Juntos
Harry desistió, después de casi media hora, de la búsqueda de la snitch. La oscuridad a su alrededor se hizo completa cuando murmuro el hechizo para apagar la luz de su varita y sintió que sus ojos le agradecían ese detalle cerrándose al instante. El cabello le cayó en el rostro cuando se sentó en el suelo sintiéndose derrotado y miserable como hacia años no se sentía al mismo tiempo que una voz en su cerebro intentaba animarlo y decirle que no era para tanto:
-No has perdido a Ginny así que trata de tranquilizarte…
Suspiro, intentando ponerse de pie pero su cuerpo cansado se lo impidió. Decidió entonces, quedarse un rato más ahí, sentado en el suelo observando la solitaria calle por el enorme cristal de una de las ventanas. El pergamino que Hermione había olvidado estaba en la mesa que ocupaba diario; lo había leído un par de veces presa de la curiosidad y esperando encontrar algo que lo distrajera, pero solo había conseguido sentirse peor porque era parte de un registro que constataba la ascendencia mágica de los Weasley. Siglos y siglos de magos de sangre pura, sin el más leve asomo de muggles como Ron había dicho en una de las pocas veces que recordaba que el tema había salido a flote.
-el muy idiota debió de haber mentido-pensó enojado aunque no supo decir si era con Ron o consigo mismo, por haber basado su esperanza en un comentario que su mejor amigo dijera cuando eran niños.
Suspiro nuevamente sintiéndose ahora él como el idiota y se disponía a buscar de nuevo la snitch hasta encontrarla cuando vio que una figura observaba la Biblioteca enfrente de la puerta principal. No tardo ni un minuto en reconocerla, después de todo, llevaba esperando que apareciera desde que captó la importancia del pergamino que había dejado olvidado.
-te tardaste-susurro dirigiéndose a Hermione a sabiendas de que su amiga, por la lejanía, no podía escucharlo y levantándose para abrirle mientras se cubría con la capa invisible por la que había ido antes de forzar la entrada.
Sus ojos, acostumbrados a la oscuridad, le permitieron avanzar hacia la puerta sin necesidad de hacer ningún hechizo. Sus pasos se hicieron más largos de lo habitual ante su ansiedad por confrontar a su amiga y llego casi a la puerta en menos del tiempo del que hubiera esperado. Se detuvo cuando observo que Hermione sacaba una foto, en la que claramente se veía a ella y a Ron, y se ponía a llorar disimuladamente. La idea de confrontarla se hizo añicos y se quedo quieto contemplándola a la vez que sentía una mezcla de empatía y tristeza. Sintiéndose un espía de su dolor le dejo la puerta abierta y se retiro rumbo a la mesa donde sabría ella buscaría el pergamino. Mientras caminaba aun cubierto por la capa de su padre, no pudo evitar pensar que al menos ahora, que Hermione ya no podría mentirle, estarían los dos juntos para afrontar el problema. Estarían los dos juntos para apoyarse, como siempre.
Hermione giro el pomo de la puerta con la misma cautela con la que lo habría hecho en una casa abandonada. Su mente racional y ordenada le insto a no hacer ruido y a quedarse de pie un momento viendo el interior para acostumbrar a sus ojos a la oscuridad, consciente de que debía prescindir de un "Lumus" que delatara su ubicación a quien hubiera abierto la puerta.
Entro despacio, intentando no tropezar con las sillas a la vez que se dirigía decidida hacia la mesa donde tenía la leve esperanza de encontrar el pergamino que había dejado olvidado. Se sorprendió de su agilidad para evitar chocar contra los muebles que veía en el último minuto y aspiro el olor a libros que tanto le gustaba desde que era niña. Su leve momento de disfrute se rompió cuando recordó que no estaba en ese lugar para eso y la imagen del pergamino apareció tan de repente en su cabeza que sintió un pequeño dolor para acompañar la necesidad imperiosa de encontrarlo.
Lo vio, para su sorpresa y alegría, exactamente en el lugar donde esperaba encontrarlo y ya se dirigía hacia el cuando capto que era demasiado fácil. Los instintos que había adquirido en su estancia en Hogwarts y en la guerra la hicieron detenerse en seco, justo antes de sentir que alguien estaba mirándola.
El leve asomo de miedo que pudo haber sentido al darse cuenta de que no estaba sola, fue reemplazado por otra oleada de sentimientos parecidos cuando capto el aroma que se encontraba en el ambiente. Lo conocía perfectamente porque después de todo, era uno de aquellos que habían marcado su vida como bruja y lo que era en ese momento. La oleada de sentimientos se hizo más fuerte: no tuvo miedo de ser atacada por algún demente mortífago rezagado, en cambio sintió aprensión por saber que tendría que confesar a su mejor amigo que había escuchado palabras que había prometido que olvidaría.
-Si estás ahí Harry-dijo en voz alta-mejor sal de una vez y ahorrémonos el hechizo que voy a lanzarte cuando me asustes.
Harry no contesto. Estaba aún replanteándose la idea de dejarla irse sin decirle una palabra; sabía que no sería una conversación sencilla, para ninguno de los dos.
-Bueno-dijo de nuevo Hermione dando un paso más-si quieres fingir que no estas aquí, mucho mejor. Tengo bastante prisa.
Harry se quito la capa al instante, revelando que estaba sentado justo enfrente de ella, que se limito a mirarlo como lo miraba cuando eran niños y esperaba que dijera algo para refutarlo.
-¿Y bien?-dijo Harry, olvidándose de sus consideraciones y tomando el pergamino frente a él para mostrárselo -¿Me quieres explicar que hacías con esto?
Hermione frunció el ceño y lo miro de mala manera:
-Hazme el favor de no hablarme así Harry, no tengo que darte explicaciones de nada así que si quieres que te conteste tendrás que ser más amable.
