Ataque

Harry no sabia exactamente cuanto tiempo llevaban ahí él y Hermione pero era fácil adivinar que eran varias horas. Los Weasley habían regresado hacia bastante rato y la cena familiar se había llevado a cabo normalmente, con el bullicio habitual de risas que acompañaba la excelente comida. Harry y Hermione se habían quedado ahí, en silencio y prácticamente a oscuras, arriesgándose a ser descubiertos pero decididos a no irse hasta saber todo lo que pudieran averiguar. Los dos habían logrado calmarse después de la primera hora; él pudiendo finalmente hablar y ella logrando dejar de llorar; pese a ello, no habían comentado demasiado del asunto pues ninguno sabia que decirle al otro para consolarlo cuando cada uno se sentía miserable.

El libro que Hermione había encontrado lo resumía todo: era un recopilado de toda la información de la familia desde hacia varios siglos, actualizado casi hasta el presente que incluía mucha historia, un esquema del árbol familiar y datos tan interesantes como desalentadores. Parecía una asombrosa coincidencia que lo hubieran encontrado aunque era más que obvio que no lo era; desde el momento en el que se había acercado a ojearlo, Harry supo que lo había visto antes y Hermione lo había confirmado: era el libro que la Tía Muriel y su comitiva habían llevado aquel fatídico día. Harry sabía que lo habían dejado ahí con la intención de que ellos regresaran y lo leyeran pero a pesar de estar consciente de eso, no pudo evitar leerlo y analizar toda la información que contenía con la esperanza de refutarla. Lamentablemente no había podido hacerlo, ni el ni Hermione que lo había intentado cuando dejo de llorar y decidió que no dejaría que los convencieran.

El bullicio de la cena de los Weasley paulatinamente se fue convirtiendo en el ruido ambiental de los dos padres de la familia solos y finalmente Harry supo que era muy tarde por el silencio imperante en toda la casa. Lo único que se escuchaba eran los ruidos del jardín y de las pequeñas criaturas que había ahí, el viento que mecía las ramas del árbol bajo la sombra del cual tantas veces se había resguardado y el fantasma del cuarto de Ron, que parecía hacer un ruido de vez en cuando para que no se olvidara su presencia. Harry intento decirle a Hermione que quizás era hora de irse pero la chica lo miro fulminantemente en su primer intento y le explico que se quedaría toda la noche de ser necesario, para leer todo el libro familiar de su novio y descubrir algo que pudiera echar abajo la idea que los estaba volviendo locos. Harry supo que efectivamente tendrían que quedarse toda la noche por el grueso del libro por lo que, decidido a no dejarla sola, se unió a ella para leer juntos las delgadas hojas amarillentas y analizar los complicados dibujos del árbol familiar. El día siguiente los sorprendió sin que se percataran demasiado de ello y finalmente llegaron a la última hoja a tiempo para ver como la luz de la mañana empezaba a colarse por todas las rendijas que tenía la madera de las paredes. Harry, dándose cuenta de eso, supo que era momento de irse porque la madrugadora Sra. Weasley no tardaría en salir a recoger los huevos necesarios para el desayuno.

-Tenemos que irnos-dijo entonces, mirando a su amiga con aprensión y rompiendo el silencio que se había instalado entre ellos desde hacia muchas horas.

Hermione asintió con pesadez, volviendo a perder la determinación al descubrir que no podía refutar nada de lo que el libro decía. Cerró el libro con tristeza, como si la contraportada del mismo fuera de acero y pesara demasiado; se quedo viendo la pasta después de soltarla, incapaz de creer que precisamente un libro hubiera sido el que sellara de esa manera su destino. Harry le tomo la mano para apoyarla, sin saber que decir y sintiéndose exactamente igual. El nudo en su garganta se hizo más fuerte cuando su amiga apretó su mano en señal de necesidad y apoyo pero levantándose con la voluntad que siempre había sido una de sus principales características.

Harry se levanto también, teniendo que soltarla y enfrentar la odiosa realidad de que no había sido una pesadilla. Su amiga avanzo, antes de mirarlo con sus ojos enrojecidos por el cansancio, la falta de sueño y el llanto; de nueva cuenta, Harry supo que debía verse igual por lo que opto por no mirarla para salir y desaparecer rumbo a su casa. Hermione le dio la espalda dando un par de pasos débiles, tomo el grueso volumen de hojas en sus manos con la intención de llevárselo y se encamino a la puerta, justo en el momento en el que Harry se daba cuenta de lo que planeaba:

-¿Qué haces?-le dijo horrorizado viendo sus manos -¿Por qué te llevas el libro?

Hermione volteó a verlo sin entender muy bien y él, sin dejar de mirar con horror el libro entre sus manos prosiguió:

-No sé porque deberíamos llevarlo si ya hemos leído todo lo que dice ¿de que nos sirve tenerlo?

Hermione entendió de golpe y fue su turno de dirigir su mirada hacia el libro que llevaba, la levanto enseguida fijándola en los ojos de Harry.

-Quizás podríamos leerlo de nuevo-contesto un poco apenada- con más detenimiento y ver si…

-No sirve de nada Hermione-la interrumpió él bruscamente-es definitivo: es verdad lo que la Tía Muriel dice

-Lo sé-contesto ella cabizbaja, volviendo a agachar la mirada- pero no puedo darme por vencida

-No digo que lo hagamos-comento Harry con una mezcla de sentimientos distintos-pero creo que ahora debemos decidir que vamos a hacer

-¿Decidir?-pregunto Hermione adoptando un semblante más triste aún-¿es que nos queda alternativa?

Harry se quedo mudo sin tener una respuesta honesta que darle. Con el hecho de aceptar que el asunto de la pureza de la sangre era verdad solo había dos alternativas: aceptar que debían de alejarse de Ginny y Ron o aceptar que nos les importaba el asunto y quedarse a su lado, a sabiendas de que mancharían su linaje para siempre.

El ruido de unas pisadas en a habitación que estaba sobre sus cabezas los alerto a ambos de que era definitivamente momento de irse.

-Bien, llévatelo-le dijo a Hermione- y vámonos de aquí antes de que tengamos que explicar que estamos haciendo.

Hermione asintió y se adelanto para salir. Harry la siguió y le tomo la mano para aparecer en el mismo lugar y seguir hablando del asunto. La voz de la Sra. Weasley se escucho cerca, lo mismo que sus pasos bajando por la escalera.


La cafetería muggle que Hermione eligiera para que siguieran hablando estaba llena de personas madrugadoras que acababan de salir del gimnasio o estaban listas para irse a la oficina. La mayoría estaba bastante somnolienta para percatarse de lo que ocurría con los otros así que Harry y Hermione no tuvieron demasiado problema en aparecerse cerca de la puerta trasera; tampoco lo tuvieron con la ropa pues siendo ambos de origen muggle acostumbraban ir con una combinación decente entre ese estilo y el mágico. Nadie les presto demasiada atención, por lo tanto, cuando se sentaron en un lugar frente a la ventana con un pesado libro y se quedaron un rato mudos, observándolo con tristeza.

-¿estas bien?-pregunto Harry después de un par de minutos en silencio. Hermione levanto la mirada para asentir antes de ser interrumpida:

-¿Qué se les ofrece?-dijo una joven que claramente era la mesera, con un tono que denotaba que era de las pocas personas suficientemente despiertas del lugar.

Su voz los hizo recordar que se suponía debían de pedir algo así que dejaron de mirar el libro familiar de los Weasley para encontrar una lista de donde pudieran elegir que comer. Harry se apresuro a abrir la carta que estaba apoyada en el salero y a la que no había prestado atención; Hermione hizo lo mismo con la que quedaba y la mesera los miro expectante tarareando alegremente.

-No sé que quiero-murmuro Hermione segundos después, en voz baja para que la mesera, que en ese momento canturreaba distraídamente, no pudiera escucharla. Harry quiso contestarle que él si sabia que quería pero también estaba consciente de que no estaría en el menú de ese lugar. La mesera miro a su alrededor para asegurarse que el resto de las mesas no necesitaban nada y regreso su atención a los dos, dejando de tararear después de unos minutos:

-¿Y bien?-dijo aún de buena gana y bastante amable.

Harry y Hermione, que hasta ese momento habían mantenido la mirada baja o en la carta, la miraron al mismo tiempo con la intención de pedirle más tiempo para decidir. Los dos observaron que la chica parecía estar de muy buen humor y su cabello rubio estaba impecablemente peinado como si fuera más tarde de lo que realmente era. Sus miradas chocaron con la de ella un segundo antes de que la chica abriera la boca con sorpresa y exclamara:

-Oh ya sé que quieren-dijo mirándolos para después anotar en un cuadernillo pequeño y amarillo- café… y mucho.

