Dudas

-La fiesta ha sido todo un éxito ¿no crees?

Harry solo atino a sonreír y apoyar su barbilla en su novia. Estaba bailando con Ginny lentamente, disfrutando el placer de abrazarla, de su aroma a flores, de su cabello largo y pelirrojo moviéndose al compás de sus movimientos. Hermione estaba a lo lejos, bailando con Ron de la misma manera, colgada totalmente de su cuello mientras lo veía con ojos embelesados y el pelirrojo, preocupado por tener que bailar, no se daba cuenta.

-¿Ya se te quitaron totalmente los nervios?-pregunto de nuevo Ginny, sonriendo y girando sobre sí misma sin soltar la mano de Harry.

-Sí-contesto él pero se reservo para sí mismo la causa: ya no había nervios porque no solo había pasado lo que temía sino que había pasado algo peor. En su cabeza siempre se imagino que no le caería bien a algún miembro de la familia pero jamás supuso que varios familiares de su novia lo amenazarían para dejarla.

-No nos amenazaron Harry-recordó que le había dicho Hermione minutos antes -intentaron convencernos y creo que ha quedado claro que no lo han hecho.

-Por supuesto que no-había respondido él después de que ambos tomaran las copas de vino que un camarero les ofrecía insistentemente y se fuera -pero para mí esa extraña platica si fue amenaza, una disimulada amenaza pero lo fue.

-No, no lo fue Harry

-¿No? Entonces ¿Por qué lloras?

Sus propias palabras resonaron en su cabeza y pudo ver en su reciente recuerdo a la Hermione llorosa que no le contestaba nada pero, como una terrible ironía, al girarse para ver a su amiga la vio riendo abrazada a Ron mientras las orejas de su mejor amigo se tornaban rojas. Se alegro por ambos ante la escena e hizo girar a Ginny sobre sí misma dispuesto a olvidarse de la Tía Muriel y su banda de familiares locos; después de todo, Hermione y él habían prometido fingir que esa extraña conversación nunca había ocurrido. Nunca lo mencionarían por el bien de Ron y Ginny y la relación de ambos con su propia familia. Y estaba de más aclarar que ni él iba a cancelar su boda con Ginny ni Hermione iba a abandonar a Ron. Nunca.


-Mamá está feliz-dijo Ginny a la mañana siguiente, abrazada de Harry mientras los dos estaban recostados en el sofá de la casa de él-todos se comportaron como ella quería.

Harry no respondió, no quería mentirle a su novia así que se limito a seguir oliendo su cabello en silencio.

-Dice que esta sorprendida-prosiguió Ginny-y si he de serte sincera yo también, sabía que todos te amarían pero tenía miedo de las reacciones de… algunos.

Harry no pudo reprimir su pregunta pero intento sonar despreocupado:

-¿de quien?

-de la Tía Muriel por ejemplo-contesto Ginny sin darle importancia-puede ser bastante molesta si se lo propone. Ron y yo teníamos miedo de ella.

-¿Ron también?-pregunto interesado

-Sí, la primera vez que vio a Hermione en la boda de Bill y Fleur casi le da un ataque.

-Pero Ron y Hermione no eran novios aún en ese entonces

-Lo sé pero era obvio que lo serían y la Tía Muriel aunque lo niegue siempre ha tenido predilección por Ron. –Ginny entrelazo sus dedos- Cuando era niño le dijo a mamá que lo había comprometido con una no sé quien… fue una gran pelea la que tuvo con mis padres por eso…

-¿Comprometido? ¿Ron lo sabe?-pregunto Harry súbitamente interesado por la historia e incorporándose un poco para ver a su novia a los ojos-¿era eso por lo que estaba preocupado?

-No, Ron no lo sabe-murmuro Ginny como si su hermano pudiera entrar en cualquier momento y escucharlos- él estaba preocupado por las malas miradas que Tía Muriel le dedico a Hermione en la boda de Bill nada más… -miro a Harry directamente con gesto ansioso-nadie más que yo sabe lo de su compromiso frustrado, yo y mis padres por supuesto…

-¿Y por qué Ron no?

