Familia Parte I

La visita a Dennis y sus padres duro al menos media hora más después de que el chico hiciera la entrega del álbum. Harry sintió el nudo de su garganta diluirse un poco y pudo contestar las preguntas del Sr. y la Sra. Creevey con relativa fluidez, aunque el ambiente triste y nostálgico jamás pudo abandonar a ninguno de los presentes. Neville y Ron permanecieron junto a él, el primero casi sin hablar y el segundo contestando las preguntas que le hacían igual intentando no sonrojarse cuando salía a colación Hermione. Finalmente tuvieron que irse, al terminar la hora de visita, con Harry aún tratando de esconder su sentimiento de culpabilidad por ver llorar, de nuevo, a la Sra. Creevey ante la mención de Colín.

-Volveremos otro día- prometió al estrechar la mano de ambos- y trataremos de traer a Hermione.

La mirada de asentimiento que la familia Creevey les dedico, acompaño a Harry hasta que salieron del segundo elevador rumbo a encontrarse con el resto de sus amigos. La impresión de escuchar historia que Neville les había contado antes, ahora en labios del propio Dennis, lo mantuvo en silencio todo el camino al igual que a Ron. Harry sospechaba que su mejor amigo había quedado bastante impactado por la historia y por la primera reacción de la madre de Colin respecto a la ausencia de Hermione pero no quiso comentar nada al respecto. Neville tampoco hablo demasiado en todo el camino, salvo para indicarles que se dieran prisa o donde debían dar una vuelta.

-Están muy callados todos- comento Ron apenas salieron del elevador y Harry despertó de su ensimismamiento para entender lo que decía. Aún sin lograr hacerlo del todo, observó como Neville asentía sin decir aún nada pero adelantándose un poco. El inmaculado pasillo blanco donde habían dejado al resto permanecía tan vacío y tan silencioso que sus pasos parecían anunciarlos a gritos.

Los tres estaban a una corta distancia cuando dos personas salieron de la habitación donde se habían reunido todos los anteriores miembros del ED. Harry reconoció enseguida a Luna y se sintió contento cuando detrás de ella apareció Ginny.

-Finalmente-comentó su novia observándolo considerablemente alegre y Harry le devolvió una sonrisa tonta antes de sentir como la chica tomaba su mano cariñosamente. Neville saludo a ambas con una palabra que no pudo entender de lo embelesado que estaba y apenas se dio cuenta de cómo Ron pasaba a su lado con rapidez para observar el interior del cuarto que las dos chicas acababan de abandonar.

-¿Dónde esta Hermione?-preguntó su mejor amigo cuando hubo metido y sacado la cabeza de la habitación. Harry sintió como Ginny se ponía tensa y Luna miraba a Ron con un extraño gesto antes de contestarle:

-Tuvo que irse-explicó Luna sin darle demasiada importancia- dijo que debía estar con sus padres y tardaban mucho. ¿Vieron a Dennis y sus padres?-siguió cambiando de tema como si no se diera cuenta- ¿No creen que su cabello es...

-¡Se fue!-exclamo Ron interrumpiendo la vacilación de Luna y la chica lo miro con sus ojos soñadores como si recién se hubiera dado cuenta de su presencia. Ginny se adelanto un paso para llamar la atención de su hermano pero este pareció no notarlo.

-Ron, escucha-intento decir Ginny- Hermione dijo que...

- ¿Cómo pudo irse?- exclamo Ron molesto, haciendo caso omiso de su hermana y aún mirando a Luna como si fuera su obligación responderle.

-Pues no pudo desaparecerse si eso es lo que preguntas-explicó Luna de nuevo- en San Mungo esta prohibido o eso dicen, personalmente creo que es un invento para que los pacientes no se roben la cama donde descansan, dicen que son muy cómodas...

-¡Luna!- exclamo Ginny soltando a Harry para cubrirse un segundo la cara. Harry pudo apostar que había hecho un esfuerzo sobrehumano para no reírse; él también hubiera sentido ese impulso de no haber visto la cara de Ron descomponerse en un gesto de preocupación, tristeza y finalmente enojo.

-¿Hace cuanto que se fue?-preguntó Harry intentando con eso apaciguar el ánimo de su mejor amigo. Su novia sin embargo, lo miro diciéndole que no preguntara y Harry entendió muy tarde que la respuesta no calmaría a Ron sino todo lo contrario.

-Creo que fue justo después de que salieron-contestó de nuevo Luna mirando el techo- ¿No les parece extraño que todo este tan limpio? Justo antes de que se fuera, le estaba diciendo a Hermione que aquí deben tener elfos domésticos especiales...

-¡¿Qué?!-volvió a estallar Ron mirando en todas direcciones como si esperara que se tratara de una broma.

-Ron, Hermione dijo que... –volvió de nuevo a intentar decir Ginny pero Ron no le dio tiempo nuevamente.

