Hola, traigo el capítulo del martes, me siento muy emocionada por el modo en que han recibido el capítulo anterior.

Me gusta cómo manifiestan su odio hacia determinados personajes, es muy emocionante de leer.

Espero que disfruten el regreso de Blancanieves jajaja y esperen con ansias el capítulo del viernes.

Las dudas que este capítulo pueda ocasionar se van a resolver el viernes pero siéntanse libres de preguntar cualquier cosa.

Twitter: rebevividreams


Capítulo 14:

El regreso de Blancanieves y el Príncipe.

-¿Madre? –Emma quiso saber al instante y pudo notar en esos ojos llorosos el mismo color verde que antes sólo había encontrado al mirarse en el espejo y de cierta forma, observarla era como verse en el espejo, el parecido era indiscutible sin embargo Blancanieves tenía el pelo oscuro, su piel mucho más blanca, podía ver el paso de los años en las diminutas arrugas que se formaban al lado de sus ojos y sus labios, en la textura de su piel y la sensación de su abrazo. -¿Sólo estás tú?

-Supongo que me buscas a mi… -Habló David desde el fondo de la habitación, era un hombre mayor, no tan viejo como el Rey Midas pero parecía cansado, su cabello cenizo era canoso y caminó hacia ella con seguridad; Emma le obsequió una sonrisa suave, el hombre era encantador.

-Supongo que sí. – Expresó dándole la mano como saludo, aún tenía a su madre sujetando con fuerza la mitad de su cuerpo, humedeciendo su traje de montar negro con lágrimas, catatónica y sin poder hablar. –Soy Emma; Regina no me permitió creer que no volverían; dijo que no son el tipo de persona que dejan abandonada, de seguro tuvieron los peores años de sus vidas. –Todos en la habitación guardaban un silencio sepulcral.

-Estoy encantado de conocerte una vez más, Emma. – David contestó con una amplia sonrisa y la princesa decidió que su padre le agradaba, también su madre, tal vez un poco más si le proporcionara un poco de autonomía en sus miembros pero le agradaba y desatando la hebilla de su cinto liberó la espada de oro en la funda de cuero y se la dio a su padre.

–Esto es suyo, no la he usado aún, ¿Planean quedarse?

-Oh Cielo, no te dejaríamos. -Blancanieves le tomó el rostro con ambas manos y la observó de pies a cabeza. -¿Eres parte de la guardia real?

-¡Yo quisiera! –Contestó con entusiasmo. – Soy una princesa, dejaron de obligarme a vestir como tal hace un tiempo, lo cual agradezco.

Blancanieves y el príncipe se miraron un tanto confundidos y Emma recordó de pronto quién era el enemigo.

-Graham, ponte de pie. –Le pidió. - ¿La reina tiene algún protocolo para el regreso de mis padres?

-Ningún protocolo vigente, su alteza.

-¿Todos estaban al tanto de su regreso? –Dirigió la pregunta a los miembros de la realeza.

-Sabemos dónde está nuestra lealtad, princesa. –Respondió el Rey Midas tal vez un poco avergonzado.

-Hija, te vamos a proteger, no tienes nada que temer.

-Oh, no estoy asustada, madre, lo sabrías. –Le obsequió una sonrisa. –Estoy sorprendida de que hayan logrado maquinar algo a nuestras espaldas, estoy emocionada de saber que hay alguien inteligente en el reino para variar; sin embargo hay que solucionar esto, voy a hacerle una visita rápida a Maléfica, espero que no tengan inconveniente.

-Hay inconveniente, querida. –Explicó Blancanieves. -Venimos desde otro mundo para estar contigo, no me parece correcto que quieras huir en la primera oportunidad a las fauces de un dragón.

Emma sonrió y la tomó de los hombros. –Tienes razón madre, sin embargo debes entender, ustedes dos deben entender que yo no me siento cómoda en este lugar, yo no crecí entre héroes y hadas, no le temo ni un poco a los dragones y necesito saber qué va a pasar ahora que han vuelto.

