Realmente lamento lo que esto le pueda hacer a sus emociones pero la historia debe seguir y aún quedan cosas por venir, se mantienen los Trigger Warnings del capítulo anterior.

Queda Un capítulo más por venir, espero que se queden conmigo.

Nota: Está muerta en serio.


Capítulo 39

Pérdidas de Guerra.

El llanto de Lily se tornaba cada vez más afónico mientras Aurora se hacía un ovillo junto al cadáver del amor de su vida… -¡Te voy a matar!–Gritaba hacia la oscuridad, sin ser capaz de separarse un solo momento del cuerpo inerte; con la risa del ser oscuro llenando sus oídos…

-¡Aparece! –Gritó Regina y no recordaba haberse sentido tan furiosa en toda su vida.

Emma se mantenía junto a Aurora, tratando de no dejarse llevar por las emociones, casi sin aliento por ver el cuerpo inerte de alguien a quien quería tan profundamente; Anastasia y Drizella aún no podían reaccionar y Chip tenía los ojos llenos de lágrimas… su mentora estaba muerta.

Graham podía sentir el dolor de la pérdida en su pecho, manteniéndose cerca de Regina, alguien debía defenderla… y sabía bien que nadie la podía lastimar pero necesitaba sentirse útil desesperadamente.

-¡Tráela de Regreso, Regina! –Aurora rogaba. –Tráela de Regreso, yo sé que tú puedes hacerlo, ¡TRÁELA DE REGRESO! –Gritaba con toda su fuerza y Alexandra, recuperando la fuerza se hincó a su lado, sosteniendo el cuerpo de Maléfica mientras Emma contenía a Aurora.

-No… no puedo hacerlo. La Magia tiene un límite, lo sabes. –Era la primera vez que Regina se justificaba y sólo podía sentir rabia contra sí misma… estaban dándole un espectáculo a Rumpelstinskin. -¡Sal! –Volvió a gritar y este apareció frente a ella nuevamente; sonriendo, completamente satisfecho.

-¿Qué llevas en las manos, Regina? ¿A caso tu plan es atraparme en esa caja de madera? Puedo sentir su magia...

-¿Me crees ingenua?

-Te sé ingenua… acabo de Matar a tu aliado más poderoso sólo porque no querías creer en mi palabra, como si te hubiera dado de que dudar en el pasado, me decepcionas, Regina.

-¡Te voy a matar! –Confesó con rabia.

-Curioso que lo pienses… ¿Sabes? No es así como funcionan los seres inmortales… sencillamente no podemos ser eliminados, tienes tanto que aprender querida y lo haremos juntos… tu y yo estaremos al frente de este nuevo mundo.

-Tú y yo no haremos nada juntos.

-Puedo eliminar a la hija de Blancanieves si eso te sirve como incentivo. –Sonrió hablando fuerte y claro para que su princesa escuchara, Regina pudo ver de nuevo esa sonrisa completa momentos antes de que Matara a Maléfica, sus dedos juntarse y dejar salir la magia negra y brillante en dirección hacia Emma.

-¡NO! –Gritó mientras de sus manos salía un rayo de luz y lo impactaba en el pecho.

-Me alegra que sepas defenderte, querida, pero no contra mí, es molesto.

Aurora se incorporó temblando, completamente furiosa y con su hija en brazos.

-Emma, hay que acabar con él. –Pidió con la mirada perdida y por un instante estuvo segura de que Aurora esperaría por ella para atacar, esperaría por ella y entregaría a la pequeña en brazos de Anastasia o Drizella… más apenas desvió la mirada, la aún reina de los Páramos del sur desenvainó su espada y completamente histérica se Dirigió hasta el ser Oscuro en una lucha llena de rabia mientras Regina le miraba sorprendida.

Era el momento de actuar, podía acabar con todo eso en ese instante, no tenía por qué haber más pérdidas…

Si tan solo las cosas fueran así de sencillas.

