NOTA: Capítulo clasificado T.


OTP

(One True Pairing)

Ogata Hiroaki era un alma cándida. De buen corazón, un alma pura y delicada incapaz de levantarle la voz a nadie. Y mucho menos, de pensar mal de nadie…

Pero resulta que aquella tarde, en Karuizawa, cuando vio a Tsuruga-san durmiendo pacíficamente en el regazo de Kyoko-san, no pudo evitarlo… Turbulentas imágenes de Katsuki montándoselo con Mio empezaron a poblar sus sueños por las noches… Enredados entre las sábanas, en la caravana, en el coche, en el plató, en el ascensor, de pie detrás de una puerta, en el suelo, en el sofá, en la bañera, en el autocar de la compañía… En la cama de Ogata mientras él los miraba…

Se despertaba siempre con el cuerpo calenturiento, empapado en sudor y con la bandera alzada, y el corazón latiéndole a mil por hora…

Al día siguiente, no podía mirarlos a la cara… Les daba las instrucciones para la escena de medio lado, esquivando sus rostros, y ellos tenían que aguzar el oído para poder escucharle bien. Porque si se le ocurría mirarlos, a Katsuki y Mio, todas esas imágenes de sus sueños delirantes huían de su control y entonces le empezaban a zumbar los oídos, la vista se le desenfocaba, las mejillas enrojecían, sudaba en frío y las palpitaciones le daban la impresión de que el corazón se le iba a salir del pecho.

Nervios, estrés, tensión, la presión por superar a su padre, decían…

Sí, mejor que crean eso, pensaba Ogata…