-Vamos a recuperar el reino, hija vamos quitar a Regina del trono y recuperar lo que es nuestro. – La voz de Blancanieves fue cálida y dulce mientras decía esas palabras, su mirada fue tierna y comprensiva y sin embargo Emma jamás se sintió tan aterrada, tan asqueada y tan ajena a alguien en su vida y pudo sentir como sucedía en su corazón ese latido rápido que prevenía la llegada de la reina, justo detrás de ella, tomándola de los hombros, calmando su miedo tras un instante de humo púrpura.

-Vaya, vaya, vaya. –Blancanieves y el Principe Encantador. –Han tendido una trampa.

-¡APARTATE DE ELLA! –Gritaron ambos al unísono y la mujer obedeció para sorpresa de Emma; dando un par de pasos a la izquierda con una sonrisa presente en su rostro.

-Entonces han vuelto… -Tomó asiento y cruzó los brazos porque la confusión de Emma empezaba a consumirla por completo. -¿Por qué no me sorprende que todos ustedes estén aquí?... –Dirigió la mirada a la realeza quienes parecían decididos a no participar en la conversación. -Nunca dudé de ustedes, ni por un segundo, aunque debo admitir que pensé que harían una llegada más ostentosa, estoy muriendo por conocer los detalles.

-¿Qué haces aquí, Regina?, el palacio está lleno de guardias, no vamos a permitir qué te la lleves.

-No estoy aquí para pelear, se fueron muchos años y tal vez ustedes pudieron guardar todo ese rencor y oscurecer sus corazones hasta la última consecuencia en sus momentos de exilio pero me parece que ya estamos muy grandes para eso… al menos ustedes, han vuelto y aunque vamos a aplaudir el hecho de que no me di cuenta de que era una trampa, al menos no de inmediato, traer a Emma aquí fue estúpido, la pusieron en riesgo, el ejercito de Blancanieves ya la trató de matar una vez y fueron liderados por Aurora. –La señaló y continuó antes de que esta se pudiera defender. -Pero claro que no lo sabían y por supuesto no tienen por qué creerme, después de todo yo permití que viniera en primera instancia, aunque por razones diferentes a las suyas, confío en Emma y sé cuándo algo anda mal; estoy aquí para hablar… llegar a un acuerdo.

-No vamos a negociar contigo, Regina, queremos el reino, queremos a Emma, te vamos a desterrar.

-Creo que están exagerando un poco. –La voz de Emma era suave mientras trataba de acercarse a Regina, pero esta le hizo una seña con la mano.

-¿Quién dijo que quiero pelear? Estoy cansada de pelear, ¿Quieres tú reino? Tómalo, pero no esperes que te respeten a ti tras dieciséis años de ausencia, hay una nueva favorita y te deseo suerte tratando de ponerle una corona en la cabeza. No voy a permitir que la familia real se quede con la reina Aurora, no después de todo lo que tuvimos que hacer tras el atentado contra la princesa hace unos años, el palacio de Verano es suyo, es más grande que el mío y Emma no lo ha visitado pero estoy segura que lo disfrutará, pueden reinar desde ahí, yo no les daré problema.

-¿Quieres que creamos que vas a entregar el reino así de fácil? –Todos en la habitación estaban genuinamente confundidos.

-Así es, y a su princesa también.

-¿Tengo derecho de opinar aquí? –Emma se encontraba horrorizada. –Encuentro sus declaraciones muy crípticas, ¿Entregarme? ¿Soy un objeto?

-Emma, tus padres han vuelto, debes ir con ellos, no puedes volver al palacio conmigo. –Declaró y pudo sentir el dolor dentro de la princesa.

-No lo acepto.

-No me importa lo que tu aceptes o no, mi guardia Real empezará a usar blanco desde mañana y estarán a su disposición, enviaré los documentos y pueden conseguir un escribano que los cambie y los revise pero tienen a la favorita del bosque encantado quien también resulta ser su hija; ahora, si también quieren sacarme de mi palacio al menos deben darme unos días.