-¡No me importa que...

-¿Los demás tuvieron que regresar a sus habitaciones?-preguntó Neville a Ginny haciendo caso omiso de las divagaciones de Luna y el evidente enojo de Ron. Harry supuso que había intervenido para que Ron no terminara de descargarse con su hermana y Ginny, que empezaba a ponerse roja, no empezara a devolverle los gritos. Aún así, notó como su novia parecía volver a querer decirle algo a su hermano pero se distraía con la nueva pregunta.

-Sí-explicó Ginny volviendo a tomar la mano de Harry pero mirando a su hermano aprensiva y un poco molesta- Madame Pomfrey se pudo como loca y vino para decirles que... ¡Hey! ¡¡¡¡Ron!!!

Harry giro la cabeza justo a tiempo para observar como su mejor amigo avanzaba a grandes zancadas. Fue su turno de deshacerse de la mano de Ginny para correr tras de él y alcanzarlo hasta ponerse enfrente.

-¡¿Qué estás haciendo?!-preguntó aunque ya sabía la respuesta. Su mejor amigo lo miro directamente, como si la sola pregunta lo ofendiera....

-¡No puede estar sola Harry! ¡Aún hay mortífagos sueltos!

Harry sintió una molesta punzada de preocupación y siguió mirando a Ron pero desistió de su intento de detenerlo. Honestamente, sabía que lo que su mejor amigo decía era cierto y la idea de que Hermione anduviera sola, aunque fuera camino a su propia casa, no le gustaba más que a él.

-Iremos contigo-le anunció en un susurro para enseguida caminar con rapidez hacia donde Ginny, Neville y Luna los miraban en silencio. Los tres lo observaron como si hubieran escuchado todo y detrás de él, sintió como Ron dudaba un poco antes de seguirlo.

-Supongo que deben irse- comentó Nevile antes de que pudiera decir algo y Harry asintió con la cabeza, a la vez que estrechaba su mano con estima:

-Espero que nos volvamos a ver en estos días-dijo mirando ahora también a Luna- con ambos.

-Claro-contestó Neville sonriendo- disculpa que no los acompañe, tú sabes, mi abuela...

-Yo tampoco puedo-explicó Luna- debo esperar a que papá despierte. No creo que le guste si me voy, sé que puede escucharme.

Harry volvió a asentir y sonrió a ambos. Ginny miro molesta a su hermano antes de acercarse y abrazarlos, primero a Luna y después a Neville.

-Disculpen al necio de mi hermano.

-¡Hey enana!-espeto Ron detrás de ellos y Harry noto como se acercaba más, también para despedirse.- no es nada personal, es solo que...

-Lo sé- lo corto Neville amable y alzando los hombros-yo haría lo mismo.

-Creo que yo también Ronald-agregó Luna mirándolo con sus ojos azules muy abiertos- el amor puede ser algo muy fuerte o eso es lo que dicen. Papá me explico una vez que a ciertas criaturas incluso les duele el cuerpo cuando se separan de su pareja... ¿A ti te duele algo?

Ron se puso rojo ante las palabras de Luna pero la chica no pareció darse cuenta o darle mucha importancia. Harry tomo la mano de su novia antes de despedirse de Neville por última vez y encaminarse, junto con Ron y Ginny, a la salida.

Para suerte de los tres, ninguna persona se tomo el tiempo de acorralarlos en alguno de los pasillos por los pasaron para salir del hospital. Harry apenas pudo observar la aún interminable cantidad de enfermos y personas esperando antes de salir corriendo con Ginny, para tratar de alcanzar a Ron. Su mejor amigo parecía estar deseoso de salir para desaparecer en cuanto tuviera oportunidad.

-¿Iremos a casa de Hermione?-le preguntó Ginny cuando estuvieron a punto de salir, esquivando hábilmente a una pareja que entraba apresurada.

-No lo sé-contestó Harry tratando de no perder de vista a Ron- eso creo... ¡Ron! –llamó a su amigo sin obtener respuesta- ¡¡¡¡Hey Ron!!!

-¡¿Qué?!-respondió Ron girándose molesto y deteniéndose de golpe. Harry decidió no juzgar su agresividad en vista de que sabía que era la mala manera que tenía su mejor amigo de minimizar su preocupación.

-¿A dónde vamos?

El gesto de enojo de Ron se deshizo rápidamente y Harry observo como volvía a parecer preocupado y asustado.

-No lo sé...

-Quizás si te callaras y me dejaras hablar podría decirte que Hermione me pidió que te dijera que no la siguieras- intervino Ginny mirando a su hermano con el gesto un poco ceñudo pero al mismo tiempo intentando ser cuidadosa con lo que decía.

-¿Qué?-preguntó Ron mirando a su hermana como si recién la viera- ¿Por qué haría eso?

