La comitiva
El pequeño sótano de los Weasley era un lugar poco apropiado para una reunión de siete personas: estaba considerablemente lleno de triques muggles inservibles y el polvo cubría la mayoría de los muebles viejos y destartalados que había. No entraba mucha luz porque solo había una diminuta ventana que parecía no abrirse muy seguido y debido a eso un par de telarañas colgaban de las dos esquinas más oscuras mientras se escuchaba un leve ruido que dejaba adivinar fácilmente la presencia de roedores. Aún así, no era un lugar intimidante sino más bien era un lugar extraño, con un encanto propio como el resto de la casa; daba gracia observar las aficiones del Sr. Weasley mordidas por ratones, llenas de polvo, siendo hogar de arañas que asustarían al menor de sus hijos.
Bum Bum Bum
A Harry sin embargo en esta ocasión el espacio no le parecía tan pequeño ni le hacia tanta gracia. De hecho, le parecía totalmente apropiado para las siete personas que estaban ahí, tomando en cuenta que cinco de ellas querían intimidar a las dos restantes: a él y a su mejor amiga. La Tia Muriel parecía haber preparado la intervención con suficiente tiempo; había dos sillas preparadas cuando entraron, destinadas por supuesto a ser los banquillos de los acusados y enfrente una mesa pequeña donde reposaban un par de pergaminos y un libro bastante gordo. Los Weasley presentes no tenían donde sentarse, debían de permanecer de pie para parecer más imponentes.
Bum Bum Bum
El silencio de todos era incomodo especialmente para Harry y Hermione; sin embargo, los dos suponían que era parte del plan ponerlos en esa situación para tensarlos más y por ende se controlaban lo mejor que podían. Harry había visto como Hermione no había derramado ni una lágrima más desde que Tía Muriel los condujera allí y él mismo se obligaba a permanecer sentado con expresión calmada, ignorando el sonido que le taladraba la cabeza desde que se había dado cuenta de que él también era objetivo de la loca tía de su novia. Pero el sonido no podía ignorarse tan fácilmente debido a los nervios.
Bum Bum Bum
Parecía que Hagrid estaba tocando una puerta con todas sus fuerzas. Pero no era ni Hagrid ni una puerta y Harry estaba plenamente consciente de eso. En parte, agradecía que solo él pudiera escuchar sus propios desesperados látidos: no quería que sus verdugos supieran que estaban logrando sacarlo de sus casillas, mucho menos quería que la tía de Ron supiera que lo había logrado desde el primer momento, con solo una frase. Una maldita frase que le había hecho darse cuenta de que él también podía ser discriminado por el nivel de pureza de su sangre; porque, siendo sinceros, se sentía con fuerzas y totalmente seguro para defender a Hermione pero no se sentía nada confiado si tenía que defenderse a sí mismo.
-Queremos hablar con ustedes-dijo de pronto la Tia Muriel, con una voz tan gruesa que Harry dejo de escuchar otra cosa-sobre un asunto que nos tiene especialmente preocupados a… nosotros.
Harry miro fijamente a la vieja mujer y como ésta les dirigía una mirada a sus familiares. Hermione hizo lo mismo y frunció el entrecejo cuando la palabra "nosotros" se escucho de aquella manera en la que pareció que ocultaban algo.
-Nosotros somos un grupo-intervino un joven como si hubiera interpretado el gesto de Hermione de la misma manera en la que Harry lo había hecho- que ha sobrevivido a la nueva ola de modernidad del mundo mágico- el joven dio un paso al frente y los miro con desprecio estilo Malfoy-somos los descendientes de las familias más puras que existen y somos los únicos realmente preocupados en mantener la poca pureza que queda en esta familia…
Harry abrió la boca para preguntar de qué estúpido grupo estaba hablando pero el joven nuevamente pareció leerle el pensamiento y añadió:
-el nombre no importa, ustedes no pueden saberlo-aclaro- de todas maneras jamás formaran parte. No cumplen con el requisito indispensable…
-Ni para pertenecer a él-continúo la Tía Muriel-ni para pertenecer a nuestra familia.
