El perdón
¡Dios, el tercer esposo! Intento recordar su rostro, pero no estoy segura si realmente es así, como lo recuerdo… han pasado tantos años. Christian me toma de las manos y se sienta junto a mí en la consulta de Flynn. Me cuenta que en este preciso momento lo deben estar deteniendo, pues ya lo han localizado. El FBI hizo un escaneo de las compras hechas en las últimas semanas y descubrieron que el tercer esposo había comprado un celular y fuegos artificiales que, agrupados de la forma correcta, se transforman en explosivos. Además había cruzado la mitad del país hasta Seattle, aunque en esta ciudad no tenía parientes ni amigos. Sólo están esperando su confesión.
Se me hace un nudo en la garganta y mi estómago me duele ¿Tendré que verlo? Las imágenes vividas en aquellos tiempos vuelven a mi mente: "Pajarraco torpe" escucho en mi mente una y otra vez. De pronto siento la voz de Christian un tanto exasperada: "¡Ana, Ana por Dios, reacciona! ¿Estás bien? Parece que me he vuelto un experto en malas noticias y no he mejorado en la forma de darlas".
Flynn ha desaparecido. Sonrío, me abraza, sé que espera que le diga algo. "Estaba recordando a ese hombre, pero no logro acordarme de su cara con precisión… solo su voz, llamándome pajarraco desgarbado y torpe. Creo que debo llamar a mamá, esto no le hará gracia". Intento ponerme de pie pero los brazos de Christian me detienen abrazándome fuerte. Se acerca a mí suavemente y siento cómo su aliento roza mi mejilla izquierda, todo su aroma me inunda y embriaga. Luego escucho su voz tranquila y segura, "nunca dejaré que nadie te dañe, Ana. Te lo juro", dice mirándome a los ojos, y hay tanta certeza en ellos que no podría dudarlo.
Flynn ha vuelto con un vaso de agua y una pastilla blanca, me la da, "tómatela, te hará estupendo" me dice. "No quiero nada que me aletargue Flynn. Necesito estar más atenta que nunca" le respondo. "Pues si te sientes bien, entonces adelante querida, que tengan un buen día".
Salimos de la consulta de Flynn y la prensa está esperándonos. El "estilo Grey" no permite que la prensa perturbe su vida privada. Sin embargo, Christian le dice algo a Taylor y se instala un improvisado punto de prensa a la salida del edificio. Agradezco mi buen tino de esta mañana y el buen gusto de la asistente de compras de Christian. Por supuesto, él no me suelta. Con su garbo habitual se planta frente a los micrófonos y sonríe:
"Buenas tardes señores periodistas. Como siempre agradezco su constante… eeehhmm preocupación por mi vida. Supongo que ya saben que el día de ayer mi novia, la señorita Steele y yo hemos sufrido un ataque explosivo por parte de un demente. Hoy podemos volver a estar tranquilos, ya que la Policía local ha hecho, como siempre, un excelente trabajo y han capturado al hampón. La señorita Steel y yo estamos muy agradecidos por su trabajo. Esperamos no tener que ser fuente de noticias en el futuro. Muchas gracias, buenas tardes".
Y así como empezó, terminó. Una vez dentro del auto recuerdo que casi he olvidado respirar. Christian me mira y sonríe: "Muy bien señorita Steele, estuve a punto de llamar al 911, pensé que no volverías a respirar". Su risa se escucha divertida y cómplice en la intimidad del coche. Respiro aliviada, un fantasma menos en mi vida, creo.
Ya en Escala, los trajes azules invaden la sala nuevamente y la señora Jones repite la escena de la mañana, deslizándose entre los asistentes, rellenando tazas con café y ofreciendo bocadillos. El jefe del FBI nos cuenta los detalles del arresto. El tercer esposo sabía que irían por él y no opuso resistencia. Pidió que me entregaran una nota que el policía tenía en sus manos. La habían abierto, pensando que podrían ser más amenazas, pero lucían confundidos por el mensaje. Me lo entregaron y lo leí antes de que Christian pudiera evitarlo, decía:
"De torpe pajarraco a suave Bonnie, bien hecho".
Arrugué el papel y lo siguiente que recuerdo son voces gritando. ¡Desmayada otra vez, por Dios! Creo que junto a Christian Grey me he desmayado más veces que en mi vida entera.
Quizás fue la impresión, su letra y esas horribles palabras, ese espantoso recuerdo. Es como si lo hubiese tenido frente a mí, a los 15 años. ¡Pero ya no tengo 15 por Dios!