-No creyeron conveniente decírselo-murmuro de nuevo Ginny recostándose en Harry otra vez-a ninguno de mis hermanos de hecho… yo me entere porque fue difícil no escuchar la discusión desde mi habitación-de nuevo entrelazo sus dedos con los de Harry-sucedió el año que Ron entró a Hogwarts y solo estábamos nosotros tres en casa cuando ella llego feliz a dar la "buena nueva".

Harry abrió la boca involuntariamente. La tía Muriel entonces hablaba bastante en serio, la elección de sus sobrinos había sido desde hacia más tiempo del que él creía. Se sintió sumamente preocupado al captar que seguramente también había intentando comprometer a Ginny sin que ella o nadie más que sus padres se enteraran.

-¿Y porque haría algo así si no tuviera una razón real para ello?-le susurro una voz en su cabeza pero la aparto enseguida. Estaba a punto de hacer otra pregunta cuando la puerta de la calle se abrió y entraron Ron y Hermione.

-¡Vaya!-exclamo divertido, intentado olvidarse del tema y tratando de fingir que se sentía tan bien como siempre-¡hasta que al fin llegas a casa Ron!

-¿Has estado pervirtiendo a Hermione hermanito?-pregunto Ginny falsamente escandalizada- Da gracias a que viva sola y nadie le pida cuentas

Los dos se soltaron a reír aún abrazados mientras Hermione sonreía un poco incomoda. Ron se puso rojo y les dirigió una palabrota moviendo los labios pero sin emitir sonido para que Hermione no se diera cuenta. Harry pudo notar que a pesar de su sonrojo, Hermione se veía radiante de felicidad, abrazada a Ron como si el chico pudiera escapársele en cualquier momento; de la misma manera en la que él mismo abrazaba a Ginny en ese preciso momento.


Los días siguientes alcanzaron a Harry antes de que el mismo pudiera darse cuenta y con ellos el manantial de obligaciones que tenía. El tercer día después de la fiesta, Harry se encontró a sí mismo arrastrándose con desgana a su casa; el entrenamiento de la Academia había sido más pesado que de costumbre. Tanto que incluso Ron lo había convencido de ir directamente a casa mientras el iba por un paquete a Sortilegios Weasley y él no se había negado, sintiéndose completamente apaleado por las sesiones de entrenamiento. Sabía que su cansancio no era normal y que al menos su amigo había notado su descenso de energía reciente pero no estaba demasiado preocupado por ello; su falta de fuerza se debía a sus recientes problemas para dormir y las pesadillas que lo atormentaban cada noche, recordándole el tema de la pureza de la sangre. No se lo había dicho a nadie pero sabía que Ron sospechaba algo y que quizás esa misma tarde tendría que enfrentarse a un interrogatorio como los que antes acostumbraba hacer Hermione cuando aún estaban en Hogwarts.

Apenas hubo entrado a su casa, Harry se dejo caer en el mullido sillón que la Sra. Weasley les regalará a el y Ron al mudarse. Se quedo así un rato, dormitando mientras veía como disminuía cada vez más la luz que entraba por la ventana. Despertó al ver que las luces de la cocina estaban encendidas y se imagino enseguida que seguramente Kreacher estaba ahí; sin embargo, el hecho de que aún entrara suficiente luz solar por las ventanas le causo extrañeza y se levanto dispuesto a saludar al elfo y preguntarle porque tenía las lámparas encendidas cuando aún no era necesario.

Cuando entró, sin embargo, no estaba Kreacher sino Ginny, sentada en mitad del suelo de la cocina, llorando descontroladamente.

-Mira lo que has hecho-escucho que una voz decía antes de que él pudiera acercarse y para su sorpresa, vio a Ron de pie ante él señalando a su hermana.

