Capítulo 13 "Juramento eterno"

En el santuario había comenzado a hacerse frecuente las desapariciones de Albafika, ello no conllevaba que le quitara el cuerpo a su deber pero era ciertamente… preocupante.

_Deberías dejarla ser, quizás te este alarmando más de lo debido. – le dijo un Hakurei bastante tranquilo.

_No es la misma, sus ojos antes puros están sumidos en las sombras, esta siendo absorbida por el fuego de su anhelo por las relaciones humanas y sin embargo cada día esta más radiante, la vida de Piscis no es así…

_Y quien dice eso? No consideras injusto tales términos para una persona noble que da su vida todos los días? Debe ser la vida de Piscis llena de soledad y sufrimiento?

_Lo alarmante es… está corriendo peligro la vida de Albafika.

_Explícate – no entendió aquello último.

_Albafika de Piscis es la amada de alguien y por lo duradera de la situación no es una persona corriente.

No… podría ser que…

_Un espectro… - Hakurei temió en decir aquello.

_Y por las circunstancias, debe ser uno de los mas poderosos, quien soporta un veneno que fue capaz de matar a otro piscis?

_Tenemos que hacer algo pronto… no podemos perder a un santo y menos en aquellas circunstancias.

_No creo que las cosas funcionen así, los santos poseemos algo llamado orgullo y bien lo debes saber, dime… como se sentiría Albafika si otro elimina a su captor?

_Su orgullo se vería herido y pisoteado.

_Ella debe abrir los ojos por su cuenta y luchar, tengo la convicción de que lo hará, confió plenamente en ella.

_Aún así, no le vendría mal una ayuda.

_No es de trabajar en equipo, se le dan mejor las misiones en solitario.

_Tan complejos son los Piscis?

_Definitivamente viven en su mundo…

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Ser amante de Minos conllevaba un esfuerzo adicional para Albafika, en todos los sentidos, físicos, emocionales y prácticos.

Todos los santos poseían días de descanso, allí podían hacer lo que querían, Albafika nunca los aprovecho a cabalidad hasta ahora, eran un oasis para el alma ya atormentada de la joven.

Ir voluntariamente hacia el fuego…

Sin embargo no todas las cosas iban a la perfección, a Albafika se le hacía extraño las extendidas temporadas en donde el platinado desaparecía, por otra parte, jamás lo vio en Rodorio hasta el día en que se conocieron, fue como si hubiera aparecido de las profundidades de la tierra, debía saber más, de alguna manera tenía que sacar información acerca de su captor.

Nuevamente se encontraba en el exterior de la finca, a pesar de las innumerables veces que la hubo visitado se sentía como un ser ajeno e inclusive invasor de aquel entorno, quizás no estaba tan alejada de la realidad.

Vio en el antejardín a un joven que llamo su atención, era alto y esbelto casi igual que el mismo Minos, su rostro perfectamente perfilado iba coronado por su cabellera blanca hasta su cintura de un brillante centelleante, sus ojos como dos ópalos ambarinos eran dignos de admirarse y perderse en ellos.

Él pareció notar la carga de su mirada en su persona a lo cual dio un elegante respingo, la miro curioso y expectante como si supiera a lo que viniera, era extraño, ni ella misma lo sabía.

_Disculpe – dijo en un tímido susurro – se encontrara el señor Minos?

_Temo decirle que no – su voz era parsimoniosa y elegante, no tan instintiva y criptica como la de Minos – viene en camino de un viaje importante, si desea puede esperarlo hasta mañana.

Tenía los siguientes dos días libres, podía pasarla donde quisiera y como quisiera, no era la primera vez que acogía en aquella elegante finca, además…

Aquel hombre…

Ciertamente le intrigaba su sola presencia, no le encantaba como Minos pero le daba una morbosa curiosidad.

Sabes donde estas por aquella curiosidad?

_De acuerdo, permaneceré hasta la llegada de Minos.

_Será mejor que entre – se acerco con un manojo de llaves de plata y utilizo una más grande de lo habitual, abriendo la sonora verja- está cayendo el crepúsculo y el frio se torna insoportable.

_No siento frio… - dijo cortantemente.

_Tal y como lo dijo el señor Minos, usted no se preocupa de su integridad física, no recuerda la última vez que enfermo a causa de la lluvia?

_Y como sabe eso? – acaso Minos se sinceraba con alguien?

