La despedida
Me siento y acaricio mi vientre. Ha pasado un universo de tiempo desde la última vez que visité a Flynn.
Sonrío para mí misma y pienso que quizás debí darle a Hanna una lista de citas inamovibles. Entre ellas seguro, la de la doctora Green y el buen doctor Flynn. Pero han pasado meses y mi vida ha cambiado enormemente: soy la señora Grey, sobreviviente de varios intentos de secuestro y homicidio, además, inesperadamente embarazada de un pequeño bip que pronto comenzará a moverse para mí.
Pese a todo el tiempo transcurrido, tengo la necesidad de ver a Flynn, de recibir su "devolución" y el alta… además creo que podré hacerle algunas preguntas sobre Christian y su rol de padre.
Me miro en el espejo y sonrío, no hay panza visible aun, pero sé que ahí estás y que sientes mis nervios por volver a ver a John. Cuidadosamente termino de arreglarme. Un poco de rubor en mis mejillas, rímel apurado y brillo de labios. Sí, estoy lista.
"Señora Grey está usted encantadora" me dice Christian, con una suave voz. Ya sé lo que significa ese tono en él, pero no me detendrá, debo ir a ver a Flynn y cerrar estas sesiones… ¿cuántas hemos tenido… 10?
"Señor Grey, igualmente. Usted nunca me desilusiona". Christian se levanta y se da una vuelta con gracia. Se acerca a mí y me besa. Le respondo, pero sin demasiada vehemencia, para que se dé cuenta de que no regresaremos a la cama, no ahora, por lo menos.
"¿Qué pasa, nena?"
"Nada querido, es que ya sé dónde nos conducirán esos besos tuyos y tengo una cita con Flynn en unos minutos más". Me mira sorprendido y su mirada se llena de temor. Acá vamos de nuevo. Dios, esto es realmente agotador.
"Christian, si sigues mirándome así cada vez que te digo que veré a Flynn, tendré que cambiar de terapeuta. Solo es una cita más, espero que la última y que John dé por superados, o al menos atenuados, mis traumas infantiles".
Christian sonríe aliviado. Me abraza y se sienta junto a mí en la barra del desayuno. Últimamente tengo tanta hambre, que devoro sin piedad los panqueques con miel, huevos con tocino y un gran vaso de jugo de naranja. El té me lo llevo en un mug, porque el tiempo ya no me alcanza para tomármelo en casa.
Salgo apresuradamente y Sawyer me acompaña. En tema de seguridad Christian no afloja. Da lo mismo que el cabrón de Hyde esté encerrado de por vida, siempre habrá alguien que quiera dañarle y con él a mí.
Pienso esto mientras desciendo por el ascensor rumbo al coche. Paso de largo por mi R8, cuánto quisiera conducirlo, pero las cosas no han estado fáciles las últimas semanas, por lo que no tentaré al destino. Sawyer me abre la puerta del todo terreno y me deslizo en el asiento trasero, resignada.
Me alegro de que Christian no haya despedido a Luke después del incidente con Hyde, es un buen hombre y me agrada. Aunque sé que es su trabajo, también sé que su preocupación por mí es genuina y eso me conmueve. Quizás debí haber sido más considerada ese día. Lo tendré en cuenta, aunque espero no verme expuesta a nada semejante en mi vida. No me he dado cuenta, pero ya estamos aparcando en la consulta de Flynn, y Sawyer me abre la puerta para que baje.
"Bienvenida señora Grey" me saluda la recepcionista. Le respondo con un buenos días y de inmediato paso a la oficina de Flynn, quien me espera con los brazos extendidos ¿un abrazo?
"Querida Ana, cuánto me alegro de que estés aquí". Recibo el abrazo cordialmente, aunque un poco desconcertada con tanta cercanía… bueno han pasado varios meses y varias tragedias.
