Amenaza
-Estábamos a punto de salir a buscarlos.
Ron miro a su hermano mayor con intenciones de disculparse pero Bill lo atrajo para abrazarlo antes de que pudiera hacerlo. El abrazo no duro mucho porque de nueva cuenta su madre lo separo de su hermano para atraerlo hacia ella, mientras con el otro brazo asía fuertemente a Ginny.
-¡Oh Merlín gracias-susurro de nuevo la Sra. Weasley entre lágrimas de alivo- ¡Mis pequeños! ¡Sanos y salvos! ¡Gracias!
Ginny lo miro con la misma incomodidad que el sentía reflejada en los ojos pero sin que ninguno se atreviera a separarse de los brazos de su madre. Su padre no tardo en acercarse y unírseles y por un momento Ron pensó que el resto de sus hermanos haría lo mismo pero ninguno lo hizo. Todos se contentaron con mirarlos con expresiones de alivio, tan serias que quedaba claro que no siquiera George tenía muchos ánimos de reírse. Charlie recién acabara de llegar ante el llamado de emergencia de sus padres y los miraba sin el más leve rastro de reproche, aliviado de verlos a salvo.
-Estamos bien mamá-Ginny dijo después de un rato en el que quedo claro que le empezaba a faltar el aire- Estuvimos con la Tía Muriel la mayor parte el tiempo.
-Acabamos de enterarnos de ese pedazo de información-espeto George ácidamente ante la aprobación del resto- y fue porque papá le pidió algunos contactos para tratar de localizarlos.
-No puedo creer que ni siguiera hayan podido mandar una lechuza o comunicarse de alguna forma- les reprocho su madre por tercera vez desde que llegaran. Ron y Ginny se miraron de nuevo y bajaron los ojos.
-Logramos comunicarnos una vez-confeso Ron- dejamos un mensaje para en la contestadora de Hermione y creímos que ella y Harry…
-¿Contesta que?
-Contestadora-explico Ginny-un aparato muggle que se usa con el teléfono.
-tefelono-corrigió erróneamente Ron pero nadie le hizo caso.
Su madre sugirió justo en ese momento que todos debían de comer algo y un murmuro de aprobación fue dicho por todos menos él. George intento tomarlo de los hombros al mismo tiempo que otro par de brazos pero él se deshizo con astucia, por sus deseos de estar a solas.
-En un momento los alcanzo, tengo que subir a quitarme esta cosa-explicó tomando el traje que llevaba puesto con autentica desgana y George soltó una risita por eso, antes de darse vuelta y seguir a los otros. Ron subió las escaleras rápidamente, sin dar tiempo a que su madre se diera cuenta de su ausencia.
Hermione oía como Harry le hablaba sin escucharlo realmente. Llevaba las llaves de su departamento tan fuertemente apretadas en la mano que empezaba a dolerle pero una parte de sí misma creía que se lo merecía. ¿Cómo había podido tratar así a Ron solo por como iba vestido? ¿Cómo no había podido controlar su impulso de separarse de él si sabía, por la mirada azul del chico, que era el verdadero y no el impostor que le había dicho todas esas horribles cosas?.
-Soy una estúpida- dijo por milésima vez en voz alta recordando de nuevo que aquella había sido su reacción después de la primera vez que Ron mencionaba que debían casarse. Al menos la primera vez en serio, porque lo habían comentado un par de veces entre risas, besos y planes que parecían muy lejanos. Y no había sido una proposición en regla pero había sido en serio, o de las indirectas más en serio que el chico le había dicho… y quizás la última, a como había ella reaccionado y seguía reaccionando pese a no querer hacerlo.
-Hermione estamos perdiendo tiempo-escucho que Harry decía detrás de ella. Se detuvo para responderle por impulso, con las llaves tan apretadas que sentía estaban empezando a cortarle la palma de la mano:
-Lo sé pero… caminar siempre me relaja
-Hemos caminado ocho cuadras-contestó Harry tranquilamente- y no sé si te has dado cuenta pero este no es el camino hacia mi casa.
Hermione miro a su alrededor intentando ubicarse sin poder creer lo que Harry decía. Sintió sus mejillas sonrojar y se reprocho mentalmente el ser tan cobarde. Había sugerido usar la chimenea de casa de Harry para poder caminar un poco y calmarse, a pesar de que sabía que era un desperdicio de tiempo; ahora para colmo resultaba que su subconsciente la había hecho errar el camino.
-Quizás deberíamos regresar a mi casa
-No, debemos aparecernos- respondió de nuevo Harry, levemente más enérgico. Hermione reconoció en su voz, la desesperación que ella sentía de distinta manera.
-Estoy demasiado alterada para aparecerme y sé que tú también- dijo mirándolo fijamente ante el intento de refutar de Harry- así que esa posibilidad esta descartada.
-Hermione…
-No, Harry- se impuso ella sintiendo que el corazón le latía aceleradamente por varias razones y dándose la vuelta para retomar la ruta correcta - vamos a tu casa y usaremos la Red Flú.
Harry abrió la boca una vez más para intentar contestar pero ella no le dio tiempo y empezó a caminar más rápido que antes. Metió las llaves en su bolsillo a tiempo para darse cuenta de un par de rastros de sangre en la palma de su mano mientras seguía pensando en Ron y en como podía enmendar lo mal que lo había tratado.
Estaba tan ocupada pensando eso y Harry estaba tan ocupado pensando en sí mismo y tratando de cuidarla que ninguno de los dos se dio cuenta del par de ojos que cambiaba también la ruta.
- Mamá insiste en vernos comer.
Ron gruño como respuesta sin molestarse en mirar a su hermana. Ginny, que recién había entrado a su habitación, cerró de nuevo la puerta y él creyó que se había ido hasta que sintió como se sentaba, junto a él, escrutándolo con los ojos.