-¿Qué es lo que ha pasado?-pregunto, sintiéndose tan asustado como lo había estado en la guerra. Hizo ademán de acercarse a Ginny pero la pelirroja levanto la mirada y lo miro con profundo rencor antes de hablarle:

-¡No me toques!-exclamo-¡Maldito Egoista! ¡Cobarde!

Harry se quedo de piedra y miro a Ron pidiendo una explicación, el pelirrojo lo miro con una calma que no era muy propia de él y dijo:

-Todo esto es tú culpa.

Harry no entendió a que se refería y volvió a mirar a Ginny pero para su sorpresa su novia ya no estaba. Camino unos pasos confundido y se giro asustado a ver de nuevo a Ron pero no encontró su mejor amigo sino a otro de los hermanos Weasley, mirándole impasible como nunca lo había hecho al menos en varios años:

-¿Mi vida no te basta?-dijo Fred apenas se encontraron las miradas-¿No vale lo suficiente como para que también quieras arruinar la de mis hermanos?

El grito de confusión y desesperación en su garganta no pudo ser reprimido a tiempo. Fred lo siguió mirando sin decir nada, sin el más leve asomo de sonrisa en el rostro que Harry recordaba que siempre lo había caracterizado.

-¡Harry! ¡Harry!

Su primera reacción al abrir los ojos y ver a Ron fue echarse para atrás asustado de ver el mismo cabello pelirrojo del hermano muerto de su mejor amigo. Al hacerlo, se golpeo la cabeza lo suficientemente fuerte como para constatar que no estaba soñando.

-¿Estas bien?

Estaba acostado en su sillón, en la misma manera en la que se había dejado caer en el. Ya no entraba ni el más mínimo rastro de luz natural y Kreacher estaba detrás de Ron sosteniendo una bandeja con té mientras miraba a ambos nerviosos.

-Estaba… soñando- atino a decir nervioso y sintió como estaba sudado, aún más de lo que había estado después del entrenamiento.

-Pude notarlo-contesto Ron, poniéndose de pie y dándole paso a Kreacher. El elfo le ofreció una taza de té sin decir nada pero Harry la rechazo:

-Preferiría un vaso con agua

-Enseguida amo-contesto el elfo y desapareció. Harry se recostó y se tomo la cabeza con ambas manos, olvidándose de que Ron aún estaba presente pendiente de todos sus movimientos.

-¿Qué demonios te pasa?-dijo finalmente el pelirrojo y Harry no se sorprendió del tono que usaba; mitad preocupado por su salud, mitad molesto por la falta de confianza.

Harry se tardo en responder o siquiera mirarlo, puso su cerebro a trabajar a toda velocidad intentando encontrar una excusa que sonará suficientemente creíble. Cuando la encontró se incorporo y decidió esforzarse en hacer que Ron la creyera por lo que se cubrió con las propias manos el rostro y dijo:

-Me preocupa la fiesta de compromiso.

Ron no dijo nada y espero más detalles, Harry alzo la mirada para ver como su mejor amigo lo miraba de una manera que parecía haber aprendido de Hermione. Obligo nuevamente a su cerebro a trabajar a toda marcha y antes de darse cuenta, confeso su temor de tener que convivir con altos funcionarios y familiares de los Weasley al mismo tiempo tomando en cuenta su casi nula capacidad para ser el alma de la fiesta y sus pocas ganas de responder preguntas acerca de la boda. Aunque no estaba mintiendo realmente, se sintió un traidor por ocultarle la verdadera causa de sus preocupaciones y pesadillas al que era casi su hermano.

-… sabes que amo a tu hermana-dijo con dificultad, poniéndose un poco rojo pero queriendo evitar malos entendidos- pero también sabes que las fiestas no son mi fuerte…

-Ya-contesto Ron a secas aún con el ceño fruncido y escrutándole con los ojos azules

-Además-continúo al notar que Ron parecía reacio a creerle-sabes que aún hay mortífagos sueltos y mi fiesta de compromiso con Ginny puedes resultarles muy atractiva… demasiado…

La cara de Ron cambio completamente; no fue difícil adivinar que ese último comentario si lo había convencido.