-Nadie te va a sacar de tu palacio, Regina. Hace un par de horas venía cabalgando por los pantanos del sur, ajena a toda esta situación, completamente maravillada por las bellezas de estas tierras y con grandes anhelos por la que podía ser mi primera aventura, esto no es lo que tenía en mente para nada y si se me permite tener al menos un poco de autonomía, como princesa, como heredera, como su hija, no voy a disponer del palacio de Regina, no la voy a desterrar, no voy a luchar contra ella, ustedes quieren reinar, está bien, quieren tenerme con ustedes, lo acepto pero si queda en mi un poco de autonomía me gustaría que respetaran mi decisión.

-No la conoces, Emma, crees conocerla pero no lo haces y lo mejor es que te alejes por completo de ella.

-Escucha a tu madre, es lo que he tratado de decirte toda tu vida. –ambas miradas se encontraron con dolor la reina asintió con suavidad. – Muy bien, el palacio estará libre en unos días.

-¿A dónde irás?

-No me trates como si fuera indefensa, Emma, eso no es propio de ti. Nadie debe tratarme como tal.

La princesa guardó silencio, se sentía mareada, molesta, todo sucedía demasiado rápido para poder asimilarlo.

-Estaré fuera de su vista pronto, ha pasado mucho y lamento si venían con ganas de pelear, pueden tener a mi ejército, mi palacio, pueden tener a mi princesa, no soy más la reina malvada, han sucedido muchas cosas en su ausencia, lo único que no van a poder hacer es acabar con mi vida, lo lamento mucho pero no tendrán el gusto de hacerlo.

-Nuestra hija te tiene aprecio, Regina, te has hecho cargo de ella. –Blancanieves caminó con cautela hacia ella hasta quedar de frente y la reina se puso de pie. –Aún así eres la razón principal por la que acabamos dieciséis años en otro mundo, lejos de nuestra ella…

-No hagas esto. –Regina habló en voz muy baja... suplicando.

-La recuperamos, tus promesas utópicas son inútiles, no te sirve endiosarte y hacernos parecer villanos, sabemos quién eres en realidad y estás muy equivocada si crees que voy a dejarte marchar con vida de esta habitación. –Le hizo saber al sacar un cuchillo de caza de entre los pliegues de su vestido y lo clavaba en el estómago de Regina, una y otra vez, ante la mirada horrorizada de Emma quien corrió a su rescate.

-¡Regina! –Exclamó mientras empujaba a su madre y atrapaba en sus brazos a la reina. –No, no, no mueras por favor, no mueras.

-Tranquila cariño, estoy bien, no te asustes, sabes que eso me pone mal. –Respondió con una sonrisa completa mientras le quitaba el pelo de la cara. –Tu madre arruinó mi vestido. –Señaló con sus dedos y Emma pudo ver entre la tela, la piel completamente sana.

-Pero…

-Sí, bueno… me iré, compórtate a la altura. –Le ordenó y se desvaneció en la nube púrpura.

El resto de la realeza no tardó en rodearla; las manos de Blancanieves estaban llenas de sangre, al igual que el cuchillo y se encontraba de rodillas en el suelo mientras Emma, con las manos vacías y el corazón destrozado, sólo podía pensar en sus palabras.

-¿A dónde se ha ido? –Quiso saber el rey Midas.

-¿Volverá? –La voz de Aurora era cínica y temerosa a la vez.

-No… deberíamos irnos también, no pasaré la noche aquí.

-Prepararé a dragón. –Escuchó decir a Graham y sintió un suave alivio al saber que no estaba sola.

-El palacio de verano está a dos días, Emma. –La voz de David era dulce pero firme. –Se razonable.

