Advertencia… SPOILERS de Harry Potter And The Deathly Hallows.

NO SIGAS LEYENDO SI NO HAS LEIDO AUN EL ÚLTIMO LIBRO DE HARRY POTTER.

Disclaimer: Obviamente ninguno de los personajes es mío, todos pertenecen a la Warner y a JKR a la que agradezco infinitamente por haberlos creado.

El Ministerio

Las habitaciones de los gemelos no habían significado mucho problema. Harry había entrado a ambas con Ron mientras las chicas revisaban los estantes de la cocina, pero en ninguno de los lugares habían encontrado algo peligroso que hiciera el lugar inhabitable. Lo único que a Harry podría ocurrírsele que no estaba en orden eran las camas desechas de ambos Weasley y el increíble tiradero que les hacia juego pero, salvo esos detalles, el lugar estaba mejor de lo que se había imaginado. Incluso, mientras recorría las diminutas habitaciones un par de metros detrás de Ron, Harry no podía evitar pensar que la habitación que su amigo y él compartían en la Madriguera albergaba más basura que todo el departamento completo. La idea lo estaba haciendo sonreír y olvidarse de la nostalgia y tristeza que sentía cuando, al llegar al baño, Ron dio un grito tan fuerte que Harry salto junto a él con la varita en la mano y a punto de gritar toda una ronda de hechizos defensivos. Para su suerte no encontró al ejército de aliados de Voldemort que esperaba sino un patito de hule claramente agigantado que había hecho que Ron se diera un buen golpe en la cabeza por el susto. Harry encontró la escena muy cómica pero solo se dio cuenta de que se estaba riendo cuando escucho su propia risa disimulada.

-Papá estaría orgulloso de ellos-dijo Ron aún frotándose la nuca, sonriendo y omitiendo las burlas de su amigo.

Harry solo asintió levemente antes de ver como Hermione y Ginny corrían hacia ellos con sus respectivas varitas en la mano.

-¿Qué…

-No ha sido nada-contesto Harry al fin logrando calmarse a sí mismo, interrumpiendo a su mejor amiga y dando un nostálgico vistazo al enorme patito de hule ante ellos-los gemelos hicieron una última de sus bromas o no estoy seguro…

-a Mamá va a darle un infarto-lo interrumpió Ginny- seguramente planeaban dárselo a Papá por su cumpleaños.

-¡Papá va a saltar de contento!-dijo Ron captando que lo que su hermana decía tenia sentido y mirando aún la masa amarilla responsable de su golpe- por cierto, bajen ya eso-agrego mirando las varitas de los tres-no hay ningún mortífago escondido aquí.

-Por tu grito parecía que había varios-replico Hermione al mismo tiempo que guardaba su varita y Ron le lanzaba una mirada de reproche. Harry vio que Ginny reía disimuladamente pero también bajaba la guardia por lo que se apresuro a hacer lo mismo.

-Deberíamos de revisar si hay algo más detrás de… de esa cosa-agrego Ron después de unos minutos de silencio- Me parece… sospechoso

-¿Qué puede tener de sospechoso un patito de hule gigante?-espeto Harry y al instante se dio cuenta de lo estúpido que debió haberse escuchado.

-¿Patito de hule?-pregunto Ginny con una sonrisa-Que nombre tan original…

-No lo invente yo-se defendió Harry sonrojándose un poco-así se llaman

-Lo sé… y ya sabia que se llamaba así pero no deja de sorprenderme…

-Pues a mi no me sorprende-interrumpió Ron de nuevo, aún con la mano en la cabeza- a mi me parece sospechoso

-No creo que tenga nada de malo Ron-le dijo Hermione a su novio con una de esas extrañas sonrisas de burla que Harry le había visto en pocas ocasiones-que te hayas asustado al verlo no significa que sea un arma peligrosa.