Harry miro a su amiga sin entender la reacción de la mesera, a punto de preguntarle a ambas porque parecía que necesitaban café. Al ver su rostro, sin embargo, y las enormes ojeras que los adornaban pudo entender perfectamente que pensaba la mesera.

-Enseguida los traigo-completo la rubia, de pie y mirándolos con temor de que fueran a desmayarse-y piensen en que comer… un buen desayuno siempre me ayuda en los exámenes.

-Muchas gracias-contesto Hermione antes de que Harry lo hiciera para decirle a la chica que ellos no tenían exámenes. La mesera volvió a sonreírles amable y comprensivamente como Harry estaba acostumbrado a que lo hiciera su suegra:

-No se preocupen-dijo guiñándoles un ojo-yo también voy a la universidad y sé lo que se sufre en esta época.

Ninguno de los dos tuvo tiempo de añadir nada más porque se dio la vuelta alegremente enseguida de que terminara de decir su comentario. Harry sintió unos leves deseos de sonreír y vio como Hermione la miraba con extrañeza:

-Me recuerda un poco a Luna-dijo regresando su atención a él. Harry hizo lo mismo.

-A mí también aunque nos miro como la Sra. Weasley…

Harry maldijo a su subconsciente por mencionar precisamente en el momento que empezaban a relajarse el apellido de Ron y Ginny. Su amiga apenas lo dejo avergonzarse, respondió muy rápido para restarle importancia:

-Sí-contesto Hermione estremeciéndose un poco - supongo que tenemos muy mala cara, al menos tú la tienes. Te ves terrible.

-Gracias-contesto Harry de nuevo sintiendo unas levísimas ganas de sonreír- tampoco es tu mejor momento.

Hermione hizo un amago de sonrisa y se acomodo el abundante cabello lo mejor que pudo; con las manos aliso un poco su ropa y disimuladamente dirigió su varita hacia su rostro para segundos después tener una apariencia como si se hubiera dado una ducha antes de salir. Harry al verla no quiso quedarse atrás y dirigiendo también su varita hacia sí mismo logro sentirse totalmente fresco en un minuto.

-¿Mucho mejor?

-Mejor nada más, nada nos quita las ojeras.

Harry puso una sonrisa sincera dándole la razón a su amiga. Tuvo el impulso de decirle lo de la especie de maquillaje que usaba para esconderlas los primeros días pero desistió por vergüenza al imaginarse lo que diría.

-Al menos Ginny y Ron no van a vernos así…

Hermione asintió con un suspiro y apoyo su barbilla en su mano. Su gesto de tristeza al recordar a ambos hermanos Weasley fue reemplazado por un generoso bostezo que escapo de su boca antes de que pudiera evitarlo:

-Es extraño ¿sabes?-dijo después de disculparse- es la primera vez en mucho tiempo que siento que podría dormir.

-A mi me pasa lo mismo-confeso Harry dándose cuenta de su propia situación y olvidando regañarse por su segunda mención de Ron y Ginny-hubo un momento en la madrugada en el que me quede dormido por un par de minutos pero lo más extraño fue…

-…que no hubo pesadillas-completo Hermione mirándolo- sí, lo sé… yo también sentí que caí dormida un minuto o dos y fue el sueño más reparador que he tenido desde que inicio esto.

-Quizás fue porque a esa hora no terminábamos de leer el libro… dudo poder dormir ahora igual.

-No lo sé Harry-dijo la chica frunciendo el ceño para pensar-hay algo extraño en todo esto. Sigo sintiéndome con ganas de llorar y triste y siempre pensé que mi estado de ánimo influía en las pesadillas pero ¿no es extraño que uno de los días en los que me siento peor pueda dormir mejor que cuando estaba menos preocupada?

-Seguramente es porque tu cuerpo no puede más-señalo Harry- y además lloraste demasiado antes de prácticamente desmayarte. Y solo descansaste un par de minutos ¿no es así?

-No es así-replico Hermione enseguida- es cierto que solo dormí un par de minutos ¿pero no te das cuenta a lo que me refiero? No hubo pesadillas… desparecieron por completo de repente. ¿No paso lo mismo contigo?

-Sí –dijo Harry dándose cuenta de que su amiga tenía razón pero aún incrédulo a creer que se habían librado de esa tortura- pero apenas cerramos los ojos, prácticamente no hubo tiempo para soñar.

-Hay algo raro en eso-siguió Hermione con el gesto de estar haciendo un esfuerzo por encontrar la respuesta- Mis pesadillas iniciaron muy leves y después fueron aumentando hasta que los últimos días disminuyeron en intensidad y hoy finalmente desaparecieron… no tiene sentido.

-Prácticamente no hemos dormido Hermione ¿Cómo sabes que bajaron de intensidad antes de desaparecer?

-Mi cuerpo no es tan fuerte como el tuyo-explico la chica- no he dormido al igual que tú pero ha habido momentos en los que como dices, prácticamente me desmayo y en esos leves minutos he podido comprobar mi teoría.

-Sigo sin entender que tiene de importante

-Yo tampoco lo entiendo muy bien pero hay algo que me dice que es extraño. Creo que tengo razón… y ya sé la manera de comprobarlo.

Harry miro a Hermione sin querer realmente seguir con la conversación. Su amiga sin embargo, siguió hablando ignorando su expresión de desagrado:

-Vamos a hacer esto-prácticamente ordeno-dormiremos por turnos para comprobar si las pesadillas desaparecieron.

Harry recordó las pesadillas que había tenido las últimas veces que había dormido y un nudo se le formo en la boca del estomago. Las imágenes que lo torturaban aparecieron acompañadas del recuerdo de sus propios gritos y sus despertares cubierto en sudor y lágrimas:

-Realmente no creo que sea buena idea

-Yo estaré para despertarte si algo pasa-le aclaro Hermione-y solo serán un par de minutos. Dos a lo mucho-Harry vio la imagen de Fred y siguió callado- si quieres puedo ser la primera.

-¿Planeas que comprobemos tu teoría… aquí?-exclamo Harry tan atónito que la imagen del hermano muerto de su mejor amigo y de su novia se borro por completo-¿Ahora? ¿En una cafetería muggle llena de gente?

-Si no lo hacemos aquí es probable que me acobarde-confeso Hermione decidida-y solo se trata de dormir dos minutos en un lugar lleno de personas medio dormidas. Nadie va a notarlo y si lo hacen no les parecerá extraño.-Harry no cedió en su gesto y ella continuo- Es solo para comprobar lo que te digo, después nos ocuparemos de lo más importante-termino dirigiendo su mirada al grueso libro que estaba cerca de ella.

Harry supo que realmente le interesaba saber si las pesadillas habían desaparecido si aceptaba posponer, por cinco minutos más, la discusión sobre que harían ahora que estaban seguros de que el asunto de la pureza de la sangre era cierto.

-De acuerdo-acepto por fin-¿Quién empieza?

-Yo-contesto Hermione muy seria y tratando de disimular su aprensión-recuerda contar hasta dos minutos y despertarme enseguida. Si ves que antes de ese tiempo yo… -se sonrojo un poco- yo grito su nombre… no te preocupes y déjame cumplir con el tiempo.

-De acuerdo-volvió a decir Harry, esta vez mirando el reloj de oro que su suegra le regalara por su mayoría de edad-cuando estés lista.

Hermione se tomo diez segundos para respirar y calmarse. Enseguida puso sus brazos sobre la mesa y recargo su cabeza en ellos; cerro los ojos casi con miedo pero sin que su cuerpo pudiera ocultar el alivio de poder descansar un poco. Tardo menos de medio minuto en quedarse dormida y Harry empezó a contar ayudado por las desgastadas manecillas de su reloj, preocupado de que en cualquier momento empezarán las imágenes terribles y el nombre de su mejor amigo se escapara de sus labios como muchas veces se había escapado el nombre de Ginny de los suyos.

Los dos minutos sin embargo, pasaron más rápido de lo que creía y sin ningún tipo de sobresalto. Harry incluso se sintió un poco culpable cuando despertó a su amiga moviéndola un poco brusco del hombro.

-¿Y bien?-pregunto apenas la chica abrió los ojos y quito los brazos de la mesa.

-Ha sido el mejor descanso que he tenido en mucho tiempo-contesto Hermione con el rostro iluminado por una sutil sonrisa-y ni una sola pesadilla, de hecho-volvió a sonrojarse y dudo en decirlo- empezaba a soñar con que estaba con Ron en una de las mejores citas que hemos tenido.

Harry sonrió burlonamente y se quito el reloj lo más rápido que pudo, ansioso de empezar su turno. La idea de ver a Ginny aunque solo fuera en sus sueños le pareció mucho más atractiva que la idea de descansar.