"Hola John, gracias por tu bienvenida, aunque más que abrazarte quisiera golpearte!". John me mira sorprendido, podríamos decir, incluso que su boca está entre abierta. "¿Dónde demonios estabas metido la noche que mi marido te llamó y tú no le contestaste?" Parece comprender y sonríe.
"Ah! Eso! Bueno Ana, la verdad es que hay momentos en los que un hombre no contesta el celular, no importa si está llamando el presidente de Estados Unidos o su dueño" y me guiña un ojo "pero toma asiento. ¿En qué te puedo ayudar?"
"Oh… John, creo que dejamos un tema pendiente hace unos meses y, bueno, sí, quiero tu opinión sobre el asunto… ehh mmm…"
"Del bebé, me imagino Ana. Pero vamos por parte. La verdad es que solo nos quedaba una cita, más bien formal, donde te doy algunos consejos para mantener a raya el problema de tu autoestima y los conflictos con tu pasado. Pero a la luz de lo que ha ocurrido en los últimos meses, solo puedo decirte que estoy sorprendido de tu entereza, aunque claro, yo sé que eres una mujer muy fuerte, con una gran capacidad de resiliencia, como tú misma dijiste en algún momento. Creo que esa cualidad tuya es vital para tu relación con Christian y así lo has demostrado".
"Respecto de tus propios problemas, creo que tú lo dijiste la última vez que nos vimos, hoy eres una mujer diferente que sabe por qué y por quiénes luchar…"
"Finalmente creo que todos quienes conocemos a Christian estamos agradecidos de que tu amiga haya enfermado el día de la entrevista". Flynn se ríe sonoramente, mientras yo me asombro de su memoria… cielos! Han pasado meses desde que le conté toda esa historia.
"¿Puedo darme por curada, entonces?"
"Bueno, nunca has estado realmente enferma ¿lo sabes, no? Solo eran necesarias algunas sesiones para que mmm… miraras en perspectiva algunos aspectos de ti. En ese marco, nuestras sesiones fueron muy provechosas, porque no hay áreas ocultas en ti. Hablas de todo con naturalidad y transparencia. Eso es muy gratificante para un psiquiatra. Y como siempre debes recordar mirarte en el espejo y ver la fantástica mujer que eres".
"Sí, y probablemente mirar a mi marido y recordar cómo era cuando lo conocí y cómo es ahora. El cambio es… impresionante"
"Sí, y es gracias a ti. Te lo he dicho cientos de veces, en sólo unos meses tú lograste más, que muchos como yo en años. Bien merecida tienen la felicidad que se les viene…"
"Se nos viene felicidad, John?"
"Preguntas como si lo dudaras"
"Sí, bueno… la reacción de Christian no fue… ¿cómo decirlo?"
"Fue bruto, cruel y no pensó en nadie más que en él… -lo miro sorprendida, es como si hubiese estado ahí- bueno, él tiene un temperamento muy fuerte, ama el control y la planificación y este bebé no era planificado. Probablemente su reacción pudo haber sido un poco peor a causa de eso, pero créeme, ningún hombre toma bien un embarazo no deseado. Hay algunos más discretos que otros, claro está, pero el sentimiento es el mismo: traición. Es estúpido lo sé, pero los hombres somos un poco estúpidos".
"Tengo una pregunta para ti, Ana, ¿Christian te habló de interrumpir el embarazo?"
"No"
"¿Y por qué crees que no lo dijo, si estaba tan furioso? Esas cosas tiene solución sin riesgos para la madre, sobretodo en las primeras etapas del embarazo, hasta las 12 semanas, para ser más exactos".
"No lo sé… no lo había pensado, John". El estómago se me aprieta al pensar en mi pequeño bip. Quizás debiera proponérselo a Christian, aun no cumplo las 12 semanas… Dios, no podría, no podría matarte, yo ya me siento madre, aun cuando no te he sentido moverte. Mi bip, mi pequeño e indefenso bip. Los ojos se me llenan de lágrimas cuando vuelvo a mirar a John.
