Hola a todos, traigo la continuación del viernes, sé que esta vez es un poco tarde pero tuve varias cosas que hacer el día de hoy que no me permitieron mi dosis diaria de procrastinación.
Uno de los comentarios sugería que en algún momento diera un capítulo doble y si tengo planeado hacerlo más adelante, es muy probable que el capítulo 25 y 26 se publiquen con una hora de diferencia.
Respecto a la nueva princesa, así es, tenemos a la hija de cenicienta como posible prospecto (jajaja) pero de momento no creo que tengamos que preocuparnos por ella, después de todo la tenemos junto con su madre, desterrada por razones misteriosas.
Gracias por todos sus comentarios y por seguir esta historia con tanta emoción yo me seguiré esforzando en la escritura para ustedes : )
Capítulo 19:
Diligencias 3/5
-Sólo quiero...
-¿Tienes la audacia de aparecer y pedir cosas? –Graham lucía molesto y Emma instantáneamente se sintió mejor, como si el aire volviera a su pecho y sus manos le pertenecieran nuevamente.
-Por supuesto que no…
-Sólo queremos explicar las cosas. –Interrumpió Roja. –Disculparnos con la princesa. estuvimos confundidos mucho tiempo.
-Graham… -Pidió Emma y el ex jefe de la guardia real entendió; bajó la espada retrocedió hasta quedar a su lado.
-¿Se encuentra bien, su alteza? – Quiso saber en voz baja ante la mirada aún sorprendida de Blancanieves y el resto de las personas que les rodeaban.
-Gracias, no quise asustarlos… sólo me tomó por sorpresa.
-¿Asustar a quién?.. ¿Emma? ¿Qué hace Graham aquí?
-… es Regina, sabe cuándo estoy asustada y encuentra la forma de ayudar, sucedió también hace siete meses en el palacio de Aurora, cuando la trataste de matar. –Le hizo saber y no fue hasta ese momento que hizo consciente la cantidad de tiempo que tenía sin verla
-¿Estás asustada? ¿De ellos? Cielo yo los conozco… ¿Podrían Explicarme qué fue lo que pasó entre ustedes? –Pidió escandalizada.
-Tal vez deberíamos hablarlo en una de las tiendas de la guardia real, Regina es quien conoce la historia a la perfección pero supongo que con mi versión de los hechos y la de tu ejército podrás darte una idea. –Afirmó Emma tomándola de los hombros y guiándola mientras Graham dirigía al resto de las personas. –Anastasia, busca a mi padre. –Solicitó.
-¿Cómo está Emma? –Maléfica puso una taza de té en manos de Regina pero la mujer aún parecía ausente. –Vamos, di algo, ¿Necesitas que vaya? No va a ser agradable pero la puedo sacar de ahí, la tendríamos en tres segundos e iniciaríamos una guerra asombrosa en la que las personas no sabrían de qué lado luchar. –Rio suavemente ante la idea y se sentó a su lado. –Pero tienes que decir algo.
-Está mejor. –Fue su respuesta antes de convertir el té en sidra y dar un largo trago.
-No seas absurda, no en momentos así, puedo tolerarlo en tus cartas y puedo aceptarlo ante el hecho de que sientas lo que ella y vivas en la inopia total pero acabas de contenerte de ir a buscarla en un momento en el que sentía miedo y angustia… Muy a pesar de que mandaras a Graham ella va a entender que no vas salvarla más ¿Sabes lo que eso significa? – Su mirada era fija mientras le quitaba la copa de las manos.
-Algo va a cambiar en ella.
-Te necesitamos sobria, puede ser algo sencillo o puede ser algo con sus emociones, pero debes identificarlo.
-No quiero hacer nada ahora, Maléfica, sólo sé que me necesitaba y no estuve para ella ¡No estuve! –Gritó y recuperando la copa se puso de pie y caminó de forma ruidosa a su habitación.