Harry la miro aún con el pergamino en la mano, abrió la boca para contestar pero ella lo interrumpió:
-No debería decirte nada por comportarte como si aun tuvieras 15 años pero como sé que puedes malinterpretarlo te lo explicare-dijo molesta pero concentrada en dar la explicación que venia ensayando en su cabeza- La verdad no es nada del otro mundo. Entre todos los pergaminos que tome sobre la historia de los Elfos tomé ese por equivocación y me di cuenta cuando ya era muy tarde para devolverlo. Tenía mucha prisa, tanta que para acabar de arruinar las cosas lo olvide aquí.
-¿Y eso es todo?-pregunto Harry mirándola sin creerle. La chica soltó un bufido de indignación.
-Sí Harry eso es todo
-De acuerdo Hermione-dijo Harry tratando de calmarse-lo siento…
Hermione se sintió aliviada y sonrió de manera triunfal pero Harry no le dio tiempo para disfrutar el momento y se apresuro a seguir:
-pero… aun así no te creo.
Esperando que se retractara o al menos reconsiderara sus palabras, Hermione miro a su mejor amigo ofendida. Harry se limito a sostenerle la mirada, sosteniendo con ello también su opinión.
-No sé porque no deberías de creerme-dijo ella adelantándose para tomar el pergamino al mismo tiempo que sentía que el enojo recorría su cuerpo- discúlpame pero tengo mucha prisa. Ron debe estar esperándome en casa en este mismo momento.
-Me alegro de que finalmente accedieras a verlo-soltó Harry queriendo provocarla y Hermione volvió en sus pasos para mirarlo como él había imaginado que lo haría:
-¿Qué se supone que debo de entender por eso?
-Ron ha estado deprimido porque has estado evitándolo desde hace días-dijo Harry, olvidándose por un segundo del pergamino y su contenido-Apenas y come y se arrastra a la Academia desganado y triste-Harry no supo porque pero recordó su última conversación con Ron y siguió-me conto que temía que te hubiera molestado algo que dijo.
Hermione abrió la boca en un gesto involuntario de sorpresa y se llevo la mano a la boca para ahogar una exclamación. Inmediatamente giro sobre sus talones para darle la espalda y Harry supo que había dado en el clavo pero se sintió mal por eso. Lamento haber estado pensando en sus propios asuntos y no haber escuchado exactamente que le había dicho Ron a Hermione. Se sintió arrepentido de ello cuando se dio cuenta de lo egoísta que había sido con su amigo y peor aún cuando escucho como la chica ante él ahogaba un hipido sin éxito.
-Hermione-dijo sintiéndose muy mal al verla en ese estado-disculpa no fue mi intención mencionártelo. Ron se enojaría si sabe que…
-Oh Harry no es tu culpa-contesto ella con los ojos llorosos, tratando de controlarse- soy yo que últimamente no hago más que llorar, no sé que me pasa.
-Sospecho que tiene que ver algo con el pergamino que sostienes en la mano-dijo Harry sonriéndole para animarla. La sonrisa se le borro del rostro cuando vio que su amiga empezaba a llorar con más fuerza.
-¡Falte a mi palabra!-dijo entre sollozos y Harry se acerco a ella al ver que temblaba ligeramente.
-¿De que hablas?-dijo, aunque ya lo sabía o al menos lo sospechaba.
-Yo… las palabras de la tía de Ron… -siguió Hermione mientras lloraba-… no puedo quitármelas de la cabeza. Tengo pesadillas todas las noches-confeso- pesadillas donde Ron aparece para decirme que no me ama o que me ama pero que no puedo hacerle eso… que no podemos estar juntos porque su sangre y la mía… -hipo y miro a Harry a los ojos-… por eso no he querido verlo, temo que cuando lo haga Ron me diga todo eso en la realidad y temo aún más que todo lo que dice sobre la pureza de la sangre sea cierto…
-Hermione…
-No Harry-lo interrumpió ella alzando una mano y limpiándose las lágrimas con la otra-sé lo que vas a decir… que son tonterías, que no debo de creerlas y que prometimos hacerlo. Lo sé y no sabes cuanto lamento no poder cumplir nuestro acuerdo pero Ron y yo no somos iguales a ti y a Ginny… -Harry quiso acercarse de nuevo y confesar sus propios temores pero ella lo rechazo alzando más la mano que tenía en el aire- No, escúchame, es cierto: Tú provienes de una familia de sangre totalmente pura por parte de tu padre y tu madre era una de las brujas mas poderosas de su época… yo en cambio soy totalmente descendiente de muggles… he revisado a mi antepasados en todos los registros de mi familia y no hay ni el más mínimo asomo de magia en siglos… en los mismos siglos donde la familia de Ron aparece como una de las más poderosas…
- Hermione tienes que…
-¡No Harry!-exclamo ella perdiendo completamente el control- ¡lo que sea que vayas a decir NO! Entiende lo que te digo soy totalmente muggle, soy la primera bruja que ha tenido mi familia desde que hay un registro de ello-sollozo tan fuerte que bajo el brazo finalmente y Harry pudo acercarse mientras ella se cubría la cara- parece que Malfoy tenía razón… soy la bruja con la sangre más sucia de…
-¡Pero como puedes decir eso Hermione!-dijo Harry sin poder contenerse más e interrumpiéndola- ¡Mírame Hermione!-agrego quitándole las manos de rostro y obligándola a alzar la mirada- ¡jamás vuelvas a decir ese tipo de estupideces!... ¿Sabes que haría Ron si te escuchara decir eso?
