Hola! Se que es un poco tarde pero les traigo el capítulo 29 del fanfic : ) espero que sea de su agrado.

Espero que tengan muchas dudas y me las manifiesten, aunque también espero que el capítulo 30 las pueda contestar.

Así que nos vemos el viernes.

"TheWonderlandFreeT456" He respondido a tu inbox : )

Para todos: Mi twitter es "rebevividreams" y contesto al instante.

(trigger warnings: Se trata intento de abuso sexual en este capítulo)


Capítulo 29:

No tan Encantador.

Graham apareció a las puertas del palacio de verano, con la pequeña bolsita de cuero en sus manos y el manual de instrucciones guardado en su cintillo y a penas la nube purpura de magia de Regina se dispersó, caminó hacia la entrada.

-Tengo una audiencia con el Rey David, el me espera. –Le informó al guardia quien abrió la puerta sin revisar porque había conocido al hombre de toda la vida y confiaba en su palabra, enseguida Gastón lo guio por los pasillos hasta la biblioteca, en presciencia del Rey quien no lo esperaba pero de una u otra forma entendía que debían encontrar el modo de llegar a ellos de forma pasiva.

-Cazador. –Saludó. –No creí que Regina seguiría con esto después de lo que le dije… ¿Puedes decirle que lo siento mucho? No quería asustarla… no quería que desapareciera.

-Su majestad. –Respondió. -Dudo mucho que usted tenga algo que ver con la ausencia de la reina. –Sonrió, puso la bolsa de cuero sobre la mesa y le entregó en la mano el manual. – Ha confeccionado unas nuevas, de antemano se disculpa, ahora hay más instrucciones que debe seguir.

-Hazle saber que ella siempre es muy clara y que nunca he tenido problema siguiendo sus instrucciones. Es la mejor.

-Pues es bastante mandona… -Dijo al aire.

-No hables mal de Regina… ustedes son todo lo que tiene. –Se quejó y Graham sonrió, por un instante sintió que hablaba con Emma. – Y… ¿A qué te refieres con que yo no tengo nada que ver? ¿Fue por el ataque de mi esposa? Blanca lo siente mucho… llévame contigo quiero hablar con ella.

-Eso no, Emma tiene años deseando ir y la reina no lo ha permitido, no hay forma de que usted tenga la primicia, pero le haré saber que desea una audiencia.

-Agradecería que hicieras eso… ¿Sabes por qué Regina se fue? ¿Al menos sabe que Emma se va a casar con Baelfire?

-Claro, me parece que hemos confirmado nuestra asistencia la Reina Aurora, el joven Chip y yo.

-¿Y Regina?

-Me parece que ese día tiene que reacomodar sus pociones, además todos saben que el inicio del otoño significa cosecha, debe supervisar, después de todo son sus manzanos.

-Estás mintiendo.

-El otoño realmente es la temporada de cosecha. –Se defendió con una sonrisa.

-Sobre lo otro. ¿Regina aparecerá a la mitad de la ceremonia y se robará a la novia? Creo que vi una película así.

- ¿Una qué?

-Oh… nada, cosas del otro mundo. ¿Eso hará?

-Es un tanto más complicado su majestad.

-¿Entonces confirmas que hay algo sucediendo? ¿Por qué se fue? ¿Por qué dejó a Emma así? No puede estar jugando con mi hija como si fuera cualquier cosa, ¡Dile eso! –Argumentó agitado y enseguida comenzó a sentirse mareado por el esfuerzo y necesitó sentarse.

-Tranquilo, su majestad, ¿Usted confía en Emma?

-Claro que confío en Emma, es mi hija… -Se defendió aún sin poder recuperar el aliento e instantes después entró Blancanieves por la puerta.

-David, te necesitamos en el salón, Emma va a… ¿Qué sucede? –David estaba sentado, su frente sudada y se notaba que apenas podía respirar mientras el cazador se mantenía de pie frente a él sin hacer gran cosa. -¿Te sientes mal?

-Estoy bien, Regina ha mandado más medicamentos. –Sonrió levantando el pequeño manual. –Es decir, pociones, ya sabes…

-¿Emma está en el palacio? Realmente me encantaría una buena pelea. – Graham, estaba seguro de que su conversación con David y lo que pudiera resulta de ella sólo los retrasaría; necesitaba una distracción.

-Madre, ¿Estás segura de que respirar no es una opción en este vestido? –Quiso saber Emma deteniendo la falda del vestido con ambas manos para no pisarla, Ahí estaba la princesa… quejándose e incómoda por algo como siempre la había conocido; y cuando sus ojos se posaron en el cazador, la joven no pudo evitar correr a sus brazos. -¡Soy una dama! –Le hizo saber. Su cabello rubio le llegaba hasta la cintura en ondas rebeldes y el vestido blanco le ceñía el cuerpo de forma delicada.

