NOTAS: hola mundo… hoy no tengo muchos ánimos de vida :'( no sé porqué, pero tengo depresión T.T ¿soy bipolar?... nah todos decimos eso, pero la verdad sufro de estrés ¬¬' en fin, lo único que quería era compartirles éste capítulo, ya saben, para distraerme y distraerlos de algo ^^.
Sin más que decir, espero que les guste y se diviertan C: bueno, los dejo…
Enjoy…
K-ON! Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, SOLO LA IDEA PLANTEADA EN ESTE FANFIC.
…..
El castaño se adentró a la habitación de la oujo-sama, observando detenidamente los detalles de la lujosa habitación. Todo estaba en total orden, terminados color rosa y blanco sobre la pared, cortinas de la misma combinación sin contar las sabanas y almohadas. La habitación estaba perfumada de jazmines y fresas, igual que el aroma de la tecladista, aroma que el ojiambar aspiraba con tranquilidad.
-¡tu habitación sí que es linda! Y huele muy bien… - halagó el castaño dándole la espalda a la tecladista, quien sólo contestó con un "gracias" y una sonrisa tímida.
- y… ¿Qué tal tu día? – preguntó la ojiazul para romper el silencio.
-¿mmmh? ¿Te refieres a Mio? Bueno… pues – Ritsu bajó la mirada recordando lo que había sucedido con la bajista – nada en especial… creo que… igual que siempre – contestó finalmente con una sonrisa forzada - ¿Qué tal tu? ¿Hiciste algo divertido? – Ante aquella pregunta la oujo-sama solo negó con la cabeza – ya veo… quizá deberíamos estudiar un poco más jeje.
-eso creo… - ninguna de las dos sabía por dónde comenzar, era cierto que tenían en mente decirse lo que sentían, pero ciertamente ambas ignoraban que el sentimiento era mutuo. Aun así no sabían por donde comenzar, o que decir, el silencio comenzaba a hacerse incómodo entre más pasaba el tiempo – bueno, ¿querías decirme algo Ricchan? – preguntó finalmente la tecladista de la banda, al recordar que Ritsu había llegado a su habitación con el propósito de hablar con ella.
-ah… sí… - el "chico" se tornó nervioso, pues sabía que antes de confesarse tenía que investigar si Mugi podría sentir lo mismo por ella – bueno… yo quería decirte algo… pero… no sé por dónde comenzar – el corazón de la baterista latía rápidamente, sus manos sudaban, las cuales apretaba con fuerza, tragando saliva – antes que nada, quería darte las gracias por dejar que me quede en tu casa, mira que andar de un lado a otro es molesto, pero creo que más molesto es invadir privacidad ajena jeje – el castaño se sonrojo y rascó su nuca.
-no te preocupes Ricchan, yo lo hago con mucho gusto – contestó la rubia con una sonrisa amable – ven, vamos al balcón. El ojiambar y la ojiazul caminaron hacia el balcón de la habitación, el cual daba una hermosa vista hacia el jardín de aquella vez, y una luna enorme y brillante. Ambos se deleitaron con aquel bello paisaje durante un par de segundos; y así comenzaron a platicar de algo y nada a la vez. El tiempo transcurrió y ambas chicas platicaban sin interrupciones, pero sin hablar de aquello que sentían en sus corazones, solo gustaban de la compañía de la una como de la otra, parecía ir todo bien hasta el momento, hasta que Mugi decidió cambiar de tema.
-Ricchan… - habló la tecladista con serenidad, el castaño le miró con atención - ¿lo que dijo la adivina es cierto? – preguntó con curiosidad la rubia.
-¿mmmh? ¿Cuál de todas las cosas?
-bueno… sobre la solución a tu problema – asentó la ojiazul algo apenada, no más que Ritsu, que sabía a lo que se refería la contraria.
-ah… eso… ¿hoy es el día en que todas me preguntaran eso? – Se preguntó mentalmente la castaña – bueno… pues… eso creo… aunque aun no lo sé… eh pensado que me lo puso algo difícil la señora esa – argumentó con disgusto.