Rumpelstinskin pudo sentirlo, pudo percibir que algo sucedería a sus espaldas y sin aviso desintegró la espada de Aurora en sus propias manos, le sonrió de forma fugaz y tomándola de los hombros, sopló con fina puntería sobre su rostro en un instante eterno tomando su vida, la hizo desplomarse por siempre, al igual que su amada... Ni siquiera había caído al suelo por completo cuando Rumpelstinskin ya se había esfumado del lugar.

Fue el turno de Emma de gritar, incrédula y con los ojos bien abiertos, sus pulmones se sentían incapaces de tomar el aire para recuperar la compostura y con sus rizos volando mientras caía de rodillas… El alarido de angustia y desesperación de la pequeña Lilith fue lo único que la pudo traer de regreso mientras Regina lanzaba su magia en todas direcciones, tratando de herir a Rumpelstinskin, quien reía, reía con ganas.

-La siguiente es la hija de Blancanieves y no fallaré. –Prometió apareciendo de nuevo, peligrosamente cerca de ella, tomando la caja en su mano y lanzándole hacia un lado. –Tal vez sea momento de que admitas que no tienes un plan, ven conmigo y la dejaré vivir hasta que sea una anciana.

-No haré lo que dices. –Afirmó mirándolo a los ojos.

-Tu valentía se está transformando en necedad, es bastante molesto… es una suerte que para nosotros el tiempo no transcurra o mi impaciencia habría terminado con todo lo que te importa para este momento. –Confesó. -¿Entonces? ¿Quieres que la elimine ahora o la deje morir anciana?... El llanto de ese dragón me empieza a parecer molesto… Tal vez deba enviarlo con su madre antes de seguir… -Expresó con una sonrisa y antes de que pudiera alzar la mano, Regina lanzó un hechizo hacia la caja y esta volvió a sus manos… distrayéndolo en un gesto de genuina sorpresa.

-Vaya, vaya… así que sí eres así de ingenua… crees que puedes encerrarme y volverme un adorno más en tu palacio. –Esta vez su risa fue una carcajada y su mirada amarilla brilló entre toda esa penumbra. –Tomó la caja nuevamente de entre sus manos y la volvió a lanzar esta vez quedando cerca de las rodillas de Emma mientras rescataba a Lilith de entre la cobija que la mantenía pegada al cuerpo sin vida de su madre.

-Te enviaré a dormir, Regina, estás siendo realmente un problema, te despertaré a penas todo esto haya terminado. –Expresó con jovialidad y en un parpadeo cayó al suelo haciendo que Graham sacara su espada, se había mantenido al margen hasta ahora, incluso a pesar de la muerte de Maléfica porque sabía que era inútil atacarle si no se tenía magia… pero ahora, furioso perseguía al diablillo con ataques inútiles y gritos incoherentes. -¡¿Qué le ha hecho a la reina?! –Gritaba mientras Emma se congelaba atónita, con el bebé en sus brazos.

Regina no estaba muerta, era imposible, podía sentirla en ella y podía ver el subir y bajar de su pecho en una respiración pesada y profunda… pero, ¿Cómo iba a funcionar el plan si no la tenían? Sin alguien que utilizara la caja junto a ella….

-Hazlo, Emma. –Pidió Chip y asintió suavemente mientras lo decía… mientras sus ojos se llenaban de lágrimas en un ruego.

-No tengo magia. –Se apresuró, sintiendo como sus ojos cedían a las lágrimas ante la mirada expectante de Chip y Alexandra.

-Sólo hazlo. –Pidió la joven reina, aún aferrada al cuerpo de Maléfica, mientras Anastasia y Drizella se resguardaban detrás de ellos, con toda su fe en ella.

Emma se incorporó, aún con la mirada nublada y la caja entre sus manos se aproximó hacia la batalla de Graham que no lograba más que hacer reír a Rumpelstinskin.