-¡Ya era hora de que se comportara como tal! – Le respondió alzándola del suelo un instante y dejándola en el piso para mirarla. Había crecido tanto y en el baile sólo la había podido observar de lejos. -¿Le apetece una pelea conmigo?

-¡No! –Exclamó Blancanieves. –La boda es en una semana, la vas a herir.

-Qué poca confianza tienes en mis habilidades, madre.

-Tu madre tiene razón, es decir, no dudo de tus habilidades pero no creo soportar ver como alguien más golpea a mi futura esposa. –Interrumpió Balefire desde la puerta.

-¡Hey! –Se quejaron ambos padres al mismo tiempo.

-¡Es mala suerte ver a la novia en el vestido! – Blancanieves lo tomó de los hombros, haciéndolo girar. –No la dejaré pelear, puedes estar tranquilo. –Se escuchó como eco en los pasillos y Emma hubiera suspirado si el corsé no le apretara por completo las costillas.

-Todo va a ir bien. –El cazador prometió en un gesto simple mientras la tomaba de los hombros y Emma asintió con la mirada vidriosa, podía sentir cómo todo su cuerpo estaba rígido ante la breve presencia de su futuro esposo y no podía evitar sentir como el miedo iba creciendo en ella de forma inminente. –Regina… ¿Ella está bien? –Su pregunta surgió como un susurró y pudo sentir su corazón ablandarse y una lágrima caer por su mejilla.

-Se siente miserable, pero está bien.

-Dile que estoy muy bien, por favor. –Y en ese momento ni siquiera él estaba seguro de cómo harían funcionar el plan, pero no era instante para dudar, debía volver al palacio de Maléfica a la brevedad y ayudarles, no había forma de que él permitiera que Emma pasara una vida entera en lamentos… apartada de su corazón y su sentir verdadero, él sabía lo que se sentía.

-Debe haber otra opción. –Regina se quejaba con su rostro contra un libro y el fuerte aroma a papel viejo la embriagaba mientras se hundía en sus preocupaciones.

-Es decir, hay muchas opciones, su majestad, pero esta es nuestra opción, podemos dejar que la idiota de Emma sea reina y entregue el bosque encantado a la oscuridad, volvernos unos contra otros y estar al servicio del Ser Oscuro… o puede decirnos por qué desterró a cenicienta en primer lugar y podemos buscar a otra heredera si sus razones son suficientemente fuertes. –Chip ni siquiera la miraba y eso hacía que se sintiera mucho más molesta e irritada con el joven y el hecho de que Emma estuviera molesta e irritada tampoco la ayudaba a mantener la calma.

-No voy a entregarle el reino a Alexandra, no la conozco, no confío en ella.

-Lo que le molesta es que después de todo, Emma tuviera razón sobre ella siendo reina.

-Ni siquiera sabemos si quiere serlo, no la conocemos.

-Tal vez lo que quiere decir es que conocemos a Emma que no quiere ser reina, a Mérida que se enamoró de la chica al otro lado del mar y a Aurora que no quiere reinar a las hadas. Pero no conocemos a la chica que ha vivido en el campo con su madre toda su vida, una madre que es buena y no ha criado a tres agitadoras que no soportan ver por alguien más.

-Las tres son buenas chicas, sólo faltó mano dura. –Trató de defenderlas y Chip ocultó su risa tras un libro antes de que la reina se diera cuenta de que nuevamente estaba siendo víctima de sus provocaciones y le lanzara un libro de lleno en la cara. –No sé cuándo todos aquí me han perdido el respeto… ¿Dónde está Maléfica?

-… Pues.

-Aurora debió haber esperado para devolverle el corazón, pudimos haberlo tenido en un frasco pero no "Todo debe tratarse sobre mí y voy a regresarle el corazón a la mujer que amo y voy a dejar que me grite por tres días, que me reclame sobre todo lo que la he lastimado en el pasado y le pediré perdón como la idiota que soy" –Imitó su voz y Chip comenzó a reírse con la mano sobre el golpe que le había dado la reina. – "Claro, pero después nos perderemos en una orgía de pasión de siete días en la habitación más alta del palacio" –Continuó hablando, completamente celosa de la situación.

-Usted es bastante parecida a Aurora, ya sabe… la parte de "todo debe tratarse sobre mi". –Declaró el joven cubriendo su rostro con ambos brazos, temeroso de ser atacado nuevamente.

-¿Crees que eres la primer persona que me lo dice? Yo fui la primera en notarlo, pero ella es completamente inútil.

-Al menos sabemos que puede transportar un corazón en llamas través del reino sin salir herida y nos trajo la información que necesitábamos.

-Sólo… sólo deja de hablar. ¿Ha vuelto Graham ya? Mientras más rápido lo hagamos, más rápido podemos sacar a Emma de todo eso.

-No puedo creer que le siga enviando pociones al Rey David.

