NOTAS: ¿mmmh? No tengo mucho que decir, ya saben lo mismo de siempre bla, bla, bla, el catorceavo capítulo de éste fan fic que es solo suyo y que su único objetivo es robarles una simple o estrepitosa reacción dependiendo de sí les gusta o no e.e' bueno ¡aquí vamos!
¡Enjoy!
K-on! Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN ^^PERO YO SÉ QUE USTEDES QUISIERAN QUE SI ¿VERDAD?
….
Corrían tanto cómo sus piernas les permitían, jadeando entre más avanzaban, pero sin detenerse un solo segundo. Ritsu tomaba la mano de Mio, corriendo a prisa por las calles bañadas del quedo color del atardecer sobre éstas; después de salir del colegio momentos antes.
-¡Espera Ritsu! ¡¿Por qué la prisa?! – se quejaba la ojigris prensada de la mano del castaño frente a ella, quien casi la arrastraba, pues era quien realmente llevaba la marcha sobre el paso. Éste no le contestó y siguieron corriendo. El ojiambar se detuvo en seco, la pelinegra no vio venir la parada inesperada del castaño, chocando así con la masculina espalda del chico –ouch… - Mio sobó su nariz, que fue la afectada de todo aquel alboroto.
Estaban frente a un local, para ser más precisa, una cafetería. Ritsu miraba embobada la entrada y letreros que yacían en las entradas del lugar.
-¿así que era esto?... – decía Mio en un susurro mirando de reojo al castaño, quien sonreía con ilusión.
-¡amo los frappes y bebidas de éste lugar! A pesar de que es algo conservador y para gente refinada y pensativa tejeje ¡venga Mio entremos! – el "chico" entró rápidamente y la bajista le siguió.
Aquel lugar era bastante común para aquellas chicas, pues solían ir de vez en vez en sus tardes libres por algún café o algo para tomar, así que Mio no se quejó en lo absoluto. Ambas chicas pidieron sus bebidas, como era de esperar, Ritsu cargó la suya con todos los acompañantes que pudiesen, chocolate derretido extra, chispas de colores, miel, cajeta y algunos más que ni siquiera cuadraban o se viesen apetecibles para ésta. Mientras que la bajista le reprendía, previniéndole de algún dolor de estomago o caries. Mio y Ritsu se sentaron en una mesa cerca de la ventana para disfrutar de sus bebidas con tranquilidad en cuanto hablaban de cosas y disparates que Ritsu siempre contaba para variar.
Hacia vario tiempo que la bajista y la baterista no pasaban tanto tiempo a solas, pues desde antes de que fueran a la feria, aquel día en que todo cambio para Ritsu, estaban metidas en sus ensayos y estudios, sin contar que la ojiambar se distancio de todos por sus sentimientos hacia la tecladista; lo que no le permitía concentrarse en nada que no fuese la rubia.
Así Mio y Ritsu platicaron de todo y todos como solían hacerlo siempre, a pesar de que Ritsu en esos momentos era un chico, eso no parecía incomodarle a Mio, quien era extremadamente tímida ante alguno o cualquier persona, pues más que ser un chico, la persona frente a ella se expresaba y actuaba como la vieja y misma Ritsu de toda la vida.
-¿desean pedir algo más? – una amable camarera se acercó a los chicos que plácidamente platicaban, ambos miraron con atención a la chica quien sonreía y se dirigía a ellos con sutileza.
-¿quieres algo más Mio? – preguntó Ritsu con normalidad, pero la chica de cabellos azabache negó con la cabeza mientras daba un sorbo a su bebida del popote – creo que por ahora no, gracias señorita – finalizó Ritsu con una sonrisa tierna, lo que provocó que la camarera se sonrojara levemente y dándose vuelta regresó detrás de la barra. La ojigris notó aquella reacción de la chica y frunciendo levemente el ceño, pensó que era buen momento para hablar con Ritsu de ciertas cosas.
-oye Ritsu… - habló la bajista dejando su bebida sobre la mesa mientras jugaba con el envase vacio con el popote aun dentro. El ojiambar le miró con atención como esperando la continuación de aquella frase de la bajista – no quiero ser entrometía, descortés u ofensiva – argumentó con la mirada fija en el envase.
-¿mmmh? ¿Qué pasa Mio-chuan? Tu sabes que nada de lo que digas puede herirme, y si quieres saber algo, solo pregunta.