-Seguramente diría que estoy enferma por darle la razón a Malfoy-dijo ella con un leve asomo de sonrisa que contrasto con el rastro de lágrimas en su rostro-y aprovecharía para ofenderlo como siempre hace… pero ¿Qué importa? ¿Qué importa todo ya? Ron se merece algo mejor de lo que yo puedo ofrecerle…
-No digas eso
-Tengo que decirlo Harry-siguió ella-no sabes cuanto me he contenido para no decírselo a él, a ti, a Ginny. Al principio no me importaba, porque sabes bien que nunca me he sentido avergonzada de mis orígenes, pero las pesadillas fueron aumentando y pensé que quizás debía investigar un poco para refutar para siempre esas estúpidas ideas de la pureza de la magia y sacármelas de la cabeza- se separo de Harry y continuo mientras dejaba de llorar- busque libros al respecto pero no encontré en ningún lugar; hasta estuve tentada de ir a Hogwarts pero desistí cuando recordé que existía esta Biblioteca Mágica y vine, decidida encontrar algo que pudiera ayudarme. Había pocos libros y la mayoría no estaban, la bibliotecaria dijo que tal vez los habían robado hacia muchos años pero como nadie los pedía no se había dado a la tarea de buscarlos.- se limpio los últimos signos de lagrimas con la palma de la mano y siguió- Finalmente encontramos uno, solo uno pero ese basto; me confirmo la importancia de la pureza de la magia con datos y cifras tan exactas que pareció hecho especialmente para mí, para convencerme y aún así, como estaba tan reacia a creer que tenía que dejar a Ron, busque datos en el Ministerio que probaran que él no tiene ascendencia totalmente mágica o que yo no la tengo totalmente muggle… pero falle, Harry, no encontré nada o al menos no he encontrado nada hasta ahora. Nada que pruebe que no le hare daño quedándome junto a él.
-No puedo creer que estés hablando así-dijo Harry sintiéndose mal por su amiga y por sí mismo porque si Hermione no podía refutar esas ideas entonces dudaba de que alguien pudiera hacerlo.
-Yo tampoco-dijo ella mirándolo- por eso sigo buscando algo que me dé una prueba para no rendirme. Amo a Ron-agrego mirándolo con un leve sonrojo- pero no quiero hacerle daño, no quiero que nuestros hijos… -se calló y Harry vio que palidecía un poco- … que su descendencia tenga menos magia de la que merece, de la que esta destinada a tener.
Harry hizo el intento de hablar pero Hermione le dio la espalda y suspiro antes de seguir:
-A veces, después de leer ese libro y ver su árbol familiar y compararlo con el mío… -dijo- he llegado a pensar que no merezco ser bruja, que la naturaleza o quien quiera que haya sido se equivoco al darme este don… ¿Qué hice yo para merecer la magia? ¿Qué tengo yo que mis antepasados no tuvieron en siglos para merecerla?
Harry sintió que una luz se prendía dentro de su cabeza, recordó lo que había leído en un libro y giro rápidamente hacia la mesa en la que estaba. En una de las sillas estaba la pila de libros que había leído esa tarde. Hermione giro al escuchar que se movía y estaba a punto de hablar cuando él la interrumpió poniendo los libros sobre la mesa:
-Estos son los libros que estaba leyendo hoy cuando me encontraste-dijo, moviendo la varita para iluminar y a la vez hacer levitar uno de los libros- Hermione lo miro interrogante un segundo antes de tomar el que flotaba y leer el título. Cuando lo hubo hecho lo dejo con un golpe sobre la mesa y se abalanzo sobre los otros leyendo deprisa la portada o el lomo. Su expresión cambio de sorpresa, a furia y finalmente a tristeza.
-Así que tu también…
-Sí, pero eso no importa ahora-dijo él y tomo el ejemplar que había hecho levitar y empezó a pasar sus páginas con prisa- yo también he encontrado que la pureza de la magia es cierta pero en este libro encontré algo que puede responder tu pregunta-Hermione abrió más los ojos y se sonrojo un poco- porque no puedo aceptar que precisamente tú digas que no mereces ser bruja, cuando eres la mejor bruja que he conocido en toda mi vida.
-Si Ginny te escuchara decir eso… -bromeo ella tratando de quitarle peso al ambiente
El sonrió involuntariamente al escuchar el nombre de su novia:
-Bueno-corrigió- UNA DE LAS mejores brujas que he conocido en mi vida
Hermione sonrío nuevamente y quiso decir algo más pero Harry le hizo un gesto para que escuchara y leyó:
-"Los asesinos mancillan su alma, los ladrones sus manos, los mentirosos sus corazones y ninguno de estos es sangre pura porque la magia reconoce quien la merece".
Hermione lo miro confusa.
-¿No has entendido?
-Por supuesto que sí… -contesto ella ofendida- dice que ni los asesinos, los ladrones o los mentirosos no merecen la magia porque…
-¡No! Realmente has perdido practica en esto-dijo Harry y cerro el libro de golpe para mirarla sonriente-dice que la magia reconoce quien la merece Hermione y eso significa que si tu la tienes es porque la mereces. La mereces aunque no haya habido ningún otro mago en tu familia, eso te hace más especial todavía. La mereces tanto como Ron y todos sus antepasados, como Ginny y el resto de los Weasley, como la merecían los Black, los Prewett la mereces tanto como…
-¿Cómo tú?-dijo ella y Harry sintió que sus mejillas ardían ante el golpe
-Sí como yo-contesto al cabo de unos segundos sintiéndose más fuerte, seguro y feliz de lo que se había sentido en mucho tiempo- como yo aunque no sea un mago descendiente de una familia de sangre pura…
-¡Oh Harry!-exclamo Hermione con los ojos nuevamente llorosos y arrojándose sobre el para abrazarlo- Yo… ¡Gracias!
-No Hermione-susurro el sintiéndose tan reconfortado como ella-gracias a ti… por…
Harry no dijo nada más por el nudo que se le formo en la garganta y Hermione no rompió el silencio que se había formado entre ellos porque no era necesario.
