Errores

Harry despertó sintiéndose perdido. Había pasado al menos media hora desde que llegara a casa de Hermione pero para él habían sido un par de segundos, apenas un par de pasos perdidos que lo habían conducido a un lugar mayormente seguro. Su mejor amiga estaba apoyada en su torso pero él no podía recordar cómo habían acabado de nuevo recostados y mucho menos sabía cómo se habían quedado dormidos, de nuevo abrazados y sin decir una palabra. Recordaba vagamente haberla tomado de la mano y conducido sin saber muy bien a dónde dirigirse, sintiendo la imperiosa necesidad de estar cerca de ella y sin dudar de que dicho sentimiento fuera recíproco. Y lo era, porque ambos habían necesitado estar el uno junto al otro como los eternos buenos amigos que habían sido toda la vida y así, por eso, casi inconscientemente se habían buscado, hasta quedar en la posición en la que estaban en esos momentos.

-¿Estás despierta?-preguntó suavemente a Hermione pero la chica no respondió y él no hizo un segundo intento. Contuvo sus ansias de ponerse de pie, cerrando los ojos e intentado volver a dormirse, un par de segundos, sin éxito. Todo el cuerpo le dolía, sin que pudiera explicarse exactamente la razón, con la espalda reclamándole ejercicios que no había hecho y la cabeza pidiéndole urgentemente un descanso de una manera tal que él sabía que no sólo estaba cansado sino genuina y peligrosamente agotado.

-Pero ¿de qué estás agotado?- se preguntó a si mismo o eso creyó aunque la pregunta pareció formularla una voz que no se asemejaba totalmente a la suya- ¿De pensar? ¿De pensar en qué?

Harry sacudió su cabeza un poco intentando acallar esa voz. Sabía la respuesta y quería alejarse cuanto pudiera del tema aunque sabía que era imposible. Las ideas sobre él y Hermione no dejaban de torturarlo pero extrañamente no estaba precisamente triste sino más bien calmado, en la misma extraña calma que había sentido cuando se había quedado dormido hacia un par de horas al lado de Hermione. Su instinto de Auror, aquella voz que sí se asemejaba a la habitual, le llamaba a gritos pero él estaba demasiado confundido para escucharlo o para siquiera darse cuenta de que ese cansancio tenía que ver precisamente con lo que su instinto trataba de decirle.

Su mejor amiga dio en ese momento un suspiro distrayéndolo aún más de esa voz interna pero el de nuevo no le dio la atención merecida y se contentó con mirar a la chica, con una oleada de sensaciones encontradas. Hermione estaba de nuevo fingiéndose dormida, recostada sobre de él de una manera tal que facilitaba ser observada. Harry dudaba de que estuviera dormida principalmente por que estaba demasiado quieta y su respiración estaba normal, no más profunda como cuando las personas duermen. Sentía, además, su agitación oculta, lo que le hacia pensar que estaba tan absorta en sus pensamientos como él mismo.

-Todo estará bien-quiso decirle pero no se atrevió a hacerlo porque no tenía la certeza de ello. Fue su turno de suspirar mientras se contentaba con mirarla con el detenimiento provocado por la reciente plática con los parientes de Ginny y Ron.

Honestamente, el tema de que estaba cometiendo un rencor no lo dejaba en paz y, por primera vez en su vida, sentía que estaba planteándose la posibilidad de estar equivocado respecto a sus sentimientos. Era verdad que Hermione siempre había estado para él, que lo había apoyado cuando nadie más, incluso cuando Ron y él habían tenido diferencias, pero jamás había sentido que eso la hiciera significar más para él que Ron y mucho menos Ginny. Ni siquiera cuando habían estado solos en el campamento en mitad de una guerra que no estaba seguro de ganar o cuando en el Torneo de los Tres Magos ella había sido la única en creerle y no tacharlo de tramposo; en aquellas ocasiones había extrañado dolorosamente a Ron y en la segunda había añorado estar cerca de su novia, teniendo que sacar fuerzas precisamente de mirar el nombre de Ginny en el Mapa del Merodeador. Incluso cuando había visitado la tumba de sus padres por primera vez, y pesar de agradecerle su presencia a Hermione, había sentido un hueco en sí mismo, una terrible falta que sólo se había llenado cuando, en un par de visitas posteriores, había sentido la mano de Ron en su hombro como muestra de apoyo o Ginny lo había abrazado con delicadeza y al mismo tiempo decisión, de una forma tal que le había dado a entender que se quedaría con él para siempre.

-Pero Hermione es quien se ha quedado siempre junto a tí, sin siquiera tener que prometértelo-le reprochó la voz en su cabeza- Aunque tú desearas más la compañía de otros...

