Perdidos

-¿Te duele mucho?

El silencio reinante en la casa, solo interrumpido por el leve sonido de las vendas siendo sumergidas en pociones curativas y la varita usando un par de hechizos de vez en cuando, se hizo añicos unos segundos debido a la pregunta, pero no obtuvo respuesta. Harry estaba arrodillado en el suelo junto a Hermione, intentando pillarle la mirada y asegurarse de haberla curado correctamente pero sin conseguirlo; aunque acababa de aplicarle un hechizo para curarle el golpe en la espalda, ella seguía teniendo una expresión de dolor insoportable.

-¿Hermione?-insistió Harry mirándola con más detenimiento, tratando de sacarla de sus pensamientos para asegurarse de que estaba mejor de lo que él estaba.

La chica finalmente pareció escucharlo pero no hizo contacto visual:

-No demasiado-contesto tratando de disimular- honestamente es lo que menos me importa en este momento.

Harry no supo que contestar y se contento con creer que físicamente, la reciente situación que habían vivido no le había hecho mucho daño a su mejor amiga.

Consciente, sin embargo, de que emocionalmente había sido un duro golpe para ambos no agrego nada más y se levanto del suelo para guardar con un hechizo las dos botellas de pociones que había tomado del baño. Las botellitas tintinearon levemente cuando se colocaron por arte de magia en la repisa correspondiente y él supo que lo hacían porque sus propias manos estaban aún temblando de la furia que había experimentado hacia unos momentos. Hermione no hizo ningún comentario al respecto y Harry, al darse la vuelta, no pudo dejar de notar que hacia un gesto de dolor nuevamente, creyendo que él no estaba mirándola.

-Aprendí el hechizo que acabo de usar en la Academia-explico Harry para distraerla, preocupado de que realmente se hubiera hecho daño y haciendo de cuenta que no la había visto quejarse- Ron y yo lo usamos mucho así que no tardara en hacer efecto.

Hermione lo miro intentando sonreír, consciente de que estaba demasiado preocupado por ella.

-Se empieza a sentir mejor. Gracias.-dijo para calmarlo y porque después de todo, se sentía un poco más aliviada. Harry le devolvió la sonrisa, aunque ahora fue él quien no pudo ocultar que había algo más que lo molestaba. Hermione estaba a punto de interrogarlo cuando él pareció adivinar sus intenciones y adelantándose le pregunto:

-¿quieres que te ayude a ir a tu cuarto?

-No-contesto ella bajando la mirada y analizando si decirle o no a Harry lo que estaba pensando. El recuerdo de lo que acababa de pasar le había dejado una preocupación terrible de la que quería ocuparse enseguida y lo hubiera hecho de no haber sido por el golpe que se había dado. Harry también parecía preocupado por algo y la miraba debatiéndose entre decírselo u ocuparse el mismo de todo el asunto por lo que entre el dolor de su espalda y el golpe emocional que sentía por lo sucedido, empezó a pensar de qué manera podían separarse sin preocuparlo y se recluyo en sus pensamientos, sintiéndose herida por tantas cosas entre las cuales su espalda era el menor de los problemas. Pensando justamente en que el dolor físico era el que menos le importaba, se apoyo con cuidado para sentarse el sillón que estaba justo detrás de ella, aprovechando que su amigo en ese momento parecía sumido en sus propios pensamientos.

Harry también se quedo en silencio lamentando que Hermione no aceptara ir a su habitación, repitiéndose a si mismo que eso dificultaba que el pudiera encargarse de lo que tanto le preocupaba. La lesión de su amiga lo había interrumpido en un momento clave, porque había estado dispuesto a buscar a esos miserables hasta encontrarlos, para hacerles pagar el mal rato que les habían hecho pasar a ambos pero también con el objetivo de resolver una incógnita que lo estaba matando desde que supo que eran impostores. Sabía que habían usado la poción multijugos, era demasiado obvio, de tal manera que habían necesitado algo de Ginny y Ron pero ¿Cómo lo habían conseguido? ¿Cómo habían obligado a su novia y a su mejor amigo para que los ayudaran? ¿Los habían lastimado? ¿Los habían engañado? O peor aún ¿los habían convencido de que lo mejor para ellos era eso?. Todas las opciones le provocaban ganas de correr llamándolos hasta encontrarlos, especialmente porque estaba casi seguro de que no los habían convencido y habían tenido que hacerles caer en una trampa para tomar de ellos lo necesario.