Harry sintió como Ginny se soltó de él para acercarse a su hermano, de una manera conciliadora.

-Ron, Hermione te quiere y me dijo que desea estar contigo, con Harry y con todos nosotros-explicó pausadamente- pero hace casi un año que no está con sus padres y ellos acaban de recuperar la memoria. Necesita estar con ellos, a solas. Necesita a su familia.

Ron abrió la boca para refutar algo pero pareció cambiar de idea en un segundo y no dijo nada. Harry se acerco a ambos hermanos sintiéndose un poco triste por la frase dicha por su novia: estaba más que claro que después de la guerra cada quien querría estar con su familia y había sido bastante estúpido presuponer que Hermione sería diferente. A veces, después de estar tanto tiempo con sus amigos, sentía que ellos eran realmente su familia y olvidaba que no era así. Un sentimiento extraño nació desde su estomago y subió a su garganta al recordar que todos podían disponer de verdaderos familiares excepto él que además de todo se encontraba estorbando en la casa de los Weasley al no tener ningún otro lugar al que ir.

-Creo que Hermione tiene razón Ron- dijo Harry cabizbajo- en estos momentos cada quien necesita estar con su familia al menos un rato a solas- Ginny lo miro sonriente por apoyarla pero él desvió la mirada y completó- por eso he estado pensando que quizás sea buena idea si me voy unos días a Grimmauld Place, para darles un poco de espacio a ustedes y su familia.

Los rostros de Ron y Ginny se descompusieron de distintas maneras: Harry observo como su novia deshacía rápidamente su sonrisa para mirarlo dolida y levemente molesta mientras que Ron adquiría un gesto peor del que tenía antes y lo miraba con las orejas empezando a ponérsele rojas.

-¡¿Qué? ¿Estás loco?!- estallaron los dos antes de que Harry pudiera decir algo más-¡¿Cómo se te ocurre?!

-No es que no quiera estar con ustedes-explicó Harry intentando hacerse escuchar entre sus reclamos a gritos y observando con un poco de pena como las personas empezaban a mirarlos con extrañeza- es solo que… yo… -un par de personas se le quedaron observando reconociéndolo y él sintió que se ponía rojo-… no quiero estorbar.

Ron y Ginny se callaron al instante y lo miraron como si acabara de decirles algo tan disparatado como que quería casarse con el calamar gigante. Harry no desvió la mirada de ninguno de los dos pero pudo ver aún así, por el rabillo del ojo, como un grupo pequeño de personas empezaba a acercarse a ellos disimuladamente.

-Creo que debemos irnos-dijo Ginny dándose cuenta también de ello y al parecer omitiendo las últimas palabras de Harry en consideración a la situación. Harry asintió murmurando un leve sí, sintiendo aún la mirada furiosa de Ron taladrarle la cabeza pero decidido a mantener su postura.

-Vayan a casa-dijo su mejor amigo cuando el grupo de gente se acerco unos pasos más y al fin pudo notarlo- yo buscare a…

-¡Ron no seas cabezota!-estalló Ginny molesta de nuevo con su hermano- Ya te dije que Hermione necesita estar con su familia…

Ron hizo un gesto de enfado pero no dijo nada más, Ginny le sostuvo la mirada desafiante de una manera tan parecida a su madre que Harry se sorprendió de la resistencia de Ron ante ella. Las personas que estaban observándolos dieron un paso más, animadas por el hecho de que no se fueran.

-Vayan ustedes a la Madriguera-dijo Harry dándose cuenta de que si se quedaban más estarían un par de horas atascados entre agradecimientos innecesarios- Yo iré a Gridmauld…

Ginny miró a Harry ante sus palabras y giro el rostro para ver a su hermano una vez más pero de distinta manera. Ron negó con la cabeza, en un gesto de desesperación y enfado antes de ver con un poco de aprensión como sus admiradores o lo que fueran daban un paso más hacia ellos.

-Serás idiota-dijo y Harry sintió que al mismo tiempo lo tomaba del brazo bruscamente y le hacia una seña a su hermana. Ginny tomo con más fuerza la mano de Harry y antes de que Harry se diera cuenta de lo que hacían, sintió un remolino conocido y el paisaje cambió en cuestión de segundos.

Las personas que se acercaban nunca llegaron a hacerlo y fueron reemplazadas por un pasto verde, muy parecido al que rodeaba a la Madriguera cuando habían salido. Harry sintió como perdía el equilibrio, lo mismo que Ginny por lo que ambos acabaron cayendo en un par de arbustos crecidos.

-¡Ginny!-exclamo Harry cuando se dio cuenta de que no solo estaban en un lugar parecido a la Madriguera sino en la Madriguera en sí- ¿Qué….