-George insinuó que habría que usar a la Tía Muriel como conejillo de indias por no haberles informado que estábamos con ella- explico Ginny intentando hacer conversación- mamá se negó un poco pero al final acepto que toda la familia hiciera una votación para decidirlo; después de todo, George tuvo que cerrar la tienda, Charlie vino desde Rumania y tanto Bill como Percy pidieron permiso para….
-Imagina cuanto debe de haberle costado a Percy salir un minuto antes- la interrumpió Ron antes de darse cuenta. Ginny esbozo una sonrisita complacida, mitad divertida, mitad nostálgica:
-Sabes que Percy ya no antepone tanto su trabajo a la familia desde… bueno, desde lo de Fred.
La voz de Ginny se había quebrado un poco y Ron, que habitualmente se levantaría a abrazarla, le dio la espalda. Se sentía suficientemente infeliz como para recordar a su hermano muerto y temía que si su hermana lo veía a los ojos y volvía a mencionar a Fred, no podría contenerse más y acabaría por confesar sus problemas con Hermione.
-Ron-volvió a intentar Ginny- sé que algo pasa además de lo que hablamos. Puedes decírmelo.
-No pasa nada enana-respondió él empezando a enojarse pero tratando de disimularlo-solo estoy cansado y no tengo mucha hambre.
-Que tú no tengas hambre es precisamente la alarma de que algo malo pasa.
-No molestes
-Ron…
-Dije que no molestes
-Algo malo pasa
-Sí-respondió ya harto Ron, levantándose para mirarla a los ojos de una vez por todas- pero ya te lo conté antes, ahora vete de una buena vez y déjame descansar un minuto antes de que…
-No es eso-respondió Ginny menos dulce ante el tono con el que le había hablado- sucede algo más además de lo que discutimos en la cafetería.
-Alucinas
-No, no lo hago- respondió Ginny decidida- vi como se alejaba de ti y vi como te dolía que lo hiciera.
Ron se quedo inmóvil ante las palabras de su hermana y Ginny considero que no había tenido el tacto suficiente, por lo que arrepentida se acerco más, sin decidirse a abrazarlo.
-Es un extraño alivio saber que no imagine eso- respondió Ron después de unos minutos, sintiendo que la última parte de sí mismo que tenía esa leve esperanza se hacia pedazos.
Su hermana pareció notarlo porque finalmente se acerco a abrazarlo y el lo permitió, porque realmente necesitaba que alguien le ayudara a cargar el peso que sentía que lo clavaba al piso. Se separaron después de unos minutos de silencio, Ron intentando omitir el parecido entre la mirada de preocupación de su madre y su hermana.
-¿Qué fue exactamente lo que sucedió entre ustedes?-pregunto Ginny de golpe, aprovechando el momento para salir de dudas. Ron no pudo reprocharle su arrojo y decidió mirar al suelo mientras confesaba lo que lo atormentaba desde hacia tantos días:
-El último día que nos vimos, teníamos pensado salir en la noche pero ella llamó para cancelarme diciéndome que no se sentía bien, dijo que tenía algo así como gripe. Yo esperaba muy nervioso esa cita y estaba feliz, tan feliz que no quise posponer lo que había planeado. –Ron se revolvió el cabello inconscientemente, sufriendo al recordar esa mañana- Así que fui a verla a su oficina y estuvimos hablando. En algún momento no pude contenerme y… yo… yo simplemente lo dije.
Ginny no dijo nada y Ron alzo la mirada intrigado por eso. Al verla, sin embargo, entendió que su hermana esperaba la confirmación de lo que había dicho antes de presuponerlo por sí misma. El nudo en su garganta pareció amplificarse varias veces más pero se obligo a seguir, consciente de que tenía que desahogarse de una vez por todas con la segunda persona que sabía que podía ayudarlo a resolver el problema.
-Yo dije que tal vez deberíamos casarnos.
La sorpresa que Ginny debió sentir no fue tan grande como él había pensado pero aún así se vio reflejada en su rostro. Ron estuvo seguro de que en otra circunstancia habría gritado antes de abrazarlo eufóricamente y agradeció que no lo hiciera, porque no era el final de su historia.
-¿Y Hermione que dijo?-le pregunto tratando de contener su emoción, anticipándose a la respuesta y olvidando que él no estaba precisamente feliz contándole eso. Se tomo su tiempo para contestarle, distrayéndose un par de segundos con uno de los tantos postres que aún vestían su habitación de un brillante color naranja.
-No dijo nada- susurro después de unos minutos, con la esperanza de que Ginny no lo escuchara y el no tuviera que repetirlo. La expresión de la chica, no obstante, cambió tan drásticamente que quedo claro que su deseo no se había hecho realidad:
-¡¿Qué?!
El par de jugadores del póster que había estado viendo parecieron también haber estado pendientes de la conversación pues dejaron de maniobrar y lo miraron como si realmente pudieran entender la complejidad de la situación.
-Eso-contestó Ron deshecho- no dijo nada y misteriosamente recordó que tenía una audiencia para no sé qué. Salio casi corriendo y su asistente llego un segundo después para decirme que no sentía del todo bien y la disculpara.
Ginny se quedo observándolo sin creerle y Ron se sintió aún peor al entender que pensaba que estaba bromeando. Se alejo un poco enojado ante la idea y fue precisamente ese gesto lo que acabo por convencer a su hermana de que la reacción que contaba de Hermione era cierta.
-Debe haber estado enferma ese día- dijo Ginny con suavidad- y si no se volvieron a ver, debe de sentirse…
-No estaba enferma-espeto Ron triste y a la vez mal de humor-no tenía ni un poco de gripe como me dijo antes…- Ginny intento acercarse a él pero Ron nuevamente cruzo de dos zancadas la habitación para alejarse de ella e impedírselo- … y hoy cuando me dijo que lo sentía, pensé que lo decía por haber reaccionado así pero quizás intentaba decirme algo más.
El par de ojos que Ron sentía clavados en su espalda le dieron a entender que su hermana nuevamente esperaba que siguiera antes de decir algo más. Esta vez, sin embargo, ya había terminado de decir lo que tenía que decir.