Bum Bum Bum. El primer golpe. Harry enlazo sus propias manos sudadas para calmarse. Hermione no hizo gesto alguno, ni parpadeo siquiera. La Tía Muriel continúo:
-Sé que Ronald los ha tenido en gran estima desde que era un niño. No me sorprende, siempre ha sido el más necio de sus hermanos-Hermione ahora sí hizo un gesto pero la vieja mujer la ignoro- supongo que es culpa de Arthur, por no enseñarle a ser astuto y no prestarle demasiada atención a la educación de sus hijos sobre el linaje del que provienen. Siempre le advertí que debía corregirlos, a todos, pero nunca quiso escucharme y es por eso que ahora nos vemos reducidos a esto-señalo con ambas manos a Harry y a Hermione y ambos se sonrojaron-Ronald considera más hermano a un mestizo que a uno de sus propios hermanos y ha quedado perdidamente enamorado de usted-señalo a Hermione y la chica se sonrojo más-… de una sangre sucia.
La leve sonrisa que se le formo a Hermione al recordar que Ron estaba enamorado de ella desapareció al instante. Sus ojos nuevamente parecieron cristalizarse y cuando Harry se dio cuenta de ello se levanto de golpe furioso, olvidándose de su autocontrol:
-¡Ron y Hermione tienen derecho a estar juntos!-espeto gritando sin saber bien que decía- ¿Cómo se atreve a decirle eso a Hermione? ¿Por qué no se lo dice a Ron? ¿Por qué…
-Y como si Ronald no hubiera traído suficientes problemas a la familia-continuo la Tía Muriel, silenciando con su varita a Harry y hablando con un tono que reflejaba su creciente molestia- por su culpa Ginebra, la única mujer en generaciones de nuestra familia; una de las últimas mujeres con sangre totalmente pura se ha enamorado y esta dispuesta a casarse con un mestizo. Un héroe, sí, tal vez, pero un mestizo.
Harry deseo gritar y rompió el hechizo. Sin embargo, el primer sonido salía de su boca cuando otro de los Weasley se adelanto y con otra floritura de su varita lo hizo sentarse. Harry no supo como lo hizo tan fácil, quizás se debía a que más que furia sentía dolor, un dolor tan intenso que lo hacia sentir muy débil.
-No es nuestra intención ofenderlos-dijo el mago, inclinando su cabeza levemente hacia Harry y Hermione a manera de disculpa y lanzándole una mirada reprochadora a la Tía Muriel-No es nuestra intención molestarlos. Sabemos perfectamente quienes son y estamos conscientes de su importancia en el mundo mágico. Ambos son héroes, junto con Ronald y quizás usted-miro a Harry-lo es mucho más pero tienen que entender que la impureza de su sangre es algo que no pueden controlar, algo que no pueden corregir. Por eso deben ayudarnos a que la sangre de los Weasley no se mancille, mezclarse con la de ustedes ser el peor error para nuestra familia. El último, el peor.
Harry se sintió mal con ese tono de voz suplicante. Los ojos del mago no tenían esa malicia que sí tenían los de Tía Muriel y los del otro joven; al contrario, parecían totalmente sinceros. Esa mirada y las profundas arrugas del mago lo hicieron sentir más desprotegido que nunca, más débil, más triste. Pero a Hermione pareció no causarle el mismo efecto:
-¡La pureza de la sangre no importa!-exclamo la chica, con las mejillas aún coloradas y como si hubiera despertado de su letargo se puso de pie como Harry lo hiciera antes-¿y que si Ron me ama a pesar de que no soy sangre pura? ¿Y que si Harry y Ginny quieren casarse? ¿Qué IMPORTA? ¡Las habilidades de una persona, la destreza de un mago no se guía por la calidad de su sangre o alguna de esas tonterías!
Harry sonrió. Esa era la Hermione que él conocía, la chica capaz de defenderse a sí misma y a quienes quería con uñas y dientes. La bruja que podía romperle la nariz a un chico, la que podía arriesgar su vida ayudándolo a él y a Ron a salir vivos. La que amaba con tanta intensidad a Ron que era capaz de olvidar que le estaba gritando a miembros de su familia.