-Harry-lo llamo Hermione sacándolo de sus pensamientos y él pudo ver que el rostro de su amiga tenía una expresión de pánico. - Tenemos que encontrar a Ron y a Ginny.

-Lo sé, eso estaba pensando-confeso Harry agradeciendo que ella estuviera pensando lo mismo sin que el tuviera que expresarlo en voz alta y apenas dándose cuenta de que ya no estaba sentada en el suelo-pero ¿Cómo lo hacemos?

-Voy a ir al Ministerio para usar todos los medios y contactos que pueda-respondió Hermione decidida, levantándose con dificultad. Harry tuvo el impulso de acercarse pero ella no le dio pauta y se detuvo -quizás deberías ir a la Academia o al departamento de Aurores…

-Los trasladores internacionales seguramente podrán ayudarme-analizo Harry- y pediré que me comuniquen con Ron por medio de Red Flú o lo que sea.

-Es una buena idea-opino Hermione sin dejar su gesto de preocupación. Harry no contestó pero asintió de manera casi imperceptible con la cabeza.

Los dos se miraron en silencio aún procesando lo que estaba pasando, pensando lo mismo pero sin querer exteriorizarlo por miedo a volverlo más real.

-¿Crees que estén a salvo?-se atrevió a cuestionar Hermione, mirándola esperanzada en que contestara que sí aunque era bastante obvio que ella no creía completamente en esa posibilidad. Harry supo que ella esperaba que él le diera las esperanzas que no tenía por sí misma, pero sintió que no podía mentirle ni a ella ni sí mismo. Las imágenes de Ron siendo emboscado en plena misión y de Ginny siendo engañada de alguna manera antes de un entrenamiento lo hicieron olvidarse por completo de la furia que había experimentado hacia un par de minutos y dieron paso a otra serie de emociones intensas pero distintas.

-Tenemos que darnos prisa-fue lo único que pudo decir, aun sin poder apartar de su cabeza al grito de sorpresa de Ginny o los ojos de Ron confundidos por el ataque -quizás debería usar el patronus.

Hermione recupero por un momento un poco de su aplomo habitual y lo miro de la manera en que solía hacerlo cuando cometía una irresponsabilidad:

-¡Tu magia acabaría exhausta y lo sabes!-lo regaño escandalizada- seguramente tu ciervo se diluiría antes de llegar a su destino y tu acabarías enfermo por el esfuerzo…

Harry sintió que las emociones de miedo, confusión y desesperanza se intensificaban más.

-Olvidaba que los dos están en otro país-confeso abatido-eso hará mucho más difícil las cosas.

-En el mismo país por cierto-señalo Hermione - No puedo creer como no me di cuenta de que había algo raro…

-El Auror aquí soy yo-se reprocho Harry a sí mismo, mirándola con culpa-junto con Ron. Y ninguno de los dos noto algo extraño.

-No sabemos si él lo hizo-aclaro Hermione pensativa y triste. Harry supo que, al igual que él, estaba imaginándose que le había pasado a Ron si lo había hecho- y de todas maneras no puedo culparlos. Son misiones asignadas ¿Quién sospecharía de eso? Se supone que eso lo controla el departamento de Aurores y son de fiar.

-Estoy seguro de que quien sea que haya planeado esto tuvo que cambiar el destino de la verdadera misión de Ron a última hora o quizás provocar realmente una pista falsa para que la siguiera. El Auror en turno debió de haberse dado cuenta muy tarde de que no había nada o quizás también fue atrapado- Harry se paso las manos sobre la cabeza pensando en las posibilidades- no puedo creer que alguien dentro de nuestra división este involucrado en algo así. No tiene sentido.

-Por supuesto que no lo tiene-coincidió Hermione-y honestamente creo que después de la guerra se pusieron demasiadas barreras como para que algún desequilibrado que apoye la pureza de la sangre haya podido llegar al Ministerio y específicamente al Departamento de Aurores. Eso me asusta más-confeso mirándolo-significa que la tía Muriel y el resto de su comitiva tienen más influencias de lo que creía o son más poderosos de lo que parecen.

