Hola a todos, les traigo el capítulo 38 de mi fanfic, gracias por su paciencia y sus comentarios amables. El capítulo 39 se publicará más o menos dentro de 24 horas, dependiendo de su respuesta.
Se que eso dije al poner el 37 y me he demorado pero me ha dado una de esas gripes feas.
Ya estoy bien así que acompáñenme en los 3 capítulos que quedan de esta historia.
Trigger warning: Este capítulo contiene violencia psicológica y física.
(twitter: rebevividreams)
Capítulo 38:
La guerra.
Regina se encontraba de pie con la espalda contra la fría pared de piedra y el gesto inmerso en la lectura, la hacía sentir útil el hecho de que la respuesta pudiera estar en uno de esos libros esperando a ser encontrada por ella… Era aún mejor que lo que buscaba estaba en el libro entre sus manos, una respuesta factible para su propósito, tal vez esta había sido la tarea más sencilla a su cargo aunque bueno, después de haber renunciado a su mortalidad para salvar a Emma años atrás… relativamente todos los hechizos parecían más sencillos… Cuando la mano de Emma le tocó el hombro no pudo evitar dar un pequeño salto y soltar el libro antes de poder percatarse de que se trataba de ella.
-No quise asustarte. –Se excusó con una sonrisa apenada.
-¿No deberías estar haciendo algo en este momento? –Se quejó
-Te extraño. –Admitió suavecito, tomando el libro del suelo y envolviéndola entre sus brazos antes de besar su mejilla con suavidad. -¿Cómo te sientes? ¿Te has acostumbrado ya a haber vuelto?
-Ni siquiera he tenido tiempo de pensarlo, Maléfica ha descubierto la forma de que el hechizo funcione y yo acabo de encontrar el complemento perfecto para la urna de la Reina Elsa en el libro que tienes en tus manos.
-Oh… Lo siento, todo tuyo. –Le hizo saber devolviéndolo con cuidado. –El acomodo de las tropas está hecho y los habitantes están organizados en toda la primera planta, increíble la cantidad de espacio que tenemos… aunque sinceramente no creo que estén cómodos…
-No será por mucho tiempo, cariño, haremos las cosas bien y podrán volver a casa.
-¿De verdad lo crees?
-Estoy segura, tenemos a Maléfica con la alquimia, me tienen a mi… te tienen a ti. –Le hizo saber en un gesto serio pero completamente dulce. –Te amo. –Susurró
-Te amo, Gina. –Expresó sonriendo y logró robarle un beso antes de que Regina la apartara con un suave golpe en los hombros.
-¿Cómo me llamaste? –Inquirió indignada.
-¿Vas a estar molesta lo que resta del día?
-Probablemente, vete de aquí, alimenta un caballo o algo.
Emma no pudo evitar estallar en risas y robarle un beso nuevamente, no tenía sentido estar feliz en ese momento, Regina lo consideraba absurdo y la empujó una vez más.
-No me alejes. –Le pidió con la mirada baja.
-No me vas a conquistar con chantajes infantiles.
Emma sonrió y cerró los ojos-Vas a ser una maravillosa madre, la mejor.
-No seas absurda –Era la primera vez que escuchaba algo así, que la escuchaba hablar como si el pequeño dentro de ella ya fuera más que un hecho y lo esperara con ansia.
-No tengo duda. –Aseguró tomando su mejilla, trabajando en una caricia suave y acogedora para enseguida envolverla de nuevo entre sus brazos y buscar sus labios. -¿Estás bien?
-Cansada… en teoría no hemos dormido en 4 meses. –le hizo saber recuperando la sonrisa de a poco y las manos de Emma se aferraron a su cintura antes de que ambas se esfumaran en la nube purpura hasta la habitación...
-Tú no duermes, Regina. –Rio con ternura y suavemente se sintió llevada hacia la cama…
-Tienes razón… no tengo el más mínimo deseo de dormir. –Le hizo saber en un susurro mientras se posaba sobre ella y la besaba en pausas, hundiendo ambas manos en su nuca y atrayéndola hacia ella con seguridad...
