El cumpleaños nº 15

Por si quedaba alguna duda, subimos en el ascensor y al cerrarse la puerta me aplasta sobre la pared, su lengua se introduce en mi boca, apenas dejándome respirar. Mis manos se enroscan en su pelo y él jala de mi cabello, doblegándome completamente. El viaje en el ascensor se hizo, como siempre, muy corto y recordé nuestra primera vez en un ascensor.

"Qué tendrán los ascensores" dijo con una sonrisa despreocupada y supe que su mal humor había quedado en el auto.

Aun así, quise dejar por escrito mi respuesta a su mail, así que mientras él buscaba dos copas y vino, yo saqué mi BlackBerry y escribí:

Para: Christian Grey

De: Anastasia Steele

Asunto: Tuya por siempre

Estamos juntos en esto. ¿Recuerdas por qué me fui? Porque no soportabas que te amara. Solo quiero decirte que mereces mi amor tanto como yo el tuyo. Te amo y sí, tuya por siempre.

Tuya,

Anastassia Steele

Editora SIP

-oOo-

"¿Y bien Anastasia? ¿Estoy loco o tengo razón?" Así sin más comenzó mi quinta sesión con Flynn. No pude evitar sonreir apenas entré en su consulta. "Buena memoria John, la verdad no he tomado una decisión final. Estoy evaluando, mientras pasan estas sesiones nuestras".

"Muy bien Ana. ¿Creo que nos han quedado un par de cosas pendientes, no? ¿Por dónde quieres comenzar, querida?"

Esta vez había algo en la voz de Flynn que había cambiado. Quizás sea que ya ha comprendido que no soy la chica mimada que se juzga rudamente, pese a que lo ha tenido todo en la vida. Claro, al lado de las angustias de Christian lo mío parece de mal gusto. Una chica torpe y tonta que se siente abandonada por la muerte de su padre, por la incomprensión de su madre, por el rechazo de su padrastro, el esposo número 3… Ray es cuento aparte, es incondicional, como debe ser el amor de los padres.

"¿Ana?" Es Flynn interrumpiendo mis pensamientos, otra vez.

"Sí, John. Pensaba en que el amor de los padres debe ser incondicional…"

"Sí, en la mayoría de los casos lo es… ¿Por qué lo dices Ana, piensas en la madre de Christian?"

"Sí y no, John. Pienso en que esa mujer debió haber estado muy enferma para abandonar así a un niño pequeño, indefenso. Cada vez que me lo imagino, sucio, desnutrido, su piel llena de heridas, sufro lo indecible… No lo comprendo. Luego miro mi infancia. Por supuesto que al lado de la suya, yo fui tan feliz".

"Ana, nuestro carácter se forma por todo lo que nos va ocurriendo en la vida, no justifica nuestro comportamiento, pero nos ayuda a entenderlo. En nuestras sesiones, por ejemplo, hemos descubierto hechos de tu niñez que nos ayudan a entender rasgos de tu personalidad… ¿Justifican que te tengas en tan poca consideración? Yo creo que no".

Mientras dice esto, se ha ido acercando lentamente. Está sentado a mi lado y sostiene mi mano. Flynn lee la confusión en mi rostro, mis manos sudan. Estoy tan incómoda que saldría corriendo, pero las piernas no me responden.

"Tranquila, Ana. Tendremos que trabajar en esto. No todos los hombres que se acercan a ti, quieren besarte, sí?" Siento cómo mi rostro se enrojece. Quisiera matar a Flynn en este momento. ¿Por qué juega conmigo? Pero continúa. "¿Y bien? ¿Por dónde quieres seguir? ¿Por el tercer esposo o por tu cumpleaños nº 15?

Parece que no podré zafar de esto. Respiro profundo, trago saliva, acá voy: "Por ambos, si quieres John. La verdad es que el día que cumplí 15 años y el tercer esposo tuvieron el mismo futuro. Fracaso… Desde aquel día en que él me golpeó todo empeoró en casa. Mamá desconfiaba de nosotros dos, sabía que algo le ocultábamos. Cuando estábamos los 3 en casa, él no me hablaba, yo era invisible, me hablaba solo si era extremadamente necesario y porque mamá insistía. Pero cuando estábamos solos todo era peor… no paraba de insultarme, sin mediar provocación. Sus ojos siempre estaban furiosos conmigo. Yo… Yo no había hecho nada, jamás me entrometí en las relaciones de mamá, por eso no entendía su reacción conmigo. Si estaba sentada en el sillón, era una inútil, un estorbo y debía irme… si estaba en la cocina, me gritaba que ese no era un lugar para un pajarraco, que tuviera cuidado, porque podía quemar mis plumas. Pajarraco desgarbado y torpe, así me definía él. Si estaba en mi cuarto y él llegaba, abría mi puerta de golpe, esperando descubrirme en algo malo. Todo era tan raro… mamá ya no estaba cómoda con él.