-Bueno… no importa-se apresuro a intervenir Harry cuando Hermione y Ginny rieron y Ron hizo intento de responder-Debemos revisar el lugar como lo haríamos si no estuviera…

Su oración fue interrumpida por un sonoro PUF proveniente de la tienda en la planta baja; los cuatro se miraron alarmados esperando algún otro sonido. La voz del Sr. Weasley se hizo presente llamándolos, haciendo que relajaran sus expresiones y Harry escondió la varita avergonzado de su paranoia.

Ginny se apresuro a salir al encuentro de su padre para facilitarle la entrada mientras Hermione y Ron buscaban un hielo para la cabeza del segundo. Harry se aseguró de que el patito de hule tamaño jumbo siguiera escondido y cerró la puerta intentando darse prisa. Lo logro justo para llegar a la sala al mismo tiempo que el Sr. Weasley entraba al departamento precedido por su hija. Harry se disponía a saludarlo cuando se distrajo para ver como Hermione conjuraba un desconocido hechizo en un cubo de hielo antes de ponérselo a Ron en la cabeza. El padre de Ron, que también se disponía a saludar, miro la escena tan extrañado que pareció olvidar la razón de su visita al menos unos segundos hasta que confirmo con la mirada que estaban los cuatro:

-Que bueno que están aquí niños-dijo entonces, sorteando las cajas y observando alrededor-Merlín….

Harry supuso por la mirada del Sr. Weasley que no era la primera vez que visitaba el departamento de sus hijos. También pudo adivinar que no era la imagen que tenía de sus anteriores visitas pues una sombra de tristeza cubrió su mirada y de nuevo se quedo en silencio. Harry y Hermione intercambiaron una mirada de entendimiento y los hermanos Weasley presentes miraron a su padre con desconcierto:

-¿Pasa algo papá?-lo interrumpió Ginny con gesto preocupado.

-¡oh cierto!-exclamo su padre y enseguida miro a Harry– Harry es necesario que acudas enseguida a registrarte como testigo de los Malfoy-espeto de golpe- si aún deseas hacerlo

Harry sintió como si le hubieran vertido en la cabeza de pronto un balde de agua helada y miro fugazmente a su novia y a sus amigos solo para descubrir que tenían el mismo gesto. Tuvo el impulso de sentarse pero la mirada del Sr. Weasley seguía tan clavada en él que solo se tomo unos segundos para aclararse la garganta:

-Sí, aún voy a hacerlo-contestó sintiéndose un poco aprensivo. El Sr. Weasley le sonrió con una sonrisa triste para darle ánimos:

-Bien pues es necesario que firmes de una vez, la Red Flu esta activada… ¡Necesitas darte prisa!-se acerco para comentar en voz más baja-el Ministerio esta diciendo que los formatos debieron entregarse ayer y están a punto de impedir que participes como testigo…

-Pero los entregue a tiempo-exclamo Harry-ellos son quienes…

-Lo sé, lo sé Harry-murmuro el Sr. Weasley-pero no quieren escuchar razones, necesitas ir personalmente ¡justo ahora!

-Pero… -Harry no puedo evitar mirar a Ron- estamos en medio de…

-Harry-lo interrumpió el Sr. Weasley muy serio- todo el mundo sabe que los Malfoy no son de mi agrado y de hecho personalmente creo que Lucius se merece la más sucia celda de Azkaban-frunció ligeramente el ceño al decir el nombre del Sr. Malfoy-pero si realmente quieres ser su testigo tienes que presentarte ya…

-Ve amigo-dijo Ron con un tono no muy convencido-y regresas cuando termines

Harry se disponía a replicar cuando Hermione lo interrumpió sonriendo levemente:

-Yo me quedo con Ron y tú ve con Ginny- dijo su amiga con el mismo tono no muy convencido en sus palabras.

Harry los miro a ambos con tristeza, sintiéndose un poco avergonzado por tener que admitirse al menos ante sí mismo que no quería separarse de ellos. Se sentía muy egoísta pero tenía que aceptar que quería que su novia y sus dos mejores amigos no se separaran demasiado de él en momentos como ese.

