Advertencia… SPOILERS de Harry Potter And The Deathly Hallows.
NO SIGAS LEYENDO SI NO HAS LEIDO AUN EL ÚLTIMO LIBRO DE HARRY POTTER.
Disclaimer: Obviamente ninguno de los personajes es mío, todos pertenecen a la Warner y a JKR a la que agradezco infinitamente por haberlos creado.
Bromas sin Risa
Reactivar la Red Flu no fue posible, al menos no en la Madriguera. Ron le había mandado una lechuza a su padre pidiéndoselo, pero el Sr. Weasley había explicado que no era permitido activar la misma chimenea hasta que pasaran un par de horas. Cuando había escuchado esa noticia, Harry había querido golpearse ante la idea de tener que ir al Ministerio por la entrada de visitantes: la vieja cabina telefónica le traía malos recuerdos, demasiados para su mente que recién se estaba recuperando de las muertes de la última batalla. A sus amigos tampoco parecía hacerles mucha gracia tener que usar la entrada externa: Ron había intentado ocultar la misma mueca que Ginny mientras que en el rostro de Hermione se formaba su clásico gesto de estar preocupada. Quedarse en casa, sin embargo, no era una posibilidad aunque la Sra. Weasley se empeñara en sugerirla.
-¿Y bien?-le pregunto Ginny, sentada junto a él después de un momento de silencio.
Harry se alzo de hombros y no dijo nada. Después de lo de George, lo que realmente le apetecía era quedarse en casa abrazado a su novia mientras platicaba con sus dos mejores amigos. Pero no, no era una opción por más que fuera la más cómoda para él o para ellos: tenía dos cosas importantes que hacer y no podía posponerlas. Lo malo es que tampoco podía posponer u obviar los sentimientos que le causaban dichos pendientes: Sortilegios Weasley le atraía, no podía negarlo, pero a la vez le daba miedo encontrar el lugar destrozado y vacio; el Ministerio, por otro lado, le repugnaba lo viera por donde lo viera pero se sentía con la responsabilidad de acudir cuanto antes aunque esa responsabilidad involucrara un beneficio hacia los Malfoy.
-me gustaría decirte que nos quedáramos… -le dijo Ginny, adivinando sus pensamientos y recostándose en su hombro- … pero sabes que…
-… que no podemos, al menos yo no… lo sé…-contestó el sonriéndole y despeinándose involuntariamente por los nervios. Quizás hubiera acabado arrancándose todo el cabello si Ginny no lo hubiera detenido y tomado su mano para transmitirle apoyo mientras lo miraba divertida y preocupada a la vez. Harry no pudo más que sonreírle nuevamente como un tonto y besarle la mano en un impulso que lo sorprendió incluso a él mismo. El leve sonrojo de Ginny ante el gesto hizo que él hiciera lo mismo y sintió su cara arder como si le hubieran lanzado un hechizo para que se incendiara. Justo en ese momento se dio cuenta de que Ron y Hermione no estaban con ellos pues no escucho las risas que esperaba ante la escena cursi que había provocado.
-¿Dónde están… -empezó a decir pero calló cuando vio a sus dos mejores amigos bajar las escaleras - ¿Dónde estaban ustedes-reformulo dirigiéndose a ellos con una risita, feliz de poder ser el bromista y no el burlado.
-Mandando una lechuza-contesto Hermione mirándolo de mala manera por pensar otra cosa- ya que tú no puedes decidirte hemos decidido por ti.
-Iremos primero a la tienda de mis hermanos-explico Ron- y de ahí al Ministerio. Le he mandado una lechuza a mi padre pidiéndole que active la chimenea del local y ha dicho que le parece buena idea.
Harry asintió sonriendo y se levanto junto con Ginny. A veces agradecía que sus amigos pudieran decidir por él cuando tenía la cabeza en otras cosas.