-Oh… ¿A quién tenemos aquí? La princesa del amor verdadero piensa que puede atraparme en esa caja. – Sonrió y en un chasquido derritió la espada de Graham haciéndolo caer de espalda contra el suelo; al parecer no tenía sentido matar si Regina no estaba consciente para ser lastimada. -Muero de curiosidad… -Rio. –Aunque en realidad no puedo morir, tú sí. Le diré a Regina que fuiste valiente, honorable… le diré que casi me matas y que por eso debí acabar contigo… estoy segura de que me perdonará… después de todo es conmigo con quien pasará la eternidad.

-¡Cierren los ojos! –Gritó y sin pensarlo, darle respuesta o tiempo, abrió la caja justo ante sus ojos, dejando salir la luz más intensa de todas… lastimándole la dura piel de cocodrilo y haciéndole soltar un sorpresivo alarido.

-¡Ahí están! –Gritó Blancanieves Mientras un enorme e intenso rayo de luz empezaba a disipar toda la oscuridad, demostrando no sólo que estaban cerca de ellos sino que la oscuridad no era tan grande como lo imaginaban.

Tomó sólo unos segundos más que la noche se tornara de nuevo en el inicio de un atardecer y Elsa se puso de pie de inmediato, corriendo hacia donde se encontraban con la urna entre sus brazos, cuidando no interferir con la labor de Emma… sin detenerse a notar que era Regina quien debía estar haciendo eso, sin percatarse de que Maléfica y Aurora yacían muertas a tan sólo unos metros de dónde Rumpelstinskin estaba inmovilizado por la intensa luz de magia blanca.

-¡Te tengo! –Gritó Elsa, con la Urna abierta a espaldas de Rumpelstinskin, observando cómo este parecía volverse un líquido negro y espeso que era absorbido por la boca de oro de la misma y apenas estuvo dentro la cerró, causando al acto que todos cayeran al suelo.

Se había terminado.

Quienes habían sido esa mezcla entre osos y lobos alrededor de ellos, dispuestos a matarlos sin dudarlo ahora sólo eran personas tiradas en la tierra, despertando de uno en uno, confundidos pero sanos y salvos.

Si Maléfica hubiera estado viva les hubiera dicho que ella había dejado bien claro que eran ingenuos si creían que iba a ser fácil acercarse a él… Sí Aurora hubiera estado viva se habría podido incorporar y felicitar a Emma por haber hecho funcionar un artefacto de magia de luz.

Si ambas hubieran estado vivas, probablemente se habrían besado y sacado de su envoltura a la pequeña Lily para llenarla de amor maternal y celebrar con el resto que habían ganado.

Si todo hubiera salido de acuerdo al plan, nadie habría muerto, Regina hubiera podido inmovilizar a Rumpelstinskin y Elsa atraparlo pues desde un inicio habían acordado no llevar la urna a batalla porque él la sentiría, haciendo la participación de Elsa vital quien con ayuda de Blancanieves tendrían todo listo para el hechizo que los llevaría al otro mundo…

Sin embargo las cosas no habían salido de acuerdo al plan.

Maléfica y Aurora habían muerto de la forma más absurda, Regina se había perdido la batalla final y Emma había terminado salvando el día con magia que no sabía que había dentro de ella…

Regina abrió los ojos a penas la magia de Rumpelstinskin perdió su efecto debido a la prisión, solo pudo desear que todo hubiera sido un mal sueño, desear nunca haber salido a batalla con su familia, que todos estuvieran esperándola en casa… pero no era así.

La realización de la muerte de Aurora y Maléfica le golpeó como el frío del invierno y finalmente, tirada en el suelo pudo permitirse llorar.

Emma mantenía a la pequeña Lilith entre sus brazos, había dejado de llorar, ajena a lo que acababa de suceder, sin saber que no volvería a sentir el abrazo de sus madres en ese amor incondicional. Trató de sonreírle pero se quebró al momento de que sus ojos verdes se cruzaron con esa diminuta mirada color avellana. Era tan pequeña, estaba tan sola.

