DEJAR EL NIDO
No debo llorar. No. Los hombres no lloran.
No lloraré… Sé que Matsushima-san lo hará muy bien, pero…
Yo puedo decir que la conozco desde la primera vez que cruzó la puerta de LME. Antes de que fuera alguien. Antes de que se hiciera un nombre a base de tesón y esfuerzo.
¡Es que trabajar con ella es cualquier cosa menos aburrido!
Lo mismo se te llena el despacho de flores y mariposas que de auras negras.
Lo mismo brilla el sol dentro de la oficina como baja varios grados la temperatura…
Además, los nuevos talentos ya no son tan educados ni profesionales. Ni por asomo…
En fin… No debo llorar…
Y pensar que casi me vuelves loco…
Quién me lo iba a decir…
Qué mayor te has hecho, muchacha.
