NdA: Estimados lectores: Desde ya quiero agradecerles por sus comentarios y lecturas. Esta historia estaba pensada con 10 capítulos, pero, debido a la buena recepción que ha tenido, es probable que dure un poco más. Siéntanse libres de sugerir ideas para la historia y seguir opinando.

El anónimo

El color se me va de las mejillas, mis piernas flaquean y me da vueltas la cabeza, me voy a desmayar. Christian me toma en sus brazos y le grita algo a la señora Jones. Me pone sobre el sofá y acerca algo a mi nariz que me hace reaccionar. "Ana, perdóname, no debí haberte dicho las cosas así. ¿Estás bien?" dice.

Me repongo un poco y me fijo en toda la gente que ha entrado al estudio. La señora Jones está descompuesta y Taylor da instrucciones a la nueva seguridad. Me siento: "Ya estoy bien, gracias. Solo fue la impresión. Gracias… ¿Qué… qué ha pasado? ¿Cuándo ha llegado esto? ¿Le has dicho a la policía?". Christian pone un dedo en mis labios. "Calma, te lo diré todo, sin prisa".

Al parecer la señora Jones estaba haciendo la cena cuando llegó un mensajero con una nota. Ella la recibió y se la llevó a Christian, pues venía a su nombre. Él, al recibirla, encontró algo y le preguntó quién la había traído, porque era claro que no era el correo convencional, pero ella no supo qué responder. La voz de Christian suena realmente preocupada, mientras me cuenta, paso a paso, todo lo ocurrido. Al abrirla, venía una carta, impresa a computador, el texto decía:

"Las PERRAS nacieron para satisfacer las necesidades de los machos. Cuando una PERRA no cumple hay que matarla y tú tienes una PERRA frígida"

Christian me mira y me dice: "¿Sabes quién podría haber escrito esta nota?". Solo hay un nombre que se me viene a la mente… Jack Hyde, mi ex jefe acosador, a quien rechacé y que terminó fuera de la compañía y sangrando… el solo recuerdo de ese día me revuelve el estómago. Contesto: "Parece obvio que el autor podría ser Hyde". Él me responde: "Sí, ya lo hemos pensado y estamos investigando esa posibilidad, aunque parece que sería demasiado obvio, ¿no? Pero no te preocupes, nena, lo resolveremos".

Por supuesto que Christian no quiere avisarle a la policía, esa no es la forma "Grey" de hacer las cosas, y yo sigo teniendo ese pensamiento provinciano de creer que la policía puede arreglarlo todo. Si hay algo que he aprendido en estas semanas es que el dinero puede mucho más.

Observo a mi novio moverse con gracia por el estudio, tan resuelto, dando instrucciones a todos, hasta que nos dejan solos. ¿De qué iba mi sesión con Flynn? Ah sí… no ser suficiente para él. Además soy un imán para los problemas.

Christian se acerca a mí y acaricia mi cabello, yo acomodo mi cabeza a su mano y beso su palma. "Qué piensas, Ana? Todo va a estar bien", dice. No quiero hablar, sé que terminará mal, pero él insiste: "No es justo, Ana, yo siempre…". Le hago una seña para que se calle. Si me quieren matar, quizás es mejor que se aleje de mí… soy un peligro para él, no es justo: "Pienso que has hecho un pésimo negocio conmigo. No solo soy incapaz de darte lo que quieres, si no que, además, atraigo peligros sobre ti y tu familia. Christian, deberías dejarme".

Lo he tomado por sorpresa, no me dice nada. Se sienta junto a mí, muy serio y toma mis manos frías entre las suyas. Como ya es usual en él, se lleva uno a uno mis nudillos a sus labios y los besa, me mira y sonríe. Se ve tan encantador, me desarma por completo y mi resolución se desvanece. Entonces él comienza a hablar, "haremos como que no has dicho esa estupidez y al respecto solo diré dos cosas: eres todo lo que necesito y nada me gusta más que protegerte, y esto no se discute… a menos que quieras que te ponga sobre mis rodillas". Bastan solo esas palabras para que mi cuerpo se tense y me abalance sobre él para besarlo, pero Christian me detiene: "Aun no señorita Steele, lo primero es lo primero y no haremos esperar a la señora Jones que ha sufrido lo indecible preparando esta cena. Vamos, a comer, nena."