-¿osea que no estás enamorada? – una vez más, esa pregunta retachó como cohete en la mente y ahora corazón de la ojiambar. A pesar de que aquella vez la había formulado la bajista, ésta vez se lo estaba preguntado quien podría ser su solución y quien tendría respuesta final a todo esto. Ritsu no sabía que contestar, por una parte estaba el dilema de decirle la verdad, y por otra, negarlo o decirle que sí pero sin decirle de quien… y esa opción tomó
– bueno… no quise decirlo frente a las demás… pero… creo que sí… - Ritsu se arriesgó a dejarle en claro a Mugi que sentía algo por alguien, más nunca especificó por quien. Mugi al escuchar la respuesta de la baterista, pensó quien podría ser, llegando a la conclusión de que podría ser la bajista, puesto que ésta era la más apegada a Ritsu.
-ya veo… ¿y quién tiene esa fortuna? – preguntó la tecladista con curiosidad y una sonrisa inquieta.
-b-bueno… - Ritsu estaba más nerviosa que nunca, no podía decir simplemente que era ella, tenía que haber una señal como para saber si podía decírselo abiertamente – pues… creo que es secreto… - contestó finalmente.
-oh… dime Ricchan… - suplicó la rubia con carita de inocente, lo cual Ritsu no podía resistir por mucho, amaba esa faceta de infante sobre la rubia.
-¡vamos Mugi, no insistas! Es muy penoso hablar sobre esto… - contestó el ojiambar con timidez.
-bueno, una pista ¿sí?
-bueno… es… alguien que conoces…
-¿alguien que conozco?... ¿algo más detallado?...
-bueno… - Ritsu soltó un suspiro cansino y resignado – es una chica… - finalizó la baterista con más pena aun. Mugi sintió una punzada en su pecho ¡había dicho que era una chica! Quizá podría tener una oportunidad con la baterista ¿pero de quien estaba enamorada la ojiambar?... dijo que era una chica, sus sospechas porque fuese la bajista tomaban fuerza, pero no estaba segura del todo.
Mugi se quedó pensando quien podría ser, Ritsu no quería decirle, pero ¿Por qué? Entendía que quería privacidad, pero ser tan reservada y no tenerle confianza no eran cualidades de que fuese su amiga del todo… hasta donde sabía. Ritsu tomó su celular para ver la hora, puesto que al día siguiente tenían clases, desvelar a la tecladista no era una buena idea. Dejándolo sobre el barandal donde estaban recargadas en el balcón, Ritsu siguió platicando con Mugi, dándose cuenta de que no era tan tarde como creía, aun era bastante temprano ante su criterio.
-bueno Ricchan, si no quieres decirme quien es la afortunada… por lo menos dime como es – comentó la rubia con la espinita de saber quién era la susodicha.
-¿mmmh? ¿Quieres que te diga cómo es? – Preguntó el ojiambar con cierta pena, la ojiazul asintió ansiosa – bueno… ella es… ciertamente muy linda… creo que… desde el primer momento en que la vi atrapó mi total atención, me parece adorable y tierna… me gusta el brillo de sus ojos… su cabello es tan largo y sedoso, me gusta cuando el viento juega con éste, es muy amable con toda la gente y también muy comprensiva, amo su lado humanitario. También es muy sencilla y modesta, pero lo que más me gusta de ella… es que pasar cualquier momento, por más insignificante que sea, me parece verdaderamente especial… hace mi corazón latir con rapidez con el más mínimo tacto o rose con ella… no creo estar enamorada… estoy segura… - Ritsu desde el momento en que habló miraba fijamente el firmamento salpicado de aquellos pequeños astros brillantes, Mugi le escuchaba con atención, todo aquello que le había dicho la castaña parecía tan fuera de la realidad, tan romántico como para venir de Ritsu quien sufría de urticaria cada que Mio decía algo dulce en sus canciones.
-Ricchan… eso es hermoso…. – comentó finalmente la tecladista ante la confesión de la castaña. Comparando sus sentimientos con los de Ritsu, no estaban nada lejos, era lo mismo que sentía por la baterista, solo que ninguna sabía que el sentimiento era mutuo en su esplendor.
-es algo cursi lo sé… pero es la verdad – argumentó la ojiambar con timidez – pero tu deberías conocerla bien… convives con ella todo el día todos los días… - finalizó Ritsu con un sonrojo bastante notable, esperando que Mugi se diera cuenta de que se trataba de ella. Mugi por su parte no lo entendió así, lo único que pensó… fue en Mio.
-aun… no sé – contestó algo triste la tecladista.