En mi familia siempre se han celebrado los 15 años de una mujer… Es raro, porque todos celebran sus 16, pero no en mi familia. Mi abuela dice que esa es la edad para que las chicas puedan tener novio… ¡Ja! Seguro que por cumplir años alguien iba a reparar en mí.

Pero no iba a discutir con mamá y sus tradiciones. Mi cumpleaños nº 15 cayó un día miércoles, pero mi fiesta sería el sábado. Mamá había trabajado muy duro y hasta turnos extras para pagar esa tonta fiesta, así que ese día no estaba con nosotros. Cuando regresé de la escuela él ya estaba en casa, su auto estaba estacionado ocupando los dos espacios en el frontis de la casa… Eso era raro, porque él odiaba cuando mamá lo hacía. Entré con el corazón apretado, presintiendo que algo estaba mal…"

"¿Te hablé alguna vez de Bonnie?" Flynn niega con la cabeza. "No, claro que no, no he vuelto a pensar en ese día. Bonnie era un hermoso conejo blanco que mamá me había comprado como mascota. No tenía un especial amor por él… Era un conejo, jamás respondió a su nombre, no jugaba conmigo, pero yo me ocupaba de él todos los días, le daba comida y lo sacaba de su jaula, que ya se había hecho pequeña como para que se ejercitara. Su pelaje era suave y yo adoraba acariciarlo".

"Bueno, el esposo número tres estaba sentado frente al televisor apagado y sobre la mesa de centro había una hermosa caja blanca con un lazo azul. Me vio entrar y me indicó con un movimiento que me sentara. Luego me dijo: 'Ana, querida, te tengo un regalo, un regalo por tu cumpleaños. ¿Sabes que al cumplir 15 ya no serás una niña, no? Así que deberías ir dejando de lado esas cosas. Toma la caja y ábrela mal agradecida', me gritó. Yo, temblando, cogí el paquete y deshice el moño azul. Dentro había un cuchillo carnicero. Entré en pánico y me paralicé, pero alcancé a balbucear un 'Gracias'. Él se rió a carcajadas y me dijo: '¡No me agradezcas aun! Con ese cuchillo vamos a cocinar juntos tu cena de cumpleaños' Se levantó y me tomó por los brazos, acercando su cuerpo al mío, que temblaba. 'Vamos a preparar una deliciosa comida y tú la disfrutarás o le haremos lo mismo a tu mamá'. Yo no entendía a qué se refería… Me llevó a la cocina y me sentó en una silla. Luego salió al patio trasero y volvió con Bonnie en sus brazos… '¿Has comido conejo, Anastasia?' Solo entonces entendí lo que me había dicho, me paré, pero él me volvió a sentar y me dijo: 'te quedas quieta o te amarro, perra'. Después tomó un bate de béisbol y golpeó a Bonnie en la cabeza hasta que lo mató. Descueró al conejo con el cuchillo que estaba en la caja… mi regalo de cumpleaños. Durante todo el proceso me obligó a mirar, repitiéndome que si no lo disfrutaba de verdad, se lo haría a mi mamá. El terror me inundó, mamá era lo único realmente incondicional que tenía en mi vida. ¡Pero yo era apenas una niña, por Dios! Cuando llegó mamá, yo tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Mamá se disculpó mil veces por no estar conmigo ese día. Él sirvió la cena, Bonnie, mi Bonnie…"

Siento cómo las lágrimas corren por mis mejillas y veo la temblorosa mano de Flynn acercándome pañuelos para que seque mis lágrimas, pero no dice nada. Continúo: "Decirte que no tenía hambre no es necesario. Cuando mamá vio un delicioso conejo sobre la mesa, abrió sus ojos con horror y comprendió todo: mi pena, mi angustia. La vi tomar aire para hablar, pero le supliqué con los ojos que no. Creo que mi cara de pánico logró transmitir lo que sentía y mamá se limitó a sonreir y decir: 'Oh Querido, qué deliciosa cena has preparado para mi Anastasia, muchas gracias' y comimos en silencio. Mamá y él se quedaron hasta tarde en el salón. A media noche ella entró a mi cuarto, asegurándome que él estaba borracho y que no despertaría… Me obligó a contarle todo".