-Yo soy una persona muy razonable, alguien que esperó toda la vida; crecí leyendo historias sobre ustedes, sobre mis abuelos, sus batallas… son los buenos, Regina es el enemigo y entiendo eso, sin embargo fue ella quien me salvó cuando ustedes desaparecieron e hizo que me criaran en su palacio sin ocultarme quién era yo, quienes eran ustedes y quién era ella; así que disculpen si me siento completamente escandalizada al ver un ataque tan bajo y cobarde de su parte, ni siquiera saben cómo ha sido mi vida y si han pasado un rato con estas personas… por Merlín, entendieron todo mal, preparen sus caballos por que no vamos a pasar un minuto más en este palacio. –Emma fue firme y salió de la biblioteca tras darle una última mirada a todos; atravesó de nuevo el vestíbulo de techos altos llenos de pinturas y los vitrales por los que la luz ya no pasaba, hasta los jardines y las caballerizas; por un instante quiso salir huyendo, podía ver justo a la salida, el sendero incinerado que guiaba al palacio de Maléfica pero sintió miedo… se pasó las manos por el rostro y miró el claro cielo del sur, las estrellas parecían tocarse unas con otras y la luna parecía más cercana; cuando Graham apareció con Dragón, ocultó su rostro en la melena dorada de su corcel.

El camino al palacio de verano no solo fue silencioso sino tortuoso; Emma sólo podía sentirse ajena a las personas que acababan de aparecer en su vida, ni su padre ni su madre parecían saber cómo penetrar el muro que había hecho y así mismo sentía como si una nube se hubiera posado sobre su cabeza y no le permitiera pensar.

-El palacio está enseguida, me cercioraré que todo esté en orden, su alteza. –El jefe de la guardia real, montado en su caballo negro habló por primera vez en dos días y no esperó respuesta antes de alejarse dejándola con palabras sin pronunciar.

-Dice la verdad Emma, el palacio está detrás de la colina. –David le hizo saber.

-No dudo de él; sólo estoy molesta.

-Verás cómo el palacio te encanta, es enorme. –Blancanieves sonrió de forma tímida y la observó detenidamente; una parte de ella no podía concebir que su hija estuviera genuinamente incomoda por haber atacado a la reina; había tantas cosas que quería decirle, tantas cosas que quería que conociera de ella.

-No me importa; He leído sobre el palacio de verano, gran parte de la historia sucedió ahí y sé que es hermoso, está en las costas de un lago inmenso que parece un vasto océano de agua dulce con aguas tranquilas, siempre quise conocer las cuevas dónde mataron a medusa… hay miles de cosas que sólo conozco por los libros y recién me enteré que hay miles más que no escriben y debo conocer por mí misma.

-Deberías al menos darnos la oportunidad de escuchar nuestra versión de la historia.

-Bien… hablen. –Solicitó.

-Cariño, por favor… -Blancanieves y el Príncipe encantado se miraron. –No creo que sea momento para una conversación así.

-Es el momento exacto; me siento extraña, todo lo que yo creía saber de ustedes parece una pobre mentira de Regina para que yo no los odiara y me siento muy triste; no sé qué va a ser de mí… de nosotros. –Emma comenzó a cabalgar más lento hasta detenerse junto a un árbol caído; el clima era fresco y el cielo claro; se sentía completamente sola a pesar de estar en compañía de sus padres.

