A medianoche
Robar el coche de su padre no había sido demasiado problema, Después de todo, solo tuvo que seguir a los gemelos y prometer que les devolvería el favor cuando ellos necesitaran algo. Ron pensaba que todo valdría la pena: robar el coche de su padre, deberle un favor a los gemelos, soportar las reprimendas de su madre; todo valdría la pena si comprobaba que Harry estaba bien y lo traía a su casa. A salvo de los dementes muggles con los que vivía. La noche que eligieron para rescatar a Harry el cielo estaba despejado: era una noche bonita. A pesar de eso, Ron no pudo evitar sentirse inquieto por lo que estaba a punto de hacer. Hasta que conociera a Harry, jamás había saltado tantas veces tantas reglas.
Y no es que se quejara pero tenia que admitir que era un poco extraño.
A varias millas de distancia de sus amigos, Hermione se sentía inquieta. La carta de Ron reposaba sobre su mesita de noche y junto, Errol descansaba del largo viaje. Seguramente no podría volar en varios días y aunque la pobre lechuza le preocupaba, en ese momento su cabeza estaba en otra cosa. Ron iba a rescatar a Harry y seguramente ambos se meterían en problemas. Para colmo, iría con los gemelos y ella no quería ni pensar que resultaría de esa mezcla explosiva. Había incluso pensado que fueran antes por ella, para que así al menos ella pudiera vigilarlos en el rescate.
Pero esa idea había sido desechada cuando la parte racional de su cerebro se había reído a carcajadas.
Cuando Ron se asomo por la ventana de Harry y sus manos se posaron sobre los fríos barrotes el poco miedo y duda que le quedaban acabaron de disolverse. La preocupación por su amigo opaco cualquier otro sentimiento. Cuando lo ayudo a subir y escaparon de su tío muggle, no le importo que estuviera amaneciendo a pesar de que eso seguro significaría problemas con su madre. Lo único que le importo fue sonreírle a Harry y hacerlo sentir cómodo mientras observaba que parecía estar relativamente bien.
Estaba tan ocupado hablando con su amigo que ni siquiera noto la mirada de orgullo de sus hermanos ni que Harry parecía querer saltar de contento.
Hermione jamás había sido devota de desvelarse pero esa noche no pudo dormir. Solo pensaba en como estaría Harry intentando escapar de sus tíos desconsiderados y como estaría Ron si lo descubría su madre rompiendo todas sus reglas para ayudar a su amigo. Estaba tan preocupada que vio el amanecer sin darse cuenta, sin estar dormida ni despierta; sin cerrar los ojos, sin dejar de pensar en sus dos amigos y los problemas en los que se estaban metiendo sin ella.
No es que quisiera estar en problemas pero hubiera querido acompañarlos para sentirse más tranquila.
Cuando Ron vio a su madre en la entrada de la Madriguera supo que todo había acabado. La reprimenda fue tal y como la esperaba: muchos gritos, suficientes reclamos. Sin embargo, estaba tan feliz de que Harry al fin estuviera con ellos que no puso mucha atención a lo que su madre le dijo. Disfruto el desayuno como un zombie y no precisamente porque no había dormido sino porque estaba pensando en cuando Errol regresaría.
Estaba tan ensimismado pensando en que le diría a Hermione que Harry estaba bien que ni siquiera noto que el castigo que le puso su madre no coincidía con la gravedad de su "Travesura".