-Bueno, si muere el hombre, Blancanieves le cedería el trono a su hija en un parpadeo, hay que mantener a los encantadores saludables… además Emma los quiere. –Justificó.

-Ahí es cuando veo la diferencia entre Aurora y usted, claro, si me permite decirlo, usted no conoce el egoísmo, quiere hacernos creer que es egoísta, pero no lo es. Usted es mi reina favorita.

-Soy muchas cosas malas, Chip, dejé que Emma tomara mi lugar al pagar la deuda, estamos a solo unos días de la boda, Graham no ha vuelto, Maléfica y Aurora… Agh. Estoy por fallarle.

-No, no vamos a fallar, a comparación del hechizo que hizo Maléfica para quitarle su mortalidad y salvar a Emma… esto no es nada.

-¿Cómo sabes?...

-Estoy todo el día en este cuarto de alquimias, literalmente estudiando en esta mesa, donde le quitaron su mortalidad… hay dibujos en la pared y un manual en la mesa del fondo… usted es asombrosa… yo no entendía a Emma cuando se ponía toda boba mirando al horizonte, contándome sobre sus virtudes… pero cielos, ¿Eso? –Señalo un esquema en la pared. –Eso es totalmente otro nivel de desprendimiento, eso es amor y usted está celosa de algo que ya tiene... ¿Qué le dijo Emma sobre la paciencia?

-Que molesto es cuando las personas que vi crecer empiezan a tratarme como niña sólo porque no envejezco. –Se quejó con apatía y sin embargo internamente agradeció sus palabras.

-He vuelto. –Anunció Graham empujando la puerta. –Blancanieves ha enviado "Todo su amor" y espera que no esté molesta con ella por "Lo sucedido con la espada" Al parecer la historia oficial es que usted no pudo soportar la presión de pertenecer a la familia Encantadora y abandonó a Emma, eso fue lo que me dijo Anastasia.

-Absurdo. –Se quejó. -¿Has visto a Emma? ¿Cómo está?

-La hacían las pruebas finales en un vestido blanco, no pudimos pelear porque luego arruinaba su cara antes de la ceremonia. –Se quejó amargamente sólo de recordarlo y se sentó frente a Chip.

-¿Cómo lucía? –Quiso saber.

-Hermosa. –Sonrió. –No le dirá que dije eso, ¿O si?

-¿Te parece que la veo muy a menudo? -exhaló con aflicción.

-… Entiendo, iré a comer, ¿Maléfica y Aurora siguen…? Mh… no importa, avísenme cuando estemos listos para salir. Ese dibujo en la pared luce como usted en una burbuja. – Señaló antes de salir de la habitación.

-Se lo dije, si quería que fuera un secreto deberían habernos puesto a trabajar en el jardín.

-Ahorra tus comentarios, iré a buscarlas. -Le hizo saber con molestia y salió tras el cazador.

El palacio de Maléfica no era tan grande como el suyo, mucho menos como el de Verano pero era fresco en todas las épocas del año lo cual es siempre ventajosos cuando vives en la zona más cálida del reino, sabía que debían estar ahí por todo lo que necesitaban para el hechizo, por el tamaño de la biblioteca y porque la magia era mucho más intensa en esas tierras pero extrañaba su casa, las distancias eran menores y había logrado hacer un pequeño hogar de ese lugar aunque si debía elegir algún palacio para vivir en ese momento de su vida, ciertamente el palacio de Maléfica se sentía como la mejor opción, un pequeño refugio en el sur que les daba una sensación, momentánea de tranquilidad.

Aun así no podía evitar sentir la culpa sobre sus hombros, Emma estaba llevando la responsabilidad de todo en ese momento mientras ella planeaba a sus espaldas haciéndola sentir sola y desprotegida y sencillamente así no era como una reina procedía. Ella era fuerte, no necesitaba ser protegida ni cuidada (Y aun así estaban en esa situación).

Se detuvo ante las puertas de la habitación de Maléfica y dio varios golpes para anunciar su llegada antes de abrirla, no quería ser inoportuna. Pudo ver desde la puerta el ventanal a la terraza abierto con la hermosa vista al mar, era la misma habitación en la que Emma había pasado tres semanas dormida después de que entregara su mortalidad para salvarla, todo en ese palacio le recordaba esos momentos de su vida, esa niña pequeña y frágil por la que había dado todo y que ahora había renunciado a su vida para pagar su deuda… era tan injusto, no era así como debían suceder las cosas.

Se adentró de forma cautelosa y se encontró con la cama hecha pedazos y formando una pequeña montaña de madera, cobijas y algodón -¿Maléfica? Tenemos que salir ya. –Avisó mirando hacia ambos lados y al ver que no había nadie se dirigió a la terraza. -¿Están aquí? –Preguntó en voz alta anunciando su llegada y al alzar la vista pudo verla volando por encima del palacio convertida en un enorme dragón negro. -¿Y Aurora? ¿La has lastimado? -Quiso saber con un tono genuino de molestia.