-Me gustaría que fuéramos todos-respondió Harry sin poder contenerse, tomando la mano de Ginny para asegurarse de que su novia sí lo acompañaría.

-Aun no reparamos la cerradura principal ni el cristal de la vitrina-explico Ron apenado-no puedo irme así…

Harry se quedo en silencio mirándolos a ambos antes de mirar a su novia para preguntarle si ella si podía acompañarlo. Ginny le sonrió y antes de que formulará la pregunta le estampo un fugaz beso en los labios como respuesta.

-Bien… entonces los veremos en un rato-dijo Harry aún de la mano de Ginny. Se había sonrojado y evitaba mirar al padre de su novia ante su reciente demostración de afecto pero nadie más de los presentes parecía haberlo notado. Ni siquiera Ron, pero Harry supuso que era porque miraba el lugar queriendo encontrar una solución para acompañarlo.

-Yo puedo hacerme cargo de lo que hace falta-intervino el Sr. Weasley- y todos pueden regresar después de acompañar a Harry…

-¿En serio?-pregunto Ron un poco más animado

-No queremos ser molestia…-se atrevió a decir Hermione y Harry tuvo el ridículo pensamiento de que prefería quedarse con Ron a solas a acompañarlo al Ministerio.

-No hay ningún problema-respondió el Sr. Weasley a la castaña y miro a su hijo un segundo después-¿Tienes las llaves Ron?

-Sí-dijo Ron palmeando su bolsillo-aquí

-Bien llévatelas, reparare la puerta y abrirás con ellas cuando regresen-se dirigió a la puerta con la varita en alto-los alcanzo en 20 minutos

-Si solo se tardará 20 minutos podemos esperarlo ¿no?-dijo Harry y sus amigos asintieron ante la sugerencia. El Sr. Weasley sin embargo no les presto atención y miro su reloj preocupado:

-No, ustedes mejor dicho Tú Harry no tienes 20 minutos-los miro nervioso-¡date prisa si realmente quieres ser testigo!

-pero usted…

-No te preocupes-repitió el Sr. Weasley mirándolos tan ansioso que Harry se dio cuenta de que tal vez necesitaba darse más prisa de la que creía- cuídense los cuatro… hay polvos Flu en la chimenea ¡apresúrense!

Los cuatro asintieron ante la última exclamación del Sr. Weasley y se apresuraron a obedecerle. Ginny guio a Harry rumbo a la planta baja mientras Ron y Hermione los seguían de cerca.

El apacible pero triste silencio que reinaba en el apartamento de los gemelos fue rápidamente reemplazado por el característico sonido de las chimeneas funcionando y enseguida por el apabullante sonido de una multitud inmiscuida en sus propios asuntos. Harry se encontró a si mismo parado en medio de un centenar de personas que caminaban de prisa de un lado al otro sin prestarle demasiada atención a nada más que no fuera lo que estaban haciendo. La escena era tan extraña que Ginny, Ron y Hermione también se tomaron un minuto para contemplarla y Harry supuso que como él, habían imaginado que el Ministerio de Magia estaría vacio y que los comentarios que Percy decía sobre su carga de trabajo eran solo exageraciones como siempre. Sin embargo, apenas se sacudieron los leves rastros de polvos Flu y dieron un par de pasos, Harry se prometió a si mismo creerle al hermano de Ron con más frecuencia. Un sinfín de magos y brujas abarrotaban el lugar caminando de un lugar al otro con prisas, la mayoría llevando varios pergaminos en los brazos mientras una bandada de memos les seguía el paso. Había mucho ruido, demasiado y no se alcanzaba a ver ningún tipo de lugar de recepción por lo que Harry confirmo que habían usado la entrada para empleados. Ginny tuvo que soltarse de él para que no estorbaran y Hermione se apresuro a seguir a Ron para alejarse de las chimenas. Harry hizo lo mismo y apenas iba a expresar en voz alta el pequeño detalle de que no sabía a donde debía ir cuando Percy Weasley apareció ante él sosteniendo una gruesa carpeta:

-Imaginaba que vendrían los cuatro-dijo sin muchos ánimos-y que por eso se habían retrasado

-No nos retrasamos por eso-contesto Ron poniéndole más atención al ambiente que a su hermano. Harry asintió para seguir explicando:

-Sí lo que sucedió fue que…

-No importa-dijo Percy con indiferencia y Harry entendió que no había tiempo para charlar-debemos darnos prisa, bueno… deben o mejor dicho debes-agrego mirando a Harry- esperemos que todos sigan concentrados en sus asuntos y no nos hagan retrasarnos más de lo que ya estamos...

Harry y Ron intercambiaron una mirada de confusión antes de seguir a Percy. Hermione les dedico una mirada de exasperación y se disponía a explicarles algo junto con Ginny cuando un mago con varios pergaminos choco con ellos:

-¡Oh lo siento!-dijo a Ginny que era la que había recibido el golpe y tanto ella como Harry se apresuraron a ayudar a recoger los pergaminos que habían caído al suelo.

-… como pudo suceder… ¡Wimple va a matarme!-exclamo el mago recogiendo el desastre con manos temblorosas- tanto trabajo y no puedo dejar mi torpeza… Eloise tenía razón, debí pedir una semana para…

Pero ni Harry ni Ginny lograron saber para que quería una semana porque el hombre levanto la en ese momento y se quedo viendo a Harry como quien ve a un fantasma… o a una estrella de rock. Harry entendió a lo que se refería Percy y vio con aprensión como el susodicho estaba un par de metros más adelante con Ron y Hermione intentando abrirse paso entre la gente y sin darse cuenta de que él y Ginny se habían quedado rezagados.

-Harry Potter-dijo el hombre olvidando los pergaminos y con una voz tan extraña que Harry volvió a mirarlo- ¡Harry Potter!-repitió y soltó el único pergamino que aún sostenía para estrechar su mano- ¡¡Harry Potter!!

Ginny sonrió nerviosa y sostuvo a Harry del antebrazo a la vez que lo obligaba a levantarse; un par más de personas empezaron a murmurar a su alrededor. El hombre del ministerio no dejo de estrechar su mano y se levanto con dificultad mirándolo con los ojos vidriosos:

-Es un honor… -dijo el mago y Harry vio incomodo como dejaba escapar una lágrima-… un verdadero placer… Yo… todos debemos agradecerle, se lo merece-dijo intentando calmarse y girando enseguida a todos lados- ¡¡Harry Potter esta aquí- grito entonces- y se merece que todos le demos las gracias por…

Harry vio con un poco de miedo que la multitud no tuvo que escuchar que merecía y le basto escuchar que estaba ahí. Varias cabezas se giraron al mismo tiempo y antes de que se diera cuenta, demasiadas personas estaban intentando estrecharle la mano y darle las gracias. Ginny estaba a su lado, siendo prácticamente aplastada por la multitud y él se asusto tanto que aparto con rapidez a la bruja que intentaba abrazarlo y la llamo ofreciéndole su mano:

-¡Ginny!

-Aquí estoy-contesto la pelirroja, aceptando su ofrecimiento y sonriendo despeinada. Los que se encontraban alrededor solo se tomaron un minuto para reconocerla:

-… la hija de Arthur Weasley

-La más joven de la familia Weasley

-Entonces es cierto

-… son pareja

Harry no tuvo tiempo de escuchar que más decían y vio como ahora también su novia era acosada por la multitud: las personas se turnaban para agradecerle a él y después bombardearla a ella con preguntas sobre si estaban juntos o planeaban casarse. Pronto tuvieron que soltarse de nuevo para que varias personas estrecharan su mano o los abrazaran y Harry pronto dejo saber si le agradecían por derrotar a Voldemort o lo felicitaban por su relación con Ginny. Sintiéndose a punto de morir ahogado y llevarse a su novia con él, busco con la mirada a Percy, Ron y Hermione que aún intentaban abrirse paso ajenos al alboroto que había causado:

-¡¡Ron!!-llamo entonces Harry a su mejor amigo implorando que alguno de ellos pudiera ayudarles a el y a Ginny.