-Probare ahora yo-dijo dándole el reloj a Hermione y recostándose de la misma manera en la que lo había hecho ella. Cerró sus ojos rápidamente y se desconecto del mundo, apenas escuchando a lo lejos los ruidos ambientales de la cafetería.

Supo que se había quedado dormido cuando se dio cuenta de que estaba en Hogwarts y el colegio se encontraba de la misma manera en como había sido en sus años de estudiante, antes de la guerra y la reconstrucción. El sol estaba en lo más alto, iluminando los jardines de manera maravillosa y el calamar gigante tenía fuera del lago uno de sus grandes tentáculos mientras un par de personas, que Harry no podía distinguir, jugaban cerca. Se escuchaba mucho ruido y era obvio que estaba rodeado por personas que paseaban cerca de ahí pero no podía verlas ni le interesaba hacerlo.

-Harry-dijo una voz detrás de él y él se giro tan rápido que pareció que había estado de frente a ella todo el tiempo. Ginny apenas le dio tiempo para eso, pronto se acerco a él para tomarle la mano y sonreírle como siempre lo hacia, con el cabello rojo brillando a la luz del sol, los ojos chispeantes de felicidad y el rostro tan cerca que podía contarle las pecas.

-Te extrañe-dijo él, sintiéndose feliz, conmovido por verla y miserable a la vez por saber que estaba soñando. Agradeció ser mago para poder sentirlo tan real y poder apreciar su rostro de una manera tan nítida.

-Yo también-contesto ella acercándose más y Harry cerro los ojos a sabiendas de que en la realidad ya los tenía cerrados. Se sintió un poco ridículo pero espero feliz el beso, el beso que su novia solo podía darle en un sueño.

Pero el beso no llego.

-¡Harry, te estas pasando del tiempo!-escucho que Hermione repetía mientras lo movía un poco del hombro. Harry abrió los ojos, consciente de que su sueño se había arruinado y no era culpa de nadie.

-Ha sido fantástico-informo antes de que Hermione preguntara como obviamente quería hacerlo-me siento mucho mejor y he visto a Ginny.

Hermione sonrió de manera cómplice entornando un poco los ojos. Harry supo que estaba recordando que ella había visto a Ron y no la culpo por revivir el momento.

-Las pesadillas se han ido entonces-concluyo Harry-podremos dormir hoy mismo.

-Supongo que sí-confirmo la chica-de todas maneras creo que vale la pena que no vayamos al Ministerio y en tu caso a la Academia con tal de descansar-los ojos le brillaron de lo que Harry supo que eran nuevos ánimos y miro de nuevo al grueso libro de los Weasley-quizás con más tiempo, descansados y con la mente atenta podríamos refutar todo esto y…

-¿Y si no podemos?-la interrumpió Harry, sintiéndose decaer de nuevo-No creo que dormir resuelva el problema.

-Por supuesto que no-espeto Hermione frunciendo nuevamente el ceño-nunca dije eso. Solo digo que tal vez si dormimos y descansamos podemos volver a leerlo y encontrar cosas que no hemos encontrado. Una salida, una solución o simplemente encontrar la manera de refutarlo.

-Quizás-respondió Harry con una mezcla de nueva esperanza y a la vez escepticismo-aunque hemos buscado en todos los lugares y no hemos podido hacerlo.

-Tiene que haber la manera-exclamo Hermione como si hubiera recobrado las fuerzas que no había tenido últimamente-no podemos aceptarlo tan fácilmente.

Harry sintió que una oleada de valor lo inundaba ante las últimas palabras de su amiga. Como si el sueño de dos minutos también le hubiera hecho recobrar las fuerzas, contesto:

-Tienes razón Hermione. No podemos rendirnos; no voy a alejarme de Ginny a menos de que encuentre las suficientes razones para hacerlo.

-Ni yo de Ron-contesto su amiga devolviéndole la sonrisa.

Los dos compartieron entre sí una mirada radiante y Harry se sintió fuerte, valiente y decidido, contrario a como se sentía antes de su breve descanso. Hermione frente a él, pareció estar igual, Harry podía apostar que esos dos minutos sin tener pesadillas la habían hecho recuperar la bendita determinación que siempre tenía. El leve sentimiento de quien acaba de levantarse y su consecuente mala coordinación, fue lo único que le impidió a Harry chocar las manos con las de ella para festejar los nuevos bríos.

Antes de que alguno añadiera algo más, la mesera apareció con dos vasos llenos de jugo, poniéndolos enfrente de cada uno de manera brusca. Harry la vio aún un poco adormilado por su fugaz descanso y no pudo distinguir en su mirada la misma chispa que había tenido hacia un par de minutos. Hermione también la vio con extrañeza, igual un poco adormilada, deshaciendo su sonrisa y mirando el vaso de jugo confundida:

-Creí que sería café

La chica no contesto y apenas se digno a mirarlos. Su cabello rubio estaba ligeramente despeinado a como había estado momentos antes y parecía que su buen humor se había hecho trizas porque, si bien no parecía enojada, sí parecía indiferente. Se dio la vuelta sin responderles pero poniendo cerca de Harry una nota con la cuenta.

-Que chica más rara-dijo aún mirándola alejarse y entrar a la cocina sin hacer caso al par de mesas que la llamaban. Hermione no le presto demasiada atención y puso un billete muggle sobre la mesa para pagar la cuenta.

-Bébete el jugo-le dijo a Harry en un tono mandón, tomando su propio vaso e inclinándolo para beberlo- y vayámonos de una vez. Si dormimos un par de horas en la mañana en la tarde podremos reunirnos para acabar con esto.

Harry asintió y tomo su vaso, de un solo trago se bebió su contenido, ansioso por ir a su casa a descansar. Hermione lo miro con gracia, bebiendo con un poco de más calma el suyo; cuando lo termino hizo a un lado el vaso y tomo una servilleta como toda una dama.

-¿Lista?

-¿Listo?

-Sí, vámonos ¿quieres que te acompañe a tu casa?

-No, no es necesario… solo…-Harry sintió como Hermione ponía su mano sobre la que él tenia aún sobre la mesa-gracias, no sé que haría sin ti.

Harry giro su mano para estrechar la de su amiga al mismo tiempo que contestaba:

-Yo tampoco sé que haría si no estuvieras para apoyarme.

Los dos se quedaron sonriendo, sentados mirándose y tomados de la mano mientras disfrutaban la perspectiva de poder descansar y terminar con su problema. A lo lejos, por la amplia ventana junto a la que estaban, una chica pelirroja los observaba con sus ojos marrones atentos a ambas manos entrelazadas.


Harry llegó a su casa apenas tuvo oportunidad de aparecerse después de aceptar las negaciones de Hermione ante sus propuestas de acompañarla; su amiga se negó tajantemente argumentando que ambos necesitaban dormir y descansar con la misma urgencia. Al final, Harry no puso objeciones porque su propio cuerpo parecía estarle exigiendo que retomara el descanso de dos minutos y lo hiciera más largo.

Resulto que la casa seguía tan vacía como había estado el día antes. Kreacher no estaba por ningún lado y Harry supuso que tal vez había aprovechado su ausencia para ver a la otra persona a la que últimamente le había tomado aprecio: Andromeda Tonks había sido una Black antes de casarse y justamente prima del amo que el elfo apreciaba más que a su vida, así que era bastante obvio que deseara servirle fervientemente. A la abuela de Ted no le había agradado demasiado la idea al principio pero teniendo al nieto que tenía con habilidades metamórfagas floreciendo y demostraciones de magia cada 5 minutos, era difícil rechazar la ayuda. Harry aceptaba con gusto que Kreacher fuera a casa de su ahijado cuando estuviera desocupado, después de todo acostumbraba visitar bastante a menudo a Ted así que era bastante útil que el elfo lo acompañara.

Haciendo la nota mental de ir a ver a su ahijado en cuanto fuera posible, Harry apenas cruzo su pequeña sala y se dejo caer en su sillón de siempre, consciente de que no podría subir las escaleras y llegar a su habitación aunque lo intentara. El sueño empezó a vencerlo antes de que se diera cuenta pero cuando lo hizo sonrío, seguro de poder descansar sin pesadillas y con la esperanza de que más tarde, descansado y con la mente más alerta, podrían darse cuenta de que todo el asunto que llevaba días atormentándolos era solo una tontería. Una tontería sin sentido que podrían olvidar.

Su sueño volvió a situarse en los jardines de Hogwarts pero la soleada mañana que había visto una hora antes fue reemplazada por un cielo gris, nublado y un viento muy fuerte que anunciaba tormenta. No había voces ni personas alrededor y el calamar gigante no daba ninguna señal de estar en el lago. Ginny estaba ahí de nuevo pero el sol ya no sacaba brillos rojizos a su cabello ni sus ojos chispeaban con alegría… estaba llorando de hecho, como Harry la había soñado tantas veces antes.

