AGRIDULCE (1)

Después de nuestra primera cita, sabía que algún día nos casaríamos. Todos decían que éramos la pareja perfecta... Así que cuando el gran día llegó y él me pidió matrimonio, creí que me desmayaba de felicidad. Nos conocíamos de tiempo atrás, así que el noviazgo sería corto, en cuanto cumpliera yo los veinte, porque esa es una buena edad para formar tu propia familia. La boda sería en primavera y yo llevaría un vestido de ensueño, y él luciría guapísimo, para no variar…

Luego vendrían los hijos y la casa llena de risas infantiles. Niños con sus mismos ojos o con la risa sonora de su padre…

Pero todo eso jamás podrá ser.

Kuon Hizuri se encargó de matar mis sueños…

Asesino.