Harry sacudió por segunda vez la cabeza sintiendo molestas punzadas. Viéndolo de esa manera, empezaba a darse cuenta de que parecía que nunca había valorado la eterna presencia de Hermione, no de la manera en la que tal vez otra persona lo haría. Hermione jamás se lo había reclamado y Harry dudaba que incluso se hubiera dado cuenta pero ahora no podía dejar de pensar en lo injusto que era hacerle eso, cuando bien podía decirse que jamás la había extrañado porque la chica jamás lo había dejado solo, jamás le había dado razones para extrañarla.

-¿Acaso he sido injusto con Hermione?-pensó de nuevo para si mismo, observando de nuevo el cabello castaño y el rostro con los ojos cerrados de la chica.

Harry tenía que admitir que nunca se lo había planteado y sinceramente al hacerse esa pregunta la primera respuesta, proveniente de la misma voz que le decía que algo andaba mal, le decía que no; quería e incluso amaba a Hermione pero siempre como su mejor amiga, como la chica que era como su hermana, como la tercera parte de su grupo más significativo pero nunca como la más importante...

-¿Quién ha sido siempre la parte más importante?- siguió la voz en su cabeza- ¿Ron? ¿Ginny? ¿Tu mejor amigo y la chica de tus sueños? ¿Qué acaso no tenías todo eso en una sola persona? ¿Qué acaso no tenías amistad y amor en Hermione?

-¡No!-gritó su propia voz sin realmente hacerlo-No es lo mismo...

Harry sintió un ligero sudor frío recorrer su espalda y se concentró en eso para evitar seguir la discusión consigo mismo. Era ligeramente cierto que siempre había preferido la compañía de Ron pero sólo había sido en ocasiones y también era cierto que Ginny había llegado para ocupar un lugar más alto en su escala de prioridades pero no es que fuera realmente así. Ron había sido el primer amigo que tuviera en su vida y le había abierto las puertas a su casa y prácticamente aceptado como miembro de su familia... y Ginny era la chica que lo había enamorado, la mujer con la que quería pasar el resto de su vida... Hermione era su mejor amiga, una chica grandiosa, prácticamente su hermana... la segunda persona de su edad que le había ofrecido amistad sincera y desinteresada... Era cierto que en todas las ocasiones que había estado ella y no Ron o Ginny había sentido que algo faltaba pero se debía más a una cuestión de distintos tipos de amor más que a una jerarquía...

-Pero Hermione se merece la jerarquía- entró nuevamente la voz que no parecía la suya- ¿Te has puesto a pensar que si ella la quiere?¿Se te ha ocurrido que ella quizás lo hizo por otros motivos o esperaba algo más?

-No-respondió en silencio, tan seguro de sí que logro acallar de una buena vez a esa molesta voz. La idea, sin embargo, de que la chica que en ese momento lo abrazaba hubiera esperado más de él lo asaltó de repente.

¿Había sido un desagradecido?

¿Había sido un idiota al no apreciarla de la manera en la que se supone debería?

O, peor aún:

¿Había sido lo suficientemente ciego como para enamorarse de la chica equivocada cuando Hermione era la elección sensata?

Hermione volvió a suspirar y él optó por mirarla de nuevo. Harry jamás había obviado que era una chica pero, al mismo tiempo, jamás la había visto como otra chica que no fuera como su hermana. Sabía por supuesto que no era fea, porque realmente no lo era, e incluso podía admirar su propio estilo de belleza pero nunca había sentido que observarla le quitara el aliento, como sí sucedía con Ginny. Ni siquiera podía recordar cuándo había cambiado de la niña dientona y con cabello alborotado a la joven poco más delicada que en esos momentos lo abrazaba. Podía apostar que Ron sí podía recordar ese momento o había notado el cambio mucho más, de la misma manera en la que él recordaba cómo había notado el cambio de Ginny, su valor, su presencia entera.

-Es bellísima-solía decirle su mejor amigo, en los contados momentos en los que ambos aceptaban hablar y escuchar de la hermana del otro.

-Y lo es-pensaba ahora mirándola como si fuera la primera vez y poniendo atención a los detalles de su cabello, de sus ojos, de toda su persona, como si nunca la hubiera visto realmente. Eso, junto con la tranquilidad y calidez que sentía al tenerla cerca, lo confundían demasiado. Harry sabía que se había sentido así, mucho mejor incluso, con Ginny pero también sabía que no había sucedido la última vez que se habían visto.

¿Eso significaba que lo suyo con Ginny no era real?