-Ginny ¿Qué pasa?-pregunto él, olvidándose de que era un sueño y en realidad no estaba viendo a su novia llorar. La chica apenas atino a mirarlo antes de volver a derramar silenciosas lágrimas y darle la espalda.

-Lo sé todo-anunciaba dramáticamente y Harry, que se hubiera reído ante esa frase trillada en la vida real, sintió que el aire le faltaba a sus pulmones.

-¿Qué es lo que sabes?-preguntaba automáticamente aunque él, el "Harry" de su sueño sabia de que estaba hablando su novia.

-No voy a impedírselos-seguía la pelirroja-así que no finjas conmigo. Supongo que nos conviene a ambos.

-¿de que estas hablando?-estallaba Harry asustado-¿Qué nos conviene?

-No sigas con eso Harry-contestaba Ginny casi en un murmullo-bien sabes de que y de quienes estoy hablando.

-No, no lo sé

-Sí lo sabes-replicaba Ginny perdiendo la tristeza y mirándolo ahora con furia- ¿Crees que somos idiotas? ¿Crees que Ron y yo no lo sabemos?

Harry volvía a sentir que se quedaba sin oxigeno y le empezaba a doler la cabeza. Ginny había dejado de llorar por completo y ahora lo apuntaba con la varita en gesto amenazante.

-Lárgate de una vez con ella y jamás vuelvan a aparecerse ante nosotros. Malditos mestizos, los dos ¡sangre sucia!-estallaba la chica- pero ¿sabes que? ¡No nos merecen! Nos están haciendo un favor, tu sangre es tan sucia como la de ella, en cambio la mía, la de Ron, la de toda mi familia…

-¿De que estás hablando?-se defendía Harry pero Ginny lo ignoraba y lanzaba un haz de luz verde hacia él al mismo tiempo que gritaba:

-¡Traidor!

¡Bum! Harry despertó de golpe sintiendo el sudor frio recorrerle la espalda. ¿Para eso habían desparecido un minuto sus pesadillas? ¿La idea era atormentarlo de distinta manera? Las anteriores imágenes en donde recordaba que Fred había muerto por su culpa, Ginny lloraba y Ron aparecía furioso con él eran insoportables y dolorosas pero ver a Ginny mirarlo de esa manera mientras lo atacaba era simplemente mil veces más cruel. Aún a pesar de haber abierto los ojos, el terrible rayo de luz verde parecía haber sido real y la visión de su novia mirándolo con desprecio había quedado grabada en sus pupilas de tal manera que podía verla ante él.

-¿Pesadillas Potter?-dijo de pronto una voz frente de él. Harry se obligo a levantar la mirada seguro de que su mente le seguía haciendo una broma. La figura ante él, no obstante, parecía ser real; no pudo creerlo y se restregó los ojos antes de levantarse de un salto y quedarse mirando a su interlocutora.

Ginny estaba enfrente de él, a un par de pasos de distancia mirándolo con una de sus hermosas sonrisas burlonas. El cabello pelirrojo estaba brillante y suelto cayendo por su espalda mientras sus ojos marrones estaban fijos en él, tenía las manos en la cintura y estaba en una pose coqueta que generalmente solo hacia para burlarse de la hermana de su cuñada francesa. Harry simplemente sintió que su rostro se desbordaba en una sonrisa y avanzo hacia ella en un par de zancadas, dispuesto a besarla y abrazarla como nunca lo había hecho.

-¿Te gusta mi vestido?-preguntó entonces ella, dando una vuelta sobre sus talones y haciendo que Harry se detuviera a mitad del camino para observarla.

Harry, que se había quedado estático admirándola a ella y no a su ropa, observo que iba vestida con un vestido blanco, enteramente muggle que parecía no ser precisamente su estilo. No pudo evitar sentir un poco de extrañeza porque sabia que su novia prefería los jeans combinados con un par de blusas coquetas si se trataba de vestirse al estilo muggle.

-Te ves preciosa-respondió para darle gusto aunque conservo para sí mismo el hecho de que él la encontraba más guapa cuando se vestía de la manera sencilla en la que lo hacia siempre o cuando portaba el uniforme de su equipo que dejaba ver su figura de una manera más discreta. Los ojos de su novia reflejaron su satisfacción por su respuesta y él sintió que su rostro sonreía un poco más al darse cuenta de eso. Ginny amplio su sonrisa y volvió a girar sobre sus talones, ofreciéndole de nuevo un espectáculo que no era en absoluto desagradable pero que sí era extraño a su actitud normal. Harry hizo a un lado su observación al respecto y con todo su ser extrañándola, hizo el intento de acercarse de nuevo; justo entonces, Ginny giro su hermoso y largo cabello pelirrojo de una manera en la que nunca lo había hecho y él se detuvo por segunda vez contemplándola pero esta vez sin apreciar su belleza.

-¿No vas a acercarte?-murmuro ella al ver que Harry se detenía, con un tono de voz que no parecía el suyo.

Harry no le respondió enseguida y siguió observándola detenidamente, obviando con dificultad el hecho de que estaba tan hermosa como siempre pero seguro de que algo estaba mal. Ginny permaneció de pie, quieta y ante él esperando que se acercara.

-¿Pasa algo?-pregunto entonces, después de unos minutos de silencio en los que una parte de él se moría por abrazar a su novia y otra parte, la entrenada para ser auror, le decía que se mantuviera alerta. Para sorpresa de la primera, Ginny bajo la mirada justo a tiempo para que el pudiera notar que sus ojos se cristalizaban. La sonrisa, burlona o lo que fuera, desapareció de su rostro y sus brazos cayeron a sus costados como si hubiera perdido las fuerzas.

Harry sintió que el alma se le caía a los pies, desecho sus señales de alerta para acercarse y la tomo de la mano para jalarla hacia él y estrecharla. Ginny solo acepto el primer contacto, el de las manos, antes de empujarlo con la que quedaba libre y soltarlo definitivamente para caminar al otro lado de donde estaban. Harry vio que caminaba delicadamente, demasiado y de nuevo recordó que ella solía hacer eso solo para bromear pero esa idea no lo relajo ni un poco.

-Tengo que hablar contigo-anunció de nuevo con su voz de siempre pero el tono distinto, que esta vez parecía triste y a la vez fingido. Harry volvió a obviar sus señales de alerta y la siguió hasta quedar frente a ella, conteniendo las ganas locas de besarla para no enfrentar otro rechazo y darle la oportunidad de expresarse. A pesar de sus esfuerzos, sintió que se perdía contemplándola al mismo tiempo que empezaba a sentirse aprensivo.

-¿Qué pasa?-se escucho a sí mismo decir, con el corazón bombeándole tan rápido que sintió que iba a estallarle. El monstruo de su pecho inicio a la vez su propia batalla para que se olvidara de todo lo que no fuera acercarse a Ginny.

-Es una lástima que seas tan atractivo-respondió ella, tomándolo por sorpresa y acariciándole la mejilla por voluntad propia. Harry se quedo sin aire admirándola por completo, teniendo que aceptar que el vestido blanco le quedaba como un guante y resaltaba todas aquellas partes que le gustaban físicamente de ella. Ginny pareció darse cuenta de su efecto pues dio un paso hacia él con la sonrisa volviendo a formarse en su rostro, de tal manera que Harry asintió que el monstruo de su pecho reclamaba que la besara y se inclino hacia ella, perdiéndose en sus ojos marrones y olvidándose de todo lo que le rodeaba. Podía sentir ya su aliento sobre el suyo cuando Ginny volvió a empujarlo y le dio la espalda para alejarse.

Harry se quedo frustrado, sintiendo que en su interior se rompía algo de manera tan dolorosa que le había quitado el habla.

Ginny volvió a caminar como si no quisiera que sus pies tocaran el suelo, con el largo cabello contoneándose a cada paso de una manera tan sincronizada que parecía irreal. Se detuvo un par de metros después, suficientemente alejada de él, con la misma delicadeza y gracia con la que había caminado.

