San Mungo

Tal como Harry había imaginado, San Mungo estaba completamente lleno. Por todos lados podían verse a muchas personas de pie recargadas en las paredes con expresión vacía mientras otras tantas esperaban sentadas y miraban con ojos ansiosos a cada sanador que pasaba a su lado. Al frente, cerca de la recepción pero bastante lejos de donde ellos se habían aparecido, una fila que parecía interminable llenaba todo el espacio visible. Harry podía escuchar desde todos los ángulos el murmuro incesante de voces preocupadas combinado con el sonido de hechizos siendo realizados, pociones siendo vertidas en frascos listos para aplicarse a cada paciente y pasos apresurados de magos y brujas. La visión era tan sobrecogedora que se había quedado un segundo de pie, tomado de la mano de Ginny y a la par de Ron y Hermione, impresionado, cabizbajo y sintiendo como un dejo de culpa le subía por la garganta. En su mente se repetía constantemente que si hubiera terminado su parte un poco más antes seguramente el hospital estaría menos lleno de lo que estaba; la sola idea de cuantas vidas pudo haber salvado si hubiera sido más inteligente hacía que agachara la cabeza para evitar ver a los ojos a cualquiera de los presentes.

– Vamos – dijo de pronto Ginny observando su expresión con profundo entendimiento. Harry asintió casi por inercia y se dejo conducir por su mano pequeña al mismo tiempo que Ron y Hermione parecían también despertar de su letargo y avanzaban cerca de él, en silencio.

Neville y Luna adoptaron el papel de guías y empezaron avanzar indicándoles que los siguieran y se mantuvieran juntos. Ninguno se atrevió a replicar por esta decisión aunque Ron pareció tentado a aclarar que ya habían estado ahí antes; no lo hizo, quizás por la mirada que le dirigió Hermione y desde entonces estaban bastante callados, sin saber muy bien que decir o hacer cuando llegaran a su destino. Harry podía sentir muchas miradas clavadas en ellos pero, al contrario del Ministerio, las personas no parecían tener ningún deseo en acercárseles y acosarlos con preguntas. La mayoría se limitaba a saludarlos con el mismo tono discreto que inundaba el ambiente; agradecerles, poniendo énfasis en él, o simplemente mirarlos como si fueran una visión para enseguida volver a sumergirse en sus propios problemas o en su dolor. Los sanadores que pasaban junto prácticamente ni siquiera se habían dado cuenta de su presencia, estaban demasiado ocupados corriendo de un lado para el otro con la varita, ungüentos, pociones y vendas; se veían tan ocupados y estresados que Harry sentía deseos de ofrecerles su ayuda, lo mismo que Hermione que los miraba cada vez que pasaban con expresión de pena.

– Mamá debió decirnos – murmuro Ginny observando todo. Nadie más que Ron le respondió aunque su gruñido de asentimiento podía ser difícilmente considerado como una respuesta. Harry supo que su novia se refería al hecho de que la Sra. Weasley les había confesado que sabía que muchos de sus conocidos estaban en San Mungo pero había evitado mencionarlos para dejarlos descansar en paz unos días. Él y Hermione se habían sorprendido pero Ron y Ginny lo habían considerado una mala idea y Harry sabia que solo habían callado sus reproches por tener la certeza de las buenas intenciones de su madre.

El primer piso del hospital estaba tan lleno de personas que, a pesar de que nadie parecía interesado especialmente en ellos, pronto los seis encontraron que no podían avanzar entre tantas personas. No llegaban ya pacientes, al menos no a simple vista, pero cada cinco segundos se sumaba a la fila algún nuevo familiar de un interno o un mago deseoso de preguntar si un familiar o amigo no estaba ingresado. La recepcionista, que Harry recordaba como malhumorada y antipática, estaba esta vez con expresión de tristeza atendiendo lo más rápido que podía a cada persona o familia que llegaba a hacer alguna pregunta. Muchos no recibían alguna respuesta alentadora y regresaban a recargarse en las paredes mientras que el resto corría a los elevadores o se perdía en el mismo piso buscando una habitación o algún rastro de lo que buscaban. El movimiento era tal que Harry sintió que tenía que caminar muy lento, casi siempre evitando derribar a alguien que pasaba corriendo junto o llorando sin ver el camino.

– ¿Esta seguro de que no está?– escucho Harry que una bruja joven preguntaba mientras una niña pequeña le tomaba la mano y miraba hacia arriba con ojos asustados.

– No, lo lamento pero no – contestó la bruja de la recepción después de revisar su lista más lento de lo que acostumbraba.

La bruja pareció recibir un golpe retuvo sus ansias de llorar claramente para no asustar a niña que sostenía de la mano. La niña sin embargo, pareció sentir su turbación o entender lo que la recepcionista contestó porque se puso a llorar de pronto, con un llanto desgarrador. Ginny se detuvo de golpe, detrás de Neville que siguió avanzando, y junto a Ron y Hermione que también parecían muy impresionados por la escena.

– Puedo buscar de nuevo – sugirió la bruja al ver el llanto de la niña pero la madre tomo en brazos a su hija y negó con la cabeza mientras se limpiaba sus propias lágrimas.

– No tiene caso – contesto con dificultad – Gracias.

Los cuatro la vieron desaparecer entre la multitud hasta que el llanto de la niña dejo de escucharse. Harry sintió de nuevo una especie de culpa y Ginny le apretó la mano para seguir avanzando.

– ¿Por qué nadie parece sorprenderse?– pregunto él mismo observando mientras avanzaban que solo ellos habían puesto atención a lo recién sucedido.

– Supongo que de cierto modo estarán acostumbrados – respondió Hermione detrás de él – no debe ser la primera escena parecida que ven en el día.

– Es terrible – completo Ginny, aún tomando su mano y fijando su mirada por un momento en Harry – pero creo que es cierto.

Harry no quiso preguntar nada más y siguió avanzando intentando esquivar miradas de extraños. Ron logro ponerse junto a él, caminado despacio y poniendo protectoramente a Hermione frente a él para cubrirla de la multitud mientras parecía abrazarla. Harry pensó que era una buena idea hacer eso y estaba a punto de hacerlo con Ginny cuando Neville apareció en sentido contrario, abriéndose paso a duras penas.