Maléfica, Chip y la señora Potts se miraron por turnos ante el destrozado comedor, sólo había pasado escasa media hora antes de que el arranque emocional de la reina sucediera "¡Está asustada!..." –había exclamado y lanzado el plato de avena que tenía en las manos por la mesa con ansiedad poniéndose de pie y respirando agitadamente, la mujer pudo observar cómo estaba a punto de hacerse desaparecer pero recordó… recordó que ya no la podía ver… y había lanzado la silla contra la pared. "Envía al Cazador." –Sugirió Maléfica y todas las miradas se fijaron en Graham. "No te lo puedo ordenar". –Regina habló con rapidez y el hombre sólo respondió "Hazlo" antes de que la nube púrpura lo consumiera.
-Alto, alto, sólo denme un segundo para asimilar toda esta información. –Pidió Blancanieves con ambas manos en su rostro, David por otro lado se encontraba completamente maravillado por la historia que acababa de escuchar. – Aurora les dijo que mi hija era un monstruo cuando ella realmente sólo había creado una ley… a la edad de ocho años, que apoyaba a los habitantes del bosque encantado a pagar los impuestos realizando obras de trabajo que mejoraran la calidad de vida dentro de sus comunidades y ustedes crearon una emboscada contra ella con una piedra venenosa que debió matarla, DEBIÓ MATARLA, pero Regina y Maléfica, REGINA Y MALÉFICA, unieron fuerzas para salvarla de… de alguna forma y les perdonó la vida, ¿Entendí bien?
-Así es. –Emma estaba satisfecha con la capacidad de síntesis de su madre.
-Si Regina los perdonó, nosotros también lo haremos. –Declaró David. –Por favor, pónganse al día con la guardia real y Robín, permanece aquí para que podamos acordar los términos de tu perdón con Emma.
-Con todo respeto. –Interrumpió Graham mientras salía el ejército de Blancanieves y pudo ver que Roja, su abuela y Gruñón permanecían en la estancia. –estoy aquí porque la princesa Emma no se siente a salvo con la presencia de estas personas.
-Estas personas lucharon a mi lado durante años y confío en ellos, Emma tiene que aprender a querer a su familia. –Declaró Blancanieves con dureza. -No hay razón para que permanezcas más aquí, puedes decirle a Regina que Emma está a salvo.
-No se va a ir, no aún, él también es parte de mi familia y disculpa si quiero disfrutarlo un poco más; deben entender que estas personas son extraños para mí así que estaré encantada de coordinar una cena para que podamos hablar y conocernos, respecto a lo que dices, padre, de que debemos acordar los términos del perdón de Robin Hood, yo pienso que todo el ejército es igualmente culpable del el ataque hacia mi persona, él únicamente atinó la flecha así que puede decidir si va a permanecer con la guardia Real o si quiere partir, sólo le pido que si no ha adquirido criterio propio desde nuestro desafortunado encuentro analice bien las consecuencias antes de tomar cualquier decisión.
-Muchas gracias, su alteza.
-En mi lecho de muerte. –Explicó Emma. –Le escribí una carta a usted, señor Robin Hood, lo único que le pedía era que le explicara a mi madre que mi muerte no había sido culpa de Regina, así que considere su deuda conmigo saldada. Su llegada me tomó por sorpresa, eso es todo.
-Es asombrosa, ¿Cierto? –Roja sonrió hacia Gruñón y este asintió al instante.
-Es una guerrera. –Declaró y Emma sonrió al escuchar que no se referían a ella como reina.
-¿Quiénes son ustedes?
-Yo soy Roja y él es Gruñón, nos conocimos antes del ataque, usted era muy joven…
-Los recuerdo, sólo no sabía sus nombres. –Interrumpió. –Usted debe ser uno de los siete enanos que resguardó a mi madre mientras huía y Roja… ¿Usted es un lobo?
-Vaya, asombrosa y lista. –Roja sonrió.
-Mi madre me contó que nací en su pueblo.
-De eso me enteré hace poco; un pequeño grupo de personas fuimos capturados por la reina Regina; nos dio una poción para olvidar quién era usted cuando la encontró así no le daríamos guerra tratando de recuperarla; entonces la parte en la que usted nació en mi pueblo no la recuerdo, pero dicen que era una bebé muy dulce.