Ágilmente se deshizo de los botones de su blusa… Emma empezaba a sentir el calor creciendo dentro de ella y ayudarla a quitarse la ropa fue un instinto mientras buscaba sus labios y se perdía en sus besos… La deseaba demasiado…
Acarició su espalda nívea y entreabriendo sus labios continuó en su cuello… mordió sus hombros hasta lastimarla y Emma con pequeños quejidos rogaba que siguiera…
Regina sintió sus uñas aferrarse a ella y atrapó los pechos encendidos entre sus labios, bebiendo su delicada piel hasta enrojecerla…
Emma estaba segura de que enloquecería… podía sentir su sexo palpitar mientras Regina se tomaba su tiempo, amoratando la piel de su estómago y clavándole las uñas en los muslos… Podía sentir como su humedad aumentaba y se volvía angustiosa… como sus gemidos se tornaban en sonidos agudos e incoherentes mientras los labios de Regina se aproximaban a su sexo… la volvía vulnerable y por instinto separaba las piernas… dejándole el camino libre y Regina entrelazando sus manos con las de ella finalmente atendía la cada vez más obvia necesidad de ese cuerpo, suaves besos hasta hundirse en ese cálido lugar y sentirla desvanecer contra sus labios una y otra vez mientras su cadera se elevaba… tratando de no perder un instante de contacto y llevándola a la locura… Emma trataba de formar el nombre de su Reina mientras le soltaba las manos y las colocaba entre el cabello suave… sutilmente pegándola contra si misma hasta que su cuerpo entero se convulsionó en un grito suave y atinado…
-Por todos los dioses… -Fue lo primero que pudo decir y un fuerte gemido la siguió al observar el excitado rostro de su amada… los labios húmedos y los ojos de un negro intenso y brillante…
Emma no necesitó palabras para saber lo que debía hacer… lo que quería hacer y aunque a veces le costaba distinguir entre los deseos de Regina y los suyos esta vez pudo percibir que eran los mismos mientras aun temblando le mordía la boca y la colocaba suavemente debajo de ella…, comenzó a besarle el cuello… acariciar sus piernas… y finalmente quitarle la ropa con desesperación, eran demasiadas capas… y entre jadeos sus manos no coordinaban como hubiera querido… sentía tanto deseo dentro de ella… dentro de ambas… y le encantaba.
Sin pensarlo mucho pasó sus labios por sus hombros desnudos y acarició su espalda. Regina clavó sus uñas desesperada contra su piel mientras sus caricias avanzaban… cerró los ojos y se mordió los labios mientras Emma revisaba su cuerpo con la boca, con ocasionales mordidas y simultanea ternura, haciéndola sentir ondas de deseo recorrerle de los pies a la cabeza…
-Emma… por favor.-Rogó en un gruñido que surgió desde su garganta antes de sentir como separaba sus piernas y acariciaba entre ellas, pasando su mano en un jugueteo doloroso… mirándola a los ojos antes de morderle los labios y hundir sus dedos en su cálido interior…. –Emma… -Fue lo único que pudo decir apenas separaron sus labios para respirar.
-Lo sé. –Respondió y continuó moviéndose con un ritmo suave y desesperante mientras la mordía y los gemidos empezaban a fluir ligeros como el aire, reflejando el placer, su garganta empezaba a molestarle por la resequedad que dejaban los gemidos y con sus manos aferradas a la cama y los ojos cerrados recibía un vaivén en crescendo sobre su ya sensible sexo… Emma se aferraba con las pupilas dilatadas y su cuerpo ardiendo para momentos después sentir como Regina se apretaba ente sus dedos y esta se dejaba ir en un grito mientras arqueaba su espalda…. –Eres tan hermosa… -le decía al oído, sin retirar sus dedos y dándole sólo un momento para respirar antes de empezar de nuevo…
No habrían podido encontrar un momento apropiado para el amor, ciertamente ese no lo era pero se dirigían a la guerra de forma tan inminente que se permitieron olvidar y entre besos y caricias tras unas horas se dejaron vencer por el cansancio en un abrazo cálido y que se llevó la consciencia de Emma y dejó a Regina en un sopor…
..
Ella trataba de acordarse cómo había sido su vida antes de Emma y podía recordar tristeza… agonía, furia y destrucción… más que nada soledad; esa angustia que dejaba la enorme adquisición de poder y la incapacidad de compartirla, de dejar un legado que la hiciera trascender más allá del plano físico.
Regina trataba de recordar cómo había sido su vida antes de Emma y sólo podía recordar un dolor tajante y permanente atravesando su alma.
Encontraba bastante molesto que la única solución para todos fuera incursionar hacia un nuevo mundo… uno en el que no tendría su magia, uno que Blancanieves tenía la ventaja de conocer a la perfección.