-Tranquila, aquí estoy. –Respondió desde el techo de la torre con una gran sonrisa. –Es hermosa ¿Cierto? Tuvimos una situación… especial hace un rato y se transformó, sólo necesita un minuto.

-Tenemos que salir… La primera noche del otoño es en unos días, debemos realizar el hechizo y prepararte a ti, a Chip y a Graham para acudir a la boda. –Le explicó a Aurora.

-Lo sé, yo… realmente lamento todo esto. ¿Podrías ayudarme a bajar de aquí? –Pidió tímidamente; Regina movió sus muñecas con agilidad y Aurora se materializó a su lado al instante. –Gracias, ven conmigo. –Sonrió tomándola de la mano hacia el interior de la habitación.

-Realmente no quiero que me muestres cómo ha quedado la habitación tras la orgía de placer, me parece de mal gusto, Aurora.

-¿Crees que hicimos esto? ¡No!… bueno si lo hice, usé un hacha, nunca había usado un hacha antes, estoy bastante orgullosa de mi misma.

-Yo creo que el encierro te ha enloquecido y necesitas dormir. –Declaró parcialmente perturbada.

-Oh… no, no estoy loca, es un… nido. –Explicó y se dio cuenta de que era la primera vez que lo decía en voz alta. –Regina, quiero que conozcas a nuestro bebé. –Concluyó señalando un huevo no más grande que una sandía, de un color violeta y con escamas brillantes, como si estuviera incrustado en diamantes.

-¿Realmente se les ocurrió que era un buen momento para esto? ¿Un bebé y tu hechizo de claudicación en la misma semana? Sin mencionar que vamos a quitar a Emma de su legítimo trono sin que ella lo sepa… Por todos los cielos… ¿Cómo?

-Bueno… te sorprenderías con lo mucho que puede lograr un corazón… Creo que tiene que ver con el amor- Trató de explicar pero Maléfica apareció en la terraza, lucía cansada, un tanto confundida y preocupada, Aurora acudió a su lado y la tomó entre sus brazos hasta el diván de la habitación.

-¿Ya nos ha terminado de regañar Regina, Corazón?

-Está en eso.

-Que todos se preparen, estaré lista para salir en un momento pero tú te debes quedar aquí Aurora, pospondremos tu hechizo por razones obvias, cuidarás el palacio.

-Por supuesto. –Le hizo saber sin dudar y beso sus labios.

-¿Un hijo, Maléfica? Estamos a punto de hacer enojar a Rumpelstinskin.

-Soy perfectamente consciente y no tenía idea de que el corazón en mi pecho iba a hacer esto… estoy sorprendida, pero está hecho. Prepara a todos yo iré en un instante.

-¿Un huevo? –Preguntó Graham.

-Eso es muy tierno. –Expresó Chip. –Vamos a tener un bebé en casa, deberíamos conseguirle un gato ya que Emma se quedó con Lucifer.

-No hables como si no fuéramos a recuperar a Emma y traer a Lucifer con ella. –Se quejó Regina.

-¿Un huevo? –Graham aún no comprendía por completo.

-Es Magia… amor verdadero, Maléfica tenía veinte años de sentimientos y tiempo congelado en un corazón que ardía… eso puede lograr muchas cosas.

-¿No puedo tener ninguna pareja normal en esta familia? –La señora Potts les servía un almuerzo rápido mientras esperaban y escuchaba la conversación con atención. -¿Vas a empezar a salir con Graham, Chip?

-No madre, el amor verdadero no ha llegado a mi.

-Ni siquiera sales de casa hijo, deberías salir de casa…

-¿Podríamos esperar a salvar a Emma para… ya saben… tratar de encontrarle a Chip el amor verdadero? Ya hay un bebé dragón y un apresurado hechizo para volver a Emma ilegítima heredera al trono.

-Sí… deberían revelar qué es lo que vamos a hacer. –El cazador aún era perseguido por la imagen de Emma viviendo miserable para siempre y no le parecía viable.

-Vamos a ir al bosque donde sus padres la perdieron en primer lugar y haremos un hechizo que la volverá ilegítima al trono.

-Eso lo entiendo, ¿Pero eso significa que aún se va a casar? ¿Va a seguir siendo la reina del bosque encantado?

-Hacemos lo que podemos, Graham... –Trató de explicarle Chip.

-Digan qué es lo que vamos a hacer.