¿Era sólo un capricho, un error, un gusto pasajero?

¿Había sido un idiota al presuponerse enamorado de Ginny cuando, como habían dicho los dos miembros más jóvenes de la comitiva, tenía algo mucho mejor con Hermione o podía tenerlo?

Mareado y sin saber que responderse a si mismo, Harry se levantó a servirse un vaso de agua teniendo suficiente cuidado de dejar a Hermione cómodamente levitando hasta caer en un cojín del sillón. Una lejana voz en su cabeza le gritó que estaba siendo un estúpido pero él estaba demasiado cansado de pensar, demasiado cansado de luchar y suficientemente asustado de perder o poner en peligro a Ginny y a Ron como para detenerse a escucharse.


Ginny entró a la casa de Harry para revisar por milésima vez la vivienda de su novio. Llamó a Kreacher unas dos veces, de nuevo sin obtener respuesta por lo que dejó la capa invisible en el mismo sillón donde la había encontrado; la había usado para revisar la Academia y el Ministerio sin poder encontrar el más leve rastro de su novio o su mejor amiga. No sabía que pensar y empezaba a ponerse muy nerviosa por no encontrarlos, aunado al hecho de que sabía que si no regresaba pronto, Ron saldría a pesar de apenas y poder ponerse en pie. Ansiosa, decidió ir por segunda vez a casa de Hermione con la esperanza de no encontrar la casa vacía como había sucedido hacia casi hora y media cuando había ido por primera vez.

-Debo darme prisa-susurró antes de desaparecer, sintiendo que el corazón le latía cada vez más rápido.

Apenas sintió que había acabado de decir eso cuando Ginny sintió también cómo aparecía justo enfrente de casa de Hermione. Extrañada por ese hecho, dado que se había concentrado para aparecer dentro y mirando alrededor para verificar que ningún muggle la hubiera visto, Ginny tocó con aprensión la puerta esperando que en un minuto su amiga apareciera. Pero no lo hizo al cabo de un minuto, ni de diez y ella sin darse cuenta, empezó a golpear la puerta con más fuerza, asustada sin saber por qué.

-¡Hey!-exclamó una voz detrás de ella-vas a romperte la mano.

Ginny se detuvo y giró para encontrarse a uno de los pocos vecinos de Hermione que conocía. Se trataba de un chico de más o menos de su edad que siempre que la veía se la comía con los ojos, tal y como sucedía en esos momentos.

-¿Buscas a tu amiga?-preguntó de nuevo el chico, orgulloso de ser visto en su rol de ciclista y sonriéndole con coqueteo pero desviando la mirada enseguida a sus visibles nudillos rojos. Ginny se detuvo de su impulso de contestarle grosera y tajante, escondiendo su mano al mismo tiempo que sonreía con un poco de amabilidad:

-En realidad vendo de casa en casa-bromeó sin ánimos-y tenía la esperanza de hacer a Hermione mi primer cliente.

El chico sonrió aún más complacido y apoyó su bicicleta deportiva en la acera, casi posando contento:

-Dudo que te abra ahora-comento pícaro-la vi entrar hace rato con un chico y estaban bastante acaramelados.

La idea de que Ron hubiera salido de la casa enfermo, hizo a Ginny preocuparse el doble y enojarse un poco durante un segundo. El sentimiento fue rápidamente reemplazado por alegría por su hermano y su cuñada: si habían entrado acaramelados significaba que ya estaba todo bien entre ellos.

-¿Qué tan acaramelados?-preguntó ansiosa -¿El chico estaba pálido o se veía enfermo? ¿Caminaba solo o ella lo ayudaba?

-Bastante acaramelados-respondió el ciclista- y el chico sí estaba un poco pálido pero no más que ella, supongo que no han dormido demasiado-agregó burlonamente-pero él entró caminado solo.

-Esa es una buena señal- dijo Ginny un poco más contenta. Un suspiro de alivio se escapó de sus labios antes de que pudiera contenerse; quizás Ron sólo necesitaba estar con Hermione para recuperarse por completo.

-Suena a que te interesa más el chico que tu amiga-escupió de nuevo el ciclista cerca de ella, interrumpiendo sus conjeturas.

Ginny sonrió de mejor humor y negó con la cabeza:

-Es mi hermano-explicó- había estado muy enfermo y me preocupó saber que salió de casa.

-¿Hermanos?-comentó de nuevo el chico reacio y a Ginny le pareció que estaba planeando algo-Los he visto llegar juntos de visita y jamás imaginé que fueran hermanos-sus ojos brillaron oportunistas- digo, no se comportan como tales y no se parecen en nada.

