NOTAS: ¡hola de nuevo! ¡fiuf! Antes que nada, espero que todos anden bien :3 y un saludo cordial a todos aquellos loquillos que se toman la molestia de leer mi loco fic xD

Ammm no tengo mucho que compartir en éste espacio, espero que se diviertan en éste capítulo :) bueno ¡ya! Lean, lean.

K-ON! Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, SOLO LA IDEA PLATEADA EN ESTE FANFIC, EL CUAL NO ES INTENTO DE LUCRO, POR SU COMPRENSION

ARIGATOGOZAIMASU :3

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Luego de caminar un rato, finalmente Mugi y Ritsu llegaron a casa de la kohai, donde la baterista recogería sus pocas pertenencias para así quedarse un tiempo en casa de la tecladista. Las tres chicas pasaron al interior del lugar en silencio total.

-vaya Azusa-chan, tu casa es realmente linda – habló Mugi observando detalladamente el lugar, el cual le parecía bastante lindo y confortable.

-gracias Mugi-senpai – Azusa esbozó una sonrisa sencilla en gesto de agradecimiento ante el comentario de su senpai.

-bueno, iré a recoger mis cosas, no tardo Mugi – Ritsu subió las escaleras rápidamente y Azusa le siguió, mientras Mugi esperaba en la sala mirando una que otra cosa.

-a ver, a ver ¿Dónde están esos zapatos? – la ojiambar buscaba entre las cosas, parte de sus pertenencias, mientras Azusa le ayudaba a embolsar sus cosas en una mochila, notando con melancolía la prisa y emoción que emanaba de la castaña por salir e irse con Mugi – bien ¡creo que esto es todo! – exclamó Ritsu colgándose la mochila por un hombro y comenzando a caminar con la intención de abandonar la habitación, deteniéndose por el llamado de la kohai detrás suyo.

-Ritsu-senpai… - habló en un hilo de voz la chica de coletas con la mirada fija en el suelo.

-¿mmmh? ¿Qué pasa Azusa? – Ritsu se dio la vuelta para ver a la kohai, quien se notaba deprimida.

-usted… ¿Qué piensa sobre mí?... – preguntó Azusa finalmente mirando apenas de reojo al castaño, quien se quedó sorprendido ante esa pregunta.

-¿Qué? No entiendo ¿Qué pienso sobre ti? – preguntó un tanto confundida la baterista.

-exactamente eso… ¿Qué piensas de mí? – preguntó Azusa una vez más estirando levemente las comisuras de sus labios para formar una suave sonrisa.

-Azusa… - el castaño pudo notar que algo afligía a la kohai desde la mañana ¿tendría esa pregunta algo que ver?... – bueno… aparte de que eres una chica Tsundere jeje – Ritsu trató de bromear un poco para relajar a la kohai, pero la chica parecía no renegar ante su broma – lo siento… tu… quieres que te diga que pienso de ti… bueno, no es muy difícil… puesto que yo creo que tu eres… una chica atenta… cariñosa… responsable… algo seria… y sobre todo muy linda… - Ritsu esbozó una sonrisa cálida y su mirada se fijaba en la kohai con un toque de serenidad, ya que recordaba la parte sensible de Azusa que había conocido por el fin de semana que compartieron el cual le parecía ante su gusto… bastante agradable – Azusa… yo creo que eres una gran persona, nada dependiente y que sabe valerse por sí misma… eso es algo que admiro de ti y por eso estoy muy feliz de que tú seas una de mis mejores amigas… pequeña Azu-nyan – finalizó la ojiambar acercándose un poco más a la kohai.

-…y ¿Qué piensas de Mugi-senpai?... – preguntó la gatita rápidamente haciendo que Ritsu se detuviera en seco y atónita por la pregunta.

-…¡¿Qué?!... .- Ritsu por alguna razón no entendía a que quería llegar Azusa con tales preguntas.