-Llegamos a un lugar sin magia… -Blancanieves se sentó a su lado y tomó su mano queriendo acercarse a ella. -Cuando decidimos ir a ese mundo jamás consideramos que sería un problema porque nunca hemos sido parte de eso, siempre nos hemos hecho las cosas del modo ordinario. Aún no estamos seguros de qué fue lo que salió mal, el hechizo debía sacarnos del bosque encantado para que tuvieras una mejor vida. Cuando tu padre y yo llegamos a Maine, nos encontramos solos, en un lugar más extraño que el reino de Bella, el uso de… tecnología para personas no mágicas; han logrado facilitar su vida a tal punto que ni siquiera necesitan hechizos para sanarse, pero no pueden viajar entre mundos. Yo solo podía pensar que había dejado a mi bebé atrás. No tienes idea de la angustia que me producía, no tenía ni la más mínima idea si estabas comiendo, si te estaban tratando bien; no sabía si seguías viva y eso me atormentaba, todo era increíblemente doloroso para mí, creímos que enloqueceríamos. – Su madre hizo una pausa breve y la miró con atención. – Eres tan grande… ¿Sabes? Naciste en una de las últimas noches de invierno en las profundidades de la tierra, dónde las raíces de los árboles más altos terminan hay una pequeña villa, allí viven los hombres lobo y es donde se ocultó mi gente para que la Guardia Real no nos encontrara; Roja y su abuelita pertenecen al clan de los lobos y me ayudaron a huir de Regina desde el inicio cuando logré escapar del palacio, en ese momento tenía tu edad, cielo, cuando empecé a huir era sólo una niña y Regina utilizaba todos sus recursos para tratar de terminar con mi vida… Trabajábamos en nuestro plan definitivo, dispuestos a morir con tal de no tenerla atormentando más aldeas y ciudadanos… fue a la mitad de la planeación que me comencé a sentir extraña y las curanderas dijeron que podían escuchar tu corazón latiendo en mi vientre. Eso cambió todo; no estaba dispuesta a morir, quería que tuvieras una buena vida, que estuvieras a salvo y que no vivieras jamás con miedo; con ayuda de las hadas encontramos que había varias formas de viajar a otros mundos, sin embargo los otros mundos parecían peligrosos; en unos no pasaba el tiempo, en otro sólo había niños, algunos eran dominados por las emociones, cada uno tenía sus particularidades y al fin encontraron el mundo sin magia que parecía perfecto para que todos fuéramos juntos. Los hechizos eran tan antiguos que las hadas pasaron meses tratando de descifrarlos, buscando los ingredientes, incluso naciste y faltaban muchas cosas por resolver.

Te tuve en mis brazos y supe que ningún reino valía la pena, ninguna corona, ni palacio, no quería volver a pelear con Regina, deseaba que ella nos dejara ser una familia y durante dos meses fuimos tan felices, estábamos bajo tierra pero no importaba, porque estábamos juntos.

Cuando al fin todo estuvo listo salimos por la misma larga escalera por la que habíamos entrado muchos meses antes, contigo envuelta, bien despierta, lista para la que debió haber sido la aventura de nuestra vida y nada salió como lo esperábamos, en un parpadeo, David y yo estábamos a las orillas de un camino en un bosque; pasaban vehículos a toda velocidad y estábamos completamente solos. Por más que buscamos durante horas no te encontramos a ti ni a ninguno de nuestros amigos y nunca me sentí peor… -Los ojos de la mujer se inundaban ante el recuerdo, la impotencia y con la voz rota, David continuó.

-No tardó mucho en amanecer y con la sensación de tener el corazón destrozado caminamos hasta… algo muy similar a una taberna; necesitábamos saber dónde estábamos a grandes rasgos, pedir un mapa; sin embargo todo era diferente no había modo de volver, no había magia y no teníamos conocimientos para subsistir en ese lugar, el cual resultó ser bastante cruel con los foráneos; nos consideraban ignorantes y de cierto modo lo éramos.

Nos tomó meses darnos cuenta de que una fuerza sobrenatural no iba a aparecer y traernos de vuelta; debíamos encontrar magia en el mundo sin magia, así fuera lo último que hiciéramos pero para poder hacerlo tendríamos que acoplarnos al modo de vida de esas personas y dejar de ocultarnos en el bosque. Ambos debimos conseguir un oficio, tu madre ayudaba en una tienda de alimentos y yo trabajaba en una construcción; a partir de que empezamos a trabajar fue más fácil que las personas nos aceptaran, con ayuda de libros y… cosas que utilizan las personas sin magia buscamos… pero todos eran falsos, ilusionistas, capaces de engañar a los ojos con trucos fabulosos; Este mundo es muy curioso, los niños creían en magia, los adultos lo permitían y luego conforme crecían les decían que todo era una mentira… nos parecía cruel aunque entendíamos que lo tuvieran que hacer; debían mantener su vida con un poco de chispa.