– Menos mal que están aquí – exclamo aliviado – Démonos prisa, Luna se adelanto para anunciar su visita.

Los cuatro asintieron casi al mismo tiempo y Harry aumento lo más posible la velocidad de sus pasos. Pronto se encontraron en un área mucho más llena de gente que reconocieron como los elevadores mágicos.

– Deberíamos usar las escaleras – dijo Hermione observando la inmensa fila ante ellos. Harry estaba a punto de darle la razón cuando Ron miro a su novia impresionado.

– ¡Pero si estamos en San Mungo, Hermione, no en Hogwarts! – exclamo no tan bajo – ¡Aquí no hay escaleras!

– ¿No hay escaleras?– fue el turno de Hermione de exclamar – ¿Y sí hay un incendio? ¿Dónde están las salidas de emergencia?

– ¿Salidas de que…?– pregunto Ron aún mirándola con el ceño fruncido – ¿Y quien provocaría un incendio en San Mungo?

– Deberíamos de aparecernos – sugirió Ginny dudosa de su propia idea – ¿O esta prohibido?

– No funciona – respondió Neville un segundo antes de que Hermione lo hiciera. Harry lo miro con la intención de preguntarle las razones pero el chico pareció adivinar su pregunta pues se alzo de hombros y contesto antes – no me preguntes porque solo sé que desde que soy niño la abuela me dijo que era imposible.

– Solo funciona cierto tipo de magia – explico Hermione enseguida – solo hechizos sencillos para todo aquel que no sea un sanador certificado – los cuatro la miraron asombrados por la noticia – Imagínense lo peligroso que sería que los propios pacientes trataran de curarse.

– ¿Cómo puedes saber eso y no saber que no hay escaleras?– murmuro Ron suficientemente audible para ella y Harry. Hermione lo miro con expresión asesina y Harry sintió las primeras ganas de sonreír que sentía en mucho tiempo. Ginny y Neville los ignoraron y se quedaron viendo la fila interminable de pasajeros.

– Nos llevaremos el resto del día esperando – comento Ginny desanimada – debimos llegar más temprano. Neville negó con la cabeza:

– No tardaremos demasiado – anunció – puede parecer que sí pero no tenemos que esperar a que el elevador que vaya regrese, desde que las cosas empezaron a ponerse extrañas mejoraron el sistema para que saliera uno detrás del otro.

– Es un hechizo avanzadísimo – dijo Hermione olvidando la broma de Ron por la impresión – ocupar el mismo espacio casi al mismo tiempo.

– Les costo una semana hacerlo – explico Neville – la abuela y yo tuvimos que usar un traslador para llegar al segundo piso, fue muy extraño.

– Quizás ya no sirve – señalo Harry observando el gentío frente a él – no debería haber una fila tan larga si no fuera así.

– Hay más personas de las que crees – explico nuevamente Neville y Harry se dio cuenta de que quedaba más poco de lo que creía de su amigo asustadizo y tímido – las personas que acabas de ver son una tercera parte de las que hay solo en este piso y en algunos hay hasta cuatro veces más. No puedes verlos porque están en salas de espera o encerrados cuidando a un familiar en cuartos llenos de pacientes con sus propias familias. Pero están ahí, puedo asegurarte que buena parte de la población mágica de Inglaterra está aquí.

Harry sintió como Ginny le apretaba la mano y miraba alrededor.

– A veces olvido que Hogwarts no era todo el campo de batalla…

– Yo también – contestó Neville mirándola y suspirando profundamente antes de contestar – cuando tuve que venir con la abuela y vi a toda esta gente comprendí muchas cosas que sabía pero a la vez no podía imaginar.

– Creo que es lo que nosotros sentimos en este momento – dijo Harry mirando alrededor. Ron y Hermione lo miraron y se abrazaron un poco más, dándole la razón en silencio.

La fila fue avanzando tal y como dijo Neville, más rápido de lo que esperaban, aunque Harry y el resto pudieron ver que el número de personas esperando no disminuía ni un poco. Pronto se encontraron listos para subir en la siguiente ronda, en medio de muchas personas con expresión de tristeza y preocupación. Cuando parecía su turno, sin embargo, el elevador quedo lleno y los cinco quedaron al frente de la fila, observando resignados que tendrían que esperar un poco más.

– ¡Oh los niños faltan!– exclamo una anciana mirándolos enternecida y adivinado que habían creído poder entrar en esa ronda. Un anciano junto a ella la miro de mala manera para que guardara silencio pero ella lo ignoro – ¡hagan espacio!

Los demás pasajeros, que hasta ese momento habían estado demasiado ocupados con sus propios asuntos para prestarles atención, miraron a la anciana mientras procesaban lo que decía y enseguida dirigieron su mirada al frente para ver a que "niños" se refería. Harry sintió el impulso de irse de ahí pero era imposible hacerlo.

– Harry Potter – exclamo un mago frente a él, abriendo los ojos como si estuviera viendo un fantasma.

Las personas a su alrededor parecieron despertar por completo ante la mención de su nombre y lo miraron de manera distinta, abriendo mucho los ojos y soltando exclamaciones ahogadas que lo incluían a él y a sus amigos. Fue imposible entender que dijo cada una pero Harry supo que se había convertido en el centro de atención de todos los pasajeros del elevador y más aún, de aquellos que estaban alrededor y que habían escuchado su nombre. Entre sus propios pensamientos de cómo podría librarse de tantas personas sin parecer grosero pudo distinguir los nombres de Ron y Hermione y muchas menos veces los de Neville y Ginny.

– Mantente cerca – fue lo único que atino a susurrarle a Ginny.

Su novia lo miro con un dejo de preocupación mientras Hermione sonreía nerviosa y a Ron se le ponían coloradas las orejas ante el desplante de atención. Neville fue el único que no pareció nervioso en absoluto.

Las personas sin embargo, se quedaron calladas después de sus comentarios iníciales. No dejaron de mirarlos pero no hicieron el más leve intento de acercarse. El elevador permaneció detenido como por arte de magia y ninguno de los pasajeros o miembros de la fila se atrevió a replicar por ello. Harry, que esperaba un alboroto como el del Ministerio, se quedo estático esperando alguna señal para hacer algo.