Se quedaron varios minutos más abrazados mientras cada uno dejaba caer el peso de sus problemas en el otro, en medio de la oscuridad y olvidándose del pergamino y los libros que lo rodeaban. Harry se sintió tan que cerro los ojos dejándose llevar por el cansancio y estaba seguro de que se hubiera quedado dormido si no hubiera sido por la resplandeciente luz que entraba por la ventana.
O que no entraba por la ventana sino que estaba frente a ellos y no era cualquier luz sino el patronus de Ron mirándolos fijamente.
-Hermione… -dijo y giro a la chica para que se diera cuenta del visitante. Hermione lo hizo con los ademanes necesarios para dar a notar que empezaba a quedarse dormida.
-¡Ron!-exclamo al darse cuenta del patronus de su novio y se soltó de Harry anhelante de saber algo. El pequeño Jack Russell terrier sin embargo, se dirigió a Harry y empezó a hablar con la voz de su dueño:
-Harry tengo que salir ahora mismo a una misión a la que me manda la Academia. No estaré en un par de días así que trata de dormir en las noches porque temo que no podrás escaparte de la Academia, juro que si cuando regrese sigues igual cumpliré mi promesa de golpearte hasta poder arrastrarte a San Mungo. Hazme un favor y cuida que también Hermione descanse. Nos vemos.
Harry asintió aunque no hacia falta y la figura giro lo suficiente para ver a Hermione:
-Hermione no sé donde estas pero no puedo esperarte. Realmente quería verte hoy porque estos últimos días has estado muy rara y ha sido terrible pensar que lo que te dije es la causa. Tengo que salir a Birmania por órdenes de la Academia en este momento pero cuando regrese quiero que aclaremos las cosas.
Hermione se sentó en una silla con tristeza y el patronus se le acerco para lamerle la mano mientras terminaba el resto de su mensaje:
-Te amo, respondas lo que respondas no cambiara eso-dijo y se evaporo enseguida sin dar tiempo a que la chica atinara a tocarlo una vez más.
A Harry la curiosidad le quemo tanto que no se dio cuenta cuanto soltó la pregunta:
-¿Qué te dijo que teme …
Hermione no dijo nada y solo miro a su amigo con una expresión de tristeza. Harry no necesito una respuesta y supo lo que Ron le había dicho a su amiga. También se sintió triste cuando recordó lo mal amigo que había sido con el pelirrojo.
Como si se hubieran tomado la poción contraria al Felix Felicis, el instante de gloria y de valor que ambos habían experimentado se esfumo tan rápidamente que ninguno se dio cuenta de que regresaban al punto de partida.
Los días pasaron lentamente entre dolores de cabeza y pesadillas recurrentes. Harry decidió no acudir a la Academia, consciente de que la ausencia de Ron empeoraría todo su ambiente. Ginny no escribió y el intento de comunicación que provino de su parte no recibió una respuesta que lo alentara. Decidió dejarla en paz, pensando que tal vez estaba demasiado ocupada intentando ganar un Torneo y se concentro en pasar su tiempo con la única persona que la estaba pasando tan mal como él: su mejor amiga. Hermione se la pasaba con él la mayor parte del tiempo, sin decir demasiado y leyendo en silencio los pesados libros que habían tomado "prestados" de la biblioteca de Hogsmeade. No había dejado de ir a trabajar, por supuesto, pero Harry sospechaba que eso solo tenía como razón obtener los documentos del Ministerio que les faltaban por revisar y como quedaban pocos, muy pronto Hermione encontraría alguna excusa coherente para dejar de acudir. Harry sabía que no se lo negarían, en el par de años que llevaba trabajando en el Ministerio no había faltado más que por razones de vida o muerte así que si se tomaba una semana "por enfermedad" nadie se iba a tomar la molestia de desmentirla pues nadie lo creería necesario. En su caso era distinto; varios de sus compañeros habían estado a punto de derribar su puerta para llevarlo a rastras a la Academia por orden del entrenador en turno y él había tenido que salir a dar excusas a cada uno. Para su buena suerte, los días que llevaba sin dormir y casi sin comer, le daban un aspecto tan malo que todos los mensajeros creyeron su enfermedad e incluso se sintieron apenados de haberlo molestado. Harry no se sintió orgulloso de ese triunfo ni mucho menos y Hermione no lo regaño, quizás porque su propio aspecto era casi idéntico y estaba a punto de decir la misma mentira en su trabajo.
Después de cuatro días en los que su casa se volvió una bodega de documentos antiguos y libros viejos, Harry finalmente se dio cuenta de que no había nada más que hacer. En menos de una semana, él y Hermione habían revisado todo lo que habían encontrado con la idea de desmentir la idea de la importancia de su sangre. Y no habían encontrado nada, absolutamente nada. No habían dormido en cuatro días, no habían comido, habían robado papeles confidenciales y aun así la única pista que parecía conferirles un poco de esperanza era la misma que Harry había leído casi al principio de su búsqueda:
"Los asesinos mancillan su alma, los ladrones sus manos, los mentirosos sus corazones y ninguno de estos es sangre pura porque la magia reconoce quien la merece".
Harry releía esas palabras todos los días pero cada vez que lo hacia, sentía que perdían fuerza. No era suficiente apoyo un párrafo en ese momento.
Estaba más que claro que era un castigo. Lo había sospechado desde el principio pero ahora podía asegurarlo. La misión no existía y aún así lo obligaban a quedarse argumentando que solo estaba retrasada, lo cual era imposible teniendo en cuenta que llevaba días, enclaustrado en un hotel de mala muerte viendo pasar a sus "superiores" como si estuvieran de vacaciones. Enojado, recordó que estaba incomunicado gracias al acuerdo de "confidencialidad" que había firmado antes de partir y gracias a eso, Inglaterra estaba más lejos que nunca para él. La furia y la frustración empezaban a ahogarlo cuando recordó, de nuevo, que su hermana estaba en una ciudad cercana y la primera sonrisa en mucho tiempo se formo en su rostro.