-pero dime… ¿tú no piensas en nadie?... digo… ¿no sientes algo por alguien? – preguntó la castaña sin notar en animo decaído de la rubia.
-¿yo?... bueno… pues sí… también es una chica… - contestó la ojiazul con una sonrisa tímida. Ritsu sintió que el corazón se le salía del pecho, aunque Mugi nunca especificó que fuese ella por la que se sentía; el simple hecho de haber dicho que también sentía algo por una chica, le hacía sentir que su mundo tenía una solución y que cada vez estaba más segura de poder declararle sus sentimientos a la oujo-sama.
-¡¿e-enserio?! – Preguntó con emoción, Mugi asintió – y… ya que estemos en esto jeje ¿podrías decirme quién es? – después de aquella pregunta, Ritsu tenía el corazón en la mano, tragó saliva en seco y su pulso se disparo.
-por el momento lo dejaré en el anonimato, pero me gustaría decirte lo especial que es para mí – contestó la rubia, Ritsu suponía que Mugi no le diría quien era, pero al saber que sentía por aquella persona podría ser de ayuda, así que con paciencia forzada esperó – digamos que ella es… una persona muy hiperactiva… también me gusta el color de sus ojos que parecen ser tan cálidos, la conocí cuando apenas ingresé al colegio… es siempre tan divertida y feliz, que con el simple hecho de que sonría ella, ilumina mi día… cuando estoy a su lado mi corazón vibra y despierta emociones muy fuertes y desconocidas en mi interior… cuando la veo con alguien más no puedo evitar sentir celos…y aunque no somos más que amigas… quisiera poderle decir todo esto… como te lo digo ahora… Ricchan… - la rubia fijó su mirada en la baterista desde que comenzó a hablar, de algún modo Ritsu sintió que aquellas palabras iban dedicadas para ella, solo que Mugi nunca especificó lo suficiente como para llevarse todo el crédito. Ambas se miraron fijamente durante segundos, lo cual parecían horas, estaban a nada que explotar y decir, ¡tú eres de quien estoy enamorada! Pero realmente ninguna tenía las pruebas suficientes como para poder hacer tal atrevimiento.
Nadie dijo nada más, el espacio y silencio se convertía en una incomodidad, al parecer estaban tan intimidadas una con la otra. Ritsu nunca fue buena como halagar unas palabras tan bellas como las de la tecladista, quien pensó que aquello para la castaña había sido, dulcemente empalagoso.
-eso es… bastante profundo… - habló finalmente la castaña un poco sonrojada. Mugi una vez mas solo asintió agradecida por aquel cumplido - ¿me permites?... voy al baño un momento… - Ritsu se encaminó al baño de la habitación de la oujo-sama con total rigidez, estaba bastante nerviosa, pues haber conseguido decirle aquello a la tecladista fue demasiado. Ahora ya sabía que Mugi también estaba enamorada, que era alguien de la escuela y que había por lo menos una probabilidad de uno entre mil, de que ella fuese esa persona. Saltando de emoción, por el hecho de que Mugi sintiera algo por una chica también, Ritsu se la pasó en el interior de baño, tratando de tranquilizarse para volver con la tecladista.
Mientras Ritsu estaba en el interior del baño celebrando su victoria aun inconclusa; Mugi esperaba paciente en el balcón de su habitación, pensando en todo aquello que la baterista había dicho, pues si estaba enamorada, su problema estaba a casi nada de resolverse, algo triste por no saber de quién lo estaba, pensaba que por lo menos podría tener una posibilidad, ya que compartían el mismo tipo de orientación. Mugi contemplaba el firmamento con tranquilidad y nerviosismo, aun pensaba que debería decir cuando Ritsu llegara, cuando sus pensamientos se vieron abruptamente interrumpidos por el sonido y vibración del celular de Ritsu, el cual había dejado sobre el barandal cuando revisó la hora. El celular vibraba y sonaba latentemente, al grado de por la vibración que emitía, estaba a punto de caer hacia el jardín. Mugi al ver que este casi caía al vacio, lo tomó rápidamente antes de que eso sucediera, pero al tomarlo con velocidad, accidentalmente abrió el mensaje que había llegado. No era un mensaje demasiado largo, pero sí de cierta persona que no esperaba pudiese interrumpir su momento a solas con la castaña, quien aún seguía en el baño.