-Así que es eso-contestó relajando su expresión y poniéndole una mano en el hombro- No te preocupes amigo-dijo un poco incomodo- si esos bastardos se aparecen les daremos su merecido.

Harry sonrió y Ron también lo hizo. Kreacher apareció enseguida con el vaso de agua anunciando que la cena estaba lista y Ron su puso de pie al instante dirigiéndose a la cocina y diciéndole a Harry que se diera prisa. Harry lo vio desaparecer sintiendo enormes deseos de decirle toda la verdad.


Su sentimiento de ser un traidor con Ron se intensifico al día siguiente. La pesadilla de Fred lo había perturbado tanto que no pudo dormir en toda la noche, a pesar de estar agotado, así que desesperado decidió que tenía que decírselo a alguien. Y si no podía ser ni a su novia ni a su mejor amigo, solo le quedaba una opción: Hermione. Aunque vería a su mejor amiga a la hora de la comida, pues ambos estaban invitados a la Madriguera, decidió que era mejor escaparse de la Academia y hablar con ella antes, después de todo con Ron y Ginny estaba implícito que no podrían hablar libremente.

-Cúbreme-le susurro a Ron antes de escabullirse y su mejor amigo le hizo un gesto afirmativo con la cabeza al mismo tiempo que le sonreía. Harry se sintió peor; Ron le había creído sin reparos cuando le dijo que iría a la casa de ambos a dormir.

Se desapareció apenas pudo hacerlo y en la entrada del Ministerio no se detuvo ni un solo momento a saludar a todas las personas que le hacían un gesto con la mano. Utilizo el primer elevador vacío que encontró sintiéndose cada vez más cansado y débil, por el sueño, por las preocupaciones, por el mal sabor de boca que conllevaba ocultarle cosas a su futura esposa y al que era el hermano de ella y prácticamente también el suyo. Se sintió peor cuando se dio cuenta de que probablemente contagiaría sus preocupaciones a Hermione a pesar de que ambos habían prometido no volver a hablar del tema y seguramente la castaña ya había olvidado todas esas estupideces y seguía su vida normalmente feliz como siempre.

El pasillo donde se encontraba el departamento en el que trabajaba Hermione estaba suficientemente lleno de gente trabajando como para pasar desapercibido. Brujas y magos de distintas edades caminaban de una oficina a otra con montones de documentos en las manos mientras se veía a otros por las ventanas estar enfrascados en lecturas, firmas y redacciones. Harry camino lo más rápido que pudo, intentando no interrumpir a nadie, cubriendo con su cabello la cicatriz en forma de rayo y mirando el suelo para no ser reconocido. La oficina de la castaña estaba abierta y dio gracias por poder pasar sin tener que tocar y decir su nombre en voz alta.

Al entrar sin embargo, Harry pudo notar que no era Hermione la que estaba sentada en su escritorio sino su asistente que no era otra que una elfina domestica con un nombre entramado difícil de recordar.

-Amo Potter-exclamo la elfina apenas lo noto de pie en la entrada- es decir… Sr. Potter… ¡A la Ama le dará mucho gusto verlo!

-Cuidado con decirle ama- contesto Harry sonriendo-sabes que le molesta

La elfina no hizo ningún ademán de arrepentirse, al contrario, paso por alto su error y se dirigió a Harry mirando aprensivamente a su alrededor.

-Yo… tengo algo que decirle-dijo nerviosa y Harry se agacho para quedar a su altura al verla temblando- el Ama… es decir-corrigió- la Srita. Granger me prohibió decirlo al Amo Weasley aunque una cree que debería ser el primero en enterarse, el la ama mucho… es un buen mago… como usted… ambos pueden ayudarla…

-¿Qué? –pregunto Harry empezando también a ponerse nervioso-¿de que hablas?