-¡No creerías que íbamos a dejar que te fueras!-exclamo Ginny fingiéndose molesta pero más divertida que otra cosa por haber caído prácticamente sobre él- Mamá nos hubiera matado si lo hubiéramos permitido y, de todas maneras-añadió en un susurro-yo no voy a permitirlo.

Harry sintió que una sonrisa boba se le ponía en el rostro y sintió sus mejillas calientes al darse cuenta de que Ginny estaba sonriéndole con coquetería. Internamente se rió de sí mismo al darse cuenta de que, a pesar de haber sobrevivido a una guerra y haber prácticamente escapado de la muerte, se seguía sintiéndose como un verdadero inexperto en ese tipo de situaciones. Agradeció que Ginny también estuviera un poco roja aunque siguiera sonriendo y cuando la chica se inclino un poco para besarlo, lamento que la caída no los hubiera dejado tan cerca como en ese momento hubiera querido.

-¿Ya van a levantarse o quieren que vomite junto a ustedes?

Ginny se detuvo en su intento de besar a Harry y soltando un bufido miró de mala manera detrás de su espalda. Harry se quedo un par de segundos frustrado hasta que recordó que Ron estaba ahí y se puso más rojo de lo que ya estaba al imaginar la cara que seguramente haría juego con el tono enfadado de su mejor amigo. Ginny apenas iba a decirle a su hermano la clase de entrometido que era cuando Harry escucho a Ron acercarse y sintió que un par de brazos lo ayudaban a ponerse de pie. Sin quererlo recordó el incidente del lago congelado y un escalofrío le recorrió la columna, al darse cuenta que con un gesto parecido Ron lo había salvado de morir.

-Es por este tipo de cosas que no te extrañe tanto… -murmuro Ginny molesta pero sin estar realmente tan enojada como Harry noto que quería dar a entender.

-Sabes que no es cierto- la retó Ron igualmente más divertido que molesto pero fingiendo lo contrario- tu relación con Harry no tendría sentido sin mí. Ni siquiera existiría en primera y no podría progresar sin mi permiso.

-¿Progresar? ¿Permiso?- pregunto Ginny de mala manera mirando a su hermano como si deseara aventarle algo- ¿Cuándo se supone que…

-Sí, progresar y permiso-la interrumpió Ron ante el espanto de Harry que empezó a temer que ambos llegaran a estar menos relajados de lo que él había supuesto- recuerda que yo fui quien los presento y que es gracias a mí que convivieron lo suficiente para…

-¡¿Gracias a ti?!

-… y Harry jamás te hubiera pedido que fueras su novia si yo me hubiera negado a que lo hiciera ¿No es así Harry?.

Harry sintió ambos pares de ojos clavarse en su rostro y se quedo estático sin saber que decir. Aunque era más que obvio que no le gustaba ver pelear a Ron y a Ginny por tratarse de su mejor amigo y su novia respectivamente, parecía un sueño estar ahí discutiendo por algo que parecía tan cotidiano y normal como lo había sido en tiempos mejores. Era como si la guerra no estuviera tan reciente, como si las dos personas ante él no hubieran perdido a un hermano hace un par de días, como si su mejor amigo siguiera siendo el mismo chico que se contoneaba en sexto año a pesar de estar demasiado delgado y demacrado por los meses de fuga y a pesar de tener ojeras enormes por no poder dormir y haber llorado demasiado. Era como si los ojos de Ginny, aunque desafiantes, volvieran a tener el brillo de antes, el mismo brillo que había temido por un segundo que sus recientes lagrimas borraran; como si pudiera dejar de notar que estaban levemente rojos y solo pudiera ver que transmitían enojo.

-Yo creo-respondió sinceramente- que no es el momento para pelear.

Ron y Ginny siguieron mirándolo y relajaron sus gestos. Harry vio que las emociones se diluían enseguida y le pareció que la sombra de la guerra volvía a hacerse presente en ambos. Se dio cuenta, entonces, de que la imagen de estar regresando a lo que había sido antes era solo un espejismo, algo imposible.

-Ron- dijo Ginny con un tono más calmado- ya no soy una niña… si te sigues poniendo así cada vez que me acerco a Harry…

-Lo sé-la corto Ron sincero pero incomodo- no es mi intención… -Harry noto que su amigo parecía buscar más palabras y se sintió culpable por provocar esa situación-… sé que no se vieron en un año y eso… pero sigues siendo mi hermanita. Es raro…-dijo con las orejas ya teñidas de rojo- … incomodo…y un poco asqueroso.

Harry escuchó la risa de Ginny antes de darse verdaderamente cuenta de que su novia se estaba riendo y sin quererlo se unió a ella de manera tímida. Ron lo hizo con mucho menos ímpetu pero Harry se sintió aún así aliviado, porque después de todo noto que su sonrisa era sincera. La risa no les duró demasiado pero aún así, Harry sintió que había sido refrescante.