– Es un honor – dijo finalmente el anciano que había mirado feo a su esposa por señalarlos.

Harry sonrió y estrecho la nudosa mano que le ofrecía. Después lo hicieron Ron, Hermione, Ginny y finalmente Neville. Nadie más se acerco, ni siquiera la anciana que los seguía mirando afectuosamente.

– No sé como agradecerles lo que han hecho – hablo de nuevo el anciano – pero supongo que lo menos que podemos hacer es cederles nuestro lugar en el elevador.

– Es cierto – añadió la anciana sonriendo y tomando de la mano a su esposo. Harry se pregunto cuando había ido a ponerse a su lado – por favor suban en nuestro lugar.

Harry sintió su cara enrojecer y miro a su novia y a sus amigos esperando encontrar en ellos la misma turbación. El primero en su vista resulto ser Ron que con las orejas rojas atino a alzar los hombros de manera casi solo perceptible para él mientras los demás lo miraban esperando que tomara una decisión o dijera algo para agradecer.

Lamentando ser el principal foco de atención, Harry entonces regreso su mirada a ambos ancianos, listo para replicar la imposibilidad de aceptar su sugerencia dado que eran cinco personas y solo había espacio para dos.

No pudo hacerlo pues con sorpresa las palabras se quedaron en su boca al observar el ahora vacío elevador.

– ¿Qué…? –quiso decir y al mirar alrededor observo que los anteriores pasajeros los rodeaban esperando que los cinco avanzaran. Harry miro de nuevo a sus amigos y a su novia para pedir una explicación pero antes de que pudiera hacerlo escucho que Hermione y Ginny daban las gracias y sintió dos pares de manos en él, empujándolo hacia adentro. Confundido, apenas puso objeción cuando Ron lo puso casi en el centro y los demás se colocaron a su lado, esperando partir. Ginny y Hermione, que fueron las últimas en subir le dedicaron sonrisas tranquilizantes, la primera para darle ánimos; la segunda para recodarle que debía de decir algo para agradecer.

– Gracias – escucho entonces pero no provino de su boca sino de un brujo frente a él que lo miraba, como el resto, con una extraña mezcla de emociones reflejadas en los ojos. El resto de las personas asintió con la cabeza o permaneció en silencio observando a los cinco. Harry pudo distinguir en esas miradas agradecimiento, orgullo pero también una especie de tristeza y pena dirigida hacia ellos, como si además de agradecerles los compadecieran por algo que no podía entender en ese momento que era.

Las puertas se cerraron entonces, acabando con sus pensamientos y el suelo empezó a moverse, dejando en frente de ellos el gran espejo habitual de las puertas que recordaba no haber tomado muy en cuenta en sus anteriores visitas. Ginny volvió a tomarle la mano mientras Hermione se colocaba junto a Ron y Neville decía algo que no alcanzaba a entender.

– ¿Esto estaba aquí?– dijo de golpe, recordando que de hecho no se había percatado antes que los elevadores de San Mungo tenían espejos en sus puertas. Ninguno de los cuatro a su alrededor hizo intento de contestarle y entonces Harry observo que el espejo frente a ellos parecía tener algo de lo que no se había dado cuenta hasta entonces.

Su reflejo estaba frente a él de una manera en la que no había deseado verlo desde que la batallara acabara. Harry podía ver sus propios ojos verdes parpadeando al mismo tiempo en el que él sentía que lo hacia y su mano estaba entrelazada a la de Ginny, tal y como sabia que estaba en la realidad. Ron, Hermione y Neville ocupaban el mismo lugar donde sabía que estaban y todos tenían la misma ropa con la que habían salido de la Madriguera hacia un rato atrás. Nada parecía fuera de lo normal y aún así Harry podía ver lo que el resto de las personas acababa de ver en ellos para mirarlos de esa manera en la que lo habían hecho.

– Supongo que no se habían detenido a observarse a sí mismos – dijo Neville con una voz tal que Harry pudo entender que había pasado por la misma experiencia – cuando yo vine por primera vez después de la guerra creí que estaba encantado, casi ni me reconocí y creí que era un extraño el que sostenía a mi abuela.

Harry no dijo nada pero pudo imaginarse la escena. No pudo culpar a Neville, por confundir su propio reflejo, de hecho apostaba a que todo aquel que lo hubiera conocido de antes encontraría muy difícil creer que este joven lleno de cicatrices, medianamente atlético y con voz de adulto era el mismo Neville que hace un par de años atrás no podía ocultar un par de kilos extra y parecía tan débil como las mismas plantas que tanto amaba cuidar. Ron lo miro, pensando seguramente lo mismo y estaba a punto de expresarlo cuando Hermione le pateo el tobillo; Harry escucho unos segundos su leve discusión preguntándose si Neville sabría lo mucho que había cambiado el último año.

Su reflejo, que seguía mirándolo desde el frente lo hizo volver a los pensamientos sobre si mismo. La garganta se le seco al imaginarse que seguramente varias de esas personas lo encontrarían tan cambiado como encontraban a Neville. Aunque recordaba todas las luchas en las que había estado, jamás se había preocupado porque le dejaran rastros y mucho menos se había detenido a buscar si tenía cicatrices. Desde que volviera a la Madriguera, había estado muy ocupado preocupándose por las ojeras de Ron, sus heridas encubertas y los rastros de la tortura en Hermione. Había estado demasiado ocupado besando a su novia, secando sus lágrimas y mirándola con disimulo asegurándose de que no le habían hecho demasiado daño los mortífagos encubiertos en Hogwarts. Demasiado ocupado en el estado de cada uno de los Weasley que trataban de sobrellevar de la mejor manera la pérdida de uno de los suyos.

Había estado demasiado ocupado en los demás, para darse cuenta de que él mismo y todo su cuerpo estaba tan maltratado como podía esperarse después de meses en fuga y la batalla en su anterior colegio.

– Creo que tienes razón Neville – escucho que Hermione decía preocupada muy lejos de donde el sentía que estaba – parece que hubiera visto a un fantasma.