-Ritsu-senpai… no debería reprimirlo… - Azusa era bastante astuta como para discernir los sentimientos de Ritsu, quien aun no entendía el propósito de aquellas preguntas – sólo quiero saber…

-yo… no sé… que decir… es que… bueno… pues sólo lo mismo que pienso de ti… ambas son mis amigas… y si quieres comparar quien es más importante para mi… ambas lo son… Mugi es una chica linda, inteligente, amable y valerosa… a las dos las quiero mucho y me encanta pasar el rato con ustedes… creo que… son lo mejor que me ah pasado, enserio… - la ojiambar sonrió con delicadeza, sintiéndose culpable por haber mentido en cierto modo, siendo egoísta en cierta manera, ya que no se sinceraba con la kohai en el aspecto de que a Mugi la amaba y a ella la quería y apreciaba mucho cómo amiga preguntándose ¿será eso lo que quiere saber Azusa?... – ¿a que se deben esas preguntas? Jeje me pones… algo nerviosa – Ritsu se notaba nerviosa, no sabía que pensar ¿Qué pasaba con Azusa? Era lo único que se preguntaba en ese momento.

-perdón Ritsu-senpai… pero yo… creo… que me encariñe contigo… - finalmente la gatita soltó aquel sentimiento reprimido en su pecho junto a una lagrima que rodó por su mejilla. La baterista quedó estática ante aquella confesión y ver que Azusa comenzaba a llorar y contener los sollozos.

-Azusa… - Ritsu musitó sin poder decir nada, estaba realmente sorprendida y sintiéndose torpe por no saber qué decir, se acercó un paso más a la kohai bajando la mirada, sabiendo que no podía decir nada en realidad.

-no tiene que decirme nada Ritsu-senpai… quizá es mi culpa, es sólo que yo… no sé porque pero realmente me siento bien cuando está a mi lado, cuando toca mi mano, cuando me mira, cuando me habla… usted dijo que cuando te enamoras de una persona no dejas de pensar en ella o él y sobre aquella explicación que me dijo yo… yo pude discernir que lo que siento cuando está conmigo es un cariño diferente al que sentía normalmente cuando estaba a mi lado antes… no sé porque… yo sólo… no… - Azusa hablaba con la voz entrecortada dejando caer unas cuantas lagrimas las cuales limpiaba con las mangas de su uniforme mientras Ritsu escuchaba atentamente, sintiéndose de alguna manera culpable ¿Qué hubiese pasado si no hubiéramos pasado el fin de semana juntas?... de haber sabido que Azusa sufriría por mi culpa… hubiese preferido dormir en la calle… era lo único que pensaba la ojiambar en ese momento con el semblante decaído - … el día que me explicó sobre esto… en la noche yo entré a la habitación donde dormía… quise ver si estaba durmiendo… le arropé con una cobija… y sin darme cuenta… dejándome llevar por mis instintos… le di… un beso… lo siento – ante esa confesión, Ritsu abrió sus ojos a más no poder sonrojándose con fervor – yo… sólo quería… bueno, creo que eso no importa… porque después de eso… musitó el nombre de Mugi-senpai… - la ojiambar se sentía más apenada que nunca, pero ver a la pequeña Azusa llorar y en ese estado que nunca había presenciado; le hacía sentir más culpable. El castaño no pudo hacer nada más que acercarse un poco más a la kohai, estrujándola en un abrazo para que pudiera desahogarse quizá. Azusa al sentir el abrazo de la baterista, rompió en llanto, el cual se ahogaba en el regazo del castaño.

-…yo… lo siento Azusa… no era mi intención que pasara esto… yo en realidad…

-no importa Ritsu-senpai – Azusa interrumpió a su senpai para no forzarla a decir a quien quería en realidad, pues intuía que se trataba de la tecladista, y si Ritsu no se sentía lista para decirlo, no tenía caso forzarla a hacerlo – sólo… gracias… gracias por haber compartido éste tiempo conmigo, estoy segura de que mejor no podría ser… gracias por… por ser una gran persona… - la kohai limpió las lagrimas con el cuello de su uniforme, desprendiéndose del abrazo que la baterista había concretado, regresando a verle con su postura seria y Tsundere de siempre – pero ¿Qué hace aquí? No haga esperar a Mugi-senpai, eso es de mala educación, hará que pierda su tren camino a casa – la gatita dio un par de suspiros, mezclándolos con su seriedad emblemática y le dedicó aquellas palabras a la baterista en señal de que se podría ir y que ella estaría bien.