-Esto no esta funcionando-anunció finalmente, aún de espaldas y con voz baja pero lo suficientemente fuerte para que él no tuviera problemas en escucharla. Harry sintió que se volvía de piedra y estaba clavado en el suelo mientras todo su interior se desmoronaba. Sus ojos permanecieron fijos en el cabello rojo de su novia que tanto le gustaba, incapaz ahora no solo de hablar y de moverse sino prácticamente de pensar. Su corazón bombeo con más desesperación que nunca y su cerebro pareció dividirse en mil cosas; recuerdos, planes, sabores, aromas, excusas, soluciones…

-¿Qué estas diciendo?-fue lo único que pudo decir, como auto reflejo ante el golpe. Ginny giro para mirarlo de nuevo, con la mirada tan vidriosa como al inicio:

-No puedo casarme contigo-explico con un dejo de culpa que Harry no pudo saber si era sincero-soy muy joven, no puedo condenarme a estar con un solo hombre desde ahora –sus ojos brillaron como si estuviera disfrutando ver su sufrimiento – y mucho menos si se trata de…

Harry supo lo que iba a decir antes de que lo hiciera y cerró los ojos sintiendo el golpe. El sonido de sus propios latidos pareció detenerse de inmediato y el monstruo de su pecho lo acompaño en su silencio después de rugir de furia, rabia, dolor y tristeza. Su cerebro lo hizo abrir de nuevo los ojos, reaccionando con incredulidad y gritando que algo estaba mal para intentar ser escuchado sobre el mar de sentimientos.

-… no puedo hacerme eso a mi misma…-escucho que Ginny decía y supo que había seguido hablando todo el tiempo, aunque también supo que solo se había perdido un par de segundos. Internamente agradeció no haber escuchado las palabras "sangre limpia" de la boca de su novia, de la boca de quien amaba y creyó que nunca las diría con ese significado degradante. La parte de si mismo entrenada para ser Auror se unió a la parte que había luchado en la guerra y juntas gritaron que algo estaba mal pero Harry las ignoro confundido por el dolor. Su mente entonces dejo de escuchar a su novia y empezó a buscar razones para refutar su idea de separarse de él pero ¿Qué podría decirle si su principal razón era cierta? ¿De que manera podía negarse él, que la amaba, a que ella fuera feliz y buscara un mejor futuro aunque eso significara alejarse de él? ¿De que manera podía convencerla de que la merecía si una pequeña parte de él nunca creyó que eso fuera cierto? ¿Cómo podía luchar por su propia felicidad si siempre había sentido que no la merecía, que no era suya, que era prestada y algún día el verdadero destino la reclamaría?. No quería perderla, eso era cierto pero no se le ocurría que podía decir para retenerla; no sabia ningún hechizo que pudiera ayudarle en ese momento porque no luchaba con un enemigo al que debía derrotar sino con su novia, con Ginny, con su eterna amada pelirroja que había deseado desde hace varios años como esposa. Sus propios hombros y brazos, hasta ese momento rígidos por el shock, se relajaron aceptando la inminente derrota mientras el resto de su cuerpo y su subconsciente seguían gritándole cosas incomprensibles a su cerebro, exigiéndole que no se resignara y tuviera una reacción. El rugido de lucha en su interior pudo escucharse un poco como respuesta.

Ginny seguía hablando, ajena al parecer a su tortura interna, moviéndose de vez en cuando un poco, con los mismos movimientos elegantes que no parecían suyos y el color rojo siguiéndola a cada paso. Seguía reflejando pena pero también una especie de atracción, como si quisiera verse más hermosa mientras decía las cosas que Harry sabía que eran las más crueles, aunque apenas podía escucharla. Solo se detuvo de nueva cuenta con gracia mientras seguía explicando sus razones, tomando un mechón de su cabello rebelde para quitarlo de su rostro. Fue entonces cuando Harry sintió que el monstruo de su pecho despertaba y tomaba las riendas de la situación para hacer la única cosa que podía ocurrírsele hacer en aquel momento. Separo de una zancada la distancia entre ellos y la besó, callando lo que la chica seguía diciendo en aquel momento. Al principio, Ginny intento separarse, de nuevo empujándolo con la mano pero Harry no la dejo hacerlo, consciente de que era su única oportunidad de impedir que deshiciera el compromiso o su última oportunidad de besarla; ambas opciones le parecieron más importantes que respirar o dejarla expresarse así que con todo su esfuerzo la retuvo a su lado. Su novia finalmente dejo de empujarlo después de unos segundos y se permitió el ataque, enredando incluso sus manos alrededor de su cuello.

A Harry, su propio cerebro le ordeno que disfrutara el fugaz instante como siempre le había gustado hacerlo, que se dejara atrapar por el aroma a flores, por el color de fuego, por la calidez de la chica que lo quería por quien realmente era. Pero ninguna de estas cosas llegó y dos segundos habían pasado apenas cuando Harry se dio cuenta de que no estaba besando a Ginny.

Con todo su ser confundido, fue su turno de empujarla y separarse de golpe. La confusión se convirtió al instante en furia por él mismo y preocupación latente por su novia, el dolor también hizo su aparición por ende.

-¿Quién demonios eres?-exclamo furioso, con las voces de alerta más fuertes que nunca y tomando la varita de su bolsillo para usarla de ser necesario. El dolor desapareció de golpe y tuvo deseos de vomitar y de gritar al mismo tiempo.

Ginny, o la que parecía Ginny, lo miro con una expresión de absoluto desconcierto y dio un paso hacia atrás, claramente asustada de la expresión de su rostro:

-Soy yo Harry-contesto, perdiendo por primera vez su fingido andar elegante- ¿te has vuelto loco?

Harry sintió como perdía el control y su furia se incrementaba. Alzo la varita enseguida y la apunto a la chica, amenazante:

-Tu no eres Ginny-asevero totalmente seguro, con la cabeza doliéndole como cuando su cicatriz lo atormentaba las primeras veces- lo sé y más vale que me digas quien eres en realidad y que has hecho con ella porque si le has tocado un cabello juro que…

La chica ante él pareció dividirse entre reírse o mantener su gesto asustado. Harry se dio cuenta de que estaba decidiendo si seguir la farsa o no. Finalmente se inclino por la opción que claramente era su preferida.

-¿Juras qué?-exclamo de manera burlona y girando el hermoso cabello de Ginny para provocarlo-¿vas a herirme cuando me veo como ella? ¿Serías capaz de hacerlo?

Harry no contesto y su brazo tembló casi imperceptiblemente cuando su cerebro capto que si atacaba, atacaría a Ginny aunque no era precisamente ella. Trato de desechar la idea de ex – mortífagos o enemigos demasiado peligrosos. Las posibilidades de cómo había logrado disfrazarse de Ginny le parecieron espantosas; deseo fervientemente que su novia estuviera bien y se dispuso a hacer todo lo posible para averiguar su paradero. La bruja ante él volvió a girar sobre sus talones mientras caminaba y lo rodeaba totalmente confiada en estar a salvo.

-Eres muy difícil Potter-murmuro muy cerca mientras seguía caminando- quisimos hacerte las cosas más fáciles pero veo que es imposible-su rostro estaba muy cerca y se dio el lujo de prácticamente susurrarle-esperemos que tu amiga sea más razonable.

Harry lanzo un hechizo para alejarla pero no fue necesario, la falsa Ginny se hizo hacia atrás con una agilidad impresionante y salió por la puerta para desaparecer apenas pudo hacerlo. Dándose cuenta de lo que le había dicho antes de irse, se apresuro a imitarla y desaparecer rumbo a casa de Hermione rogando que solo se tratara de una manera de provocarlo y que su mejor amiga estuviera descansando ajena a una tortura parecida. También se prometió no liberar a la impostora hasta no averiguar si le había hecho el más mínimo daño a la verdadera Ginny.


Hermione apareció en la entrada de su casa un poco preocupada de poder ser vista por sus vecinos. Apenas sintió que sus pies tocaban suelo firme abrió los ojos, cuidando de no moverse demasiado para fundirse con el fondo y asegurarse de poder entrar sin levantar sospechas. Para su buena suerte, la única persona en toda la calle era un hombre paseando a su perro, demasiado ocupado recogiendo de mala gana algo del suelo como para preocuparse en observar que una persona transparente abría la puerta de su casa. La llave giro sin problemas y ella entró rápidamente disfrutando el silencio de su propia casa mientras dejaba su abrigo en el perchero, el grueso libro de los Weasley en una mesita que estaba junto y caminaba por el casi inexistente pasillo rumbo a su habitación. El silencio de su departamento apenas fue interrumpido por sus propios pasos cansados y su respiración acompasada. Por la puerta abierta al fondo pudo visualizar su habitación, de tal manera que su cama pareció llamarla a descansar y todo su cuerpo celebro la orden. En ese rumbo estaba, cuando un aroma desconocido le inundo las fosas nasales y buscando el origen, intrigada, se interrumpió y giro para encaminarse a la sala, segura de que desde ahí provenía. Apenas hubo puesto un pie en el primer lugar desde donde la estancia se hacia visible, se dio cuenta de que Ron estaba sentado en su sillón individual, cerca del teléfono, esperándola y mirándola fijamente en absoluto silencio.

-¡¡Ron!!-exclamo sin poder dar crédito a sus ojos y sin darse cuenta corrió hacia él para abrazarlo desesperadamente.