– No es el único – murmuro Ginny pero Harry no supo que exactamente había querido decir. Se concentro en seguir mirando la extraña persona frente a él, al menos unos segundos, que le parecieron eternos. Sus ojos verdes, con sendas ojeras debajo y ligeramente enrojecidos, recorrieron la imagen que se presentaba ante ellos: en la cara, en el cuello y en los brazos tenia cicatrices de distintos tamaños que no recordaba que estuvieran ahí, acompañadas de un par de disimulados rasguños o moretones que le dolían un poco cuando los tocaba. Podía sentir, ahora ya consciente de su existencia, raspones en la parte del brazo que la ropa cubría lo mismo que en el pecho parecía tener clavado el golpe de la maldición asesina que había fallado nuevamente; no podía ver tampoco sus piernas pero por primera vez en días estaba consciente de los sendos golpes que aún resentía en ellas, especialmente en las rodillas. Su rostro, en el que hasta ese momento creía que disimulaba bastante bien las preocupaciones que le quedaban, estaba surcado por una expresión de tristeza de la que no estaba consciente. En su conjunto, todo él, estaba mucho menos bien de lo que se había esforzado en creer que estaba.

– ¿Por eso tu madre me ofreció todos esos remedios anoche?– pregunto a Ginny y su novia solo asintió con una leve sonrisa.

– Te los ha ofrecidos todos los días – respondió – pero al parecer solo la escuchaste hasta ayer.

Harry regreso su mirada a su reflejo y miro a su extraño doble que lo miraba maltrecho del otro lado.

– Estoy hecho un desastre – dijo sin pensar que estaba rodeado por sus amigos.

Ni que lo digas – le contesto su reflejo mirándolo y negando con la cabeza. Los demás empezaron a reírse dejando de lado sus propios reflejos por un momento. Quedo claro que a cada uno le había pasado lo mismo al verse cuando Ron empezó a quejarse de las ojeras que le habían aparecido de repente y hecho la culpa al polvo del edificio de que sus ojos estuvieran más enrojecidos que los de Harry. Hermione y Ginny no dijeron nada sobre sí mismas pero Harry las descubrió en un par de ocasiones mirándose con la misma impresión con la que se había mirado a si mismo.

Neville apenas había empezado a desviar el tema cuando las puertas del elevador se abrieron anunciando que estaban en el cuarto piso. Los cinco salieron olvidándose del reflejo y estaban a punto de empezar a caminar hacia donde Neville les indicaba cuando Hermione se puso delante de todos.

– Escuchen – dijo y Harry vio que se dirigía especialmente a Ron y a él – antes de que empecemos con esto quiero recordarles que no puedo estar mucho tiempo – sus mejillas se sonrojaron y pareció muy apenada por decirlo pero prosiguió como siempre – sé que suena egoísta de mi parte pero… mis padres… yo, yo siento que debo estar con ellos un poco más de tiempo.

Harry que ya lo venía venir porque había visto a su amiga mirar con preocupación su reloj o el de Ron asintió al mismo tiempo que Neville y Ginny. Ron se quedo estático un momento hasta que el golpe que su hermana le propino en las costillas lo hizo reaccionar.

– Supongo que debes hacerlo – dijo cabizbajo y Hermione pareció aliviada ante su respuesta – cuando quieras irte te acompañare a tu casa.

– No es necesario Ron – dijo Hermione más animada – puedo viajar por Red Flú al Callejón Diagon y después aparecerme cerca de casa de mis padres. Tú podrás quedarte más con Harry y Ginny.

Ron pareció listo para replicar pero en ese momento una sonriente y ofuscada Luna llego hasta donde ellos estaban. Harry vio que venía corriendo y sonreía al encontrarlos.

– Creí que habían decidido que siempre sí querían firmar autógrafos – dijo de golpe y todos menos Neville la miraron como si hubiera dicho una mala palabra – que bueno que mi padre aún no despierta porque si no se hubiera ofendido por todo lo que lleva esperando.

– ¿Les has dicho a todos que están aquí? –pregunto Neville queriendo cambiar de tema nuevamente pero sonriendo divertido de la ocurrencia de la chica.

– No tuve que hacerlo – contesto Luna sonriendo más – al parecer el rumor se regó antes de que llegara porque cuando salí del elevador Dean ya estaba esperándome para preguntarme si era cierto.

– Eso me recuerda que tienes que contarme todo sobre tu nueva amistad con Dean – comento Ginny colgándose del brazo de Harry – últimamente están muy juntos.

– ¡Oh no es nada que deba preocuparte!– exclamo Luna después de mirarla unos segundos como si no hubiera entendido – Dean ha sido muy amable y ya parecer haber superado lo tuyo con Harry. Cuando le dije que venían juntos estaba sirviendo agua para Seamus y hasta que salí no hizo ningún intento de romper alguna de las dos cosas.

– No era eso a lo que me refería – dijo Ginny un poco turbada. Harry compartió un poco su turbación y los dos se pusieron rojos al mirarse. Ron y Hermione empezaron a reírse mientras Neville hacia intentos por no hacerlo y Luna los miraba a todos sin comprender lo que sucedía.

– ¿Qué no están juntos?– pregunto mirándolos con sus ojos azules muy abiertos y dirigiéndose especialmente a Ginny.– Como dijiste que lo esperarías hasta que regresara aunque se tardara mil años y solo se tardo uno pensé que…

Ginny se puso muy roja y miro a Luna instándola a guardar silencio. Harry se puso más rojo pero escucho claramente como el monstruo de su pecho celebraba la información complacido hasta lo imaginable. Ron y Hermione se abrazaron intentando disimular la risa loca que les había dado y Neville intento sin éxito hacer que Luna guardara silencio.

– Estoy confundida – dijo la chica mirando ahora a Harry – ¿Ginny es o no tu novia?

– Lo es – contesto Harry aún sintiendo que dentro de su pecho algo estallaba de orgullo y volviendo a tomar a Ginny de la mano para confirmarlo. Luna les dirigió una mirada feliz y enseguida se giro para encarar a Ron que seguía riéndose abrazado de Hermione.

– A Lavender le dio mucho gusto saber que venías – dijo como quien comenta el tiempo – quizás a ti si te interese volver a estar con ella.

A Ron los músculos de la cara se le desencajaron de tal manera que su risa se acabo de pronto. Hermione también dejo de reírse al instante y se soltó de él, poniéndose muy sería.