De mala gana me icorporo y me doy cuenta de que aun estoy un poco débil a causa del desmayo. Chistian lo percibe y me abraza, sosteniéndome junto a él. Salimos del estudio, pero no tengo ni una pisca de hambre. ¿Será Hyde? ¿Qué hice para despertar lo sentimientos de ese hombre? Probablemente no solo fui yo, fueron todas las que estuvieron antes de mí… cerdo, pero, ¿por qué mandarle un anónimo a Christian si quiere dañarme a mí? Gente enferma.

-oOo-

Los días han transcurrido en una tensa calma. Poco le ha faltado a Christian para ponerme un catador de comidas. Se me han restringido las salidas al máximo, parezco una niña castigada, de casa al trabajo y del trabajo a casa. No he podido ver a Flynn y ni hablar de Kate. No sé cuánto tiempo más pueda soportar esto, aunque sé que es por mi seguridad.

Hoy he revisado dos manuscritos, uno es tan malo, que aun no entiendo cómo es que lo tienen como parte de SIP. Estoy entretenida con la lectura y las reuniones, al menos aquí me siento segura, es mi refugio. De pronto me llega un email, que veo en la bandeja de entrada. Levanto los ojos, pero parece spam, su remitente es "Tu Fantasma", lo ignoro hasta que leo el asunto: "De por qué voy a matarte". Doy un salto en mi asiento y lo abro. Doble click.

Para: Anastasia Steele

De: Tu Fantasma

Asunto: De por qué voy a matarte

Morirías por saber quién soy. Pronto podrías sorprenderte. Lindo coche, muy elegante. Lástima que hoy no lo hayas usado… o quizás sea mucho mejor.

Intento comprender las palabras de ese mail. Hace tiempo que no ando en mi coche. Christian me trae al trabajo en el suyo, pero ayer sufrió un desperfecto mecánico y… ¡Mierda! Christian anda en mi coche. Comienzo a marcar su número desde mi BlackBerry, pero caigo a buzón de voz. ¿Dios, qué me dijo que haría hoy? ¡Pero nunca apaga su movil! Piensa Ana piensa. Le escribe a él para amenazarme a mí… ¿Por qué me escribe a mí ahora?

Miro por la ventana de mi oficina, SIP parece una fortaleza, llena de guardias, toda la seguridad conmigo y solo Taylor con él. Una terrible idea se me pasa por la cabeza, ¿y si el blanco del ataque no soy yo? Puede que haya mandado ese anónimo para despistarnos.

Tomo mi bolso y mi celular y salgo disparada fuera de la oficina, Sawyer se levanta de un salto y ve mi cara de pánico. Antes de que pueda hablar, le digo: "Vamos al auto, he recibido otro anónimo, por mail. ¿Dónde está Taylor? Llamo a Christian y caigo a buzón de voz".

Mientras hablo, nos movemos hacia el estacionamiento. Sawyer toma el teléfono y marca a Taylor para asgurarse de que todo está bien, pero él tampoco le contesta. Insiste y revisa el itinerario del día. Luego me dice: "Señorita, el Señor tiene cita con le doctor Flynn al medio día. Quizá por eso no le conteste le teléfono y Taylor no está con él. Fue a solucionar el tema del coche del señor Grey, así que está solo". Mis peores miedos reflotan con esas palabras… han pasado apenas algunas semanas del accidente del Charly Tango. Le ordeno que vayamos a la consulta de Flynn. Es un lugar con poca seguridad y mi Christian anda solo, Dios, que esté bien, que esté bien, que esté bien. Repito como un mantra.

El tráfico de Seattle al medio día suele ser complejo, pero justo hoy está imposible! Vamos avanza! Mis dedos tamborilean y llamo a la consulta de Flynn y a su celular, pero no logro conectar. ¡Qué le pasa hoy a los teléfonos! Nos acercamos al edificio y por fin me contesta la secretaria:

"Hola, soy Anastasia Steele, está el señor Grey ahí?"