-Bien-dijo entonces Ron aún con las orejas rojas cuando los tres se calmaron- creo que iré a recostarme un rato. Así quizás se pase más rápido el tiempo y pueda ir a ver a Hermione… le mandare a Pig para saber si esta con sus padres, solo por si acaso.

-Ella está bien Ron-hablo Ginny de nuevo- en San Mungo arreglaron que una chimenea se conectara con la del Caldero Chorreante para que desde ahí se apareciera cerca de casa de sus padres, y según sé, tenía arreglado que un auror elegido por Kinsgley la acompañara buena parte del camino. Nunca salió como nosotros si eso te preocupa… eso he intentado decirte desde que te diste cuenta que no estaba.

-Ya-dijo Ron a secas y Harry supo que pensaban lo mismo. Al parecer Hermione había planeado irse sola desde un principió y al decírselos, cuando salían del primer elevador que habían tomado todos juntos, se los había informado a medias más que dicho como una posibilidad. Harry sabía que era propio de Hermione hacer las cosas a su manera, más si creía que al hacerlas así los protegía a ambos pero no pudo evitar sentirse un poco hecho a un lado y, por la cara de Ron, su mejor amigo se sentía varias veces peor.

-No te enojes con ella-murmuro Ginny tan conciliadoramente a su hermano que Harry acabo de comprobar que nada sería igual después de todo lo que habían pasado-ella te quiere, los quiere a ambos y a todos nosotros.

-Lo sé enana-dijo Ron también más calmado de lo que Harry había supuesto que hubiera estado antes pero mucho más triste al mismo tiempo-… iré a dormir, los veo más tarde.

-De acuerdo-contestó Harry, queriendo decir "gracias" al darse cuenta de que les daba espacio- te vemos en unos minutos.

Ginny asintió dándole la razón y Ron se dio la vuelta para entrar a la casa. Apenas había dado un par de pasos cuando Harry se dio cuenta de que Ginny se adelantaba para detenerlo.

-Ron

Ron se dio la vuelta para mirar a su hermana y la chica se adelanto un par de pasos más hacía el.

-Sí mentí cuando dije que no te extrañe tanto-confesó al mismo tiempo que lo abrazaba ante la sorpresa del chico- En realidad te extrañe demasiado, hasta esa parte de ti que me hace querer estallar de furia… yo no quería ni pensar que…

-Yo también te extrañe enana-confesó Ron devolviéndole el abrazo, con mucho más tacto y sinceridad de la que Harry había visto que tenía con Ginny.

Harry suspiro sintiéndose nostálgico y agradecido en medio del silencio. Era cierto que las cosas no podían ser iguales a cómo eran antes pero quizás eso significara que podían mejorar, al menos en lo posible. No podían revivir a los muertos pero sí podían revivir, revitalizar incluso, sus relaciones unos con otros y todos aquellos sentimientos que les harían más fácil salir adelante. Prueba de ello eran su mejor amigo y su novia, que en ese momento se permitían ser hermano y hermana del otro después de mucho tiempo de no poder serlo.


Harry y Ginny entraron después de un rato a la casa, aún un poco sonrojados por su bien aprovechado tiempo a solas. Harry temió que quien estuviera dentro les dijera algo o los mirara con burla pero para su sorpresa y una poca alegría, resulto ser que la Madriguera estaba casi vacía y los únicos ocupantes en ese momento eran la Sra. Weasley, Ginny, Ron y él mismo. El leve temor, sin embargo, de que la madre de su novia tuviera algún comentario sobre su tardanza fue eliminado cuando entraron a la cocina y descubrieron a una muy preocupada Sra. Weasley que no paraba de mirar las escaleras como si estuviera esperando a que alguien bajara por ellas.

-Mamá- se atrevió a decir Ginny después de un rato- ¿Qué pasa?

La Sra. Weasley no contesto enseguida y miro de nuevo la escalera como si esperará que alguien apareciera de pronto. Harry, sentado junto a Ginny, volvió a intercambiar una mirada de extrañeza con su novia aunque estaba más que claro a quien esperaba la Sra. Weasley. No había necesidad siquiera de preguntar razones pues había tres platos generosamente servidos a la mesa y solo ellos dos estaban sentados. Tenían entendido que ya toda la familia había comido, exceptuando a Ron y era visible que ese hecho había preocupado a la matriarca de la familia.

-El solo está molesto-volvió a intervenir Ginny ante el silencio de su madre, tomando su tenedor al mismo tiempo para empezar a comer-pero sabes como es. En unos minutos estará aquí intentando comerse hasta los platos.