Los seis se quedaron un momento sin decir nada, incómodos y con Luna mirando fijamente a Ron esperando su respuesta.

– Dudo que eso sea posible – dijo Ginny ante el repentino silencio, intentando ahogar una sonrisa sin éxito mientras Neville negaba con la cabeza detrás de Luna y Harry sentía que era su turno de soltarse a carcajadas – Ron es ahora novio de Hermione, Luna.

Luna abrió sus ojos con más sorpresa aunque Harry creyó que eso no era posible y miro a Ron y Hermione con un gesto en la cara que era difícil de descifrar.

– Siempre supe que acabarían juntos – soltó de golpe.– felicidades, me alegro por ustedes,

Ron y Hermione la miraron un segundo esperando que dijera algo más pero la chica permaneció en silencio aparentemente sin nada más que decir. Harry y Ginny intercambiaron una sonrisa, ansiosos por reírse de la situación, lo mismo que Neville.

– Gracias… supongo – contesto Ron aún muy colorado – nos alegramos que te alegres.

Luna empezó a reírse de aquella manera descontrolada en la que acostumbraba hacerlo de vez en cuando Ron decía algo. A Harry, Ginny y Neville les dieron más ganas de reír y unírsele pero se contuvieron al ver la cara de susto de Ron y la de enfado de Hermione.

– Había olvi… olvidado lo gracioso… – dijo Luna entre risas – lo gracioso que eres Ronald.

Neville aprovecho para decirles que era mejor que avanzaran y Harry y Ginny los siguieron gustosos, la ultima tomando a Luna del brazo para caminar con ella. Ron y Hermione los siguieron enseguida, Hermione dirigiéndole una disimulada mirada a Luna y tomando a Ron del brazo como si temiera que la chica le pusiera un moño y se lo diera a Lavender acompañado de una tarjeta de "mejórate pronto".

Harry aún iba junto a su novia, riéndose de sus dos mejores amigos en la mente cuando Neville anuncio que estaban llegando al pasillo donde se encontraban la mayoría de las personas a las que iban a visitar. Para alegría de todos, había menos gente aunque Harry podía escuchar murmullos de voces a través de las puertas cerradas. Un par de personas que estaban afuera los veían pasar como si ya supieran que estaban a punto de caminar justamente por ahí pero ninguno se atrevía a hacer otra cosa que no fuera saludarlos y comentar en voz baja.

El chico Longbottom y la hija del editor del Quisquilloso han traído a Pottter – escucho Harry que decían detrás de unas de las tantas puertas cerradas donde una persona que los estaba viendo acababa de entrar – Sí, sí también pensé que era broma pero te digo que lo acabo de ver pasar…

El pasillo se fue haciendo más angosto y pronto Harry tuvo que conformarse con ir al lado de Neville, detrás de Ginny y Luna. Ron y Hermione empezaron a discutir sobre la negativa de Hermione de que la acompañaran cuando se fuera y Harry dejo de escuchar los murmullos detrás de las puertas para ponerles atención a ellos. Tuvieron que callarse, sin embargo, después de que a Ron se le acabaron las razones y a Hermione las excusas por lo que Harry volvió a tener que escuchar las voces mal disimuladas que comentaban su llegada.

El nieto de Augusta, el chico con las cicatrices, el que dicen que peleo con…

Parece que es amiga de la chica Weasley y por eso han venido…

Viene con la chica del diario y los Weasley más jóvenes, el chico que se hizo pasar enfermo y la chica que fue su novia…

Le digo que estoy bien… los hechizos no me hacen el mismo daño porque soy semigigante…

Harry se detuvo tan de repente que Ron y Hermione, que al parecer estaban empezando a reanudar su discusión, chocaron contra él sin darse cuenta. Los tres estuvieron a punto de caerse, sosteniéndose a duras penas unos con otros pero sin que a Harry se le quitara de la cabeza la voz que acababa de escuchar.

– Demonios Harry – exclamo Ron molesto recuperando el equilibrio – ¿Qué te pasa? ¿Qué es lo…

– No le hables así Ron – interrumpió Hermione a su novio y enseguida girándose para dirigirse a él – ¿Pasa algo malo Harry?

Harry estaba a punto de contestarle a Hermione y Ron estaba ansioso de seguir la discusión cuando la puerta se abrió dejando atónitos a ambos.

– ¡Harry, Ron, Hermione!– grito la misma voz que Harry había escuchado a través de la puerta y antes de darse cuenta, Hagrid lo atrapo a él y a Ron en un abrazo tan fuerte que podía jurar que escucho como tronaban un par de sus huesos.

– Es genial … verte Hagrid – apenas pudo decir Harry con dificultad, feliz de ver a Hagrid pero sintiendo que su cuerpo estaba demasiado débil para esas muestras de cariño.

– Si genial – añadió Ron sonriendo y al mismo tiempo tratando de disimular el dolor que le causaba el abrazo.

– Oh perdonen – dijo Hagrid soltándolos enseguida – es que ustedes saben, la emoción… llevo queriendo verlos tantos días…

– Nosotros también – contesto Hermione acercándose a Hagrid y recibiendo un abrazo mucho más delicado – no sabes que gusto nos da encontrarte aquí

– Si… bueno, no es precisamente el lugar que imaginaba para verlos – contesto Hagrid soltando a Hermione y mirando alrededor como quien mira un lugar lleno de insectos. Harry pudo apostar que le hubiera gustado más un cuarto lleno de lo que fuera y no uno tan limpio – los fui a buscar hace un par de días pero tuve que regresar sin verlos y hoy la profesora Mc Gonagall me ha amenazado con que tenía que venir a San Mungo a hacerme un chequeo general si quiero regresar a Hogwarts el próximo curso…

Harry se adelanto un poco para entrar al cuarto y vio a lo lejos a dos personas que claramente estaban preparando un par de pócimas para darle a Hagrid. Al parecer, su antiguo profesor era el único que ocupaba una cama pues el resto se encontraban vacías, impecablemente blancas y pulcras.

