Este capítulo costo mucho y no me acaba convenciendo. Los situó: sucede en las vacaciones antes de entrar a segundo año cuando Dobby impide que Harry reciba su correspondencia. Espero que les guste.
Cartas
A Ron no le gustaba escribir. El contacto de la pluma con sus dedos para sostenerla era molesto después de un rato y siempre acaba doliéndole la mano por ello. Todo el que lo conociera o tratara un poco podía dar constancia de que siempre se quejaba debido a eso y Ron sabia que quizás era una de las razones por las que no le gustaban mucho las tareas. Honestamente no le importaba; estaba convencido de que ni aunque tuviera una vuela pluma la usaría, simplemente escribir no era para él.
Salvo en contadas ocasiones como esta.
La Sra. Weasley miro preocupada a su esposo cuando el segundo día de vacaciones, Ron no se presento puntualmente a desayunar y Ginny le informo que estaba escribiendo. Esa ligera preocupación sin embargo, fue remplazada por un sentimiento de orgullo hacia su pequeño hijo cuando supuso a quien se debía tamaño sacrificio.
Harry Potter debía de ser muy bien amigo para que su hijo tuviera tanta prisa.
Ron ya empezaba a sentir esa molesta sensación en los dedos con los que sostenía la pluma cuando se propuso dejarla unos minutos. Miro por la ventana y el cielo tan azul lo hizo querer olvidarse de esa tortura para salir a volar con los gemelos y demostrarles que ya no podían tirarlo de la escoba. Quizás después de volar, se animaría a jugar un ajedrez con Percy como su hermano le había estado insistiendo y si tenia suerte, su mamá les haría galletas para comer mientras jugaban. La sola idea lo estaba poniendo de tan buen humor que pensó que después incluso podría seguir respondiendo a Ginny todas sus preguntas sobre Hogwarts; eso, claro, si su hermanita tenía alguna otra pregunta que no tuviera que ver con Harry Potter.
El estomago le dio un vuelco porque al recordar a Harry Potter tuvo que recordar a su amigo Harry.
-demonios-mascullo por lo bajo y enojado nuevamente consigo mismo se apresuro a terminar la carta olvidada. Sabia, por lo que Harry le había contado, que sus tíos no eran precisamente encantadores con él y se había propuesto invitar a su amigo a la Madriguera para proporcionarle unas vacaciones más agradables. Estaba seguro de que tener a Harry además, sería divertido para sí mismo porque no sabia por que pero se divertía bastante cuando estaban juntos; más de lo que se divertía con los gemelos (que siempre acababan metiéndose con él), más que con Ginny (que siempre acababa aliándose con los gemelos o queriendo hacer cosas de chicas), más que con Percy (que era un total aburrido) y más que con…
Ron mascullo una palabrota cuando recordó que le faltaba otra carta además de la que estaba terminando.
A Hermione le gustaba estar en casa. Le gustaba disfrutar de pláticas profundas con sus padres, poder saborear los postres sin azúcar que su madre le daba en cada comida o sentarse cerca de su padre los dos en silencio, leyendo distintas cosas. Había extrañado mucho estar en su propio hogar, en su ordenada habitación libre de compañeras descuidadas. Incluso le gustaba poder disfrutar de tiempo consigo misma porque siempre le gustaba estar sola.
O al menos, le gustaba.
Los Señores Granger no pudieron evitar notar que su pequeña hija había regresado ligeramente cambiada del colegio. Hablaba mucho más y, a veces, le era difícil permanecer callada si alguien más no estaba hablando. No había dejado de ser sumamente inteligente, pues de hecho parecía saber más, pero ahora su rostro sonreía de una manera distinta a como lo hacía antes.
Quizás se debiera a los dos niños que no dejaba de nombrar en todo el día.
Hermione ya estaba buscando algo en su cuarto que pudiera hacer ruido mientras ella leía porque no podía concentrarse. Después de meses de convivencia con Harry que no dejaba de cuchichear y Ron que no dejaba de molestar, era difícil acostumbrarse al silencio absoluto. Busco debajo de la cama aunque sabia que no había nada, busco en cada cajón de su cómoda e incluso en su baúl del colegio pero no pudo encontrar algo que le sirviera.