-Dime que no estás pensando la tontería que creo que estás pensando- escucho que Ginny dijo en un tono casi molesto. Ron observo como el resto de los jugadores de los posters y los protagonistas del par de las fotografías de su habitación parecían pendientes de su reacción, por lo que más enojado se giro para enfrentar a su hermana.
-No es una tontería- exclamo controlando sus deseos de gritar- ¿Crees que me hace feliz saber eso?
-¿Saber qué?
-¡Que no quiere…
-¡Ni siquiera te atrevas a decirlo!- estallo Ginny antes que él- ¿Cómo puedes siquiera pensarlo? Es Hermione de quien estamos hablando, esta enamorada de ti desde que tengo memoria, antes incluso de que ella se diera cuenta y mucho antes de que tu supieras que era una chica.
-¡Estoy harto de que digan eso! –Exclamó Ron tan alto que la pared pareció vibrar- Ella no esta enamorada de mí desde hace tantos años como siempre se empeñan en creer.
-Que tú no te dieras cuenta no quiere decir que no sea cierto
Ron miro desesperado a Ginny, para encontrar que su hermana sonreía conciliadoramente. Creyó escuchar un par de pasos en la escalera pero hizo caso omiso de eso y volvió a sentarse en su cama, mientras miraba sus zapatos:
-Como sea eso ya no importa más, sucede que ahora ya no esta enamorada de mi y no quiere casarse conmigo. Eso es todo.
Ginny suspiro cansinamente y se sentó junto a él, tomando su brazo en un gesto fraternal:
-Es una de las tonterías más grandes que has dicho y eso es decir demasiado.
Fue el turno de Ron de suspirar sintiéndose incomprendido.
-No enana, esta vez no es una tontería- tomo la mano que se asía a su brazo para apretarla un segundo cariñosamente y quitarla con suavidad- tiene sentido, sabía que era muy bueno para ser cierto.
Ginny intento refutarlo pero la puerta se abrió en ese momento interrumpiendo su privacidad.
-Mamá esta vuelta loca y vendrá por ustedes si no bajan enseguida- comento George mirándolos entre divertido y preocupado- al menos uno de los dos baje y disfrute lo poco que queda del pastel de carne.
-Yo necesito dormir un par de minutos-contestó Ron recostándose de nuevo en su cama - pero Ginny justamente me decía el hambre que tenía- su hermana lo miro sin saber que decir para quedarse con él y terminar su conversación por lo que fue su turno de aprovechar el momento- al menos déjenme un trozo de pastel de carne.
-No prometemos nada Ronnie- bromeo George- ya sabes que cuando Ginny tiene hambre, todos debemos darnos prisa. –Extendió su mano en forma de reverencia hacia su hermana y sonrió contento-Vamos de una vez Ginny, déjalo soñar que queda pastel.
Ginny se disponía a negarse cuando escucho como su madre volvía a llamarlos. Decidiendo que Ron necesitaba estar solo y que no podían seguir hablando con George en la habitación, siguió a su otro hermano hacia la cocina mientras este empezaba a contarle las últimas novedades de su tienda.
Ron se giro nuevamente y sintiendo que los parpados le pesaban como todo el cuerpo, cerró los ojos, intentando olvidarse de que sentía el corazón roto.
Segundos después de haber gritado el nombre de su destino, Harry sintió algo extraño: las llamas de la Red Flú siguieron siendo verdes pero le pareció que el tono había variado un poco y el viaje fue considerablemente más largo de lo habitual. Decidió, sin embargo no decir nada el par de minutos que duro el viaje para no alterar más a Hermione, pero no la soltó de la mano e intento abrazarla para protegerla como hacia con Ginny. Su mejor amiga no pareció darse cuenta de nada o al menos decidió concentrarse en su preocupación por Ron y la relación entre ambos.
En silencio se concentraron en lo que vendría a continuación hasta que sintieron el habitual remolino que precedía a la llegada a cualquier destino.
-¿Lista?- pregunto Harry ante la inminente llegada-recuerda agacharte un poco para no golpearte con el nuevo adorno que pusieron en la entrada.
-Yo fui la que te enseño a hacer eso Harry-contestó Hermione de mejor humor- y no tienes que agacharte sino hacerte un poco para delante, como si dieras un paso, en cuanto sientas que tocas el suelo.
-Cierto-contestó Harry sonriendo nervioso ante lo que iban a hacer pero intentando disimularlo- eso explica porque nunca funciona.
Hermione sonrió un poco más y apretó su mano con fuerza, preparándose para llegar a la Madriguera. Harry le devolvió el apretón tratando de dejar de imaginarse como tomarían los Weasley el saber que parte de la familia se oponía con firmeza a su futuro matrimonio con la única mujer nacida en varias generaciones entre ellos. Trato de desechar la posibilidad de que estuvieran de acuerdo con la idea, una vez que supieran que la razón de semejante idea era que era un mestizo.
-Arruinaré su linaje para siempre- se imagino que decía- pero la amo y moriría por hacerla feliz
El rostro de todos y cada uno de los Weasley se dibujo en su memoria, reaccionando cada uno de acuerdo a su personalidad. Se imagino a la Sra. Weasley reaccionando ofendida ante el atrevimiento de la Tía Muriel antes de explicarle que lo quería como un hijo, al Sr. Weasley frunciendo el ceño y acercándose a él para reconfortarlo. Se imagino a Bill y Charlie intercambiando miradas de enojo y a Percy y a George diciendo un discurso sobre lo estúpido que era de distinta manera. Se imagino a Ron riéndose de él por creer eso, enojándose enseguida y a Ginny siendo detenida para no ir a hechizar a su Tía en ese mismo momento, besándolo después enfrente de todos antes de que Ron se volviera loco al enterarse de que Hermione también había sido advertida.