-¡Mentiras! –Gritó Anastasia entrando con una tetera. –La niña gritaba, mordía y ni siquiera tenía dientes, era una cosa horrible, nunca entendimos por qué la reina la quería, ¡Le jalaba el pelo! A penas aprendió a caminar corría por todo el palacio y no la podíamos encontrar… ¡Y no me hagan contarles de esa vez en la que persiguió a mi Lucifer por los pasillos y la cocina tirando todo a su paso, rompiendo frascos, la reina tuvo que conseguir un piano nuevo sin mencionar toda la tinta que derramaron en la biblioteca…! –Emma no pudo contener la risa.
-Yo Recuerdo cuando lloró tres días ininterrumpidamente y sólo guardó silencio cuando la reina la alzó en sus brazos. – Agregó Graham despreocupadamente. –Creo que la llamaba "Ingobernable".
-Por eso la reina consiguió a la señora Potts, nadie en el palacio, incluyéndola, teníamos idea de qué estábamos haciendo.
Blancanieves y David se miraron discretamente… ¿Cómo las pláticas se convertían de forma tan frecuente en nuevos descubrimientos de la maravillosa infancia de Emma?
-Vaya… Supongo entonces que exageraron. –Completó Roja. –Pero estoy feliz de conocerte al fin, todos hablan de lo brillante que eres y es fabuloso poder verlo por mí misma.
-Es realmente fabulosa. –Confirmó David y alzando la mirada, Roja corrió a abrazarlos a ambos, como si el que hablara la hubiera hecho recordar que estaban en la habitación.
-Estoy feliz de tenerlos de vuelta, espero que me puedan perdonar…
Regina:
Muchas gracias por haber enviado a Graham, por favor permite que se quede conmigo unos días, se siente bien tener a alguien familiar cerca y me ha pedido que te escriba apenas pueda para contarte qué ha sido lo que me ha alterado.
Robin Hood y el ejército de mi madre han vuelto, lo han hecho en búsqueda de perdón y asilo, hubieras estado orgullosa del desempeño de Graham porque apenas llegó ya tenía la espada en su cuello, lo cual, extrañamente me hizo sentir mejor casi al instante.
Si te soy sincera, no sé por qué sentí tanto miedo, todo mi cuerpo entró en pánico, recordé todo ese dolor, recordé el pavor en tus ojos y cómo sentía mi cuerpo arder y volverse piedra pero mi mente no era capaz de asimilarlo, fue una situación muy confusa para mí, sólo quería salir corriendo y no verlo jamás, el hombre está lleno de cicatrices y Roja dice que le quedaron tras el ataque que Robin Hood iba a morir y tú lo trajiste de vuelta de una forma muy dolorosa, realmente lamento que hayas tenido que hacer eso por mí, pero gracias.
La presencia de Graham, aunque fabulosa, me hace extrañarte de forma terrible, no tienes idea de cuánto me hubiera gustado que aparecieras tú, no para salvarme sino para llevarme contigo porque realmente no sé cuánto tiempo más pueda llevar adelante toda esta farsa, Regina, no soy una reina y toda esto no tiene sentido si no puedo estar contigo, siento que mi vida sólo es tolerable pero no puedo evitar sentir que todos son extraños, no me conocen, no me quieren y esperan demasiado de mí.
Mis padres son buenas personas y realmente sé que se esfuerzan pero son incapaces de entender que soy diferente a ellos, más allá del bien y el mal debe haber un balance entre las cosas y ellos encuentran inconcebible el hecho de que las personas cambien, de que alguien pueda no ser completamente malo… o de que alguien pueda no ser completamente bueno y me encuentro genuinamente frustrada, te necesito, no para que arregles mi vida sino para que seas parte de ella, ¿Por qué no podemos ser sólo tú y yo? Como antes.
Emma.
-David, las personas no se salvan de eso, no hay cura. –Alegó Dejándose caer sobre el asiento.
-Tal vez estamos subestimando a Regina como hechicera.