Su novio se puso de pie apenas grito su nombre y la recibió en sus brazos, dejando que ella acortara la distancia pero sin moverse ni un centímetro para poner de su parte. Ella choco contra su pecho dado que él era bastante más alto y con sus brazos lo rodeo con dificultad por la misma causa pero no le incomodo, al contrario disfruto enormemente el contacto.

-¡Te he extrañado tanto!-siguió Hermione sintiéndose completa-¡han sido unos días terribles! Lamento no haber podido acudir a nuestra última cita, si hubiera sabido que te marchabas a…

-No te preocupes Hermione-la tranquilizo Ron separándola un poco de sí con delicadeza. Hermione se percato entonces de que parecía un poco incomodo y estaba vestido de una manera muy rara para sus gustos. Su aroma también era distinto, en absoluto desagradable pero no parecía ser el mismo de siempre.

-¿Qué haces vestido así?-pregunto olvidando ser delicada-¿Por qué tienes puesto un traje muggle?

Ron aprovecho para separarla más de él y alisar el arrugado pero elegante saco que llevaba puesto. Sus anchas manos acomodaron el cuello del traje de manera excesivamente hábil, como si tuviera experiencia en eso. Hermione perdió un momento el hilo del momento y se quedo contemplando el contraste que hacia el color del traje con sus ojos azules y su cabello pelirrojo, pensando en lo guapo que se veía.

-Tus vecinos son muggles-contesto Ron después de unos segundos de silencio, omitiendo la mirada embelesada que ella le dirigía -y pensé que quizás esta sería una ropa adecuada para no levantar sospechas.

Hermione escucho la respuesta sin prestarle demasiada atención, sintiendo que era la bruja más feliz del mundo y los nuevos ánimos infundidos por su fugaz descanso se multiplicaban varias veces. Se permitió quedarse callada observándolo, con los ojos azules clavados en los suyos y tentada a ponerse de puntillas para despeinarle un poco el cabello que iba, a su gusto, demasiado aplastado. El corazón pareció estallarle de contento, tener a Ron ahí después de todo lo que había pasado la hacia demasiado feliz como para verle el lado raro a la situación.

El extraño silencio sin embargo, activo una descarga eléctrica en su cabeza y, rompiendo el ambiente, su mente analítica recupero la última frase dicha por su novio, anunciándole que no estaba dispuesta a obviar la extraña respuesta solo por estar enamorada de quien lo decía.

-Nunca te importo mucho como te vestías porque mis vecinos son muggles-espeto mirándolo ahora de manera distinta a los ojos azules-siempre decías que con quitarte la túnica y ponerte un par de jeans y sudadera era suficiente. No entiendo porque eliges usar traje, eso les llamara más la atención ahora que te conocen.

Los ojos de Ron adquirieron una expresión de enojo y su cara, hasta ese momento tranquila, adquirió un gesto de fastidio:

-Siempre tienes que verle el lado malo a todas las cosas ¿no es cierto?

Hermione sintió que se sonrojaba a la vez que se sentía culpable. No veía a su novio después de muchos días y lo único que se le ocurría era cuestionarle su forma de vestir. Su mente le dijo que no era justo contestarle e iniciar una pelea porque ella había sido la agresiva y además, seguramente Ron estaba tan frio y distante porque no había olvidado el mal trato que ella le había dado en los últimos días que había estado en Inglaterra. Sus ánimos disminuyeron un poco al reprocharse a sí misma y lo hicieron aún más cuando noto que Ron la miraba con los ojos azules llenos del mismo sentimiento.

-Lo siento-murmuro entonces, queriendo empezar de nuevo y acercándose a él para besarlo. Ron sin embargo, no hizo el más mínimo intento de inclinarse para complacerla y dejo que se acercara con el mismo gesto de fastidio en su cara. Hermione levanto el rostro para mirarlo al darse cuenta de eso, esperando que finalmente cediera como siempre lo hacia con ese gesto aunque estuvieran enojados.

-No quiero besarte-anuncio, adivinado sus intenciones y Hermione se separo de él dolida pero considerando que era justo que no quisiera. Lo libero de sus brazos con actitud acabada, tratando de no mirarlo nuevamente a los ojos y buscando otra cosa en la que fijar su mirada que no fuera él. El teléfono, cerca de ellos, le pareció una buena idea y mejor aún la contestadora que tenía en la pantalla un tintineante y rojo número uno, anunciando un mensaje.

-Te ha llamado Krum-informo Ron aún con la voz molesta, de tal manera que Hermione supo que había seguido su mirada. Detuvo sus impulsos iníciales de escuchar el mensaje y regreso su vista a los ojos de su novio, solo para encontrarse con que la seguía mirando de mala manera con los ojos azules que tanto le gustaban. Le extraño un poco que Ron respetara el acuerdo de no llamar a Viktor Krum "Vicky", a pesar de que nunca lo hacia pero no le pareció un momento adecuado para señalarlo y de mantuvo callada un par de segundos, tratando de elegir que decir.

-Así que por eso estás molesto-dijo finalmente mirándolo- Oh Ron, tú sabes que…

-Borra el mensaje-la interrumpió el chico tan bruscamente que ella interpreto fácilmente que estaba furioso. Hermione miro de soslayo la contestadora y se dio cuenta de que un par de cosas a su alrededor estaban hechas trizas por lo que seguramente él ya había intentado sin éxito así que entendió más su actitud.

-Bien sabes que no puedo-contesto apenada, sintiéndose morir por el tono de la voz de Ron y maldiciendo su grandiosa idea de encantar la contestadora para que nadie pudiera borrar un mensaje hasta que el destinatario, generalmente ella, lo recibiera.

-Claro que puedes-espeto el chico con los ojos ardiendo tanto como su cabello pero tratando de controlarse para no gritar, contrario a lo que hacía siempre-si no lo haces no hablare contigo.

Hermione sintió que un par de lágrimas amenazaban con salir de sus ojos pero trato de contenerse, Ron frente a ella la miro de una extraña manera desafiante como si estuviera seguro de haber ganado la batalla. Hermione no pudo evitar notar que tenía un extraño gesto petulante que jamás le había visto, pero sus sentimientos nublaron a su mente analítica y lo paso por alto.

-Sabes que esta hechizada para que no pueda borrar el mensaje hasta escucharlo-le explico como si no lo supiera- recuerda que…

-No quiero que lo escuches-la interrumpió de nuevo Ron intentando contener su furia.

Hermione retrocedió un paso, pasmada por su actitud y el chico pareció darse cuenta de que había cometido un error e hizo un esfuerzo evidente para recomponer su cara. Hermione escucho que una parte de su cabeza le gritaba que no permitiera semejante trato pero la otra parte de ella le decía que tuviera paciencia, porque todo había sido su culpa, porque si Ron se comportaba de esa manera era debido a que ella misma lo había tratado peor las últimas veces que habían estado juntos, las últimas veces antes de que ella lo dejara plantado en su primera cita en semanas.

-Yo no soporto a Viktor Krum-anuncio Ron mecánicamente acercándose a ella de mejor modo y tomándola de las manos. Hermione sintió como se obligaba a sí mismo a mantener la calma y la acercaba a él delicadamente; sus manos soltaron las suyas para situarlas en su espalda y finalmente en su cintura provocándole un estremecimiento que solo fue arruinado por su inhabitual aunque agradable aroma. Su mente analítica volvió a ser hecha a un lado y se dejo llevar por el momento, usando sus propias manos para enredarlas en el cuello del pelirrojo. Desecho la posibilidad de besarlo para no enfrentarse a un rechazo de nuevo pero se abrazó a él, cerrando los ojos, disfrutando que fuera más alto y precisamente él, Ron Weasley, "su novio". Para su sorpresa el chico se inclino después de un momento, poniendo su barbilla en su cuello y prácticamente rozándole con los labios. Hermione abrió los ojos para ver su cabello rojo, sintiendo su aliento y dejándose disfrutar esas sensaciones.

-No quiero que escuches el mensaje-susurro Ron a su oído y Hermione estuvo a punto de decirle que no sabia de que mensaje estaba hablando- bórralo, bórralo de una buena vez.

-pero es que realmente no puedo -contesto ella también en un murmuro adecuado para no romper el momento- es imposible si no lo escucho antes.

Ron se separo más de ella haciendo una exclamación de furia y caminando con pasos tan fuertes que parecía que quería romper el suelo. Hermione apenas tuvo tiempo de sentir como se alejaba y vio como intentaba calmarse apretando los puños y respirando hondo.

-Entonces deshazte de esa cosa-ordeno girándose-¡tírala! ¡Destrúyela!