-Los dos somos pelirrojos aunque de distintos tonos-respondió Ginny molestándose- pero creo que aún así es bastante obvio que…

-El chico del que yo hablo no era pelirrojo-la interrumpió el vecino de Hermione- era moreno y llevaba gafas… creo que lo conoces.

Ginny no dijo nada más y sintió como si le hubieran golpeado el rostro. El chico frente a ella sonrió una vez más y se despidió sin notar o hacer mucho caso a su turbación.

-Esto no puede estar pasando-susurró Ginny antes de girar para volver a tocar la puerta de casa de Hermione, con mucha menos fuerza y sintiendo que todo el peso del mundo le caía encima.


Ron se levantó del sillón y miró por la ventana, sintiéndose profundamente ansioso. Su hermana tenía ya casi dos horas de haberse ido y él ya no podía contenerse más para salir a buscarla, a ella y a Hermione y Harry. Su madre había intentado obligarlo a recostarse después de que le avisara a la Academia que no iría pero Ron se había opuesto porque no sólo se sentía con más fuerzas sino que estaba más decidido a usarlas por lo que le había dicho el entrenador:

-No sé que están tramando tú y Potter, Weasley-le había prácticamente escupido Williamson- pero al menos dile a tu amigo que se moleste también en mostrar la cabeza; tienen el mismo estatus de héroes a punto de caducar en cuanto a privilegios…

-¿Harry no ha…?

-¡Deja de hacerte el idiota Weasley!-lo había interrumpido Williamson- más vale que sea algo importante porque a menos de que algo los mate, quiero verlos aquí a más tardar a finales de la próxima semana.

Apenas mascullando la promesa de cumplir, Ron había sacado la cabeza de la chimenea decidido a tomar otro tanto de polvos flú para averiguar dónde estaba Harry. Su madre se lo había impedido justo a tiempo, gritándole lo irresponsable que estaba siendo; por alguna extraña razón, Ron se había sentido un poco menos fuerte siendo rodeado por los brazos de su madre por lo que había aceptado quedarse ahí, en la sala esperando a Ginny. Ahora sin embargo, empezaba a preocuparse mucho más por su tardanza y maldecía haberse sentido mal en la mañana; cuando sus hermanos se fueron se había sentido mucho mejor, tanto que si su madre no se hubiera quedado a vigilarlo en esos momentos estarían juntos.

-… o incluso ella se hubiera quedado mientras yo buscaba a Hermione y a Harry-pensó para si mismo- si algo peligroso sucede yo soy quien debe arriesgarse y no…

-Ron-lo interrumpió su madre en esos momentos y él se sobresaltó al verla en la entrada de la sala, mirándolo de pie con una cara en la mano- Creo que deberías ir a descansar a tu cuarto, la Tía Muriel viene en camino y se pondrá histérica si ve que no seguiste todas sus recomendaciones exactamente al pie de la letra.

-¿La Tía Muriel viene?-preguntó fastidiado él y su madre asintió cariñosamente, sin reprenderlo por la mueca de disgusto en su cara.

-Se que a veces suele ser… asfixiante, pero recuerda que es gracias a ella que estás mejor en estos momentos.

-Ya

Ron sopesó un momento la idea de decirle a su madre que si bien agradecía que la Tía Muriel le hubiera dado la poción que lo salvara de la muerte, no creía en realidad que se mereciera demasiados "gracias" de su parte. Aunque sabía que no tenía un motivo razonable para culparla, sentía que la anciana tenía la primera culpa del retraso que habían tenido él y Ginny para regresar con sus respectivos equipos; el mismo retraso que les había ocasionado toda una serie de problemas para regresar a casa y el mismo retraso que le había hecho cada vez más difícil aclarar las cosas con Hermione.

-Si supiera a lo que contribuyo seguramente estaría feliz-pensó de nuevo para si mismo, tensando en esta ocasión los músculos y apretando los puños intentando controlar la ola de sentimientos que lo invadía.

-¿Estas bien cariño?-volvió a preguntar la Sra. Weasley acercándose lo suficiente para acariciarle maternalmente el rostro.

Ron sintió una desagradable descarga al sentir la mano de su madre en su cara y se hizo una milésima para atrás sin que ella se diera cuenta. Volvió a sentir como las fuerzas lo abandonaban un poco pero lo atribuyó a una reacción subconsciente de su cuerpo.

-Estoy mejor mamá, gracias- respondió sonriendo e intentando no ser brusco- pero creo que sí es buena idea que me vaya a dormir.