-Al volverla ilegítima. –Interrumpió Maléfica, usaba un traje beige satinado y aún lucía cansada. –El matrimonio mágico se volverá sencillo de romper. –Explicó haciéndolos desaparecer a todos en la nube malva y haciéndolos reaparecer en el claro dónde Emma y Regina se habían conocido hace casi veinte años. –Necesito que cada uno de ustedes tome su lugar en una esquina. –Continuó. –Conocen las palabras que deben de decir. Es un hechizo peligroso, no porque la vayamos a dañar al hacerlo sino porque dejaremos a su reino sin heredero. Rumpelstinskin tardará tal vez sólo unos días en darse cuenta de que la princesa ya no le va a servir pero nosotros ya la habremos sacado de ahí, de ser posible justo después de la ceremonia, ese será el trabajo de Aurora, Chip y Graham lo que nos dejará con, como ya les dije, sólo un par de días para conseguir un nuevo heredero. Si hacemos esto bien, Emma no tiene por qué sentir nada y estamos mejor sin que tenga parte en esto por el momento. Su ignorancia la vuelve todo, menos sospechosa. ¿El plan te tiene conforme, cazador? –Le miró inquisitiva y de sus manos surgió una bola de fuego que hizo flotar justo en medio del claro. –Con la energía del corazón más poderoso. –Comenzó. –La fuerza del guerrero más valioso, la inteligencia del joven más culto y el conocimiento del alquimista más intrépido; Visitamos al primer hechicero de todos los tiempos para solicitar lo que es mejor para el reino…

La mañana de la boda, Emma despertó con un dolor de cabeza tan intenso que levantarse le ocasionó un fuerte mareo. Anastasia y Drizella abrieron la puerta con cautela, llevaban entre las dos el vestido Blanco con encajes plateados en el cuello y mangas y la corona de oro blanco que usaría: Ahora como mujer casada, yacía junto a su cama como un recordatorio de la consecuencia en sus desiciones.

-¿Esta vez no gritarán para despertarme?

-No nos agrada Baelfire, y no nos agrada que llore hasta dormirse. –Drizella se sentó a su lado y Lucifer salió de debajo de las cobijas sólo para acomodarse bajo su brazo.

-Nos gusta nuestra princesa especial. –Explicó Anastasia poniendo el desayuno en el buró.

-¿Por qué va en contra de lo que la hace especial?

-Bae es una buena persona, su padre es una de las personas más terribles de todos los tiempos pero debemos ser tolerantes con los villanos, deberían saber eso y sí, ambos son inmortales pero al menos puedo estar segura de que mientras yo viva, todo estará en orden en el bosque encantado. Querían una reina, lo voy a ser.

-¿Y Regina? –La voz inquisitiva de Anastasia se vio acompañada de ambas manos en la cintura y un gesto desaprobatorio.

-¿Qué con Regina? Yo no estoy con Regina, estoy con Bae y todos deben aceptar eso, mientras más rápido acepten que no es algo que puedan cambiar, se van a sentir mejor. –Les hizo saber poniéndose de pie en dirección al baño, dejándolas con más argumentos en la boca y molestias esperando para ser expresadas apenas saliera y empezaran a vestirla.

A diferencia de su baile de cumpleaños, esta vez cuando estuvo completamente maquillada, peinada y dentro de ese maravilloso vestido Blanco que brillaba con el más pequeño rayo de luz, no se encontró satisfecha ni con su imagen ni cómoda con su persona.

Era capaz de reconocer que lucía hermosa, esta vez su cabello iba suelto, la corona sobre su cabeza le daba el perfecto toque real y sus labios rojos contrastaban con el verde de sus ojos de una forma que… le habría encantado a Regina. La mujer que Emma era esta noche había logrado alcanzar un maravilloso nivel de altanería que ella esperaba, le ayudara a sobrevivir la noche lo mejor posible.

Su vestido apretaba y le picaba, alzaba sus pechos de una forma impresionante y apretaba sus costillas al grado que respirar hondo parecía una labor demasiado dolorosa para practicarla más de dos veces por minuto.

En contra de sus principios, se encontraba incapaz de ver el lado positivo a las cosas.

Desde su balcón podía ver como llegaban las personas, esta vez eran invitados más selectos pero aun así, hacía menos de un año, había celebrado su cumpleaños y había mirado desde ese balcón cómo las personas entraban al palacio y había estado nerviosa. Nuevamente estaba nerviosa únicamente que esta vez las razones eran diferentes. Baelfire era un buen hombre pero no era a quien ella quería… "Debes hacer lo correcto, Emma" Se decía a sí misma y esta vez no tuvieron que pedirle dos veces que saliera de su habitación.

Tomando a su padre del brazo caminaron en silencio por los pasillos… David quiso decirle que era normal estar nerviosa, que se le pasaría al verlo y que viviría feliz… pero prefirió mantenerse callado porque dentro de sí, sabía que las cosas no estaban bien. Emma tan decidida a casarse con alguien a quien no toleraba sostenerle la mano, a quien no podía mirar a los ojos… Eso no podía estar bien. Pero su hija era una persona complicada a diferencia de Blancanieves que era transparente e impulsiva, ella era críptica y calculadora, nada dócil y definitivamente no el tipo de mujer que se casaba con alguien que acababa de conocer…

Al llegar al salón, pudo notar que el gusto de su madre estaba plasmado con pajarillos volando por su cabeza, decoraciones de tul y flores de colores recibiendo a todo el que entrara. –Te ves muy linda, cielo. –Susurró en su oído cuando estuvieron ante el pequeño pasillo formado por las filas de asientos asimétricos en el que los invitados observarían la ceremonia. -¿Estás lista?