"mi corazón late rápido cuando estás a mi lado, quisiera poder decirte tantas cosas lindas, pero lo único que quiero que sepas, es que esta oportunidad que tenemos, será verdaderamente especial, te haré feliz cada día de tu vida… con amor Mio"
Mugi leyó el mensaje que venía de la pelinegra sin querer, su corazón se hizo trizas y sus ojos sintieron que las lágrimas saldrían sin aviso alguno. ¿Acaso Mio y Ritsu estaban saliendo?... ¿Qué significaba aquel mensaje? Ese mensaje no era amigable…Era obvio… Mio y Ritsu tenían algo, Ritsu nunca dijo si salía con ella, pero tampoco lo negó. Golpeándose mentalmente, Mugi se reprendía por poder meditar que siquiera hubiese podido tener algo con Ritsu, lo cual era más que obvio que la baterista siempre habló de la bajista, según su criterio.
Tapando su boca para contener el llanto, la tecladista asentó su celular en la mesa del balcón dándose vuelta inmediatamente. Ritsu finalmente salió del baño más decidida que nunca a decirle a Mugi de una vez por todas que ella era la que le robaba sus suspiros y por quien soltaba arcoíris con solo mirarla.
-¡listo! Mugi ¿ya me dirás de quien se trata tu enamorada? – preguntó Ritsu con sorna para retomar el tema y de una vez por todas decir lo que guardaba en su pecho. Mugi escuchó aquellas palabras que formulaba la baterista con emoción, estaba molesta con ella, con Ritsu, odiaba a Mio, pero sabía que no era culpa de la bajista, odiaba a la sociedad, a sus profesores y a todo aquel que pudiese odiar en ese momento. Odiaba ver la sonrisa pintada en los labios de Ritsu, que seguramente sonreía por el hecho de pensar y pintar de colores a Mio en su mundo, y en un arranque de frustración y desilusión, y todo aquel sentimiento de fracaso que pudiese sentir, contestó sin pensar.
-es Yui – contestó con seriedad y sin darle la vista a la baterista, quien al escuchar la respuesta de la tecladista, la sonrisa en sus labios se desvaneció como sal en el agua.
-¿Cómo? – preguntó Ritsu con incertidumbre.
-es Yui, ya te dije – contestó una vez más la ojiazul dándose la vuelta y mostrándose firme.
-ah… ya veo… - Ritsu sonrió forzosamente, aquella respuesta le cayó en el hígado. Yui para ella era como su cómplice de todo, sentía que el hecho de que Mugi estuviese enamorada de la guitarrista, era un tipo de traición involuntaria, odiaba a Yui tanto como Mugi a Mio inconscientemente.
Ninguna hablaba, tan solo se limitaban a mirarse con incertidumbre y un silencio espeso se apoderó del lugar.
-creo que es algo tarde, deberíamos ir a dormir, mañana nos regañaran si llegamos tarde – asentó Mugi para poder quedarse a solas de una vez, no toleraba ver al castaño un momento más, estaba realmente furiosa y necesitaba desahogarse a la de ¡ya!.
- tienes razón… igual creo que… debería ir a dormir – contestó Ritsu con una sonrisa débil y semblante decaído – buenas noches… Mugi…
- buenas noches… Ricchan… - Ritsu salió de la habitación y caminó hacia la suya, donde se tiró sobre su cama con tristeza y desgane.
-así que era Yui… - musitó para sí misma con melancolía, e inevitablemente comenzó a llorar al sentir un nudo enorme en su garganta y una presión en su pecho.
-… todo éste tiempo fue por Mio… - se dijo a sí en un susurro la tecladista, quien regresó al balcón viendo el celular de Ritsu sobre la mesa. Lo tomó y con fuerza lo aventó hacia los arbustos que yacían abajo en el jardín, llorando desconsoladamente sobre sus brazos, los cuales se recargaban en el barandal.
La noche pasó, y la rubia por fin se durmió entre llantos. En cuando a Ritsu, a penas pudo pegar los ojos en toda la madrugada, su mundo estaba casi perdido, ahora sabía que Mugi no le correspondía a sus sentimientos, y lo peor era que su problema no tendría solución jamás ¿Cómo podría comenzar una relación con Mio sin amarla como amaba a Mugi?... quizá estaba destinada a nunca ser amada por la tecladista, por lo que ahora solo debía enfocarse en remendar su problema, definitivamente la daría el "sí" a la bajista.
