Hola a todos, les traigo la continuación del viernes como cada semana.
Quiero agradecerles a todos por el buen recibimiento que le dieron al capítulo anterior, independientemente de que les pareciera muy corto o que sintieran que Regina era demasiado digna para sentirse tan triste o deprimida por esa causa, deben confiar en mi cuando les digo que todo se explicará a su debido tiempo, este es un fanfic bastante angustioso, así es. Deberemos lidiar con la angustia lo mejor que podamos.
Quiero agradecer enormemente a "LyzzSQ" por realizar la imagen para vínculo, me siento sumamente honrada.
Capítulo 17:
Diligencias Parte 1 de 5.
-¡Anastasia, Drizella…! -Emma corría por los pasillos, estos eran de mármol resbaladizo pero aun así no frenó la marcha hasta llegar a su habitación, abrió la puerta sin llamar y las encontró en cama con sus batas de algodón y gorros de dormir.
-Yo no firmé para esto. –El tono en Anastasia era apático mientras le abría un espacio en la cama, Drizella llamó al gato que llegó solo instantes después de Emma. -¿Te escribió?
-¡Me escribió! –Respondió casi llorando y ambas mujeres giraron los ojos con desdén.
-¿La vas a leer? Era lo que estabas esperando, ¿No?
-Por todos los Reyes, ustedes no son nada buenas para los momentos. –Se quejó rompiendo el sello de cera y sacando el papel membretado, era su papel, su tinta, su caligrafía, sus palabras.
Emma:
Cariño, deberías escribir con menos frecuencia, acostumbrarte a tus padres y ponerte a trabajar en tus lecciones, no sé qué sea lo que te ponen a hacer pero no he leído ninguna carta en la que me digas que practicas números, por eso sólo estás pensando cosas cómo fumar plantas y beber frutas fermentadas, necesitas ocupar tu mente en algo…
La princesa leyó en voz alta y ambas mujeres no pudieron evitar reír, incluso Emma sonrió porque la reina era incapaz de ser emotiva… pero lo intentaba.
Con esta carta voy a anexar situaciones que están siendo menospreciadas en el bosque encantado y que de no ser solucionadas la economía se va a venir abajo, recuerda que tus padres por más parecidos que sientas que son a Aurora, no aprobarían un aumento de tributos, así que necesitarás pensar en algo.
Respecto al punto que tratas en tu última carta, en el que haces referencia al término "Reina Malvada", temo decirte que hay que darles la razón, lo sabes. Necesitas ser inteligente, tú viviste esta infancia feliz que ellos hubieran deseado compartir contigo y al volver, no solo se dan cuenta de que estás perfectamente bien, sino que ya no los necesitas, que tu vida maravillosa no los incluye y no solo eso, sino que yo, su peor enemiga, hice lo mejor que pude para que no sufrieras; trata de comprender que están confundidos, no entienden por qué tuvieron que dejar atrás a su hija y si necesitan odiar a alguien yo soy la persona indicada, lo acepto.
Estoy muy orgullosa de tú fuerza.
Con Amor. Regina.
Anexo:
Situaciones críticas en el bosque encantado.
El uso de la Guardia Real a disposición de la corona: Los caballeros de la guardia real pueden encargarse de la supervisión de poblados y realizar los informes de lo que necesita el reino, son una figura de autoridad que no debería perder el respeto.
El cobro apropiado y en regla de los tributos: Tus padres son muy buenas personas y es por eso que pueden llegar a olvidarse de cobrar los tributos, hay que hacerles saber que este reino, el suyo, utiliza acción pasiva gracias a ti, por lo cual no hay nada que justifique la falta de pago.
Reunión con los representantes de cada poblado del bosque encantado: Los habitantes deben conocer las intenciones de la nueva reina, por lo cual es necesario que Blancanieves les haga sentir seguridad, esto no sería necesario si se tratara de un reinado por imposición, pero ellos están tomando el trono de forma legítima y deben demostrar que son las mismas personas honorables que desaparecieron.