-¿Y si no reaccionan así?-susurro la misma voz en su cabeza al mismo tiempo que sentía como sus pies tocaban el suelo y se inclinaba para seguir las instrucciones de Hermione. Los rostros de todo los Weasley volvieron a aparecer en su cabeza, contra su voluntad, pero esta vez ninguno estaba indignado sino que tenían cara de apenas comprender lo que significaba lo que les estaba diciendo. Ni el Sr. ni la Sra. Weasley decían una palabra; Ron se ponía muy pálido y Ginny lo soltaba lentamente dando un paso hacia atrás mientras el resto de sus hermanos la recibían entre ellos.
-¡¡¡Harry!!!
El grito de Hermione lo despertó de su ensimismamiento justo a tiempo para darse cuenta de que el paso que estaba dando lo dirigía directamente hacia un mueble muy viejo puesto en el camino. No pudo detenerse pero se dio cuenta de que no estaban en la sala de la Madriguera sino en un edificio desconocido, lleno de polvo; su choque contra el mueble olvidado lo hizo caerse de bruces aparatosamente y pudo sentir como su cuerpo daba toda una voltereta antes de caer dolorosamente entre un montón de cajas con basura y objetos pesados. En su espalda sintió como uno de dichos objetos se rompía y un pedazo de cristal, que seguramente formaba parte de lo que fuera, se clavaba punzantemente en su piel.
-¡¡¡Harry!!!-volvió a gritar Hermione justo a tiempo para que él reaccionara y decidiera no perder el conocimiento, a pesar de que todo el cuerpo le dolía y de que el golpe y la herida que acababa de hacerse parecieran ser la causa faltante para hacerlo desfallecer. La última imagen de Ginny se diluyo y Harry sintió que tomaba fuerzas de ella hasta lograr sentarse con dificultad; al menos agradecía haber podido soltar la mano de Hermione a tiempo para no llevársela con él en su caída.
-¿Estás bien?-pregunto su mejor amiga llegando hasta él, llena de polvo pero aparentemente ilesa. Harry se levanto como respuesta, sintiendo sus huesos adoloridos.
-Sí-dijo- solo fue un tropiezo…
-¡Oh Merlín!-exclamo Hermione asustada y Harry supo que había notado el desastre en su espalda- No te muevas Harry, debemos ir a San Mungo ahora mismo y…
-¡No!-exclamo Harry- No iremos a ningún lado que no sea a ver a Ron y a Ginny. No sé porque pero presiento que esto no es la Madriguera y que tiene que ver con…
-¡por supuesto que tiene que ver con la Tía Muriel!-respondió Hermione entre sorprendida y molesta- ¡intercepto tu chimenea! o hizo algo para que al decir la Madriguera acabáramos aquí pero eso no es lo importante, tu espalda es ahora de lo que debemos preocuparnos.
-Esta no es la primera vez que tengo una herida parecida- explico Harry intentando calmarla- de hecho, sucede habitualmente en las misiones de prueba solo que Ron y yo estamos un poco más acostumbrados a verlas y recibirlas.
-¿Ron?-murmuro Hermione preocupada- ¿le ha…
-Sí-contestó Harry tajantemente- no queríamos decírtelo porque sabíamos que te enojarás, pero ahora no es el momento de hablar de eso. Tendrás que ayudarme.
-¡Harry!
-Eso o si no quieres puedo hacerlo solo. Nunca lo he hecho pero supongo que no debe ser muy distinto.
Harry miro a Hermione con seriedad dándole a entender que tenía pocos segundos para decidir. La espalda le dolía mucho más que el resto del cuerpo y sabía que era mejor curarse antes de que empeoraran las cosas y el dolor, junto con el sueño acumulado, le impidiera mantenerse en pie. Hermione se acerco mordiéndose el labio y poniendo una mano en su espalda, como si temiera lastimarlo le pregunto que debía hacer. Harry le explico el procedimiento habitual y le dio su varita para conjurar el hechizo que como auror en entrenamiento autorizado a realizar.
-¿Listo?
-No, pero es necesario.
Harry cerró los ojos cuando la mano de Hermione se poso en su espalda de la manera en la que él le había indicado. Las imágenes de los Weasley aparecieron de nuevo aunque él no quería verlas y el dolor que sintió al ver alejarse de nuevo a Ginny en su cabeza, coincidió con el momento en el que Hermione retiro el pedazo de vidrio. No supo si grito, porque expresar dolor no era precisamente su estilo pero supo que quizás su cuerpo no había podido controlarse. Cuando finalmente sintió el dolor disminuyo, abrió los ojos con pesadez, logrando enfocar la mirada en un letrero viejo y oxidado que colgaba de la pared enfrente de ellos.
-Si no me doliera tanto todo el cuerpo, quizás encontraría esto divertido.
Hermione lo miro con preocupación mientras terminaba de hacer los últimos movimientos con su varita. Enseguida, dirigió su mirada hacia el mismo punto que él y soltó una exclamación que Harry no pudo descifrar muy bien.
-Resulta que después de todo, si estamos en la Madriguera- comento Harry-aún mirando el letrero que colgaba de la pared y que anunciaba que estaban en una fábrica, al parecer abandonada hace varios años, del mismo nombre.
Las cosas nunca habían sido lo mismo después de ese día. Y él lo sabía. Su partida había sido el detonante exacto para amplificar todas las señales que existían, para darle más fuerza a un sentimiento que él temía pero que no solo él podía darse cuenta de que se encontraba latente. Había regresado y habían superado lo que tenían que superar pero nada había sido lo mismo desde entonces, ni con él, ni con ella y mucho menos sin él y entre ambos.
-Hemos hablado entre nosotros y resulta que los dos nos dimos realmente cuenta de ello cuando visitamos la tumba de mis padres-dijo Harry mirándolo con los ojos verdes llenos de culpa- yo no sé que decirte, no sé como puedo mirarte a los ojos ahora.