-Creo que eso podemos darlo por seguro Hermione- respondió Harry dando un suspiro de frustración y entendimiento-recuerdo que una vez Dumbledore me dijo que los Weasley eran una de las familias de sangre pura más distinguidas y yo no supe a que se refería hasta años después.

Hermione no contestó y fue su turno de asentir casi sin hacerlo, apenas con un leve movimiento de la cabeza.

-Debemos de darnos prisa -siguió Harry haciendo a un lado el tema sobre la familia Weasley y centrándose de nuevo en las imágenes de Ron y Ginny siendo emboscados pero sin olvidar que Hermione se veía lastimada aún- ¿O quizás solo yo…

-Ni si te ocurra Harry-espeto Hermione levantándose y tomando lo necesario para salir con un movimiento de su varita.-Yo iré al Ministerio y tú hazte cargo de la Academia.

Harry sonrió aun con un poco de preocupación pero la siguió orgulloso, sintiéndose un poco mejor por saber que no estaba solo en todo el problema.


-Honestamente Potter ¿Cree que solo por venir y presentarse en esas condiciones voy a creerle que ha estado enfermo todo este tiempo?

Harry miro al entrenador con disgusto pero se guardo las palabras que deseaban salir de su boca. Estaba desesperado pero justamente sabía que no debía hacerlo notar, no si alguien dentro de la Academia era cómplice de la Tía Muriel.

-He estado enfermo y sigo estándolo- contesto lo más calmado que pudo, aunque escuchando el tic tac de su reloj de pulso como si estuviera varias veces amplificado- puedo traerle un certificado de San Mungo que avale lo que estoy diciendo.

-Me gustaría verlo-contestó el entrenador Williamson mirándolo sin creerle y Harry recordó un momento la manera en la que lo miraba Snape- pero aunque le creyera sigo sin entender porque debo de informarle lo que usted quiere.

-Necesito ver a Ron, Señor-contestó Harry de nuevo intentando parecer lo más calmado y haciendo a un lado el problema de cómo conseguiría un certificado medico de San Mungo si el entrenador se lo pedía realmente- es realmente urgente como le he dicho, como sabe somos casi familia y el asunto es que… uno de sus hermanos sufrió un accidente y es mi deber avisarle.

-¿Accidente?-contesto Williamson incrédulo mirándolo como si estuviera viendo a un criminal y no a uno de los más destacados estudiantes de la Academia. Harry supo incluso que pasaba por alto que ya casi era un Auror en regla- que extraño no he escuchado nada al respecto y se trata de los Weasley. Quizás debería preguntar a…

-¡¡¡No hay tiempo!!!-exclamo Harry, perdiendo genuinamente la paciencia e imaginándose que cada segundo que pasaba sin encontrar a Ron y a Ginny había menos posibilidades de que estuvieran a salvo.- Y claro que no ha escuchado de eso ¡acaba de suceder! ¿Cree que hay tiempo de divulgarlo? ¡¿Cree usted que los Weasley se preocupan por que todo el mundo se entere cuando tienen que preocuparse de encontrar a toda la familia para apoyarse a la vez que se aseguran de no perder a otro hijo?!

Harry sintió que toda la cara le enrojecía de frustración y se obligo a callar, consciente de que hablarle de tal modo al entrenador en turno no era lo más apropiado. Wiliamson lo observo perplejo un segundo antes de sentarse y contestar:

-De acuerdo Potter-dijo conjurando un archivo y buscando en el con magia-sólo porque después de todo usted y Weasley son de los mejores elementos que tenemos. Quizás pueda conseguir un traslador para…

Harry apenas estaba sintiendo que los latidos de su corazón se calmaban un poco cuando la puerta se abrió de manera brusca y el entrenador se calló, aparentemente sorprendido por la visita. Harry, que solo quería saber como podía conseguir el traslador mencionado lo más rápido para ver a Ron, tardó en girarse para ver al recién llegado y tardó unos segundos en darse cuenta de quien era.