Salió esperanzado de poder hablar con ella para confesarle varias de sus preocupaciones y lo hizo dando un portazo, consciente de que salir y anunciarlo de esa manera le traería bastantes problemas cuando decidiera regresar a la base.
-¿Has encontrado algo?-dijo Harry entonces, apartando el libro pero cuidando de no cerrarlo para releer esa frase cuando pudiera hacerlo.
Hermione alzo la cabeza en respuesta y negó con desgana a la vez que enrollaba el pergamino frente a ella. Dio un suspiro de derrota tan profundo que Harry supo que se la habían agotado las fuentes de información antes de que ella misma lo dijera:
-Ese era el último-confirmo cabizbaja y Harry, que ya esperaba el golpe, intento disimular su reacción- Ya no hay nada más donde pueda buscar Harry, al menos ya nada donde se me ocurra.
Harry no contesto, sin saber que decir y solo miro a su amiga devolviéndole la expresión de derrota.
-No puedo creerlo-continuo su amiga-pero creo que esta vez no hay algún otro lugar donde investigar-levanto la mirada para enfrentarse a él-creo que lo que dice la Tía Muriel es cierto.
-Tal vez sí-dijo Harry y de pronto sintió que una puerta, hasta entonces cerrada, se abría con una luz brillosa en su cabeza- pero ¿eso que significa? ¿Es realmente tan malo?
-No lo sé Harry-contesto Hermione para después mirar a mano donde el patronus de Ron se había despedido- o lo sé pero no quiero aceptarlo
-No podemos… -dijo Harry levantándose de golpe e incapaz de completar una idea que solo pensar le provocaba un dolor emocional tan grande que sentía quebrarse algo dentro de él.
-No-dijo Hermione en respuesta, también levantándose y sin poder decir más. Harry aprovecho la ocasión para continuar por su cuenta:
-Pero tampoco quiero que los Weasley y especialmente Ginny y Ron sufran una vez más por mi culpa-continuo y la puerta que se había abierto se cerro tan de golpe que su cabeza quedo de nuevo en penumbras.
- Harry no empieces…-exclamo Hermione de mala manera, de la manera más viva con la que había hablado en varios días desde que Ron le informara que partía a otro país. Harry no dijo nada y se limito a sentarse de nuevo, observando el libro abierto que descansaba en el suelo cerca de el. Hermione, que parecía haberse alistado para una discusión, se sentó a su lado también observando el libro abierto y la única frase que les daba a ambos un poco de consuelo. Se quedaron ahí un par de minutos, apoyados uno en el otro, hasta que la chica se levanto tan de golpe que Harry se fue de lado y cayo sobre un par de pergaminos con un buen golpe.
-Espera un momento Harry ¡nos falta un lugar!-exclamo Hermione con un amago de sonrisa tan real que Harry desistido de su intento de quejarse- ¡Hemos pasado por alto a una de las fuentes más confiables!
Harry miro a su amiga como si estuviera loca y espero que explicara a que se refería. Como respuesta, ella se aliso infructuosamente el cabello y ensayo una sonrisa a la vez que intentaba recomponer su aspecto. Harry la siguió curioso en todo el proceso hasta que se dirigió a la chimenea y tomo un par de polvos Flú con una rapidez asombrosa, como si se hubiera olvidado de todo y estuviera ansiosa de largarse de ahí cuanto antes.
-¿Y bien?-dijo girándose a verlo-¿Vienes?
Harry se levanto sin preguntar nada, sacudió la ropa que se había cambiado apenas el día anterior y la siguió confiando en su claridad mental y en su muy probada habilidad para resolver problemas.
El torneo se estaba retrasando más de lo previsto y esto empezaba a resultarle extraño. Casi tanto como que su tía estuviera ahí la mayor parte del tiempo, prácticamente vigilándola. Las cartas que había mandado no habían recibido respuesta y eso le preocupaba sobremanera, la idea de que algo malo estuviera pasando a sus espaldas la ponía demasiado nerviosa. Los días habían sido terribles y el colmo era este; se alegraba de que su hermano hubiera decidido visitarla, por supuesto que sí pero es que era demasiada coincidencia que él hubiera llegado justamente al mismo país por una causa fantasma… tanto como lo era la suya.
-Me alegra que ambos estén aquí-dijo la anciana entrando a la habitación con una bandeja de Té.
Los dos pelirrojos se miraron entre sí renegando su presencia pero la anciana no lo noto y se limito a extenderles pequeñas tazas a cada uno.
-Bien-dijo bruja cuando vio que no tenían intención de tomarse el té- ¿Qué esperan?
La chica pensó en contestarle que esperaban que se fuera y los dejara hablar a solas pero la imagen de su madre retándola le llego a la cabeza tan nítidamente que siguió el ejemplo de su hermano y se tomo el contenido de la taza para ahogar su respuesta.
Harry quiso regresar a su casa cuando se dio cuenta del peligroso destino al que se había dejado conducir por Hermione. Los pasos en la habitación de junto le indicaron que era muy tarde, demasiado y sintiéndose derrotado intento componer su aspecto lo más que pudo, teniendo en cuenta que llevaba al menos tres días sin bañarse y ese día no se había cambiado. La matriarca de la familia Weasley apareció justo en el momento en el que él desistía de su intento:
-¡Oh queridos!-exclamo la bruja feliz abrazándolos a él y a Hermione-¡Que gusto me da que hayan venido! No saben como los extrañamos por aquí-los soltó un poco pero no del todo- Les hemos dicho que no es necesario que estén Ron y Ginny para que ustedes vengan pero parece que no quieren creernos; no me explico como después de tantos años…
-Molly-intervino una voz detrás de ellos y Harry pudo ver a su suegro sonriendo detrás de su esposa-querida déjalos respirar, ya están hasta pálidos de tanto que los aprietas…
La Sra. Weasley musito una disculpa y les sonrió nuevamente. Dirigió una mirada con un dejo de reproche a su esposo y los soltó de mala gana, mirándolos aún con su gesto maternal y encantado.