-Ese es el problema-intervino una bruja que hasta entonces había permanecido callada. Harry vio como su color de cabello era de un tipo de pelirrojo que no había visto hasta entonces en ningún otro miembro de la familia-la pureza de la sangre SÍ importa-miro a Hermione con suficiencia-tienes razón en decir que no afecta las habilidades de una persona pero déjame aclararte que SÍ afecta las habilidades y la destreza de un mago…
Hermione abrió la boca sorprendida pero Harry vio como enseguida soltaba una risa disimulada, del mismo tipo de las que usaba cuando Luna decía una de sus historias.
-Es la tontería más grande que me han dicho en mucho tiempo-contesto la castaña, recuperando su tono serio y mirando a la bruja con enojo.
-¿Tontería?-contesto la bruja. Harry pudo ver como sonreía con un leve dejo de triunfo y miraba a Hermione como si supiera la verdad irrefutable del universo- Muy bien, déjame ilustrártelo- se paso un dedo por los labios como si estuviera pensando un momento y a continuación la miro como se mira un insecto. Harry recordó con pánico la mirada de Bellatrix Lestrange.- ¿te has preguntado "querida" porque tú tuviste que esforzarte para tener el nivel de magia que tienes mientras que mi querido sobrino Ronald, según he oído, es un poco más holgazán y aún así tiene tu mismo nivel?-sonrió maliciosamente y Harry no tuvo duda de que la mujer tenia sangre Black en las venas-¿Jamás te preguntaste como Ronald conseguía prácticamente lo mismo que tú con considerables menores dosis de esfuerzo?
Hermione se sentó sin decir nada y la bruja volvió a sonreír para continuar con la misma voz triunfante:
- ¿Jamás te pareció extraño que sus hechizos funcionaran más rápido? ¿Qué pudiera entenderlo sin tener que leer el libro solo medio entendiendo lo que tú le explicabas? ¿O es que acaso lo atribuiste a tu buen tino como tutora?-fue el turno de la bruja de disimular una risa- Y ¿Qué me dices de Ginebra?-Harry creyó que sería su turno pero para su sorpresa la mujer seguía dirigiéndose a Hermione- ¿No pelearon juntas con la mejor aliada de Voldemort y ella demostró el mismo nivel que tú a pesar de que, según he oído, eres tu quien tiene más experiencia en duelos mágicos? ¿Nunca te pareció extraño eso?
Hermione no dijo nada y miro a su interlocutora con gesto de derrota, curiosidad y miedo. Harry también lo hizo y comprendió que el miedo que los dos sentían no era por el terrible parecido de esa mujer con la bruja loca que casi mataba a la castaña sino porque parecía que todo tenía sentido. Parecía que todo encajaba.
-Puedo asegurarte-siguió la bruja, aminorando su tono- que a tu amigo le fue más fácil que a ti hacer magia y puedo asegurarte que se debe a que tiene la sangre un poco más limpia que tú. ¿Me han entendido ambos?
Ninguno de los dos hizo el intento de contestar. No tuvieron tiempo porque otro de los magos, el que parecía más viejo, intervino justo en ese momento:
-Es necesario que sepan-dijo y a continuación extendió ante ellos uno de los pergaminos de la mesa-que es peligroso que las familias de sangre pura desaparezcan porque el nivel de magia desciende de manera proporcional a la pureza de la sangre-Harry vio un enredado árbol familiar dibujado; empezaba siendo muy amplio y al final no era ni una décima parte de dicho tamaño- cada vez nacen menos magos en el mundo mágico y llegará el día en el que no seamos ni una milésima parte de los que éramos y somos ahora. Las familias de sangre pura desaparecen cada día más y con ellas, se llevan la magia pura, aquella que es más poderosa que cualquier otra: la verdadera magia de la que gente como ustedes y yo descendemos.
