La Poción Imposible

A Ron no le había gustado nada tener que pedirle ayuda al imbécil de Lockhart para sacar el libro que necesitaban. Le gusto mucho menos cuando vio que Hermione miraba el papelito con su firma como si fuera un tesoro.

A Hermione le había parecido una excelente idea pedirle ayuda al Profesor Lockhart, lo que no le había hecho ni pizca de gracia había sido tener que darle el bendito papel donde estaba su firma a la bibliotecaria.

Los dos habían estado de acuerdo sin embargo, en que lo peor había sido entrar al baño de Myrtle, aunque quedaba más que claro que Hermione se sentía más cómoda que Ron y Harry. Ron estaba seguro de que Harry estaba más cómodo que él pero no dijo nada. Harry tampoco.

Percy los descubrió saliendo y se ensaño con su hermano; Ron se puso de mal humor pero la discusión con sus dos amigos había dejado claro que no había marcha atrás.

Un mes se hizo demasiado tiempo pero ese no fue el principal problema.

Lo principal fue cuando hubo que robarle a Snape un ingrediente para la poción casi enfrente de sus narices.

Hermione se ofreció para el robo y Ron no pudo sino darle la razón. Él ya estaba fichado y Harry era Harry, demasiado arriesgado tratándose de Snape.

Mientras el tumulto causado por Harry distraía a Snape, Hermione se encontró haciendo una de las cosas que jamás pensó en su vida: robando. Cuando regreso a la mazmorra, con un bulto bajo la túnica que escondía el ingrediente faltante, su mirada se dirigió a Harry que la observo un poco tranquilizado y enseguida a Ron.

No pudo evitar sonrojarse cuando vio que el chico suspiraba de alivio.

Ron por su parte, se distrajo enseguida para tratar de calmar a Harry diciéndole que nadie sabía que había sido él el responsable.

Definitivamente esa poción era casi una misión imposible y aún faltaba lo peor: bebérsela.