Ya estaban dentro de la finca, en el vestíbulo, el fuego tornaba la estancia cálida y acogedora, los sirvientes le hacían caso absoluto a aquel joven, parecía ser que no era un sirviente cualquiera, si es que lo era.

_Creo saber la información suficiente como para hacerme una idea de cómo eres… Albafika de Piscis.

_Comprendo, eres la mano derecha de Minos – era la única opción que se le ocurría.

_No sé si señalarlo de esa manera. – su voz calma le ponía más nerviosa aun que la depredación de Minos hacia su persona.

_Como se llama? – debía comenzar por el principio.

_Lune… y no me trate de usted, no es realmente necesario.

_Nunca te había visto en la finca, eres un criado de Minos? – aunque por sus modos dudaba que tuviera un rango tan menor.

_En cierto modo, podría decirse que si.

_A que te refieres?

_Compartimos la misma sangre pero la mía no es tan ilustre.

_Son parientes… - señalo pensativa.

_Lejanos pero algo nos entrelaza al fin y al cabo – sonrió – conoces los linajes principales y secundarios?

_Jamás tuve conocimiento de mi propia procedencia, lamento decepcionarte pero lo desconozco- le dijo sinceramente.

_El señor Minos pertenece a una línea familiar mitológica en Noruega, es un juez muy importante en el norte de Europa.

_Un juez tan joven… - murmuro pensativa – cuántos años tiene realmente Minos?

_Es una información que no puedo darte, no me corresponde.

_Ohh comprendo, por favor sigue – dijo lamentando aquella interrupción.

_Él es el líder actual de la familia principal, por esos motivos es que no puede estar siempre acá para su propia desgracia.

_Familia principal?

_Se clasifica así por la pureza de la sangre, es descendiente directo de la familia antigua.

_Y tu? No perteneces a ella?

_Yo soy el último descendiente de la familia secundaria, poseemos un porcentaje de sangre de la familia principal pero se fue malogrando con los años.

_Señálame como se malograría un linaje…

_Mezclándolo con familias inferiores o extranjeras, se va perdiendo la pureza y el estatus.

_Considero que es una estupidez sin duda alguna – dijo algo molesta, no era algo retrogrado?

_Simplemente son costumbres que llevan miles de años, dudo que se cambien a estas alturas.

_Por eso le debes fidelidad y servicio a Minos?

_Efectivamente, pero aparte de eso mi fidelidad es por voluntad propia, perteneciera o no a la familia secundaria.

_Que te hace seguirlo?

_Cabria señalar lo contrario, que no me hace seguirle, ciertamente es una persona admirable.

_Una pregunta… - sin aplicar filtro alguno las palabras brotaron solas de sus labios – Si tanto interesa el linaje y la pureza de sangre, por que Minos no está casado con una pariente Noruega? – por suerte no pregunto cómo era capaz de "mezclar" tan pura sangre con la persona con la sangre mas envenenada posible.

_Si no te has dado cuenta, es una persona muy exquisita, no escoge a cualquiera, pareciera ser que no tiene prisa con ello, acaso te aflige aquello?

_Por que tendría que hacerlo? – mintió, tenía un nudo en la garganta, realmente le importaba si tenía prometida o no?

_No es necesario señalar lo obvio…

_Dilo – le dijo imperativamente, Lune la miro con expresión indescifrable y suspiro.

_Por que eres la amada de Minos.

_Entonces lo sabes – dijo fríamente, pensaba que era un secreto… a quien engañaba, todos los criados de la finca lo sabían, era un secreto a voces sino como carajos explicabas las constantes visitas.

_Desde que te vi aparecer en el bosque supe quien eras, los datos coincidían, eso es todo.

_Por favor no lo digas – le dijo asqueada, sabía que iba a señalar su belleza.

_Está bien, no es necesario que te aflijas, no es mi intención realmente.

_A qué hora llega Minos? – intento desviar el tema, por otra parte su ser cada día no soportaba mas la distancia, le dolía constantemente la situación pero a la vez lo disfrutaba.

En el dolor está el placer…

_Debería estar por llegar, cuando lo haga yo pasare a retirarme.

_Eres su reemplazo? – como un sucedáneo imperativo.

_No exactamente, simplemente él me dijo que quería que te conociera, ahora comprendo muchas cosas.

_Y que comprendes exactamente? – había decepcionado con su actuar?

_El motivo por el cual eres su amada, creo y no temo al decirlo, que eres una persona realmente fascinante.

