Hola a todos : ) Muchas gracias por dejar sus comentarios sobe el capítulo anterior, me han encantado, varias cosas van a empezar a suceder a partir de ahora así que mantenganme al tanto de sus opiniones.
Respecto a eso que me comentan de que necesitan una linea para que el cambio de escenario sea más llevadero, me temo que no puedo incorporarlo porque debí haberlo hecho desde el inicio, pero prometo tratar de hacer las transiciones entre escenarios más sencillas.
Les recuerdo que la publicación del viernes va a ser doble así que cuando terminen de leer el 25, sencillamente podrán continuar con el 26 en vez de odiarme.
Capítulo 24:
Deseo de cumpleaños.
-Estoy segura de que Emma no quiso decir esto. –Regina se encontraba de brazos cruzados en la pequeña sala de la casa.
-Tú misma me explicaste sus intenciones. –Maléfica igualmente tenía los brazos cruzados y la mirada vidriosa, caminaba de un lado a otro por la pequeña habitación con pisos de madera. Las dos estaban a puerta cerrada.
-Eso no quiere decir que puedas traer a la reina de los páramos del sur a mi casa, ¿Quieres iniciar una guerra? Tú tienes un palacio, no hay espacio para una persona más.
-¿Qué se suponía que hiciera?
-Devolverla a donde pertenece, es una reina con responsabilidades.
Emma:
Al parecer, a penas has dejado el palacio de Aurora, ella ha decidido perseguir su destino porque Maléfica la ha encontrado vagando en el camino a su palacio. Podrás pensar que es sensata y que la persuadió de que tiene un pueblo que reinar, que tiene responsabilidades…. O si eres romántica podrás pensar que la llevó a su palacio y que se reconciliaron por los años separadas.
Pero no. La ha traído a mi casa.
¿Tienes idea de las implicaciones morales y sociales que eso involucra? Maléfica es idiota y ahora corremos el riesgo de que se inicie una guerra. En lo que al mundo respecta (por que no conocen la historia) lo que se pensará es que Maléfica se robó a la esposa de Felipe, así es, Maléfica secuestrando a Aurora por segunda vez. Y yo estoy implicada. FABULOSO. Estoy realmente molesta.
Traté de convencerla de que volvieran a su palacio pero argumenta que no desea volver al lugar de dónde Aurora huyó en primer lugar, ¿Cómo pelear contra eso? A veces pienso que sabe exactamente qué cosas decirme porque es consciente de que yo no regresaría al palacio de verano por los recuerdos.
De cualquier forma ahora estoy atrapada en esta situación que obviamente Maléfica tendrá que solucionar porque tengo mis propios asuntos, por ejemplo: La señora Potts enseñándome a cocinar ¿La vida se puede volver más bochornosa conmigo? Parece ser que tengo un talento natural así que no te sorprendas si tu próxima tarta de cumpleaños es hecha por mi (Aurora me ha contado que incluso soplaste una vela (que cosa más extraña)), ¿Te gustaría eso? Podría enviarla.
Regina.
Emma tenía una gran sonrisa en el rostro mientras leía, en algún momento entre el cuarto y el sexto mes con Aurora la había perdonado, definitivamente soñar con ella cada noche no le ayudaba a mantener ningún tipo de rencor pero no lo había admitido ni siquiera para sí misma hasta leer esa carta y ahora era únicamente su orgullo el que susurraba el nombre de Regina al cuervo y lo observaba volar hacia el horizonte.
-¿Han solucionado las cosas? –David quiso saber ocasionando que diera un salto.
-¿Cómo sabes de eso? –Inquirió extrañada.
-Graham me contó una parte y Anastasia lo que Drizella le contó. ¿Has vuelto porque la has perdonado? –Continuó con curiosidad acomodándose a su lado.
-He vuelto porque Aurora tenía cosas que hacer y no voy a discutir nada más. –Respondió con determinación.
-Bien… tú madre quiere verte.
-¿Hice algo malo?
