Capítulo 5
Fue aquel día…
_Las almas que habitan en este pueblo, son… tu familia? – el hombre de cabello largo y cano se acercó suavemente al muchacho que se encontraba entre el vestigio de lo que alguna vez fue un pueblito.
_Sorprendido? Entonces puedes verlas? – lo miro con leve interés, boto un hondo suspiro y prosiguió – Tienes razón, las almas de los habitantes de este pueblo que hasta hace poco tiempo poseían un cuerpo y una vida normal, sin embargo… ahora no se diferencian mucho de la basura.
Su mirada era orgullosa, no tenía debilidad alguna, ni siquiera aparentaba, ya no tenia nada que sentir simplemente.
_Anciano, debes ser cuidadoso ya que uno nunca sabe cuando le llegara la muerte.
_Muchacho, cual es tu nombre? – le dijo ignorando sus ultimas palabras.
_Mi nombre ehh? – se levanto rápidamente y de un salto se lanzo hacia el hombre con intenciones de lastimarlo – Manigoldo! Viejo estúpido debiste ser mas cuidadoso con tus recorridos, - se aferro de algo – fue muy fácil, siento lastima por ti pobre diablo, soy un mensajero de la muerte.
_Dudo que el dios de la muerte haya admitido a un crio como tu de mensajero, eso arruinaría su reputación – lo tomo fuertemente del brazo y lo levanto tal cual animal caído por la caza – supongo que lo de que una vida es solo basura es lo que significa para él.
Al forcejear se rasgo una parte de la túnica del anciano dejando ver una indumentaria dorada, esto no paso desapercibido para el chico de cabello azuloso.
_Ahora entiendo, es mi hora, si vas a matarme hazlo rápido, quieres vejete?
"Este muchacho siendo tan joven ha visto innumerables muertes, debido a eso tiene ese modo de pensar"
_No entiendo lo que estás diciendo, hace tiempo muchos compañeros míos murieron, si recuerdo esa escena tal vez ellos si formaron parte de la basura sin embargo yo se que ellos vivieron para morir, pelearon para alcanzar el límite de sus vidas… por la mía –lo miro fijamente, parecía ser que el chico comenzaba a entender aquellas palabras – fueron solo un grano más en la montaña de basura, justo como es la tuya en estos momentos.
_Y eso que! – dijo tercamente – si no fuera parte de esa montaña de basura donde más lo sería?
_Del universo, cada una de nuestras vidas es diminuta, pero cada una es parte del universo, si podemos entender esa sensación de calor cualquiera puede hacer de su vida un destello.
_No lo entiendo… - había incertidumbre en su mirada.
_Si tu quieres entender su significado – lo soltó de súbito – vendrías conmigo muchacho?... vendrías conmigo al santuario?
_De ese modo trajo a Manigoldo al santuario patriarca?
_En efecto Lugonis, un chico con un pasado tormentoso, desde el primer momento en que lo vi note su potencial, debo admitir que es difícil lidiar con él pero aprende rápido, será un buen santo dorado – lo miro a los ojos – al igual que Albafika.
_Supe que ya tomó su decisión, no puedo estar feliz del todo, le espera un camino difícil, me gustaría saber como logró convencerla.
_Yo no hable con ella, de hecho nadie la obligo, solo tuvo que hablar con otros aprendices y conocer sus motivaciones.
_Conoció a los demás aparte de Shion? – estaba sorprendido, podía ser peligroso mas que mal la niña vivía entre el veneno.
_Solo a Degel y en estos momentos debe estar hablando con Manigoldo.
_Lo mando a hablar con ella?
_No, solo sus caminos estaban destinados a encontrarse.
_Intentaste atacar a el patriarca! , eres un salvaje – no se imaginaba esa situación, era inverosímil.
_Ya te dije, no tomo en cuenta demasiado los rangos, yo solo quiero hacerme fuerte.
_Por eso aceptaste ir al santuario.
_Por supuesto, para que más?
_Hay mas motivos por los cuales uno quiere hacerse fuerte – pensó en sus motivaciones, definitivamente eran distintos a los de aquel chico.
_Como cuales? – le dijo irónicamente.
_Proteger a personas inocentes.
_No me importa, cada uno se protege con sus propios medios, el más débil perece.
_No todos pueden protegerse y no por eso tienen que morir – le dijo molesta, le estaba comenzando a fastidiar.
_Somos muy distintos pequeña flor – se acerco a ella y la miro a los ojos – su expresión era dura o por lo menos eso quería aparentar.
_No me llames así – podía ser cortes y hasta suave pero no por eso no tendría carácter para hacerse valer.
_Como quieras – le dio la espalda nuevamente.
_Tengo que irme – se volvió a soltar el cabello – hasta la vista, Manigoldo.
_Ten cuidado, hay muchos animales salvajes en este bosque.
_Lo tendré en cuenta – se dio cuenta que quizás el chico no era malo del todo – gracias.
De ese modo se fue rápidamente del bosque, sentía que debía estar lo más pronto posible en casa, sintió una presencia familiar en los aposentos del patriarca.
Mi padre…
Tomó los atajos pertinentes hasta piscis y espero pacientemente, estaba agitada, había corrido demasiado en poco tiempo.
De pronto sintió pasos, ya sabía quien era, del umbral de la puerta que daba con el templo del patriarca apareció esa silueta alta y familiar.
Sin pensarlo se lanzo a sus brazos, lo abrazó con añoranza, lo había extrañado tanto, levanto su mirada y vio aquellos ojos serenos y comprensivos.
_Padre, por fin llegaste! , te había extrañado tanto.
_Y yo a ti querida, lo siento por no avisarte sobre mi misión.
_No importa, creo que a la larga me sirvió, para tomar decisiones – le diría su decisión.
_Eso es muy bueno, entonces, cuál es tu decisión Albafika?
_Quiero que me entrenes, quiero ser un santo para proteger a Athena y a las personas inocentes.
Lugonis sonrió, aquellos sentimientos sinceros y puros lo conmovieron, por otra parte sintió tristeza, lo más probable es que su querido tesoro se transformara en un ser solitario al igual que él.
_Sabes que no será sencillo, quizás algunas veces quieras desistir.
_Lo sé, pero no renunciare a mis convicciones, quiero servir de algo, si puedo proteger a los débiles lo hare gustosa.
De ese modo Albafika paso de ser aquella niña que cuidaba las flores de piscis a ser la nueva aprendiz de santo, ni ella sabía las cosas que le depararían en un futuro.