-Lo estoy.

Y lo estaba.

Baelfire la esperaba junto a su padre en el pequeño altar, con un traje verde de terciopelo y detalles plateados que iban a juego con su vestido; ahí estaba, esperándola con una sonrisa impaciente mientras ella caminaba del brazo de su padre entre invitados. "¿Dónde estaba la mentira en todo eso?" se preguntaba a sí misma.

En la primera fila estaba Aurora con Chip y Graham, los tres tratando de lucir felices y de cierta forma, su vida con ellos se sentía tan lejana… sin realmente buscarlo se había terminado por sentir fuera de lugar, con su felicidad y su vida en familia… realmente se sentía celosa.

No supo realmente si la ceremonia: Su propia boda, fue corta o larga porque sintió que el viejo mago habló por muchas horas pero cuando el lazo mágico los consumió y los anunciaron casados… cuando Baelfire se inclinó y juntó sus labios con los de ella; sintió que ni la boda más larga la hubiera podido preparar. Realmente había sucedido. Estaba casada y con una sonrisa discreta, miró al público que aclamaba felizmente a la nueva pareja y dio inicio a la fiesta.

Para la media noche, Emma bailaba con una muy cansada Melody.

-No te duermas. –Le pedía prácticamente alzándola en sus brazos al compás de la música.

-Podemos bailar mañana. –Decía la pequeña entre bostezos.

-Aguanta un poco más… anda.

-No puedes obligar a una criatura a seguirte el ritmo. –Defendió Ariel tomando a su hija en brazos y la pequeña calló dormida al instante.

-Hey… yo aún puedo bailar. –Aurora apareció frente a ella entrelazando sus manos y siguiendo el ritmo. – ¿Te gusta mi vestido?

-Seguro… es ¿Morado?

-Es color lavanda. –Sonrió y la hizo girar en sí misma.

-¿Qué tal la vida con Maléfica? –Quiso saber.

-Oh… te sorprenderías, a veces yo no lo creo… realmente últimamente no puedo creerlo.

-Cuéntame, tengo tiempo. –Sonrió.

-Emma… -Dijo preocupada.

-Aurora, no quiero que esta fiesta termine.

-Tiene que terminar.

-Tengo mucho miedo, no sabía qué me iba a sentir así… es como si toda esa sensación de parálisis se dispersara y me encontrar sola con esta nueva realidad a la que ya pertenezco.

-Todo va a estar bien, Emma.

-Aurora… por favor… Sácame de aquí. –Rogó en un susurro cerca de su oído y Aurora, tomándola con fuerza de las manos, como si hubiera estado esperando esas palabras la guio discretamente hacia los jardines.

-Tenemos que hacerlo rápido, ¿Está bien? –Su voz era baja pero clara y Emma asintió automáticamente, pegándose a su amiga y caminando por el sendero lateral del palacio, buscando una vía de escape que no significara varias horas nadando en las aguas heladas del enorme lago de agua dulce que lo rodeaba casi por completo. –Sólo sígueme. Ulises debe estar por aquí y podremos cabalgar sin parar. Para el amanecer estaremos suficientemente lejos. –Explicó con una discreta nota de ilusión en su voz… ilusión que se vio quebrada al notar que el Ser Oscuro estaba montado en su caballo, esperándolas con una sonrisa autosuficiente.

-¿Van a alguna parte?... Tal vez no sea un experto en mujeres, su alteza, pero sé reconocer a una mujer que quiere escapar de su propia boda.

-Yo… -Emma trató de explicar, pero no encontraba palabras.

-Tú estabas tratando de escapar de mi hijo…. Le sugiero que vuelva a su boda, alteza.

-No pensé en ofenderle, sólo fueron nervios. –Su voz era suave y a esas alturas de la noche no estaba segura de si era a causa de la resignación o por lo ajustado del corsé.

-Si realmente buscas no ofendernos vuelve adentro, con tu esposo y yo no le diré lo que acabas de intentar. –Su voz de pronto era irónica y juguetona; era increíble que alguien que presumía tanta jovialidad pudiera ser tan aterrador.

Sin soltar a Aurora dio media vuelta, habían sido atrapadas y realmente no valía la pena arriesgar todo por un capricho, por miedo a afrontar las consecuencias de su propia decisión. Ella era valiente.

-Oh no, no, ¿Crees que ella puede volver? No, no, se debe ir ya y más vale que Regina no vuelva a intentar algo así. Debes recordarle que hizo un trato. –Dijo esto último para Aurora.

