Hola a todos! Oh Cielos! sinceramente me disculpo por haber desaparecido esta semana, trate de avisarle, a quienes me siguen por el grupo SwanQueen de facebook y a quienes me siguen por twitter, y naturalmente traté de responder a quienes me contactaron por inbox. Me encontré indispuesta y aún no estoy del todo bien, tengo mucho trabajo a parte de todo, porque al parecer ahora soy un miembro productivo de la sociedad (ya saben, cosas que a veces uno tiene que hacer)
Espero que disfruten el capítulo 33, yo lo disfruté mucho, está lleno de sorpresas y responde esa pregunta que me han hecho al menos 33 veces en las últimas semanas y yo no podía contestar (ya se darán cuenta).
Este capítulo es muy importante para mí porque estuvo en mi mente mas o menos desde que escribí el capítulo 8 y es un reflejo directo del capítulo 12, (por si quieren dar un paso atrás y volver al capítulo "Sensaciones de adulto")
Muchas gracias por su paciencia, no voy a abandonar "Vínculo", esta historia está bien planeada, posteriormente, tal vez el martes hablemos nuevamente sobre un re acomodo de los días de actualización, pero eso sería todo.
Capítulo 33:
Un regalo inesperado.
-He criado a mi hija para que haga uso de su libre albedrío, es inteligente y es buena, pero temo que en esto tengo mis dudas, ¿Qué le han dicho? –Cenicienta se aferraba a la tela del mantel sin entender cómo sin preverlo había perdido toda la ventaja en la discusión.
-No me han dicho nada madre, quiero ayudar, si han venido desde tan lejos sólo por mí es porque no hay opción… sabes bien que la reina Regina no me pondría en riesgo.
-¿Quieres ser una reina? –La pregunta surgió con genuina angustia.
-Pero madre… ¿Quién no soñaría con ser una reina? –Sonrió suavemente y al instante se sintió sumamente apenada, cómo si las personas presentes pudieran pensar que lo hiciera por las razones equivocadas.
-Al fin encontramos a alguien con sentido común, esta niña me agrada, tiene todo mi apoyo. –Expresó Maléfica con una sonrisa completa.
-Y el mío. –Reiteró Aurora.
-Por supuesto que tiene el mío. –Blancanieves sólo había tenido que escucharla hablar unos minutos para convencerse y ni siquiera el hecho de que tomaría el lugar de su hija le molestaba ya.
-Rumpelstinskin mató a mi esposo y casi me lleva a la locura… no sé si…
-Estaban solas. –Interrumpió Chip y todos le miraron, esperando que continuara... –Antes estaban solas ustedes dos, nosotros no sólo las vamos a poner en el trono, les vamos a regresar el reino, con todo lo que eso implica… si algo he aprendido estos últimos años es que ninguna decisión se debe tomar a la ligera y todo miembro de un equipo es importante para que un plan funcione; lo que a nuestro plan le falta es una reina y por supuesto que no le abandonaríamos.
-Le doy mi palabra. –Confirmó Emma dando un paso hacia Alexandra e hincándose frente a ella con una suave sonrisa en el rostro. – Es usted la legítima heredera al trono del bosque encantado y es quien deseo que sea reina desde que puedo recordar.
-¿Qué? –Su pregunta se dio con incredulidad mientras trataba de levantar a Emma, alzándola de los brazos y esta sólo reía.
-Ella quería darte el trono desde que empezó a estudiar, molestaba cada semana, tratando de descubrir por qué las había desterrado*, es por eso que eres la primera y única opción. –Regina estaba sentada a unos cuantos pasos y sus palabras salieron con seguridad, nisiquiera estaba sorprendida o inmutada al ver al amor de su vida, de rodillas ante la quien sería la nueva reina.
-¿Por qué?
-Que usted no sea reina no tiene sentido, lo estudié mil veces, tiene tanto derecho como yo de serlo y ahora que no puedo ser reina quiero que tenga todo porque francamente así estoy mejor.