Ron separo la mirada de la de su mejor amigo e intento tragarse con dificultad el nudo que sentía en la garganta. Era el peor momento de su vida y estaba perdiendo dos de las personas más importantes de su vida; era su turno de decidir si conservarlas a medias o perderlas por completo. Para siempre.
-Por un momento pensé que lo mejor para los tres era que nosotros nos calláramos lo que realmente lo que sentimos-siguió Harry- pero después de mucho pensarlo resulta que no solo no es justo para ambos sino para también para ti. Y luego esta Ginny, a la que sí amo pero de manera distinta, aunque recién me di cuenta de eso.
-Lo que dijiste entonces en el bosque…
-Fue una mentira-contestó Harry de golpe- una estúpida mentira que te dije porque no podía verte tan destrozado. Porque después de todo eres mi única familia y me aterre de que al Riddle mostrarte la verdad y tú entenderla, te perdería para siempre. No me malentiendas-agregó rápidamente ante el silencio de Ron- no estábamos mejor sin ti, no nos eres un estorbo y tu ayuda significo para mí la victoria en todo este viaje- fue el turno de Harry de tragarse el nudo en la garganta y Ron se dio cuenta de eso- pero es verdad que existe algo entre nosotros, siempre ha existido.
Los dos volvieron a quedarse callados y Ron desvió la mirada para no ver directamente a su mejor amigo.
-"No es el momento de llorar, maldito idiota"-se dijo a sí mismo cuando sintió que sus ojos empezaban a traicionarlo.
Al dar vuelta su rostro, pudo ver como Hermione los esperaba a lo lejos, triste y callada, seguramente llorando y quiso ir a reconfortarla y decirle que nada malo pasaría, que seguirían siendo tan amigos como siempre. El problema es que aún no estaba listo para eso, lo estaría pero después de un tiempo en el que por su propia salud mental no le gustaría verlos. El viento hizo un susurro descompasado para interrumpir sus pensamientos, obligándolo a desviar la mirada de ella y regresarla a donde su mejor amigo seguía esperándolo, vacilante.
-¿Qué se supone que debo decir?-preguntó sinceramente y Harry pareció recibir ese comentario como algo desagradable- Estás diciendo algo que como sabes siempre supe y siempre temí. No lo entiendo supongo pero no puedo culparlos por eso.
Harry lo miro un segundo agradeciéndole la última frase y Ron le sostuvo la mirada, deseando poder ser más alto para que verlo a los ojos fuera imposible.
-Cuando tu nos dejaste ese día sentí como si algo se rompiera entre nosotros- comento Harry como si estuviera comentando lo raro del viento- y fue un sentimiento parecido y totalmente distinto a cuando ella me abrazo enfrente de la tumba de mis padres. Contigo fue un quiebre, que después pareció componerse cuando me salvaste la vida; pero con Hermione nunca hubo un quiebre y ese abrazo fue como la invitación a cerrar un contrato de algo que tuve con ella desde que nos conocemos. Y he de confesarte que tome su mano deseoso de cerrar ese trato, aunque no era el momento, porque lo deseaba como no puedes imaginarte.
-Ya- contestó Ron sintiéndose miserable- Ahórrate detalles, aún no estoy listo para escucharlos.
-Lo sé-dijo Harry un poco apenado- pero mi intención al decírtelo es que entiendas que desde ese momento los dos nos dimos cuenta de que éramos el uno para el otro… solo que la guerra, tu ausencia y… bueno, todo nos impidió avanzar más en ese momento.
-Tiene sentido…
-Y los dos cometimos errores contigo- continuo Harry- y lo sabemos. Yo fui un cobarde en el bosque al no decirte la verdad y Hermione se dejo llevar por un impulso al besarte ese día en plena batalla.
-Quizás fue un acto de bondad-dijo Ron pensándolo por primera vez- quizás creyó que iba a morir y como sabía que estaba enamorado de ella…
-No-lo corto Harry tajante- ella sí siente algo por ti o sentía… honestamente me es difícil decirlo pero quizás es que se enamoro de los dos…
-Solo que se enamoro más de ti-respondió Ron deshecho y fue el turno de Harry de desviar la mirada de él.
-Si… supongo. No lo sé.
Harry no dijo nada más y Ron se dio la vuelta para encararlo. Decidido a que si tenía que perder a su mejor amigo al menos conservaría a uno de los mejores, le extendió la mano con confianza y Harry lo miro sorprendido, aceptándola enseguida.
-Gracias- murmuro tan leve que Ron apenas pudo oírlo y con un poco de duda se acerco lo suficiente para darle un fugaz abrazo.
Ron respondió sintiéndose extraño, demasiado sentimental y muy poco a la vez.
-Eres como mi hermano y esto no lo cambia--dijo sin saber porque, deseando que en un par de meses fuera verdad. Harry se separo de él y sonrió, antes de caminar para reunirse con Hermione. Ron lo vio llegar hasta ella y mirarlo una vez más antes de tomarla de la mano.
"Perdón" parecieron decir y Ron acepto la palabra mientras los veía alejarse. Estaba seguro de que en un par de meses, quizás años, podía hacer que su sentimiento de amor por Hermione desapareciera o al menos se ocultara. Y entonces todo volvería a ser como antes, o lo más parecido. Ginny también lo superaría, el la ayudaría a hacerlo, después de todo era mejor enterarse ahora, antes de casarse a hacerlo después y…
-¡¡¡Ron!!!
Ron abrió los ojos como si tuviera un reloj programado para eso y miro a su hermana observarlo con preocupación justamente a su lado.
-¿Qué te pasa?-pregunto Ginny tocándole la frente con la palma de la mano- ¿Te sientes mal?
-Peor que nunca-contestó honestamente Ron poniéndose con dificultad de pie, con la camisa elegante pegada al cuerpo por el sudor y dándose cuenta de que todo había sido un sueño.
