La muerte de mi padre

Nunca ha sido fácil para mí hablar de lo que siento, lo que me pasa. He intentado ser invisible por mucho tiempo y casi lo he logrado.

Salgo de la consulta del doctor Flynn, pero Christian no está para recogerme, en vez de él está la señorita Prescott esperándome con cara de excusa. Qué decepción. Me subo al auto inmersa en mis penas, necesitaba tanto su abrazo.

Repaso mentalmente mi historia con Christian… él creyó que yo era una sumisa innata. Quizás mi timidez, mi torpeza, mi débil complexión. Se equivocó. Es verdad que no quiero que me vean, que me encuentren, pero tampoco que me digan qué hacer. Quizás es verdad que soy una mujer confusa, frustrante, ¿pero una sumisa?

Pensar en mí como una más de las 15 anteriores ha hecho que mi bilis suba por mi garganta. Recuerdo nuestro rompimiento, mi dolor. Mi subconsciente se enfada y me pide que me detenga. Voy camino al Escala, Prescott maneja y sé que tendré que lidiar con el interrogatorio del señor dominante. Hoy no estoy de humor.

Decido anticiparme a los hechos, quizás consiga que Christian no me ahogue con miles de preguntas que no quiero responder. No hoy. Tomo mi Black Berry y escribo:

Para: Christian Grey

De: Anastasia Steele

Asunto: Mal día

Hola,

No ha sido un buen día, no después de la conversación con Flynn, menos después de descubrir que no estabas esperándome y que debía conformarme con Prescott. Sin embargo, estoy cansada y no quiero discutir. Voy camino a Escala. Espero sinceramente, tu abrazo sin preguntas.

Tuya,

Anastasia Steele

Editora SIP

Aprieto enviar y me quedo mirando mi Black Berry esperando su respuesta, pero no llega. Hay un tráfico espantoso y al auto apenas se mueve. Quisiera saltar fuera y caminar sintiendo el viento en mi cara, refrescar mis pensamientos, pero sé que si lo hago tendría un gran problema con el señor controlador y ya he dicho que hoy no quiero discutir. Vuelvo a mirar mi teléfono, pero no hay respuesta. Suspiro, espero que no se haya enojado. Me abrazo con fuerza y me estremezco. No me quiero.

Cuando entro al salón del departamento, no veo a la señora Jones, ni a Taylor. Hay silencio en el piso. Todo está en penumbras. Prescott desaparece por la puerta de la oficina de Taylor y avanzo buscando a Christian, pero no lo veo. Quizás es demasiado tarde y está en nuestro cuarto. De pronto encuentro en el suelo un papel, lo recojo y tiene mi nombre escrito en él. Reconocería la letra de Christian en cualquier parte. Lo abro para leerlo:

"Mi amada señorita Steele. Sea tan amable de dejar su bolsa, cambiarse los zapatos y abrigarse. La espero en nuestra terraza.

Suyo,

C."

Mi corazón da un salto y corro hasta nuestra habitación, cumpliendo las instrucciones del papel. Me pongo mis zapatos de casa y me envuelvo en una manta. Luego me dirijo hacia la terraza, lentamente. Es increíble cómo la sola promesa de ese hombre hace cambiar mi estado de ánimo. ¿Querrá jugar hoy? Me acerco a la puerta y de pronto esta se abre, al otro lado hay un relajado Christian, esperándome y una mesa puesta para dos. Lleva puesta una camisa blanca de lino, abierta hasta la altura del pecho, jeans claros y zapatos de casa. Dios está delicioso.

-"Pensé que hoy quizás necesitabas un poco de esa relación vainilla que tanto te gusta" me sonríe y yo me lanzo a su cuello, lo abrazo con fuerza y él responde a mi abrazo un poco confundido.

-"¿Qué pasa nena? No es un interrogatorio, solo quiero saber qué te tiene así."

No puedo mentirle, pero tampoco quiero ahondar en esto, le beso apasionadamente, la única forma que tengo de asegurarme que es mío. Él responde y de pronto se aparta. "Sé a dónde quiere llegar señorita Steele y no dude, yo también lo quiero, pero primero tienes que comer algo y soltar lo que te agobia". Hago una mueca de disgusto, cedo y miro al rededor.