De nuevo estoy en el sillón y la señora Jones corre con un frasco y un vaso de agua. "Se acabó Anastasia, te vas ahora mismo a la cama", sentencia Christian. No discuto. Necesito hablar con mamá. Me toma en brazos y me lleva al cuarto. Protesto, puedo caminar, pero no tengo las suficientes fuerzas como pelear. Odio que la gente piense que soy una débil muchachita impresionable… aunque claro, eso es lo que he sido últimamente.
La señora Jones me lleva una taza de té Twinings y unos bocadillos. Se me ha pasado el día volando y entre una cosa y otra no he comido nada desde el desayuno. Revuelvo mi té y me decido a llamar a mamá. A este paso nuestra historia saldrá en el noticiero central. Debo advertirle. Marco, uno, dos tonos:
- "Aló, mamá"
-"¡Ana, cariño! ¿Estás bien? ¿Qué ha ocurrido?"
-"Tranquila mamá, tienen al que intentó volarnos"
-"¿Quién es? ¿Algún enemigo de Christian?"
-"No… Sí… Bueno no exactamente…"
-"Explícate Ana ¿Qué está ocurriendo?"
-"Es un nuevo enemigo de Christian…alguien que tú y yo conocemos bien… es el tercer esposo"
Al principio parece no comprender, pero luego siento cómo se le desfigura el rostro al otro lado del teléfono. Se produce un largo silencio. Tengo que explicarle todo lo que ha ocurrido con Flynn, mi terapia, le cuento que he revivido aquella historia, que le he contado a Christian y que él ha rastreado al sujeto por todo Estados Unidos para destruirle. Mamá está en shock… creo que el pasado le ha golpeado a ella también.
-oOo-
Es tarde cuando Christian viene a acostarse, pero yo estoy muy despierta. Sé que lo que tengo que decirle, solo traerá una nueva discusión, pero estoy decidida.
-"Christian, necesito que hablemos"
-"Es tarde nena, duérmete"
-"No, Christian, esto es importante y quiero decírtelo ahora"
-"Está bien. ¿Qué ocurre cariño?"
-"Mañana iré a ver al tercer esposo"
-oOo-
Me miro en el espejo una vez más, domino mi cabello, maquillo mis ojos y pongo brillo en mis labios. En unas pocas semanas he sido víctima de anónimos, heroína y muchachita impresionable. Hoy me enfrentaré a mis fantasmas. He pedido ver al tercer esposo. Por su puesto que ha significado una discusión espantosa con Christian, pero esta vez no estaba dispuesta a ceder. Solo una cosa pudo haberlo convencido y sé que la usé… en el peor momento de la discusión. Cuando creía que iba a perder le dije: Si tu madre estuviera viva y pudieras verla ¿no la buscarías acaso? Yo necesito enfrentarme a mi pasado para salir de él convertida en una mucho mejor persona. Por mí… y por ti. Nos lo merecemos.
El recuerdo de mi argumentación me sorprende, pero es verdad, necesito verle a la cara y que sepa que no consiguió destruirme. Que soy una mujer inteligente y adulta, y que soy amada, pese a mi insignificancia. Pajarraco desgarbado y torpe, pero amado.
Christian me está esperando, como siempre, en la mesa del desayuno. Ha aceptado que vaya a verle, pero me acompañará. No era posible tanta libertad en el "estilo Grey". Al menos iré, lo veré. ¿Qué le diré? Pienso en esto mientras sorbo lentamente mi té y mastico a regañadientes una galleta que Christian me ha obligado a comer. Dios, tengo el estómago revuelto y estoy nerviosa como si tuviera 15 años otra vez.
Salimos de Escala rumbo a la estación y, gracias a Dios, ya no hay periodistas hostigándonos. Sin embargo la seguridad no ha disminuido, hay cosas que no se han resuelto. Christian piensa que el tercer esposo no es el único que ha querido dañarnos en estos días.
Vamos con Taylor y Sawyer en el coche. Christian me ajusta el cinturón de seguridad y sujeta mi cara con sus manos, me besa tiernamente en los labios y me sonríe. Esa sonrisa encantadora, segura, que me derrite. Me apoyo en su hombro y, creo que dormito, porque Christian me sacude y me dice suavemente en el oído que hemos llegado a la delegación. Suspiro profundo y espero que Sawyer me abra la puerta del coche.