-Lamentamos haber venido así Sra. Weasley-dijo Hermione sonriendo lo mejor posible-realmente no queremos molestar…
-¡Oh querida no eres ninguna molestia-contesto alegre la madre de Ron-ninguno de los dos lo es ¿Cuántas veces tendré que decírselos? Me alegro mucho de verlos, están tan pálidos y delgados-añadió observándolos detenidamente-¿han dormido bien? ¿Se han alimentado correctamente?
-Mejor que nunca-contesto Harry enseguida- al menos en mi caso puedo asegurarle que es así y Hermione ha estado conmigo en los últimos días.
-Así es-corroboró la castaña sonriendo de nuevo. Harry vio como la Sra. Weasley los miraba sin creerles completamente e intercambiaba una mirada cómplice con su esposo antes de dar la vuelta e invitarlos a seguirla. Harry supo que achacaba el mal aspecto de ambos al amor o, en otras palabras, a la ausencia de Ron y Ginny.
Soportar el festín que la Sra. Weasley había preparado fue más difícil de lo que había sido no comer en varios días. Harry sintió que su estomago le reclamaba alimento a la vez que su paladar se lo exigía pero había algo que le impedía cumplir ese cometido de buena gana; Hermione parecía sufrir de lo mismo pero permaneció sentada junto a él logrando con más éxito no rechazar la comida que les ofrecían.
-Pueden volver a comer cuando lleguen todos-informo la Sra. Weasley cuando los dos iban a la mitad de sus platos- estoy segura de que al menos Percy, Bill y Fleur vendrán a cenar hoy y seria encantador que estuviermos todos juntos.
Harry se imagino a sí mismo rodeado de la familia de su novia. La idea, generalmente, no le molestaba y le resultaba muy agradable porque los consideraba como su familia sustituta pero esta vez era distinto; realmente no se sentía con fuerzas para convivir con más Weasley en un día porque le recordaban demasiado que el asunto que lo tenía tan angustiado. Hermione intercambio una mirada con él que le hizo saber que pensaba lo mismo y sin perder su sonrisa, respondió a su suegra:
-No creo que sea posible Sra. Weasley. Harry tiene entrenamiento mañana y yo aún tengo que revisar un par de documentos. Hemos estado bastante ocupados en estos días y por eso no habíamos podido venir-su sonrisa se ensancho un poco más y hablo con una especie de timidez- nos hemos dado un tiempo hoy porque extrañábamos mucho verlos…
La madre de Ron pareció tan complacida por las palabras de Hermione que Harry vio como los ojos se le aguaban un poco. Intercambio una mirada con su esposo, sentado a su lado y que también estaba particularmente sonriente, y contesto como la madre comprensiva que ambos recordaban que era:
-Esta bien entonces-dijo- pero espero que no se nieguen a llevarse un poco de comida para cenar después. Los dos están demasiado pálidos y delgados.
-No es necesario-contesto rápidamente Harry sonriendo y sintiéndose más valiente por la facilidad con la que habían logrado escabullirse- Kreacher se encarga de…
-No dudo de que lo haga-lo interrumpió su suegra- pero aún así necesitan comer más y o hay nada como la comida casera así que no se diga más: se llevaran un poco de todo.
Harry sonrió un poco incomodo pero divertido de poder presenciar el carácter maternal y protector de la Sra. Weasley. Se pregunto si ella seguiría comportándose así con ambos si supiera el peligro que representaban para la descendencia de sus dos hijos menores por lo que la vio irse rumbo a la cocina con un poco de tristeza imaginándose que no merecía tantas consideraciones de su parte. El Sr. Weasley se disculpo un momento con él y Hermione antes de seguir a seguir a su esposa para ayudarla.
Hermione, que parecía estar esperando a que los dejaran solos, se giro hacia él dejando el tenedor sobre su plato con mucho cuidado de no hacer ruido:
-Diré que me voy primero y tu los distraerás mientras yo busco algo que pueda servirnos, nos reuniremos en tu casa o quizás puedas buscarme después de un rato en…
-Hermione-la interrumpió Harry pensando de repente en un detalle que habían pasado por alto-¿has pensado donde vamos a buscar? Honestamente, he estado aquí desde que tengo 12 años y nunca he visto que exista un árbol genealógico o algo por el estilo. Dudo que los Weasley se interesen por ese tipo de cosas.
-Precisamente-contesto la chica con una sonrisa y Harry pudo ver como realmente estaba muy pálida y ojerosa; no pudo evitar preguntarse si el presentaba el mismo aspecto pero desecho enseguida la idea de averiguarlo y siguió escuchándola-por eso sé justamente donde buscar… en el sótano.
-¿En el sótano?-repitió Harry y sintió escalofríos ante la idea de tener que volver a ese lugar tan pequeño, atestado de cosas y que ahora le parecía una especie de mazmorra donde habían sido torturados. Hermione pareció leerle el pensamiento porque su sonrisa se debilito y su cara se ensombreció más:
-A mi tampoco me agrada la idea de tener que volver ahí-dijo-pero pude notar… ese día… que hay muchas cosas guardadas y quizás este ahí un libro o un registro que pueda tener información. Es lo único que se me ocurre-añadió ante su silencio- creo que ni no encontramos algo ahí, no encontraremos nada en toda la casa.
-Tiene sentido-contesto Harry, volviéndose a sentir miserable. La comida, la casa y la compañía habían logrado levantarle el ánimo un poco pero, como pasaba habitualmente, fácilmente volvió a sentirse triste sin poder explicarse muy bien porque. Hermione lo miró asintiendo antes de volver a tomar el tenedor y obligarse a comer un poco más, también con el gesto un poco más triste del que había tenido hacia un par de minutos; como si la sola mención al sótano hubiera logrado quitarles todas las energías.