El lugar de la Reina Regina en la mesa Redonda le pertenece a la nueva reina, en este caso, Blancanieves: La reina debe acudir a las reuniones con el consejo en el palacio del Rey Midas, deberían saber esto, envía una carta al Rey para que te envíe la correspondencia, no dejes que hagan reuniones sin ustedes o van a pasar por encima de ti. Es necesario estar al día.
Tratado de comercio con los Reinos más allá del mar: Conoces el tratado de comercio bajo el cual la economía se rige, por lo cual estás al tanto de que su validez es frágil si los documentos continúan estando a mi nombre, necesitas modificarlos y reunirte con Ingrid de Arendelle para que proporcione un sello nuevo, siéntete libre de renegociar cualquier cosa si consideras que algún punto se ha vuelto obsoleto.
Sé lista.
-¿Y Bien, qué harás? –Quiso saber Drizella, ambas la miraban fijamente
-Me escribió. –Respondió pegando la carta a su pecho y suspirando con ilusión.
-Fue bastante impersonal.
-Lo fue. – Anastasia se quejó mirándose las uñas. –Y no va a venir por ti.
-Nunca esperé que fuera a venir por mí, ¿No se dan cuenta? No sólo respondió, sino que me dio tareas para mantenerme ocupada, para no pensar tanto… está preocupada.
Regina sentía la emoción en el latido de su corazón y sonrió genuinamente al saber que ella era la única responsable de esa dicha, las cartas de Emma estaban una sobre otra apiladas en su mesilla de noche, escribir había surgido en un impulso, como una necesidad de respirar, como si ya fuera tiempo.
Era consciente de que era una carta impersonal y aun así había logrado emocionar a la princesa más que cualquier cosa en meses, Regina debía admitir, al menos ante si misma que el amor que Emma le tenía era genuino y no iba ir a ningún lado sólo porque ella decidiera ignorarle.
El golpe sobre la puerta de roble fue atendido por Blancanieves aún en su ropa de cama. –Emma, cariño, ¿Qué puedo hacer por ti? –Inquirió al verla cargando pergaminos.
-¿Puedo pasar?
-Por supuesto.
-Buen día a ambos. He venido para informarles que tengo varias sugerencias para el nuevo jefe de la Guardia Real; al parecer Graham no va a volver, nadie lo ha visto en meses pero tengo varias ideas; necesitamos ponernos a trabajar este reino los necesita.
Ambos se miraron confundidos mientras Emma extendía los pergaminos en la mesa de sauco. –Yo sugiero a Gastón, fue el segundo al mando cuando fui atacada por Robin Hood a los ocho años.
-Atacada… ¿Emma, por qué tanta urgencia, qué sucede? –Blancanieves se aproximó aprehensiva.
-Hice un pequeño análisis. –Mintió. -¿Recuerdas que investigaría si la reina había dado todo porque estaba fallando? Descubrí que el reino está bien, pero a partir de que lo tenemos nosotros las cosas empezaron a fallar un poco, aún podemos mejorar, pero debemos actuar rápido.
-¿Qué sugieres? –Quiso saber David poniéndose a su lado.
-Necesitamos salir y solucionar varias cosas, pueden ir sin mí pero realmente quiero salir… me encantaría conocer a Elsa de Arendelle… aunque eso es hasta el punto número cinco si tengo suerte…, estamos demasiado cómodos aquí ocultos y la realidad es que no tenemos nada de que ocultarnos, primero que nada, madre vístete, lo principal en la lista es hablar con la guardia real, necesitamos que hagan un viaje de reconocimiento y realicen un informe con acción pasiva sobe lo que está sucediendo en el reino; es importante y es tu guardia real.
-¿Hay una lista? –David la miraba maravillado.
-Claro que hay una lista, padre, con cinco cosas, una vez que mamá solucione la primera, podemos salir.
-Supongo que debes vestirte, mamá. –David no dejaba de sonreír y Blancanieves, estática e incrédula se disculpó para vestirse mientras Emma le mostraba la lista de Regina transcrita con su letra y en su papel. -¿Necesitas que yo haga algo? ¿Quieres que me adelante con el rey Midas?