Me arreglo la ropa, cojo mi bolsa y subo los peldaños uno a uno, de la mano de Christian. Sawyer y Taylor vienen detrás nuestro. Antes de abrir la puerta, Christian tira de mí de modo que quedo frente a él. Me mira, sus ojos tienen esa mirada oscura y dura, sin duda esta situación no lo hace feliz. "No tienes que hacerlo, Ana", me dice. "Te equivocas, tengo que hacerlo, Christian". Me suelto de su abrazo y abro la puerta. Él y los guardias me siguen.
Caigo en cuenta que nunca he estado en un lugar así. El olor me violenta, no es un lugar muy limpio. Hay gente durmiendo en unas bancas, deben estar ebrios, porque no se despiertan pese al gran ruido que hay allí.
Después de un breve intercambio de palabras nos hacen pasar a una sala donde nos encontraremos con él. Solo vamos Christian y yo, los chicos se han quedado en el pasillo. Me retuerzo las manos una y otra vez y siento el peso del brazo de Christian sobre mis hombros. Dios, cómo me calma ese solo gesto. Estoy lista para verlo… y se abre la puerta.
El hombre que yo recuerdo no se parece en nada a este… sus ojos están cansados, está débil y ¿ha perdido estatura? ¡Imposible! Pero yo sí he crecido, ya no tengo 15 años, ya no me podrá golpear tan fácilmente.
"Buenos días, Ana"
-"Señorita Steele – responde Christian-"
-"Oh, los viejos amigos no nos tratamos así. ¿Verdad cariño?" –responde el tercer esposo- Siento cómo los músculos de Christian se tensan, pero le tomo la mano y se la aprieto suavemente.
-"Puedes decirme como quieras. No he venido aquí a discutir sobre formalidades. Como verás, crecí, ya no tengo más 15 años"
-"Y los años te han hecho mucho más bella, Ana"
-"Cállate imbécil"- Christian otra vez.
-"Si no te controlas tendré que pedirte que salgas, Christian". Me sorprendo de mi tono de voz, hasta parezco una mujer segura. "Escúchame bien, ya no tengo 15, ya no me dañan tus insultos y descalificaciones"
-"Nunca entendiste nada… ¿Verdad Ana?"
-"¿A qué te refieres?"
-"Yo estaba enamorado de ti, Anastasia, de una deliciosa mujercita, inteligente y bella, pero demasiado ciega… si hice todo lo que hice fue para reprimir mis deseos por ti. Estaba enfermo y alejarme de ti y de tu madre me sanó… las cosas se me habían ido de las manos y mi deseo por ti era mayor que mi racionalidad. Pensé que si te hacía sentir miedo me sería más fácil… no sé, enamorarte".
Christian y yo escuchamos su confesión estupefactos, este hombre está loco.
-"Luego, va este señor y arruina mi vida. No me costó mucho descubrir que tú y él estaban juntos y… bueno, creo que mi enfermedad volvió… te vi en unas fotos en los periódicos y no fue necesario leer tu nombre para saber que eras tú y que te habías transformado en una mujer maravillosa… Pensé que si no te destruía no volvería a vivir en paz, pero luego pensé que si lo destruía a él, podría buscarte y…"
-"No quiero escucharte más, estás loco, de verdad y no he venido aquí a escuchar tus desvaríos. Quiero decirte que, después de tanto tiempo… te perdono, te perdono por todo lo que me has hecho y, de verdad, espero que te sanes y desaparezcas de nuestras vidas, porque no pretendo gastar un minuto más de mi vida en pensar en ti. Que tengas un muy buen día".
Y dicho aquello, Christian y yo nos encaminamos hacia la salida. En la cabeza aun me resuenan sus palabras. Flynn tenía razón él estaba enamorado de mí. Dios qué enfermo, era una niña. Era una niña. Repito esto en mi cabeza.
No sé cómo, pero ya estamos en el coche y Christian me observa en silencio. Siento su mirada penetrante, inquieta. Sé que se muere de ganas de hablar, pero no lo hace y yo agradezco ese segundo de respeto por mi privacidad mental… dure lo que dure. Nos hemos pillado un atasco en las calles de la ciudad. Christian me acaricia las manos suavemente, esperando que hable. Me decido.
"¿Sabes lo que significa esta conversación para mí? Yo he venido a perdonar a este hombre, a limpiarme de una historia que fue muy dura para mí, pero no me esperaba algo así… crecí toda mi vida con la idea de que era un feo y torpe pajarraco, porque él me convenció de ello y hoy, he descubierto que no era así. Es confuso lo sé, pero ahí, en esa sala de la delegación, se quedó también ese pajarraco desgarbado. Tienes frente a ti a una nueva Anastasia Steele".