-Es mi amiga… -Rogó Emma.

-Debes conseguir mejores amistades. Vuelve a la fiesta, me encargaré de que la joven Aurora sea encaminada al bosque.

-Regina me va a matar si no regreso con Emma. –Se defendió la aún reina de los páramos del sur. –Tiene a mi bebé y no sé qué nos hará si regreso sin ella.

-¿Bebé? –Emma se sintió tan confundida como el tono de voz de Rumpelstinskin reflejó. No se imaginaba a Aurora con un bebé… mucho menos a Regina teniéndole cautivo para conseguir algo. –Esto de pronto se ha tornado más interesante de lo esperado. –Sonrió. –Voy a dejar que Regina se encargue de ti, vete, vete. –Su sonrisa era inminente, Aurora había fallado y si sus cálculos eran correctos, La Reina malvada volvería molesta tratando de reclamar a su heredera y podría tener todo el poder que siempre había querido en sus manos.

-¡No por favor! –Rogó Aurora y el hombrecillo la empujó contra el suelo y tomando a Emma del brazo volvió al salón. –Podían escuchar su llanto, el eco de sus quejidos de angustia.

Emma aún no podía creer lo que había sucedido, los planes de Regina no fallaban… Regina no amenazaba bebés… ¿Dónde estaba Maléfica?...

Con Baelfire nuevamente tomándola del brazo, notó en su sonrisa un gesto nuevo mientras los invitados se retiraban… era lujuria, como si de pronto se hubiera transformado en un perro de caza y Emma fuera una criatura indefensa en su camino… podía sentir el miedo cosquillearle bajo los dedos, cómo si la forma de responder a esa mirada fuera un puñetazo en la cara y salir corriendo para siempre en dirección opuesta para no verlo jamás… Pero sus palabras aún eran amables, despedía a los invitados con una reverencia galante y los llamaba por su nombre como si los conociera de toda la vida… si lo pensaba de cerca, tal vez los conocía de toda la vida, el hombre había vivido por casi medio siglo.

Buscó con la mirada y no pudo encontrar rastro ni de Chip ni de Graham y esperaba de corazón que hubieran ido al rescate de Aurora… tal vez no era la reina más lista pero el hecho de que hubiera acudido con la firme intención de sacarla de ahí y con la convicción de recuperar a su bebé… de pronto sentía que el año y medio que tenía sin verla la había hecho crecer y madurar… estaba genuinamente orgullosa e todo, aunque hubiera fallado. Aunque su destino estuviera marcado; debía ser reina y era la esposa de Baelfire.

Trató de encontrar a sus padres pero el salón se quedó vacío y ellos no estaban, ni siquiera Rumpelstinkin. Mientras las personas del servicio limpiaban los pétalos del suelo y recogían los platos de las mesas, notó la ausencia de Anastasia y Drizella y pensó que tal vez era porque era el momento que durante tantos meses había temido y ambas mujeres no la apoyaban en eso.

Y realmente era el momento porque apenas el pensamiento se cruzó en su mente, sintió las manos de Baelfire en su cintura para enseguida alzarla como si se tratara de una pequeña niña, sin autonomía, sin poder y sin voz. Nunca sintió más deseos en su vida de salir corriendo pero aun así mantuvo la sonrisa en su rostro.

-Me has asustado. –Se limitó a decir mientras la llevaba a través del palacio.

-Esta fiesta ha durado demasiado, Emma, deberíamos hacer nuestro matrimonio oficial. ¿Te parece? –Preguntó con una sonrisa y pudo sentir el aliento a vino añejo en su rostro. Emma no recordaba haberle prestado tanta atención a los cuadros en las paredes, a los adornos sobre las mesillas y las decoraciones en las cortinas y alfombras…. Deseaba que el tiempo no pasara, que todo eso no fuera más que un mal sueño del que despertaría y felizmente podría volver a luchar, a escribir y a amar como su corazón mandaba.

-Creí que la ceremonia lo había hecho oficial. –Argumentó en una sonrisa tímida al llegar a las puertas de su habitación nupcial.

-Sabes a lo que me refiero. No eres una niña…

-Tienes razón, no soy una niña y sé bien a lo que te refieres. –Bajó la mirada y sólo pudo pensar que los brazos de su esposo se sentían rígidos y torpes.

Baelfire sonrió y abrió la puerta empujando con el hombro antes de entrar con Emma en brazos.

Caminó hasta la cama y la dejó caer con desacierto antes de empezar a desvestirse. –Comienza a desatar esa cosa o nunca haremos esto. –Explicó señalando el corsé y Emma nunca pensó que la situación pudiera tornarse tan rápido en un mandato.

-No estoy segura Bae… nunca lo he hecho, realmente me siento nerviosa. –Le confió en el que fue el primer momento de sinceridad marido/mujer… y una irónica risa salió de sus labios.