Hermione supo que en una situación normal le hubiera gritado de la misma manera para contestarle que estaba siendo un idiota. Su mente analítica volvió a levantar la mano, queriendo decirle algo pero ella volvió a callarla y decirle que se sentara en silencio porque que se lo merecía.

-No veo que tiene de importante la contestadora-dijo con un tono cuidadoso-¿realmente es ese el problema o estás molesto por otra cosa?

Ron la miro con fastidio, profundamente furioso pero ella siguió adelante:

-Ron-murmuro al borde de las lágrimas-tienes toda la razón en estar molesto pero si me dejaras explicarte, no es lo que piensas… yo…

Ron no dijo nada y reemplazo el gesto de fastidio por uno mezcla de indiferencia y curiosidad. Hermione se tomo un minuto para calmarse antes de proseguir:

-Sé que es lo que realmente te pasa, sabía que ibas a estar molesto y tienes todo el derecho…

Ron siguió con su gesto casi totalmente indiferente pero alzo una ceja de manera rara, más curioso que antes y con los ojos azules demostrando que estaba ansioso por saber que seguía. Hermione pasó de nuevo por alto su gesto extraño y con las manos temblorosas y el corazón palpitándole incontrolablemente, se obligo a continuar:

-No quiero que creas que no quiero aceptar tu propuesta, es solo que…

El rostro de Ron cambió nuevamente pero esta vez más dramáticamente y Hermione sintió que sus corazonadas aumentaban el ritmo. Una de las partes que siempre había querido acallar en ella, le hizo saber que estaba profundamente enamorada de él pues aun enojado le pareció bastante atractivo y más que ofenderse por su reacción, al principio se sintió preocupada por él mas que por sí misma. Su mente analítica se puso a dar saltitos como hacia en clase de pociones.

-¿Propuesta?-pregunto Ron de golpe, enojado y con sus ojos azules abriéndose exageradamente por la sorpresa-¿Qué propuesta?

-No te pongas así-siguió Hermione, asustada de la reacción del pelirrojo- yo no quise lastimarte. Yo te amo Ron y sí quiero casarme contigo, es solo que…

La expresión de Ron termino por descomponerse como si recién se hubiera enterado de que estaban juntos y la idea le causara repugnancia. Hermione vio como los profundos ojos azules que tanto le gustaban adquirían un aspecto que jamás había visto en ellos.

-¡¿Casarnos?!-exclamo Ron, impresionado y aterrorizado al mismo tiempo-¿Casarnos tú y yo? ¿Cuándo te he pedido yo a ti que nos casemos?

Hermione sintió que estaba en una de las peores pesadillas que había tenido en los últimos días y las piernas dejaron de sostenerla por un momento. Su cerebro la obligo a recuperarse enseguida, logrando mantener el equilibrio a duras penas:

-Yo…-murmuro destrozada-yo creí que ese día en mi oficina…

Ron no la dejo continuar y empezó a reírse con una risa extraña, cruel, una que jamás había utilizado en todos los años en los que llevaban juntos. Su cabello rojo se despeino un poco y su postura cambio a una que no coincidía con él mismo; parecía un engreído, un elitista riéndose de ella, en lugar de Ron. Duro solo unos segundos pero a Hermione le pareció una eternidad, una eternidad llena de tortura, la peor a la que había tenido que enfrentarse en toda su existencia. La risa del pelirrojo se detuvo de golpe, como si hubiera estado programada y Ron la miro como si estuviera viendo un montón de basura con asco.

-Ron… estás siendo un idiota -murmuro Hermione, con lágrimas en los ojos, intentando pensar que tal vez se estaba equivocando en lo que estaba percibiendo o que él estaba siendo especialmente vengativo con ella por el mensaje de Viktor- y sé que he sido una mala novia los últimos días pero no merezco que…

-¡Oh claro que lo mereces!-exclamo Ron fuera de sí- ¿Quién eres tú para creerte digna de mí? ¿Quién crees que eres para tratarme como me tratas? Soy un idiota pero por permanecer a tu lado tanto tiempo y eso va a acabarse… hoy y ahora.

Hermione tuvo la impresión de que Ron hacia el intento de irse y se obligo a si misma a interponerse en su camino. Lo tomo del brazo, percibiendo por un momento que él no parecía dirigirse a la puerta sino a donde estaba la contestadora y razono que sí aún quería destruir el mensaje de Viktor, no todo estaba perdido…

-Ron-dijo reuniendo todo su valor y su fuerza para sostener al pelirrojo que ante ella, seguirá mirándola enojado-Ron no hagas esto, yo te amo y tu…

-Sí me amas-contesto Ron interrumpiéndola-destruye esa cosa-su mirada pareció calmarse un poco y Hermione dejo de tener que ponerle demasiada fuerza a su intento de detenerlo.

-Si me dejas escuchar el mensaje, puedo destruirla-dijo intentando razonar con él pero el chico volvió a adquirir su gesto enojado y se libero de su brazo antes de que ella pudiera reaccionar y apartarse.

-¡Entonces lo hare yo mismo!-exclamo furioso, empujándola de tal manera que Hermione acabo cayéndose sin ninguna delicadeza en el suelo. Sintiendo que algo más importante que su cuerpo le dolía, Hermione vio como el pelirrojo desistía de hacer magia, seguramente gracias a sus anteriores esfuerzos, y con expresión de disgusto por no poder hacerlo a su manera, tomaba el aparato, lo alzaba en el aire y lo estrellaba contra el suelo. La contestadora se apago de golpe, con varios pedazos volando en direcciones distintas, Ron interpretando seguramente que había tenido éxito destruyéndola y Hermione dándose cuenta de que solo se había desarmado y segura de que si se había apagado había sido porque se le había salido la batería. Hermione tuvo más dificultades en no soltarse a llorar, observando como Ron parecía haber vuelto loco y consciente de que no la había golpeado pero había estado a punto de hacerlo. Su mente analítica le dijo que sí lo había hecho y que merecía que lo hechizara pero ella se sentía tan destrozada por todo lo que estaba diciendo y haciendo que no tenía las fuerzas para seguirle el ritmo de pelea; se sentía demasiado rota y dolida para eso. Además, la voz de Ron negándole que quería casarse con ella se repetía una y otra vez en su cabeza, lo mismo que su risa posterior, torturándola más que el dolor de haberse golpeado al caerse.

Ron se dirigió de nuevo hacia ella a grandes y fuertes zancadas, con la misma expresión de no tener el control sobre sí mismo pero esta vez sonriendo levemente por su "éxito" de impedirle escuchar el mensaje. Hermione lo miro ya sin poder contenerse, con lágrimas silenciosas y el corazón totalmente roto aunque siempre le había molestado esa frase; tuvo la fugaz esperanza de que la ayudara a levantarse y le pidiera disculpas pero apenas el chico se planto ante ella supo que no lo haría.

-Y vamos a aclarar algo antes de que me vaya-dijo mirándola con desprecio, irguiéndose más para aprovechar su altura, con su mirada azul más tormentosa que nunca y el cabello ahora sí totalmente despeinado por su arrebato.

Hermione quiso contestarle para dejar de verse tan débil pero las palabras no salieron de su boca y ni siquiera su cerebro pudo formar una oración coherente. Ron se agacho un poco, cuidando de verle la cara y de que ella pudiera verlo:

-Yo no pude haberte pedido matrimonio-dijo dando un paso hacia ella como si quisiera intimidarla y Hermione sintió que esa acción hacia efecto- Porque yo jamás, escucha, JAMÁS me casaría con una asquerosa sangre sucia como tú.

Las palabras resonaron en la habitación como si estuvieran amplificadas y Ron mantuvo sus furiosos ojos azules fijos en los de Hermione. Hermione sintió que todo el mundo se caía a pedazos, que el tiempo se detenía, que todo lo que había vivido se volvía insignificante y que sobrevivir a la guerra había sido el peor error que podía haber cometido. Las piernas volvieron a fallarle y le pareció que algo se rompía muy cerca de ella, una parte de sí misma que de niña había asegurado que era mentira y no existía. Sus ojos dejaron de mirar a Ron aunque seguían fijos en él y su mente la absorbió para salvarla de la terrible realidad que estaba viviendo.

-Justamente eso venía a decirte-siguió diciendo el pelirrojo-quiero terminar contigo.

Hermione no contesto y se limito a mirarlo sin expresión alguna, Ron hizo lo mismo de tal manera que ambos se quedaron inmóviles, el uno frente al otro, esperando una señal invisible. El gesto de suficiencia y burla del chico hizo finalmente que Hermione reaccionara y sacara de su bolsillo la varita. La seguridad de que algo estaba mal le dio pánico y esperanza al mismo tiempo.

-Tu no eres Ron-aseguro firmemente al mismo tiempo que se preparaba para defenderse de ser necesario-Ron jamás me diría sangre sucia.