– ¿Seguro que solo es un chequeo general?– pregunto Hermione, también adelantándose un poco y mirando aprensiva las pociones destinadas a Hagrid – ¿No estas herido de…

– Por supuesto que no – contesto Hagrid enseguida pero la mirada de Harry se dirigió, como la de Hermione, a los vendajes sucios que tenia en los brazos y en una pierna. Harry incluso pensó que le faltaba uno en la cabeza que cubriera el gigante bulto que tenia en la frente.

– Honestamente Hagrid – comento Ron mirándole el rostro lleno de moretones – creo que tenías peor aspecto la primera vez que llevaste a Grawp

– Eso fue lo que le dije a Mc Gonagall pero no quiso escucharme – siguió Hagrid mirando a Ron agradecido por apoyarlo y levantando el brazo con más vendajes sucios para mostrárselos – además yo puedo curarme solo, siempre lo he hecho… no veo la necesidad de venir a ver a sanadores suficientemente ocupados con asuntos más importantes.

– No estoy de acuerdo con que no debas de prestarle atención adecuada a tus heridas Hagrid dijo Hermione mirando a Ron con reproche por seguirle la corriente – pero quizás hubiera bastado que Madame Pomfrey te ayudara un poco...

– Ella no esta en Hogwarts – explico Hagrid dudando un momento de decirlo – después de la batalla insistió en acompañar a los pacientes que atendió en Hogwarts hasta que se recuperaran por completo. Debe estar por aquí gritándoles a todos los parientes que intentan verlos.

– ¿Madam Pomfrey esta aquí?– pregunto Harry sorprendido – ¿están las cosas tan mal?

– Tan mal como pueden estarlo dado que acaba de terminar una guerra Harry – contesto Hagrid restándole importancia – no es un asunto sencillo

– Lo sé – contesto Harry sintiendo que la sensación de culpa en su garganta volvía nuevamente – pero para que Madam Pomfrey haya tenido que venir a ayudar a los Sanadores de San Mungo…

– Harry– dijo Hermione adivinando a donde iba – como dice Hagrid no puedes esperar que las cosas se soluciones sencillamente pero tampoco debes culparte por eso.

Harry asintió sin estar verdaderamente convencido pero decidió no objetar nada más. Intento sonreír para disimular su turbación pero sus dos amigos y Hagrid lo miraron aún seguros de que seguía sintiéndose culpable.

– Vamos compañero quita esa cara – dijo Ron palmeándole la espalda tan fuerte que Harry sintió que se caía hacia delante y Hagrid lo sostuvo para evitarlo.

– ¡Ron!– exclamo Hermione mirando a su novio escandalizada antes de que Harry pudiera decirle algo para impedirlo – ¿quieres dejar de tratarlo así?

– ¿Así como?– espeto el pelirrojo enrojeciendo de las orejas – ¡Estoy tratando de animarlo por si no te has dado cuenta!

– Pues no lo animes empujándolo de esa forma – siguió Hermione – que manera tan salvaje de demostrarle cariño.

– Los hombres tenemos nuestro propio estilo Hermione – exclamo Ron más rojo – o ¿Qué? ¿Quieres que lo bese?

Hermione se puso roja hasta la coronilla y Harry supo que la sola idea de que su novio besara a alguien más que no fuera ella le disgustaba demasiado. Ron sonrió triunfalmente, completamente rojo, mientras Hagrid miraba a uno y al otro sin entender muy bien porque peleaban. Harry hubiera pensado lo mismo pero supo que solo lo estaban usando de excusa porque no podían ponerse de acuerdo en como Hermione se iría y necesitaban discutir de alguna manera.

– Esto no es por mí – le susurro a Hagrid disimuladamente mientras Hermione reanudaba la discusión intentando hablar y Ron la reanudaba por su parte hablando al mismo tiempo.

Hagrid lo miro para darle a entender que entonces le explicara la razón pero cuando Harry estaba a punto de hacerlo, sus dos amigos parecieron listos para aclararlo por sí mismos:

– ¡No sé de que hablas Hermione! Siempre me he portado así con Harry – exclamo Ron haciendo mímica con las manos para enfatizarlo – y jamás se ha quejado al respecto…

– Quizás porque nunca se lo has preguntando – contraataco Hermione mirándolo para desafiarlo a que lo hiciera. Ron se puso más rojo y volteó a ver a Harry bruscamente.

– ¿Alguna vez te ha molestado que te trate como te trato Harry?

– No – contesto Harry sinceramente pero al instante Hermione lo fulmino con la mirada – … bueno… a veces – agrego temeroso de la mirada de su mejor amiga.

Hagrid empezó a reírse sin poder controlarse y los dos sanadores del fondo se acercaron disimuladamente para observar mejor la escena. Hermione miro a Ron como si hubiera ganado con lo último.

– ¡No entiendo porque buscas discutir conmigo Hermione!– exclamo Ron obviando la risa de Hagrid y adoptando un tono conciliador que Harry pocas veces le había escuchado – ¿Qué demonios pretendes que haga con…

Ron se quedo callado un segundo interrumpiendo su discurso y Harry vio que en su cara se reflejaba que había descubierto algo que él no había hecho. Hagrid dejo de reírse y los dos sanadores retrocedieron un poco. Hermione perdió un poco del color de su cara pero trato de mantenerse firme sin mucho éxito.

– Pretendes que peleemos para que me enoje contigo y me quede con Harry y Ginny ¿Cierto?– dijo Ron acusadoramente y Harry entendió que su suposición encajaba perfectamente con la actitud de su mejor amiga.

Hagrid volvió a no entender que sucedía y fijo su vista en Hermione para escuchar su respuesta. Harry hizo lo mismo.

– Por supuesto que no – contesto Hermione después de tomar aire, perder el color y recuperarlo enseguida – es solo que…

– ¡Claro que es eso! –exclamo Ron seguro y Harry le dio la razón por la reacción de la castaña – pues bien, si eso quieres estamos oficialmente peleados pero no creas que por eso vas a ir sola hasta tu casa. Iré contigo aunque no hablemos en todo el camino o buscaremos otra manera más segura y más inteligente que la que tú planeas.

Harry sintió el golpe de la palabra inteligencia y Hagrid ahogo una exclamación que denoto que también lo había sentido. Ron dejo de ver a Hermione para concentrarse en la pared, cruzando los brazos, sumamente rojo y con la respiración agitada. Hermione volvió a perder y recuperar el color para enseguida acercarse a su novio y hacer el intento de hablar para refutarle algo.