-Savage-saludo el entrenador levantándose amigablemente y extendiendo su mano hacia el hombre delante de él- justamente estábamos hablando de la misión que tenias a cargo. Weasley fue contigo ¿no es así? Potter necesita comunicarse urgentemente con él.

-Pues me temo que tendrá que ponerse en lista de espera-contesto Savage tajante y Harry supo que había algo que no andaba bien en todo el asunto-resulta que no regreso con nosotros.

-¡¿Qué no regreso con…?!-exclamo Williamson bajando la mano que hasta ese momento aún esperaba el saludo de su compañero. Savage lo interrumpió con el ceño fruncido, elevando un poco más su tono de voz y claramente molesto:

-Sí, desapareció y dejo una nota; supongo que poco importaba que hiciera eso porque fue el menor de mis problemas- Harry empezó a procesar la información sin tomarle la menor importancia a que estaba siendo ignorada su presencia- ¿Qué importa que uno de mis aurores se vaya a visitar a su familia si después de todo la misión a la que estamos asignados no existe?

-¿Qué no existe?-pregunto Williamson incrédulo y arrugando también el ceño para denotar su confusión y naciente enojo.

-¡Así es!-exclamo Savage perdiendo el control- La misión que nos asignaste no existía y aunque la mayoría estuvo feliz con la noticia, personalmente creo que mi tiempo es…

-Debiste cometer un error-interrumpió Williamson con la cara roja de furia- Hable con el mismo embajador de Inglaterra en Bulgaria para…

-¡¡¡Bulgaria!!!-exclamo Savage molesto, avanzando hacia Williamson con el ceño tan fruncido, que Harry se levanto de su asiento para quitarse del terreno de lucha- ¿Por qué nos mandaste a Birmania si teníamos que estar en Bulgaria?

-¿Birmania? Recuerdo perfectamente haberte dicho que la misión era en colaboración con la embajada inglesa en Bulgaria.

-Sí pero eso fue antes de que cambiaras de idea mandándonos esto-siguió Savage molesto, poniendo con un golpe una carta sobre el escritorio de su superior. Harry noto que Williamson observaba el papel con desgana y se disponía a seguir con la discusión cuando él decidió intervenir, sintiendo que el tiempo se le agotaba a él, a Ron, a Ginny y a Hermione.

-Esto parece ser un caso de infiltración-dijo y tanto Williamson como Savage lo miraron recordando y notando su presencia respectivamente- y personalmente me gustaría investigarlo pero en estos momentos necesito encontrar a Ron, señor-agrego dirigiéndose especialmente al primero.

Los dos aurores frente a él, lo miraron sin dar ninguna señal de haberlo escuchado claramente pensando que su interés por encontrar a Ron se trataba de un asunto sin importancia.

-Sí, claro Potter-contesto Williamson incomodo, aparentemente apenado porque justamente Harry Potter hubiera estado presente cuando se develaba un error en el departamento que dirigía- sólo que ahora no puedo ayudarlo, si el encargado de la misión regreso no podemos hacer que un traslador funcione en ese destino.

Harry sintió como le daban un golpe pero no dijo nada, se limito a mirar a Savage sin tomar en cuenta lo molesto que estaba:

-Quisiera preguntarle señor-dijo en tono muy serio y mirándolo a los ojos tan directamente que pareció querer intimidarlo- ¿Sólo Ron no regresó con ustedes?

A Savage la pregunta lo pillo tan desprevenido que abrió la boca en señal de sorpresa. Entre su disgusto por la inexistencia de la misión, claramente Ron y su nota habían sido lo que menos le había importado. Sostuvo la mirada de Harry apenas unos segundos, haciéndose para atrás un poco.

-Sí-contesto con dificultad y Harry deseo decirle el gran error que había cometido al regresar sin su mejor amigo. Se obligo a controlarse, no obstante, porque el enojo que podía sentir en esos momentos seguía siendo opacado por la desesperación de encontrar a Ron y a Ginny que sentía.

-Debo encontrarlo-dijo entonces y sin ninguna otra explicación, se dirigió a la chimenea y tomo un puñado de polvos flú para desaparecerse. El corazón volvió a latirle de manera descontrolada, casi dolorosa, por lo que su mente que en otras ocasiones hubiera estado pendiente del trato a sus superiores, fue silenciada completamente, como si fuera anestesiada.