-… bueno… han pasado unos días… desde aquel incidente – la bajista seguía sin mirar a su amiga – digo… ¿con todo esto… cómo te sientes? – finalizó dedicándole una mirada atemorizada, temía que Ritsu se sintiera mal por su pregunta.
-¿mmmh? ¿Te refieres al cambio? – Preguntó el ojiambar abriendo ampliamente sus ojos, la bajista solo asintió – bueno, en cierta forma es bueno ¡no tengo que usar sostén! – exclamó golpeando su pecho con un puño y sonriendo orgulloso de sí, a lo cual Mio soltó una risita.
-baka…enserio – contestó Mio.
-bueno, bueno… nunca lo había platicado, ni con Yui, Azusa o Mugi – Ritsu cambió su gesto de alegre por pensativo – aunque realmente es… incómodo. No me gusta es obvio, extraño mi cuerpo y mi antigua vida. Todas las mañanas me sucede una cosa bastante rara, la cual tarda en bajar durante unos minutos – Ritsu se sonrojó y haciendo señas con sus dedos índices hacia la parte de su entre pierna debajo de la mesa, dándole a entender a Mio de aquel problema del que hablaba. La bajista entendió a la perfección lo que le quiso decir, no por nada llevaron anatomía los tres años de secundaria – además… - la baterista se tornó melancólica - … extraño mi casa… mi cuarto… a mis padres y al gusano de Satoshi – Ritsu dirigió su mirada hacia la de la ojigris, quien le veía con cierta comparecencia – me gustaría que todo esto terminara, no es que no me guste pasar tiempo y quedarme en sus casa; sólo que no de ésta forma… siendo un chico es raro, las personas podrían pensar mal, además de que… - Ritsu estaba a punto de decir lo sucedido con la gatita, quien hace unos días le había declarado sus sentimientos, guardando silencio inmediatamente.
-¿además de qué? – preguntó Mio con curiosidad.
-no nada… es solo que es raro… - finalizó el castaño con una sonrisa forzada.
-quisiera poder ayudarte y lo sabes, pero no sé cómo hacerlo – la bajista tomó la mano del castaño y con cierta preocupación trataba de entenderlo.
-no te preocupes Mio-chuan, yo sé cuál podría ser la solución… es sólo que… no sé mucho sobre eso jeje
-¿Cómo? Osea que… ¿es por lo que dijo la adivina? – Mio recordó las palabras que Ritsu le había dicho sobre aquella solución que la mujer le dijo, lo cual sonaba a cuento de hadas… tener que enamorarse y ser correspondida era la solución hasta ahora - ¿e-estas e-enamorada? – preguntó la ojigris con asombro y curiosidad.
-¡¿Qué?! – Ritsu se sobresalto en su silla acalorándose rápidamente.
-b-bueno es que la adivina y tu… dijeron que esa era la solución ¿no? - contestó la bajista con cierta incomodidad ¿estaba malinterpretando las cosas?
-b-bueno eso creo… - el castaño bajó la mirada algo sonrojado y desilusionado al saber que hasta ahora esa sería su salvación y lo peor… es que ya estaba enamorado, pero no sabía si sería correspondido…
-¿entonces tu…?
-¡no! C-claro que no – la baterista sentía que si le decía a Mio sobre su hasta el momento "amor platónico" posiblemente su amistad se vería afectada, podría ser que Mio le viera raro. Mio sintió cierto alivio por aquella respuesta, aunque sintiéndose egoísta por estar feliz de que su amiga no estuviese enamorada, lo cual empeoraba su situación, creía que podría ayudarle ¿sería buena o mala idea tratar que Ritsu se enamorara de ella? La conocía de siempre, pasaban el tiempo libre juntas siempre, sabía a la perfección y como la palma de su mano como era tal cual la ojiambar, además de todo… comenzaba a descubrir sentimientos que alguna vez sintió y reprimía por temor a arruinar su amistad.
-Ritsu… - Mio habló en un tono sereno desviando su mirada hacia la ventana – entonces creo que si tu quieres regresar a la normalidad… deberías intentarlo ¿no crees? – Aquellas palabras retumbaron en la mente del "chico" quien le miró con impacto y sin decir nada – digo… si aquella solución es la única que te queda… ¿podrías intentar enamorarte de alguien no crees? – la bajista desvió su mirada con sus mejillas sonrojadas hacia el ojiambar quien seguía estático.
