SIN PALABRAS
Nunca lo ha dicho, al menos en voz alta, pero mi marido considera a Kyoko-chan como la hija que nunca tuvimos… Se le notaba en la forma que tenía de infundirle ánimos y valor para enfrentarse a nuevos desafíos. Siempre sabía qué decirle para evitar que se diera por vencida… O en la manera en que la dejaba desahogarse soltando alegatos e improperios de madrugada, que más de una vez nos dieron un buen susto… Y luego a la mañana siguiente, le ponía delante un té bien cargado y un buen desayuno tradicional para afrontar el nuevo día…
Pero sobre todo, se le notaba en las miradas amenazadoras y casi asesinas con las que obsequiaba a Tsuruga Ren cuando venía a presentar sus respetos. Porque una cosa es que su senpai la alcance a casa y otra bien distinta es que lo haga su novio. Y a mi marido le importaba un bledo que fuera el actor nº 1 de todo Japón… Era su niña. Y él novio debía comportarse o iba a tener una 'charla' con él…
Y mi marido no es mucho de hablar que digamos…
Así que sí, Kyoko-chan es como nuestra niña. No, es nuestra niña… Y mi marido jamás se ha sentido tan orgulloso como cuando la acompañó hoy al altar…
Pero…
¿Pero cómo es que se ha traído el cuchillo a la boda?
¿Y quién es ese hombre del suelo?