-p-pero tú_

-no busque excusas Ritsu-senpai – interrumpió la kohai cruzándose de brazos y cerrando los ojos fingiendo enojo - … Mugi-senpai le espera… - abrió sus ojos gesticulando una sonrisa serena. Ritsu entendió que la kohai no quería el consuelo de nadie, admirándola una vez más por su independencia y fuerza para valerse por sí misma aunque esté decayendo.

-gracias por haberme ayudado… Azusa… - Ritsu sonrió de manera tierna, acariciando la cabeza de la kohai, para después darse vuelta y comenzar a salir de la habitación con la cabeza llena de ideas y culpabilidad. Finalmente bajó las escaleras, dejando atrás a la gatita en su habitación y topándose con la tecladista en la sala de la casa de Azusa.

-listo, ya tengo mis cosas.

-¿mmmh? ¿Dónde está Azusa-chan? – preguntó Mugi buscando con la mirada a la gatita.

-¡Ah! Está hablando por teléfono con sus padres… creo que ya van a llegar, hay que darnos prisa – contestó Ritsu suponiendo que la kohai no saldría de su cuarto por un rato.

Así la Mugi y Ritsu salieron de la casa de Azusa comenzando a alejarse del lugar. Al escuchar que la puerta se cerraba, la gatita bajó para asegurar el lugar, dando un vistazo por la ventana observando detenidamente cómo se alejaban la baterista en compañía de la ojiazul del lugar. Azusa regresó a su habitación, observando lo solo que se sentía el cuarto una vez más, recordando que hace dos días atrás la castaña le hacía compañía.

La gatita se tiró sobre su cama conservando la postura de "chica fuerte" después de aquella declaración ante su senpai pues tenía que tratar de serlo. Sintió que algo recorría sus mejillas, inevitablemente comenzó a llorar una vez más aunque tratando de recobrar su fortaleza, lo cual era inevitable, realmente se sentía mal. Sin tener éxito al contener su llanto, dejó que éste corriera libremente aferrándose a una almohada, la cual era testigo y confidente de su tristeza. Después de desahogarse un rato, el llanto hizo su trabajo, y un poco más aliviada, la gatita se durmió con unas cuantas lagrimas en sus mejillas, las cuales con el transcurso del tiempo se secaron lentamente.

Ritsu tomó el tren junto a Mugi. La baterista se sentó junto a la ventana e iba observando el paisaje, cómo el atardecer le daba la entrada a la noche en unos momentos más, aun sintiéndose mal por los sentimientos de la kohai, lo cual rodaba por su cabeza sin poder darle paz por el momento. Odiaba ver llorar a quienes más querían, pero más odiaba ver sufrir a quienes amaba por su culpa, y sentía peor que cuando le hizo una broma a Mio con una lagartija y ésta se enojó con ella para no hablarle durante dos semanas, en realidad se sentía mal…

-¿pasa algo Ricchan? – preguntó Mugi sacando de sus pensamientos a la baterista al verla muy pensativa.

-¿mmmh?... no es nada – la ojiambar sonrió frunciendo el entrecejo.

-¿segura? – insistió la rubia.

-Mugi… ¿tú qué harías si… accidentalmente dañas a alguien?... – preguntó la ojiambar en tono serio.

-pedirle disculpas lo más seguro – contestó la ojiazul – o tratar de remendar el daño – argumentó con sonrisa serena.

-no creo que eso sea suficiente… - Ritsu sonrió agradecida sin decir nada y volteó su mirada una vez más hacia la ventana. Mugi le miró con algo de confusión pero no quiso insistir.

Veinte minutos después, llegaron a la parada del tren donde Mugi se bajaba para regresar a casa y ambas bajaron de éste para comenzar a caminar. Ritsu siguió a la tecladista tratando de no pensar mucho en Azusa, aunque sonara egoísta, no quería quebrarse la cabeza con más cosas.

-Ricchan – habló la rubia sacando de sus pensamientos a la baterista.

-¿sí? – contestó la baterista.

-llegamos – mugi señaló una enorme casa que estaba justo detrás de una gran reja negra, la cual Ritsu no había notado por ir sumergida en su mundo.