-Emma está mintiendo, se siente realmente mal por haber perdido el trono, pero está muy feliz de que puedas ser reina de nuevo.
-Regina cree que miento cuando digo que no quiero ser reina porque me gusta la parte de ayudar a las personas, intervenir con las leyes y aplicar la justicia… no sabe que lo que quiero hacer es ser un guardia real. –Respondió más hacia Regina que hacia la misma Alexandra y la futura reina sonrió, esta vez hacia lo dulce del amor verdadero.
-Sea como sea nunca pudo vencer a Graham. –Regina la retó con una sonrisa.
-Oh… Emma está lista. –Intervino David desde el fondo y haciendo que todos volvieran la mirada hacia él, en sus manos tenía una taza de té y se había mantenido al margen porque realmente estaba demasiado agotado para participar en una discusión tan severa; no le importaba si su hija ya no era reina o si se casaba con la que había sido reina, no le importaba si reinaba Alexandra o si se quedaban a vivir de ese lado del muro… le importaba que las hojitas de té al fondo de la taza, infusionaran correctamente para que el dolor en su pecho disminuyera… y eso era realmente lamentable; él no era así. Sabía que Regina lo intentaba de corazón, pero era su corazón lo que fallaba, su corazón y con él todo su cuerpo, lo habían dicho los médicos "Es necesario que continúe su tratamiento y se realice la cirugía si quiere vivir muchos años, señor Swan"… y él había dicho que sí… incluso lo habían programado todo pero habían encontrado el modo de volver al bosque encantado y por supuesto que no se arrepentía… amaba a su hija, y su hija podía vencer a Graham. –Emma puede hacerlo. –Repitió.
-¿Es tan difícil tenerme ese tipo de confianza ciega? –Se dirigió hacia Regina y la mujer le otorgó un gesto que le derritió el corazón totalmente.
-Graham tiene años reclamando una pelea contigo, cariño, tú solo dale el gusto.
-¡Mi espada lo pide! –Gruñó el cazador desde la ventana, aplastando unos tulipanes con sus codos y con la mirada encendida.
-No van a convertir esto en una batalla interna cuando tenemos tanto qué hacer. –Se quejó Maléfica y Alexandra rio apaciblemente. –Definitivamente le gustaba la dinámica que se creaba en un grupo tan desigual.
-Realmente tenemos qué hacerlo. –Emma lucía entusiasmada y el que pudieran pensar en eso a pesar de toda la situación hacía sentir a Alexandra e incluso a David, que dentro de todo, siempre podían crear tiempo para no perderse en el caos.
El resto de la tarde, Cenicienta y Alexandra empacaron sus pertenencias más valiosas, las cuales, curiosamente cabían en una valija solo un poco más grande que el bebé de Aurora y Maléfica, que descansaba estático en las piernas de Emma para distraerla de la idea de la pelea y ésta le hablaba, contándole historias fantásticas sobre lo fabulosa que sería su vida.
Chip y Graham se armaron hacia una pequeña odisea que duró unas horas en la que pagaron la deuda que había adquirido Cenicienta por la granja a lo lago de los años y con un hechizo por parte de Regina alrededor de la propiedad la protegieron de cualquier visitante no deseado.
Salieron antes del crepúsculo, nuevamente hacia la frontera, esta vez juntos, no por que fueran menos cuidadosos sino por lo delicado del protocolo… porque para una disculpa mágica se necesitaban testigos...
-Te otorgo el perdón, a ti, Cenicienta. –Susurró con mágia en cada nota. -Por el terrible mal que me has ocasionado, que me ha llevado a desterrarte décadas atrás y que te ha hecho a ti y a tu descendencia a permanecer del otro lado del muro. – Manifestó uniendo sus manos y con una suave luz cobalto, Cenicienta sollozó aterrada ante la expectativa… Emma sintió la suave punzada de culpa en el pecho de Regina…
Cruzaron juntos, con mucha calma y había calma, tal vez demasiada calma para un reino que había estado sin rey durante cuatro días; cuando Maléfica y Regina se acoplaron para hacerlos aparecer a todos de nuevo en el palacio del sur… fue esa voz juguetona y cínica lo que les trajo de vuelta a la realidad.