Hermione y Harry vislumbraron del otro lado de la calle el viejo establecimiento por donde finalmente estarían en el Mundo Mágico. Seguían estando en una calle muggle muy concurrida pero mucho menos que aquella en el centro de Londres en donde se habían encontrado después de lograr salir de aquella fabrica abandonada. La acera repleta de extraños que los miraban con un poco de desconcierto no les importaba demasiado, al menos no por ese momento. La ropa de Harry seguía un poco manchada de sangre porque de alguna manera había sido imposible quitar todo el rastro del accidente pero sus heridas estaban como si nunca hubieran sucedido.
-Ya casi llegamos- dijo Hermione al tiempo que cruzaban la calle a pesar de que era obvio que Harry lo sabía.
Su mejor amigo no dijo nada y la siguió presuroso, entrando a al establecimiento, ahora propiedad de la novia de uno de sus mejores amigos, con una urgencia que hizo que varios de los presentes se giraran a verlos.
-¡Harry! ¡Hermione!-saludo de manera amable una voz detrás del mostrador. Varias voces más hicieron eco a esos saludos pero los dos apenas sonrieron en general y pasaron rápidamente hacia la entrada oculta al Callejón Diagón.
-¿No hubiera sido mejor pedirle a Hannah que nos dejara usar su chimenea?- pregunto Hermione mientras Harry daba los tres golpes de rutina al ladrillo y pasaba al Callejón.
-No sabemos si la chimena de la Madriguera funciona correctamente Hermione-dijo Harry extendiéndole la mano para hacerla pasar- y opino que no nos arriesguemos.
Hermione no dijo nada más y asintió aceptando la teoría del chico. Tomo la mano que le ofrecía para pasar, antes de que la entrada se cerrara y una persona, que al parecer venía detrás, los llamara por última vez sin éxito.
-Espero que no haya sido Neville- sugirió Hermione mirando detrás y empezando a caminar resueltamente por la calle empedrada. Seguía sintiéndose increíblemente nerviosa y no podía explicarse el porque, deseaba cuanto antes estar con Ron y Ginny para decirles todo lo que había sucedido y hacer que especialmente su novio entendiera su extraño comportamiento. Se sentía además, especialmente agotada, tal vez por resultado de todo lo que acababa de pasar y los días anteriores; para empeorar las cosas presentía que no era la única: su mejor amigo estaba considerablemente callado desde que salieran de la fábrica.
-Desaparezcámonos desde aquí- dijo Harry interrumpiendo sus pensamientos y Hermione se dio cuenta de que parecía sumamente ansioso, igual que ella pero como siempre de manera distinta. Se había quedado de pie un par de pasos detrás de ella, mirándola muy nervioso, como si solo estuviera esperando que dijera que sí para irse de ese lugar.
-¿Te sientes bien?-preguntó aunque intuía la respuesta y ella misma no podía contestar afirmativamente si él le hacia la misma pregunta.
-No-contestó Harry poniéndose la mano en la frente- pero creo que eso es obvio. No sé si es el golpe o que pero estoy muy cansado.- la miro con los ojos verdes vacilantes- creo que después de todo mi cuerpo reciente el no comer y no dormir-bromeo intentando sonreír- aunque no me preguntes porque pero no creo que sea eso.
-Estoy segura que sí
-No me trates como si estuviera alucinando Hermione-contestó Harry a la defensiva- es en serio, nunca e había sentido de esta manera… tan….
-No lo decía por eso-lo interrumpió ella enseguida- entiendo como te sientes. Yo también me siento muy extraña… demasiado…
-¿Agotada?
-Sí…. ¿Crees que ese lugar tuviera algo malo?
-No lo sé-contestó Harry tocándose la frente de manera tal que Hermione supo que revisaba su propia temperatura- pero por eso debemos irnos ahora.
Hermione evaluó un momento la idea temiendo por la integridad de ambos. Ninguno se encontraba en las mejores condiciones para aparecerse pero la Madriguera era casi como el segundo hogar de ambos y acostumbraban ir tan seguido que era imposible cometer errores.
-Esta bien-contestó extendiéndole esta vez ella la mano- pero lo haremos juntos. Harry no rechistó y se acerco a ella, tomándole la mano para situarse a su lado. Un par de brujas y magos que se encontraban observando las tiendas cercanas empezaron a mirarlos con atención pero ninguno de los dos les hizo caso y nadie se les acerco al ver que Harry tenía aún rastros de sangre en la espalda. Hermione pensó por un fugaz momento en los rumores que seguramente se dispararían si demasiadas personas los veían tan nerviosos y con rastros de sangre por lo que se ordeno aparecerse en la Madriguera cuantos antes.
-¿Listo?
-Sí
-A la cuenta de tres
Harry asintió con la cabeza y empezó la cuenta regresiva tan rápido que Hermione apenas tuvo tiempo de reaccionar. Pronto, la decena de miradas curiosas se desvanecieron y ambos sintieron el habitual cosquilleo que acompañaba a la desaparición.
Ginny se debatió entre enviar o no a Pig aún con la carta en la mano dirigida a Harry y Hermione. Había ido a buscarlos a ambos a sus casas e incluso se había atrevido a aparecerse por el Ministerio y por la Academia a sabiendas de que no estarían ahí. El resto de sus hermanos la miraban con preocupación, como esperando que en cualquier momento ella también cayera tan enferma como Ron pero ella no se sentía en lo absoluto mal, al menos no físicamente.
-¿Comieron algo extraño en…?
-Por milésima vez no, Percy- contestó ella de mala manera, aún con la carta en las manos dirigida a su novio y a su cuñada.
Percy la miro un poco dolido y preocupado, por lo que ella se sintió nuevamente mal por el poco tacto que tenía a veces con sus hermanos:
-Lo siento Percy pero ya dije que no y aún así parece que vas a preguntármelo hasta que diga que sí.
-Es la manera de trabajar de Percy- bromeo George sin ganas- y no puedes culparlo por preocuparse por ti.
-Todos lo estamos- agrego Charlie estrujándose las manos llenas de callos y mirándola con detenimiento, como si quisiera obligarla a confesar que de nuevo andaban en algo peligroso.
