Hola! Aquí está el último capítulo como prometí y a tiempo. Se acaba ya este fic que me ha costado un tiempo terminar, pero que al final lo he hecho por los que me lo habéis pedido. Como dije, este es el final que se me ocurrió desde el principio. Disfrutad!
—¡Claro que sí! Tenía que ser ella. Siempre intentando llamar la atención.
Emily estaba que se subía por las paredes del enfado. Noel no paraba de mirar la nota. Por tanto tiempo había ayudado a Alison con su juego… La morena no paraba de insultar a la rubia mientras el chico solo podía pensar en todo lo que le había hecho hacer sin saberlo. No podía imaginar cómo alguien era capaz de hacer eso, de hacerse eso a sí misma. Es decir, la propia Alison lo había enviado a espiarla… ¡A sí misma! Le parecía una locura. ¿Y a quién no?
—Esto no se va a quedar así —exclamó Emily—. Estoy harta. No va a controlar mi vida nunca más. Voy a hablar con ella ahora mismo.
—Espera, ¿por qué no aprovechamos la ventaja? —comentó Noel pensativo.
—¿Qué ventaja?
—Alison no sabe que lo sabemos. Probablemente se piensa que no la vamos a pillar en la vida, pero si la pillamos… Se le quitarán las ganas de ser –A.
—Tienes razón, pero ¿cómo lo hacemos?
—¿Te apetece un trío?
—¿Qué?
Noel le contó su improvisado plan a Emily. A ella no se le hubiese ocurrido nada mejor para hacer a la misma Alison confesar, pero no podían hacerlo solos. La morena llamó a sus amigas para que viniesen a su casa y así contarles el brillante plan. Ellas acudieron y, al decirles que Alison era –A, se apuntaron al plan sin importar qué hubiese que hacer.
—¿Alison quiere a Noel? Se lo vamos a dar —Emily rió siniestramente—. Pero no como ella quiere.
Necesitaban prepararlo todo antes de llamar a la víctima de su trampa. Por supuesto, las demás debían irse por si Alison las había estado espiando. Así lo hicieron y, sin duda, la rubia se lo había tragado. Apareció tan solo un minuto después de que Emily la llamase.
—¿Te has deshecho ya de ellas? —preguntó Noel lo suficientemente alto como para que la rubia lo oyese desde la puerta—. No me puedo creer que pensasen que era todo una farsa para que estuvieses con una tía sin que tu madre lo supiese.
—Sí, tranquilo —dijo Emily abriendo la puerta—. Y he llamado a alguien que te hará ilusión ver. Pasa.
La morena sonrió malévolamente cuando la rubia comenzó a recorrer el pasillo de entrada. No podía contener la maldad que se había desatado en ella, la que Alison hacía sacar de lo más profundo de su ser. Noel apareció en el pasillo con una sonrisa encantadora, como siempre, haciendo que se replantease lo que iban a hacer. Sin embargo, ya no había marcha atrás.
—¡Alison! —exclamó Noel aparentando alegrarse de verla y abriendo los brazos para abrazarla—. Por fin alguien que me entiende.
—¿Qué? —la rubia parecía confusa.
—Nada, nada. Han estado aquí tus otras amigas —el chico hizo un gesto de desagrado—. No se creen que lo mío con Emily es verdad.
—¿Es verdad? —dudó ella.
—Claro.
—Noel, se te olvida lo importante —carraspeó la Emily.
—Cierto, cierto —asintió él—. Emily te ha llamado porque… Bueno, porque queríamos terminar algo que empezamos en mi casa. ¿Te acuerdas? Tú, Emily y yo.
Por su cara, la pareja se dio cuenta de que Alison se hacía una idea. La rubia miraba a Noel, delante de ella, y a Emily, a su espalda, sucesivamente algo incrédula. No estaba muy convencida de si aquello iba en serio o era una broma. Sin embargo, cayó en la trampa como una mosca en la tela de una araña hambrienta. No tendría escapatoria por mucho que se removiese contra los finos hilos de seda que habían tejido a su alrededor.
—¿Estáis seguros? —dudó Alison.
—Sí, lo hemos estado pensando mucho —le aseguró Emily—. No es una decisión que se deba tomar a la ligera ¿no?
—No —repitió la rubia.
—Emily, ¿vamos a tu habitación? —preguntó Noel ansioso.
La morena asintió rápidamente y se dirigieron escaleras arriba. Era el lugar perfecto para su plan y todo estaba preparado de esa forma. Solo tenían que colocarse en cualquier parte y las demás harían el resto. La chica cerró la puerta aunque no hiciese falta y se giró para encontrarse a Alison devorándole la cara a Noel. Podría jurar que la lengua de la rubia llegaba hasta la laringe del chico. La morena se mordió el interior de la mejilla y se armó de valor para separarlos y juntarse ella con Alison mientras Noel se deshacía de su camiseta. No era la primera vez que besaba a la rubia, pero sí la primera que lo hacía así. Rápidamente, tiró del vestido de Alison hacia arriba sintiendo como las manos de su novio recorrían su espalda y los labios acariciaban su cuello lentamente.