Su madre lo miró comprensivamente, como si supiera que sólo aceptaba la idea de dormir para no tener que ver a la Tia Muriel. Ron captó que era una excelente idea que creyera eso y decidió aprovecharlo, después de todo era cierto.

-Pondré un hechizo en la puerta para dormir mejor-anunció poniéndose de pie y encaminándose a las escaleras- así que discúlpame si no las escucho a tí o a la Tía…

-De acuerdo Ron-contestó su madre sonriéndole aún pero al mismo tiempo muy seria-pero quiero que bajes a la hora de la comida; tu cuerpo necesita nutrientes.

-Ni loco dejaría de comer-le aseguro Ron fingiéndose más contento y repuesto de lo que estaba, justo antes de subir las escaleras en un par de zancadas mientras pensaba en dónde buscar primero a Hermione, Harry y Ginny . Porque si de algo estaba seguro era de que al llegar a su habitación, pondría un par de hechizos para que nadie entrara y saltaría por la ventana hacia el jardín, desde donde podría aparecerse en casi cualquier lugar de Londres.


Hermione apenas empezaba realmente a dormirse cuando sintió que Harry se ponía de pie, dejándola levitando hasta caer suavemente en un cojín. No dijo nada y sin abrir los ojos, escuchó como tomaba un vaso de la alacena, con el mismo cuidado con el que siempre lo hacía. Supuso que quizás tendría hambre, porque después de todo no habían logrado desayunar como inicialmente habían pretendido, pero decidió quedarse un rato más en el sillón a sabiendas de que en cualquier momento debería de dejar de fingir estar dormida. Sabía que el chico no le había creído ni un segundo su pobre intento pero eso le hacía agradecerle aún más el tacto que siempre mostraba con ella. Tenía demasiada información en la cabeza que intentaba obviar, después de minutos de darle vueltas, por lo que hablar con él sobre lo mismo no le apetecía en esos momentos. Hermione no era ninguna cobarde y sabía que más temprano que tarde sería ella la que sacara el tema que le preocupaba a colación pero necesitaba un poco más de tiempo para aclararse; después de todo, la idea de que no había sabido valorarlo no dejaba de atormentarla...

En la cocina se volvió a escuchar como Harry se servía un vaso de agua o de otra cosa para después buscar en la alacena seguramente algo que comer. Hermione valoró un segundo la posibilidad de decirle que no encontraría nada pero dejó de prestar atención cuando otro golpe pareció provenir de la puerta.

-Ron-fue su primer pensamiento y la idea de que su novio enfermo viniera a buscarla la hizo levantarse de golpe. Desecho la idea casi enseguida, consciente de que los Weasley no lo permitirían y mucho menos la Tía Muriel o el resto de los miembros de la comitiva. Tuvo el impulso de abrir, temiendo que si era alguien de confianza en cualquier momento apareciera dentro de la casa, pero recordó la serie de hechizos que había puesto para impedirlo y se tranquilizó un poco.

-¿Ya estás despierta?

Hermione dejó de observar con aprensión la puerta y giró para encontrarse con la mirada preocupada de su amigo. La idea de que su novio estuviera detrás de la puerta se fue mucho más pronto de lo que hubo llegado y por un momento se quedó absorta, con una parte de sí misma obedeciendo a un impulso.

Jamás se había puesto a observar a Harry con el mismo detenimiento que sí había tenido con Ron aunque sabía por supuesto que el chico enclenque y con gafas desde hace mucho tiempo había dejado de serlo. Ella se había dado cuenta a través de los años de sus cambios, los había elogiado incluso, en parte para darle ánimos a Harry y un poco de celos a Ron, pero también porque era completamente cierto que sucedían. Recordaba claramente la mañana en la que había escuchado a un grupo de chicas debatir sobre Harry y se había prometido a sí misma hacerle saber al chico sus virtudes, considerando que era injusto que todos las supiera menos él pero jamás se había puesto a observarlo con detenimiento, no de esa manera en la que varias de sus compañeras y conocidas solían verlo.... hasta ese momento.

-Creí escuchar algo-respondió calmada-pero creo que eras tú o estaba soñando...

Harry asintió sin sentarse y extendió un vaso de agua que había traído para ella. Hermione lo tomó presurosa, bebiendo enseguida pero sin apartar sus ojos de él.

-Siempre tan considerado-pensó con una voz que no era la suya pero omitiendo sin darse cuenta ese detalle.

-Creo que deberíamos comer algo-se aventuró a decir Harry no muy convencido- ¿Te molesta si busco?

Hermione negó con la cabeza y Harry volvió a la cocina. El sonido proveniente de la puerta volvió a escucharse, esta vez con un poco más de intensidad pero ella nuevamente hizo caso omiso.