-¡¡¡Potter!!!-exclamo Williamson pero fue inútil, la cabellera negro azabache se desvaneció sin que ninguno de los otros dos aurores presentes pudieran escuchar su destino.


-No hay ningún campeonato que se lleve a cabo en Birmania o no tiene ningún registro. Lo siento pero debe tratarse de un error.

-Entonces quizás se trate de algún otro campeonato, un partido amistoso, algo relacionado-insistió Hermione-debe de haber algún lugar…

-No Hermione-contestó la chica cuyo torso se asomaba por la chimenea de la oficina de Hermione- lo siento pero no existe. Quizás debas preguntar directamente con la administración del equipo.

-Ya lo hice-contestó Hermione tratando de mantener la calma- pero dicen que Ginny fue requerida como invitada especial en un campeonato en el mismo país y regresaron sin ella. Por eso debe existir.

La chica cuyo torso salía por la chimenea del despacho de Hermione hizo una cara de frustración y bajo la mirada nuevamente. Sus ojos recorrieron un registro, que solo ella podía observar, por unos segundos para finalmente cerrar el archivo que tenía en las manos con gesto preocupado y volver a mirar a Hermione quien, a pesar de no poder verlas, tenía clavada la mirada donde se suponía debían estar sus manos.

-No, no existe. No hay nada que coincida con lo que quieres.

Hermione trato de disimular lo que sentía al escuchar esas palabras de la última persona que se le ocurría podía ayudarle a encontrar a Ron y a Ginny. La elfina que se encontraba detrás de ella, sosteniendo una pila de documentos, soltó un suspiro de asombro y tristeza y la chica que hablaba con Hermione desvió su mirada hacia ella antes de regresarla a su interlocutora.

-Gracias de todos modos-dijo Hermione al darse cuenta del silencio expectante.

La chica de la chimenea la miró con más detenimiento, claramente empezando a preocuparse:

-¿Sucede algo? ¿Hay alguna razón en especial por la que busques a tu cuñada con tanta urgencia?

-Esta con Ron-fue lo primero que se le ocurrió a Hermione contestar, pensando que después de todo, no le había dicho a las últimas cinco personas con las que había hablado que buscaba también a Ron y se había concentrado en encontrar a Ginny.

-Oh ya veo-contesto la chica con una cara de no entender pero entendiendo que no era lo más pertinente preguntar-Bueno, espero que los encuentres pronto. –su cara giro hacia un lado y Hermione supo que había un memorando revoloteando a su alrededor- El Ministro me busca, pero cualquier cosa que necesites no dudes en decírmela.

-Gracias-susurro Hermione y la chica le sonrío un segundo antes de desaparecer entre las llamas verdes.

Hermione apenas sentía que no podría contenerse y empezaría a llorar de nuevo cuando la pila de papeles que su asistente sostenía detrás cayó con un golpe seco, sin desordenarse ni un poco. Ella giro a tiempo para ver como una pequeña capa de polvo se levantaba del suelo y la elfina se ponía a llorar con suaves hipidos que claramente eran contra su voluntad.

-Lo siento señorita… yo… -explicaba la criatura tratando de controlarse pero sin ningún éxito- yo, lo lamento... es que el amo Weasley y su hermana… no puedo imaginarme…

Hermione se sintió tan conmovida por el desplante de la elfina que no dijo nada y se acerco a ella, abrazándola para consolarla y para calmarse así misma. Ni siquiera tuvo las fuerzas de regañarla por decirle "amo" a Ron porque después de todo, agradecía demasiado el aprecio que le tenía a su novio como para prestarle atención a ese detalle en ese momento. Y mientras silenciosas lagrimas caían de nuevo por sus propias mejillas, no podía evitar pensar en que no sabia porque se sorprendía; tanto Ron como Ginny siempre habían tratado a su asistente como una más desde que la habían conocido y ambos disfrutaban regalándole prendas casi cada vez que la veían, como una eterna proclamación de su libertad y un símbolo de buena suerte para la ley que juntas intentaban que fuera aprobada al respecto.

-Todo estará bien-susurro casi sin pensar, queriendo calmar a su asistente y a la vez a sí misma.

