Advertencia… SPOILERS de Harry Potter And The Dealthy Hallows. NO SIGAS LEYENDO SI NO HAS LEIDO AUN EL ÚLTIMO LIBRO DE HARRY POTTER.
Disclaimer: Obviamente ninguno de los personajes es mío, todos pertenecen a la Warner y a JKR a la que agradezco infinitamente por haberlos creado.
Aquí va la segunda parte, espero les guste… gracias por los reviews a los que dejan y a los que no, a ver cuando dejan uno… siempre motivan…
4. Día quinto. III parte
Para Harry habían pasado al menos dos horas desde que Hermione había desparecido por la puerta de la casa de sus padres. Estaba nervioso, preocupado e inquieto pero no tenía el ánimo para quejarse porque, a dos pasos a la derecha, su mejor amigo tenía visibles señales de estar sintiéndose mucho peor al respecto. Desde que la castaña había entrado, Ron no se quedaba ni cinco minutos en un mismo lugar o en una misma posición. Se levantaba y sentaba como si estuviera concursando por no dejar huella de si mismo en ningún lugar y el suelo de al menos cinco metros a la redonda bien podría decirse que estaba gastado de tanto caminar sobre él. De vez en cuando Harry trataba de entablar conversación, pero Ron solo lo miraba soltando un gruñido incomprensible que no tenía una pizca de grosero pero que daba a entender que estaba demasiado inquieto como para coordinar sus pensamientos o su voz. T, en cambio, parecía encantado con tener tanto tiempo para sentarse y disfrutar del sol en su cara. Desde que había llegado y escuchado que tendrían que esperar un rato, estaba felizmente sentado con mitad del cuerpo a la sombra y mitad del cuerpo disfrutando el sol y solo se movía de vez en cuando se hartaba de ello. Harry podía suponer que eran unas especies de vacaciones para él estar ahí esperando en lugar de tener que lidiar con lo que sea que tuviera que hacer un auror o un practicante de auror en esos días y había decidido no hacerle mucha plática, también debido a que no se le ocurría un buen tema.
El día seguía igual de soleado como en la mañana. El clima era levemente diferente pero fuera de ciertos y pequeños detalles, a Harry le parecía tan bonito como le había parecido desde que despertara. Pese a su inquietud por todos los pendientes y su ansiedad por saber como estaba Hermione explicándoles a sus padres que era su hija y que además existía un mundo lleno de magia, Harry se sentía suficientemente a gusto como para no sentir tan pesada esa larga espera. Incluso Ron parecía darse cuenta de lo bello del ambiente, pues en un par de ocasiones había dejado de estrujarse las manos y había parecido disfrutar del calido viento por su rostro. Ambos se miraban de vez en cuando también con incredulidad, sonriendo levemente y Harry sabia que él como Ron estaban contentos por su amiga; seguros de que, después de todo lo que habían vivido en los últimos meses, la inquietud que sentían al menos no denotaba un peligro mortal como el que habían sentido tantas veces en el bosque o él que casi los había hecho volverse locos en la Mansión de los Malfoy.
-quisiera saber que hora es- se sorprendió a sí mismo Harry preguntando en voz alta Había olvidado el reloj que tenia como regalo por su mayoría de edad en uno de los cajones de la vieja cómoda del cuarto de su amigo.
- a mi también me gustaría saberlo-contesto Ron deteniendo su andar preocupado y sentándose junto a él para mostrarle su desnuda muñeca izquierda- pero como vi que dejabas tu reloj decidí hacer lo mismo con el mío.
-saber la hora no hará que se tarde menos- murmuro T abriendo los ojos e incorporándose, al mismo tiempo que observaba a un grupo de niños inquietos andar hacia el campo de fútbol.
Pero antes de que alguno pudiera decir otra palabra, la puerta de la casa se abrió. Una llorosa Hermione se asomo sin cerrar la puerta, sus ojos levemente rojos aún por lo que podía adivinarse había sido el llanto pero su rostro enmarcado por una sonrisa que daba a entender que todo marchaba bien.
