El equipo de los sueños
La sesión de entrenamiento había sido tan dura como todos los días y la veintena de estudiantes de Auror que había sido sometida a la tortura matutina iba entrando en silencio por una de las grandiosas puertas de la Academia que conectaban el interior con el jardín. El sol que recién iba apareciendo, iluminaba apenas lo necesario el angosto pasillo lleno de personas sudorosas y cansadas que en silencio se dirigían a las duchas o al comedor; muy pocos hablaban y la mayoría lo hacia en susurros porque casi todos estaban concentrados en no dejarse caer en mitad del suelo o no quejarse de la fría ventisca matinal que les congelaba las fosas nasales. Harry iba entre la multitud, justamente a la mitad, junto con Ron y Charlotte, ésta última siendo la única que estaba hablando sin cesar y a punto de provocarles un dolor de cabeza. Ni Harry ni Ron estaban tan agotados como el resto de sus compañeros, al fin y al cabo habían pasado por cosas peores, pero la falta de un buen desayuno preparado por Kreacher había empeorado mucho la resistencia diaria que acostumbraban tener. Harry apenas podía caminar por reflejo, lo mismo que Ron que, junto a él, arrastraba los pies con desgana mientras hacían ocaso omiso de la plática que Charlotte intentaba entablar con ellos.
-Han estado fantásticos-decía la chica, más agotada de lo que realmente quería demostrar- realmente fantásticos, la manera en…
Harry se obligo a sonreírle a su compañera deseando que se callara un momento, Ron a su lado giro los ojos con desgana pero se contuvo; el par de personas que estaba junto a ellos les lanzo una mirada de hastío, especialmente dirigida a la chica que no susurraba y más bien gritaba como si estuvieran en medio de una fiesta. Harry sonrió nuevamente como disculpa y Ron a su lado les dio la razón girando nuevamente los ojos, provocando un par de risas disimuladas entre aquellos que se percataron de eso. Harry también sonrió, sintiéndose un poco culpable pero no queriendo ocultar su incomodidad pues, al igual que Ron, no entendía la necesidad de Charlotte de perseguirlos de vez en cuando para adularlos como si lo necesitaran pero no quería decirle a la chica que apreciarían más el gesto de que los dejara solos para descansar y hablar de sus propios asuntos. Charlotte no parecía percatarse de nada de eso y seguía hablando cada vez más fuerte, lo suficiente para que, detrás de ellos, pudieran escuchar como Morris empezaba a reírse con alguien.
-¡Charlotte!-grito una voz de mujer detrás de ellos, provocando reproches en muchos de los que habían saltado con el tono tan fuerte.
Harry no necesito mirar para ver de quien se trataba y en menos de un minuto, sus sospechas se confirmaron: Pauline llego a ellos girando su hermoso cabello negro y observándolos a ambos tan emocionada como su amiga.
-¡Al fin los alcanzo!-exclamo también muy fuerte-¡el entrenamiento ha estado terrible! Aunque ustedes como siempre han estado maravillosos…
-Gracias-contesto Harry por amabilidad aunque Pauline seguía con la mirada fija en otro que no era él-ustedes también lo han hecho bien.
-Oh no tan bien como ustedes- contesto Charlotte radiante-ustedes han estado..
-Sí, sí… "¡fantásticos!" –Interrumpió Ron de mala gana- ya lo sabemos, gracias.
-Es que realmente lo hicieron muy bien-siguió Pauline, haciendo caso omiso del tono de voz del pelirrojo- especialmente tú Ron.
-Tú no estuviste tan mal-contesto el chico irguiéndose un poco de orgullo ante el halago dirigido a él pero sin quitar el gesto de fastidio por completo.
A Pauline los ojos le brillaron de manera peligrosa y dio un leve saltito de emoción como si le hubieran dicho que era la campeona de todas. La risa de Morris se hizo más fuerte y Harry pudo adivinar por que: las orejas de Ron se tiñeron de rojo al mismo tiempo que sus ojos azules se abrían por el susto de ver la reacción a su comentario. Charlotte y Pauline siguieron ajenas a ello y empezaron a felicitarse por quien sabe que en susurros mal disimulados mientras se rezagaban un poco.
-Esas chicas han perdido la cabeza-susurro Ron, aprovechando el momento para caminar más rápido y alejarse de ambas. Harry se dio cuenta de que lo seguía antes de que contestara:
-Es la poción, aún no se les pasa el efecto. Ellas estaban más cerca cuando el caldero exploto, es lógico que sigan con las reacciones de euforia más que el resto. Morris también estaba cerca y ha estado riéndose toda la semana por la más mínima cosa así que…
-Yo no me trago esa excusa-contesto Ron sin dejar de caminar a paso veloz- esa cosa solo aumento sus reacciones y siempre han sido… extrañas con nosotros.