"Buenas tardes Señorita Steele, sí, un momento". Gracias a Dios está bien, respiro aliviada. "Disculpe señorita, no alcancé a retenerlo, ya bajó por el ascensor". Le agradezco y corto, al tiempo de doblar y ver la entrada del edificio. Entonces lo veo asomarse por la puerta principal y me bajo corriendo del auto.

Veo salir el coche del subterráneo, traido por un chico, probablemente un valet parking. Me quito los tacones para correr más rápido y grito su nombre, pero él no me escucha y no me ve. Por favor que no se suba. De pronto alza la vista y me ve. Su rostro se alerta y en 5 segundos todo pasa: él le dice al chico del auto que se lo lleve y corre hacia mí, en el momento en que me abraza, el chico da contacto al auto y se escucha un ruido ensordecedor: miramos hacia el auto, pero está en llamas. Sawyer salta y nos protege, pero Christian le pide que vea al chico del auto. Está mal herido, pero vivo. Yo tiemblo como una hoja. Christian toma mi teléfono y hace unas llamadas. En minutos están aquí, la policía, los bomberos, Taylor y… la prensa.

Nos vamos a Escala. Nosotros estamos bien, enteros. Christian me abraza como si me fuera a escapar. Yo estoy fría, aun en Shock… "¿Qué pasó Ana? ¿Por qué viniste?". Le muestro el mensaje y le cuento mi razocinio… ahora bien, yo no esperaba que la amenaza fuera inmediata. Al menos se involucró la policía… y la familia. Somos noticia, por lo que tengo que llamar a mamá y a Ray para decirles que todo está bien, y los Grey vienen en camino.

De pronto sonrío para mí, lo salvé, lo logré. Él me mira algo sorpendido y me pregunta: "¿Y esa sonrisa? Amo verte sonreir, aunque hoy las circunstancias no son las más… mmmm felices". Seria le digo: "Te he perdido dos veces, cuando me fui y cuando se cayó el heicóptero, no me iba a permitir ese sufrimiento otra vez… y lo logré… te salvé". Christian me toma y me sienta en sus piernas, me abraza, hunde su cara en mi cabello y me besa.

Ya en Escala, Taylor ha checkeado todo. Se han pedido las cámaras de seguridad del edificio y de la consulta de Flynn. Se nos viene una ardua tarde de investigaciones. Al poco rato entran Mia, Grace y Kate. Nos abrazan, Grace reprende a Christian por haber descuidado su seguridad. Kate me felicita por mi perspicacia y Mia nos abraza. La señora Jones se ha puesto a cocinar para el regimiento que seremos dentro de poco.

Mientras transcurre el día, me auto felicito y me doy palmaditas en mi hombro, lo salvé, aun no sé de quién, pero lo hice. Lo único que empaña mi alegría es saber que esto no ha terminado. Primero Charly Tango, ahora el automovil, esto se ha puesto feo. La policía dice que la fabricación del dispositivo explosivo era sumamente rudimentaria, pero eficiente. Se nos ha venido encima hasta la seguridad nacional, esto es casi terrorismo. ¿Pero quién? ¿Quién?

Un montón de gente ha entrado y salido de Escala, Grace ha vuelto al hospital, pero Mia y Kate se han quedado conmigo para acompañarme. Christian parece ocupado, recibiendo y contando paso a paso todo lo que hizo hoy. La policía rastreó el mail que recibí y, por supuesto, fue enviado de una computadora pública. Estaba ubicada en una biblioteca, probablemente esa es la mejor pista que tenemos. Estan solicitando las cámaras para ver si reconocemos a alguien. Nos han dejado una tarea: hacer una lista de nuestros posibles enemigos.