-Aún no, todo a su tiempo, necesito tener en orden los documentos, no sé que haría te lastimaran, no son de fiar en este momento, debemos mantenernos juntos. –Emma no lo miraba mientras decía eso y tal vez era lo mejor porque David y Blancanieves estaban totalmente enternecidos ante las palabras de la princesa.
Regina:
No pude dormir ni un momento después de que me llegó tu carta, estaba demasiado emocionada, no me alcanzan las palabras para expresar la emoción que sentí y tal vez te suene demasiado exagerado pero no lo es, era lo que necesitaba, muchas gracias le has devuelto un poco de orden y sentido a lo que parecía un remolino de confusión.
Lo primero que he hecho es trabajar en el punto número uno que trataste en los anexos, mi madre está tratando de comprender el termino de acción pasiva y la he puesto a leer las leyes que he creado con el paso de los años, creo que le parecen buenas, me alegra que aprecie mi trabajo porque hasta ahora creo que solo me había visto como alguien demasiado joven.
Mis padres me contaron la historia de lo que vivieron en el mundo sin magia y cómo es que lograron volver, realmente el lugar no sonaba tan mal y no creo que hubieran deseado volver de no ser por mí. ¿Cómo te encuentras tú?
Con amor, Emma.
Emma:
Tu madre estaría loca si no estuviera maravillada con tu capacidad de redactar leyes y yo más que nadie soy consciente de que eres suficientemente madura para hacer que entren en rigor así que deberías tener la confianza suficiente para solicitar que te hagan jefe de la guardia real ahora que Graham no está.
Te informo que le he regresado su corazón, le dije que volviera contigo y que te encargarías de limpiar su nombre pero él está seguro de que ya no es una buena persona y prefirió quedarse al igual que Chip y la señora Potts, yo me sentía genuinamente mortificada de pensarte lejos y sin ellos pero insistieron en que eras suficientemente fuerte y que podías arreglártelas, aunque por lo que he leído los últimos meses, has adoptado a Anastasia, Drizella y al gato como sustitutos; cualquier cosa es buena, lo importante es que tengas compañía.
Podría decirte que no te extraño y que no me haces falta, pero sabes que es mentira, extraño tu tonta sonrisa cada mañana y tus rabietas infantiles, extraño tu perspicacia, tu fuerza y compañía y ansío verte de nuevo más que cualquier cosa pero por más que trato de encontrarle sentido a mi necesidad de ti más absurdo lo encuentro, es por eso que he tardado tanto en responder, trato de aferrarme a la idea de que tus padres han vuelto, de que yo no tengo ninguna razón para estar cerca de ti… y aun así cada que el cuervo aparece en mi ventana es como si hubiera pasado rato aguantando la respiración y al fin el aire volviera a mi… es una sensación de vida que me hacía falta y que repito: no tiene sentido… Tal vez no debería decirte estas cosas pero tú me preguntaste cómo estaba así que es tú culpa.
Regina.
-¿Padre? –Inquirió a la mitad de la pelea de espadas.
-Dime cariño. –Contestó casi logrando derribarla a no ser porque pudo ver en el movimiento de su pie izquierdo, que probablemente su siguiente ataque sería certero hacia su costado.
-¿Cómo supiste que estabas enamorado de mi madre?
-Trató de robarme las joyas cuando iba de camino a mi boda con la…
-Con la hija del Rey Midas, lo sé, leí, pero… ¿Cómo supiste que ella era la indicada? –Preguntó de nuevo y con fuerza calló al suelo con la espada de su padre a medio pecho.
-Creo que gané, princesa Emma.
-Ganó, ¿Me contará?
-Puso el anillo de matrimonio que había sido de mi madre en su dedo y sencillamente lo supe, ella era la indicada. –Explicó ayudándola a levantarse. –Tenía una expresión de fastidio en su hermosa cara y yo me sentí cautivado, dijo algo como "Tienes razón, no es para nada mi estilo" y se lo quitó, pero yo supe… que ella era la indicada. A veces uno sólo lo sabe… ¿Estoy dándote consejos sobre chicos, cariño?