-Mio yo… - el ojiambar no sabía que decir, su amiga le apoyaba en el sentido de enamorarse, lo cual no hacía falta pues ya lo estaba y mucho, muy perdidamente enamorado de Mugi ¿pero cómo saber si la rubia lo estaba? Hasta el momento solo había comprobado que Mugi le quería, pero quizá solo fuese como amigos. La verdad la ojiambar estaba más que desesperada por regresar a ser ella de nuevo, ser una chica otra vez, regresar con su familia y dormir en su habitación, hablar libremente con sus amigas y poder ser ella sin limitaciones y prejuicios.
-Ritsu – Mio volvió a tomar la mano del castaño pero esta vez sus mejillas estaban más rojas de lo normal. Mio siempre había creído que su amiga era linda y agradable a pesar de sus inmadureces, pero eran las mismas por las que le causaba emociones inéditas e inusuales ¿Qué tenía aquella castaña que le atraía tanto? No lo sabía… - sabes que siempre eh sido tu amiga y que te apoyaría en todo… yo… - la ojiambar escuchaba a su amiga con atención – yo creo que me gustas – la bajista dejó salir aquello que reprimió por algún tiempo aprovechando la ocasión. Por otro lado la ojiambar abrió los ojos totalmente, sintiendo que su corazón se detuvo de un momento a otro y milésimas de segundos después se disparaba a lo loco. ¿Qué acababa de decir Mio? Estaba consciente de que Mio era una chica sumamente tímida, callada y muy tranquila. Había sido su amiga durante toda su infancia y con quien compartía todo lo que le gustaba y lo que no, pero esto estaba fuera del rango de la Mio que conocía ¿había oído bien? ¡Mio la chica tímida y asustadiza se le declaraba sin más!
Ritsu guardó sumo silencio y su gesto era expectante y sorpresivo, aun no daba crédito a lo que la chica de cabellos azabache había dicho.
-Mio ¿Qué? – fue lo único que pudo decir a duras y apenas.
-exactamente lo que escuchaste… me gustas… - Ritsu pensó que posiblemente atraía a Mio cómo a Azusa por el hecho de que era un chico bastante simpático ¿Dónde mierda habían estado todas aquellas chicas cuando era tan infeliz? Quizá con alguna de ellas se habría olvidado de Mugi para no sufrir tanto y pasar por todas estas cosas raras, era lo único que pensaba la ojiambar en ese momento.
-Mio… quizá estás confundida… sé que ahora que soy chico y puedo llamar la atención más que antes, créeme, no sé si esto sea lo que en realidad sientes – Ritsu se tornó desilusionada por pensar que todo era atracción física, aquella experiencia con la gatita era parecida a ésta, pues de la noche a la mañana todas sus amigas se le declaraban a excepción de la chica que esperaba ¿estaba en un mundo inverso?
-te equivocas – interrumpió la bajista con timidez – siempre eh creído que eres una linda persona… amo tus bromas y que me hagas reír aun cuando tengo días pésimos… siempre has estado ahí, para mí, confío en ti y eh sentido esto durante mucho tiempo atrás… es solo que… no quería aceptarlo para arruinar nuestra amistad – finalizó la bajista con pena y Ritsu guardó silencio.
La ojiambar siempre había pensado que Mio era tanto linda como inteligente, la conocía de casi toda la vida, incluso se había jurado ponerle a una de sus hijos, si era niña, "Mio" como su mejor amiga. Incluyendo que tiempo atrás cuando la conoció le llamaba mucho la atención su largo y negro cabellos brilloso y sedoso y aquellos orbes grises le enamoraban en demasía, confiesa haber sentido algo verdadero por la pelinegra, sin embargo; todo aquello se desvaneció en cuanto Mugi entró al salón de música ligera por equivocación aquella vez.
-Mio ¿a qué se debe esto? – preguntó la baterista insegura y apenada.
-…bueno yo… si tu quieres… ¿podríamos intentarlo? – La azabache bajó la mirada, pues declararse ante su mejor amiga era bastante para ella, estaba acalorada y sentía que se colapsaría de pena después de sus últimas palabras – no creo que pierdas nada… - Ritsu pensó que quizá no perdería nada en intentar algo con Mio para resolver su problema, pero ¿Qué pasaría si tuviese aunque sea una mínima oportunidad con Mugi?... tenía que cerciorarse antes.
-… yo… no sé… Mio… creo que eres mi amiga y ¿si no funciona?... no quiero arruinar nuestra amistad por mis motivos.
-no te preocupes, yo trataré de hacer que todo marche bien… y si no funciona… puedes contar conmigo siempre – la bajista le dedicó una sonrisa amable al castaño para alentarlo, el cual sólo le miraba con preocupación.