Alexandra se quitó su capa y con cuidado cerró los ojos de ambas mujeres antes de cubrirlas, únicamente por respeto, en agradecimiento por su sacrificio hacia el reino.

Chip continuaba incrédulo, con la mirada vidriosa e hincado junto a los cuerpos mientras Graham se aseguraba del bienestar de Anastasia y Drizella quienes parecía petrificadas por la impresión.

Elsa detenía la urna cerrada entre sus brazos, manteniéndola fría con sus poderes y finalmente dándose cuenta de lo que había sucedido…

-¿Cómo…?... ¿He llegado tarde? –Preguntó en dirección hacia Emma y ella solo negó suavemente con la cabeza.

–Ha sido mucho más difícil de lo que imaginábamos. –Su voz sonaba más allá de la tristeza y colocó a la pequeña Lily en el pasto para poder abrazar a Regina quien continuaba llorando. –Vamos, cariño, levántate.

-Han muerto, Emma.

-Así es. –Confirmó con la mirada enrojecida.

-Ha sido mi culpa, debí haber utilizado la luz antes pero…

-No hubo oportunidad, Regina, no es tu culpa, Aurora y Maléfica sabían a qué se enfrentaban cuando vinieron…

-¿Lily?...

-Nos haremos cargo. –Confirmó y Regina únicamente asintió antes de fundirse en un abrazó que las hizo romper en llanto al momento.

Nuevamente se hizo de noche, el tiempo retomando su curso y con el paso de los minutos se sobrepusieron a su dolor lo suficiente como para avanzar la distancia hacia el caldero de hielo…

El hechizo para ir al otro mundo estaba esencialmente listo…. Elsa no podría mantener la urna congelada toda la vida y su plan debía seguir.

Graham tomó de a uno los cuerpos sin vida y los acomodó juntos en un abrazo perpetuo bajo un árbol cerca de dónde harían el hechizo y Chip empezó a pronunciar las palabras que harían que el portal al otro mundo se abriera

-¿Quiénes irán con nosotros? –Inquirió Regina antes de que se le quebrara la voz.

-Aurora y Maléfica han muerto. –Comenzó Emma. –No podemos traerlas de regreso pero tampoco podemos detenernos ahora, es peligroso

-Yo me quedaré, me haré cargo de llevarlas a los páramos del sur para que las hadas se encarguen de honrarles. –Graham tenía la mirada baja, no le gustaban las despedidas pero habían vivido demasiado los últimos meses y necesitaba alejarse de todo eso…

-Gracias. –Emma asintió con seguridad.

-¿Qué va a pasar con Lily? –Alexandra la tenía en sus brazos. –Puede quedarse conmigo, puedo hacerme cargo, quiero que se quede conmigo.

-Puedo llevármela yo. –Interrumpió Elsa. –Tiene magia y yo la enseñaré, va a estar a salvo, no le faltará nada.

-Se quedará conmigo, vivirá con las hadas. –Agregó Chip y Emma sonrió. Definitivamente Maléfica se podía ir tranquila al saber que había tantas personas decididas a encargarse de su pequeño dragón.

-Nada de eso. –Regina se incorporó y tomó a la pequeña de los brazos de Alexandra, pegándola a su pecho y acariciando su nuca con cuidado, arrullándola con suavidad y besando su frente. –Lily es mía y si alguno de ustedes quiere quitármela tendrá que matarme primero.

-Woah, Muy bien, solo recordemos que Regina es inmortal. –Emma se apresuró alarmada. –Parece absurdo… obsceno y una falta de respeto que estemos discutiendo esto cuando ni siquiera ha pasado un… y… al menos yo no puedo creer que se hayan ido… que no las veremos más y que su dragón ha quedado sólo; pero creo que sabemos bien que Maléfica y Regina son… eran… ellas tenían un vínculo muy especial, les pido que respeten los deseos de Regina… - Por momentos sentía la opresión en su pecho crecer, al punto que pensaba que se quebraría en varios trozos.