Ginny decidió ignorar su mirada y sonrió con agradecimiento sin saber que decir, deseando que Harry y Hermione estuvieran también ahí. Hacia muchos años que no veía enfermo a Ron, de hecho recordaba que la última vez había sido cuando su hermano había sido envenenado en sexto año y eso la hacia preocuparse en demasía: porque era la viva prueba de que Ron sólo se enfermaba cuando bebía un veneno que podía matarlo o se rompía la pierna intentando salvar a Harry de un asesino en serie.
-"Estuve con él todo el tiempo-pensó preocupada- no puede haberse metido en algo peligroso sin que yo me diera cuenta"
A pesar de que intentaba convencerse, la certeza de que su hermano no había arriesgado su vida en alguna misión y se encontraba ahora pagando las consecuencias, no era tan fuerte como le hubiera gustado. A Ron le pasaba algo, de eso no tenía dudas y la momentánea desaparición de Harry y Hermione la hacían pensar cosas que no quería pensar.
-"Harry no haría-pensó mirando por la ventana, incapaz de mandar la carta que estrujaba cada vez más.
La Red Flu se activo justo en ese momento y Bill entró sacudiéndose la túnica con prisa.
-¿Mamá sigue arriba?-preguntó rápidamente y Charlie respondió que sí antes de preguntarle que había pasado. Bill no contestó y subió las escaleras. Percy se levanto para seguirlo, acribillándolo con varias preguntas.
-Supongo que Fleur y su madre no pudieron ayudar-comento Charlie cabizbajo. Ginny asintió con pesadez sentándose a su lado:
-Fleur dijo que tendría que venir a ver para poder hacer algo pero creo que Bill y mamá tienen razón al oponerse- comento con desgana- después de todo esta embarazada.
-Espero que todos estén exagerando-comento George mirando hacia las escaleras- porque si no sé que hacemos aquí en lugar de estar en San Mungo.
Ginny no dijo nada más a pesar de que ella sí sabía porque no estaban en el hospital mágico. Ron se había negado con todas sus fuerzas a ir, argumentando que no era para tanto y no quería causar histeria como cada vez que alguno de ellos iba a San Mungo. Y es que después de la guerra, todos se tomaban muy a pecho que él, Harry, Hermione o algún miembro del ED apareciera con una leve herida; no quería ni imaginarse el revuelo que se haría si el mejor amigo de Harry Potter, Auror en entrenamiento y héroe de guerra aparecía con semejante enfermedad fuera de lo común.
-Magia oscura-había dicho Ron mientras sus padres intentaban convencerlo de ir- eso es lo que dirán y sólo se trata de un simple agotamiento.
Pero Ginny no estaba segura de que no fuera eso, después de todo su hermano había estado perfectamente un par de horas atrás y ahora prácticamente no podía ponerse en pie, parecía tener fiebre y a juzgar por como lo encontró…
La Red Flú volvió a activarse y la Tia Muriel entró por la chimenea, luciendo un semblante tan alegre que desentonaba con el rostro del resto de los presentes. Ginny, que no tenía ganas de verla de nuevo, se levanto rápidamente, argumentando que iba a enviar una lechuza.
-¿Por qué tienen esas caras tan tristes?-escuchó que su Tía preguntaba ofendida y antes de cerrar la puerta escucho como le contestaban que Ron estaba enfermo.
No pudo evitar extrañarse al escuchar los pasos presurosos de la anciana por la escalera pero no les dio demasiada importancia. Después de todo, no era ningún secreto que Ron era uno de sus sobrinos preferidos; en ese momento le preocupo más saber donde estaba Harry mientras veía alejarse a Pig con la carta amarrada a su pata derecha y se sentaba en las escaleras de la entrada para llorar un poco.
Harry de nuevo fue el primero en saber que algo estaba mal cuando sintió un golpe fuera de lo habitual aporrearle todo el cuerpo; Hermione se quejo también, al sentir el mismo golpe y por un momento los dos se imaginaron que habían acabado en un lugar tan extraño como cuando habían usado la Red Flu. No obstante, al abrir los ojos, los dos comprobaron que estaban justo enfrente de la Madriguera.
-¿Qué paso?-pregunto Hermione mirándolo con recelo y Harry supo a que se refería. Habían aparecido justo en lo que ya no podía considerarse como La Madriguera cuando se habían concentrado para aparecer justo en la puerta principal.
-Debemos estar cansados- dijo intentando convencerse a sí mismo- al menos estamos aquí.
Hermione pareció aceptar esa explicación y avanzo decidida para entrar a la casa. Harry la siguió enseguida desechando todas las dudas que tenía pero justo cuando ambos intentaron dar el primer paso dentro del jardín, sintieron de nueva cuenta el mismo golpe y fueron despedidos hacia atrás. Harry sintió mucho dolor en la espalda antes de darse cuenta de que había acabado estrellándose contra un árbol cercano; Hermione había tenido más suerte: se encontraba en un área llena de pasto mirando con duda el jardín de los Weasley.
-¿Estas bien?-le preguntó Harry levantándose con dificultad. La chica se levanto más fácilmente sin prestarle demasiada atención, aún con los ojos fijos en la casa de su novio.
-¿Qué paso?-pregunto aterrorizada y Harry supo que su mente estaba trabajando más rápido que la de él, imaginándose las posibilidades.
-No lo sé- confeso- déjame verificar.
Hermione se quedo de pie detrás mientras Harry se acercaba de nuevo para tratar de entender que había pasado. Se disponía a dar de nuevo un paso para entrar cuando una voz ajena a ellos lo interrumpió, sobresaltándolos:
-No haría eso si fuera tú-dijo la voz burlona de quien fácilmente pudo reconocer como la chica perteneciente a la comitiva de la Tía Muriel.