Sin embargo, no necesito ni tres segundos para darse cuenta de que había cometido de nuevo un error. Su grito atrajo más miradas hacia él y la multitud se duplico con una rapidez alarmante; para empeorar las cosas, a lo lejos pudo ver como Ron giraba a verlo alarmado justo a tiempo para que la multitud que se había cansado de él reconociera a su mejor amigo y corriera histérica a acosar tanto al pelirrojo como a Hermione, que se mantenía cerca de su novio.

-¡No! Esperen por favor-escucho que decía Percy a lo lejos y vio como el hermano de su novia lograba apartar un poco a la multitud de Ron y Hermione. Implorando que se acordará de ellos, Harry le lanzo una mirada de suplica a la vez que continuaba estrechando manos de brujas y magos. Percy pareció desaparecer por un momento y Harry temió que le hubiera pasado algo, no pudo percatarse de nada porque la voz de la anciana ante él lo interrumpió en ese momento:

-… por usted no sé que hubiéramos hecho yo y mi hija…

Harry asintió sin prestar atención y giro para asegurarse de que Ginny estuviera bien. Por suerte, su novia parecía saber manejar mejor que él el asunto y había logrado que le concedieran un poco de más espacio.

-Harry-escucho que alguien decía a su derecha y se giro para encontrar que Ron estaba a su lado junto con Hermione.

-¿Dónde esta Percy?-pregunto nervioso, murmurando y aún respondiendo a las felicitaciones y agradecimientos.

-Fue por ayuda-contesto Ron, aturdido y con las orejas rojas ante el hecho de ser centro de atención de tantas personas- Nos dijo que viniéramos con ustedes, es más seguro estar los cuatro juntos aunque…

Ron dejo de hablar de golpe y Harry vio como intentaba ayudar a que Hermione se acercará más a él. Decidió hacer lo mismo con Ginny y de pronto los cuatro se encontraron moviéndose con dificultad para quedar en un extraño cuadrado, espalda contra espalda:

-Merlín-escucho que decía la voz de Hermione detrás de él y se sintió avergonzado por haber sido el causante de semejante desastre. A su derecha Ron estaba bastante rojo recibiendo agradecimientos de manera torpe y sonrojándose más cuando alguien lo felicitaba o preguntaba por su noviazgo con Hermione. Ginny estaba a su izquierda, intentando sonreír con dificultad.

Quedo más que claro que a Percy se la había dificultado conseguir ayuda pues pasaron varios minutos más en esa situación. Harry pensó que era irónico pero realmente prefería escuchar el regaño del hermano de Ron si esto significaba salir de ese atolladero. Los demás seguramente pensaban lo mismo porque en los últimos minutos las cosas habían empeorado: un par de magos habían querido fotografiarse con los cuatro, otros más le habían empezado a pedir autógrafos por decenas seguramente para venderlos y Harry apenas hallaba como negarse; un mago regordete había insistido en fotografiarse solamente con Hermione y Ginny y una bruja especialmente atrevida que parecía estrella vulgar de cine se había lanzado a brazos de Ron para el shock de este y molestia de Hermione. A Harry empezaba a dolerle la muñeca cuando escucho la voz salvadora de Percy:

-¡Por favor den un paso atrás!-grito el pelirrojo y Harry vio con alivio como era seguido por dos sujetos corpulentos, una chica rubia que parecía enojada, el Sr. Weasley y T, el auror que los había acompañado a visitar a los padres de Hermione.

La multitud los ignoró de buena gana y Percy se puso de un color parecido a Ron ante semejante grosería.

-¡Por favor!-repitió más fuerte-Harry Potter, Hermione Granger y Ron y Ginny Weasley están aquí por asuntos oficiales y ustedes están obstruyendo dichos asuntos.