Salir rumbo al Callejón Diagon fue toda una odisea debido a la turba de reporteros que los seguían esperando afuera de la Madriguera. Hermione se puso bastante nerviosa al ver a los reporteros que les habían enviado las fotos "amenazadoras" y por eso los demás decidieron que fuera ella la única que usara la capa de invisibilidad. Ron se tuvo que conformar con ir a su lado tratando de impedir que se acercaran demasiado y la descubrieran; Harry y Ginny mientras tanto trataron de pasar lo más inadvertidamente posible pero cuando descubrieron que no sería posible echaron a correr rumbo a la colina divertidos de ver como los perseguían como lobos hambrientos. Harry, aún levemente avergonzado de su gesto cursi, no pudo evitar pensar lo extraño del efecto que Ginny tenía en él, seguía odiando a los reporteros entrometidos pero al estar con ella podía reírse de la situación como si nada pasara.
Los cuatro decidieron aparecerse directamente en el Callejon Diagon, unos metros antes de donde se encontraba la tienda de los gemelos. Harry y Ginny, que llegaron primero, no se atrevieron a avanzar, conscientes de que la principal responsabilidad había sido encomendada a Ron y no querían arrebatársela. Se quedaron en cambio, viendo con tristeza el polvo y los escombros que había en la calle; la mayoría de los negocios estaban cerrados y en los pocos abiertos se lograba ver a una o dos personas en el interior intentando poner todo en su lugar. Los pocos magos que pasaban no les prestaban la más mínima atención y Harry se sintió mal por el hecho de que quizás no lo hacían porque estaban demasiado ocupados viendo su trabajo y patrimonio de años destruidos o incluso algo peor.
El pensamiento de si alguno de aquellos magos estaba recordando a algún ser querido que había fallecido en ese lugar fue interrumpido por un sonoro Puf un par de metros a su derecha. Hermione y Ron llegaban 10 minutos después, sonrojados y acalorados pues los reporteros los habían acorralado; la capa invisible de Harry era sostenida por Hermione en su mano derecha junto con un sobre extraño que le pareció haber visto antes.
-¿Qué eso Hermione?-pregunto Harry en cuanto Ron dejó de quejarse sobre la multitud que los había perseguido.
-La cita para la entrevista-respondió la castaña sonrojándose un poco-les dije que aceptábamos cuando nos tuvieron acorralados y han sellado la fecha, como si fuera a olvidársenos…
-¿Puedes creerlo?-exclamo Ron enojado con las orejas tan rojas como su cabello-al parecer han adivinado que Hermione estaba bajo la capa y prácticamente me derribaron para que cayera sobre ella-en ese punto Harry noto que los dos se sonrojaban más-se han dado todo un agasajo tomando fotos cuando la capa de deslizo y apareció ella…
-… aprovecharon el momento para recordarnos su petición y nos mostraron la lechuza que estaban a punto de mandarnos-siguió explicando Hermione interrumpiendo a su novio- y he dicho que sí para que nos dejaran ir…
-… Y para que no publiquen las fotos-interrumpió Harry levemente divertido- e imagino que si Ron quedo sobre de ti habrán tomado unas cuantas más para su archivo…
-¡puedes jurarlo amigo!-exclamo Ron de tal manera que no se podía deducir si estaba molesto o halagado- la primera vez que pude levantarme me empujaron para seguir tomando fotos y como Hermione ya se estaba levantando quedamos prácticamente…
-¡¡Ron!!-exclamo la castaña y se cubrió la cara roja con las manos; Harry y Ginny se miraron y soltaron una risita pero Hermione despejo su rostro para mirarlos enojada-¡no se rían! ¡Es terrible! No puedo permitir que esas fotos salgan publicadas…
-No te preocupes Hermione no saldrán-dijo Harry intentando consolarla
-Daremos la entrevista y sí se atreven a faltar a su palabra me encargare de que se arrepientan-dijo Ginny entrelazando su brazo con el de ella- nadie verá esas fotos de ti y de mi hermano no te preocupes…
-gracias- musito Hermione aún sonrojada pero decidida como siempre-no puedo permitirlo… ¡las destruiré en cuanto sea posible…!
-Aunque personalmente deseo quedarme con dos copias de cada una-murmuro Ron al oído de Harry cuando las chicas hubieron avanzado lo suficientemente lejos de ellos. Los dos se rieron con ganas y caminaron detrás de ellas.