Ya es entrada la noche cuando por fin nos quedamos solos. Ha sido un día tan largo y a penas hemos podido abrazarnos. Christian se acerca a mí, con esa mirada seductora que me mata, lo miro un rato y luego bajo la mirada. Siento cómo mis mejillas se sonrojan y es por lo que veo en sus ojos. Me toma por la cintura y me sienta sobre la barra de la cocina, hunde su cara en mis pechos y respira profundo. Luego me besa el escote y me acaricia las mejillas: "Tienes cara de haber corrido mucho para salvarle la vida a alguien". Sonrío, de verdad estoy cansada de tantas emociones. "Vamos a darnos un baño" me dice y nos dirijimos al cuarto de baño.

El agua caliente, el gel de ducha, su cuerpo desnudo y sus cicatrices. Hoy, evité que tuviera más. Me desnuda con rapidez y comienza a besarme, lentamente, por la espalda. Me ata el pelo y jala de él, hasta dejar mi cuello expuesto a su lengua. Me da suaves mordiscos y me gira hacia él. Le acaricio la entrepierna y compruebo que su erección está lista para pentrarme. "Te voy a coger duro, creo que ambos lo necesitamos" me advierte y me ordena que me meta al agua, frente a él.

Me quita el elástico del cabello y me amarra las manos a la espalda, con su lengua recorre mi cuerpo, haciendo cículos a la altura de mi ombligo y siguiendo hacia abajo. Se detiene a la altura de mis caderas y muerde suavemente mis huesos. Luego separa mis piernas y acerca el pitón de la manguera de la ducha a mi vagina. Con sus dedos diestros comienza a acariciar mi clítorix y me moja con el pitón en su modalidad más dura. Siento cómo todo mi cuerpo se tensa, es una sensación deliciosa, el agua caliente golpeando mi sexo. De pronto tira el pitón y lo cambia por su boca, succionando con fuerza, casi duele, es exitante y comienzo a irme. Él me alienta, "vamos nena, di mi nombre, di que te gusta". Le obedezco y me estremezco al alcanzar el orgasmo.

Ahora, me desata: "Voltéate y afírmate del borde de la tina. No te sueltes Ana o te dañarás", dice. Me abre las piernas y las sube hasta llegar a sus caderas. Su pene firme me penetra sin aviso y salvajemente. Me penetra con fuerza y comenzamos a gemir. Nuestros cuerpos se sacuden, me duelen las manos que se han tensado para no soltarme. Cada embestida es más brutal que la anterior y me penetra más profundo, sudo y contengo la respiración, pues sé que se acerca una nueva explosión de placer y grito su nombre al tiempo que él también llega al orgasmo y se desploma sobre mí.

Todo está bien ahora. Christian me seca el cabello. Amo que haga eso… Luego vamos a la habitación: "A la cama, has tenido un día terrible…".

"Discrepo señor Grey, he tenido un día fantástico, le he salvado la vida al hombre más maravilloso del mundo", lo interrumpo.

"Aun así, mi heroína, debes descansar"

"¿Tú no vienes?" le pregunto desilusionada.

"Necesito hacer la tarea que nos dejó la policía"

"Bien dicho, señor Grey, que nos dejó, debemos hacerla juntos"

"No seas ridícula Ana. ¿Quién podría querer dañarte a ti?"

"Vamos Christian, Hyde, por ejemplo"

"Nombra a alguien más, Ana… ¿Ves? Jack Hyde, lo tengo anotado. Yo en cambio, he tenido sórdidas relaciones sexuales con 15 mujeres, Elena, su esposo seguro no me aprecia demasiado y así. Si quieres te la muestro mañana para que la completes… y te espantes. Ahora duerme Ana".

-oOo-

Me despierto con calor. Christian está pegado a mí, me abraza y duerme. Son las 6 de la mañana. Dentro de un rato sonarán las alarmas y todo comenzará de nuevo. Acaricio su brazo fuerte, lo beso y vuelvo a cerrar los ojos.

Christian me despierta más tarde con un suave beso. Está vestido al estilo multimillonario sexy, dios está buenísimo, podría desvestirlo ya mismo. "Vamos", me dice, "hay una lista por revisar, vístete, nos vemos en el desayuno", y se va.