Harry se detuvo en seco y se puso rápidamente delante de Hermione en un intento de protegerla, su mejor amiga sin embargo rechazo su gesto y saco la varita para apuntarle con ella directamente a la recién llegada.
-¿Qué es lo que has hecho?- pregunto Hermione molesta y con más decisión de la que tenía realmente. Harry estaba a punto de alzar también la varita cuando una segunda figura apareció:
-Baja eso niña estúpida- ordeno el otro joven que también partencia a la comitiva. Harry vio como Hermione se tensaba a su lado; se trataba del mismo que la había atacado disfrazándose de Ron.
-No sé que es lo que pretenden pero no servirá de nada- dijo Harry decidió- hemos decidido decir todo lo que pasa y dejar que sean Ron, Ginny y los Weasley quienes decidan que hacer al respecto.
-¡Oh lo sabemos!-se burlo la chica también pelirroja- es justamente por eso que hemos tenido que tomar un par de nuevas medidas para prevenirlo y hacerles entender que no es la forma correcta.
Harry se tenso también y Hermione pareció dejar de respirar. Los dos jóvenes enfrente de ellos parecieron disfrutar sus expresiones de desconcierto y se acercaron hacia la entrada orgullosos de sí mismos.
-En primera quizás les convenga saber que nadie que no sea un sangre limpia podrá entrar a esta casa- anunció el mago burlonamente, dando un paso sin ningún problema hacia el mismo punto donde Harry y Hermione habían sido despedidos hacia atrás- no importa que medio usen, no funcionara por más que lo intenten.
-Es una idea estúpida. - exclamó Hermione- Los Weasley se darán cuenta de eso en cuanto vengan con alguien que…
-Quizás sí pero justamente por eso hemos tomado otra medida aún más importante- prosiguió la chica sonriente- una a la que no queríamos llegar pero a la que nos han orillado.
-Si piensan que un par de hechizos van a conseguir asustarnos están muy equivocados- la interrumpió Harry enojado- no me importa que hayan hecho para evitar que pueda acercarme a Ginny, Ron o al resto de los Weasley, no voy a detenerme hasta que sepan lo que sucede.
-Y yo tampoco- agrego Hermione convencida- pueden hacer lo que quieran.
-¿Están seguros de eso?-siguió la bruja enfrente de ellos, con una expresión burlona que molesto especialmente a Harry- ¿Cómo está tu espalda por cierto?
-He tenido heridas mil veces peores- contestó Harry furioso- así que no crean que eso me asusta.
-¡Oh no Potter!-exclamo el mago cerca de ellos, saliendo de nuevo del jardín- sabemos que no te preocupa en lo absoluto tu integridad física, eres famoso por ello- sus ojos brillaron con malicia- la pregunta aquí es ¿Podrás disfrutar que dañemos la integridad de tu novia y de tu mejor amigo? – Su mirada se dirigió a Hermione para hacerle la misma pregunta- ¿Podrás tú, saber que por culpa de tu sangre sucia mis queridos primos están cada día más cerca de la muerte?
Harry se sintió palidecer contra su voluntad y por el rabillo del ojo observo como a Hermione le pasaba lo mismo. La bruja enfrente de ellos soltó una risa demencial, acorde a su sangre Black y el mago se contento con mirarlos con suficiencia, totalmente complacido consigo mismo.
-No lo harían…
-Tendrás oportunidad de comprobarlo ahora mismo-contestó el mago señalando detrás de su espalda.
Harry sintió un vuelco cuando volteó y se dio cuenta de que justo en ese momento Ginny salía de la casa. Llevaba la lechuza de Ron en las manos y parecía estar muy triste; parecía además que no llevaba varita y no notaba la presencia de ninguno de los cuatro. Su primer impulso fue gritarle que entrara a la casa pero el mago pareció adivinarle el pensamiento y casi riendo siguió hablando:
-No puede escucharte- explico- de hecho, no puede ni ver o escuchar nada que este de este lado de la barrera- su mirada burlona se dirigió a Hermione quien no pudo evitar hacerse un poco para atrás ante ese gesto- pero no es ella quien nos servira de ejemplo ahora.
Harry apenas capto las últimas palabras del mago a tiempo para entender que no la atacaría. Ansioso, vio como su novia dejaba ir a Pig mientras se quedaba mirando como la lechuza se perdía en el cielo. Pig traspaso la barrera después de unos minutos justo para dirigirse hasta ellos y depositar una carta en sus manos.
-Ábrela- lo reto el mago burlonamente- y comprueba que estamos hablando en serio.
Harry abrió la carta incapaz de leerla y fue Hermione quien se le arrebato con preocupación de las manos:
-¿Y bien?-pregunto después de unos segundos al ver que Hermione terminaba de leer y se quedaba observando la carta sin decir nada pero con el miedo reflejado en el rostro.
-Ginny dice que Ron esta enfermo-explico Hermione con dificultad, a punto de soltarse a llorar pero intentando contenerse- no saben de que se trata pero creen que es magia oscura.
Harry sintió que algo más doloroso que la espalda empezaba a dolerle. Se imagino a su mejor amigo postrado en cama como cuando estuvo a punto de morir envenenado y miro a Hermione para pedirle aprobación antes de girarse al mago:
-Esta bien-dijo-ustedes ganan, haremos lo que quieren.
Hermione finalmente se soltó a llorar mientras los otros dos sonrían complacidos. Harry no pudo más que tomar de la mano a su mejor amiga mientras observaba a través de la barrera como también Ginny lloraba, sola, sentada en la escalera de su casa.
¡Hola! odio las notas al final de los capítulos, arruinan muchas veces la historia, pero también a veces son necesarias. Quiero disculparme por algo que tal vez no les agrade mucho: en un principio el fic constaba de 5 capítulos gigantes, después paso a ser de 10 capítulos grandes y ahora pasa a ser de 14 o 15 capítulos de ese tamaño. Lamento el cambio pero realmente he tenido que partir varios capítulos si quiero actualizar constante. Espero no les moleste mucho. Saludos.