_No es la primera vez que me lo dicen… - dijo con amargura.

_Por que ese rostro?, no debería ser un motivo de enorgullecimiento?

_No realmente, suelo priorizar otras cosas.

_Fortaleza por ejemplo?

Ella sonrió con ironía.

_Si tuviera algo de aquello no estaría aquí exactamente.

_Que tiene de malo refugiarse en tus necesidades? Todos tenemos derecho de amar y ser amados.

_Yo no debería amar, ni siquiera debería tocar, sentir…

_Él te ama si eso es lo que te preguntas, tiene devoción hacia tu persona sin importarle demasiado lo demás.

_Te lo dijo?

_No pero su corazón lo grita, le has hecho perder la razón.

_Lo dudo, es una persona demasiado calculadora como para caer.

_Quizás ni el mismo lo sepa – sus ojos ambarinos brillaron a la luz del fuego – bueno, tengo que retirarme, no falta mucho para que mi embarcación parta.

_Ya partes? , no esperaras la llegada de Minos?

_Aunque quisiera ver a mi señor no podría, él tiene otros planes – dijo con sonrisa maliciosa.

_Comprendo, entonces hasta pronto y buen viaje.

_Gracias a ti por darme parte de tu tiempo, Albafika.

Besó su mano con sus delgados labios, fríos y sedosos como la porcelana y con un ademan de elegancia pura salió del vestíbulo.

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Estaba en cuclillas tal cual niño desamparado al frente del fuego, Lune tenía razón, la temperatura había bajado mucho aquella noche, ella por naturaleza era una persona descuidada, quizás era por el anhelo de preocupación ajena, sonrió amargamente, definitivamente odiaba la soledad y esta había decidido por ella.

Engullida en las sombras…

Cuando había caído tan bajo?, al punto de estar sentada expectante a la llegada de su captor? Definitivamente cada día se vaciaba mas su amor propio, su orgullo como guerrero se veía invadido por el fuego de sus necesidades.

Como la dulce miel y a la vez amargo como la hiel, así podía definir su vida actual, ya no era un tema de predominancia, sino que simplemente de seguridad intuitiva, ya no había valentía y orgullo sino que supervivencia meramente animal.

El más fuerte se llevaría a su enemigo a las sombras, era eso amor devoto o pasión carnal?

Sonrió con amargura.

Quizás ya era momento de poner fin a esto y el único modo de hacerlo era como alguna vez lo había dicho Asmita, con la violencia de sus emociones.

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Sintió pasos y voces provenir de los pasillos contiguos del vestíbulo, parecía ser que Minos había llegado y no solo precisamente, se levanto expectante.

Las puertas se abrieron dejando ver a Minos con su característica elegancia natural, a su siga iban el joven moreno que lo acompañaba el día que se conocieron y un hombre que ella jamás había visto en su vida, era un rubio mas alto que Minos, su mirada luminosa y electrizante le intimidaba, se notaba que era fuerte.

_Albafika – su mirada se torno hambrienta y depredadora – me has esperado mucho tiempo?

_No exactamente, además no estaba sola, Lune me hacía compañía – dijo con una forzada sonrisa, medito… porque tenía que aparentar algo que no era? Necesitaba acabar las cosas ya y no le importaba la burocracia, no le debía nada a Minos ni mucho menos a aquellos desconocidos por mas elegantes y aristocráticos que fueran – necesito hablar contigo… a solas.

_Debe ser ahora? – esperaba con ansias.

Ella había sacrificado muchas cosas, quizás más de las necesarias, ahora era el turno que el hiciera sacrificios, era la justicia poética, la ley de la balanza.

Pese a encontrarse engullida en la llama de su pasión, utilizaba este como arma, era como si le brindara valor, debía atizar el fuego con acciones.

Con cada paso del platinado sus sentimientos entrelazaban amor, odio, miedo. Debía cerrar las puertas de su corazón inexorablemente invadido, debía regir su razón aunque se viera nublada por el anhelo carnal, se dio asco al pensar en cómo podían imperar así en ella.

Se saco su abrigo dejando ver su característica camisa burdeo como la sangre que brotaba de sus venas, se sentó con claro descaro en uno de los sitiales cruzando elegantemente sus delgadas piernas.

_Echales! – dijo imperiosamente.

La incredulidad y la lujuria se reflejaron en la cara de Minos, sin apartar su oscura mirada del santo en su llamado demandante dijo suavemente.