-¿Creyeron que podían dejar a mi hijo humillado de esa forma con uno de sus hechizos simples sin consecuencia? –Preguntó y Emma pudo sentir a Regina sonreír antes de que Maléfica desapareciera con el resto.
-¿Qué demonios? ¿Qué demonios? ¿Qué acaba de suceder? –Emma Gritó en el vestíbulo del palacio de Maléfica, todos estaban ahí menos Regina y podía sentir como ella no temía, como estaba tranquila y aun así se sentía tan molesta. – ¡Regrésame con ella, Hazme volver en este momento!
-Así no es cómo funcionan las cosas, corazón, hay planes y no podemos arriesgarte. – Le hizo saber Maléfica y la tomó de los hombros. –Debes recordar que es inmortal y si no te tranquilizas no se va a concentrar, estará bien… -Susurró en su oído.
-¿Es así como hacemos las cosas ahora? ¿Arriesgamos a quienes son inmortales sólo porque no pueden morir? ¡Aún puede convertirla en una olla! –Gritó completamente fuera de sí y con una sonrisa exasperada y un chasquido suave la hizo dormir.
-Disculpen, Blancanieves, David, he dormido a su hija. –Explicó lo obvio tras atraparla en sus brazos.
-¿Estará bien? –Quiso saber Alexandra y Cenicienta aún lucía completamente en shock por el encuentro con Rumpelstinskin.
-Claro, en este momento me preocupa más tu madre, ¿Señora Potts, Chip…?
-Me encargaré de hacerles algo de cenar. –La mujer les sonrió tomándoles de los hombros y Chip les acompañó, seguidos por Graham y David que no rechazaban la idea de un aperitivo.
Anastasia recibió a Emma y con ayuda de su hermana la acomodaron en el diván del fondo y lucifer ronroneó en su pecho apenas estuvo recostada.
-¿Podrían explicar qué quiso decir Emma con eso de que Regina es Inmortal? –Inquirió Blancanieves… quien hasta el momento había permanecido en silencio, estática y completamente intrigada.
Aurora y Maléfica se miraron confundidas, estaban tan acostumbradas a tratar el tema como algo cotidiano que habían olvidado que era un secreto, un tema tabú y algo completamente personal que no se debía tratar porque era algo que recién conocía Emma y que probablemente tenía que ver en parte con las razones por las que finalmente podía sentir el corazón de Regina latir en su pecho…
-Es… complicado…
-Voy… voy a acomodar el huevo en el nido. –Se excusó Aurora dejando sola a Maléfica y Anastasia y Drizella se incorporaron del diván con la mirada curiosa… conocían la historia por meras suposiciones, mayormente por que no eran tontas, era interesante ver una confrontación al respecto.
-¿Has podido despertar al criminal de tu hijo?
-Es cuestión de tiempo. –Rumpelstinskin sonreía pero se notaba que estaba completamente molesto.
-¿Has intentado besarlo? … Oh… lo olvidaba, tu amor por el poder es más grande que el que pudieras haber tenido por tu hijo…
-Calla…
-Tenemos el antídoto, si te interesa… el pobre Bae despertará como si hubiera bebido demasiado, lo cual fue realmente lo que pasó… sabes que tenía que intervenir, él la iba a lastimar.
-¿Por eso preferiste tomarla tú misma? –Esta vez sonó con rencor y apatía. –Das asco, Regina
-Estás molesto por que las cosas no salieron como deseabas, no has podido utilizar a tu hijo y al reino y definitivamente no podrás ponernos a todos en contra de nosotros mismos.
-Aún están casados… -La provocó. –Debes regresarla, ya la tuviste, la has podido probar antes que nadie, te podemos conceder y perdonar eso… pero debes regresarla.