La elfina se separo de ella con delicadeza, fijando sus enormes ojos en los suyos y sin atreverse a decir nada más que un murmullo incomprensible. La pila de papeles cerca de ellas levito entonces y la elfina la guió hacia un estante ordenado, completamente en silencio, mientras Hermione permanecía de rodillas pensando en que otro recurso podía usar para encontrar a Ron y a Ginny. Ni siquiera sabía si seguía llorando porque después de todo lo sucedido, parecía que su mente se dividía entre expresar su tristeza y tratar de resolver el problema de tal manera que su lógica no dejaba de trabajar pero su cuerpo expresaba con lágrimas el enorme peso que sentía pero haciéndolo sin permiso, como si no quisiera interrumpir a la parte consciente de lo que trataba de resolver. Se sentía como si hubiera estado enferma varias semanas o como si estuviera convaleciente de alguna cosa, recién salida del hospital después de una gran batalla. Los ojos le pesaban por el cansancio y sentía la piel de la cara maltratada, por el agua salada de sus propios ojos que no había dejado de fluir en tanto tiempo. Y su animo también estaba hecho pedazos, especialmente sin Harry porque por alguna razón la ausencia de su mejor amigo hacia que se sintiera peor.

¡Crack!

El sonido del portarretratos la despertó de su ensimismamiento y la elfina se acerco presurosa para ponerlo en su sitio:

-¡Disculpe!-susurro mirándola preocupada, de tal manera que Hermione supo que la había estado observando varios minutos y tuvo la sospecha de que había tirado algo a propósito. La rapidez, no obstante, con la que quiso hacerse cargo le confirmo que no había sido su plan tirar la foto que había tirado.

-Déjala-le dijo para calmarla-yo la recojo.

La elfina pareció lista para replicar pero Hermione no le dio pauta para hacerlo y tomo entre sus manos el portarretratos caído. El chico de la foto le sonrió con timidez, aún orgulloso del uniforme de auror que portaba en una de sus primeras ocasiones.

- te amo-susurro Hermione sin detenerse a pensarlo, apenada por la certeza de que su asistente estaba escuchándola y sintiéndose un poco tonta por hablarle a una fotografía. Su mente se ocupo además en recordarle que hacia no mucho había rechazado la oportunidad de decírselo en vivo al susodicho.

Al Ron de la foto no pareció importarle ser una fotografía pues sonrió sinceramente y antes de que pudiera abrir la boca, las orejas se le pusieron extremadamente rojas. Hermione, al darse cuenta, sintió que sus mejillas hacían lo mismo.


La estación estaba llena de personas pero aun así eran muchísimo menos que las que había en la estación de Inglaterra. Personas que iban y venían se le quedaban mirando pero contrario a lo que ocurría normalmente, ninguna se le acercaba. Harry agradecía ese hecho por una parte pero, por otra, no podía dejar de sentirse extraño. No era tan reconocido en ese país como en el propio pero mientras caminaba escuchaba de vez en cuando su nombre a susurros, las suficientes veces para constatar que su fama lo perseguía mundialmente.

La capa de viaje, que había conjurado al descuido antes de salir, ondeaba a cada paso que daba, llamando un poco más la atención hacia su persona de tal manera que los que no lo reconocían lo miraban atraídos por la urgencia de sus movimientos. Aún así, no solo nadie se le acercaba como habitualmente sucedía sino que incluso se quitaban de su camino, lanzándole diversas miradas que iban desde el interés y la preocupación hasta el asombro y el enfado. Honestamente, no culpaba a nadie por ello; su rostro era un mosaico de emociones que trataba de controlar sin mucho éxito y por ende estaba seguro que mirarlo en esos momentos podía convencer a cualquiera que acercársele significaba problemas.