Harry aun estaba riendo cuando llegaron al número 93; la risa se detuvo al instante tanto en él como en Ron. Sortilegios Weasley solo podía adivinarse como tal debido al polvoso número que lo señalaba como la dirección correcta y al letrero chueco con el nombre que se adivinaba ahí cuando se ponía atención a ese gran rectángulo cubierto de escombros. Harry pudo adivinar que los escombros no pertenecían al propio local sino que parecían haber llegado ahí por una explosión, que no debió de haber estado muy cerca pues el letrero seguía en donde debía estar, pero debió de haber sido suficiente poderosa para lanzar tan lejos tanta basura. La puerta estaba rota y ligeramente abierta, igual de polvosa que toda la fachada y el escaparate de la izquierda, anteriormente lleno de mercancías en exhibición, no tenia más que unos cuantos trozos del vidrio que se supone debía tener aunque se podía adivinar que debajo de la capa de polvo quedaba prácticamente toda la mercancía que debía estar.
-No se robaron nada de aquí-dijo Ginny acercándose al escaparate roto para verlo de cerca-lo rompieron pero esta prácticamente idéntico a la última vez que lo vi.
-Supongo que las personas estaban más ocupadas en huir-contesto Hermione acercándose a ella- les importaba más salvar su vida que robarse algo.
Harry no puso que decir y miro a Ron. Su amigo tenía la mirada perdida en la puerta mientras sostenía en las manos las llaves que esperaba poder usar.
-¿Quieres que entre primero? -dijo y Ron lo miro para enseguida negar con la cabeza
-Supongo que fui un estúpido al pensar que necesitaría las llaves para abrir
-Yo también lo creí-contesto Harry, sintiéndose miserable por no haber entendido antes la gravedad del asunto y viendo como Ron empujaba la puerta para entrar a la vez que lo miraba pidiéndole que lo siguiera.
El interior de la tienda estaba también bastante parecido a la última vez que Harry lo había visto. Se notaba a simple vista que los gemelos se habían encargado de cambiar ciertas cosas de lugar y comprar nuevos estantes pero la esencia del lugar no había cambiado demasiado. Todo el lugar, sin embargo, estaba tan lleno de polvo como la calle y las cajas parecían estar llenas de todo menos de mercancía. Un par de jaulas vacías yacían desordenadas en un rincón como si hubieran sido vaciadas apresuradamente y los baúles que Harry había visto que contenían varitas de broma estaban cerrado con varios candados intactos; el único baúl abierto estaba volcado sobre el suelo como si alguien lo hubiera abierto y al percatarse de su contenido hubiera decidido patearlo.
-Parece que no se robaron nada-dijo Ron avanzando entre los estantes caídos y las cajas- o al menos no mucho pues no se puede ver a simple vista.
-Sería difícil ver algo con este desorden-contesto Hermione y Harry no pudo estar más de acuerdo- pero creo que tienes razón…
-Creo que tú también tienes razón Hermione-dijo Harry observando un estante lleno de surtido salta clases-estaban más ocupados intentando salvarse
Los tres se miraron con tristeza sin decir nada más. Harry vio como la cabellera de Ginny se encargaba de ubicarla en uno de los extremos de la tienda.
-Aquí hay algo que sí robaron-dijo la pelirroja- los polvos peruanos no están, al menos no los que estaban en este estante…
-Los deben haber utilizado para escapar
-Espero que los hayan usado los buenos-murmuro Hermione, restregándose las manos nerviosa
-Yo también-contesto Harry y sin querer se percato de que en el suelo polvoso parecía haber una mancha de sangre. Se le hizo un nudo involuntario en la garganta al notar que cerca estaba estaba un pedazo de tela rosa y estaba a punto de recogerlo cuando la voz de Ron lo interrumpió:
-Harry ayúdame con esto
Ron estaba de pie sosteniendo un gran estante que estaba derribado sobre otros más pequeños, intentaba moverlo sin éxito y Harry se apresuro a ayudarlo.
-em… -dijo Hermione dudosa-¿no sería más fácil moverlo con magia?
-¿Crees que no recuerdo que soy un mago?-dijo Ron sonriendo por primera vez desde que habían entrado. Harry soltó el estante sonrojándose un poco, al menos él sí había pasado por alto la posibilidad de usar magia.