_Déjennos solos.

El moreno sonrió con malicia mientras el rubio los miro desaprobatoriamente y botando un hondo suspiro ambos salieron del vestíbulo.

Esa belleza agresiva y a la vez susurrante, fría como el hielo de bluegard, una batalla pasional, dominante.

Debía establecer dominación, volverla su marioneta sumisa, mientras más difícil fuera más satisfactoriamente era el placer otorgado.

Tendría la ventaja, al primer intento del platinado por penetrar en la atmósfera, Albafika se lanzó contra Minos con un puñetazo limpio y contundente, haciéndole caer contra el suelo, lanzándose encima.

Minos al comienzo sorprendido pero luego maravillado se pregunto como un cuerpo tan frágil y menudo podía poseer aquella fuerza tangible y real, definitivamente no era un sueño.

Él no le daría espacio, debía alcanzar la supremacía física, los besos eran tormentosos por parte del platinado, agresivos y duros.

Lágrimas? Porque el rostro perfecto de la joven tenía esa expresión de profundo dolor, era por su anterior ataque? Por su debilidad ante aquella violación?

De forma violenta Albafica deslizó su suave lengua dentro de la cavidad húmeda y atrajo lo atrajo a si misma, un gemido escapó de los labios del platinado, el cuerpo fornido se resistía bajo el santo, que pedía más cercanía, no sabía si para atacar o para recibir daño.

Liderando su ataque ciñó de sus muñecas, fijándolas firmemente sobre el cabello aguamarino sedoso y perlado, su mano libre acarició su cuello, deslizando sus dedos a la marcada clavícula, aún más, sus uñas rasparon sin misericordia contra la tela de la camisa sangrienta.

Con agresividad su dedo tiró del cordón de cinta rasa que rodeaba el cuello de la camisa de la joven y mostró la ropa intima que había debajo, rasguñó la piel expuesta con pasión, mientras su respiraciones se tornaban más agitadas, sus dedos caminaron lentamente sobre su tersa piel.

Deleite carnal…

El enlace cada vez más necesario hervía su sangre, su amor y deseo era imperioso, más de lo que ambos podían soportar, con un tirón el santo desgarró la seda azul casi en su totalidad. Salvajemente sus uñas se clavaron en la piel desnuda y la fogosidad del acto encendió a Minos en un gruñido áspero.

Los labios ardientes y suaves a la vez se unieron a los rasguños, las temperaturas de sus cuerpos se elevaban, actuando con falsa timidez, el torso desnudo de Minos se sacudía indefenso bajo su cuerpo.

_Albafika... -La voz gruesa y gutural susurró en su oído.

No podía resistir aquel sonido, pero a la vez era tan dulce para sus oídos.

Con otro beso agresivo lo acalló, obligando a la lengua del platinado a una salvaje batalla por la supremacía, controlándola de nuevo sin dudas, la mano vagó para examinar más abajo de la línea de la tela, haciendo caso omiso a todo y abrió su pantalón.

La leve protección no ocultó el placer enorme y tenso bajo la tela y su cuerpo, su propio deseo se elevaba con el suyo inevitablemente, con ardiente mirada, fue la prueba frente Minos además del deseo consumándose, brillantes ojos violetas miraron inquisitivos otros cerúleos, quienes revelaban su alma y constante tormento.

La pasión los consumía por completo, las lenguas ardientes fueron su perdición, ninguno quiso vacilar al fuego interno del instintivo placer, pero lo habían demostrado ya, que mas quedaba por hacer?, era un llamado demasiado fuerte.

Lamentablemente era difícil de suprimir la pasión en sí mismos, el desprecio fue acallado por la atracción.

Minos se volvió para mirarla a la cara completamente ahora, antes de que pudiera darse cuenta ansiosamente se presionó para que sus miembro rozara la cavidad levemente protegida de la joven, hasta que Albafika dejó escapar un codicioso gemido, rastrilló sus dientes en sus pezones chupándolas con desesperación contenida, lo único que importaba a este punto era encender la pasión aún más.

El sexo fue duro y brutal, no parecía haber amor alguno en ello, nada similar al llevado las veces anteriores, sus cuerpos se movían juntos en frenéticos movimientos locos y salvajes.

Se liberó con un grito gutural, arqueando la espalda mientras su cadera se empujaba hacia arriba levantándola unos centímetros y explotó dentro con fuerza, su esencia disparó, sus embestidas se hicieron más cortas así que se quedó dentro de su ser.