En alguna ocasión alguien le había preguntado cómo era posible que estando tan cerca de Harry no hubiera acabando enamorándose de él y para ella la respuesta había sido complicada de explicar pero sencilla de saber: Harry era un chico excepcional pero ella jamás había podido verlo como otra cosa que no fuera un hermano, un hermano genial pero al fin y al cabo hermano. Nunca había sentido con Harry el tipo de mariposas que sí había sentido con Ron, aún siendo muy niña y aunque jamás había podido explicárselo, simplemente sabía que entre los dos no existía química al menos no amorosa. Quizás por eso, mientras crecía al lado de los dos chicos, siempre le había sido más fácil abrazar a Harry o mostrarle afecto al contrario de con Ron, con quien tenía que controlarse para no demostrar que lo veía como algo más.

-¿Y no sería que fue más fácil con Harry porque a él era al que querías más?-susurró una voz en su cabeza y ella se sobresaltó al escucharla- Después de todo Harry siempre fue el más amable contigo y Ronald demostró ser un patán en distintos niveles y momentos...

Hermione sacudió muy leve la cabeza intentando alejar esa extraña voz de sus pensamientos.

-No-pensó fuertemente a pesar de creer estar debatiendo consigo misma-Ron no es un patán... él puede ser un poco infantil a veces pero siempre estuvo con nosotros, siempre estuvo al lado de Harry y a mi lado cuando lo necesitaba...

-Tú sabes que eso no es cierto-susurró de nuevo la voz que no parecía suya y Hermione negó nuevamente para sí misma. Volteó a mirar a Harry, suplicándole que interviniera a pesar de ser una idea absurda pero el chico estaba observando lo que parecía una caja de cereal con detenimiento.

-Ron siempre estuvo ahí-dijo entonces recordando a su novio al ver las ansias de comida de su mejor amigo- Estuvo tan ahí que varias veces me sentí como si ambos fuéramos los padres de Harry en lugar de sus mejores amigos...

-Que estúpido pensamiento-le reprochó su falsa conciencia-¿Acaso te has detenido a observar a quien dices que sentiste como un hijo? Míralo bien y date cuenta de lo que estás haciendo.

Hermione se asustó de la agresividad de su propia mente pero precisamente por eso hizo caso a lo que le decía. Harry había dejado la caja de cereal a un lado y ahora escrutaba con sus brillantes ojos verdes un frasco semivacío.

-Es muy atractivo-susurró la voz maliciosamente en su cabeza- Mira los ojos verdes, el cabello desordenado... mira los gestos dignos de un chico educado y galante, todo lo contrario a Ronald...

Hermione no se respondió nada, era verdad que Harry era todo un imán para el sexo opuesto y ella siempre lo había sabido. Al verlo ahí, sin embargo, en su cocina sintió que era la primera vez que se permitía admirarlo realmente; como cualquier otro chica lo haría. Harry no sólo era atractivo físicamente, con el cabello al estilo desenfadado y los bellos ojos característicos heredados de su madre; también poseía una calidad moral intachable, era el valiente héroe del mundo mágico que había elegido morir para salvar a sus seres amados y al mismo tiempo el chico tímido que no creía merecer toda la fama y reconocimiento que sus acciones le habían echado a cuestas. Era un manojo de virtudes. Ginny acostumbraba decirlo muchas veces, enumerando cada una de sus cualidades físicas y morales, como la novia enamorada que era.

-Pero todo lo que dice es verdad-dijo en voz baja para sí misma.

-Por supuesto que lo es-contestó la voz silenciosa- Precisamente por eso ¿estás segura de lo que haces? ¿Estás segura de que prefieres elegir al patán que quizás mañana elija cambiarte en lugar de al buen amigo y partido que siempre te ha sabido valorar?

Aún contra su voluntad, Hermione sintió un desagradable sobresalto al escuchar la palabra "cambiar". Había olvidado que Ron podía hacerlo, después de todo, ya lo había hecho antes y no sólo con Lavender. Hermione podía recordar en ese momento a la perfección como "el chico de sus sueños" la había hecho a un lado tantas veces y por razones tan simples como una escoba de carreras último modelo.

-Pero Harry nunca lo hizo-le recordó la misma voz que no era suya- Harry nunca te dejo sola o te hizo a un lado... al menos no por voluntad propia. Él siempre pudo apreciarte, siempre lo hizo... ¿Has pensado que quizás lo hizo porque esperaba algo más de ti? ¿Y como le pagaste tú: "enamorándote" de su mejor amigo?