Harry no tuvo ninguna duda en que a Ron le esperaba un grito excepcional y al menos una bofetada gracias a su última frase. Para su sorpresa, sin embargo, Hermione calló lo que iba a decir y no hizo más que abrazar a Ron, logrando que el chico recuperara los tonos que apenas estaba logrando perder y dejara de cruzar los brazos para dejarlos caer en sus costados. Los sanadores del fondo se acercaron nuevamente, ansiosos de escuchar cada palabra que ambos iban a decir.

– Ron es solo que no quiero que tengas que estar siempre atado a mí – explico Hermione en un susurro con sus brazos alrededor de su torso – ambos tenemos cosas que resolver y no quiero que creas que espero que siempre estemos juntos.

Ron relajo la expresión enseguida y abrazo a Hermione intentando olvidar que cuatro personas lo estaban mirando hacerlo. Las orejas se le pusieron mucho más rojas de lo que ya estaban y la voz pareció habérsele escondido para que no la usara:

– La mayoría de las cosas que al menos yo tengo que resolver no puedo resolverlas sin ustedes – dijo Ron y Harry supo que se refería también a él por lo que deseo decirle que no era el momento para meterlo en su discurso si planeaba ser romántico – especialmente sin ti – agrego poniéndose más rojo – así que tus razones no se aplican en mi caso… ahora que si eres tú quien…

– No, Ron – lo interrumpió Hermione ahora mirándolo embelezada y también un poco cohibida – yo…. yo pienso igual que tú.

Los dos parecieron olvidarse de que no estaban solos y se acercaron más para besarse. Hagrid adopto una expresión de sorpresa pero no hizo ningún ruido y pareció volverse una estatua. Harry, menos incomodo de que las anteriores veces, apenas giro los ojos deseando que Ginny estuviera a su lado para poder reírse con ella de lo ridículos que podían llegar a ser Ron y Hermione. Estaba a punto de salir para dejar ir por ella y los otros cuando vio como los sanadores del fondo se quedaban absortos y la preocupación reemplazo a todo sentimiento que tenía en ese momento.

Los dos sanadores tenían la mirada fija en Ron y Hermione, pero su manera de mirarlos era distinta. Uno de ellos seguía sostenido las pócimas que habían estado preparando desde el principio pero el otro se comportaba como si apenas quisiera tocar cualquier cosa que estuviera relacionada con el hospital y miraba a sus dos amigos juntos como si estuviera teniendo una revelación importantísima. Harry estaba seguro de que lo había visto en algún lado aunque no recordaba exactamente donde y aunque una parte de sí mismo le decía que estaba siendo paranoico, no podía dejar de sentir una preocupación al respecto.

– Oigan – dijo entonces, consciente de que arruinaba el momento pero decidido a alejar a todos de ese sujeto hasta reconocerlo – lamento interrumpirlos pero tenemos que apresurarnos para…

– ¡Harry!– exclamo Hagrid escandalizado e interrumpiéndolo – ¿Qué estas haciendo? ¡He esperado que decidan hacer esto durante años y tú los interrumpes!– volteo a ver de nuevo a Ron y Hermione que seguían muy juntos y les sonrió para animarlos – ustedes dos terminen lo que estaban haciendo y no nos hagan caso.

Hermione se separo un poco de Ron y los dos se pusieron muy rojos mientras se sonreían entre ellos. Harry, aun pendiente de los dos sanadores, dejo de verlos por el gesto de decepción de Hagrid.

– No puedo creer que hicieras eso Harry – espeto el semigigante decepcionado y enojado – son tus amigos ¿sabes? Y has retrasado un suceso que pudo haberlos hecho muy felices a ambos…

Harry sonrió atónito por la reacción de Hagrid y estaba a punto de explicarle cuando Ginny entro por la puerta abierta y se apresuro a reunirse con él sonriendo como si hubiera visto toda la escena.

– ¡Ginny!– exclamo Hagrid recuperando un poco su buen humor – ¡ pero que sorpresa ¡ ¿Cómo estas? es bueno verte.

– Gracias Hagrid– contesto Ginny estrechándole la mano emocionada – lo mismo digo

Harry vio a su novia sonreírles a ambos y no tuvo ninguna duda de que sí había al menos escuchado la pelea entre Ron y Hermione. Quiso preguntarle donde estaba y apenas iba a hacerlo cuando Hagrid prosiguió:

– ¿Cómo están tus padres? Imagino que deben estar pasándola muy duro – el rostro de Ginny se ensombreció un poco y Hagrid, apenado, se apresuro a cambiar de tema y a susurrar – No creerás lo que acaba de suceder. Harry hizo una cosa terrible pero quizás tú puedas ayudarme a solucionarlo.

– Hermione y Ron ya son novios Hagrid – dijo Ginny, decidiendo seguir con el cambio de tema, sonriente y también hablando en un susurro pero burlesco – es un secreto a voces del que supongo que aún no te enterabas.

– ¡¿Qué?!– Exclamó de nuevo Hagrid pero esta vez mirando a Ron y a Hermione ofendido por la falta de confianza – ¿Ustedes ya son…

– Sí lo somos Hagrid – contesto Hermione interrumpiéndolo estábamos a punto de decírtelo entre todas las cosas que planeábamos platicar contigo.

– Es una noticia grandiosa celebro Hagrid sonriente y levantándose de nuevo para abrazarlos de manera efusiva. Harry escucho que los huesos de Ron volvían a tronar y Hermione aclaraba que necesitaba respirar por lo que Hagrid los ponía en el suelo de nuevo casi enseguida – Una noticia magnifica. Felicidades Hermione – dijo mirando a la castaña enternecido – bien hecho Ron, ya era hora de que te decidieras – terminó, golpeándole amistosamente el hombro al pelirrojo.

– Gracias – contestaron los dos poniéndose tan rojos que Hagrid volvió a sonreír. Harry tuvo también deseos de hacerlo cuando vio que Ron se frotaba el hombro por el dolor de su felicitación.