-Tu padre y yo vamos con ustedes. –Blancanieves cambió el tema y todos dieron la situación de Regina y Lily por terminada, llevaba el ataúd de cristal con David colgado en su cuello, Maléfica lo había encantado así como Lucifer que iba en el cuello de Anastasia y a pesar de su muerte el hechizo permanecía, era así como la magia Blanca funcionaba: Trascendía.

-Nosotras iremos también. –Drizella tomaba del brazo a su hermana, temían por su destino pero a diferencia de Graham, ambas sentían que la única forma de poder olvidarse de lo sucedido era tomar ese gran paso.

Estaba decidido. Emma y Regina llevarían a Lily, a Blancanieves, David, Anastasia y Drizella. Graham se Integraría con Chip en los páramos del sur y Alexandra: Ella se haría cargo de todo.

-Está listo… -Chip continuaba superado por la situación pero aun así lo había logrado.

-¿Qué debemos hacer? –Quiso saber Emma

-Esto no luce como el hechizo que nos sacó a mí y a David de aquí.

-El hechizo que ustedes utilizaron no era correcto. –Chip les informó. –Hicimos algunos cambios pero va a funcionar… hace unos años ustedes tuvieron que realizarlo a una hora específica, los cambios permiten hacerlo en cualquier momento porque no sabíamos cuándo iba a durar la batalla.

-Supongo que entonces… eso es todo. –Emma trato de ser discreta mientras alzaba la vista, tratando de quedarse con lo más que pudiera del el único mundo que conocía y sintió el abrazo simultáneo de Alexandra y Chip.

-Cuídalos bien. –Su amigo ordenó de la forma más tierna posible y acarició su rostro con la punta de sus dedos, grabándola en su memoria.

-Te haré sentir orgullosa con mi reinado. –Alexandra susurró.

-Ya estoy orgullosa de ti, Alexandra, gracias por hacer esto y por favor, cuida de Dragón, te hará llegar a donde quieras.

La joven reina únicamente asintió con su cabeza y los tres se abrazaron con fuerza.

-Majestad. –Graham tomó el hombro de Regina con cautela y al girarse se dio cuenta de que el hombre estaba arrodillado ante ella. –Fue un honor poder servirle… fue un inicio duro pero el mundo al que van se queda con la mejor de nuestras joyas, espero poder encontrarla en mi siguiente vida.

-El honor fue mío, cazador, cuida que no destruyan el reino… que las hadas reciban con respeto a Maléfica y Aurora. –Expresó con el pecho oprimido… de verdad sucedería… realmente estaban por hacer un viaje sin retorno.

Graham se puso de pie para unirse al abrazo de Emma y mientras eso sucedía, Regina acurrucaba a Lily… finalmente tranquila y durmiendo, se dio media vuelta, hacia donde se encontraban los cuerpos y se hincó ante ellos, sin desviar la mirada y con la frente en alto; Ambas lucían tan pacíficas.

-Me haré cargo de ella. –Expresó sintiendo cómo su tristeza se convertía en una sensación de Vértigo e incredulidad… no podían haberse ido para siempre… no era justo. –Les acarició el rostro con el dorso de su mano y con la otra se aferró a la pequeña. –Todo va a estar bien. –Susurró entre ambas mientras tomaba un cabello de cada una y cerrando su mano los materializaba en un brazalete cobrizo y dorado. –Estarán siempre con ella. –Juro.

-Tenemos que irnos, Regina. –susurró Blancanieves; se podía apreciar como Elsa empezaba a sufrir con la urna entre sus manos y la reina asintió. –Emma, es momento. –Continuó en dirección hacia el grupo alrededor de su hija y aprovechó para darle un fuerte abrazo a Alexandra quien en una sonrisa suave, puso un pequeño saco de tela en manos de Blancanieves. "Para el viaje" –Susurró en su oído y continuaron con el abrazo… Alexandra era tal vez la criatura más considerada en todos los mundos.