-No, quiere planear una fiesta para tu próximo cumpleaños.
-No por favor, no, papá, soplé una vela, dejé que cantaras… ¿Por qué me hacen esto? ¿Quién planea una fiesta con casi un año de anticipación?
-La he convencido de que invite a todas las personas en el reino.
-¿A todas? –Alzó la vista interesada y David sonrió ante la semejanza que tenía con su madre.
-A todas, es una lástima que no hables con Regina.
-Aunque hablara con Regina, seguramente ese día sería el que sacudiría sus libros o catalogaría sus pociones. –Se quejó amargamente cruzando los brazos… -Hablando de pociones… ¿Cómo te sientes, padre?
-Bastante bien, cielo. –Dijo con una suave sonrisa y Emma sencillamente supo que su padre estaba mintiendo.
-Oh…
-¿Regina?
-Aurora, no me apetece hablar contigo, te he dejado vivir en mi casa, pero nada más.
-Voy a arreglar una reunión con Felipe… aclarar las cosas. –Se justificó.
-No me importa lo que hagas o dejes de hacer con tú esposo, Aurora, tienes un reino a la deriva mientras hablamos.
-El sur está mucho mejor sin mi… todos lo saben, necesitan una reina noble que ame a las criaturas mágicas… yo sólo… yo no sé cómo hacerlo.
-Fabuloso… otra mujer de la realeza que se rehúsa a su destino.
-Bueno… a diferencia de Emma… yo soy realmente mala en el trabajo.
-No eres mala, eres egoísta, sabes exactamente lo que tu pueblo necesita pero no quieres, no quieres ser la reina de los páramos del sur.
-Puedes ir y reinar tú. –Sugirió y Regina soltó una risa irónica mirándole con fastidio.
-Emma ya no está molesta contigo, ¿Lo sabes?
-Claro que no lo sé, la mujer no me escribe.
-Bueno tu…
-Sí, Aurora yo me lo busqué.
-¿Por qué dejaste de escribir?
-Cometí un error con ella y parece que me está castigando por todo mi pasado. –Admitió con amargura y Aurora sonrió mientras se ponía a su lado. –No dije que podías sentarte.
-Me has dejado vivir en tu casa y sabes bien que no fue "un error", tenías mucho tiempo tratándola como niña, ahora es una adulta, no la reconocerías y ella te ama… -Y apenas escuchó eso último se puso de pie y salió de la habitación, todos parecían estar al tanto de eso menos ella.
Corazón:
Soy consciente de que por razones que conciernen a tus emociones estás en un momento en el que te comportas como idiota; no me malinterpretes, lo aplaudo completamente, Regina merece todos y cada uno de los desplantes que le estás haciendo porque: afrontémoslo, hay cosas evidentes sucediendo y el que elija irse por la tangente es para matarla, o en tu caso, cortar la comunicación, sin embargo el hecho de que envíes de regreso al ave todas las mañanas es un acto pretencioso e igualmente romántico que nos tiene completamente convencidos de que ambas son igualmente idiotas así que por favor, espabílate y empieza a contestar las cartas, compórtate como la mujer madura que sabemos que eres.
Pd: Su cumpleaños es en tres días.
Maléfica.
-¿Cumpleaños?
-Todos cumplen años alguna vez, princesa, la reina nunca lo ha celebrado ¿Lo está celebrando? –Anastasia acomodaba su plato de avena en la mesilla junto a su cama.
-La carta no dice que lo esté celebrando, sólo que va a ser en tres días, ¿Cuántos años cumplirá?
-Creo que eso no es relevante, su alteza. –Drizella interrumpió mientras entraba con sábanas limpias. – Es decir, sabemos que los años no pasan por ella, ¿No? Es una fecha simbólica.
-¿Qué le debo comprar?
-Tal vez debería envolverse en papel para regalo y atarse a la pata del ave. –Bromeó la cocinera.