Harry asintió en silencio, sin dejar de caminar y sintiéndose bastante incomodo por las razones que se le ocurrían para que ambas chicas se comportaran así con ellos. La gracia que le dio imaginándose la cara de Ron cuando se lo dijera fue reemplazada rápidamente por la incomodidad que le provoco la imagen del rostro de su novia y de su mejor amiga si llegaban a enterarse. Estaba a punto de comentarle a Ron el asunto cuando se dio cuenta de que sus compañeros se habían detenido:
-¿Qué pa… -quiso decir pero la respuesta llego antes de que pudiera formular la pregunta: enfrente de ellos, en el tablero de anuncios de la semana, tan parecido al que usaban en Hogwarts, estaba un pergamino mediano con el sello de la Academia estampado al principio y las letras garigoleadas anunciando justamente lo que Harry había olvidado que se anunciaba el primer martes de cada semana. A su suspiro de entendimiento fue seguida una palabrota de Ron que apenas él pudo escuchar.
-lo olvidamos
-sí amigo, lo hicimos
La leve esperanza de poder dar la vuelta sin vistos antes de arriesgarse, los hizo quedarse de pie mientras el resto de las personas los pasaban emocionadas. Incluso Charlotte y Pauline se adelantaron emocionadas sin dirigirles más que una fugaz mirada. Harry estaba a punto de susurrarle a Ron que utilizaran sus permisos especiales y desaparecieran cuando una voz los llamo para volverlos el centro de atención y evitar su huida:
-Ustedes dos-dijo Schwartz con una sonrisa de triunfo en el rostro tan repúgnate como la que ponía cuando atrapaba a un mago medianamente peligroso- acérquense ¿o es que no quieren saber? La lista de misiones, veamos si les ha tocado estar juntos…
El silencio medianamente reinante en la sala fue reemplazado por una serie de risitas emocionadas y comentarios tan disparatados que a Harry le quedo claro que el efecto de la poción malhecha de hacia tres días aún no se diluía por completo. Maldiciendo su suerte, desecho su plan de escapar mirando a Ron para darle a entender lo que se avecinaba.
-ojala les haya tocado juntos-escucho que alguien susurraba cerca de ellos y queriendo evitar enojarse, se concentro en pensar en otra cosa antes de escuchar la respuesta:
-sí ¡seria genial! El equipo de…
La palabrota de Ron, de nuevo solo audible para ambos, resonó en el momento justo para evitar escuchar la respuesta completa. Los dos se miraron resignados, molestos, Harry deseando correr a pesar del cansancio. Y es que, si había algo que podía sacar de sus casillas a Harry en menos de cinco minutos era el mote que la entera Academia de Aurores había decidido ponerle a él y a Ron cuando les tocaba hacer una misión "de entrenamiento" juntos. Simplemente no le gustaba la manera en la que todos se regodeaban diciéndolo, así que siempre intentaba no estar ahí cuando sabia que la posibilidad de que su nombre y el de su mejor amigo coincidieran en la lista; Ron lo apoyaba y por eso generalmente esperaban un par de horas para ir a checar sus misiones, logrando evitar ponerse de malas por tan poca cosa. Este día sin embargo, con el entrenamiento, la noticia de Percy y su nueva novia, los nuevos productos de Sortilegios Weasley, el viaje de Hermione a Bulgaria y la lesión menor de Ginny, a ambos se les había olvidado y estaban a punto de pagar el precio:
-Miren que sorpresa-seguía diciendo Schwartz mientras observaba la lista de los asignados esta semana- Potter y Weasley… ¿Qué significa esto?
Harry miro a Ron rogándole con la mirada que siguiera lo que Hermione les había aconsejado a ambos que hicieran: mantener la calma, restarle importancia y reírse. Ron apretó los puños pero asintió levemente, casi de manera imperceptible, mientras Harry dirigía su mirada al resto de sus compañeros esperando el golpe:
-¡El equipo de los sueños!-grito una multitud de estudiantes al mismo tiempo, de manera alegre y burlona. Harry vio que incluso Morris y Hawke se reían, sin ninguna intención malsana en su manera de hacerlo. Charlotte y sus amigas también se habían unido al alboroto, con sus relucientes sonrisas dirigidas a ellos como si no sospecharan ni en lo más mínimo que estaban incomodándolos. El único que los veía regocijándose de su callado sufrimiento era Schwartz que jamás había creído que el mote había dejado de molestarles y siempre aprovechaba cualquier ocasión para iniciar el alboroto a su costa.