-chicos- dijo después de un minuto de silencio en el que con un pañuelo se secaba un par de lagrimas perdidas- se los he dicho… han recordado todo y pues bien… ahora es momento de que entren para que los presente a todos…
Ron y Harry le sonrieron e intercambiaron una mirada cómplice entre ambos. Su amiga abrió un poco más la puerta y ellos dieron un par de pasos nerviosos; Ron parecía estar feliz pero levemente alterado y Harry pudo notar que T se había quedado en el mismo lugar mirándolos.
-usted también puede entrar- dijo Harry observando al auror con preocupación- ¿no es así Hermione?
-sí, sí-contesto la chica apresuradamente- me refería a los tres cuando dije…
-no creo que sea necesario- interrumpió T amablemente, será mejor que solo sean ustedes tres- su vista se dirigió a los niños que entraban al campo- además creo que será mejor que cuide el traslador de manos inquietas- se dirigió de nuevo a los tres amigos- solo les pediré que cuando sea hora de irnos me alcancen allá porque me quedare en ese lugar hasta que esos niños se vayan…
-muy bien-contesto Harry al mismo tiempo que Ron hacia un gesto de asentimiento
-no nos tardaremos mucho-dijo Hermione- han recordado la mayoría de las cosas y están ansiosos por volver a Inglaterra, solo quieren saludar a Harry y a Ron… y a usted por supuesto…
-nos saludaremos en un par de minutos entonces- respondió el auror mientras empezaba a caminar ansioso-los niños muggles se divierten especialmente con lo que para sus padres es basura así que será mejor que cuide el traslador o nos veremos en problemas para regresar…
T se apresuro hasta adentrarse en el campo. Harry miro a sus amigos y estos asintieron, después de todo es cierto que los niños muggles podrían encontrar atractiva una lata tan asquerosa. Hermione hizo un gesto para que entraran y ambos lo hicieron, el pelirrojo a la cabeza y Harry siguiéndolo a la vez que miraba, medio divertido, que su amigo limpiaba en su pantalón el sudor de sus manos.
El interior de la casa, era justo como se lo habían imaginado antes de entrar. Estaba pintado de un color crema extraño y en las paredes podían verse varios retratos colgados que parecían haber sido manipulados de alguna manera porque siempre parecía haber demasiado espacio en la foto, como si hubieran quitado a una persona. Había varias macetas; en las esquinas, en las mesas, en las repisas y los muebles que Harry vio armonizaban de manera perfecta pero muchísimo más sencilla de los que Tía Petunia hubiera elegido para ese tipo de casa. Sin embargo lo que más llamo la atención a Harry era que toda la casa parecía oler a menta a pesar de que no había un objeto o un lugar de donde pudiera provenir el aroma. Ron estaba maravillado con las fotos, al parecer encontraba un parecido entre Hermione y sus respectivos parientes, mientras que la chica les sonreía pacientemente pero sin detenerse. De pronto, llegaron a una salita de color rojo quemado y Harry vio de pie ante sí a los padres de su amiga. Ya los habían visto en un par de ocasiones, pero esta vez el parecido entre Hermione y su madre se hizo más evidente y aunque el parecido físico era mucho menos visible, no había duda que el hombre ante ellos era el mismísimo Sr. Granger.
Hermione les indico un lugar a sus amigos enfrente de sus padres y ella se coloco entre ambos, un poco incomoda por la mesita de centro pero visiblemente emocionada.
-Mamá, papá…- empezó a decir- no sé si los recuerdan pero ellos son mis amigos…
-El famosísimo Harry Potter- la interrumpió su madre extendiéndole la mano a Harry a la vez que este la tomaba… como olvidarlo, es un gusto volver a verte
-gracias señora-respondió éste- el gusto es mío
- Harry- el Sr. Granger le estrecho la mano en cuanto lo soltó su esposa- bienvenido, gracias por cuidar a mi hija como nos ha dicho que lo has hecho
-pues, gracias no sé que les habrá dicho-contestó Harry sonriendo y devolviendo el saludo- estoy segura de que omitió las partes en las que ella nos salvo a nosotros ¿no es así Ron?