-¿puedo pensarlo? – asentó el chico algo dudoso.
-claro… piénsalo ésta noche, puedes decirme mañana en la escuela, después de clases – contestó la bajista con tranquilidad, Ritsu sonrió con inseguridad.
-gracias…
-bueno, creo que deberíamos ir a casa, comienza a oscurecer, mi madre se pondría histérica - finalizó la bajista mirando la hora en su celular, el castaño solo asintió y pagó la cuenta.
-déjame acompañarte – finalizó Ritsu con una sonrisa carismática, Mio asintió gustosa.
Ambos abandonaron el lugar. Durante el camino Ritsu iba pensativa, el silencio era incómodo, Mio sentía que Ritsu se estaba forzando a tomar una decisión, lo cual no pintaba bien, pero si la ojiambar se convencía así misma de intentar algo con ella, Mio haría hasta lo imposible por dejarle en claro que fue la mejor opción. Luego de una larga caminata, finalmente llegaron a la esquina de la casa de los Akiyama, donde Mio haría su parada.
-bueno, llegamos – habló la bajista rompiendo el silencio, la baterista solo sonrió – nos vemos mañana Ritsu – Mio se levantó de puntillas tomando el rostro del castaño para darle un beso en la mejilla derecha y luego se alejó hasta entrar a su casa. Ritsu por su parte; acarició su mejilla exactamente donde la bajista le dejó aquel beso.
-definitivamente no lo es… - se dijo así misma con tristeza comparando el beso de Mugi y el de su amiga. Por último, optó darse la vuelta y regresar a la mansión de los Kotobuki donde seguramente la tecladista le esperaba.
La baterista llegó a la estación del tren, donde tomaría el correspondiente para llegar a su destino, el cual tomó sin percances. Durante el corto viaje, su mente divagaba en lo que había pasado, lo que quería, lo que sentía, lo que estaba mal, lo que era correcto, y lo que realmente debía ser. Lo que quería era obvio; ser ella de nuevo, confesarle a la tecladista lo que sentía desde el primer momento que la vio y que su vida no fuese tan complicada. Lo que sentía ¿era obvio no? Estaba enamorada de la rubia. Lo que había pasado; su mejor amiga declarándosele y dándole una oportunidad para volver ella misma ¿acaso Mio podría ser el amor de su vida y no lo sabía? Puesto que estaban siempre juntas ¿había sido ciega para no verlo?... quien sabe… sus sentimientos por Mugi eran más fuertes. Lo que debía hacer… tampoco lo sabía; antes que nada, tendría que probar si acaso tenía por lo menos alguna oportunidad con la tecladista, y esa noche era la indicada para comprobar si esa teoría era un hecho o solamente una ilusión más. Lo que estaba mal… aceptar a Mio aun sabiendo lo que había pasado con la gatita, quien se le había declarado antes, solamente que ésta sabía que la baterista sentía algo por la tecladista. El tiempo pasó, y el enjambre de pensamientos en la mente de la ojiambar era cada vez más grande, quizá necesitaría más tiempo que una noche entera para pensar en todo eso, pero de lo que estaba segura, era que esa noche investigaría si acaso Mugi podría sentir algo por ella.
El tren llegó a su final donde la castaña debía bajar y así fue. Ritsu bajó y caminó hacia la mansión de los Kotobuki, donde cortésmente le dieron la bienvenida, puesto que la oujo-sama dio aquel permiso, el castaño era su invitado.
-buenas noches joven Richard-kun, bienvenido sea – habló el viejo mayordomo abriéndole la puerta al chico, quien amablemente contestó con un distraído "buenas noches. Gracias".
La baterista entró a la mansión, lo primero que pudo hacer fue preguntar por la rubia, quien al parecer estaba en su habitación desde hace un rato. Antes de hablar con ella, el castaño prefirió tomar un baño, ya que suponía seria una larga charla; sin más que decidir, éste subió al cuarto donde se "hospedaba" para tomar un baño.