-¿Qué piensas? –Inquirió Emma, despierta ante la incertidumbre de Regina y besando su mejilla con ternura.
-Iremos a lugar que no conozco en lo absoluto… a diferencia de Maléfica yo no creo tener más virtudes a parte de mi magia. –Confesó en un suave beso y rozó su nariz con la de su princesa.
-Estás siendo demasiado modesta. Todos saben que eres la mejor reina que ha tenido el bosque encantado; tu preocupación está fuera de lugar.
-Mi conocimiento en este mundo no me van a servir para nada allá.
-¿Estás considerando quedarte? –La pregunta surgió suave y cerca de su oído causándole un leve escalofrío.
-Para nada; sólo estoy nerviosa… realmente nerviosa.
-Prometo cuidarte por el resto de nuestra vida. –Susurró, tomándole las manos y mirándola a los ojos… Emma se dio cuenta de que por primera vez no le afectaba que Regina no tuviera las respuestas… no le inquietaba que estuviera nerviosa o darse cuenta de que su omnipresencia tenía un límite. Regina podía dudar… temer y eso no la hacía débil, la hacía humana y su forma de sobreponerse a todo la hacía la persona más fuerte que ella jamás conocería. Estaba segura.
Se unieron en un largo beso que se sintió corto como un suspiro, abrazándose como si se tratara de una despedida… pero era todo lo contrario: Finalmente se estaban encontrando…
Antes del amanecer, las tropas estaban listas en la periferia del castillo. La señora Potts y Cenicienta se quedarían en el palacio, cuidando a las personas y conscientes de que probablemente sería la última vez que verían a quienes habían sido su familia durante todos esos meses…Salieran bien o mal las cosas.
Graham y Emma irían al frente… tan al frente como se podía ir, una carnada humana lista para lo que pudiera venir.
Aurora montada en su caballo llevaba a su hija envuelta y asegurada en una manta contra su pecho y guiaba sin dudar un instante a las tropas en dirección hacia el palacio de Verano. Maléfica iba sólo unos metros detrás de ellas y tanto Anastasia como Drizella le protegían lado a lado cada una, disimulando exitosamente el hecho de que era la primera vez que montaban a caballo.
Regina iba atrás… no porque su participación fuera menos valiosa sino porque ciertamente era el contraste a la delantera de Emma y llamaría la atención durante la batalla, podía observarla girar la cabeza hacia ella tras cada par de cientos de metros… sonriéndole, preguntándole con la mirada si se encontraba en orden… haciéndole saber que podía ir hasta donde se encontraba y ayudarla… amándola con todo su ser y era abrumador… abrumador en el mejor de los sentidos por lo que respondía con una suave sonrisa, porque a pesar de todo, era feliz de tenerla.
Chip debía estar junto a Regina en todo momento, no solo porque eran las ´rdenes de Emma sino porque era ágil y fuerte, sin embargo avanzaron unos cuantos kilómetros antes de que se presentara, acompañado por Alexandra, agitado por haber forzado al caballo para alcanzarlos pero incorporándose con rapidez y sólo un instante después ella continuó la cabalgata hasta el frente, con Aurora, finalmente con esa caravana completa.
El palacio de verano estaba a varios días de distancia, era un viaje pesado para todos, más si su propósito era llegar a batalla… especialmente para Regina que el estado en el que se encontraba y con cada galope podía sentir el protestar del pequeño dentro de su vientre, una sensación pesada de vértigo y nauseas la consumían… Ya no era reina, había perdido todo lo que había acumulado en la vida pero aún era ella y no se iba a dejar vencer por quien se encontraba dentro de si.
-¿Te has quedado dormido en el día más importante de todos? –Quiso saber una vez que la reina se encontraba suficientemente lejos, hablar la lograba apartar de sí misma y no lo diría pero agradecía la presencia de Chip, buena decisión de Emma.
-Por supuesto que no, Alexandra…. La Reina… a ella le preocupaba que fuera la última vez que nos veíamos, me ha pedido que me mantuviera a salvo y he prometido que así sería.
Regina suspiró suavemente y trató de no reír.
-¿Se está burlando de mí, su majestad?
-Para nada. –Alegó. -Si todo sale bien en la batalla… tal vez finalmente la joven de la realeza se pueda quedar con el muchacho del establo. –Su afirmación pasó de jovial a nostálgica mientras Chip se sonrojaba con premura.
-Usted… ¿Usted cree que ella me quiera?