Los padres de Ron y Ginny volvieron después de unos minutos más con al menos cinco paquetes de comida destinados a ellos. Hermione apenas espero a que llegaran y se levanto limpiándose la boca con su servilleta antes agradecer la comida y anunciar que tenía que irse. Sus suegros la miraron un poco preocupados pero le permitieron irse, no sin antes reiterar en varias ocasiones que regresara en cuanto pudiera porque era parte de la familia y deseaban verla aunque Ron no estuviera. Hermione sonrió agradecida pero triste ante sus palabras y Harry supo que, como él, creía no merecer el cariño de esas dos personas que desconocían el peligro que suponía para el menor de sus hijos. Sus propios pensamientos sobre él y Ginny le inundaron la cabeza en ese momento y solo despertó cuando el sonido de la puerta al cerrarse le anuncio que tenia que empezar con sus tácticas de distracción para que su amiga pudiera hacer su parte del trato.
Como si hubiera estado planeado de antemano, una lechuza gris cruzo la cocina y deposito una carta en la mesa enfrente de donde se encontraba la Sra. Weasley.
-La lechuza de Bill-dijo interrumpiendo lo que en ese momento decía y tomando la carta con rapidez. La leyó con ansias y volvió a doblarla mirando a Harry y a su esposo con preocupación.
-¿Pasó algo Molly?-pregunto el Sr. Weasley preocupado y la Sra. Weasley negó con la cabeza al mismo tiempo que contestaba:
-Nada grave pero me temo que Bill quiere que vaya a su casa enseguida, Fleur necesita un par de consejos -miro a Harry y añadió-pero no me gustaría dejarte solo ahora que…
-No se preocupe-interrumpió Harry sonriendo aunque sí sintiéndose un poco desilusionado; la compañía de los padres de Ron siempre había sido reconfortante de una manera especial-comprendo y honestamente… también tengo cosas que hacer.
La Sra. Weasley le sonrió cariñosamente y se acerco para abrazarlo. Harry deseo que su propia madre no hubiera muerto para que fuera ella quien lo abrazara de esa manera y pudiera confesarle lo que le atormentaba. No podía hacerlo con la bruja que lo abrazaba en ese momento porque sus hijos estaban involucrados y no quería ponerla en esa situación. Se sintió tan triste y perdido que cerro los ojos y se dejo llevar un momento por esa muestra de afecto, confortado por el calor maternal y el cariño que siempre le había brindado la familia de su mejor amigo. Solo duro unos minutos pero cuando abrió los ojos se sintió un poco mejor, un poco más esperanzado de que todo pudiera solucionarse.
-Espero que puedas venir cuanto antes-dijo la bruja sonriéndole- y también Hermione - añadió- quiero que no lo olvides ni dejes que ella lo haga.
-No lo hare-contesto Harry conmovido y teniendo que controlarse para no pedirle un consejo en ese instante. La Sra. Weasley lo soltó un poco dudosa, como si sintiera que algo andaba mal y mirándolo inquisitivamente. Harry se separo un poco más como si eso pudiera ahuyentar sus sospechas y ella pareció interpretarlo de otra manera pues se dio giro un poco para darle espacio y miro a su esposo para que partieran rumbo a casa de su hijo mayor.
Claramente entendiéndola, el Sr. Weasley le sonrió amorosamente pero Harry se dio cuenta de que hasta ese momento, había estado mirándolo con mucha atención.
-Adelántate Molly-le dijo a su esposa- no creo que sea nada grave. Quiero tener unas palabras con Harry y te alcanzare en cinco minutos.
-Arthur no quiero que…
-No se trata de eso-dijo el Sr. Weasley adivinado lo que su esposa quería decirle. Harry también pudo adivinar que creía que era- es sobre trabajo, sabes que Harry, al igual que Ron, es considerado prácticamente un Auror ya en pleno ejercicio.
-Lo sé-contesto su esposa- y sigo estando en desacuerdo. Son demasiado jóvenes y les faltan aun meses para terminar su entrenamiento… -hizo una mueca de resignación y Harry pudo adivinar que habían discutido el tema muchas veces-… pero de acuerdo- se acerco a Harry y volvió a darle un abrazo-cuídate y no olvides lo que te dije.
-no-prometió Harry y la vio ponerse una capa antes de tomar un puñado de polvos Flú y desaparecer por la chimenea. El Sr. Weasley y él permanecieron en silencio hasta entonces:
-Bueno Harry-dijo su suegro en cuanto se hubieron quedado solos- Creo que tienes un problema y sospecho que Hermione lo comparte… ¿Quieres decirme de que se trata?
Harry miro al padre de su novia con asombro. El mago se sentó frente a él, regalándole una de las miradas de preocupación y cariño que acostumbraba reservar para sus hijos.
La habitación estaba iluminada aún un poco por la luz natural que entraba por la ventana. Las tres personas que estaban de pie no le prestaban atención a ese detalle, se concentraban en mirar en silencio a la cama donde estaban otras dos personas acostadas. Se podría haber pensado que estaban dormidas sino fuera porque ambos, tanto el chico como la chica, estaban en posturas que claramente denotaban que se habían desmayado o dormido de golpe. La mano de él aún sostenía la taza en una posición extraña y su contenido estaba a punto de volcarse en la cama con riesgo de mancharla sin remedio, mientras que la mano de ella sobresalía por el borde y se podían ver en el suelo los restos de la taza que había sostenido antes de que perdiera el conocimiento.
-Son verdaderamente un espectáculo hermoso-dijo la bruja más anciana, mirándolos con una mezcla de cariño y devoción- siempre supe que ellos serían los mejores.