La Sra. Weasley suspiro entristecida y dejo de mirar la escalera para sentarse enfrente de Harry y su hija. Harry supuso que ella también había cambiado en ciertas cosas al darse cuenta de que en otro tiempo le hubiera gritado a Ron hasta hacerlo bajar, quisiera o no. Claro que quizás también, en otro tiempo, a Ron no le afectaría tanto no estar con Hermione como para no querer comer y aunque sí, se hubiera ocupado de disimularlo atragantándose del pastel de carne que preparaba su madre.

-Han estado mucho tiempo sin alimentarse bien-señalo la Sra. Weasley preocupada y con voz extraña-no puedo ni imaginar lo mal que debieron haber comido para verse…

Harry supo que se refería a Ron, Hermione y a él cuando la madre de Ginny se quedo callada, observándolo como si se hubiera dado cuenta de haber dicho algo imprudente. En su interior, una parte de él se preguntó si realmente se veía tan mal como algunos le daban a entender pero dejo a un lado esa pregunta para más tarde. La Sra. Weasley no aparto sus ojos pero Harry lejos de sentirse mal por eso, sintió una oleada de agradecimiento por la mujer que lo miraba con preocupación maternal.

-Si desea puedo subir a hablar con él-ofreció sinceramente a pesar de sentir como su estomago reclamaba a gritos algo de la deliciosa comida que tenía enfrente.

-¡Oh Harry querido! ¿Podrías? –exclamó la madre de Ron- No, espera no es buena idea. No quiero que tú también te quedes sin comer, los dos necesitan recuperarse después de todo lo que pasaron.

-No se preocupe Sra. Weasley-contestó Harry poniéndose de pie ante las quejas de su estómago- no tardaré, en un par de minutos bajaremos ambos.

Harry no espero una respuesta y se dirigió presuroso hacia la habitación de Ron. Mientras subía los escalones, escuchó como Ginny le explicaba a su madre toda la situación con el fin de calmarla e intentar convencerla de que su hermano no estaba tan mal como parecía.

Las voces de ambas se perdieron casi por completo cuando Harry finalmente toco la puerta de la habitación de Ron y entró antes de recibir respuesta. Comprendió que debía haberla esperado cuando su mejor amigo dio un salto en su cama para darle la espalda al mismo tiempo que se limpiaba lo que parecían lágrimas con la manga gastada del suéter que llevaba puesto.

-Em…- dijo incomodo, intentando sin éxito fingir que no había visto nada- Ron, tu madre insiste en que bajes a comer.

-No tengo hambre-contestó Ron de golpe pero con un tono de voz tal que Harry comprobó que hasta hace unos minutos estaba llorando. La madera de la ventana abierta crujió en ese momento y Harry observo a una lechuza revolotear insistentemente alrededor antes de ser alejada por los escudos y dirigirse al patio trasero. Le sorprendió un poco que pudiera acercarse tanto cuando antes no había visto ninguna pero no hizo ningún comentario. Ron ni se dio cuenta ni dijo nada y Harry sopeso por un momento la posibilidad de ir a ver de quien y para quien era la carta para dejar a su mejor amigo solo, si eso era lo que quería. Se arrepintió enseguida, al darse cuenta de que Ron seguía dándole la espalda pero empezaba a temblar ligeramente.

-Ron…-dijo de nuevo, armándose de valor para sentarse al lado de su mejor amigo mientras pensaba que decir.

Al hacerlo pudo notar como sus ojos azules estaban no solo vidriosos sino genuinamente húmedos y comprobó enteramente que estaba llorando. Una gran incomodidad, lo mismo que una enorme tristeza, invadió a Harry al ver a su mejor amigo así pero se dio cuenta de que no estaba tan mal como lo había visto cuando había destruido el horcrux así que hizo acopio de todo su esfuerzo para pensar algo que decir.

-Ella estará bien-dijo dudoso-no tienes que estar así.

-Sé que ella estará bien-le contestó Ron, alzando al mismo tiempo una carta arrugada en la mano-acabo de preguntárselo y contestó que no debo preocuparme…

Harry observó la impecable letra de Hermione en el sobre arrugado que Ron sostenía. Un par de palabras, escritas en pergamino, dejaban ver el inicio de una pequeña carta donde Harry pudo leer con dificultad que Hermione le decía que volvería al día siguiente y no debía preocuparse.

-También manda decirte a ti que no se te ocurra irte… -comentó Ron haciendo más esfuerzo para fingir que todo estaba bien. Harry pensó que era una postura estúpida ahora que ya había visto que algo malo pasaba pero no supo que decir. Miró de nuevo la carta como si ahí pudiera encontrar una respuesta y entonces, la terrible posibilidad de que Hermione hubiera terminado con Ron a través a través de ese pedazo de papel lo asalto de pronto.

-¡Ron!-dijo mucho menos calmado de lo que hubiera querido hacerlo- ¿Tu… ¿ella? … ¿acaso…?