-Vamos, ¿Aún crees que es a Emma a quien quiere? ¿No crees que so me parecería inadecuado? Debes prestar más atención a lo que te rodea o se te va a escapar. –Sonrió para sí misma; era un consejo que le hubiera servido hacía algunos años, un consejo que Maléfica le había dado pero había ignorado.
-Definitivamente lo tendré en cuenta, majestad.
-¿Sabes? –Continuó, hablar le hacía bien, la lograba sacar de su fatiga. -Emma nunca quiso aprender a ser reina a pesar de que lo lleva en la sangre, habría sido mejor reina que yo; es calculadora y serena… tiene las respuestas… Pero Alexandra y tú… juntos harían un trabajo maravilloso, te eduqué para que así fuera; sin darme cuenta tú aprendiste todo lo que Emma decidió ignorar…. Y tal vez en este momento todos están dejándose llevar por sus emociones…. Realmente la situación lo amerita por el peligro… Haber recibido a todo el bosque encantado en el palacio es una buena decisión; no dejes que nadie te diga lo contrario, yo no lo habría podido hacer, Emma tampoco por más humilde que sea… a las personas que hemos vivido como parte de la realeza no nos gusta compartir nuestro espacio; eso es lo que se necesita, alguien determinado y tú lo eres y Alexandra es tan buena.
-Es bastante buena.
-Trata de no morir en esta batalla; la primera regla es cumplir lo que prometes y yo confío en ti.
-Trataré, majestad. –Susurró con la mirada fija hacia la joven Reina, en frente de batalla como toda una guerrera… No dejaba de encontrar sus similitudes con ella a pesar de que trataba de evitarlo, él era un sirviente después de todo…pero las semejanzas ahí estaban… Chip era un alma vieja, tal vez había estado cien años congelado en el tiempo como parte de un juego de té… congelado en un mundo de sueños y oscuridad del que se había comenzado a olvidar apenas había sido rescatado por Regina… Antes de eso él no había sido un príncipe, había sido un niño ordinario en un tiempo de paz y abundancia y de haber continuado la vida que le correspondía probablemente habría heredado la pequeña granja de sus padres y terminando por ser un pastor… Pero las cosas habían sido diferentes; habían sido diferentes para él y para Alexandra… si ella hubiera podido ser reina probablemente habría tomado el lugar de Emma… tal vez no en el amor pero si como protegida de Regina y el reino se encontraría en una situación completamente diferente… pero las cosas no habían sido así, él congelado y ella desterrada… sencillamente hubo que poner en pausa cualquiera que fuera su destino y Chip no tenía idea de cómo ser Rey, el joven destinado a ser un pastor había terminado a cargo de los caballos y no sabía cómo hacer para que las personas lo escucharan… los caballos lo hacían pero era completamente diferente… Alexandra jamás había considerado la posibilidad de convertirse en reina… conocía la historia, sabía que era lo que había sucedido con su padre y cómo habían terminado fuera y a salvo gracias a Regina pero a ambos les faltaba mucho por aprender…
Ahora no podía evitar preguntarse qué tipo de destino le correspondería, les correspondería a ambos, si realmente se quedaría sin nadie que le orientara y si Alexandra estaría dispuesta a enseñarle la parte que ella conocía… ahí, en camino a la batalla, su mente dispersa le ocasionaba más incertidumbre por el destino que por la inaplazable lucha sin darse cuenta de que el tiempo se acortaba.
El Palacio de Verano estaba a varios días y eso era cierto, un gran lago lo rodeaba dejando sólo un camino disponible a seguir… un camino obvio y en el frente de batalla eran conscientes de que con el hecho de dirigir las tropas en esa dirección llamarían la atención y la distancia restante sería lo menos importante… una guerra puede suceder en cualquier lugar y no eran ingenuos como para pensar que Rumpelstinskin les esperaría sentados en el que había sido el trono de Blancanieves y su padre antes que ella.
El sol comenzaba a bajar en un atardecer anaranjado y hermoso cuando las criaturas de la oscuridad hicieron las primeras apariciones a cada flanco, buscando abducir a los integrantes de la guardia real… engañándolos con lamentos afligidos y excusas que les tocaban el alma.
A Emma le tomó unos momentos darse cuenta de lo que sucedía y lamentablemente para cuando logró alertar a todos ya habían perdido al menos a veinte hombres sin siquiera un jadeo de alerta… poco a poco siguieron desapareciendo hasta que la luz se apagó por completo, únicamente quedando ellos en la penumbra. -Esto no puede ser bueno.