-Todos somos trabajadores del Ministerio-espero T amplificando su voz con la varita- No nos obliguen a mi y a mis dos compañeros Aurores-acoto señalando a los dos hombres corpulentos- a utilizar medidas usadas con criminales…

-Es periodo de prueba señores-lo interrumpió la chica rubia subiéndose en una silla que parecía haber invocado de la nada y arrebatándole a T su varita para amplificar su voz-y están descuidando su trabajo-agrego alzando su propia varita de manera amenazante- tienen 3 segundos para apartarse antes de congele la escena para que el Ministro y todos sus superiores vengan a encontrarlos así, perdiendo el tiempo en momentos tan críticos…

Las personas miraron a T y a la chica rubia con malestar y empezaron a alejarse murmurando lo groseros que podían llegar a ser sus propios compañeros de trabajo. Llevo unos cuantos minutos más que se dispersaran debido a que la mayoría opto por despedirse de Harry, Ron y Hermione mientras que unos cuantos aún insistieron en preguntarle a Ginny si había planes de boda. Cuando finalmente se olvidaron de ellos, Harry pudo disfrutar de un poco más de espacio pero no demasiado porque la multitud retomo su camino de un lado hacia otro. Harry pudo ver como sus amigos y su novia sonreían con alivio pero al mismo tiempo Percy los miraba con mala cara y miraba su reloj con gesto de enfado:

-Es tardísimo-dijo y su padre asintió también con gesto preocupado:

-Tendrá que ir directamente a…

-Por supuesto que sí Sr. Weasley-dijo la chica rubia interrumpiéndolo pero aún así hablándole con respeto-así que no perdamos tiempo ¿Quién los lleva?

-Nosotros tenemos que regresar-espeto T señalándose a si mismo y a sus dos compañeros

-Yo también-contesto el Sr. Weasley-ya perdí mucho tiempo activando la chimenea y avisándole a Harry que tenía que venir inmediatamente.

-Entonces solo quedamos nosotros Percival-dijo la chica secamente-así que llévalos tú, yo tengo demasiado trabajo…

-Yo también tengo trabajo-contesto Percy ofendido-y te he dicho que no me digas Percival… llámame Sr. Weasley también.

-Tú no eres el Sr. Weasley-señalo la chica-y mejor date prisa…

Percy intento replicar pero Harry vio como la chica ondeaba su cabello rubio y se alejaba sin darle oportunidad de decir algo más. Su padre le tomo del hombro afectuosamente instándole a que hiciera lo encomendado y se fue después de desearle suerte a Harry. Los tres aurores lo siguieron, también despidiéndose de manera amable del cuarteto. Percy refunfuño unos segundos consigo mismo y los insto a que lo siguieran con un gesto de la mano mientras caminaba por delante a toda prisa.

El resto del Ministerio estaba también bastante lleno de gente pero Harry vio con alivio que al menos la cantidad disminuía lo suficiente para darles un poco de espacio. Percy los hizo usar varios elevadores que al menos él nunca había visto y en una ocasión hasta sugirió que usaran unas viejas escaleras en un tramo especialmente concurrido de gente para evitar problemas. Los cinco iban prácticamente corriendo, Harry suponía que porque ya era demasiado tarde aunque Ron insistía en que solo era porque Percy temía que la multitud se arrepintiera de dejarlos en paz.

Después de lo que pareció una eternidad por la cantidad de lugares que habían recorrido, llegaron a una estancia que parecía muy vieja y en donde, para que los dejaran entrar, Percy tuvo que mostrar su identificación y explicarle a cinco sujetos la urgencia del asunto a tratar mientras todos lo miraban ceñudos y no muy convencidos. Hermione tuvo que intervenir después de otros 10 minutos y explicar, para desagrado de Harry, que el "Elegido" venía a un asunto importante que no podía retrasarse más. Percy la miro con bastante orgullo ante su idea y aprovecho para presentarla también a ella y a Ron; los tres estaban bastante colorados cuando finalmente pasaron debido a todo el alboroto que se volvió a armar pero el tercero de los Weasley no les presto la más mínima atención ni a ellos ni a la risa de Ginny ante la escena.