Regina sintió el cinismo en sus palabras y le pareció increíblemente molesto, molesto e hiriente porque ella no era así, no habían sucedido así las cosas. -Emma no es más la heredera, hemos traído de regreso a Cenicienta y sobre ellas no tienes poder, nos encargaremos de que no lo tengas jamás.
-¿Tanto alboroto por tu frenesí de pasión? Te recuerdo que ella es mortal, Regina, vivirás por siempre y cuando Emma se haya ido y te encuentres sola en este mundo, no importará cuánto la hayas protegido del mal… estará muerta, se la comerán los gusanos y conocerás a alguien más, a alguien que morirá igualmente…. Pero siempre estaré yo… siempre estará Bae… y siempre haremos tu vida eterna un infierno… arruinando todo lo que amas… -Prometió con su mirada ambarina brillando bajo la luz de la luna.
-En este punto, tus amenazas parecen vacías y desesperadas. –Se defendió con seguridad.
-Todo lo que añoras y todo aquello bello sobre lo que tus ojos se posen… se verá destruido, has decidido meterte con quien no debías. – Explicó con gracia mientras se aproximaba y al estar a tan sólo unos centímetros la miró fijamente a los ojos… cambiando su gesto de forma abrupta, sonrió… recuperando su jovialidad. –Curioso… realmente curioso… Parece que se ha iniciado una nueva tendencia. –Expresó, esta vez observándola de arriba hacia abajo con lentitud morbosa.
-¿De qué demonios hablas? –Inquirió y era asombroso la rapidez con que los papeles parecían invertirse porque de pronto ella se encontraba aterrada ante sus crípticas palabras.
-Oh… Querida… Ya sé de qué forma vas a pagar por esta traición tan absurda que le has hecho al contrato que habías firmado…
-No puedes hacer nada al respecto.
-Oh… claro que puedo… lo quiero a él. –Sonrió y con sus uñas filosas señaló el vientre de la reina. –Aunque no quieras y luches por conservarlo… será mío. –Expresó con una felicidad al borde de la locura y en un parpadeo se hizo desaparecer… ¿Qué demonios acababa de suceder?
Cuando Regina se materializó en la nube púrpura en el vestíbulo del palacio, sólo llamó su atención, Emma dormida en el diván, con el traje desacomodado y el pelo revuelto, pero tranquila.
-Era necesario… -Le llegó la explicación a sus espaldas.
-Ella tenía razones para estar molesta, la dejé fuera, me va a odiar cuando despierte.
-Estoy segura de que te está odiando dormida. –Maléfica se acercó. –Sólo es un hechizo simple…
-La mujer desesperada y completamente loca de preocupación es incapaz de odiarte. –Expresó Blancanieves. –Nunca la había visto así, creí que iba a morirse de miedo ante la idea de ti enfrentando al Rumpelstinskin sola. -¿Por qué no me dijiste…? ¿Por qué nunca nos dijiste que le habías dado tu mortalidad? –Quiso saber y al alzar la mirada pudo ver que la madre de Emma tenía los ojos llorosos. –Si no amaras a mi hija como lo haces, ella estaría muerta… te debo tanto. –Susurró esto último y la abrazó con tanta fuerza que Regina sintió que se rompería… ni siquiera recordaba que la mujer la hubiera tocado antes… pero ahí estaba, queriéndola y había tanto que su mente trataba de procesar que sencillamente no sabía cómo tomarlo.
-Yo… Blanca, sólo hice lo que se debía hacer… -Y sin darse cuenta de cuándo había empezado a llorar, tuvo que limpiar las lágrimas fugaces que habían aparecido en sus ojos, nublando su vista y haciéndola parecer débil. –Lo siento… Emma y yo… Hay algo que debo hablar con ella. –Se disculpó y tomando la mano inerte se hizo desaparecer del vestíbulo al momento.
¿Qué estaba pasando? Se sentía tan abrumada, necesitaba… necesitaba ayuda y con un movimiento de muñeca despertó a Emma.
-¡Regina! –Gritó la joven apenas abrió los ojos y se dio cuenta que estaba ante ella.