Ron estaba de pie menos nervioso, observando la escena sonriendo y asintió levemente.
-y él aún más famoso Ron Weasley- dijo la madre de Hermione enseguida de que Harry callara, tan emocionada que parecía haber estado esperando el momento de decirlo- realmente has crecido tanto como Hermione decía, estas hecho todo un hombre, mira nada más que alto estas… -había soltado la mano de Ron para rodear la mesa y acercarse- ¡y tus ojos!... ¿eran tan azules cuando nos vimos la última vez? Hermione lo decía muy seguido y mira que no recuerdo todo, así que es probable que no recuerde todas las veces que lo ha dicho… y mira…
-¡mamá!-Hermione había exclamado completamente roja y con los ojos más abiertos de lo normal…. Estas incomodándolo…
-oooh… - la Sra Granger se alejo un poco y volteo a ver a su hija para después regresar su mirada al pelirrojo- ¿es cierto eso Ron?
-para nada señora- contestó este sonrojado pero sonriente- es un placer volver a verla…
La Sra. Granger sonrió satisfecha, aun escudriñándolo con la mirada, pero cuando estaba a punto de decir algo más, su esposo tomo la palabra.
-Ronald- el padre de Hermione extendió su mano y Ron la tomo enseguida- también es agradable volver a verte… Hermione nos ha hablado muy bien de ti, nos ha dicho todo lo que hiciste para protegerla así que gracias también- su tono era amistoso pero firme- es bueno que tenga amigos como ustedes
-gracias- contestó Ron un poco más rojo, rompiendo el saludo- pero como Harry bien menciona, sin ella no sabemos que hubiéramos hecho… y en cuanto a protegerla, hubiera querido hacerlo mejor … ella significa mucho para mí- Ron la miro un segundo y enseguida corrigió- es decir, para nosotros- agrego mirando a Harry de soslayo.
Se hizo un silencio incomodo y Harry deseo estar con T alejando a niños muggles de una lata sucia para dejar de estorbar en lo que parecía una reunión para formalizar un noviazgo. Sin embargo, pensó en que tal vez ni siquiera era necesario estar un par de metros lejos, porque todas las miradas se dirigían a Ron en ese momento. Hermione y su madre lo miraban encantadas, la primera aún sonrojada y nerviosa; la segunda como si supiera más que los demás. El Sr. Granger lo miraba de manera amable pero firme y evaluadora y parecía estar a punto de cuestionarle sus intenciones con su hija para pedirle toda una explicación detallada de quien era, como era y que esperaba en el futuro. Por su parte, Ron sostenía aún la mirada del padre de Hermione, sonreía pero estaba tan sonrojado que Harry deseo darle unas palmaditas en la espalda para apoyarlo y decirle que lo había hecho muy bien.
-em… bueno- Hermione fue la que rompió el silencio- será mejor que nos vayamos, se hace tarde y tenemos que arreglar otro asunto antes de regresar a casa…
-por supuesto-contestaron sus padres y Ron se relajo un poco cuando dejaron de observarlo- vamos.
Empacaron lo poco que tenían con ayuda por supuesto de las varitas de los tres. Mientras Hermione ayudaba a empacar sus cosas personales, Harry y Ron se encargaron de todo lo demás que podía interesarles llevarse y en menos de media hora estaba listos para partir. Los padres de Hermione trabajaban por su cuenta en la misma casa que tenia un espacio destinado como consultorio así que no era necesario hacer ninguna carta de renuncia o algo por el estilo. Habían hecho pocos amigos, porque los primeros meses después de su llegada se encontraban tristes (aunque no sabían la causa) por lo que con tres llamadas telefónicas explicaron su partida, prometiendo más detalles en una visita posterior dentro de una semana.