Los meses se fueron haciendo años y nos fuimos haciendo mayores, nos empezamos a sentir cansados y a pensar que tal vez deberíamos resignarnos; muchas veces debimos recordarnos a nosotros mismos que nuestra vida en el bosque encantado era real porque tanto tiempo lejos de la magia te hace creer que todo esto es un sueño; sólo una fantasía. Teníamos que recordarnos que existías, que esperabas por nosotros y que estabas en algún lugar… Nunca dejamos de buscar y nunca obtuvimos respuestas hasta hace un año.

Una ciudad llamada Nueva York parecía tener las respuestas y fue bastante curioso porque ya habíamos estado ahí para ver una interpretación de Oz en Broadway llamada Wicked…

-Debes entender que aparte de ser un mundo extraño. –Interrumpió Blancanieves. –Ellos tenían conocimiento de quiénes éramos nosotros… no sé cómo dar a entender esto; tenían unas versiones fantásticas y llenas de finales felices de nuestras historias, sin embargo para ellos nosotros sólo éramos cuentos, éramos parte de las mentiras que le contaban a los niños antes de que les hicieran saber que la magia no era real y… eso era completamente escandaloso para nosotros; tenían muñecas cuentos y películas…, cada una con su final feliz, completamente distinto al que conocemos en el Bosque Encantado y en ese final jamás te mencionaban a ti. Es por eso en gran medida que empezábamos a sentir que nuestra propia mente nos jugaba una treta, jamás pensamos que dicha travesía se convertiría en algo tan tortuoso; nos hacías demasiada falta… Cuando fuimos a ver Wicked en Broadway lo hicimos porque leímos que los zapatos de Dorothy podían transportar entre mundos y acabamos viendo otra fantasiosa interpretación extrañamente centrada en Elphaba…

A Emma le costaba trabajo recordar tantos datos, nombres y lugares, sin embargo seguía la línea de la historia con atención, aquel mundo parecía realmente interesante y era una lástima que sus padres no lo hubieran podido disfrutar o explorar por haber estado pensando en volver todo el tiempo.

-Cuando Volvimos a Nueva York. –Continuó David. – Esta vez nos dirigimos exclusivamente a ChinaTown, lo cual nunca se nos hubiera ocurrido pues se trata de un lugar que produce cosas de una cultura diferente a la de Nueva York y contactamos a un Médico, este aseguraban que curaba todo tipo de enfermedades después de una charla y tras varias horas dimos con el lugar.

El hombre era un anciano que tenía el aspecto de una serpiente; lo llamaban "Dragón", los dragones son buenos con la alquimia; creo que eso lo sabes bien. –Le sonrió. – Y nos preocupaba que fuera otro farsante más pero al vernos supo que no pertenecíamos a ese mundo y nos dijo que la única forma de volver a casa, sería con ayuda de un frijol mágico y un pozo de agua. Habíamos pasado mucho tiempo en ese mundo y nos sentíamos bastante escépticos. Más porque tuvimos que pagar todo nuestro dinero por una leguminosa tornasol. –Este último comentario hizo reír a Emma lo que pareció tranquilizar un poco las cosas. – Nos dijo que encontraríamos el pozo de agua en Maine, pero hay miles de pozos de agua y no nos dijo ni dónde estaba ni cómo era así que con un frijol sin activar y nada de dinero empezamos a visitar cada Pozo de agua, todos y cada uno. Entenderás por qué nos tomó un año. El dragón dijo que lo sabríamos al verlo y tuvo razón. Estaba bajo arboles otoñales de arce y era de piedra; como un pozo normal, sin embargo tenía una placa metálica bajo la que se leía "Pozo Nostos".

-Como el Lago de agua con propiedades Mágicas… Creí que se había secado después de que Mataste a la criatura que vivía en él. –Interrumpió Emma y David sonrió. Su hija realmente conocía sus historias, las batallas que había librado y los lugares a los que había ido.