-… prometí que no se lo diría al amo… es decir al Sr. Weasley- prosiguió la elfina- ni a nadie que no estuviera involucrado… pero usted lo esta, yo lo sé… ella me lo dijo y entonces puedo decírselo... – se interrumpió de pronto y pregunto-¿o viene con…

-Ron no viene conmigo-se apresuro a aclarar Harry- puedes decírmelo… confía en mí

La elfina lo miro con sus enormes ojos conmovida por sus palabras, de una manera muy parecida a como Dobby solía hacerlo:

-El ama llora todos los días desde que…

-¿Harry?

La elfina se quedo callada de pronto y Harry volteó a ver a Hermione. Su amiga estaba de pie en la puerta mirándolos confundida con un pañuelo en la mano, la nariz enrojecida y rastros de lagrimas en el rostro.

-¿Pasa algo?-dijo la castaña mirando a ambos con acusación. Harry supuso que quería hacerle saber a su asistente que había sido indiscreta pero no se preocupo por ello:

-Es lo mismo que yo digo-dijo antes de que Hermione pudiera decir algo más- ¿Pasa algo? ¿Has estado llorando?

Hermione lo miro muy seria antes de sonreírle:

-Claro que no-contesto- pesque un resfriado ayer, muy leve pero no puedo dejar de estornudar y tengo los ojos irritados…

-No te creo-contesto Harry. Hermione avanzo hacia su escritorio antes de responderle:

-Estoy un poco enferma Harry-contesto la chica sentándose-así que disculpa si no te entiendo ¿Por qué no habrías de creerme?

-Has estado llorando, lo sé-repitió prometiéndose no dar marcha atrás-así que me gustaría que me dijeras por que…

Hermione se disponía a contestar cuando la elfina domestica se adelanto valientemente:

-He estado a punto de decírselo al Sr. Potter

Hermione abrió la boca con la clara intención de recordarle que le había pedido que no dijera nada pero la elfina no la dejo continuar:

-Usted dijo que el Amo Weasley no podía saberlo ni ninguna persona que no estuviera involucrada… pero el Sr. Potter si lo ésta así que…

-Así que tú me dirás que pasa o lo hará ella-dijo Harry. La elfina asintió con emoción.

Hermione miro a ambos antes de darles la espalda y suspirar resignada. Cuando los encaro, dijo:

-muy bien, si quieres saberlo-Harry noto que evitaba su mirada- aunque es una tontería…

-No creo que lo sea-dijo Harry y ella finalmente lo miro a los ojos. Para su sorpresa, sonrió con una sonrisa boba impropia de ella:

-Las bodas me ponen sensible-explico- y no puedo creer que tu y Ginny se casen… ella es mi mejor amiga y tu eres como mi hermano…

-¿Realmente pretendes que te crea eso?-la interrumpió Harry-no puedes pasártela llorando por eso… sé que no estas enamorada de mí y si un Weasley te trae loca no es precisamente Ginny…

Hermione no pudo sostener más la sonrisa y se quedo callada un segundo. Harry supo enseguida que estaba haciéndole lo mismo que el había hecho con Ron un día antes.

-No es tu boda lo que me pone triste-dijo después de unos minutos- es que… me recuerda que Ron y yo no estamos ni siquiera cerca de dar ese paso… -Harry abrió los ojos con sorpresa- ¿Y que tal si nunca me pide que me case con el?

Un par de lágrimas se escaparon de los ojos de Hermione y Harry se apresuro a abrazarla. La chica hipo incontrolablemente apenas lo hubo hecho y Harry noto que se esforzaba por no ponerse a llorar de manera descontrolada.