-No nos quedan muchas opciones-intervino finalmente el último mago, vestido con una túnica tan negra como su cabello, mirando con tristeza el segundo pergamino y mostrándoselos a Harry y a Hermione- Algunos como los Prewett y los Black, tuvieron la desgracia de ver morir a sus últimos representantes sin dejar descendencia; otros como los Potter se mezclaron en los últimos tiempos y algunos como los Malfoy simplemente no son merecedores de ser reconocidos como poseedores de sangre pura. Nosotros, los Weasley somos de los candidatos más apropiados para ostentar ese título y la familia de Arthur es la mejor candidata aún entre todos nosotros.
-pero, ¿Por qué ellos ?-chillo Hermione apenas audible. Harry la miro con tristeza pero enseguida regreso su mirada al mago de túnica negra solicitando la misma respuesta.
El mago les sonrió a ambos con tristeza y suspiro antes de explicarles:
-Porque Arthur es un Weasley, descendiente de magos que han respetado su linaje tanto como se esperaba de ellos. Y Molly, aunque ahora es una Weasley, es la última mujer de los Prewett, una familia tan pura como nosotros. Ambos sin darse cuenta, son la mezcla de dos de las últimas familias de sangre pura más importantes de nuestro mundo. Sus hijos son, por lo tanto, el resultado de una fusión no planeada pero perfecta.
-Por eso deben alejarse de Ronald y de Ginebra-intervino la Tía Muriel con saña-son nuestra última esperanza de que la magia permanezca en su estado correcto. Si se mezclan con ustedes, sería una perdida de…
-Muriel-intervino el mago interrumpiendo a la mujer-déjame continuar a mí…
-En tal caso que eso sea cierto-dijo Harry, aprovechando el momento y con un repentino rayo de iluminación en la cabeza- Si tienen que ser Weasley y tienen que ser hijos precisamente de… "Arthur y Molly"…. –carraspeo incomodo al tener que llamarlos por sus nombres de pila pero siguió enseguida- ¡¿Por qué no pueden "representar" la pureza de la sangre otros que no sean Ron y Ginny?! ¿Por qué justamente ellos si tienen suficientes hermanos que pueden ocupar su lugar?
-Tiene que ser un hombre y una mujer-intervino el joven pedante nuevamente-no necesitas saber por que porque de nueva cuenta no te corresponde-añadió al ver que Harry abría la boca-que te baste saber que somos pocas muy pocas las familias puras y elegibles y hemos acordado eso entre todas.
-¿Planean…? -Hermione hablo de nuevo con voz afectada pero Harry supo que había descifrado algo que él no había hecho-… ¿Planean arreglarles a cada uno matrimonios con…
-Dije que es algo que no les corresponde saber-la interrumpió nuevamente el joven de mala manera. Harry aún sorprendido por que no negara la suposición de Hermione, supuso que el mago de túnica negra lo regañaría también a él pero no lo hizo y al contrario, lo ignoro y dijo:
-No hay otra mujer en la familia salvo Ginebra- Harry sintió como su argumento se partía en pedazos junto con algo más de sí mismo-y después de analizarlo, Ronald es el más indicado para ser el varón que nos represente: es el más joven, el más moldeable…
-William se ha casado con una hibrido-intervino la Tía Muriel-Charles no esta bien de la cabeza desde el momento en el que renuncio a una vida por sus malditos dragones. Percival demostró ser un cobarde, indigno del honor del que hablamos. George … ¡bah!- hizo un gesto desdeñoso con la mano- ni él ni Frederick, si viviera, serían siquiera considerados… Ronald es un necio y lo que quieran pero es el más salvable…
-Y es un héroe-intervino la joven bruja con su sonrisa extraña-un héroe como ustedes pero mejor: un héroe de sangre pura. Estoy segura de que eso ayudará a que la chica de buena familia con la que se arregle su matrimonio no ponga objeción alguna.
Hermione pareció recibir un golpe; se puso muy pálida de pronto y Harry vio como le temblo por un momento la barbilla.
-Tampoco lo pondrá a quien le toque Ginebra-dijo el joven mago mirando con placer malsano a Harry- es una chica muy guapa, muy lista, muy inteligente… si no fuera de mi familia yo mismo intentaría conquistarla… ade…
Harry se puso furioso: ahora no tenia ninguna duda de que solo los estaban torturando. Se puso nuevamente de pie y saco rápidamente su varita dispuesto a demostrarles que no era una persona que se quedará con los brazos cruzados pero Hermione adivino sus intenciones y, levantándose también, lo sujeto de la mano, justo en el mismo momento en el que el mago de túnica negra hacia callar al otro impertinente.