-¿Algo más?- se preguntó a si misma Hermione y al mismo tiempo comprendió la idea totalmente. Jamás le había cruzado por la cabeza que su mejor amigo pudiera esperar algo más de ella que no fuera eso; la amistad incondicional que siempre habían tenido el uno con el otro y mucho menos había supuesto que la amabilidad y los eternos detalles que Harry siempre había tenido con ella significaran otra cosa...

-¿Y te dicen la bruja más inteligente de tu generación?-se burló la voz pero Hermione no hizo caso a eso. Un desagradable escalofrió de haber estado equivocada le recorrió la espalda y tuvo que sostenerse del respaldo del sillón para no perder el equilibrio.

¿Acaso se había enamorado del chico equivocado?

¿La elección correcta y sensata había sido Harry y ella había elegido a Ron, arruinándose la vida a ella misma y de paso a las dos chicos más importantes de su vida?

-¡No!-gritó una voz en su cabeza que sí pareció ella misma- ¡No! No es así, yo amo a Ron; no solo lo elegí yo a él sino que nos elegimos ambos... Harry nunca...

-¿Estás segura de todo eso?-escupió más agresiva la voz acallando a la primera-¿No fuiste tú quien demostró primero querer a Ronald en medio de una batalla, ante la incomodidad de Harry? ¿No es ese el inicio de una relación en la que tú diste el primer paso?

-Lo hice-respondió ella en voz baja- pero él me correspondió... él...

-¿Y no pudo haberlo hecho-la retó de nuevo la otra voz-porque creyó que iba a morir? o ¿Porque ansiaba tanto el perdón de ambos por haberlos abandonado que supo que rechazarte acarrearía tu odio y por consiguiente el de Harry?

Hermione se aferró más al respaldo del sillón y cerró los ojos. Ella no podía estar diciéndose todas esas cosas a sí misma, no podía, algo estaba muy mal...

-¿Y estás segura de que a Harry no...

-¡¡¡No!!!- gritó en voz alta tomándose con ambas manos la cabeza. El ruido de un frasco cayéndose siguió a su grito y pronto sintió dos manos tomando las suyas.

-Hermione-dijo Harry preocupado- Hermione ¿qué ocurre?

Al abrir los ojos, Hermione observó los ojos verdes de su mejor amigo llenos de preocupación. No pudo contestarle y al contrario, sin proponérselo, pensó en algo que nunca había pensado respecto a él.

Harry se puso muy rojo al sentir su mirada fija, como si supiera lo que pensaba y Hermione hizo lo mismo casi al unísono, temiendo que el chico hubiera podido leer su mente.

-Debes irte a casa- propuso nerviosa- necesito pensar a solas.

Fue el turno de Harry de observarla fijamente y Hermione sintió que sus latidos se aceleraban considerablemente. Sus rostros estaban muy cerca pero ninguno de los dos se movió para alejarse.


Ron se detuvo en la puerta de casa de Hermione dudando aún de que decir. Estaba consciente de que hubiera podido aparecerse adentro, dado que su novia tenía un mecanismo que se lo permitía a él, Harry, Ginny y a otras personas de confianza, pero había optado por no hacerlo en consideración a su salud. Aparecerse le había sido más difícil que de costumbre y por eso lo había hecho en el parque que estaba a unas calles de distancia, a sabiendas de que estaba casi siempre vacío y significaba una menor distancia.

-Espero que a la Tía Muriel no se le ocurra derribar mi puerta para verme- dijo para sí mismo, sintiendo como el sol de la tarde lo hacia sentir mucho mejor y subiendo, al mismo tiempo, el primer escalón-Y espero que haya alguien aquí.

Había pensado ir primero a casa de Harry porque sabía que si algo malo ocurría, lo más probable era que ambos estuvieran ahí, planeando algo para salvar al mundo de lo que fuera. Al final decidió, sin embargo, ir antes a casa de Hermione con la esperanza de que sus sospechas fueran infundadas aunque, siendo totalmente honesto consigo mismo, no podía imaginar que otra excusa podría tener su novia para no ir a verlo a sabiendas de que estaba enfermo y Harry, al ser su mejor amigo, tampoco salía muy bien librado de eso. Una parte de sí estaba bastante dolido por esa omisión pero él trataba de no portarse como un crío y acallarla lo más posible.

-No debo de exagerar las cosas-se dijo a sí mismo, también tratando de minimizar el desagradable sentimiento al imaginarse hecho a un lado y dando un paso hacia delante.