Regina:
La otra noche he soñado que estabas en la banca de piedra bajo tu manzano, el día era cálido y el viento no soplaba, la luz era nítida y yo sólo estaba ahí, hipnotizada ante la imagen de ti leyendo un pequeño libro con pasta de cuero; cómo siempre tú te dabas cuenta de que yo estaba ahí, no porque yo hiciera ruido, ni porque estuviera en tu rango de visión, sino porque tú sencillamente sabes esas cosas cuando se trata de mí y nuestras miradas se encontraron por una eternidad antes de que dejaras caer el libro y corrieras a mis brazos…
Ha sido uno de los mejores sueños que he tenido y se ha sentido real, ya sabes, salvo por la parte de que eres una reina y no sería propio de ti correr, pero me ha encantado el entusiasmo, al menos en mis sueños no eres completamente evitante; así es lo he dicho, eres evitante. Pero te amo y he decidido volver a escribir, porque siento que esto me duele más a mí y francamente te necesito y parte de esa necesidad, al menos a mi criterio es hacértelo saber diariamente.
A estas alturas de mi vida y habiendo vivido dieciséis años contigo, aún me parece increíble la cantidad de cosas que pasé por alto o que di por sentado, o que yo consideraba normales como mi educación, solo sé que te encargaste de que se hiciera un trabajo maravilloso en el reino y ahora aquí estoy yo, parcialmente y de forma no oficial tratando de llenar las altísimas expectativas que dejaste, nunca habrá nadie como tú y yo lo escribiré en los libros, si mi reinado va a ser algo inminente todas las partes de esta historia quedarán a la luz y sabrán que realmente vale la pena luchar por ti… yo quiero luchar por ti.
Aún no tengo bien claro de cómo funciona esto, pero después de haber tenido ese sueño recordé que solías resguardarte de todos bajo el manzano, es una realidad que no es cómodo llevar un árbol a todos lados (no es práctico), es por eso que dentro de este sobre encontrarás un pequeño obsequio, quiero darte un trozo de comodidad para que puedas disfrutar cualquier lugar del reino; realmente espero que te guste, pasé una tarde entera con el joyero mientras lo hacía, deseo que mi obsequio y carta te saquen una sonrisa y que independientemente de esto pases un feliz cumpleaños; sé que no celebramos esta fecha, sin embargo cualquier excusa es buena para retomar las cartas, la escritura, dar un obsequio y recordarte lo mucho que te amo. Mis pensamientos están siempre contigo
Emma.
Maléfica, Aurora, Chip y Graham estaban tras la puerta de la habitación de la reina, Regina nunca cerraba su puerta, sin importar qué, siempre podían estar todos al tanto de cualquiera que fuera la situación, pero ahí estaban, excluidos.
-Vamos, ¿Por qué haces esto? –Maléfica golpeaba la puerta y podían escuchar a Regina moviendo papeles de forma ruidosa.
-No haga algo de lo que se pueda arrepentir, su majestad. –Chip sonaba preocupado.
-¿Tiene a Emma ahí dentro? –Era la primera intervención de Aurora y se sentía llena de curiosidad.
-¡Váyanse! –Gritó agitada
-¿Qué sucede, Regina?
-Emma escribió. –Respondió y fue suficiente para que Maléfica hiciera que los demás curiosos volvieran a sus tareas.
-Dejémosla un rato.
Emma:
Tu carta me ha tomado completamente por sorpresa, incluso he querido aparecer por el palacio de verano y correr hacia ti… después de todo ya no soy reina y hace un tiempo que el protocolo ha dejado de importarme, te costaría reconocerme y tal vez perdería el encanto… no había pensado en eso.
Debo decirte que me han hecho regalos toda mi vida pero ninguno pensado en mis intereses y sinceramente me has dejado sin palabras, apenas si puedo contener mi dicha, te extraño, te necesito, te amo tanto Emma, realmente lamento haberte hecho sentir pequeña cuando eres lo más grande que me ha pasado, estoy muy apenada por haberte molestado en primera instancia y no volveré a actuar como si nada sucediera, es evidente que hay algo ocurriendo, algo que yo no quería ver y aparentemente todos notaban, eso que debemos solucionar aunque no estoy muy segura de cómo proceder y necesito tu ayuda para hacerlo.