-No se puede mover con magia-explico Ginny-fue idea de Fred encantar los muebles pesados para que nadie pudiera hacerlo, él y George creían que si algún mortífago atacaba la tienda lo primero que haría seria intentar herir a los clientes con los estantes y esas cosas así que bloquearon ese tipo de hechizos…
-¿Y que pasaba si ellos querían moverlos?-dijo Harry sorprendido de ver el tamaño del estante
-Ellos siempre estaban juntos-contestó Ginny con tristeza-si querían moverlo podían hacerlo entre los dos…
-Nunca imaginaron-intervino Ron mirando también el estante-que llegaría un día en el que no se tuvieran el uno al otro para ayudarse…
-¿Por eso dijo George que "el negocio se maneja de dos en dos"?-pregunto Hermione recordando la conversación de la mañana.
-Seguramente-dijo Ginny sonriéndole
Harry regreso su mirada al estante. Era uno de los dos más grandes que estaban dentro del local; el otro también estaba volcado obstruyendo el paso hacia las escaleras y la bodega. Supuso que la idea de los gemelos tenía lógica: los mortífagos no trabajaban en equipo y serían bastante necios como para intentar hacer magia varias veces antes de desistir. Los hermanos de Ron no obstante, podían moverlo rápidamente porque eran dos y sabían que la magia no funcionaria; incluso, si algunos magos hubieran querido obstruir la entrada, seguramente hubieran trabajado en equipo cuando se hubieran percatado de que la magia no hacia efecto.
Mover los dos grandes estantes que estaban caídos les tomo aproximadamente media hora pero Harry comprobó que era bastante sencillo si se hacia entre dos personas. Hermione y Ginny insistieron en ayudarles pero Ron no quiso aceptar y Harry decidió respetar su decisión. Las dos chicas discutieron con el pelirrojo mientras ambos intentaban de mover el primer estante pero todos lo olvidaron cuando al quitarlo se encontraron con una pequeña sorpresa: el pesado mueble que acababan de quitar había derribado otros pequeños estantes que estaban llenos de Sombreros y Capas Escudo, Guantes Protectores y Detonadores de Señuelo Cuernos Negros. Harry pensó que tal vez los gemelos habían derribado ese estante a propósito antes de huir con la intención de esconder aquellos productos que los mortífagos pudieran usar en contra de los demás magos pero no pudo evitar pensar que al hacerlo seguramente también habían privado de la oportunidad a algún mago que quisiera escapar. Sin querer, su mente unió ese detalle junto con el dato de la mancha de sangre y la tela rosa y se imagino a una pequeña niña intentando protegerse sin poder lograrlo. Para su alivio, Ron lo interrumpió nuevamente para que lo ayudara con el siguiente estante.
El segundo estante fue un poco más difícil de mover pues parecía haberse atorado. Aun así cuando lo lograron, el cansancio se le olvido a Harry al comprobar que también ahí había una sorpresa. Las escaleras estaban llenas de cajas selladas con mercancía de todo tipo, polvos peruanos, sombreros escudo, capas, varitas y muchos otros productos que no había visto antes. La bodega estaba completamente cerrada sin ningún candado aparente pero era fácil de adivinar que tendría varios hechizos protectores; por la leve rendija de ventilación podía verse que esta llena también de cajas y una mesa repleta con diminutos frascos de pociones. Harry supuso que algunas serían las pociones de amor que ya comercializaban pero también que se trataba de nuevos inventos porque buena parte de ellas tenía etiquetas que nunca había visto.
-Parece que este también fue derribado a propósito-dijo Harry despegándose de la rendija para dejar de ver y checar si podían entrar.
-Sí-dijo Ron sin prestarle mucha atención. Sus ojos viajaban por la puerta intentando decidir si debía arriesgarse a abrirla.
-Si tiene encantamientos protectores será difícil quitarlos sin saber cuales son-interrumpió Hermione el silencio-será mejor volver otro día después de preguntarle a George.
-Quiero que hoy este todo listo-le contesto Ron enseguida-no puedo esperar a otro día y no quiero ir con George para quedar como un inútil.
Harry vio que sus dos amigos se miraban a punto de iniciar una discusión:
-Pero no puedes adivinarlo
-Quizás si la abro, vemos que pasa y en base a eso…
-¡Ron puede ser peligroso!