-Lo siento, realmente lo siento, sé que te prometí que no te volvería a dejar fuera pero tenía tanto miedo de que algo te sucediera… de que Baelfire estuviera ahí… que te pudieran lastimar…. –Se defendió con seriedad tomándola de las manos y antes de que pudiera continuar sintió cómo Emma la hacía callar con un beso.
-Tuve tanto miedo de que te lastimaran…. Tanto miedo, por favor infórmame cuando vayas a hacer eso… sentí tanto miedo… pensé que no te vería de nuevo… pensé que no te vería más… yo no quiero vivir sin ti. –Susurró contra sus labios… entre besos y con lágrimas automáticas cayendo de sus ojos esmeralda, Regina podía sentir la angustia y el dolor golpeando a cada latido en su corazón y eso extrañamente fue reconfortante porque no estaba sola, pero aun así… necesitaba ayuda.
-Lo haré… lo haré. –Prometió suavemente mientras era recostada en la cama y sentía las manos de la joven apretarla contra las cobijas… mientras le besaba los labios con desesperación… como si la quisiera mantener toda la vida en esa cama.
-Emma… -Gimió al sentir sus manos desabotonar el pantalón mientras le mordía el cuello con fuerza. –Emma… por favor, tenemos que hablar.
-¿Te estoy haciendo daño? –Quiso saber con inocencia… con ternura casi virginal y Regina solo pudo ahogar un jadeo suave mordiendo sus labios y dejarse llevar… no sabía que podía necesitar tanto a alguien… necesitar tanto a Emma… pero ahí estaba, con su cuerpo completamente vibrante y a la expectativa, deseándola con cada parte de su ser y no pudo evitar privarse de sentidos y razón apenas sus manos le tocaron… sus labios le besaron y en sincronía le hicieron el amor con deseo y desesperación. " Te amo" … -Se escuchaba en susurros, como un mantra célebre.
Era pasada la media noche cuando ambas pudieron respirar con tranquilidad… -Te extrañé. –Explicó Emma mordiendo suavecito sus hombros, aún aferrada a cada parte de su cuerpo, con los ojos cerrados como si quisiera memorizar su cuerpo con los labios.
-He estado contigo todo este tiempo… sólo me fui un momento; no tienes por qué extrañarme. –Respondió, entrelazando sus manos y besándole la punta de los dedos con calma.
-No… extrañé tenerte así… así quiero tenerte siempre, así es como te necesito siempre. –Le hizo saber cerca del oído, en voz tan suave que le causó un escalofrío y un gemido que murió en su garganta de forma deliciosa.
-Lamento mucho que estés siendo arrastrada por todas estas historias de mi pasado…
-Es impresionante conocer tu pasado, todos tienen un pasado y no tienes por qué sentirte mal por eso, a mí me gusta todo lo que he descubierto hasta el momento, no es como que no supiera de tu pasado, sólo ahora estoy conociendo las piezas faltantes… me gustaría tener un pasado misterioso para ser tan interesante como todos ustedes, pero conoces todo de mí y eso también es bueno, lo que ves es lo que tienes.
-Oh, no… -Sonrió con los dedos acariciando entre los rizos rebeldes en su nuca. –Aún hay muchas cosas que no entiendo… yo puedo saber lo que sientes pero no lo que piensas, tú debes ayudarme con esa parte. – Afirmó y sus miradas se encontraron por una eternidad.
-Estaré feliz de decirte qué es lo que pienso por siempre.
-Bien, porque necesito saber lo que piensas sobre algo… y necesito que seas honesta.
-Tienes miedo.
-Así es.
-¿Maléfica sabe que tienes miedo?
-Sólo tú.
-¿Por qué? –Inquirió. Ahora ella tenía miedo y Regina tuvo que reír, no supo si por nervios o porque la situación en si era divertida.
-Algo en mí me dijo que tenía qué decírtelo a ti, de lo contrario hubiera sido una falta al amor y respeto.
-¿De qué hablas, Regina?
-Creo que no existe una forma sencilla de decirlo…
-Regina…
-Estoy embarazada.