Ron miró a Harry por primera vez directamente a los ojos ante su tono de voz asustado, limpiándose antes de nuevo con la manga el par de lágrimas que se le habían escapado. Harry le mantuvo la mirada sintiéndose extraño y sin poder quitar su gesto de terror del rostro por lo que Ron pareció comprender su preocupación en dos segundos y un tono rojizo se apodero de sus orejas al mismo tiempo que fruncía el ceño, incomodo.

-¡Demonios Harry!-exclamó dándole un golpe en el hombro- ¡No!... no es eso ¿Quién crees que soy? ¿Crees que soy tan idiota como para arruinarlo en tan poco tiempo?

Harry suspiro aliviado y dejo de maquinar planes en su cabeza para arreglar la relación de sus dos mejores amigos. Ron le sostuvo la mirada un segundo, aún bastante rojo pero con un gesto ofendido y divertido al mismo tiempo que hizo que los dos acabaran riéndose un par de segundos.

-¿Entonces qué sucede?- preguntó Harry de pronto cuando a él se le hubo pasado la risa, haciendo que su mejor amigo también se detuviera.

-Nada en especial-confesó Ron- es solo que Hermione tiene razón en estar con su familia… y eso…

Harry se dio cuenta de cómo su amigo se detenía al mismo tiempo en que sus ojos volvían a humedecerse contra su voluntad. Harry lo escucho maldecir antes de limpiarse de nuevo los ojos con la manga y quedarse callado, omitiendo la siguiente parte de su respuesta.

-¿Eso qué?-insistió Harry temiendo no tener mucho tacto pero decidido a que había cosas que debían hablarse aunque resultaran incomodas.

-No quiero decirlo-confesó de nuevo Ron cortante-no es falta de confianza-aclaro mirando a Harry- es solo que… es doloroso.

-Creo que debemos de aprender a decirnos ese tipo de cosas-sugirió Harry sintiéndose curioso, preocupado y a la vez ridículo- no es que vayamos a convertirnos en algo raro. Es solo que acabamos de sobrevivir una guerra, todos tenemos cosas que decir.

-De acuerdo. Dime tú una que tenga que ver contigo.

Harry pensó en la posibilidad de decirle a Ron que aún tenía pesadillas con los cadáveres que había visto al terminar la batalla o confesarle que había soñado una vez a Fred, antes de decirles a todos que Ginny era su novia. Sopeso asimismo confesarle que no se sentía con fuerzas de regresar a Hogwarts en un par de años o que realmente le apetecía dormir toda una semana, aunque eso significara privarse de alimentos. Lo que más estuvo tentado a revelarle, fue su sentimiento de culpabilidad por todas las muertes que no habían podido evitarse entre la batalla pero supuso que Ron diría que muchas de esas cosas ya las sabía o sospechaba. Pensó incluso en decirle a su mejor amigo que había descubierto algo extraño en George y sus sospechas sobre que era pero se detuvo; no era el momento de preocuparlo más.

-Lo haré-contestó finalmente-pero no ahora. Estamos hablando de ti en este momento.

Ron abrió la boca para replicarle pero finalmente pareció aceptar su respuesta como válida. Harry se quedó en silencio, esperando que dijera algo.

-Cuando Hermione dice que quiere estar con toda su familia-confesó Ron después de un rato, con un nudo en la garganta tan notorio que Harry volvió a asustarse un poco de lo que diría-me recuerda que nosotros jamás podremos volver a hacer eso. La familia nunca más estará completa… Fred jamás volverá a estar con nosotros.

Harry sintió que el nudo en la garganta de Ron se duplicaba para instalarse también en la suya. Había visto a Ron y a todos los Weasley, llorar la muerte de Fred pero eso no hacía más fácil verlo de nuevo. Se había sentido sumamente culpable en el funeral, en los días siguientes y ahora se sentía el doble al ver a su amigo así, con las barreras derribadas al completo gracias al dolor que sentía. La culpabilidad lo carcomió por dentro, al darse cuenta de que al presuponer a Ron su hermano lo había condenado a perder uno verdadero.

-Es mi culpa-dijo antes de poder detenerse y queriendo disculparse pero sin poder hacerlo. Su garganta parecía haberse cerrado e impedía que otras palabras salieran de su boca.

-Sabía que dirías una estupidez como esa-dijo Ron observándolo como si estuviera loco- y no, no es tu culpa Harry, deja de decir eso.

-Así lo siento. No sé qué más puedo decir-confesó Harry cabizbajo- quisiera poder hacer algo para remediarlo.

-Nadie puede hacer nada-contestó Ron volviendo a secarse los ojos con el brazo- eso es lo que me hace sentir miserable. No tiene remedio, no hay vuelta atrás. Fred está muerto.

-Quisiera poder hacer algo para remediarlo-repitió Harry y fue el turno de Ron de obsérvalo cabizbajo- Ayudarte de alguna manera a ti y a tu familia a superarlo.