Y solo detuvo su búsqueda cuando pensó que quizás el problema era que no estaban Harry y Ron para hacerla reír, interrumpirla o acompañarla.
-Merlín-susurro cuando se dio cuenta de que la falta de ruido no era precisamente lo que le molestaba sino el hecho de que Harry estaba probablemente pasándola mal con ese tío suyo que lo había ido a recoger de mala gana en la estación y ella no podía hacer nada. Ni escribirle una carta porque no tenía lechuza propia como Harry ni una familiar como…
El nombre de Ron salió de sus labios cuando vio la lechuza que llegaba por su ventana y le dejaba en las manos un sobre con una letra descuidada.
A Ron no le extraño que Errol tardara más de lo esperado. Sabía que era viejo y necesitaba descansar después de entregar una carta; incluso le había aconsejado que le llevara primero la carta a Harry para que pudiera descansar en casa de Hermione tranquilamente, sin causar problemas. Y aunque no sabía si la lechuza había entendido, al día siguiente cuando despertó y la vio desmayada en su escritorio junto a una carta, supo que le había hecho caso: era una carta de Hermione.
Quiso pensar que le hubiera dado más gusto que fuera de Harry pero no pudo evitar sentirse contento.
A Hermione la hacia sentir feliz que Ron cumpliera su palabra. Había pensado que si uno de los dos le escribía seria Harry y había dudado de que Ron la invitara a su casa. Pero no solo lo había hecho sino que mientras Harry contestaba, ellos intercambiaban amistosa correspondencia.
Los Weasley se sorprendían de ver al pobre Errol viajar sin descanso no con una sino con dos cartas. No veían a la lechuza llegar por lo que no notaban que solo tenía una respuesta.
Los gemelos contenían sus ganas de molestar desde que Percy supuso en voz alta para quien seria la otra carta.
Los Granger veían a su hija atendiendo a una pobre lechuza todos los días y no sabían que era más extraño: que la lechuza le llevara cartas, que ella mandara cartas con la lechuza o que la lechuza volara tanto en la noche como en la luz del día.
Ron no sabia como pero las tres primeras cartas habían sido incluso graciosas. Hermione tampoco sabia como pero las tres primeras cartas apenas y mencionaban a Harry y eso no era problema.
Hasta que en la cuarta, Ron empezó a preocuparse de que Harry no respondiera y se lo dijo a Hermione. La chica se preocupo tanto que pidió permiso a Ron para que Errol llevara también una carta de ella.
El pobre Errol entonces tenía un trayecto más complicado para su pobre memoria: de casa de Ron a casa de Harry, de casa de Harry a casa de Hermione, de casa de Hermione a casa de Harry, de casa de Harry a casa de Ron.
Y el círculo se repitió muchas veces. Hasta que Ron y Hermione compartieron su preocupación en tantos pergaminos que Errol tuvo que descansar un par de días, los Granger se atrevieron a cuestionar a su hija y la Sra. Weasley no pudo contener más la burla de los gemelos.
Pero después de poco más de dos semanas, Ron estaba tan preocupado que cuando Fred y George lo molestaron y vieron que no se ponía rojo de las orejas, captaron que realmente había algo grave con su hermano.
Y decidieron ayudarlo.
La última carta que Ron envío no fue la más larga: el primer párrafo lo dedico a bromear y a decir que sentía que ella no pudiera visitar su casa pero que esperaba que pudieran verse pronto; en el segundo Ron le informo a Hermione que iría esa misma noche a ver a Harry avisándole que seria un rescate con los gemelos.
Hermione no pudo dormir esa noche ni el resto de la semana imaginándose como había ido todo; Ron no pudo tranquilizarla porque Errol decidió enfermarse estando en casa de ella.
Cuando llego la última respuesta de Hermione, Harry ya estaba en la Madriguera y llevaba casi una semana. Ron ya había sido castigado con los gemelos.
Y ambas familias habían notado que sus respectivos hijos tenían lazos más fuertes de lo que ellos mismos sabían.
¿Me entendieron o no? Si no, se los explico, ustedes dicen. Gracias por leer.