-Es la única manera Hermione
-No es la única manera, podemos preguntarle a George
-No quiero preguntarle, quiero que sepa que puede confiar en mí, que puedo resolverlo solo…
-Pero si la abres…
-No me pasara nada Hermione-susurro Ron sonriéndole-no te preocupes, no creo que sea peligroso…
-Si no es peligroso entonces ¿Qué te parece si yo la abro?-contesto la chica desafiante mirando a su novio con enojo.
-No eso no… tu no… -Ron intentaba controlarse pero Harry noto que empezaba a enrojecer-… puede ser…
-… peligroso?-completo Hermione con gesto de triunfo-¡es precisamente ese mi punto Ron! por eso no la abras, en serio…
-Pero… Hermione entiende que…
-Si insistes en abrirla yo lo haré-contesto Hermione decidida-no quiero que estés en peligro
-Yo tampoco quiero que TÚ estés en peligro-contesto Ron empezando a ponerse rojo.
Los dos se miraron embelesados y sonrojados. Harry hizo el esfuerzo de no reírse de ambos.
-¡Dejen de pelear! ¡Yo la abro!-dijo Ginny de pronto abriéndose paso entre los dos y mirándolos exasperada. Harry sintió que las ganas de reírse se esfumaban y detuvo la mano de Ginny justo ante de que tomara la manija de la puerta.
-No-dijo ahora él siendo el sonrojado-YO la abro
Su novia y sus dos amigos refutaron la idea pero Harry no espero respuesta y tomo la manija para darle vuelta. Al instante sintió como se quemaba levemente la mano y era lanzado hacia atrás para chocar de manera bastante dolorosa con la pared. Su propio grito de dolor fue opacado por el de sus amigos:
-¡Aaaaaaaah!
-¡Harry!
-¡Qué demonios haces?!
La mano dejo de arderle justo en el momento en el que los tres se arrodillaban para verlo. Ni siquiera se había percatado de cómo había acabado sentado. La espalda le dolía muchísimo pero trato de no quejarse al ver la cara de preocupación de todos.
-¿Estás bien amigo?-pregunto Ron con los ojos azules muy abiertos
-Creo que sí
-¡Oh Harry debemos de llevarte con un sanador! Ese golpe fue horrible
-No es necesario Hermione -respondió Harry apretando los dientes- no me duele tanto
-¡No seas mentiroso!-exclamo Ginny con la mirada preocupada-¡Hermione tiene razón! Debemos de llevarte a San Mungo o con mamá ella tiene bastantes pociones curativas
-Debí traer mi bolsa-decía Hermione- todavía quedaba suficiente poción para aliviarte el dolor en lo que volvemos a casa de Ron y te llevamos con un sanador…
Harry rodo los ojos un poco atosigado por tanto escándalo. Busco la mirada de Ron para intercambiar una mirada de exasperación y pedirle que le ayudara a tranquilizar a Hermione y Ginny pero para su sorpresa Ron no dejo su gesto de aprensión:
-Puedo ir por ella- dijo dirigiéndose a Hermione-o llevarlo cargando de regreso a casa para que…
Harry miro con gesto de terror a Ron sin poder creer lo que decía. Ya podía imaginarse a los reporteros sacándoles fotos mientras Ron lo llevaba a cuestas por un accidente tan ridículo. Justo en ese momento se percato de algo con lo que poder distraer la atención de sus amigos y su novia:
-Miren eso-dijo señalando la puerta con asombro genuino-Miren lo que apareció.
Los tres voltearon a ver la puerta y Harry aprovecho para ponerse de pie con un poco de dificultad. En letras moradas se había escrito:
"Esta puerta solo puede ser abierta por un Weasley sin malas intenciones. Tú no cumples con las dos características, quizás no tienes malas intenciones pero no eres un Weasley o quizás eres un Weasley pero eres Percy que intentando quemar la bodega. "
Ron empezó a reírse y Harry lo siguió sin darse cuenta, entre risas escucho como Ginny también se reía un poco y Hermione reprobaba el hecho de que se metieran con Percy hasta en ese pequeño detalle.
-Espero que a mí si me deje abrirla-dijo Ron después de controlarse y dirigiendo su mano hacia la puerta.
El pomo de la puerta giro con facilidad en cuanto Ron puso su ancha mano sobre el. Al abrirse, hizo un extraño click que sonó como un eructo y las letras moradas formaron la frase:
"Debes ser uno de los guapos dueños, adelante".