Decir que Regina tenía miedo era poco, lo que sentía era terror, por primera vez en su vida no tenía idea de qué era lo que debía hacer, de qué era lo que quería y por primera vez se encontraba clara de una cosa: necesitaba ayuda, ayuda de Emma, posiblemente también de todos los demás, pero principalmente de ella y mientras esas dos palabras salían de su boca, sólo temía más que en cualquier momento de su vida a quedarse sola, porque no podía permitírselo, estaba asustada.
-Sé que probablemente tienes muchas preguntas, Emma, pero por favor tienes que creerme, tú… -Comenzó con los ojos completamente llenos de lágrimas… tan inundados que no podía ver que sonreía y sin dejarla continuar la besaba suavecito una y otra vez.
La besaba en los labios… la besaba en el cuello… y detrás de las orejas… - ¿Eso es todo? – Y con esa pregunta sintió la calma recorrerle su cuerpo… la calma recorrer ambos cuerpos. Besó sus hombros y bajó por su clavícula hasta su pecho… besando la piel donde sentía aún el acelerado latido del corazón… besando entre sus pechos y haciendo una línea por su estómago hasta el ombligo y posándose en su vientre… - Es mío, ¿Cómo llegó ahí? No lo sé… Es decir… puedo darme una idea. –Expresó haciendo reír a la Reina.
-¿Realmente estamos teniendo esta conversación?
-Tú iniciaste… Gina. –La retó y la reina cerró las piernas de golpe atrapando su cabeza entre ellas.
-¿Cómo me llamaste? –Amenazó y ciertamente la ausencia de ropa no propiciaba a la seriedad en ese caso.
-Gina. –Respondió riendo con ganas, haciéndole cosquillas en el vientre y mordiendo todo a su alcance. –Te amo tanto, te amo tanto. –Le hizo saber a penas se liberó y volvió a su nivel, llenándola de besos y atrapándola entre sus brazos. –Eres mía.
-¿Eso es lo que crees?
-Esa es la verdad. –susurró suavecito contra su piel. –Y también es una realidad el que aún tienes miedo… Soy fuerte, te voy a cuidar, a los dos… y tal vez te parece estúpido porque eres increíblemente poderosa e inteligente, pero soy muy lista y no voy a dejar que nada les suceda.
-No es estúpido… de verdad te necesito y confío en ti. –Le hizo saber. –No sé qué hacer, no tengo idea de qué es lo que debo hacer… estoy en blanco… tengo mucho miedo.
-¿Qué sucede?
-Rumpelstinskin no va a descansar hasta que me lo quite… lo quiere, juró que como venganza va a tomar todo lo bello en mi vida por la eternidad y por mi mente pasó la idea de que… podríamos no tener al bebé… una guerra se avecina, es un mal momento y suficientemente tortuoso para mí ya es saber que voy a verlos morir a todos y cada uno de ustedes… ¿También debo ver morir a mi hijo? –Inquirió y la angustia en el pecho de Regina era tan grande que Emma no podía respirar.
-Hey… hey… -La tomó de los hombros y la hizo mirarla. –Tienes que dejar de pensar en esto como si estuvieras sola, no me vas a ver morir, ¿Entendido? Encontraremos una forma de que recuperes tu mortalidad, lo haremos y tú y el bebé estarán perfectamente bien. Yo no tengo idea de cómo vencer al señor oscuro pero debe haber un modo de lograrlo en su propio juego… y puede ser que esté siendo demasiado optimista, pero nadie puede hacerme sentir mal la noche que descubro que vamos a ser una familia. -Dijo con ternura, limpiándole las lágrimas con sus pulgares.
-No, pero al amanecer tendremos que comunicárselo a todos, hacer reina a Alexandra pasará a ser el menor de nuestros problemas y vaya… realmente parecía complicado esta mañana.
* Este párrafo, y mayormente todo este capítulo es un reflejo de los sucesos en el capítulo 12 "Sensaciones de adulto" como dije al inicio, por si les gustaría ir a revisarlo.