Ron no tenía necesidad de usar ningún tipo de llave para entrar a casa de Hermione, por lo que apenas giró el viejo pomo de la puerta, ésta se abrió casi sin hacer ruido. Sintiéndose nervioso, dio un par de pasos adentro buscando alguna señal de su novia o su mejor amigo.


La casa se quedó completamente en silencio. Hermione escuchó una puerta abrirse pero supuso que era en la casa de su vecino y ni siquiera se molestó en voltear. No quería hacerlo, no en ese momento.

La cara de Harry estaba tan cerca de la suya que por un momento no pudo quedarse evitar quedarse embelesada. Los ojos verdes del chico jamás le parecieron tan hipnotizantes y todo su rostro le pareció perfecto. Harry tampoco se movió por un segundo y cuando lo hizo, en lugar de alejarse se acerco más a ella. Hermione no supo por qué, pero también se acerco y antes de darse cuenta, los dos se besaron.

-Así es como tienen que ser las cosas-susurró la misma voz que le había hecho cuestionar su relación con Ron pero ella no puso demasiada atención a ese detalle.

Hermione paso sus manos por el cuello de su mejor amigo y sintió como el chico la abrazaba a su vez. Los dos se inclinaron más hacia el otro, cada cuál permitiéndose experimentar una ola de sensaciones y sentimientos hasta ese entonces prohibidos y desconocidos. Era una experiencia nueva y fascinante, extraña a la vez pero en menor medida...

Pero cuando apenas ella empezaba a aclarar lo que sentía, surgió la voz anunciando el caos.

-¿Hermione?

Ella no tuvo que abrir los ojos para saber a quién pertenecía esa voz y, por la reacción de Harry, tampoco él. Los dos se separaron al mismo tiempo, como si el contacto les quemara, pero ya era demasiado tarde.

Ron, de pie ante ellos los miraba sin realmente verlos. Hermione sintió que el mundo se le caía a los pies cuando sintió los ojos azules mirarla con algo mil veces peor que el reproche. Su mirada, sin embargo, no duró demasiado porque enseguida se dirigió a Harry con una mezcla de estar destrozado y furioso al mismo tiempo.

-Traidor- pareció decir aunque Hermione no supo si lo dijo y, antes de que alguno de los dos pudiera reaccionar y poner un encantamiento escudo, Ron avanzó hacia Harry y lo tomó del cuello, estampándolo en la pared más cercana con un golpe seco.

-¡¡¡¡No!!!!-gritó ella al ver la mueca de dolor de Harry-¡¡¡Detente!!- volvió a gritar varias veces dirigiéndose a Ron cuando vio como empezaba a lanzar hechizos pero el chico sólo le hizo caso para apuntarla con la varita:

-¡¡¡Déjala!!!-fue el turno de gritar de Harry y Hermione lo escuchó como si estuviera muy lejos, observando sin poder creerlo como Ron le apuntaba directamente.

-¡¡¡Accio!!!-escuchó que alguien gritaba y por el shock no pudo reaccionar a tiempo. Observó como su varita, que instintivamente había tomado, volaba a las manos de su novio y éste la partía con la rodilla lo más rápido que podía antes de girarse a Harry.

-¡Detente!-volvió a gritar, esta vez intentando abalanzarse sobre el pelirrojo para detenerlo de cualquier manera. No pudo hacerlo, sin embargo y se dio cuenta, horrorizada, de que alguno de los dos se había tomado el cuidado de poner una barrera, impidiendo que ella pudiera intervenir.

-Hermione, vete-escuchó que Harry le pedía y más asustada que nunca, se dio cuenta de que su mejor amigo no pretendía luchar y, en cambio, colocaba la varita en el suelo. No tuvo que pensar demasiado para darse cuenta de que pretendía calmar a Ron hablando pero tampoco tuvo que esperar demasiado para darse cuenta de que Ron no quería hablar.

Y entonces, el haz de luz que ella distinguió como una maldición imperdonable le hizo tener más miedo de lo que había sentido en toda la guerra y gritar con más fuerza de lo que alguna vez creyó que su garganta era capaz....

-¡Hermione!!!

Hermione abrió los ojos y escuchó el grito lejano de una persona aterrorizada. Ron la sostuvo con cuidado, mirándola como si tuviera miedo de romperla y ella se dio cuenta de que ella era la responsable de dicho grito.

-¿Estás bien?-preguntó Ron asustado pero Hermione se levantó de un salto, sin responderle y tomando la varita, junto al sillón, que claramente el chico acababa de usar para despertarla.

-¡No te me acerques!- le gritó apuntándole con su propia varita mientras Ron la miraba dolido y ella lograba entender si lo que había visto se había tratado de sólo un horrible sueño o de una más horrible realidad.