-Los enanos trabajan en las minas, han sacado esos cristales blancos por años y han visto compañeros morir, volverse piedras de forma lenta y morir por no trabajarla con cuidado y ellos conviven con las hadas, las hadas no pueden curarlo; a Emma la atravesó,
-Regina y Maléfica se unieron, seguramente hicieron una poción muy antigua, cielo, lo que importa es que Emma está bien.
-Por supuesto que eso es lo que importa, David, ¡Claro que eso es lo que importa! Sólo que me molesta, soy la madre de Emma y estoy constantemente opacada por los heroicos actos de Regina. –Rio. -¿Me estás escuchando? ¡Los heroicos actos de Regina! Amo a Emma, necesitamos que lo vea. –Concluyó afligida y Emma, que acababa de enviar a su cuervo con la carta escuchaba atentamente tras la tienda de reuniones de sus padres…
-¿Recuerdas cómo me enseñaron que no debo escuchar, espiar ni hablar de cosas ajenas? –Le preguntó a Anastasia.
-Podría saltarse la parte moral y decirme qué escuchó, bien sabe que creció con los chicos malos.
Emma sonrió y con suavidad abrazó por detrás a la cocinera plantando un suave beso en su mejilla. -¿Alguna vez te he dicho que te quiero?
-Oh, calla, si me quisieras no dejarías todo tirado por dónde vas caminando. –Declaró aceptando con ternura el gesto.
-Tendré más cuidado. – Prometió. –Quiero que las cosas funcionen con mis padres, se sienten intimidados por mi relación con Regina.
-No creo que exista persona que no se sienta intimidada; sus padres necesitan aceptarlo, dejar de competir, son sus padres y la reina es… no lo tengo muy claro pero es otra cosa… cómo sea, que bien que está aquí, va a coordinar una cena, coordínela, ¿Cuántos animales tendré que matar para mañana y qué animales? ¿Haré postre? Deje de abrazarme ya me dio calor.
La princesa no podía ocultar su gusto y le parecía absurdo que cosas tan simples le pudieran dar al menos la ilusión de paz.
Emma:
El suceso de hace diez años con Robin Hood es un buen ejemplo de la última vez que me sentí impotente. Realmente me odio a mí misma por no haber estado ahí, no lo dudes por un momento pero sabes cómo funciona, si hubiera aparecido yo el problema se habría hecho más grande y tú estás aprendiendo a vivir y convivir con tu familia, es así como deben de ser las cosas.
Me alegra saber que al menos la presencia de Graham haya sido reconfortante, él puede estar ahí el tiempo que desee, yo no tengo su corazón ¿Recuerdas? Espero que pueda apoyarte en lo que necesites y que tus padres estén tomando su presencia de la mejor forma, no me agradaría saber que lo consideran una intrusión de mi parte, sin embargo es una realidad el hecho de que me cuesta trabajo ignorar tu bienestar.
Espero que me informes a penas puedas qué va a ser lo que sucederá con el ejército de Robin Hood y si tendrás que convivir mucho con él; a mi me gusta pensar que estás con tus padres, con gente que te ama y te comprende, que vela por ti y si te quieren forzar a estar con tu agresor me voy a sentir muy decepcionada de mi criterio.
Regina.
Regina:
Mi padre ha decidido darle asilo a las personas en compañía de Robin Hood, deben ser unas cuarenta a lo mucho de las cuales la mitad pertenecían al ejercito original de mi madre, entre ellos hay una mujer lobo, parece agradable, su nombre es Roja y me contó que les diste una poción para que me olvidaran y no tuvieras que vivir preocupada; realmente me ha parecido muy interesante todo lo que hiciste para mantenerme a tu lado… Por eso me cuesta tanto entender por qué estamos separadas en este momento.
Mis padres me aman, eso es más que evidente y soy consciente de que mi amor incondicional hacia ti los pone incómodos, los hace sentir en conflicto y creen que es parte de tu venganza; incluso a veces llego a pensar que tú también te dices a ti misma que todo esto es parte de tu venganza "Entregar a la princesa y que sufran porque ella me quiere a mi"; y probablemente ese era el plan al inicio pero tú me quieres, te preocupas y de una u otra forma debes estar tan insatisfecha como yo con este arreglo; te exijo que lo soluciones, necesito que encuentres una forma de llegar a mi.