La noche llegó a su fin, Mugi se levantó temprano y se fue a la escuela en compañía de Ritsu. Durante el viaje en tren, ninguna pronuncio palabra alguna, no se dedicaban miradas y cuando casualmente sus ojos se encontraban, cualquiera rompía el contacto visual… era realmente incomodo. Después de unos minutos, finalmente llegaron al colegio, donde para mala suerte de ambas, se encontraron con Mio, Azusa y Yui en la entrada.
-¡Mugi-chan! ¡Ricchan! – exclamó Yui eufórica. Ritsu soltó un pequeño bufido y Mugi saludó con cortesía y melosamente le dio un abrazo a la guitarrista mayor, lo que dejó sorprendida a Azusa y Mio, Ritsu sintió molestia.
-buenos días Ritsu-senpai, Mugi-senpai – saludó la gatita, las mayores le devolvieron el saludo con amabilidad.
-hola Ritsu – saludó Mio con timidez, Ritsu le devolvió el saludo.
-Mio ¿podemos hablar a solas? – preguntó Ritsu con seriedad, todas guardaron silencio mientras la baterista y la bajista se alejaban un poco.
-¿Qué pasa? – preguntó la bajista.
-bueno… es referente a lo de ayer…
-¿lo pensaste?
-sí… y yo creo que… quisiera que lo intentáramos – Ritsu esbozó una sonrisa sencilla, Mio no pudo evitar sentir emoción y felicidad, la cual demostró lanzándose a Ritsu en un abrazo. Azusa y Yui veían aquella escena a lo lejos con confusión ¿Qué había dicho o hecho Ritsu para que Mio fuese así de melosa en público?... era la pregunta del año.
Mugi sentía que moría de celos al ver como Ritsu correspondía al abrazo de la bajista, y no queriendo quedarse atrás, tomó a Yui de la mano y comenzó a caminar, la gatita solo les siguió sin entender que sucedía ¿Por qué todo mundo actuaba así?
Finalmente llegaron al camino que separaba los salones de la kohai con los de sus senpais, y dispuestas a separarse para ir a tomar clases, cuando habló la menor.
-escuchen, creo que hemos pasado unos días sin ensayar, creo que podríamos ir esta tarde después de clases ¿no creen? Digo, para no atrasarnos.
-creo que es una buena idea – contestó Mio.
-qué bueno que lo dices Azusa-chan, hoy traje pastelillos, Yui-chan, traje de chocolate como te gustan – Mugi sonrió con calidez hacia la guitarrista mayor.
-¡Mugi-chan! ¡Sugoi! ¡No sabes cuánto te quiero! – Yui abrazó a Mugi estrepitosamente a la tecladista. Ritsu no pudo evitar enojarse ante el acto de la guitarrista, mientras Azusa se preguntaba ¿desde cuando Yui-senpai abrazaba tanto Mugi? ¿y desde cuando Mugi era tan atenta con Yui? Ignorando aquello, la kohai se fue a su salón sin más que decir, quedando de verse en el almuerzo y en el ensayo después de clases.
Así sus senpais se fueron a sus salones, Mio apegada a Ritsu y Mugi platicando plácidamente con la guitarrista mayor, lo que le causaba cólera a la baterista por dentro.
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NOTAS FINALES: ¿bueno? ¿Malísimo? ¿2-2? ¿o qué? Jejeje si les gusto que bueno y si no… díganme para que me corte las venas con una galleta globito xD es algo corto lo sé, pero es que quise actualizar ahora que tuve un tiempo libre, en realidad espero que les guste, estoy tratando de complacer las peticiones de mis lectores, les juro por Kamizama que el siguiente capítulo será larguísimo hasta que no puedan leer ;) o hasta que me maldigan por escribir tanto xD!
Bueno, espero sus REVIEWS que no les cuesta nada, ya saben que acepto lechugazos, tomatazos, celularazos , quejas, sugerencias constructivas y eso jeje espero en verdad sus comentarios que me motivan a seguir escribiendo :) por cada comentario les daré un abrazo virtual jajaja -3- aunque no lo quieran xD
Bueno, ahora sí, sin más que decir, se despide su amiga
Maud Davenport rules…
Si pudiésemos borrar los errores de nuestro pasado… borraríamos la sabiduría de nuestro presente ;)