-Espero que sirva de algo- susurro para sí mismo cuando llego a la salida y sacó el arrugado papel de su bolsillo donde había anotado la dirección en la que se suponía Ron había estado por última vez; era lo único que había podido conseguir en el segundo donde había tenido el descaro de leer la mente de Savage y había visto la nota maltrecha indicándola. Sabía que iba a tener muchos problemas por haber hecho eso pero al menos la imagen que había conseguido lo había dejado ver la letra descuidada de Ron en la nota y eso lo tranquilizaba un poco; quizás Ron y Ginny estaban sanos y salvos, tomándose un par de días de descanso en casa de un familiar, ajenos a todo el embrollo que ocurría a su alrededor. Quizás lo peor resultaría ser que no los habían dejado regresar a Inglaterra con sus respectivos equipos pero no les habían hecho ningún daño; quizás no había habido ni siquiera la necesidad de que se enteraran de que había algo mal. Podía casi imaginarse llegando a la dirección indicada y encontrando a Ron comiendo alegremente, sin la más remota idea de que la misión había regresado sin él; podía casi imaginarse a Ginny recibiéndolo entre bromas, riéndose de su hermano por su desfachatez y asegurando que ella finalmente se había tomado las vacaciones que no le daban pero que se merecía.

Podía casi sentir el beso de su novia, feliz y alegre, sana y salva; con el cabello pelirrojo ondeante y los ojos chispeantes de alegría por la travesura. Podía casi escuchar las bromas de Ron y sentir su habitual palmada despreocupada en el hombro mientras le preguntaba por Hermione con la boca llena de comida.

La imagen de ambos Weasley le llego tan nítida que incluso dejo de caminar y decidió aparecerse, sólo concentrándose en la dirección escrita y en la fotografía que había logrado ver en los escasos minutos que había dedicado a comprobar si existía. Sabía que era arriesgado aparecerse en un lugar desconocido pero su urgencia fue tanta que sintió el vértigo en su estomago antes de realmente poder detenerse a sí mismo.

El golpe en el duro suelo lleno de piedras constato que no había sido una idea brillante. Harry se froto las rodillas rápidamente, levantándose enseguida para mirar a donde había llegado al mismo tiempo que constataba no haber perdido ninguna parte de sí mismo en el viaje. Tenía una de sus manos asegurándose de tener su cabello tan alborotado como siempre cuando enfrente de él un enorme y viejo castillo pareció aparecer de golpe, sobresaltándolo tanto que se olvido de comprobar si tenía ambas cejas.

El espectáculo le pareció tan sombrío que la imagen de Ron y Ginny recibiéndolo sanos y salvos se hizo pedazos y él avanzó sintiendo que su rostro volvía a transformarse en un mosaico de emociones complejas.


-Sí es él pero viene solo-comento una de las dos personas que se encontraban escondidas entre la oscuridad, a un costado de un majestuoso castillo que parecía estar abandonado. La otra guardo la varita que hasta ese momento empuñaba lista para atacar y emprendió camino hacia el lado contrario.

-No nos sirve de nada así-contestó mientras caminaba. La primera tardo en seguirle, aún sin guardar la varita y mirando a Harry avanzar como si fuera una presa. Se atrevió a hablar después de unos segundos, consciente de que con cada paso quedaba su cómplice se alejaba cualquier posibilidad de actuar. Los ojos le brillaban de malicia y expectación, como si fuera un animal salvaje listo para conseguir su dotación de sangre salvaje y no pudiera esperar.

-Podríamos…

-No mataremos a Harry Potter-contestó tajantemente la segunda voz, adivinado sus pensamientos y girándose para darle a su acompañante una mirada severa- no debemos y no nos serviría de nada. Resolveríamos solo la mitad del problema; "Ellos" nos buscarían hasta encontrarnos y cuando se dieran cuenta de lo que hicimos… -suspiro cansinamente antes de continuar- todo estaría arruinado. Déjalo que pierda tiempo-agrego con una leve sonrisa-al menos nos divierte un poco.

La primera no agrego nada más y se contento con seguirle en silenció, mirando por última vez a Harry, quien justo entonces llegaba a las grandiosas puertas de roble y empezaba a tocar, con la misma urgencia con la que había llegado hasta ahí.


