¡Hola! Bueno, pues me ha encantado leer las reviews y me he emocionado. He decidido subir un nuevo capítulo porque para los otros no tenía más ideas y me he puesto a escribir mucho de este. El caso es que tengo grandes ideas para mucho drama Noemily, Noelison, Emison y quién sabe qué más. De momento, disfruten de este:
Veía las imágenes de su sueño con toda claridad. Alison y Noel haciendo el amor. No sabía por qué pero aquello la había puesto de muy mal humor. Si se encontrase con uno de los dos en aquel momento, probablemente les daría un guantazo. A pesar de que no quería ni pensarlo, existía una posibilidad de que los dos estuviesen juntos y eso la enfadaba.
- Por dios –exclamó levantándose de la cama.
Fue al baño y se lavó la cara. Después, se miró en el espejo unos segundos.
- Sí, claro Emily, con Noel Kahn.
El reflejo que le devolvió era ella misma, cansada y negando con la cabeza sus propias palabras. Volvió a entrar en su habitación y miró el reloj. Las cuatro de la mañana. Se tumbó en la cama pero no hizo otra cosa más que dar vueltas y vueltas con esas imágenes en la cabeza.
Cuando eran las seis y no había conseguido dormir, se levantó de la cama y se puso su ropa de los Rosewood Sharks para salir a correr por el pueblo. Aún estaba todo un poco oscuro pues el sol recién comenzaba a salir y no había nadie en las calles. Corrió y corrió para olvidar con la música a todo volumen hasta que se cansó y empezó a caminar hacia el parque más cercano. Sin embargo, se arrepintió nada más llegar. Al sentarse en uno de los bancos, se dio cuenta de que no estaba sola. El mismísimo Noel Kahn hacia flexiones sobre el césped artificial, sin camiseta. Cuando se levantó y la vio se acercó a ella.
- ¡Vaya! Emily Fields, ¿qué haces por aquí tan temprano? –le sonrió.
- He salido a correr –respondió ella con frialdad.
- Ya somos dos entonces –él seguía teniendo esa sonrisita que la ponía de los nervios.
La morena no pudo evitar fijarse en que estaba cubierto de sudor y eso hacía que su torso estuviese brillante. No dejó de mirarlo hasta que él se sentó a su lado.
- ¿Te importa si descanso junto a ti antes de volver y darme una ducha? –le preguntó.
- Primero, ya te has sentado y segundo, el parque no es mío, puedes sentarte donde quieras.
- ¿Sabes qué a veces puedes llegar a ser muy desagradable? A lo mejor solo lo eres conmigo pero…
- Soy así –lo interrumpió ella.
- No te creo. De todas formas sé que te caigo mal. Lo que no sé es por qué pero algún día me lo dirás.
- Lo dudo.
Se levantó y empezó a caminar. Noel la siguió y la agarró del brazo para detenerla.
- Sé que has soñado conmigo.
- ¿Qué? –ella lo miró asustada.
- Que perdona si te he ofendido –se extrañó él.
"Perfecto. Ahora imagino cosas", pensó. Le echó la culpa a la falta de sueño pero luego se dio cuenta de que podría haber sido el hecho de que no soportaba a Noel Kahn y mucho menos la idea de…Alison…¡No!
Corrió hasta su casa mirando constantemente hacia atrás por si el chico la seguía pero no lo hizo. Se metió en la ducha y tardó algo más de tiempo del que solía con la excusa de que Noel la había tocado. Al salir, se vistió y bajó a desayunar.
- Emily, si no comes más deprisa, vas a llegar tarde –insistió su madre –¿Qué te pasa? Estás muy distraída.
No estaba distraída, solo intentaba no recordar el sueño pero la condenada pesadilla persistía. Durante la primera clase, tampoco se enteró de mucho. La señora Montgomery tuvo que llamarle la atención un par de veces y sus amigas también lo hicieron pero, al entrar en clase, había visto a Alison pasar por delante, riéndose con Noel, y no conseguía quitárselos de la cabeza. Quería saber de qué se reían. ¿Le habría contado él que se la había encontrado en el parque y que se había portado como una idiota? ¿Le habría respondido Alison que siempre era idiota?
- ¡Emily! Vuelve a la tierra –Spencer pasó el tenedor por delante de su cara –Hoy estás que no estás.
- Lo siento, estoy pensando en…Alison con Noel.
- ¿Sigues con ese tema? –Hanna rodó los ojos –Ni que estuvieses celosa. Además, estamos hablando de algo más importante…¿Habéis visto lo bien que ha vuelto a encajar Ali…?