Me he hundido en tus cartas, buscando respuestas y notado que has sido clara a lo largo del camino y yo más que ciega… pero, ¿Cómo no ser ciega? ¿Cómo no tener miedo, Emma? Por primera vez en mi vida me encuentro completamente aterrada de lo que yo pienso, de lo que tú sientes… de lo que los demás puedan decir.
Regina.
-¡Por Merlin! –Exclamó Anastasia al ver a Emma en la cocina antes del amanecer cortando vegetales. -¿Qué cree que hace? ¿Piensa envenenar al palacio?
-Yo sé cocinar. –Se defendió con indignación.
-Usted sabe seguir instrucciones, eso es completamente distinto… La reina respondió a su carta, ¿Cierto? –La curiosidad siempre mejoraba su ánimo.
-Yo siempre me levanto temprano.
-A luchar, a vencer a alguno de los pobres guardias desde que su padre sólo la entrena una vez por semana a medio día, no a cocinar, usted sólo cocina cuando hay emociones de por medio. Sí no me dice qué sucede en tres segundos voy a sacarla de aquí.
-No me puedes sacar de aquí, Anastasia, soy la futura reina, puedo exiliarte.
-Uno…-Contó.
-Esto es un ultraje, me siento ofendida…
-Dos… -Prosiguió tomando una sartén y Emma pudo jurar que Lucifer le miraba de forma burlona desde la alacena.
-¡Bien! Sí, Regina respondió, amó el regalo que le envié y dijo… dijo que estaba asustada por… por, por sus sentimientos y los míos… no fue exacta, es decir, no especificó a que se refería pero no soy estúpida ni evitante y si me pongo a pensarlo ahora entiendo por qué dejó de escribir… y también por qué se siente conflictuada, una cosa es que yo sólo quiera ser correspondida y otra que yo no quiera ver el peso moral con el que carga.
-Oh cielos… ¿Qué le va a escribir? –Respondió con genuina emoción soltando el sartén y sentándose en un banquillo a su lado. –Deje de cortar verduras, por todos los reyes y vaya por sus hojas y tinta.
Regina:
Me encuentro compensada por aquella ocasión en la que te quedaste con mi cuervo con tus palabras en la carta anterior, incluso he pasado la noche en vela y antes del amanecer he tenido que ponerme a cocinar para poder acomodar todo lo que pasaba por mi mente… ¿Te molestaría aparecer por aquí? Realmente me encantaría tener esta conversación frente a frente, no te puedo obligar a venir al palacio de verano pero podemos encontrar un punto intermedio.
Entiendo la parte del peso moral pero aun así me molesta que los libros no cuenten este tipo de historias, ¿Por qué lo hacen? ¿No quieren incomodar? Lo único que hacen es perpetuar la ignorancia, el miedo y las inseguridades y me deja a mí aquí en la cocina, escuchando como Anastasia cocina mientras yo escribo esta carta en la que sólo me puedo preguntar… ¿Cómo fue que Regina al fin vio lo que traté de decirle todos estos años? Y un aterrador ¿Ahora qué? ¿Debo alejarme de ti? Porque es verdad una cosa: sólo consideré todo este tiempo mi propio sentir y tú puedes estar sencillamente horrorizada, lo cual me aterra, pero lo entendería.
Emma.
-Es increíblemente tierno. –Maléfica acababa de leer la carta en voz alta.
-Emma es tan cursi, voy a vomitar. –Expresó Chip desde el diván con un libro en las manos y continuó su lectura antes de que la reina lo fulminara con la mirada.
-A mí me parece muy dulce, creo que le esperan cartas llenas de cosas muy sinceras a Regina. –Aurora expresó distraídamente, se encontraba mirándose al espejo, tratando de descubrir cómo peinarse a sí misma sin ayuda.