Finalmente fue poco a poco bajando del éxtasis, seguía siendo difícil pero empezando a relajarse cuando el santo inclinó sus formadas caderas un poco hacia atrás para frotarse de manera concreta.

Y Minos observó cómo el ángel codicioso de cabellera azulada dejó escapar un gemido, para luego liberarse de forma inminente, respiraba con dificultad y parecía aturdida pero increíblemente hermosa mientras se inclinaba hacia delante, arqueando la espalda y los brazos de Minos que holgadamente la envolvieron mientras se establecía por encima de ella, con la cabeza apoyada en su pecho femenino, su virilidad flácida todavía refugiada en su cavidad profunda y suave.

Ella se echó hacia atrás y escuchó su respiración mientras lentamente bajaba de la alta intensidad, él salió de su interior y comenzó a lamer sus lágrimas, saboreando la salinidad del dolor infringido.

Sus dedos y lengua describieran su piel, lamiendo con fruición, estaba inclinado sobre Albafika, así que se acostó sobre ella y su cara estaba a centímetros de la suya, sus ojos brillaban seductores, demostrando orgullo triunfal.

Albafika se recuperaba con lentitud, cautivándose por el platinado ahora sobre ella, pero el odio helado llegaba lentamente, odio hacia el por encantarla y hacia ella misma por ceder, los recuerdos una vez más le comenzaron a atormentar, su corazón herido gritaba por clemencia, su mente estaba atada a los sentimientos, su cuerpo estaba débil y trémulo, ya no ante el deseo carnal, sino a la incapacidad de su alma y corazón entregados en bandeja de plata.

Fue disminuyendo su deseo dominante sobre el otro hasta casi esfumarse, en silencio se retorcía bajo la subyugación mientras luchaba por recobrar la compostura rígida.

Reconociendo la lucha interna en el santo, Minos tomó la palabra y se hizo a un lado confortándola ahora con cierta ternura cínica

_Es tan difícil ser cautivo de los sentimientos? - preguntó inclinándose dando un suave beso en su sien - tanto es así que me quieres domar y de este modo crees poder someterme?...

_Por qué me dices eso? Son solo dulces palabras atenuantes del dolor vivido, me tienes donde querías, una vez más.

_Comprendo... – dijo Minos con suavidad - deberías dejar de luchar contigo misma, sólo para intentar demostrar algo que ya se… sé que eres fuerte de lo contrario las cosas no estarían de este modo.

A que se refería exactamente? La hubiera abandonado?

Minos pretendía cambiar de enfoque, usar la verdad como arma, lo que mejor sabía hacer era aprovecharse de las situaciones dadas.

_Al parecer, el orgullo siempre será lo primero para ti, cómo puedo permitir mis sentimientos por ti en su totalidad? creí ser capaz de controlar mis emociones, cuando controlo la situación, quería un poco de seguridad, tener la certeza de que tú también puedes ser indefensa y devota por mí, tu inminente debilidad como trueque al fin de obtener una prueba de igualdad, pero la verdad es que eso jamás sucederá contigo... nuestros corazones nunca se encontrarán al mismo nivel... nunca otorgaran lo mismo.

Ternura se reflejó en los ojos amatistas

_Pareces no ser consciente de que sacrificaría cualquier cosa por ti…

Era realmente eso cierto?, podía dejar su vida de estatus por una simple guerrera ponzoñosa?

Contuvo su risa sarcástica.

_Lo siento por mi falta de romanticismo, pero no puedo creerte.

_Quieres más pruebas? – besó su cuello.

_No las busco, no espero nada de ti simplemente.

El dolor tenía más de dulzura, era suficiente recompensa por hoy.

_ Mientras mi corazón me mantenga atrapado, voy a tener que resignarme.

No esperaba respuesta alguna, había tirado todas sus cartas pero debía aguardar, no podía apostar todo, no diría todo su sentir.

Sin embargo, Albafika la vio, clara y atractiva en sus ambiciosos ojos.

En silencio, se levantó y vistió, le dio la espalda y salió de la habitación.

Aliviada por fin de haber escapado, Albafika se sumergió en la oscuridad de su habitación, ya no podía controlar los sentimientos simplemente pesaban demasiado, lágrimas silenciosas inundaron su desesperación, mientras sus dedos temblaban apretando su ahora fría piel.

Sentiría aquello por siempre…