La chica se quedó callada al verla venir hacia ellas. Alison se sentó y las miró a todas extrañada de que ninguna hablase.
- ¿De qué hablabais? –preguntó.
- ¿Qué te traes con Noel? –la interrogó Emily.
- Nada, es un buen amigo –respondió ella jugando con la comida de su plato –Me ayudó a seguir viva ¿recuerdas?
Emily desvió la mirada con tan mala suerte que fue a parar a la mesa donde Kahn comía con sus colegas de lacrosse. Le fastidiaba reconocerlo pero admiraba que el chico estuviese en dos equipos a la vez y tuviese tiempo de sobra para fiestas y socializar. Ella acababa agotada con cada entrenamiento de los Sharks y llegaba a casa sin ganas de nada.
Noel charlaba animadamente con Mike Montgomery sobre un partido o quizás un encuentro de natación. Cuando miró al hermano de Aria se dio cuenta de que Emily lo miraba y le sonrió guiñando un ojo. Detestaba que hiciese eso como si fuese la única chica del mundo para él. Sabía que se lo hacía a todas y le parecía un idiota por eso.
- No es tan malo como te crees –le dijo Alison.
- Eso me suena de haberlo oído antes –ella frunció el ceño –Me da igual lo que digas, sigo sin creerme ni una sola palabra de lo que diga.
Después de las clases, se metió en la piscina del instituto para entrenar como si nunca lo hubiese hecho antes. Nadó a toda velocidad como siempre y acabó tan agotada como siempre. Después de terminar, se quedó un poco más a observar a las demás chicas pero ellas no tenían demasiadas ganas de entrenar.
- Son como gallinas –Paige se sentó junto a ella en el borde de la piscina –Todas detrás de él como si fuese el único gallo.
Emily, que hasta entonces había estado mirando el agua, levantó la vista y vio a todas las chicas babear alrededor de Noel Kahn mientras él se revolvía el pelo mojado.
- Ha sido salir de la piscina e ir todas corriendo a por él –continuó Paige –Seguro que ha estado con todas. Las muy estúpidas…
- Sí, estúpidas…
- Vale, vale, me tengo que ir –Noel las apartó a todas –Adiós.
Al pasar delante de Emily y Paige, le volvió a guiñar un ojo. La morena rodó los ojos y la otra solo repitió la palabra "idiota".
Estaba muy cansada pero no quería irse a casa, así que decidió mantenerse ocupada un rato más y se subió en una de las bicis estáticas del gimnasio. La canción que había escuchado en el coche de Noel la noche anterior, sonó en sus oídos justo en el momento que él entraba por la puerta. "¡Vaya casualidad!", pensó. Él la miró, la saludó con la cabeza y se sentó en uno de los aparatos para hacer pesas. Estaban frente a frente pero no se miraban. De reojo, Emily lo vio colocarse los auriculares y comenzar con los ejercicios. No le prestó atención y siguió concentrada en la bici.
Se bajó cuando el exterior estaba completamente oscuro y la luz de la luna entraba por las ventanas. Kahn había cambiado de aparato varias veces pero ella había permanecido en la bici más de una hora. Salieron los dos a la vez por la puerta y se dirigieron a las duchas. El conserje los detuvo.
- Lo siento mucho, señorita, pero acabo de fregar los vestuarios femeninos –le dijo a Emily –Tendrá que pasar al de los hombres.
Por suerte, se había llevado la bolsa de deporte. Sin embargo, Noel estaba allí y, al darse cuenta, pensó en volver a casa y ducharse allí pero recordó que, después de las nueve, su madre solía cortar el agua caliente porque no la necesitaban. No quería sumergirse en agua fría y mucho menos con lo cansada que estaba.
Entró en el vestuario masculino y fue a explicárselo a Noel. Él estaba sacando cosas de su taquilla y se llevó un susto cuando la vio aparecer. Se quitó los auriculares en seguida y Emily repitió lo que le había dicho el conserje.
- No importa, podemos compartir –él se encogió de hombros –¿Quieres ir tú primero?
Ella no dijo nada. Sacó su toalla y demás cosas de baño y se dirigió a las duchas. Había muy poca luz allí, casi parecía una película de miedo. Se dio prisa en ducharse sin dejar de vigilar la puerta por si al muy imbécil se le ocurría aparecer.