Emma.
-Estás muy callada, cielo. –Blancanieves la sacó de sus pensamientos.
Los recién llegados y una comitiva selecta de guardias reales estaban reunidos en una de las tiendas más grandes del campamento real tomando la cena coordinada por Emma, socializando y conociéndose, repasando los planes de acción de los siguientes meses y ahí estaba ella, en silencio, debrayando*.
-¿Ah?
-Estás muy callada, ¿Todo en orden?
-Sí, todo en orden…
-Disculpe, su majestad. –Graham se encontraba sentado a la derecha de la princesa, podía notar de primera mano que se encontraba distraída.
-¿Sí? –Blancanieves respondió con cortesía.
-Sólo faltan dos semanas para el invierno, ¿Tienen planes de volver a casa pronto?
-¿Por qué volveríamos?
-Oh… bueno, supongo que la princesa Emma no se lo ha dicho. – Declaró mirándola, pero esta estaba entretenida hundiendo los dedos en el puré de papas y no lo escuchó, David no pudo evitar acercarse a su esposa para escuchar mejor y agregó.
-Emma mencionó algo sobre terminar las diligencias antes del invierno pero le dije que estaríamos bien. ¿Emma? ¿Emma… cielo?
-¿Mhh?
-Necesito que nos pongas atención.
-Sí Padre, disculpa. –Obedeció un poco avergonzada mientras limpiaba sus dedos.
-¿Por qué debemos terminar antes del invierno?
-¿Eh?... Oh… ¡Graham! –Se quejó.
-Princesa, sólo pregunté si tenían planeado terminar antes de invierno.
-Genial…
-¿Emma…? –Sus padres los miraban expectantes y Anastasia no pudo evitar dejar de servir vino para escucharlos.
-Regina no me dejaba salir en invierno.
-Eso es absurdo, ¿Quién no deja que un niño juegue en la nieve? –El todo de David era indignado y confuso.
-Pues a decir verdad tenía sus razones. –No sabía bien cómo iba a explicarlo. -Mh… no sé, ¿Cuántos años tenía yo? Honestamente siempre me ha sido difícil saber mi edad.
-Seis. –Respondió la cocinera.
-Gracias Ana…
-Regina siempre salía y yo no podía acompañarla porque eran cosas del reino pero ese día salí detrás de ella; no recuerdo mucho… sólo que me congelé y morí.
-¿QUÉ? –Ambos padres gritaron al unísono y Graham continuó.
-Oh… bueno la princesa era muy joven, no murió realmente, solo ya saben… era invierno, la maldición del invierno la resguardó, costó mucho encontrarla y la reina fue quien lo hizo, estaba cayendo la primer tormenta de aguanieve de la temporada, los caballos iban a enloquecer y su hija estaba bajo un árbol; muchas de sus aves azules la estaba cuidando pero esta criatura siempre ha sido rara y aunque estaba al borde de la muerte, lo único que hacía era tratar de ahuyentar a los pájaros con sonidos de gatos. –El ex jefe de la guardia real sonreía ante el recuerdo.
-¿Estaba desprotegida? ¿En invierno?
-Salí huyendo tras ella en mi camisón, así que supongo que si sentía bastante frío, pero solo al inicio, luego me fui a un lugar hermoso.
-¿Cómo?...
-¿Cómo te trajo de vuelta? –Formuló David.
-Un beso de amor verdadero. –Dijo y desvió la mirada tratando de no sonreír.
Blancanieves necesitó un momento para analizar la situación… Regina y su hija se querían cómo para romper una maldición, Regina y su hija se querían en serio…, Regina no quería molestarla sencillamente, Regina quería lo mejor para su hija porque la amaba como para romper una maldición… como para encontrar curas imposibles a piedras venenosas, como para apoyar en su crianza a pesar de su carácter difícil y precoz.
-¿Estás diciendo que la Reina malvada acabó con la maldición del invierno con un beso de amor verdadero?
