensales les estaban tomando fotos

-Los vestidos están bonitos – informó levantándose de la silla en donde había permanecido sentada – pero volveremos cuando haya menos… personal – miró de reojo a los compradores

-Está bien – murmuró algo decepcionada – pueden reservar la tienda para cuando gusten – sacó una tarjeta y se la entregó de la manera más descarada a Quinn

-¡Que mujer tan descarada! – Trece negaba mientras salían de la tienda – lo mejor será buscar otra tienda, porque igual ya nos queda un mes para tu matrimonio.

-En un mes Rachel será mi esposa – Quinn trataba de que las miradas inescrupulosas no la afectaran y Trece se percató del hecho

-¿Aún siguen pensando que St. James es el padre de Spencer? – preguntó Trece guiando a la rubia hacia la zona de comidas de aquel centro comercial

-Hasta que St. James no salga diciendo que es gay, los rumores no se calmarán – suspiró algo abatida

-Lo que no entiendo es – corrió la silla del restaurante al que habían entrado – ¿Por qué Rachel no dice que St. James la engaño con un hombre? – preguntó sin darse cuenta que detrás de ella, dos adolescentes se asombraban y rápido sacaron sus celulares twitear la información adquirida

-Dice que eso no le conviene a ella decirlo, que es un asunto de St. Tonto y que es él quien debe salir del closet – se calló cuando una camarera se les acercó a tomarles el pedido

-¿Cómo sigue Spencer? – cambió de tema después de fijarse que los dos adolecentes estaban atentos a lo que decían

-Va mejorando cada día, ya podemos vestirlo con toda la ropita que nos han regalado – contestó Quinn con una gran sonrisa en su rostro

-Me alegra mucho que tú hijo este mejorando

-Gracias.

Agosto

Nueva York

Jueves

Faltaban ya solo dos semanas para que Rachel y Quinn finalmente unieran sus vidas en sagrado matrimonio. Los padres de la morena llegaban la semana siguiente, al igual que las amigas de Quinn, en esa ocasión, la mansión si haría uso de todas las habitaciones que tenia para invitados.

Rachel estaba sentada en el jardín repasando sus líneas para la función del día siguiente, Quinn estaba concretando los últimos detalles para el regalo de graduación de Beth que sería en septiembre, entre las dos habían acordado un viaje a Europa con sus amigas durante dos semanas, para que conocieran y de paso para que Beth supiera el ambiente que se respira en el antiguo continente, ya que pronto iniciaría su viaje a París por motivos académicos.

-Hola – la morena saludó a Phoebe que acaba de llegar a la mansión, la chica se había convertido en un miembro más de la familia y la pareja no dudaba que pronto Beth les daría la noticia de que se casaban.

-Hola Rachel ¿Cómo estás? – saludó a la morena sentándose a su lado

-Bien gracias, aquí repasando mis líneas – le enseñó el libreto

-¿Y Spencer? – preguntó al no ver al bebé

-Quinn se lo llevó, quería pasar tiempo con él, ha estado un poco entretenida con las nuevas canciones que no le ha quedado tiempo para nada más

-Me imaginó – suspiró relajándose

-¿Todo está bien contigo?

-Sí, solo estoy algo cansada

-Aprovecha a dormir un rato ya que no hay ruido – la chica asintió levantándose de la silla

-Sí, eso haré – se estiró haciendo sonar su espalda – le dices a Beth por favor, que estoy en la casa – señaló la casa de invitados

-Claro, ve a descansar.

Una vez terminó de repasar sus líneas, regresó a la casa, encendiendo la chimenea y relajándose en el sofá del Lobby, hasta que la puerta se abrió dejando ver a una rubia que entraba bailando un pequeño bebé en brazos

-…Y así es como termina esta canción – Rachel se enderezó para ver como su novia le mordía los dedos a Spencer – Te Amo pequeñín

-No te alcanzas a imaginar lo mucho que me enamora verte así con nuestro hijo – la voz de Rachel hizo que Quinn dejará de morder los dedos del bebé

-Lo mismo que me enamora cuando te escuchó cantarle – le guiñó el ojo acercándose a ella - ¿Cómo estás? – preguntó luego de besarla en los labios

-Bien – la abrazó con cuidado de no ir a aplastar al pequeño – ya está todo listo para nuestra boda la próxima semana

-¿A dónde quieres ir de Luna de Miel?

-Cualquier lugar es perfecto, si es contigo


Algo corto, pero si no actualizaba hoy, no lo haría hasta la próxima semana. Nos queda un capitulo y el epilogo y se acaba está historia. Gracias por sus comentarios. Esperó sea de su agrado el capítulo.