-Claro que no, estamos estudiando historia mientras practicamos con la espada. –Se defendió. Por la noche se había declarado incapaz de responder la carta de Regina, al menos de momento hasta saber cómo manejar la situación; si bien era una realidad que desde que podía recordar deseaba ser tratada como adulta por la reina, en ese momento se sentía extraña e insuficiente, ¿Qué le podía decir a la mujer? "La verdad Regina es que entiendo perfectamente por qué no puedes estar sin mí, de hecho deberías pasar por el palacio y nos fugaríamos… te iría a buscar SI SUPIERA DÓNDE ESTÁS"… Su mente no la dejaba estar tranquila mientras creaba hipotéticos diálogos que nunca acabaría por materializar. –Debo… debo acompañar de nuevo a mi madre con la guardia real, hoy vamos a enviar a la primera brigada de reconocimiento… con acción pasiva, pero gracias por la pelea. –justificó en una breve reverencia y salió en dirección opuesta; no era mentira, realmente si necesitaba encontrar a su madre y de cierta forma era más fácil estar con ella, no tocaban temas emocionales.
-¿Cada grupo tiene claro su punto cardinal? –Escuchó cómo Blancanieves preguntaba a los uniformados y estos respondían al unísono afirmativamente. –Espero que sean amables y les informen que mi visita será justo después de la de ustedes. –Emma sonrió, su madre, al igual que Regina manejaban con gracia el papel de reina, se sentían cómodas en él y anunciando su llegada apareció a su lado, rodeándola con su brazo.
-¿Todo en orden, madre?
-Todo en orden, hija. –Ambas se observaron un instante; Emma tenía claro que la quería, era torpe y errática, había tratado de matar a la mujer que amaba… después de que la mujer que amaba la hubiera perseguido por más de un lustro… claro, y tenía más amor para dar del que ella podía tolerar, pero la quería. –Estos caballeros están listos para partir.
-Me alegro. ¿Puedes hacerte cargo? –Inquirió. –Debo ir a mis habitaciones un momento.
-Oh, Emma, descansa, tengo todo bajo control. –Expresó y la joven princesa agradeció en silencio conocer que su madre era perfectamente apta para la tarea.
Regina:
Me he quedado mucho tiempo pensando en tu carta y llegué a la conclusión de que probablemente estás en un estado muy fuerte de negación; obviamente me extrañas, soy increíble, el que mis padres hayan vuelto no debió significar que no nos podíamos ver más Y LO SABES, eres perfectamente consciente de eso y por eso estás atormentada… realmente nunca me has dejado conocer suficiente de ti como saber las verdaderas razones de tu tormento, pero puedo decirte que esa es la razón por la que yo estoy atormentada, me duele no poder ver tu HERMOSA cara todos los días, me siento totalmente inútil, independientemente de si le estás entregando el reino a mi madre y a mi padre, yo me doy cuenta de que estoy convirtiéndome muy en contra de mi voluntad, en una reina y si esto no se detiene antes de que sea demasiado tarde me voy a terminar por volver loca.
He querido pedirle a mis padres que me hagan jefe de la guardia real, sin embargo nos estamos llevando bastante bien y me aterra volver al inicio… ¿Esto es lo que se siente tener padres? Cuando estaba contigo yo no tenía miedo de decir qué era lo que quería y que era lo que sentía, pero ahora vivo con la constante preocupación de mantenerlos felices y el miedo de decepcionarlos, igualmente ellos, sé que quieren lo mejor para mí pero son torpes y erráticos y no me hagas comenzar con el hecho de que yo creía que tú te preocupabas de forma exagerada de mí, ¡Ahora te recuerdo como una persona bastante sensata! Regina, mi madre me regaña por ponerle mucha azúcar a la avena, Regina, es horrible, la avena con poca azúcar sabe a… engrudo; no cruje.
Te extraño mucho, Regina, y no solo porque en casa contigo pudiera comer azúcar y existiera la confianza en mí, eres fuerte, asombrosa y te necesito. Puedo vivir sin ti, evidentemente puedo hacerlo… pero me niego a que sea la realidad.
Emma.
-Wow…
-Así es.
-Wow…
-Maléfica por favor, te dejé leer la carta, debes poder decir algo más, somos mujeres adultas.