-¡Magos Tenebrosos cuiden sus espaldas!-exclamo Charlotte acercándose a ellos y fingiendo una reverencia- ¡que los dos más grandes héroes del Mundo Mágico están a la caza de ustedes! ¡El grandioso, el único, el inigualable…
-¡Equipo de los sueños!-vitoreo nuevamente el medio centenar de estudiantes. Harry se sintió sonrojar pero vio que más miradas se dirigían a ellos y se obligo a sonreír. Detrás de la multitud que los rodeaba, más personas empezaban a acercarse adivinando la causa de la reunión. Ron estaba junto a él, con el malestar a punto de aflorarle en el gesto y los brazos cruzados.
-Vamos Ron-exclamo Harry previniendo problemas-recuerda que…
-Si ya lo sé, ya lo sé-contesto Ron de mala gana al mismo tiempo que sus orejas se ponían rojas y una sonrisa forzada hacia presencia en su rostro.
Harry suspiro resignado, intentando pensar en otra cosa mientras rogaba internamente que los minutos de tortura pasaran rápido. Era increíblemente incomodo tener que estar ahí, en medio de sus compañeros que no se daban cuenta de lo molesto que era ser el centro de atención la mayoría de las veces; era más incomodo que todos amaran el apodo que se le había ocurrido a quien sabe quien y creyeran sinceramente que era una manera de halagarlos. Pero lo peor, lo verdaderamente insoportable, era recordar que no había sido en la Academia de Aurores donde les habían llamado así por primera vez y que no habían sido Schwartz quien les dijera ese bendito apodo para intentar molestarlos. Harry aún tenia grabado en la mente que quien los había llamado así por primera vez, en su segundo año en Hogwarts, no había sido otro más que Snape:
-Creo que es tiempo de separar al equipo de los sueños-había dicho Severus Snape en esa ocasión, evitando que hicieran pareja para practicar en el recién formado club de duelo donde servía como asistente de Lockhart. Harry aun recordaba los ojos negros brillando de malsana emoción al separarlo de Ron y emparejarlo con Malfoy, de la misma manera en la que no podía olvidar que esas ganas de Snape de impedirle estar con su amigo, esa simple frase, había sido la que detonara toda una serie de sucesos que lo señalaban como el heredero de Slytherin y lo condenaran a semanas de marginamiento por parte de sus compañeros. Por supuesto que no seguía enojado por eso, después de todo, habían pasado tantas cosas que Snape ya no podía ser remitido a su aguafiestas profesor de pociones, de mirada amarga y cabello grasoso pero no podía evitar que ese apodo le recordara el ambiguo hombre que se había sacrificado para ayudarlos a ganar la guerra.
-¡El equipo de los sueños!-volvieron a exclamar varios y Harry se vio de pronto despertando de sus pensamientos para ver como nuevas personas se unían al alboroto. Ron seguía con el ceño fruncido, intentando no lanzársele a golpes a Schwartz.
-Ese idiota-murmuro el pelirrojo tan bajo para que solo él pudiera escucharlo- verá cuando…
-No hagas tonterías-lo interrumpió Harry, sintiendo que su enojo era reemplazado por otro sentimiento que no podía expresar-recuerda que no nos importa.
-A mí si me importa ¡me tienen harto!
-No lo hacen para molestarnos, al menos no todos-respondió Harry nuevamente, sorprendiéndose a si mismo por el tono de calma y tristeza con el que lo decía. Ron pareció también darse cuenta de eso porque se giro a mirarlo con el ceño fruncido de otra manera:
-¿Te pasa algo?
-¿No te acuerdas de quien nos dijo por primera vez ese apodo?
-¿Te refieres a quien lo invento?-murmuro el pelirrojo mirando a todos lados-No, no lo sé ¿tu sí? ¡dime de una buena vez quien es para que…
-Quien lo invento esta muerto-espeto Harry de mala gana-no sé quien lo trajo aquí pero quien nos llamo por primera vez así no puede responder por ello.
-¿De que demonios estas hablando?-contesto Ron, olvidando por un momento de bajar la voz- ¿Cómo puede un muerto avergonzarnos de esta manera?
Harry proceso las palabras de su amigo con un gesto de incredulidad y después solto a reir, la idea de que Snape regresara de la muerte para avergonzarlos le parecía demasiado disparatada pero muy propia del hombre que había hecho todo lo posible para molestarlo en pequeñas cosas como esa mientras estaba vivo. Ron le dedico una de esas miradas de preocupación que parecía haber aprendido de Hermione.