-Dejamos caer el frijol y al instante la magia empezó a hacer efecto, teníamos años sin verla por lo que nos asustamos al inicio pero supimos que ese era el momento y saltamos al vórtice sin mirar atrás; Pero como dices, está seco. Aparecimos enterrados bajo la tierra arenosa de lo que solía ser el lago, tal vez un metro bajo tierra, tuvimos que cavar de nuestra propia tumba… Pero habíamos vuelto; eso fue hace cuatro días. Lo más cercano al Lago Nostos es el Palacio de Aurora, por eso llegamos con ella, necesitábamos saber si seguías viva, necesitábamos saber que había pasado con el reino.

-Imagina mi sorpresa cuando nos dijo que Regina te tenía desde el primer día, que ella se había hecho cargo y que se había negado a entregarte a todos los que habían tratado de llevarte de ahí; nos contó como ella misma escribió varias cartas para que pudieras vivir en su palacio; como Midas y Abigail quisieron llevarte también, Bella e incluso Megara y el Sultán de Agrabáh y Regina te había guardado para sí misma, como un trofeo humano… me parece lo más bajo y cínico, sólo ha conseguido que me odies.

- Madre. No te odio. –Emma alzó la vista y la observó nuevamente, había algo en Blancanieves que le agradaba y le hacía sentir bien y realmente deseaba no sentirse molesta con ella, sin embargo su corazón estaba conflictuado. –Regina no me educó, me educó una dulce mujer, la Señora Potts quien tiene un hijo llamado Chip, mi mejor amigo, la señora Potts me enseñó a tejer de todas las formas que puedas pensar, me enseñó a dibujar, leer y escribir, a comer tres veces al día y dormir temprano, a peinar mi cabello y asearme de forma apropiada; tengo tutores para cada cosa que puedas imaginar, se hacer planos para construir edificios, se de números, estrellas, plantas, cocina, textos antiguos, economía, reyes… Regina hizo que me educaran para ser la próxima reina; lo único que me enseñó ella fueron modales y nunca… NUNCA los practiqué en su presencia lo cual la ponía furiosa… Entiendo y supongo que ella también entiende si no creen nada de lo que les digo, pero yo no conocí jamás a la Regina de las historias; a la que mató una aldea entera… la que sacaba corazones y la que persiguió a mis padres hasta que tuvieron que desaparecer y dejarme atrás… La reina es una mujer diferente y creo que todos ustedes, como héroes, deberían entender que hay que darle una oportunidad de redimirse, ella merece un final feliz… -Emma no recordaba haber tenido que rogar antes pero en ese momento lo hacía, deseaba que sus padres comprendieran y aun así Blancanieves no pudo ocultar su llanto mientras se dirigía hasta su caballo… era demasiado para sus emociones escuchar que la pequeña a la que había dado a luz hacía tantos años realmente era una extraña que parecía no haber entendido ninguna palabra de lo que había dicho; se subió a su corcel y lentamente siguió cabalgando por el sendero, no deseaba continuar con esa conversación.

-Lo… lo siento, cariño, hablaré, sólo necesita tiempo, hemos pasado por muchas cosas y nos es difícil ver que la reina es tan entrañable para ti. – David subió a su caballo y siguió a Blancanieves con premura.

La joven princesa montó a dragón y los siguió a unos metros de distancia en silencio por el resto del viaje, se sentía un poco avergonzada consigo misma; Regina le había pedido que se comportara a la altura y aun así los había hecho enojar, se sentían heridos al conocer que tenían un vínculo, ese que muchas veces ni siquiera ella podía explicar… y se daba cuenta que había muchas cosas que no comprendía y no sabía cuánto tiempo más podría guardar silencio; mucho más si a su lista de incógnitas se sumaba el hecho de que Regina no hubiera elegido el palacio de verano como su hogar, su madre tenía razón, era mucho más grande y en perspectiva mejor ubicado, sin embargo se vio dispersa al darse cuenta de que todas las personas al servicio y la guardia Real, ahora en blanco, esperaban en formación ante las puertas.

-Creo que es oficial; han recuperado el reino. –Declaró Emma sin creer sus propias palabras.