La casa había quedado parcialmente amueblada pero Hermione explico que no habría ningún problema porque su casa en Inglaterra seguía tal y como la habían dejado, por lo que se pusieron enseguida en camino.
-Estamos listos- había anunciado Ron a T cuando al salir de la casa lo habían encontrado en las escaleras.
Al parecer los niños muggles se habían ido sin causar daño al traslador. En menos de cinco minutos ya se encontraban ahí ante la lata asquerosa, con solo una pequeña maleta que Harry y Ron sostenían con esfuerzo, para sorpresa de sus padres, Hermione había metido ahí todo el equipaje alegando que había realizado el mismo hechizo que hiciera con su bolsa mágica hacia un par de meses. Y los señores Granger se habían quedado boquiabiertos pero encantados más aun cuando los dos amigos de su hija se habían ofrecido a cargarla después de que ambos la sintieran sumamente pesada.
-¿listos? Tres, dos, uno… -había contado de nuevo T después de explicarles como funcionaba y en menos de 10 minutos, los seis se encontraban saliendo de la agencia de viajes.
Cuando salieron, sin embargo, para encontrarse de nuevo con el basurero muggle, Harry pudo ver que el sol empezaba a ocultarse.
-Me temo que tendremos que ir mañana a ver al pequeño Teddy -había dicho tratando de ocultar la decepción en su voz…
-Harry- Hermione lo miraba sumamente apenada- lo lamento, lo lamento tanto, pero sabes… aun hay tiempo si vamos directamente…
-No, no es necesario- había contestado a su amiga- no quiero incomodar a la madre de Tonks y no sé si sea pertinente, mañana iremos…
-Harry…
-No hay problema, preocupémonos de llevar a tus padres a donde vayamos a llevarlos
-Hay suficiente espacio en casa- se aventuro a decir Ron- y mis padres estarían encantados de volver a verlos
-No lo sé Ron- Hermione contestaba mirándolo de manera triste pero encantada con el detalle- me encantaría pero creo que debemos ir a casa… hace tanto tiempo que no estamos ahí…
Así que los seis se habían dirigido de nuevo a las calles muggles y habían tomado con mucho esfuerzo el metro. Ron había insistido en que se aparecieran pero desistió cuando supo que la única que sabia la dirección exacta era Hermione y considerando que no podía llevarlos a todos y que no querían arriesgarse a equivocarse de lugar, T había sugerido ir en el transporte muggle.
Había resultado toda una aventura para Ron y para el mismo T, incluso Harry se sentía extraño de estar ahí sentado con tantas personas normales, tanto muggles y magos, cuando no podía hacia un par de semanas, dejarse ver para nada. Había muchas personas y oscureció enseguida, y como se detenía en cada estación, a todos les pareció que tardo demasiado y no supieron si era su imaginación o realmente había sido así.
Lo que si sabían que no habían imaginado era que de vez en cuando miradas curiosas se dirigían a Harry, Ron y Hermione; magos de distintas edades los reconocían y cuchicheaban, la mayoría intentaba acercarse pero T mostraba disimuladamente su insignia de auror y estos retrocedían, saludando o agradeciendo a Harry o a los tres desde una distancia decente. Los padres de Hermione parecían encantados y no mostraban mucha sorpresa por esos detalles; al parecer su hija les había explicado totalmente la situación.
Cuando llegaron a su destino, la noche estaba totalmente instalada y Harry pudo ver un par de estrellas. Caminaron un poco más y 15 minutos después estaban ante una bella vivienda blanca, más grande que la de Australia. Hermione sonrió diciendo que esa era su casa.