-Vengan, creo que los hechizos protectores se desactivaron-dijo el pelirrojo entrando y mirando significativamente a Harry. Harry supuso que pretendía que pasara después de él en caso de que aún hubiera algún otro peligro para las chicas y se adelanto para entrar de segundo.
Afortunadamente, no había más hechizos protectores activados por lo que Hermione y Ginny pudieron seguirlos sin problema. Harry recordaba haber visto la bodega pero quizás lo había hecho de lejos porque ahora, estando de pie ahí le parecía que era muchísimo más grande de lo que recordaba o había imaginado. Todo estaba lleno de cajas y estantes excepto por la mesa llena de pociones que ya había visto por la rendija de ventilación; al acercarse pudo comprobar que se trataba de pociones de amor pero también de otras con nombres escritos en letras muy pequeñas y etiquetas cuyo espacio era ocupado principalmente por la palabra "prueba".
-habrá que hacer un registro de todos los productos que hay aquí-dijo Hermione nuevamente interrumpiendo el silencio- así sabremos si falta algo de producir y que productos deben empezarse a vender cuanto antes…
-será un trabajo de días-murmuro Harry-semanas tal vez…
Ron y Ginny no dijeron nada, el primero solo asintió con la cabeza y la segunda se perdió nuevamente entre los estantes y las cajas curioseando. Después de 20 minutos en los que los cuatro registraron el lugar, quedó más que claro que estaba intacto.
-Veamos ahora las escaleras y arriba-dijo Ginny después de ese tiempo- ojala también este intacto.
Las escaleras estaban tan llenas de cajas que fue necesario quitarlas antes de poder subir aunque al menos esta vez sí pudieron hacerlo con magia. Los cuatro se enfocaron en la tarea pero eran tantas y estaban tan desordenadas que les tomo varios minutos más de los que Harry había calculado al principio. Cuando finalmente el camino estuvo despejado, de nueva cuenta quedo al descubierto otra puerta, sin ninguna ventana o rejilla; Harry supo al instante que se trataba del departamento de los gemelos.
Ron fue el primero en avanzar y saco las llaves para revisar si alguna podía servirle. Harry pudo notar que estaba un poco nervioso pues tardo bastante en encontrar la llave plateada que se veía desde lejos que encajaba con la cerradura y tardo un poco más en lograr insertarla y darle vuelta. Harry no se atrevió a ofrecerle ayuda porque también estaba bastante nervioso y sospechaba que no sería más útil que su amigo en esa tarea tan sencilla, además, la espalda le seguía doliendo demasiado como para arriesgarse a otro golpe. Hermione hizo un intento de ofrecerle ayuda pero Ron la rechazó antes de que pudiera siquiera completar la frase; Ginny permaneció detrás, ansiosa y claramente afectada por ver el departamento de sus hermanos de la misma manera en la que lo habían dejado ambos antes de que uno muriera y Harry no supo que hacer más que tomarle la mano sonriéndole tímidamente en intervalos de cinco minutos.
La puerta sonó con un click que no tuvo nada que ver con el de la puerta de la bodega pues no fue ni un poco gracioso. Fue en cambio bastante agudo y Harry se imagino con ello que tenía más seguridad que la que aparentaba. Sus sospechas se comprobaron cuando Ron intento abrir y no lo logro y un nuevo mensaje apareció en las mismas letras moradas:
"Demuéstranos que mereces el privilegio de entrar a nuestra morada".
Ron intercambio un gesto de desesperación con los tres:
-¿Y como demonios hago eso?-exclamo molesto
-Debe decir algo más-contesto Harry
-Sí-añadió Hermione-¿no hay algún papel o una nota?
-Los gemelos no iban a dejar una lista de instrucciones-intervino Ginny-y seguramente pretenden que hagamos alguna tontería, es muy su estilo…
Harry escucho como Ron dejaba salir una palabrota y miraba la puerta con fastidio. No lo culpo pues honestamente le parecía que los gemelos se habían excedido en su adivinanza, después de todo era obvio que se habían divertido poniendo esas medidas de seguridad.
-Ábrete de una vez-exclamo Ron molesto y Harry vio con un mal presentimiento como pateaba la puerta.