La mesa está preciosa, con flores y corazones. Me siento, sonrío, la señora Jones ha preparado una cena fría, Distingo algún tipo de roast beef y un arcoíris de vegetales, en distintas salsas. Se me hace agua la boca, tengo hambre. Christian sirve el vino y me entrega una copa. "Gracias", respondo. Ha sido un día largo, una tarde dura. ¿Me acostumbraré alguna vez a toda la atención de este dios griego que tengo frente a mí? Me mima como a una niña. Mi vino favorito, una cena deliciosa y a mis pies Seattle. Sonrío, Christian me mira y me dice: "Me volvería loco si no pudiera ver nunca más esa sonrisa tuya. Ilumina mi vida". Y sé que lo dice de verdad, sus ojos se han oscurecido y brilla la angustia en ellos. No soy capaz de sostener su mirada, me sonrojo y bajo la mirada, clavándola en la copa que tengo entre mis manos. "Come", me dice y suspira tomando ánimo: "la pobre señora Jones ha corrido para hacerte esta cena" Lo miro con reproche, como si adivinara mis palabras sigue: "Pero Gail te quiere tanto que lo ha hecho con gusto. Para animarte nada es suficiente. Ha hecho tu postre favorito, pensé que era el helado de vainilla", me sonríe. Se ve tan joven, tan relajado con esa mirada juguetona, tan distinta al hombre que conocí hace unos meses. "Mousse de chocolate" me dice y pone sobre la mesa dos copas preciosas con una hoja de menta en la punta. Sí que se ha esmerado la señora Jones.

"Mousse de chocolate" repito, "aunque en algo se equivocó la señora Jones". Christian me mira confundido, "mi postre favorito eres tú" y mi pie cruza por debajo de la mesa hasta su entrepierna. Christian se sobresalta y ataja mi pie. "Veo que la cena te ha recompuesto el ánimo" me dice. Asiento.

Hemos comido, disfrutando todo, casi en silencio. Christian escrutando cada uno de mis movimientos. He hecho un esfuerzo extra por comerme todo. No he dicho nada y sé que Christian espera un acto de confianza de mi parte, este es el momento para hablar.

Tomo aire y comienzo: "La verdad Christian es que estas sesiones con el doctor Flynn no han sido fácil y no creo que lo sean en el futuro" sonrío resignada, Christian no aparta sus ojos de mí, intentando adivinar mis palabras. "Al parecer el doctor Flynn en una visita ha logrado desentrañar mis fantasmas y mis miedos. Te seré sincera, nunca antes me había preocupado la imagen que tenía de mí misma. Desde que me acuerdo me he sentido…" Me detengo intentando buscar las palabras, Christian me observa sosteniendo mi mano. "me siento pequeña e insignificante. Un pajarraco destartalado que nadie ve". Christian intenta decir algo "Ana" comienza, pero le detengo "querías que hablara, estoy intentando hacerlo y no es fácil para mí" Me besa los nudillos y me aprieta la mano. Sigo. "Pero todo cambió cuando tú me viste, de alguna manera me descubriste y estos sentimientos tuyos, tan intensos y hermosos me han confundido, me han halagado, asustado"

"Asustado", me interrumpe. "Sí, asustado. Nunca había sentido esta conexión con nadie, esta dependencia y pensar en que algún día me dejarás…" Me interrumpe "¡no te dejaré, Ana, cómo piensas eso! ¿Es por lo de nuestra relación vainilla? Por Dios Ana, te he dicho que quiero el tipo de relación que tú quieras, sólo te necesito a ti, nada más". Lo dice sinceramente y me agobia aún más con sus palabras, callo. "Perdona" me dice y se sienta a mi lado para abrazarme. Esos brazos fuertes, que me cubren y reconfortan, podría quedarme así por horas, pero quiero terminar esto: "Christian, esto no solo es por ti y de eso quiere que hablemos el doctor Flynn. Él cree que debe haber algo en mi pasado que hace que tema al abandono y mi pobre percepción de mí misma debe tener la misma causa. En la próxima sesión, el doctor Flynn me hipnotizará para ver si encuentra algo". Él me mira con compasión, creo que siente temor por mí, por lo que puedo descubrir, quizás así él supo algo referente a su madre biológica. Oh! Lo acabo de pensar y es tan probable que así sea. No preguntaré, prefiero dejarlo así. Continúo: "Seguramente no va a ser fácil y quiero que tú estés ahí" termino. "Oh Ana, por supuesto que estaré contigo, nena" y me abraza con fuerza.

La hipnosis la haremos en nuestro departamento. Christian ha insistido que así sea y el doctor Flynn ha accedido. Por petición mía no será en nuestra habitación si no en la biblioteca, donde hemos puesto un sofá amplio y dos sillas, una para Flynn y la otra para Christian. Yo llevo unos pantalones de algodón grises que caen sin mucha gracia desde mis caderas y una camiseta negra. Estoy cómoda, pero ansiosa, qué es lo que Flynn podrá descubrir. Temo, quizás hayan cosas de las que prefiero no saber, quizás por eso las he olvidado. Todo mi cuerpo se tensa cuando aparece Taylor y lo anuncia, "Señor Grey, el doctor Flynn viene subiendo".

Se abre la puerta del ascensor y aparece el doctor. "Buenas tardes" nos saluda. "Buenas tardes doctor" digo, Christian solo le aprieta la mano y le sonríe. "Está todo listo" dice, por alguna razón parece entusiasmado con todo esto. Quizás sea, porque le he pedido que esté presente o quizás es una forma de disimular su nerviosismo. No lo sé.

