FÉNIX (3)

No es que yo esté en contra del amor. Es solo que no es importante y no conduce a más que problemas…

La única vez que cedí a este sentimiento las consecuencias fueron desastrosas, para mí y para los demás. Y me quedó una hija como recordatorio vivo de mi ruina y de mis fracasos.

¿Cómo pude odiarla? ¿Cómo hice lo que hice? No podía amarla…

Ciertamente, dejarla atrás fue lo mejor para ella. Así al menos tendría una oportunidad de no mancharla, de no contaminarla con el desprecio, la rabia, la frustración…

Volvería a hacerlo.

Alejarme de ella por su propio bien…

Separarme y romper todos los lazos. Hasta los de sangre…

Está mejor sin mí.

Y hoy… Hoy me pregunta por la verdad. Me pregunta por su historia… Por nuestra historia… ¿La romperé aún más? ¿Le haré más daño? ¿Me volveré a quebrar?

Pero mi hija sobrevivió a mí… Sobrevivió sin mí… Y si a pesar del daño, a pesar de las heridas…, ella fue capaz de ponerse en pie… Si renació de sus propias cenizas…

¿Todavía hay esperanza para mí?