-¡wow!... tu casa es… realmente linda…

-gracias Ricchan, ven sígueme – la rubia tomó de la mano a la baterista para caminar junto a ella hasta la casa. Sentir el tibio tacto de la oujo-sama le hizo tranquilizarse por ese momento, la ojiambar pudo olvidarse durante un momento de aquellas cosas que le afligían y sólo optó por seguir a la tecladista con una sonrisa tranquila.

Finalmente llegaron a la puerta de la gran mansión, donde inmediatamente la puerta se abrió por parte de una tipo de traje.

-buenas tardes señorita Tsumugi, bienvenida de regreso – saludó cortésmente el señor de avanzada edad.

-buenas tardes, muchas gracias – contestó Mugi con educación y sonriendo amablemente - ¿están mis padres en casa? – preguntó con amabilidad.

- ellos salieron de viaje en la mañana, me dijeron que les llamara en cuanto llegue – contestó el señor haciendo una leve reverencia.

-de acuerdo, gracias. Por cierto, espero que pueda ser muy amable de avisarle a las señoritas que tendremos una visita durante un tiempo, es familiar de una de mis amigas, pero ah tenido que quedarse aquí por un tiempo por… ciertos inconvenientes.

-¿es el joven que viene con usted señorita? – preguntó con disimulo el mayordomo.

-sí, es él – contestó la tecladista sonriendo.

-¿necesita que le arreglemos una habitación?

-¿mmmh? Si por favor – contestó la oujo-sama con carisma.

-en un momento estará todo listo señorita – el mayordomo cerró la puerta dirigiéndose a la cocina donde estaban las sirvientas.

-¡bien Ricchan! Si quieres puedes irte a dar una ducha, la cena estará en un rato

-p-pero… ¿Dónde está el baño?... – preguntó el castaño un poco apenado.

-señorita Tsumugi, la habitación está lista – habló una chica muy parecida a la tecladista haciendo una leve reverencia.

-muchas gracias Sumire – contestó la tecladista – ¿puedes acompañar a nuestro invitado a su habitación por favor? - preguntó con amabilidad una vez más la rubia.

-claro que sí señorita, por favor joven sígame, es por aquí – la chica comenzó a caminar mientras Ritsu contemplaba el parecido entre la tecladista y la chica frente a ella.

-¿serán familia? – se preguntaba mentalmente – no creo, si no ésta chica no sería parte de sus empleados… - Ritsu seguía observando detalladamente a la chica hasta que ésta habló.

-ésta es su habitación joven… - la chica hizo una pausa para esperar que Ritsu le dijera su nombre, parándose frente a una puerta de una habitación.

-¿mmmh?... ¡Ah! Sí, me llamo Richard – contestó la baterista un poco apenada.

-bueno, ésta es su habitación joven Richard-kun – la rubia abrió la puerta dándole paso al castaño, quien admiraba cada rincón del lugar, para ser la habitación de huéspedes, era bastante amplia y lujosa.

-vaya que Mugi no deja de sorprenderme… - pensaba en sus adentros la baterista.

-si necesita algo más, no dude en pedirlo, con su permiso – la chica salió de la habitación para regresar a sus labores.

-sigo creyendo que se parece mucho a Mugi… - musitó la baterista para sí misma, para luego dejar sus cosas sobre la cama y tirarse en ésta mirando al techo.

- perdón Ritsu-senpai… pero yo… creo… que me encariñe contigo… - aquellas palabras resonaron en su cabeza, llegando el recuerdo del momento en que Azusa le dijo lo anterior. La baterista se levantó de la cama sentándose sobre ésta sacudiendo su cabeza para no pensar en eso.

-creo que mejor me iré a dar una ducha – el ojiambar se levantó de la cama y caminó hacia el baño, donde se dio una larga ducha, para después cambiarse e ir a cenar. Ritsu usó una camisa negra y un pantalón guinda con unos tenis grises para bajar al comedor, donde le esperaba solo Mugi.

-¡vaya! E-es un comedor algo amplio como para dos personas tejeje – bromeó la baterista notando que el comedor era bastante amplio.

-pensé que te gustaría comer aquí – contestó la rubia con tranquilidad.

-bueno, no importa donde creo que está bien, gracias Mugi – la castaña se acercó al comedor sentándose en una silla a lado de la tecladista.