-¡Jamás dejare a Ginny!-grito Harry fuera de sí, intentando librarse de Hermione para lanzar un hechizo- ¡Jamás! ¡Sus estúpidas teorías no nos importan! ¡No tienen sentido!
-Sabemos que no les estamos pidiendo algo fácil-intervino el mago que les había mostrado el primer pergamino- también sabemos que no hemos tenido el suficiente tacto-miro con reproche a Muriel, a la bruja y al mago joven-pero esto no lo hacemos porque queramos o para ofenderlos.
-Queremos que entiendan-intervino el mago con las profundas arrugas. Harry se dio cuenta de que eran los más viejos y parecían los más preocupados- que entiendan que Ronald y Ginebra son necesarios y ustedes deben ayudarnos en pro de…
-… ¿de un bien común?-Harry sintió que le estallaba la cabeza y escupió las palabras con furia- ¿y que demonios hay de nosotros? ¿Qué demonios pasará con Ron y Ginny cuando los abandonemos si es que lo hiciéramos? ¿Qué acaso no les importa?
-Nos importa-contesto el mago de cabello negro-pero nos importa más que la magia no desaparezca
Harry dejo de intentar liberarse de Hermione pero la chica no lo soltó por precaución:
-Ron y Ginny nos conocen-dijo la chica-aunque decidiéramos alejarnos sabrían que hay algo raro, jamás nos creerían-sus ojos brillaron como cuando tenía un plan- Ron sabe que lo amo y me ama; y de la misma manera, Ginny sabe que Harry la ama y lo corresponde.
El silencio resultante no duro ni un minuto, la bruja más joven avanzo hacia ellos con la sonrisa maliciosa:
-Les creerán-dijo al mismo tiempo que señalaba sus manos entrelazadas-si les dicen que están juntos. Mis queridos sobrinos no querrán saber nada de ustedes cuando ustedes mismos les informen que los traicionaron el uno-miro a Harry- con la otra-miro a Hermione con la sonrisa macabra terminándose de formar en sus labios.
Bum Bum Bum. Harry sintió que le iba a estallar el pecho de furia.
-¿Cómo se atreven a proponernos eso?-escupió omitiendo el sonido que le taladraba la cabeza. Uno de los magos viejos iba a abrir la boca pero él no lo dejo- La respuesta es NO, NO, NO Y ¡NO!. No lo haremos ¿me escuchan? ¡JAMÁS! Me casare con Ginny en la fecha planeada y recibirán sus invitaciones, ustedes decidirán si acudir o no a la boda.
Los dos magos más viejos y el de túnica negra lo taladraron con la mirada. Harry los ignoro.
-Vámonos Hermione-dijo jalando a la chica- Ron y Ginny nos esperan.
Salieron sin decir otra palabra, la Tía Muriel y su comitiva no hicieron ningún intento de detenerlos y los dos caminaron aún tomados de la mano hasta salir totalmente al jardín.
Harry podía escuchar sus propios latidos de furia, de dolor, de tristeza y de miedo ante la posibilidad de que realmente le hubieran dicho la verdad. Hermione no dijo nada pero él supuso que sentía lo mismo. Los dos se detuvieron en una esquina cuando notaron que Ron y Ginny bailaban en el centro de la pista; ajenos al dolor de ellos y ajenos al peso que llevaban en sus hombros.
-Ajenos a la maldita pureza de su sangre-pensó Harry y apretó la mano de Hermione cuando noto que su amiga dejaba escapar una lágrima.
-No los dejaremos-murmuro la chica cuando Harry la miro comprensivamente. Harry asintió deseando poder hacerlo sin el más leve rastro de duda.
Para su desgracia, la duda ya estaba ahí y la comitiva de Weasley estaba tan segura de ello que habían dejado para alimentarla el pesado libro de la familia sobre la pequeña mesa en el sótano.