Los dos detrás de ella asintieron en silencio. En su mirada se reflejaba también una especie de cariño y contemplación hacia ambos jóvenes pero también había otro ingrediente que no podía describirse como sano.
-Combinan perfectamente-menciono la otra que se encontraba detrás de la anciana
- Serian una pareja perfecta… añadió el mago que estaba junto a ella- es una lástima que sean hermanos
-Quizás haya algo que podamos hacer al respecto-contesto la bruja más joven, mirándolos con deleite como si estuviera planeando algo.
-¡Dejen de decir barbaridades!-exclamo la anciana escandalizada, mirándolos con espanto para a continuación tomar un objeto de la mesita de noche que estaba cerca y dirigirse hacia los jóvenes inconscientes.
Los otros dos intercambiaron una mirada cómplice, sellando un trato entre ellos sin que la anciana pudiera verlos.
Harry se tomo un par de minutos para articular una respuesta coherente que dar a su suegro. En su mente se libro una batalla para decirle la verdad y pedirle ayuda o seguir el camino de siempre e intentar resolver sus propios asuntos. El Sr. Weasley le sostuvo la mirada interrogante, lo suficiente para que el sintiera, como en otras ocasiones había pasado, que estaba ante una especie de padre o figura paterna.
-no se de que me habla-contesto finalmente, rindiéndose a su habitual manía de no querer involucrar a las personas de su alrededor en sus problemas. El Sr. Weasley lo miro decepcionado, de la misma manera en la que Ron solía hacerlo las veces que sentía que no quería compartir sus problemas con él y lo interpretaba como falta de confianza.
-Me gustaría ayudarte Harry-dijo el mago frente a él, al parecer no dispuesto a rendirse- Eres parte de esta familia y…
-Realmente Sr. Weasley-lo interrumpió Harry, deseando no escuchar un discurso que pudiera hacerlo dudar de su decisión- yo les agradezco mucho todo lo que han hecho y hacen para ayudarme pero hay cosas que solo me conciernen a mí y en las que preferiría no involucrarlos…
El Sr. Weasley lo miro acentuando su mirada de preocupación y Harry supo que se había equivocado al no negar que tenía un problema.
-No se preocupe-añadió entonces, deseando resarcir su error- no se trata de nada relacionado con la seguridad del Mundo Mágico… se trata de-puso a su mente a trabajar a la máxima velocidad para encontrar una razón coherente- de mi desempeño en la Academia y mis propios asuntos personales…
-¿Ha pasado algo con Ginny?-pregunto el mago, ahora interrumpiéndolo a él. Harry se apresuro a contestar antes de que terminara:
-No, no tiene nada que ver con ella-mintió-si eso es lo que le preocupa, mi deseo de casarme con su hija es lo único que sigue teniendo un lugar firme en mi cabeza.
El padre de Ginny sonrió y Harry le devolvió la sonrisa. No le había mentido después de todo, deseaba casarse con Ginny con todas sus fuerzas, la amaba y no quería dejarla. Era justamente por eso que estaba ahí, intentando distraerlo mientras Hermione buscaba algo que pudiera refutar la única causa que podría tener para dejarla.
-No solo me preocupo por Ginny-agrego el Sr. Weasley- también me interesa tu bienestar Harry.
Harry se sintió tan conmovido y agradecido que sintió la imperiosa necesidad de escapar antes de que su suegro dijera algo más para desármalo.
-Lo sé-contesto con un nudo en la garganta-y créame que le doy las gracias… solo que este momento, no pasa nada.
El mago ante él sonrió sin creerle totalmente y Harry aprovecho el momento de silencio para terminar definitivamente la conversación:
-Y ya han pasado más de cinco minutos-dijo- así que creo que tiene que irse.
El Sr. Weasley se fue después de despedirse de Harry con una palmada cariñosa en el hombro. Harry se alegro de que no lo abrazara porque hubiera sido bastante difícil seguir mintiéndole si hacia eso y volvía a preguntarle. Lo vio desaparecer con alivio por la Red Flú y enseguida tomo los paquetes de comida para llamar a Kreacher y hacer que los llevara a su casa; no tenía ninguna intención de comerlos pero sabía que no podía dejarlos ahí cuando los padres de su nova se habían empeñado tanto en que se los llevara. El elfo apareció obedientemente después de llamarlo y se llevo todo sin chistar; Harry se dispuso a buscar a su mejor amiga en el lugar donde sabia que estaría. Se dirigió con paso vacilante y lento, deseando encontrarla saliendo para no tener que entrar a ese lugar que le hacia deprimirse. Fue imposible; tuvo que entrar pese a su malestar al hacerlo. La escena que encontró lo hizo olvidarse de si mismo.
-¡Hermione!-exclamo apenas pudo escuchar a su amiga sollozar y corrió el par de metros para encontrarla sentada y llorando frente a la mesa pequeña que había visto cuando había entrado ahí.
La chica se limito a mirarlo con los ojos rojos por las lagrimas y el rostro más pálido de lo que estaba hacia un par de minutos. Harry vio que frente a ella estaba un libro muy grueso, abierto más allá de la mitad de tal manera que se podían ver sus páginas amarillentas.
-Es cierto Harry-exclamo aún entre sollozos-todo es cierto… tenemos que alejarnos de ellos. Tenemos que alejarnos de ellos si realmente los amamos…
Hermione cubrió su cara con la palma de sus manos y empezó a llorar en silencio, de una manera tan triste como pocas veces Harry la había visto. Verla en ese estado le hizo recordar el funeral de Dumbledore y todos aquellos a los que habían asistido al final de la guerra. Recordó, como si no fuera suficiente su tortura, que en esos momentos Ron había estado para ella de la misma manera en la que Ginny había estado para él.
Se quedo de pie mirándola, sin poder acercarse a consolarla porque él mismo se sentía quebrado ante sus últimas palabras.