Hermione tenía a su patronus dando vueltas alrededor de ella, debatiéndose entre la idea de mandarlo con un mensaje a Harry o simplemente ir a buscarlo. Se sentía un poco traicionada y molesta pero estaba principalmente preocupada, más de lo que ya estaba: saliendo del Ministerio había escuchado el rumor de que Harry Potter había enfrentado a dos de sus superiores solo para obtener información y trasladarse ilegalmente a Birmania, buscando a Ron Weasley como si se tratará de un asunto de vida o muerte. Había regresado a su oficina con la esperanza de desmentirlo pero la misma compañera a la que había pedido ayuda se lo había confirmado en el elevador:

-¿Estás segura que está todo bien?-había dicho mirándola genuinamente preocupada y haciendo caso omiso de las otras tres personas que iban con ellas- Si Harry fue a Birmania debe ser algo grave…

Ella simplemente no había podido contestar y se había dirigido a su oficina presa del pánico provocado de perder también a Harry. Su asistente la convenció de ir a casa después de unos minutos, prometiéndole que le informaría cada mínimo detalle del que se enterará y así lo había hecho. Hermione ahora sabía que Harry no solo había cometido el error de irse tan escandalosamente como había escuchado al principio sino que había dicho que uno de los Weasley estaba herido y se había presentado en la estación de trasladores internacionales con tan mala cara que había podido ahuyentar a sus admiradores. Las manos le sudaban de sólo pensar en la enorme cantidad de problemas que la actitud de Harry traería; si no encontraba a Ron y a Ginny la búsqueda, de por si complicada, se dificultaría más porque sus superiores no tardarían en revocarle, al menos por unos días, sus derechos de auror y la prensa se volvería loca persiguiéndolo cada vez que pudiera. Estaba segura, además, de que el Sr. Weasley no tardaría en enterarse del rumor de uno de sus hijos accidentados y por ende, el resto de los Weasley lo sabría en menos de lo que podía imaginarse, enterando con ello a los posibles implicados y dándoles la oportunidad de ocultar las pocas pistas que ellos pudieran seguir. La Sra. Weasley seguramente sufriría un colapso, y ella tal vez la seguiría… ¿Cómo podrían encontrar a Ron y a Ginny si eso sucedía? ¿Y que pasaría si Harry tampoco regresaba y si…?

La puerta de su departamento se abrió en ese momento, haciéndola levantarse y tomar la varita a modo de defensa. Harry entró quitándose la capa de viaje y avanzo hacia ella con tristeza, esperando una reprimenda que sabia que merecía:

-¡Estás bien!-fue lo que dijo Hermione para su sorpresa a la vez que se lanzaba hacia él, abrazándolo con urgencia. Harry sintió un leve dejo de bienestar y devolvió el abrazo unos segundos, para después separarse y mirarla a los ojos con expresión de derrota:

-No pude encontrarlos

-Harry…

-Los busque por todos mis medios, con todas mis fuerzas-siguió Harry desesperado- derribe puertas y traspase fronteras territoriales y legales y aún así…

Hermione sintió que el colapso que ella misma predijera para sí misma y para su suegra estaba más cerca. Se obligo a no dejarse caer por Harry, aferrandose a la felicidad de verlo a salvo como si fuera el punto más importante de su vida en ese momento.

-Si tan solo existiera una manera de saber si están a salvo…

Hermione no dijo nada y miro al suelo; sus manos, que aún no soltaban del todo a Harry, se sujetaron más de él. El rostro de Ron apareció entonces en su mente, sonriendo y bromeando como el chico acostumbraba pero enseguida, los restos de la pelea que aún se apreciaban por su casa hicieron que la imagen feliz del pelirrojo cambiara por las varias que conformaban sus peores temores. Fijo más la mirada en el suelo, intentando no desmoronarse de nuevo y tomar fuerzas de sí misma pero justo entonces Harry pareció despertar de sus propios pensamientos:

-pero… la hay-dijo el chico mirándola tan fijamente con sus ojos verdes que Hermione temió por un momento que hubiera perdido la cordura.

-¿Qué dices?

-¡Hermione!-exclamo Harry, con lo que claramente era un asomo de esperanza- ¡La hay!

-¿Hay qué?

-¡Hay manera de saber sí están a salvo!-exclamo de nuevo Harry y ella dio paso a un silencio esperando a que continuara. Harry lo hizo enseguida, tomándola de los hombros con aplomo-¡El reloj de los Weasley!

Hermione abrió los ojos con sorpresa, sintiendo un dejo de calidez invadirla. Sus manos se dirigieron a su rostro, para acallar su grito mezcla de alivio, esperanza y sorpresa.