-No creo que tengas razones para pensar eso-murmuro Harry después de unos minutos en los que ella logro calmarse- Ron… el me ha dicho varias veces lo mucho que te ama… y sabes que para que Ron diga eso, dado lo cabezota que es… -Hermione soltó una risita- … si no te lo ha dicho es porque sabes que es ambicioso… y entre la Academia y ayudar a George apenas y tiene tiempo…

-Lo sé-contesto Hermione en un susurro- sé que…

-Si no han hablado de eso-prosiguió Harry-no significa que no exista la posibilidad o que no lo este pensando… puedes preguntarle a Ginny como la sorprendió cuando se lo insinué por primera vez…

-Creyó que estaba alucinando-contesto Hermione riendo un poco- días antes me había dicho lo feliz que era y lo doblemente feliz que seria si tuviera la certeza de que duraría para siempre…

Harry sonrió imaginando la escena y recordando la cara de Ginny antes de seguir:

-¿Te das cuenta?- dijo- somos impredecibles… quizás mañana mismo Ron te sorprenda… quisiera verlo, me imagino lo rojo que se pondría y seguramente tu le harías juego…

Hermione se soltó de él riendo y poniéndose roja. Ambos se soltaron a reír al notar eso.

-Gracias Harry-dijo la chica cuando ambos se hubieron calmado-¡Oh Merlín! ¿Querías algo?-exclamo de pronto- No te he preguntado ni porque has venido, sé cuanto odias venir al Ministerio…

-pasaba por aquí-se apresuro a inventar Harry, dispuesto a olvidar su plan inicial-venia por un expediente a la oficina de Aurores para llevarlo a la Academia pero no esta listo aún-miró su reloj con falsa preocupación- me esperaban hace varios minutos de regreso así que será mejor que me vaya…

-¡Oh lo siento mucho!-dijo Hermione-¡te entretuve demasiado!

-No te preocupes, mejor hazme un favor y no le digas a Ron que vine a verte-su cabeza trabajaba lo más rápido posible- me matará si sabe que no le ofrecí la oportunidad de venir…

Hermione asintió no muy convencida pero restándole importancia al asunto. Se despidieron rápidamente porque la chica también tenía mucho trabajo y cuando Harry quiso despedirse de la elfina se dio cuenta de que no estaba.

-Te despediré de ella-dijo Hermione y Harry asintió en silencio a la vez que caminaba rápidamente entre la multitud de empleados, deseando nuevamente pasar desapercibido. Llegó al elevador vació sin problemas y cuando la puerta se cerro pudo ver a lo lejos como Hermione lo despedía con la mano. Se sintió terrible al darse cuenta de que no tenía a nadie a quien contarle sus preocupaciones porque su mejor amiga tenia sus propios asuntos en la cabeza y solo conseguiría preocuparla más de lo que ya estaba.

-Aunque sus razones de ahora son, como ella misma dice, infundadas-pensó y riendo recordó como Ron le había bromeado recientemente con la posibilidad de una boda doble.

Harry salió del Ministerio con la misma prisa con la que había llegado y se desapareció apenas pudo hacerlo. Faltaban varias horas para acudir a la Madriguera y convencido de que no podría dormir, decidió que ocuparía el tiempo en refutar la idea que le daba vueltas en la cabeza.


-El Amo Weasley le hablo de matrimonio ayer-dijo la elfina-usted no llora por eso…

Hermione giro para ver la mirada preocupada y desafiante de su asistente. Cerró la puerta antes de contestar mientras se dejaba caer en el suelo y rompía a llorar nuevamente:

-No puedes decírselo a nadie-sollozo- y no puedo decírselo ni a Ron ni a Harry antes de saber que lo que dicen acerca la pureza de la magia es cierto.

-Usted está prestándole demasiada atención a palabras necias-dijo la elfina relajando el gesto- al Amo Weasley no le importa nada de eso. No hay razones para…

-En mis pesadillas si le importa-contestó Hermione-en mis pesadillas hay miles de razones por las que debo de dejarlo libre para…

-Usted solo necesita dormir-contesto la elfina-lleva días sin poder descansar, solo es eso.

Hermione no contestó y siguió llorando. La elfina se acerco para consolarla después de un par de minutos.