Un torrente de luz salió de esta y Harry tuvo el impulso de avanzar y apartar a Ron cuanto antes; se quedo a mitad del camino cuando vio como se formaba una pierna de madera y para sorpresa de todos, la puerta le devolvía a Ron el golpe.
-¡Ahhh!!
En la puerta volvieron a aparecer las mismas letras moradas para formar la frase:
"no, esa no es la manera idiota".
-¿Estas bien?-pregunto Harry intentando contener la risa y terminando de acercarse a Ron para ayudarlo. Su amigo estaba sosteniéndose la pierna donde había recibido el golpe y asintió antes de soltarse y dirigirse de nuevo a intentar abrir.
-Trata con algo estúpido-dijo Ginny antes de que su hermano tomara el pomo de la puerta nuevamente-Piensa como los gemelos
-Ginny tiene razón Ron- intervino Hermione-recuerda que Fred y George pusieron la seguridad y seguramente planearon divertirse con sus invitados.
Harry supo que su novia y su mejor amiga tenían razón pero aún así frunció el ceño y Ron hizo lo mismo antes de regresar la mirada a la puerta y poner nuevamente la mano sobre ella. Harry pensó que estaba a punto de ver a su mejor amigo hacer alguna ridiculez pero para su sorpresa, Ron se puso considerablemente serio y dijo:
-Necesito entrar y no sé que hacer-su voz se quebró por lo que Harry pudo adivinar fácilmente que era una mezcla de tristeza y frustración- Si esperan que los haga reír necesitaran darme alguna pista.
La puerta volvió a emitir un poco de luz pero ninguno de los cuatro retrocedió. Harry incluso se acerco para apartar a Ron si era necesario y por el rabillo del ojo le pareció que Hermione hacia lo mismo y Ginny sacaba la varita. Después del resplandor inicial, las letras moradas aparecieron de nuevo para escribir:
"No nos gustan las cursilerías… pero solo por esta ocasión esa es la manera correcta".
Harry abrió la boca sorprendido cuando dos sonidos emanaron de la puerta: un click prácticamente idéntico al primero y otro que pareció el sonido que hiciera una persona al chascar la lengua. Ron giro la manija y la puerta se abrió como si se hubiera quitado el seguro invisible que se lo impedía.
-Debemos entrar ahora-dijo Harry después de observar como Ron no se atrevía a entrar-puedo ir primero si…
-No, ya estas lastimado yo entraré para verificar
Ron abrió completamente la puerta y entro. Harry no espero a comprobar que no hubiera problemas sino que lo siguió casi inmediatamente; Hermione y Ginny hicieron lo mismo.
El departamento de los gemelos era bastante amplio y estaba bien amueblado. Harry se sintió tonto al darse cuenta de que lo había imaginado muchísimo más pequeño olvidándose de su experiencia con las tiendas para acampar. El silencio volvió a hacerse presente y los cuatro se quedaron en la entrada admirando el panorama de una manera que dejaba ver que ni Ginny había estado ahí antes. Harry no pudo reprimir una sonrisa al ver la extraña combinación de colores de las paredes, había mucho morado pero también suficiente rojo y naranja pero la combinación estaba tan bien distribuida que resultaba más favorable de lo que pudiera imaginarse. Una pequeña sala bastante sencilla era lo que se encontraba primero en la larga estancia principal seguida de un comedor que parecía haberse usado muy pocas veces y una estufa que estaba prácticamente intacta. El fregadero, al fondo, aún tenia platos sucios y los pocos lugares para poner comida estaban vacios y con un poco de polvo. En una esquina estaba una caja a medio abrir llena de enchufes, otras tantas cajas de mercancía nueva y una mesa alargada llena de frascos y pociones selladas. Se podían ver tres puertas al final y las puertas abiertas dejaban ver que eran los dormitorios de cada uno de los gemelos y el único baño de la casa.
-Creo que está intacto también-murmuro Hermione observando a Ron con preocupación. El pelirrojo asintió y le tomo la mano sin decir nada. Ginny reprimió un sollozo y Harry la abrazo nuevamente sin saber muy bien que decir; su novia lo miro y le sonrió dándole a entender que no era necesario decir nada.
Y ahí se quedaron los cuatro, mudos ante el espectáculo de ver un lugar otrora tan alegre, tan lleno de tristeza.