-Chip. –Regina lo llamó, realmente sin poner cuidado en Alexandra, tomándole los hombros y haciendo que la mirara. –Vas a estar bien, no va a ser igual y será complicado, pero vas a estar bien. -El joven se limpió las lágrimas que no podía contener y abrazó a la Reina sobrepasado por las emociones. –Me encantaría que fueras con nosotros, confío en ti y ciertamente posees más talentos útiles que todos los que iremos pero Aurora te ha dejado a cargo de los páramos del sur… si lo haces con cuidado podrás lograr lo que ella no pudo: Unir ambos reinos en uno sólo, en el que los seres mágicos estén a salvo y puedan vivir bien… Alexandra te necesita y tú la necesitas a ella… Trata de mantenerla cerca. ¿Lo prometes? -El joven se limpió la nariz con la manga de su saco y asintió con seguridad. –Conserva a Rocinante.

Chip asintió aún con más fuerza y continuó el hechizo que Maléfica le había enseñado a la perfección… faltaba sólo un detalle y estaba listo. Tomando la espada de Emma, se puso de pie frente al caldero y lo partió en dos, dejando caer el líquido humeante sobre el suelo; haciendo que este brillara en un azul celeste hipnótico y con un gesto sutil, asintió.

-Ahí está su puerta.

Blancanieves fue primero, no tenía duda alguna, al igual que Anastasia y Drizella, quería dejar todo eso atrás y la siguieron sin dudar, dando sólo una última mirada a sus compañeros, desapareciendo entre la luz como si de pronto el líquido se hubiera tornado un pozo sin fondo que se las llevaba.

Emma tomó la urna congelada bajo su brazo y miró fijamente a Regina, preguntándole sin hablar: si de verdad estaba lista para eso, haciéndole saber que nadie la obligaría y sólo asintió con suavidad, con una sonrisa nostálgica y tomándola de la mano cruzaron el portal hacia su destino…

Alexandra, Chip, Elsa y Graham se quedaron en la penumbra instantes después… una oscuridad tan densa que imposibilitaba su visión y que dejó un aroma dulce en una brisa ligera.

-Se han ido. –Chip obvió y pudo sentir a Alexandra junto a él… de cierta forma no solo habían perdido a Maléfica y a Aurora… sino los habían perdido a ellos también en un abismo brillante, lleno de promesas pero indeterminado y jamás sabrían que tipo de lucha les esperaría del otro lado.

Todos se sentaron en el suelo. No tenía sentido tratar de moverse en esa oscuridad… Graham recordaba perfectamente que la luz volvería cuando estuviera lista y que con el amanecer podían retomar sus vidas… construir nuevas, reconstruir el Bosque Encantado.

Y mientras eso sucedía, Alexandra y Chip se tomaban de la mano con fuerza hasta fundirse en un abrazo… Mientras eso sucedía, Graham se recostaba contra el árbol, junto los cadáveres, con los brazos cruzados, prometiendo que estaría ahí, que les cuidaría y trataría con respeto… Mientras eso sucedía, Elsa sólo podía pensar que nada de lo que le habían enseñado podía haberla preparado para esa noche, estaba segura que a partir de ese momento sería la reina que todos esperaban… Extrañaba a su hermana, extrañaba con el alma a Mérida y agradecía saberla sana y salva en casa, agradecía haber sido parte de todo eso y así mismo le dolía, sin duda nunca volvería a dar las cosas por sentado…

Así fue como en la penumbra ellos fueron capaces de entender que ese no era el fin sino el comienzo y que mientras ellos esperaban que el día volviera para reconstruir su mundo, Emma y Regina se dirigían así mismo hacia su nuevo comienzo.