-No eres muy inteligente, ¿Verdad, Regina?
-Prefería que volvieras a las crípticas monosílabas.
-Wow… -Expresó en un suspiro casi inaudible antes de proporcionarle papel y tinta.
Emma:
Espero los estés supervisando adecuadamente, haz que tu madre esté al tanto del incidente con Robin Hood, puedo enviar a Graham para que te proteja.
Es realmente lamentable que tu ingesta de azúcar se vea limitada, pide a Anastasia que tenga comida para ti en tus habitaciones en la noche, eso deberá saciarte; te entiendo perfectamente cuando me dices cómo te sientes con tus padres, ellos esperan grandes cosas de ti, todos esperan grandes cosas de ti y es injusto, porque no pediste nada de esto pero naciste con un don y es una gran responsabilidad la que yace en tus manos en este momento por lo cual te sugiero que te concentres, ya pensaremos en algo.
Regina.
-¿Así está bien? – Examinó Emma mientras golpeaba repetidamente con el rodillo una porción de mezcla. –Es totalmente In-jus-to. –Gritó separando las sílabas con unos estacazos certeros sobre la masa. –Yo escribí bien, Anastasia, le conté cómo me sentía, porque ya estábamos en confianza, ¿Y qué es lo que me gano? ¿QUÉ ES LO QUE ME GANO? De nuevo me trata como si tuviera seis años. –Su voz resonaba en las paredes de la cocina mientras colocaba la base de masa sobre el molde.
-¡Así, criatura, déjelo salir! – Motivó la cocinera entregándole el cuchillo. –Vamos, corte las manzanas, la mujer arruinó mi cultivo personal de tabaco, deje salir todo ese enojo.
-Muchas Gracias, Ana. –Emma sonrió al ver su reflejo en el filo del cuchillo y enseguida empezó a cortar las manzanas para el Pay de forma salvaje. -¿Por qué eres así, Regina? ¿POR QUÉ? – y mientras gritaba, colocaba los trozos asimétricos de fruta sobre la masa. –llena todo esto de azúcar, por favor. –Solicitó más calmada.
-¿Se siente mejor, princesa?
-Mucho mejor… Por todos los Reyes, necesitaba gritar… Estoy tan molesta, TAN MOLESTA.
-Princesa, necesita controlar esos impulsos, cualquiera que no la conociera pensaría que siente cosas por…
-Sí… bueno, yo opino que quien no me conoce, en estos casos tendría una opinión más acertada de mi actitud.
-Oh…
-Sí…
-Usted es demasiado joven, princesa, dieciséis años no son nada… ni siquiera si está por recordarme que en unos meses tendrá diecisiete, aun así es muy joven, la reina es una mujer mayor, mayor incluso que sus padres.
-… Eso es… Eso es verdad…. ¿Cuántos años tiene Regina? –Preguntó al aire saliendo de la cocina y corriendo hacia la biblioteca, limpiaba los restos de harina de sus manos sobre su pantalón azul y abriendo la puerta de golpe se dirigió a los libros de historia.
-Hola hija, ¿Todo en orden? Creí escuchar tus gritos en la cocina.
-Todo en orden, madre. –Respondió distraídamente mientras hojeaba. –Así me pongo cuando no consumo suficiente azúcar. –Mintió con una sonrisa fugaz.
-¿Qué buscas?
-Nada importante, sólo una fecha de referencia, ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
-No, hija, sólo quería comunicar que han empezado a llegar las palomas mensajeras con los primeros informes de las aldeas, podemos pasar a lo segundo en tu lista.
-¿Saldremos?–Exclamó quitando la vista del papel unos instantes para que su madre pudiera notar su entusiasmo. –Prepararé todo, ¿Podemos llevar a Anastasia y a Drizella? Oh, por Merlín… ¿Crees que pueda ir Lucifer?
Blancanieves estalló en risas y besando con suavidad su mejilla le aseguró que podía llevar lo que quisiera y a quien quisiera, la joven princesa había trabajado duro por eso, estaba emocionada de poder salir y sin embargo en ese momento con sus dedos señalando la fecha, comprobó que la reina era siete años mayor que su madre.