Hagrid miro a los cuatro profundamente conmovido como si en lugar de recibir noticias del noviazgo de dos personas hubiera sido aprobada su solicitud para adoptar a todo dragón existente en Inglaterra.

– Ahora solo nos falta que otros se den prisa-dijo después de unos segundos mirando a Harry como si el fuera el responsable de todo el asunto.

Harry sintió la mirada de Hagrid en él y en Ginny y no pudo evitar ponerse tan rojo como estaban sus amigos. Ginny también se puso roja pero se adelanto para tomarle la mano sonriendo abiertamente.

-Si te refieres a nosotros-dijo ella- no tienes nada de que preocuparte.

Hagrid sonrió nuevamente y Harry vio sorprendido como sus enormes ojos parecían estar al borde de las lágrimas. Hagrid no se preocupo por ocultar su emoción y se acerco a ambos emocionado, deteniéndose un paso más lejos de lo que ambos esperaban:

-No voy a abrazarlos por su propia salud-explico- pero estoy muy feliz por ustedes. Mereces ser feliz ¿sabes? Harry-dijo mirándolo como cuando le había dicho lo orgulloso que estaba acerca de que fuera campeón del colegio- y no creo que pudieras encontrar a una chica más perfecta para ti que Ginny.

Harry y Ginny sonrieron agradecidos y se miraron mutuamente, poniéndose un poco más rojos por el discurso de Hagrid. Ron y Hermione intercambiaron una mirada de extrañeza por el repentino interés de Hagrid en asuntos amorosos pero se limitaron a sonreír y no decir nada.

La conversación tenía toda la intención de seguir cuando una cabeza se asomo por la puerta aún abierta y Harry reconoció a su compañero de casa Dean Thomas sonriéndole mientras miraba toda la estancia.

-¿Ya es seguro entrar aquí?-pregunto mirando alrededor y deteniéndose un momento en Harry y Ginny para que le contestaran.

-sí Dean ya acabo la pelea-contesto Ginny, haciendo clara a referencia a Ron y Hermione que fingieron no escucharla. Harry sintió una leve pero clara incomodidad respecto al hecho de que Ginny y su ex novio parecieran haber estado poniéndose al día mientras ellos hablaban con Hagrid.

-Perfecto-dijo Dean sonriéndoles a ambos. Harry vio como desaparecía un segundo y reaparecía casi al instante con Seamus sosteniéndose de su cuello y del de Neville. Luna venia detrás ayudando a caminar a una chica de cabello negro y detrás venían más personas que Harry no alcanzo a distinguir pues Dean, Seamus y Neville se pusieron enfrente justo en ese momento.

-Hola Harry-dijo Dean mirándolo para captar su atención-disculpa que no te saludara antes… queríamos entrar desde que vimos que estaban aquí pero "escuchamos" que estaban algo ocupados.

-Si-contesto Harry sonriendo más relajado y clamando a los celos injustificados de unos segundos antes- lamento que hayan tenido que escuchar eso.

-No hay problema-añadió Seamus mirándolo sonriente- es hasta casi agradable saber que ciertas cosas nunca cambian- ¿Cómo has estado?

Harry se alzo de hombros sin saber muy bien que contestar y Ron, que estaba cerca aprovecho para saludar a Dean y a Seamus mientras ambos le tomaban el pelo acerca de su pelea con Hermione. Ron se puso colorado de las orejas y estaba punto de replicar cuando Harry decidió intervenir a su favor aunque Ginny lo miro decepcionada por eso.

-¿Y ustedes como han estado?-pregunto Harry honestamente mirando la pierna de Seamus con preocupación. Seamus siguió su mirada y negó con la cabeza:

-¿Esto? No es nada después de todo-respondió animado- aunque no sé si sepas que de no ser por Neville hubiera acabado peor.

Neville, que hasta ese momento se había quedado callado, se turbo un poco y negó incomodo:

- No sé que necesidad hay de repetir esa historia a cada rato.

- Honor a quien honor merece-recito Dean sonriente y miro a Harry, Ginny y Ron ansioso por decir más- Neville ha seguido siendo de gran ayuda para todos nosotros aunque no le guste divulgarlo. Es gracias a él y a sus influencias en el hospital que muchos pudimos acabar en la misma sala aunque lamentablemente Madame Pomfrey aprovecho para vigilarnos.

-¡Bien hecho Neville!-exclamo Ginny impresionada y Ron le palmeo la espalda al chico en felicitación. Harry miro a Neville con orgullo sin saber que decir.

-Siempre supe que tenías potencial para ser un gran mago-añadió Hermione acercándose sonriente y Harry vio que al parecer había estado platicando con Hagrid. Luna se acerco con la chica que Harry finalmente pudo reconocer como Cho Chang y pudo ver a varias personas más detrás de ellas.

Los rostros de Katie Bell y Angelina Johnson aparecieron entonces seguidos por Ernie Macmillan, Hannah Abbott y Susan Bones. Harry vio sorprendido como Justin Finch-Fletchley y el amigo de los gemelos, Lee Jordan estaban también ahí y casi al final Terry Boot ,Anthony Goldstein y Michael Corner sonreían mirando a todos sin saber que decir. Su antigua compañera de equipo, Alicia Spinnet acaba de entrar y detrás de ella las Padma y Pavarti Patil ayudaban a Lavender Brown a caminar.

-Y creo que aún no están todos- les susurro Neville complacido a Harry, Ron, Hermione y Ginny. Los cuatro atinaron a sonreír antes de que Hagrid interrumpiera los saludos para anunciar que iría a ver a Madame Pomfrey y el único sanador que quedaba en la sala lo siguiera para impedírselo.


Bueno, sumamente largo y se va un poco por la tangente pero este sí es el capítulo que planeaba escribir para celebrar el primer año del fic. Menudo trabajo que me he espera en el siguiente pero será divertido. Muchas gracias por leer y les que en honor también al primer año de Días Después podrán ver actualizaciones y otros proyectos que ya tengo listos.

¿Qué les ha parecido? A mi me gusto, ojala que a ustedes también. Saludos.

Nota adicional: Disculpen que Hagrid hable tan normal pero no sé como traducir su manera particular de hablar al español además Salamandra nunca lo hizo y puedo crear confusión con quien nunca haya leído los libros en ingles.