Hola! Lo prometido es deuda y este es el penúltimo capítulo de este fic. Ya tengo casi terminado el último que lo subiré mañana o pasado quizás, pero no estoy segura. Además, al final sí que habrá epílogo, pero lo subiré junto con el último capítulo. Disfrutad!
—¡No! —exclamó ella—. ¡Para!
—¿Qué? ¿Por qué? —el chico miró a todas partes confundido—. ¿Qué pasa?
Noel apartó las manos de su cuerpo a toda prisa y las puso delante de su pecho como si quisiese que ella viese en todo momento dónde estaban. Sin embargo, Emily permaneció un poco más encima de él. No quería apartarse del todo, pero comenzaba a agobiarse y un apretado nudo se formó en su garganta. Tuvo que coger y soltar aire profundamente un par de veces para tranquilizarse y poder, en cierta manera, contestar a sus preguntas.
—Yo… No quiero ser Alison —no logró explicarse muy bien.
—¿Qué?—el chico frunció el ceño levemente e hizo una mueca de confusión—. ¿Qué significa eso?
Noel estaba realmente confundido, pero Emily sabía perfectamente a lo que se refería. Ella no era como Alison, que solo quería ser adorada. Quería ser algo más. Quería ser una persona especial para alguien realmente especial para ella. No pretendía que todos la adoraran porque era… mala con los que no lo hacían. Tan solo quería una vida tranquila con su familia y sus amigas, quizás con Noel, y sin complicarse demasiado. Jamás había necesitado llamar la atención para sentirse bien. De hecho, cuando ganaba las competiciones de natación y todo el mundo la aclamaba, ella sentía vergüenza. Aunque poco a poco se iba acostumbrando, pero seguía queriendo ser una chica normal que nadaba bien. Solo competía por ella, no para que la quisiesen. Entonces, ¿por qué se sentía así de repente? Como si poco a poco se estuviese convirtiéndose en una nueva Alison que deseaba que Noel la mirase de esa forma.
—¿Estás bien? —le preguntó el chico con cara de preocupación—. ¿Necesitas algo?
—No lo sé —ella se quitó de encima y se sentó junto a él—. He tenido una sensación rara.
—¿Cómo rara? —Noel le dio su camisa—. Anda, ponte esto o te va a dar frío.
—Gracias.
Emily le hizo caso y se la puso mientras buscaba las palabras para explicárselo. Ni siquiera ella llegaba a comprenderlo del todo ni cómo podría evitarlo. Era evidente que Noel la deseaba hasta tal punto que podría llegar a adorarla de aquella forma en que Alison había mostrado tantas veces. Aquella única y especial forma en que Emily la había adorado. Él, por su parte, la ayudó pasando su mano izquierda por los hombros de ella y atrayéndola hacia su pecho suavemente.
—No sé cómo explicarlo —negó ella suspirando.
Noel, intranquilo, pasó a acariciarle la rodilla sin quitarle la vista de encima cuando ella se apartó un poco para echarse hacia atrás en el sofá. No entendía qué le estaba pasando a su novia. Emily se estaba comportando de una forma un tanto extraña y poco usual. ¿Por qué de repente? Él juraría que estaba todo arreglado, pero… quizás no. Simplemente, comenzó a sentir que todo era su culpa, que él la había hecho tener aquella rara sensación que la enloquecía. ¿Sería porque no confiaba en él del todo? Había sido totalmente sincero con ella cuando le había contado todo lo de –A. Sin embargo, a veces, la honestidad es la peor solución. Probablemente, ella nunca tuvo la necesidad de saberlo, pero tenía que decírselo él mismo antes de que se lo dijese alguien… Alison, por ejemplo. No le había mentido, solo se lo había ocultado hasta ese momento porque no podía romperle el corazón. Tampoco quería tener que recoger los pequeños pedazos en los que se rompería el suyo propio si ella lo rechazaba, si se alejaba de él.
—Pero… —comenzó Noel sin saber muy bien qué preguntar—. ¿Qué es eso de Alison?
—No sé cómo explicártelo, ya te lo he dicho —Emily se llevó las manos a la cabeza para después pasárselas por el pelo—. Es una sensación rara que he tenido mientras… me mirabas. No sé.
El chico dejó de mirarla unos segundos. Lo último que quería era agobiarla. Claramente, a la chica le pasaba algo que ni ella misma tenía claro. Suspiró profundamente sin dejar de acariciar su pierna. Sentía una fuerte necesidad de protegerla, pero no era capaz de evaporar los problemas que tenía. No estaba seguro ni poder dominar su propia vida y, mucho menos, la de otra persona. Con la certeza de ser inútil ante tal situación, dirigió la vista hacia la mesa donde ella había puesto su camiseta y la cogió con la intención de marcharse pues pensaba que Emily prefería estar sola en ese momento. Pero entonces se dio cuenta de lo que le pasaba.
—Ahora lo entiendo —dijo—. Alison te ha escrito antes de que yo viniese.
—¿Qué? —ahora ella era la confusa.
—Eso —él señaló el papel encima de la mesa—. No quería fisgar, pero estaba debajo de mi camiseta y lo he visto sin querer.
—¿Alison?
—Sí, es su letra. Esa forma de escribir la A mayúscula no se me va a olvidar en la vida.
—Alison —repitió Emily.
—No pasa nada. Supongo que me iré a casa. Ya me llamas si eso.
Noel se levantó, pero Emily lo agarró del brazo repitiendo el nombre de la rubia. El chico no se había dado cuenta, pero el papel que había encontrado no era otro que la nota de –A que Emily había recibido horas antes. Tan solo cuando observó con más detalle el papel que la morena miraba atónita, lo entendió. –A era quien lo empezó todo. Alison DiLaurentis.
¿Qué os ha parecido? Un review no os quita tanto tiempo y se agradecen. Nos leemos pronto.