Cuando entraron, Harry y Ron se sorprendieron al encontrar un parecido casi total con la casita anterior. Había de nuevo varios retratos colgados y aunque algunas paredes estaban desnudas, ambos pudieron adivinar que no lo estarían durante mucho tiempo porque había marcas que parecían encajar con los retratos que llevaban empacados. La sala no era color rojo sino blanco marfil y todo parecía ser excesivamente inmaculado y estar excesivamente limpio. El olor a menta estaba de nuevo presente y los Granger sonrieron cuando, después de desempacar con ayuda de la magia, disfrutaron de un té que Ron y Hermione prepararon.
-ahora no me cabe la menor duda-había dicho la madre de la castaña a su esposo-esta sí es nuestra casa.
El Sr. Granger le contesto con una sonrisa y había extendido una mano a su hija para que se sentara con ellos, mientras Hermione obedecía enseguida. Harry y Ron se sentaron un poco incómodos, ante la insistencia de la Sra. Granger, ambos mirándose aprensivos por la posibilidad de ensuciar los muebles en vista de que habían estado sentados varias horas en las escaleras de la otra casa. T parecía encantado de nuevo con la idea de poder descanzar mientras bebía el té y estaba maravillado observando todo a su alrededor mientras murmuraba que era increíble que su maestra de estudios muggles le hubiera explicado tan bien las cosas.
Veinte minutos después del té, Harry sugirió que debían llegar a la Madriguera y Ron asintió sin sonreír, mirando a Hermione como si se estuvieran despidiendo para siempre. T se levanto y pidió a los padres de la castaña que le mostraran el microondas porque había escuchado hablar mucho de ese aparato y no quería irse sin verlo. Ellos accedieron, la Sra. Granger encantada y el Sr. Granger mirando a Ron inquisitivamente. Harry pudo adivinar que le importaba un rábano el microondas y lo único que quería era darles privacidad a los tres para despedirse, pero pensó en seguirlo y argumentar que también le gustaría ver ese famoso aparato para dejar que sus dos amigos tuvieran tiempo a solas. Sin embargo, a su primer intento de dar un paso y cuando apenas abría la boca para decirlo, Ron lo sujeto de un brazo y le dijo sin mover los labios que no fuera ridículo. Así que ahí estaban los tres, mirándose entre sí, Harry sintiendo que de nuevo su presencia no era requerida.
-será extraño que no duermas en el mismo lugar- dijo Ron después de un rato
-No seas ridículo- los veré mañana temprano e iremos a visitar a Teddy
-Me parece perfecto- contestó Harry y se acerco a abrazar a su amiga- aunque si será extraño que no estés tan cerca como siempre, descansa, cuídate y nos vemos mañana. Ha sido genial volver a ver a tus padres.
-ellos también están encantados de verte-contesto ella, devolviéndole el abrazo-espero que después puedan platicar más con ellos, ahora están muy cansados y supongo que necesitan que yo les explique más cosas
-Si… seguramente
Al separarse, Hermione miro nuevamente a Ron pero este se quedo en su lugar, reacio a despedirse y Harry adivino que no quería irse sin ella.
-vamos Ron-hablo entonces Hermione-despídete de mi, nos veremos mañana- se acercó un poco más- no te preocupes, estaré bien.
-espero que sí- contesto este- porque si no, nunca me lo perdonaría…
-no seas cabezota… ridículo- Hermione lo abrazo sonriendo
-siempre he sido cabezota y ridículo –Ron la abrazaba- por eso te gusto
-sí, eso es cierto
Harry vio con incomodidad que se miraban embelezados y al parecer estaban a punto de besarse. Deseo estar en cualquier otro lugar para no estorbar ni romper el momento así que disimuladamente dio un par de paso rumbo a la casa.
-em… iré a ver si T necesita ayuda con el microondas-dijo en un susurro rogando que no lo escucharan
-¡NO! –contestaron ambos rompiendo el momento
-mis padres adivinarían que estamos solos- Hermione decía sin soltar a Ron pero mirando a Harry- y mi mamá no me perdonaría no haberle dicho que… bueno… que… que ya casi somos novios…
-y estoy seguro de que su padre me mataría- agrego Ron en la misma posición que la chica- creo que solo necesita una excusa para hacerlo…
Los tres rieron y Harry le dio la razón a su amigo.