-Así es, me trajo de vuelta al momento
-No lo acepto. –Se quejó.
-No importa si no lo aceptas, madre, sucedió, Regina me salvó una y mil veces de mi misma y luego del resto, necesitas ser menos dura con ella.
-No puedo creer que digas eso, por su culpa nos fuimos, por su culpa creciste lejos de nosotros.
-Crecí lejos de ustedes y realmente me siento muy triste de que no pudieran estar ahí para besarme cuando me congelé o para soportarme en mis años rebeldes, pero no sé qué es lo que quieren escuchar de mí, ¿Quieren que diga que odio a Regina? ¿Qué la odio por haberme quitado a mis padres? No la odio madre, la amo, como para romper cualquier maldición, ¿Soy feliz de tenerlos a ustedes? ¡Claro que lo soy! Son mis padres, MIS PADRES, los amo, pero por todos los Reyes, necesitan dejar de presionar, me están presionando, quieren que sea una reina, que resuelva todos los problemas y que lo haga rodeada de personas en las que ustedes confían, a quienes ustedes quieren, pero que a mi me atacaron, trataron de acabar con mi vida y no es su culpa, estoy ahora con los chicos buenos, pero crecí con los villanos y no soy una mala persona, ni siquiera los villanos lo son en este momento, es un momento de cambio y aún así aquí estoy yo, estoy esforzándome, estoy portándome a la altura pero no me dan ningún mérito, solo soy "La hija que ya creció", "La que creció sin ustedes", Empiezo a sospechar que su odio hacia Regina no les permite quererme realmente. – Conforme hablaba su tono de voz iba en aumento, se iba sintiendo más y más molesta y con ganas de soltarse a llorar pero se contuvo, había tanto que quería decir y al fin estaba encontrando las palabras adecuadas.
-Hablas como si dejarte atrás hubiera sido nuestra decisión.
-No lo hago, nunca los he culpado, pero es una realidad que ustedes no dejan de hacerme sentir mal por haber tenido una infancia maravillosa de la que no fueron parte.
-¿Infancia maravillosa? –Blancanieves se puso de pie indignada. –Por lo que he escuchado estuviste en los brazos de la muerte dos veces.
-Porque te aferras a esa información, ¡Solo quieres saber eso! No quieres saber que me divertí y jugué y tuve un amigo al que extraño y una niñera que me apoyó, a Regina, que la necesito. –La princesa se puso de pie al igual que su madre y ambas miradas verdes y necias se encontraron.
-¡Pues vas a tener que aprender a vivir, Emma! –Gritó.
-Lo dices como si fuera sencillo para mí, cómo si no hubiera atravesado por suficientes cambios ya, estoy cansada, estoy harta, ¡No quiero estar aquí! –Exclamó saliendo de la tienda ante la mirada atónita de todos los invitados y Blancanieves la siguió al igual que su padre.
-¿A dónde crees que vas? –La mujer aún no terminaba de hablar con su hija.
-No tengo tiempo para esto madre, lo siento mucho, lo siento mucho, padre. –Se dirigió a ambos y entró a su tienda.
-¿Este es el tipo de comportamiento que vas a mostrar cada que llame a Regina como lo que realmente es?
-¿Y qué es eso que realmente es, Madre?
-Malvada. –Respondió.
-Ustedes dos. –Salió de la tienda con su bolso de cuero lleno y un abrigo. – Necesitan practicar su forma de dirigirse hacia mi; tú, madre, careces completamente de tacto y consideración, lo cual es egoísta y horrible y tú padre… No puedo creer que no hayas dicho ni una sola palabra así que voy a asumir que estás de acuerdo, lo cual al menos los vuelve consistentes, egoístas y horribles pero consistentes. No voy a escucharlos más.
-Ahora estás siendo absurda. –David habló al fin.
-Yo soy perfectamente racional e imparcial. –Les hizo saber con una mirada certera montando a Dragón. –Aunque en este momento voy a darme permiso de ser horrible y egoísta. –Nos vemos.
*Debrayar: Acto humano de perder la noción del tiempo en nada en particular.