Salió y se envolvió el cuerpo con la toalla. No se lo podía creer. Había olvidado su ropa en su taquilla del vestuario. El conserje le había dado la mala noticia y ella se había olvidado de la ropa. Se maldijo mil veces y salió de la ducha aparentando normalidad.
Cuando Noel desapareció de su vista, se asomó al pasillo. El conserje seguía allí y no podía salir con la toalla puesta. No le quedaba más remedio que pedirle ayuda a Kahn. Caminó de nuevo hacia las taquillas a esperarlo. El salió colocándose la toalla en la cintura y dio un salto hacia atrás llevándose la mano al corazón.
- ¡Qué susto! –exclamó –Creía que ya te habrías marchado.
- No puedo –dijo ella.
- ¿Por qué? –dudó él –¿Y por qué no estás vestida?
- Mi ropa…está en mi taquilla –se aclaró la garganta avergonzada –Necesito que vayas a por ella.
- ¿Yo? ¿En serio me estás pidiendo ayuda a mí?
- Serás idiota. ¡No hay nadie más aquí! El conserje está ahí afuera y no voy a salir en toalla.
- Sí, mejor que no salgas así. El hombre ya es algo mayor y seguro que le da un infarto al verte. A mí casi me da, si no fuera por la toalla…
Emily cogió una de sus zapatillas y se la tiró. Noel se cubrió el pecho con las manos para que no le hiciese daño.
- Vale, vale, no hace falta ponerse así –dijo recogiendo la zapatilla del suelo –Deja que me vista primero.
- Date prisa o me voy a congelar.
Noel se puso la ropa interior y se quitó la toalla de la cintura sin importarle que Emily lo estuviese mirando. Ella sintió el rojo arder en sus mejillas pero no dejó de mirarlo.
- Con esto sobra, no te vayas a congelar –comentó el chico –¿Combinación?
- Emm…-no podía pensar en números en ese momento –Veintiuno, cinco, once.
- Vuelvo en seguida, no te muevas de aquí.
Cuando dijo esas últimas palabras, volvió a pensar que era idiota y le dieron ganas de gritarle pero se limitó a esperar que volviese.
- ¡Eh! ¡Te he dicho que no puedes entrar!
- Lo siento –Noel entró corriendo en los vestuarios –Juraría que me ha amenazado con la fregona.
- Te lo mereces –se rió ella.
- ¿Por qué? Encima de que te rescato la ropa…No te entiendo. Toma.
Por un momento, mientras cogía su ropa para vestirse, se olvidó de que entre ella iba su ropa interior y se lo agradeció. Sin embargo, cuando iba a vestirse, volvió a acordarse y se puso más roja que un tomate.
El chico se puso la camiseta y se sentó en uno de los bancos a ponerse las zapatillas. Emily lo observó esperando a que se diese cuenta de que quería intimidad. Noel la miró atándose uno de los cordones y abrió la boca.
- Lo siento –se disculpó dándose la vuelta.
Ella también se dio la vuelta y comenzó a vestirse sin dejar de vigilarlo por encima de su hombro. Pero, en un descuido, él se levantó y le volvió a abrochar el sujetador.
- Estás cogiendo una costumbre muy fea –se enfadó ella.
- Solo quería ayudar –se rió él –Me gusta ayudar a las chicas guapas.
- Idiota…Vuelve a girarte. No he terminado de vestirme.
- ¿Y si no quiero?
- Pues…pues…¡me da igual! No lo hagas.
- No lo haré.
Se sintió muy incómoda con él mirándola mientras se subía los vaqueros y evitó perder el contacto visual con él en todo momento.
- Déjame, también puedo ayudar con eso.
Noel se acercó a ella todo lo que pudo y le arrebató el botón de los vaqueros de las manos. Emily se quedó completamente paralizada mientras él lo abrochaba sensualmente y le subía la cremallera despacio, rozando sus partes íntimas al hacerlo. Un escalofrío le erizó el bello de los brazos. Después, el chico se apartó con una intensa mirada de malo y se agachó para terminar de atarse los cordones. La morena permaneció inmóvil unos segundos más y después se puso la camiseta a toda prisa por si se le ocurría hacer lo mismo otra vez.
No dijo nada y salió de los vestuarios masculinos como Alicia persiguiendo al conejo en el País de las Maravillas. Por suerte, había traído el coche y llegó a casa antes de darse cuenta de que había compartido un momento muy caliente con Noel Kahn.
¿Qué les ha parecido? Yo me he sorprendido a mí misma porque, de verdad, que no tenía pensado que pasase eso. Dejen sus reviews aunque nadie los obliga. Hasta la próxima.