-¿Tú crees? –Maléfica no perdía el tono irónico y bajando la marcha se aseguró de que quienes aún permanecían se juntaran en una nueva formación; bastó solo una mirada de su parte para que Regina ocupara el lugar al frente junto a Emma mientras Graham supervisaba y Ella volvía junto a Aurora y a su hija… a ellas debía proteger. Chip y Alexandra se miraron con cautela y permanecieron juntos ante la oscuridad con Anastasia y Drizella refugiándose detrás de ellos, no quedaba mucho por hacer, la batalla había comenzado.
-¿Estás bien? -Emma quiso saber a penas Regina estuvo a su lado, podía sentir su incomodidad en un segundo plano bastante presente desde la salida del palacio.
-Estoy bien. –Afirmó con suavidad a pesar de que no era cierto, Emma lo sabía pero no había tiempo para discutirlo; la oscuridad estaba creciendo.- ¿No crees que estás siendo un poco melodramático? –Regina gritó hacia el vacío y una risa burlona que venía de todos lados fue la única respuesta.
Eso era lo único que necesitaba escuchar para saber que no podían avanzar … estaban atrapados, detuvo el caballo con certeza y su visión se limitaba a unos cuantos metros… tal como esa lejana y oscura mañana en la que su bota había chocado contra Emma… un bebé indefenso a merced de la oscuridad del bosque.
Bajó del caballo y se dirigió al frente con un pequeño cofre de madera. –Hay que hablar. –Se dirigió a la densa oscuridad.
-Creí que venían a luchar, no a iniciar una conversación… tal vez debí haber traído té... –Era imposible saber de dónde venía la voz exactamente…
-No podemos permitir que continúes con esto; te voy a dar la oportunidad de que te rindas. –Le hizo saber y al instante una manada de lo que parecía ser una mezcla entre un oso y un lobo les empezó a rodear.
Todos bajaron de sus caballos y apresuraron un círculo dándose la espalda para cubrir cada flanco; con las espadas firmes dirigidas hacia las criaturas y los sentidos agudizados.
-No los lastimen. Recuerden que no son ellos mismos, están bajo un fuerte hechizo.
-Si no hacemos algo pronto van a tomar ventaja. –Expresó Emma enlazando su mano libre con la de Regina.
-¡Rumpelstinskin! –Gritó Regina y un claro eco resonó por todo el lugar… como si la oscuridad hubiera desaparecido a los árboles y se encontraran en un vacío.
-Podría acabarlos en este momento…. –Les hizo saber con calma y soltura jocosa.
-Al menos ten la decencia de hacerlo cara a cara… cobarde. –Sonrió y la criatura apareció frente a ellos, sin perder el gesto jovial pero con furia en sus ojos.
-Quiero matar a todos en el palacio antes de que ustedes puedan salir de esta oscuridad… pero es bastante tentador tener a las personas más importantes… con quienes todos cuentan aquí atrapados… Puedes observar, Regina.
-Estás muriendo de la curiosidad… ¿Por qué lo estamos haciendo ahora? Quieres información.
-Lo que deseo es que estés cómoda mientras mato a quienes llamas familia frente a tus ojos… te has vuelto completamente suave y esa no es el tipo de reina que necesito a mi lado… ¿Con quién comenzaré?
…
Quedaban sólo unos cuantos rayos del atardecer cuando Elsa y Blancanieves se toparon de lleno con la inmensa pared de humo negro, era magia negra y poderosa… Ambas habían salido un par de horas detrás de la caravana, lo correcto según el plan sin embargo una cosa era saber en teoría lo que podía pasar y otra lo que se encontraron; la magia frente a ellas era abrumadora.
-Podrían estar todos muertos para este momento. –Elsa no tuvo el estómago para mirarla mientras decía eso pero lo creía fielmente… tal vez habían llegado demasiado tarde.
-¿Sugiere que nos basemos en una suposición? El plan sigue en marcha, nuestra lucha aún no termina. –Declaró Blancanieves, no era el momento lo peor. Bajo la suave luz anaranjada del atardecer que les ensombrecía el rostro y dificultaba el trabajo, comenzaron a desempacar, no había más criaturas a su alrededor, a decir verdad, no había ni por asomo rastro de algún animal o de alguna persona que se hubiera salvado de todo eso.