Mientras tanto Mugi, que desde que llegó del colegio; se encerró en su habitación para no hacer nada más, tan solo pensar ¿Qué tal se la pasarían Ritsu y Mio esa tarde? En cierto modo seguía preguntándose si estaba siendo egoísta o celosa por el hecho de que el castaño se fuese con la bajista. Mugi que desde hace un tiempo comenzó a interesarse en la baterista, pues le parecía bastante agradable y linda en todos los sentidos, creía que era una persona liberal y muy dejada, lo cual era lo que ella no. Siempre refinada y bien portada; con Ritsu aprendió a ser más segura y en cierto modo feliz. Ritsu podía robarle una sonrisa con el simple hecho de que ésta sonriera, Ritsu hacía que su corazón latiera rápidamente. Sentía una emoción más grande que cuando Sawako se convirtió en su asesora, y más que todo eso, amaba ver sus orbes color miel, brillantes como el sol y templados como los atardeceres, tan cálidos como la misma castaña. Estaba casi segura de que la quería más que como amiga, esa loca castaña le hacía experimentar emociones ocultas, emociones templadas y hermosas que no podría jamás suplantar con nada ni nadie, no era cariño… comenzaba a sentirse segura de que aquello que la baterista le hacía sentir era amor ¿pero por que de ella?.
Mugi, presa del mismo temor que la baterista de arruinar su bella amistad por sus sentimientos, había preferido callarlos para que ésta no se alejara de su lado, pensando que quizá con el tiempo, podría tener tal vez aunque sea… una oportunidad con la castaña.
Girando sobre su cama, abrazando su almohada y mirando hacia el techo; la tecladista contenía aquellas ganas de salir corriendo e ir a buscar a la baterista y decirle cuan loca la traía, que no podía esperar un momento más para que aquella inmensa tarde lejos de ella terminara, pues no soportaba verla a lado de Mio por muy amigas que fuesen, aunque cada vez que se levantaba de su cama decidida a salir en busca de la castaña, se arrepentía de último momento para regresar al mismo lugar y pensar nuevamente en ésta.
La tecladista estaba casi segura de que sí Ritsu llegase a fijarse en alguna chica, si es que acaso compartieran ese gusto; seguramente sería la bajista, puesto que estaba con ella la mayoría del tiempo, y al parecer la bajista sentía algo por ella, no era ciega, tampoco ilusa como para no notar los celos de la ojigris en estos días cuando las chicas buscaban con insistencia al castaño, y al igual que ella, se encelaba por la interacción de la baterista con las demás chicas. Y por supuesto, notaba que Ritsu siempre había accedido a las peticiones de la ojigris, dándole crédito a que si Ritsu escogiera entre ella y Mio, Mio sería quien ganaría definitivamente. Aun no sabía cómo, pero había llegado a aquella conclusión.
Soltando más de un suspiro enamoradizo y unos cuantos más cansinos, la tecladista decidió esperar pacientemente la llegada de su amada, ahora amado castaño, ignorando que éste ya había llegado. La puerta de su habitación sonó, alguien llamaba a la entrada ¿pero quién? Había pedido total privacidad. La rubia se levantó de la cama dirigiéndose hacia la puerta donde llamaban, la cual abrió lentamente topándose con el castaño, su amada ojiambar en quien había estado pensando toda la tarde.
En sus labios se pintó una sonrisa inmediatamente, sus ojos brillaron al chocar con los ambarinos del contrario, casi, casi saltando de emoción por verlo de nuevo, aunque pensaba que sería más lindo ver a la castaña de siempre.
-¡¿has vuelto?! – preguntó con emoción.
- lo siento ¿te desperté? – preguntó el castaño con preocupación.
-no, claro que no – contestó inmediatamente la ojiazul.
-¡qué bien! Mugi… - el castaño venía con el corazón en la mano, estaba a punto de declararse o quizá tratar de saber si Mugi podría sentir algo por ella - ¿podemos platicar? – preguntó finalmente con una sonrisa sutil.
-claro, pasa – la rubia le dio paso al castaño, preguntándose de que querría hablar la baterista, quizá podría aprovechar ese momento también para decirle lo que sentía, ya no aguantaba más verle con alguien más… y tampoco esa sensación de angustia por la que había sufrido toda la tarde…
…
NOTAS FINALES: ¿bueno? ¿Malo? ¿Corto? Bueno, entre chance y risa, eh aquí el siguiente capítulo de éste fic, espero que les guste, no pensaba mucho en ésta idea, pero finalmente se dio, creo que podrá ayudar mucho tejeje.
Aproveche que andaba inspirada :)
Ya saben que espero que les agrade, pueden comentar, dejar REVIEWS, dinero, papel de baño usado :3 un Frappe, galletas, lo que sea, comentar no cuesta nada, y todo es bienvenido, pues lo que es gratis no se juzga :)
Sin más que decir, agradeceré sus bellos y sensualones comentarios que me motivan a seguir escribiendo jejee
Bueno ya, ahora si me largo que tengo un buen de calor y sueñito jeje cuídense!
¡chao, chao!