-¿Estas bien?-pregunto Ron nuevamente, sin entender que era tan gracioso y aún mirando de mala manera a los que estaban a su alrededor.
-¡El equipo de los sueños!-volvieron a exclamar un par de estudiantes justo cuando Harry iba a contestarle. Ambos pudieron ver que entre ellos estaban Morris y Hawke riéndose de manera descontrolada mientras Charlotte y Pauline, que estaban junto, los miraban y hacían ademan de acercarse. Harry supo que era el momento de irse.
-¡Bueno el equipo de los sueños se va!-exclamo Harry haciendo caso omiso a la cara de Ron y dirigiéndose a la multitud de personas que aún bromeaban y hacían escándalo-pero ha sido un placer disfrutar la noticia con ustedes.
La mayoría de sus compañeros aplaudió y Harry sintió que las orejas le estallaban por el escándalo. Ron se puso muy rojo, mirándolo aún como si hubiera perdido la cabeza pero Harry solo le hizo un gesto para que lo acompañara antes de darse la vuelta y empezar a caminar de nuevo rumbo al jardín.
Apenas habían dado un par de pasos, cuando Harry se detuvo tan de golpe que Ron lo miro con ganas ahora de golpearlo a él:
-¿y ahora que?-murmuró pero Harry, ignorándolo, se dirigió nuevamente a la multitud:
-Schwartz-agrego mirando al chico que lo miraba sin dar crédito a que no estaba furioso-gracias por ser presidente de nuestro club de fans, jamás lo hubiera imaginado.
Las nuevas risas que surgieron en el pasillo acompañaron a Harry hasta que salió de nuevo al jardín. Ron lo alcanzo después de un par de minutos mirándolo menos preocupado y más sonriente por su última broma. Su tono, no obstante, dio a entender que no estaba de tan buen humor como Harry quería creer:
-¿Me puedes decir que demonios has hecho?-exclamo- prácticamente has aceptado que nos llamen…
-El equipo de los sueños-completo Harry, sonriéndole y mirando su rostro rojo por la risa y el enojo- sí, creo que es lo mínimo que le debo
-¿Deber?-espeto Ron incrédulo-¿deber a quien?
-A Snape-contesto Harry como si nada-¿Quién más que él pudo haber mencionado ese apodo?
-Has perdido la cabeza-contesto Ron incrédulo pero con una expresión en su cara que denotaba que acababa de recordar que su profesor de pociones los había llamado así en algún momento de su pasada infancia- no creerás que un muerto ha regresado para murmurar ese apodo y dejarnos en vergüenza…
-Creo que sí-contesto Harry- pero no creo que lo haya hecho muerto-se apresuro en aclarar-sabia que queríamos ser Aurores así que seguramente pudo tomarse un tiempo para decirle a alguien como acostumbraba llamarnos…
-Solo nos llamo así una vez-exclamo Ron perdiendo la paciencia-o solo puedo recodar una…
-Estoy seguro de que era un mote más recurrente de lo que creíamos-respondió nuevamente Harry, sin dejar de caminar- y estoy también seguro de que le pareció divertido poder fastidiarnos de lejos. No creo que tuviera contemplado morir-aclaro ante la expresión de replica de Ron-pero sí creo que creyó que se quedaría en Hogwarts alejado de nosotros.
-Es el disparate más grande que se te haya podido ocurrir-exclamo Ron-y aun así ¿Por qué debemos de permitirlo?
-Nos ayudo a ganar la guerra Ron y sacrifico su vida-contesto Harry deteniéndose de golpe para mirar directamente al rostro de su mejor amigo- así que creo que lo mínimo que puedo o podemos hacer para agradecérselo es permitirle que siga siendo un fastidio aunque este muerto.
Ron lo miro con sus ojos azules llenos de incredulidad antes de ponerse rojo y adelantarse a zancadas rumbo al comedor:
-¡Pero que tontería Harry!-exclamo furioso mirándolo mientras caminaba- ¡que estúpida manera de agradecerle! Hubiera sido más coherente que llamaras a uno de tus futuros hijos como él en lugar de aceptar volvernos la burla de toda la Academia y todo el departamento de Aurores…
Harry no contesto y se limito a seguir a su mejor amigo mientras éste seguía despotricando contra todos. No pudo evitar que mientras caminaba y hacia caso omiso a sus protestas, pensar que la idea de Ron de llamar a uno de sus hijos en honor a Snape, no sonaba tan disparatada como hubiera creído.