-Si me permiten opinar. –Interrumpió Graham desde la terraza donde se encontraba aplicando laca transparente al marco del ventanal. –Deberían traerla, me hace falta una buena pelea. – Concluyó y Regina sólo pudo ocultar su rostro entre sus manos.
-Ustedes no entienden.
Emma:
¿Horrorizada? Tú sabes bien cómo horrorizarme y créeme que esto no lo hace, lo que esto me hace es sentir que respiro muy rápido… o muy lento y que estoy mareada y las habitaciones de mi casa son más pequeñas de lo que realmente son y sólo deseo salir al jardín y hacerme un ovillo entre los manzanos.
Respecto a tu pregunta de cómo me di cuenta, pues te diré: fui acorralada por Maléfica, Graham y Chip, y este último ha dicho unas palabras que han hecho que varios nudos que no sabía que tenía en mi cabeza se desataran y la venda de mis ojos callera por completo… y usualmente cuando una persona tiene una revelación de este tipo se siente relajada y feliz pero yo estoy tensa, grito, sin mencionar que vivo con la constante preocupación de tener a Aurora, aprendiendo a cocinar y a vestirse por sí misma…. Es increíble que existan personas tan inútiles pero realmente no voy a juzgar.
Sobre encontrarnos a medio camino, tengo que decir no. No me siento lista para verte, cariño y no es nada malo ni tiene nada que ver con esto, es sencillamente el hecho de que me he vuelto una cobarde.
Una cosa si es cierta, tú tienes responsabilidades como futura reina que debes cumplir y yo… tengo mucho miedo.
Regina.
-Ella literalmente dijo que no quiere verme.
-Dijo que no está lista. –Drizella le ayudaba a Emma a ponerse su pijama y le fue inevitable soltar una risa pues acababa de leer como Regina se quejaba de las personas incapaces de vestirse por sí mismas.
-Pero ¿Por qué? ¿Para qué tiene que estar lista? Sólo soy yo, vivimos juntas muchos, muchos años…. Solo soy yo.
-En esa cabeza llena de datos e inteligencia… ¿No se le ha ocurrido pensar que ya no "Sólo es usted"?
-¿A qué te refieres?
-Ella vivió con una niña, tiene años sin verla y en su mente aún usted es esa niña, hay dos Emmas, la de las cartas, que es una adulta, y la niña con la que vivió y no sabe realmente como concebirlas a ambas como una sola persona. Además, la reina la ama.
-Claro que me ama, rompió la maldición del invierno.
-Oh, no… me refiero a que lo hace de la misma forma especial, en que usted lo hace.
-Por supuesto que no, y fue egoísta de mi parte pensar que podía ser correspondida, no puedo obligar a nadie a que me ame, tú misma lo viste, la carta dice que la hago que no pueda respirar y que sienta que las habitaciones son pequeñas y que… -Leyó de nuevo el primer párrafo para recuperar la información y concluyó. –Y quiere hacerse un ovillo.
-Eso no es lo único que dice la carta. –La reprendió.
-¿Y qué se supone que haga?
-Escribir.
Regina:
Te amo… no sé exactamente cuándo comencé a hacerlo pero es probable que lo haya hecho toda mi vida… ¿A quién quiero engañar? Claro que te he amado toda mi vida, sólo que no cómo te amo desde hace un tiempo… no sé exactamente cómo explicarlo. Nunca puedo dejar de pensar en ti, siempre estoy esperando tus cartas… apareces en mis sueños todas las noches y esos sueños son lo único que me ayuda a soportar el no poder mirar tus ojos, los cuales son más profundos y brillantes que el cielo nocturno, esos sueños son lo único que me ayuda a no ansiar tus abrazos y el sonido de tu voz… a lo largo de mi vida pasaste de ser un adulto distante a la única persona en la que yo pude confiar… En este camino me doy cuenta de que puedo estar sola, puedo sobrevivir y soy fuerte… pero aun así no deseo nada más que tenerte a mi lado.