A la misma vez que el vestido caía al suelo, su dueña caía sobre la cama de Emily con esta ligeramente encima. Sin embargo, Noel decidió que había sido suficiente y apartó a la morena hacia un lado para ponerse sobre ella. Era el momento de la segunda parte de su venganza. Por supuesto, la primera parte había empezado desde el mismo momento en que Emily cerró la puerta, pues aquella había sido la señal acordada. Noel comenzó a besar a Emily olvidando a Alison y haciendo que esta pasase al papel de espectadora. La rubia comenzaba a ponerse cada vez un poco más roja por los celos y no paraba de apretar los dientes. Ella también quería, pero los otros dos no la iban a dejar. Sin embargo, todo acabó pronto cuando Alison escuchó el sonido de su móvil. Eran tonos cortos, pero repetidos, así que se extrañó y se levantó de la cama para cogerlo. Noel, quedando de espaldas a ella, miraba a Emily intentando aguantar la risa.
—¡No puede ser! —exclamó la rubia.
—¿Qué pasa? —pregunto Emily apartando a Noel para sentarse en el borde.
—Es imposible —dijo.
—¿El qué? —dudó Noel.
—Esto —Alison fue a enseñarles el móvil.
Tenía varios mensajes de –A, la mayoría imágenes de ella semidesnuda observando cómo Emily y Noel se liaban. Estaba claro que a ella le parecía imposible. ¿Cómo se iba a mandar esos mensajes si tenía las manos ocupadas en otros asuntos? La rubia se sentó en el filo y observó los mensajes hasta que llegó uno nuevo. Era un vídeo de ella mirando a la pareja claramente inquieta y desesperada. Bajo el vídeo, solo una palabra y una letra:
"¿Celosa? –A."
—¿Qué es esto? —Alison estaba muy confusa—. Esto no puede ser.
—Alison, -A está en todas partes —Emily intentaba parecer tan afectada como ella—. Debimos haberlo sabido.
—No, pero esto no es posible.
—Llevamos recibiéndolos mucho tiempo. ¿Tú no?
—Hace algún tiempo que no —respondió ella.
—Puede que –A haya visto la oportunidad de pillaros a las dos a la vez —comentó Noel.
—Pero tú estás aquí.
—¿Qué tiene eso que ver? —dudó el chico.
—Que tú eres –A.
—Ya no —dijo Emily inocentemente.
—Espera… ¿Cómo sabes tú eso? —inquirió él—. Solo se lo he contado a una persona y esa no eres tú.
—Porque… —Alison intentó inventar una excusa, pero no puedo—. Porque yo te contraté para hacerlo.
—¿Que tú qué? —Noel se puso de pie aparentando indignación.
—Sí, yo soy –A y, por eso, esto es imposible.
—¿Qué tú eres –A? —Emily imitó a su novio—. Alison…
—Yo… Lo hice para separaros. ¡No soporto veros juntos!
—Sabía que querías a Noel, pero no te creía capaz de llegar a tanto.
—No, Emily, no lo entiendes. Si hubiese querido a Noel, no lo hubiese contratado como –A para ayudarme. Si él era –A, tú lo odiarías y…
—Y tú la consolarías hasta que se enamorase de ti —Noel encajó todas las piezas—. No podías soportar que, después de todo, a Emily le gustase yo, un chico. Yo la estaba separando de ti cada vez más. Estás enamorada de ella.
—No os preocupéis, os dejaré en paz.
Alison suspiró recogiendo su vestido del suelo para ponérselo. La chica salió de la habitación mientras los dos se miraban. Emily no se podía creer que fuese ella la que le gustase a Alison. Había jugado con ella tanto tiempo y, al final, resultó no ser un juego… Pero todo lo de –A para apartarla de Noel, era demasiado hasta para Alison. Quizás el amor la hizo desesperarse y hacer todas esas cosas.
La rubia salió de la casa con las lágrimas rodando por sus mejillas. Sin embargo, se las secó rápido cuando vio a Hanna y Spencer apoyadas en el árbol de la entrada de la casa de Emily con una sonrisa malvada. Alison se dio cuenta de que ellas habían ayudado y no eran las únicas. Hanna señaló hacia arriba y vio a Aria subida al árbol saludando con su cámara de fotos. Al final, -A había sido engañada por el objeto de sus burlas. Tranquilamente, y siempre mirando hacia el suelo, entró en su casa y desapareció de la vista de las chicas.
—Supongo que –A acaba de morir —rió Spencer.
—Junto con su cruel corazón —añadió Hanna.
—Hanna… No seas tan mala —comentó Aria bajando del árbol—. Lo estará pasando mal. Imagínate que Caleb te deja a ti por un tío.
—Sí, por Toby —se rió ella.
Las tres rieron mientras Noel envolvía a Emily con sus brazos pletórico de felicidad y –A lloraba desconsolada en un rincón de su habitación. Todo había acabado bien, pero no para todos.
¿Qué os ha parecido? Sé que, a lo mejor, no es el mejor final o el que esperabais, pero es el que yo tenía en mente. Sin embargo, he escrito un epílogo cortito porque tampoco me gustó demasiado cómo quedó este final. Lo subo en unos minutos.