-No puedes cambiar lo que pasó Harry- dijo Ron- y creo que todos, incluido tú, tardaremos tiempo para eso…

Los dos se quedaron en silencio, observando la ventana nuevamente mientras la tarde se instalaba por completo. Harry no pudo evitar pensar en lo rápido que había pasado todo el día, habían acabado prácticamente pasando toda la mañana en San Mungo después de que Neville y Luna les recordaran su existencia la noche anterior en la cena y ahora estaban ahí, un día más después de la guerra sintiéndose tristes y sin Hermione. La lechuza que Harry vio un poco antes volvió a revolotear muy cerca de la ventana y Harry la siguió con la mirada, tentado a tomar la carta pero decidido a no hacerlo por seguridad. Ya se encargaría de decirle a Kreacher que se la diera, cuando el elfo revisara que no tuviera nada raro.

-Ahora que lo pienso-comentó Ron-sí podrías hacer un par de cosas para mejorar todo.

Harry dejó de observar a la lechuza y giro a ver a su mejor amigo. Ron parecía bastante incomodo pero decidido.

-Uno-explicó mirándolo- podrías dejar de echarte la culpa de todo…

-Yo no…

-Y dos-siguió Ron como si no lo hubiera escuchado- no vuelvas a mencionar la tontería de irte porque "no eres parte de la familia". Si quieres mudarte tendrás que inventar una mejor excusa porque bien sabes que eres un hermano más para mí y mamá y papá te consideran otro hijo aunque jamás hayan hecho papeleo para adoptarte formalmente.

Harry sonrió agradecido sin saber que decir y Ron le dio un golpe amigable.

-De acuerdo- dijo como toda respuesta- ahora… ¿bajamos a comer?

-Ve tú-contestó Ron pasándose por la cabeza el suéter con las mangas húmedas- yo necesito buscar algo más que ponerme.

-Bien, te veo abajo

Ron asintió al mismo tiempo que buscaba entre una montaña de ropa y Harry entrecerró la puerta al salir. Bajo a la cocina en un par de pasos, sintiéndose un poco más animado y al entrar observo como Ginny parecía estar esperándolo con su plato casi intacto mientras la Sra. Weasley se ocupaba de decorar un pastel recién horneado con el que seguramente se había entretenido haciendo mientras hablaba con su hija.

-¿Está bien?-preguntó ansiosa, dejando el betún a un lado y mirando a Harry

-Sí-contestó el sentándose y observando como la Sra. Weasley hacia una floritura con su varita para calentar su comida-gracias, ya baja solo estaba buscando un suéter.

-¡Oh, Harry! ¿Qué haríamos sin ti? Muchas gracias

-No hay de qué-contestó Harry tomando su tenedor ansioso mientras Ginny le dedicaba una radiante sonrisa.

-¿Qué le dijiste?-preguntó en un susurro su novia y Harry se metió un bocado de comida antes de contestarle.

-No mucho… en realidad, casi nada.

Ginny sonrió sin preguntar nada más y sonrió nuevamente. Harry sintió como apretaba su mano un segundo, antes de seguir comiendo contenta.

-¡Ronald Weasley-gritó la Sra. Weasley después de unos minutos-baja ahora mismo a comer o no me hago responsable si tu plato no…!... ¡¿Qué hace una lechuza aquí?!

Harry dejó de comer a tiempo para ver como la lechuza que había visto revolotear en la ventana del cuarto de Ron, bajaba las escaleras con prisa y se dirigía a él decidida. Ron venía detrás de ella, intentando atraparla, mientras que Kreacher se aparecía en medio de la sala con el mismo propósito. La Sra. Weasley intento ayudarlos sin éxito pero la lechuza esquivo a los tres magistralmente y llegó hasta Harry, quien la tomo antes de detenerse a pensar que no debía hacerlo.

-¡No!-grito Ginny a su lado- ¡Puede ser peligroso!

Pero Harry, al ver el sobre, supo que no era nada peligroso y negó con la cabeza. Un par de sellos postales estaban mal puestos y una dirección familiar se leía ahí casi en el mismo lugar. La lechuza se quedó un momento observándolo, como esperando a que le diera algo.

-¿De quién es?-preguntó Ron llegando hasta él corriendo- ¿Y por qué no se va la lechuza?

-¿Es algo malo?-preguntó Ginny ante el silencio de Harry mientras la Sra. Weasley y Kreacher lo miraban deseosos de quitarle la carta y analizarla.

-Yo diría más bien que es algo asombroso-respondió Harry anonadado, mirando a la lechuza pequeña que lo miraba también expectante- porque creo que no solo Dudley consiguió escribir y mandarme una carta sino que tengo la sospecha de que le ordeno a la lechuza que esperara mi respuesta.