-esta bien- dijo resignado- despídanse de una vez-volteo hacia la puerta y se quedo mirándola porque escucho un par de voces acercándose- de todas maneras creo que tendrá que ser rápido, creo que ya vie…
Pero Harry no necesito decir más porque al volver su vista a sus amigos deseo no haberlo hecho. Besándose de manera menos apasionada que la primera vez que los había visto pero aún así besándose, sus dos amigos parecían haberse olvidado de él y del resto del mundo. Harry volteó a ver de nuevo a la puerta y vio acercarse varias siluetas.
-Cuidado con mi hermanita- les dijo divertido para advertirles- ya se acercan tus padres y tus suegros
Ron y Hermione se soltaron enseguida. Se sonrieron mutuamente y Harry no pudo contener una carcajada al ver lo sonrojados que estaban. Los padres de la chica y T salieron en ese momento, el primero por supuesto fue el Sr. Granger que al parecer se sorprendió gratamente de encontrar a su hija a una distancia considerable de Ron.
-nosotros nos vamos- anunció T- podemos aparecernos en la Madriguera desde un punto cercano a aquí, donde haya menos muggles-volteo a ver a Harry y a Ron- ¿listos?
-sí-contestaron ambos al unísono y se acercaron para despedirse nuevamente de los padres de Hermione
-hasta luego, ha sido un placer verlos de nuevo
-gracias, espero que nos veamos pronto
-claro, buenas noches
-igualmente, saludos a tus padres Ron
-adiós Hermione
-adiós Harry, nos vemos mañana
-cuídate y cualquier problema nos avisas
-sí Ron, no tengo cinco años, despreocúpate, nos veremos mañana
Harry, Ron y T caminaron un par de metros. Se detuvieron cerca de un árbol en un parque solitario. Aun podían ver la casa de Hermione y dos siluetas en la puerta cuando al mismo tiempo los tres se concentraron en La Madriguera y menos de un minuto después se encontraban ante la casa de Ron, entrando con dificultad ante un torrente de reporteros somnolientos que despertaron al verlos. T los dejo en la entrada del jardín y se quedo platicando con el Sr. Weasley que había salido al escuchar el escándalo.
-ya era hora de que llegaran- exclamo la Sra Weasley recibiéndolos a ambos- ¿Cómo están los padres de Hermione?
-están bien mamá, ella se ha quedado con ellos-respondió Ron cabizbajo
-oh bueno, no es razón para estar triste… tiene que estar con sus padres, después de tantos meses-la Sra. Weasley miro de manera cómplice a Harry y abrazó a su hijo menor- … aunque hubieras podido invitarlos a casa, hay suf…
-¡justamente eso les dije!-exclamo Ron emocionado- tal vez si tú les mandas una lechuza, no es tan tarde…
Harry se perdió el resto de la conversación pues llegaron a un punto donde Ginny estaba esperándolo.
-¿Qué tal el viaje?-pregunto ella sonriendo
-bien-contestó Harry encantado de verla- me hiciste falta, hice mal tercio en varias ocasiones
-¿se besaron de nuevo ante tu presencia?
-sí y me alegro por ellos pero es muy incomodo
-me imagino, si Charlie no se hubiera entrometido…
-… hubiera tenido a quien besar en lugar de estar viendo-agrego Harry sin darse cuenta
Ginny lo miro divertida y él también sonrió, sonrojado pero sin arrepentirse de su comentario.
-recuérdame no dejar que Charlie escuche eso
-ni él ni ninguno de tus hermanos- respondió Harry y tomando la mano de Ginny, entraron sonriendo a la Madriguera, Ron seguía tratando de convencer a su madre y ésta lo miraba divertida. Charlie estaba sentado en un sillón, profundamente dormido.
Y eso ha sido todo! Fin del quinto día, dejen reviews!