-Oh vamos Emma… te vi jugueteando con Regina en tu fiesta de cumpleaños… sólo necesitas que te ponga de humor. –Declaró sacándose los zapatos y el saco mientras la miraba en la cama… confundida y estática.

-¿De qué hablas?... ¿Qué tiene que ver ella…?

-Yo sé que tal vez no soy lo que quieres, pero soy lo que tienes y me vas a tener que dar lo que quiero porque estamos atrapados el uno con el otro hasta que mueras.

-No me agrada que me hables así…, me haces sentir mal.

-Pobre pequeña Emma… ¿Por qué mejor no guardas silencio y me dejas hacer lo mío? Bailaste horas y horas con todas las mujeres en la fiesta… ¿Qué van a pensar de mí?

-Que no disfrutas bailar… traté de invitarte. –Respondió y tal vez lo hizo de forma insolente porque sintió una bofetada por parte de su ahora marido…

¿Qué estaba pasando? Ese no parecía el hombre con el que se había casado… aunque realmente no había tenido tiempo de conocerlo bien… ¿Ese era realmente?

Cubrió su mejilla con ambas manos y antes de poder asimilarlo notó que el hombre llevaba en sus manos una daga de cacería.

-¿Qué demonios crees que haces, Baelfie? –Trató de defenderse incorporándose pero éste la detuvo… -Puso el cuchillo cerca de su vientre y lo clavó suavemente en la tela… atravesando las capas del corsé y los lazos que lo mantenían atado… subió la daga hasta su ombligo y a través de su estómago… entre sus pechos hasta que su hermoso vestido de novia estuvo partido en dos y su clara piel completamente al desnudo ante su gesto morboso.

-Te estoy quitando la ropa… ¿Qué crees que hago? –Respondió con saña y mientras Emma trataba de taparse el hombre cortaba más y más tela del vestido, dejándola indefensa, desnuda y aterrada…

Empezó a gritar, pero nadie la escuchaba… se sintió avergonzada de sí misma, ella era fuerte, era valiente y aun así la tenía completamente sometida, inmóvil y cortando su ropa como si los límites y el respeto fueran conceptos ajenos a su esposo… sentía vergüenza.

Cuando Baelfire cortó su propia camisa con la daga y tomó sus manos… cuando pudo sentir su sexo excitado contra su pierna y su boca mordiéndole el rostro, supo que no había forma de que pudiera soportar eso… no sobreviviría y no tenía idea de cómo Regina lo había sobrevivido durante años….

-"Es así como surgen los villanos" –Pensó aterrorizada y con la poca energía que le quedaba, trató de apartarlo, de golpearlo, de hacerlo desaparecer… pero era muy fuerte… muy fuerte, muy pesado y ella estaba demasiado asustada…

Su batalla se convirtió en derrota cuando soltó su cuerpo por completo y el llanto le nubló la vista por completo… Lo escuchó celebrar un instante y cerró los ojos… esperando lo peor…

Y siguió esperando.

Su llanto era tan acelerado y convulsionante que no notó que así como ella, Baelfire había cedido.

Y siguió esperando hasta que abrió los ojos y pudo ver que Regina había clavado lo que parecía un enorme aguijón, en el brazo de su esposo…

-Lo siento cariño… lo siento…. Lo siento tanto. –Rogó con empujando hacia un lado al hombre en peso muerto sobre Emma. –Lo siento tanto…. – Continuó disculpándose mientras la sacaba de la cama en su vestido hecho trizas y la cubría con la manta de la cama.

-¿Lo has… matado? –Preguntó apenas pudo hablar y Regina negó suavemente con la cabeza.

-Es una mezcla de la maldición que usé en tu madre y que Maléfica usó en Aurora… no pude llegar antes porque no podíamos asegurar que funcionara en seres inmortales. –Explicó.

-Regina… debes irte, Rumpelstinskin te hará de su propiedad. – Le advirtió nerviosa, sus pies y manos temblaban, ni siquiera podía asimilar el hecho de que la tenía frente a ella. –Gracias por haber intentado salvarme enviando a Aurora… Devuélvele a su bebé. – Solicitó sonando genuinamente afligida y le puso las manos en el rostro. – Estaré bien, devuelve al bebé. ¿Lo prometes?

-Yo no le quité a su bebé, cariño, sabíamos que Aurora no te iba a poder salvar, ella lo sabía también, por eso la enviamos. Fue una distracción mientras Chip y Graham sacaban a tus padres, a Anastasia, Drizella y Lucifer del palacio… Sólo faltas tú. –Le hizo saber y le ofreció la mano. -¿Estás lista para ir a casa?

Emma lucía completamente confundida y consternada. –Estoy lista. –Respondió tomando su mano y al instante se evaporaron en la nube púrpura.

Tenía tantas preguntas.