"Empecemos entonces" dice Flynn. El corazón se me aprieta, siento un nudo en la garganta y mis músculos se tensan mientras entramos a la biblioteca. "Siéntate Ana, ponte cómoda. La idea es que puedas apoyar tu cabeza, para que todos los músculos de tu cuerpo se relajen. Vas a cerrar los ojos y a concentrarte en tu respiración, inspira, vota, con cada exhalación vas a ir relajando una parte de tu cuerpo: tus pies, tus tobillos." Siento cómo la voz de Flynn ha cambiado, volviéndose más monótona. Sigue hablando lentamente, de pronto me dice: "Vamos a ir Ana a tu último día de escuela, la secundaria, este será el último día en ese lugar. ¿Lo ves Ana?" "Sí", contesto "Muy bien Ana, ¿qué ves?" pregunta "Estoy en mi salón de clases, recogiendo los libros, estoy sola y triste. Tomo mis cosas y salgo, me detengo en la puerta y veo mi banca vacía" digo. "Muy bien Ana, quiero que vayamos un poco más atrás, vamos a tu cumpleaños número 15, ¿lo recuerdas?" pregunta "No" contesto seca y siento que mi ceño se frunce. "¿Nada Ana?" insiste. "No" casi es un grito. "Está bien Ana, veremos si recuerdas el día que ingresaste a la escuela". Mi ceño se relaja, me siento como una niña otra vez. "¿Con quién estás Ana?" "Con mi mamá y Ray. Llevo un vestido azul y mi cabello tomado muy fuerte, me duele." "Ya, ¿qué estás haciendo, Ana?" "Estoy entrando a un salón muy luminoso, grande y una mujer de color me extiende sus brazos, pero yo no quiero ir, me aferro a los brazos de Ray y lloro. Mi mamá me suelta a la fuerza y ambos salen. Yo me quedo llorando, sola". En mi inconsciencia me sorprendo de ese recuerdo. Lo tenía olvidado de verdad, solo tenía imágenes como fotografías recordando ese día. "Ana, vamos a ir aún más atrás, eres un bebé, pequeña e indefensa, ¿de acuerdo? Iremos a donde tu mente quiera que vayamos ¿está bien?" dice Flynn. "Sí", él sigue "eres pequeña y tienes a alguien que mira tu rostro detenidamente, ¿quién es Ana?" "Es mi papá" digo. "¿Ray?" inquiere Flynn, "no, mi papá" contesto. "Muy bien Ana, ¿que ves?" "Me mira, está contento. Me toma en sus brazos y me aprieta muy fuerte. Me duele y lloro. Mamá viene corriendo y me quita de los brazos de papá. Discuten, él se aleja. Mamá le grita, un portazo creo. No papá, no te vayas, quédate conmigo, no volveré a llorar, ¡papá!" sueno como un grito ahogado. "¿Qué pasa Ana?" Flynn interviene. "Estoy sola, en mi cuna, tengo frío y hambre. Lloro, pero nadie viene a verme. Lloro más fuerte, pero nada pasa. Una mujer me toma y me lleva donde mamá. Mamá me mira, pero no me abraza. Mami, abrázame, mami, ¿por qué no me tomas? Lloro, mamá está sola y oscura". "¿Oscura?" pregunta Flynn. "Oscura, su ropa es oscura y papá ya no está, nunca más volvió, se murió" y comienzo a llorar.

"Despiértala". Es Christian el que habla. "Espera un segundo, Grey". "No, ahora, despiértala Flynn ¡por Dios!" se escucha angustiado. "Está bien, despierta Ana, vuelve con nosotros". Abro los ojos, me siento rápidamente, aun con la angustia en mi corazón, abrazo a Christian y le digo, "mi papá murió, porque yo lloré, ¡es mi culpa!" sollozo. Flynn me pasa un pañuelo desechable y me dice: "Ana, lo que has vivido hoy te permitirá entender algunas cosas de ti misma. Creo que sabes que lo de tu padre fue un accidente y que un bebé pequeño no tiene cómo ser responsable de algo así, ¿verdad?" suena protector, Christian no me suelta. Contesto "sí, lo sé doctor Flynn". "Muy bien, Ana. Ahora lo importante es que hemos descubierto algunas cosas respecto de tu miedo al abandono ¿no? Christian interviene "creo que ha sido suficiente por hoy John". "Sí, Christian, estamos terminando. Ana, piensa en lo que hoy ha pasado, la próxima sesión será más fácil que esta, te lo prometo". "Gracias, doctor". "Por favor, después de esto, dime John". "Gracias John", le sonrío entre agradecida y avergonzada, Christian me abraza, por fin se acabó.