La cena comenzó y no tardó mucho rato, así que cuando terminó Mugi invitó a la baterista al jardín un rato, puesto que aun era muy temprano como para ir a dormir y Ritsu gustosa aceptó. El jardín era bastante amplio y tenía una gran vista hacia el cielo que se iluminaba tenuemente con la luz de la luna y las estrellas. Ambas daban un pequeño paseo mientras Mugi le enseñaba algunas flores que le gustaban y Ritsu las veía con curiosidad por sus llamativos colores.

Mugi hablaba de cuanto le gustaba cada una de las flores y porque, cuál era su aroma preferido y de donde provenían cada una de ellas. En tanto a Ritsu, contemplaba la hermosa vista que tenía de la rubia, quien caminaba a su lado sonriendo ampliamente. Le gustaba el contraste del anochecer con el brillo de sus largos y rubios cabellos, su nívea piel iluminada apenas por la luz de la noche y el brillo de sus profundos y misteriosos orbes azules. Las mejillas de la baterista se sonrojaban entre más le miraba, sentía que su cara ardía y estaba casi segura de que estaba sonrojada, pero eso no le impedía mirarle tan detenidamente.

-es… linda… - musitó la ojiambar sin querer.

-¿dijiste algo Ricchan?... – preguntó Mugi.

-¿eh? ah… esto… la flor aquella… es muy linda tejeje – contestó la ojiambar algo apenada.

-pero si eso es… una lechiga… - contestó Mugi mirando hacia donde Ritsu señalaba.

-O.O' p-pues… aun así creo que es linda tejeje – contestó Ritsu sintiéndose torpe.

-ya veo… ven Ricchan… - Mugi caminó hacia una banca del lugar, que daba vista a una pequeña cascada artificial del lugar, donde tomo asiento junto con la baterista.

-vaya que hay de todo en este lugar – pensaba el castaño bastante asombrado.

Ritsu y mugi comenzaron a platicar de cosas trivales y esas cosas que siempre decía Ritsu, se la pasaba haciendo tonterías y de vez en cuando sonrojándose por la cercanía de la rubia. La noche transcurría, y de un rato a otro, Mugi se recostó en el hombro del castaño. Ritsu sintió que la respiración y el corazón se le detenían ante el fresco olor del cabello de la rubia y sintiéndose más nerviosa que nuca, solo dejó que el bello momento transcurriera.

-y por eso le dije a Yui que Mio era una amargada jaja ¿Mugi?... – Ritsu volteó su mirada hacia la tecladista, quien estaba dormida recargada sobre su hombro y abrazándole de un brazo – creo que te aburrí tejeje – se dijo a sí misma la baterista sonriéndole tiernamente a la rubia, mientras contemplaba la tranquilidad con la que la rubia dormía, su respiración era lente, sus mejillas con ese leve carmín y ese gesto de tranquilidad, sus labios tan delicados… aquel panorama de la rubia comenzaba a incitar a Ritsu a no resistirse ante tal ternura y belleza, mirándola cada vez más con más precisión… con más curiosidad y sintiendo en su pecho aquel sentimiento de calidez… deseando tan sólo… rosar los labios carmín de la tecladista… Ritsu mordió levemente su labio inferior postrando su mirada en los delicados labios de la tecladista mientras ésta dormía plácidamente recargada en su hombro… acercándose un poco más a su rostro victima de sus impulsos y ese sentimiento y emoción que solo la rubia le causaba en su interior.

-es tan linda cuando duerme… - pensaba la baterista mirándole con ternura mientras se acercaba peligrosamente a los labios de la tecladista…

Notas finales: ta dah! Dos capítulos en día yeah! Kjahkjah espero que les guste, esta algo sencillo y corto porque es la continuación del cap. Pasado lol así que no quiero quejas -3- tejeje naah acepto sus quejas y sugerencias xD

Bueno sin más que decir, arigato, que tengan linda noche :3 los amoro!

Ahora si

¡a jugar Xbox!

Sayonara!

ESPERO SUS REVIEWS Y ARIGATO A AQUELLAS BELLAS PERSONITACS QUE COMENTAN *W* SUPER SUGOI!

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