"Los siguientes días estuvieron cargados de miedo, mamá me hizo irme del colegio a su trabajo y esperarla ahí, para llegar juntas a casa. Él sospechó, pero no dijo nada… el sábado antes de mi fiesta mamá me dejó sola con él… Ahora sé que fui el señuelo de la trampa. Mientras me vestía él entró a mi cuarto con el cuchillo de mi cumpleaños. Mi cuerpo se paralizó por completo, él se acercó a mí y me dijo: '¡Te dije que no abrieras la boca, perra, ahora tendremos que descuerar a mami y comérnosla! ¿O quieres que lo haga contigo primero?' Se acercó más a mí y me tomó del pelo, deslizando el cuchillo por él, lo cortó. Yo dejé escapar un quejido y en ese instante, entró mamá con la policía. Luego todo fue muy rápido, lo desarmaron y se lo llevaron, mamá me abrazó y me pidió perdón. Yo lloré, de alivio, de miedo. Luego me vistió y me acomodó lo que me había quedado de cabello para ir a mi fiesta… 'El show debe continuar' me dijo, sonrió y salimos de mi habitación".

Flynn sigue sentado cerca de mí. Su brazo me envuelve, protectoramente. Sé que no pretende nada malo, solo me contiene, animándome a que siga, pero no quiero hablar. Después de un silencio reconfortante, Flynn se decide a hablar: "Ana, por qué no has hablado de esto con nadie?" Yo respondo: "Supongo que siempre me sentí responsable por lo que pasó, culpable. ¡No me mires así John! Sacar a la luz esto y lo de mi padre me ha ayudado a desprenderme de mis cargas. Hablar de esto hoy, contigo, ha hecho que me sienta un poco más liviana. ¿Te imaginas la tétrica imagen de una chica alta y flaca, vestida con un ridículo vestido rosa y con el pelo destruido? Probablemente mi familia pensó que en un ataque de rebeldía había atentado contra mi imagen, así que su recepción no fue todo lo calurosa que yo necesitaba. Solo mamá me contuvo, pero yo nunca he sabido mentir bien y esa fiesta fue una tortura."

John está en silencio, sopesando mis palabras, me mira con cariño y me dice: "Ana, querida, cuando empezamos estas sesiones te dije que merecías aprender a quererte y confiar en ti. Hoy creo que en tu vida te han dañado mucho y que hasta podrías haber enloquecido en el proceso. A la luz de esto, una baja autoestima es una pequeñez. Sin embargo, sigo queriendo que veas la hermosa mujer que eres. Probablemente ese hombre te culpó por sus sentimientos e intentó lidiar con ellos haciéndote sufrir. Era un hombre atormentado que te aterrorizó. Estoy seguro que por mucho tiempo sentiste temor, quizás por eso mismo no entablabas relaciones amorosas, hasta que conociste a Christian. Ana, creo que deberías contarle esto que me has dicho. Le ayudará a entender algunas cosas, tal como a nosotros nos ha ayudado. ¿No crees? Hemos terminado por hoy. Adiós Ana."

Afuera está Christian, esperándome. "¡Dios, Flynn, cuándo me devolverás a mi mujer con una sonrisa en el rostro y no con los ojos hinchados de tanto llorar!" Se oye enojado de verdad. "Las personas reaccionan de formas muy distintas al recordar, Señor Grey." Le contesta Flynn sin inmutarse por el claro enojo de mi novio.

Como ya es costumbre, Christian me abraza por la cintura y me acerca a él, mientras me conduce por el ascensor. Abajo, Taylor nos espera. "¿Estás bien, Ana?" Sus ojos están realmente preocupados, confundidos. Sonrío. "Vamos a casa, hay algo que quiero contarte".

Christian escucha con atención mi historia, veo cómo sus ojos van cambiando, pasando por el asombro, el miedo, la ira. Es esa mirada peligrosa, llena de furia la que prevalece en su mirada. Finalmente me lanza: "Su nombre, quiero su nombre, Ana, lo arruinaré." Y sé que así será.