-¿Quieres tratar de controlarte?-exclamo Ron harto mientras caminaban por un angosto pasillo rumbo a la sala a la que Harry tenía que ir-estamos en el Ministerio, en un asunto importante…

-Como si a ti te importará eso-dijo Ginny molesta- deja que me ría un poco

Los dos hermanos siguieron discutiendo en susurros hasta que Percy llego ante una hermosa puerta de madera y la abrió de golpe, revelando una estancia tan bella que era imposible hablar y no admirarla. Harry sintió que la luz le lastimaba un poco los ojos pero no pudo evitar que su mirada recorriera todo el lugar maravillado por lo que veía; al ver a sus amigos y a su novia, Harry noto que Ron y Ginny hacían lo mismo pero Hermione estaba bastante seria mirando al frente con gesto inexpresivo. Cuando Harry siguió su mirada, se sintió avergonzado de su repentino deslumbramiento: la sala estaba llena de magos y brujas vestidos lujosamente que no paraban de hablar unos con los otros sobre castigos, juicios y leyes.

-Está aquí-escucho de pronto que decía la voz de Percy y se dio cuenta de cómo no había notado que el pelirrojo había desaparecido de repente.

-Harry Potter-dijo un viejo mago entonces, apareciendo enfrente de él y extendiéndole la mano. Harry atino a sonreír y responder el saludo antes de percatarse de que Percy estaba detrás del mago junto con otras dos personas.

-Es un honor-dijo otra bruja sonriendo y también extendiendo su mano hacia él.

-Un placer-dijo el tercero finalmente con un entusiasmo considerablemente menor al de los primeros.

-Y ellos son Hermione Granger-dijo Percy de pronto, saltando prácticamente en medio de su cuñada y hermanos-y mis hermanos Ron Weasley y Ginny.

Los tres asintieron ante la mención de sus nombres y los magos los saludaron con una inclinación de cabeza. La bruja se disponía a decir algo cuando el tercero hablo interrumpiéndola:

-Es un verdadero placer y honor conocerles-dijo con voz grave-pero lamentablemente no tenemos tiempo de agradecerles como se merecen-miro a Harry con seriedad- es necesario que nos digas si…

Un grito interrumpió el discurso del mago y la puerta de madera se abrió nuevamente de golpe. Los dos Aurores que los habían ayudado a escapar de la multitud entraron con un prisionero cada uno; Harry vio como las maltratadas muñecas del hombre que iba delante estaban sujetas por cadenas parecidas a las que había visto en otra ocasión en una silla del mismo Ministerio. El de atrás, que parecía tener su edad, llevaba unas cadenas que parecían menos pesadas pero pese a ello parecía que le pesaban más que a su compañero. Harry no pudo evitar recordar a Sirius y su mente estaba empezando a recordar cuando la chica rubia que hiciera enojar a Percy entro detrás de los Aurores sosteniendo por el brazo a una mujer también rubia que no parecía necesitar cadenas pues no llevaba ninguna y se dejaba guiar con docilidad.

-¿Quién demonios ordeno que los trajeran aquí?-espeto el mismo mago que hablaba antes de ser interrumpido con la furia reflejada en el rostro. Ninguno de los otros dos contestó pero Harry vio como tampoco parecía agradarles demasiado el asunto. Estaba a punto de preguntar por lo bajo a Percy o a Hermione cual era el problema cuando volvió a mirar a los prisioneros y entendió la razón de su molestia.

-Malfoy-dijo Ron, atónito como si sus pensamientos se hubieran sincronizado con los de Harry, pero tan fuerte que las tres personas que respondían a ese apellido giraron a verlos al mismo tiempo.

Harry vio como Draco recuperaba su porte orgulloso de siempre y los miraba desafiante a la vez que sus mejillas se teñían de un rosa pálido.