Esta carta es arriesgarme a que dejes de escribir nuevamente, sencillamente porque estoy vaciando mi corazón en el papel y puede ser demasiado para soportar pero debo admitir que en este caso mis razones son egoístas, soy yo quien ya no aguantaba un segundo más con esta información dentro de mí.
No quiero a cualquier mujer, te quiero a ti y no ha habido nada más doloroso para mí que el hecho de que me entregaras a mis padres como un objeto sin considerar en absoluto mi opinión: Te amo y quiero estar contigo.
Emma.
Mientras Regina leía la carta había pasado de sentirse completamente sonrojada y acalorada a llorar como una niña pequeña con el último párrafo… no había nada más doloroso para ella tampoco y se repetía una y mil veces a si misma que era porque así debían ser las cosas, pero con el corazón de Emma finalmente decodificado en una sola carta sus razones parecían quebrarse contra el suelo como una vasija de porcelana…
Emma:
Cariño, yo te amo a ti, apareces en mis sueños de forma abrumadora y dolorosa, despertar es un martirio y preferiría dormir por siempre, me encantaría tener la fuerza emocional para ir a buscarte pero no la tengo… mi mente no me lo permite, mi amor por ti no es correcto… es… es perverso y lo sé porque yo era una niña como tú cuando me han obligado a casarme, él era mucho más grande y yo soy mucho más grande que tú, sólo conocí el sufrimiento y la desdicha… la reina malvada surgió en el momento en que fui forzada a ser su esposa y aún siento el miedo y la incertidumbre corroerme sólo de pensar en eso a pesar de que han pasado los años, a pesar de que me convertí en una mujer fuerte y completamente independiente… siempre existirá en mi interior el recuerdo de ese monstruo… yo soy un monstruo y tú eres la luz… créeme, lo sé de primera mano y no voy a corromperte incluso si eso es lo que tú piensas que quieres, eres muy joven y estoy segura de que encontraremos la forma de que seas feliz con alguien.
Regina.
-Regina está siendo egoísta. –Emma tenía casi una hora en silencio observando a Anastasia cocinar quien casi se había olvidado de su presencia.
-Sí… ¿La va a forzar a que no sea egoísta?
-Eso sería egoísta. –Respondió y pudo ver en el gesto de la mujer que esta no veía el problema. – ¿Cómo puedo demostrarle que no estoy siendo obligada a nada? Yo la quiero desde antes de que ella lo notara, ella debería sentirse amenazada por mí.
-Tal vez así es.
Regina:
Te conozco, conozco a quien yace detrás de la reina fuerte y aterradora a la que todos respetan, a la mujer sensible y frágil… No recuerdo mucho de la vez que me congelé pero si recuerdo que te seguí hasta un prado antes de perderme, montabas a Rocinante y creo que fue ahí cuando yo decidí que amaba a los caballos, me recuerdo a mí misma entre arbustos con el cuerpo contra el suelo escondida… observándote en soledad, siendo tú misma… rota y no fue tu fragilidad lo que me hizo amarte sino tu capacidad de sobreponerte, de imponer y de cambiar el mundo.
Yo decidí que te amaba, tú no me has obligado, jamás lo harás y sé que tienes miedo, tal vez a mí.
Yo no te voy a obligar a nada.
Emma.
Regina miraba hacia los manzanos desde la ventana del cuarto de alquimias, Chip estudiaba Historia de Reyes sentado a la mesa con el gran libro de cuero y ella detenía la carta entre sus manos con la frente pegada al cristal… Entre los arboles yacía Maléfica con Aurora, ambas estaban juntas, echadas lado a lado en el pasto y podía observarlas riendo… si cerraba los ojos incluso podía escucharlas, envidiaba sus manos unidas… las miradas que se daban en el desayuno… envidiaba el hecho de que una nueva habitación no hubiera sido necesaria para la joven reina.