Ron abrió nuevamente sus ojos más por la sorpresa y se disponía a contestarle cuando una tercera persona, que parecía haber estado ahí el último minuto, se adelanto hacia ellos con expresión de suficiencia. Hermione vio como Ginny atravesaba la estancia para llegar junto a su hermano, haciendo caso omiso de ella y de la extraña posición de ataque que tenía en ese momento.

-Oh hermanito ¿Qué hiciste?

-¿Qué haces aquí Ginebra?-espeto Ron mirando a su hermana con enojo.

-¿Ginebra?- repitió Hermione mirándolos ahora a ambos como dos enemigos potenciales. Los dos chicos parecieron recordar su presencia y estaban a punto de decir algo cuando la cuarta persona llego corriendo y azotando la puerta.

-¡Ese no es Ron, Hermione!-exclamo Harry fuera de sí, con la varita lista para defenderse a él y a su amiga de ser necesario. Hermione vio como la buscaba por la sala hasta encontrarla en el suelo y adquirir, al verla, una expresión de horror:

-¡Hermione! –grito Harry corriendo hacia su amiga para ayudarle sin perder de vista a los otras dos personas que estaban cerca.- ¿Estas bien? –le pregunto antes mientras Hermione se levantaba de un salto, omitiendo el dolor de su espalda al mismo tiempo que daba un paso atrás y seguía apuntando a Ron con la varita.

Hermione no contesto pero miro a Harry con entendimiento, quedando ambos uno al lado del otro con las varitas listas para defenderse o atacarlos. Ninguno de los dos pelirrojos hizo ademán de perturbarse y en cambio, el falso Ron adopto de nuevo una expresión de furia pero dirigida no a ellos sino a "su hermana".

-¿Qué demonios hiciste?

-Oh yo no hice nada-respondió la falsa Ginny burlona, de nuevo girando su cabello rojo para desesperación de Harry-él me beso y así se dio cuenta

-¡Idiota!-estallo el pelirrojo enojado, tomando a la chica del brazo con brusquedad y adoptando un gesto de repugnancia que Harry jamás le había visto al verdadero Ron-¡arruinaste todo y encima besaste a un mestizo!

-¡Tú también lo arruinaste!-contesto la chica tratando de liberarse-¡le dijiste sangre sucia cuando sabes que el estúpido de Ronald jamás se atrevería a llamarla de esa manera!

La leve mención al verdadero Ron hizo que Harry sintiera que no podía aguantar más y la furia hizo que se olvidara por completo de que estaba ante dos replicas de dos de las personas que más quería.

Expelliarmus!-grito dirigiendo su ataque hacia el punto exacto donde el impostor tenía sujeta a la chica. Los dos lo esquivaron sin ningún problema, mirándolos con pena y burla. Harry y Hermione observaron como el falso Ron redirigía su odio hacia ellos y la falsa Ginny los miraba complacida por ese detalle.

-¿El salvador del Mundo Mágico pierde habilidades cuando no duerme bien?-pregunto con voz de niña pequeña la pelirroja. Harry sintió más rabia al escuchar que se burlaba de él con la voz de Ginny. El pelirrojo a su lado pareció olvidar su enojo con ella y volvió a reír de la misma manera cruel en la que lo había hecho antes de tal manera que fue turno de Hermione de perder la paciencia:

-¡Cobardes!-exclamo- ¡¿Por qué no dejan de esconderse tras el rostro de Ron y Ginny?!

-Muestren quienes son en realidad-prosiguió Harry con voz amenazante- o los haremos revelarse a la fuerza.

Los dos pelirrojos intercambiaron una mirada de burla antes de contestar. El alto y falso Ron se dio el lujo de caminar unos pequeños pasos para provocarlos y miraba su reloj:

-Falta muy poco para que acabe el efecto-afirmo seguro. Hermione vio como que ahora que ya estaba descubierto no disimulaba el desagrado hacia ella y eso la hizo sentirse triste y furiosa. El verdadero Ron jamás la había mirado así y aunque nunca lo hiciera, ahora tendría ese recuerdo en su memoria. Harry se dio cuenta de que algo le pasaba, lo mismo que la pelirroja, quien sonrió satisfecha.

-¿Por qué no nos entretenemos mientras?-intervino la falsa Ginny sonriente y tanto Harry como Hermione se prepararon para atacar interpretando su idea de "diversión". El falso Ron dejo de caminar y regreso con ella interpretando lo mismo. La chica sin embargo negó con la cabeza y se acerco a "su hermano" con expresión divertida:

-Tengo una mejor idea-anunció a ambos. Harry vio como susurraba en el oído de su acompañante y este volvía a reír, ahora más fuerte como si hubiera escuchado la mejor idea de su vida.

-Vean esto-anunció satisfecho de sí mismo y tanto Harry como Hermione sostuvieron con más fuerza sus respectivas varitas, dispuesto a enfrentarse a cualquier cosa.

Para su sorpresa, los dos pelirrojos no hicieron el más mínimo indicio de atacarlos con magia e incluso parecieron decidir ignorar que estaban ante los dos dispuestos a atacarlos. Lo único que hicieron fue abrazarse, de una manera distinta a como los verdaderos Ron y Ginny solían hacerlo.

Harry capto lo que estaban a punto de hacer cuando la falsa Ginny enrollo los brazos alrededor del que fingía ser su hermano y éste se agacho para quedar cerca de su rostro. El shock de ver esa imagen, hizo que se olvidara de que no eran los verdaderos y le pareció que Ginny, su Ginny, y Ron, su mejor amigo desde que tenía once años, eran quienes estaban ahí ante ellos, torturándolos de una de las peores maneras en las que podían hacerlo. Hermione se quedo también estática, dándose cuenta de lo que planeaban y pareció también olvidar que las dos personas frente a ella no eran su mejor amiga y su novio sino dos personas haciéndose pasar por ellos. Ron y Ginny se acercaron más, dejándolos sin poder moverse por la visión de estar viéndolos a punto de besarse y sus narices se rozaron en el preciso instante en el que a Harry le pareció que el mundo se detenía. Su mente viajo hacia unos años atrás, como auto reflejo y recordó su propia imagen besándose con la de Hermione ¿esto había sentido Ron al verlos? ¿Era igual el dolor que había sentido su amigo al que ahora sentía él? Su cabeza le grito que no podía ser lo mismo, que era mucho peor porque para él no solo eran su mejor amigo y su novia sino que eran hermanos, hermanos de sangre y verdaderos a punto de cometer uno de los peores pecados que jamás pudo haberle pasado por la cabeza. A su lado, su amiga se sostuvo de su brazo y él no pudo culparla por sentir que le fallaban las piernas porque él sentía lo mismo.

Hermione cerró los ojos pero él no pudo hacerlo aunque su mente le pidió lo mismo. Los labios de las dos personas ante ellos empezaron a acercarse más en cámara lenta y entonces, como si la suerte estuviera de su lado, el cabello de ambos empezó a cambiar de color, lo mismo que su fisonomía y sus cuerpos. Cuando finalmente se besaron Harry vio con alivio que no eran Ron y Ginny uniendo sus labios sino dos de los integrantes de la comitiva de Tía Muriel, específicamente los más jóvenes.

-Lo sabia-dijo Hermione a su lado y Harry pudo ver como tenía los ojos abiertos y una expresión determinada. También pudo ver, sin embargo, que estaba más afectada de lo que realmente quería mostrarles.

Los dos jóvenes ante ellos se miraron uno al otro. La chica acaricio la mejilla del impostor de la misma manera en la que había hecho rato antes con Harry.

-Es una lástima que justo entonces se acabara el efecto-afirmo a su pareja ignorando tanto a Harry como Hermione- Harry agradeció que aunque siguiera siendo pelirroja, su cabello no fuera del mismo tono que el del Ginny y más aún, que no se pareciera a su novia casi en nada.

-Una lástima-coincidió el joven mago al que Hermione había visto antes en el sótano de los Weasley-aunque eso no quiere decir-completo mirándola tanto a ella como a Harry-que no pueda suceder con los verdaderos.

Harry perdió el control de nuevo y lanzó un hechizo de ataque antes de que siguieran hablando pero los dos impostores se desplazaron ágilmente hacia la puerta y desaparecieron de golpe, apenas pudieron hacerlo, tal como la falsa Ginny lo había hecho anteriormente.

Harry se quedo lanzando hechizos a la puerta, frustrado, furioso y desesperado hasta que segundos después escucho como Hermione se quejaba. Alcanzo a ver la misma expresión de desesperación en el rostro de su amiga antes de verla sostenerse la espalda con gesto de dolor y caer desplomada al suelo, avergonzada de estar herida.