-Las criaturas están divididas. –Comenzó a explicar Elsa ante la pregunta tangible en el aire. –Debe haber una parte dentro de esta prisión de humo y la otra parte seguramente está rodeando el palacio con el resto de los habitantes dentro… esta zona es la calma antes de la tormenta y debemos utilizarla a nuestro favor. –Concluyó y Blancanieves confió en sus palabras a pesar de lo dolorosas que fueron.
-No me puedo quedar tranquila tras lo que acabas de decir.
-Sólo estoy proporcionando información, hay cosas que hacer. –Aseguró con seriedad y se hincó a su lado para ayudarla.
Su labor era sencilla, Elsa crearía un caldero de hielo y con su magia activaría el hechizo… utilizaban esencias muy fuertes y antiguas, hierbas extrañas y con su mano acunó un poco de la densa oscuridad que se alzaba frente a ellas como un ingrediente valioso…. Fue cuestión de minutos antes de que el aire se tornara denso, casi tangible y dulce como las magnolias, Blancanieves se sentía inmersa en la sensación de dejavú… ella había estado en un lugar parecido, realizando el mismo hechizo antes de que Emma se quedara detrás y esta vez no llevaba a nadie en brazos pero en sus hombros recaía el destino de todo el bosque encantado, esta vez no podía haber margen de error.
-¿Cómo lo haremos? No podemos entrar ahí… nos perderíamos.
-No creo que sea necesario entrar… -Elsa analizaba la oscura prisión de cerca… hincada y pegando su rostro a ella… evitando tocarle más de lo necesario… -Regina nos hará saber cuándo sea el momento
-¿Eso es posible?
-Sólo debemos esperar.
..
Regina se mantenía al frente… dando la cara por ella misma y por el bosque encantado, sin soltar a Emma y sintiendo la fuerza propia y de quienes estaban detrás de ella… nunca pensó que su vida pudiera llegar a ese punto pero ahí estaba con la mirada impenetrable, defendiendo a los suyos.
-No vas a matar a nadie, yo voy a acabar contigo
-Oh pero lo haré, mataré a todos… me doy cuenta de que tus palabras están vacías; no tienes como acabar conmigo… ¿Es acaso que quieres levantar el ánimo de tu reducido ejército?
-Puedo sentir tu curiosidad… -Repitió Regina, peligrosamente cerca de él.
-Yo puedo sentir la muerte inminente de todos y tu compañía eterna. –rio sólo un instante y recuperó la compostura.
-Ríndete. –Susurró con una suave sonrisa y sus ojos luciendo más oscuros que nunca.
-Déjalos ir, Regina, son tan frágiles… el tiempo acabará con ellos de forma terrible… agradecerás que los mate a todos…. Debes abrazar tu inmortalidad.
-No vas a matar a nadie. –Afirmó aun sonriendo sin romper el contacto visual… Y nadie hubiera podido imaginar la destrucción que ese comentario conllevaría, como un flechazo, demasiado rápido para poder registrarlo por completo y rompiendo permanentemente el orden y el curso de lo que pudieran haber planeado; demasiado rápido pero con una lentitud dolorosa, aferrándose a los instantes anteriores a su consecuencia… Era demasiado absurdo para si quiera haberlo podido considerar.
Pudo ver una sonrisa completa de Rumpelstinskin…
Un movimiento suave de mano…
Y la mirada que se alzó sobre sus hombros de forma tan sutil.
Giró la cabeza y sólo pudo sentir contra su piel el grito de terror y desesperación…. Un solo grito largo y doloroso que le heló toda la sangre y luego la hizo llenar de rabia, respondiendo el ataque… furiosa y llena de ira hacia él, dejando salir toda su magia en un intento fallido de lastimarlo antes de que desapareciera nuevamente en la oscuridad…
Sólo se escuchaba su risa como un eco permanente y abrumador mientras Aurora no conseguía dejar de gritar… mientras Emma se hincaba a su lado y la expresión noble y jovial de Alexandra se congelaba en angustia ante lo que sucedía frente a sus ojos…
Era Maléfica.
El ataque de Rumpelstinskin había sido dirigido hacia ella y sin verlo venir… sin poder defenderse y sin ninguna última palabra o quejido, había caído sin vida sobre la dura tierra soltando para siempre sus dedos de entre los de Aurora que no dejaba de gritar… gritar como si su alma estuviera siendo arrancada de su cuerpo con violencia y la Pequeña Lily acompañándola confundida con su llanto infantil e incesante.
Maléfica estaba muerta.