"Me permitiré compartir mi hipótesis contigo. Como ya te he dicho, Christian, al igual que muchos hombres se sintió traicionado por este embarazo no planificado, es verdad. Pero no por eso te ama menos. Él ha sido capaz de cambiar muchos aspectos de su vida por encajar en la tuya. Juntos han construido una relación maravillosa, una delicia para el análisis de cualquier psiquiatra. Pues bien, este es un paso más en una relación como la suya, en un matrimonio. Por lo tanto creo que lo que le molesta no es el bebé en si mismo, no tiene nada contra él, su problema es consigo mismo, con la posibilidad de convertirse en padre, con el miedo que siente, con el miedo de repetir los errores de su madre. Esto se acentúa por su imperiosa necesidad de controlarlo todo. En el fondo, ama a ese bebé, solo porque es más de ti, y tú eres su centro".
Quizás Flynn tenga razón, pero tendré que hablar con Christian sobre este tema… y si quiere interrumpir el embarazo, me iré a Georgia con mamá, aunque eso nos mate a los dos. Una vida inocente no puede pagar las culpas de un padre inseguro. Respiro profundo y siento una punzada de dolor en el centro del pecho.
"Creo que tendré que hablar con él sobre esto, John. Quizás se siente presionado por mí"
"No lo creo, Ana, pero sí, debes hablarlo, la base de un buen matrimonio es la comunicación. ¿Tienes alguna otra duda, querida?"
"No John, creo que estoy bien y tranquila"
"Ana, no olvides que siempre estaré aquí, para lo que necesites"
"Salvo esas veces en las que no le contestarás el teléfono ni al presidente de Estados Unidos" le guiño un ojo y él me sonríe.
"Hasta pronto, Ana"
"Adiós John".
-oOo-
De vuelta en Escala estoy un poco tensa. El día se ha pasado volando en la editorial, entre una reunión y otra. Quizás debiera hacerle caso a Christian y bajar el ritmo, pero aun necesito demostrar que soy buena y que no tengo el puesto (y la empresa) por ser la esposa del millonario más sexy del mundo.
Christian no ha llegado, así que me voy a nuestra habitación y me pongo un chándal y una camiseta, para variar un poco, ajustada. Me siento mucho mejor en esta ropa, sobre todo a esta hora y cuando sé que se nos viene una batalla dura… espero que no me pida algo que no haré.
Estoy sentada en el suelo, apoyada en la cama, con los pies descalzos, acariciando la suave alfombra, cuando se abre la puerta y entra Christian. Su cara se ve preocupada.
"¿Por qué no contestas el teléfono?"
"Lo he dejado en mi bolsa, en la sala y no lo he sentido". Sueno triste, lo sé.
"¿Estás bien?"
"Sí, pero ve a cambiarte, necesito que hablemos". Solo esas palabras provocan que mi hombre se tense y vuelva sus movimientos cautelosos. Cómo hemos aprendido a conocernos. Se pone un chándal igual que yo y una camiseta que resalta sus músculos deliciosamente. Le miro embobada, sé que lo percibe y en sus ojos hay una sonrisa juguetona, si no estuviera en ascuas por lo que le he dicho, sé que ya habría bromeado por mi cara. Pero se domina y viene a sentarse a mi lado. No me toca, pero me ofrece su mano y la tomo. Su palma está tibia y mi mano fría como el hielo.
"Henos aquí. ¿De qué quieres hablar nena, todo bien hoy?"
"Sí… no. Es que necesito hacerte una pregunta. Hoy estuve con Flynn…"
"Lo sé" me interrumpe y lo miro con reprobación. Él se calla…
"Flynn me ha dicho algo que me ha dejado pensando. Me preguntó por qué no habías pedido que me hiciera un aborto" -siento cómo su cuerpo se tensa al nombrar esa palabra- "y la verdad es que yo no tenía esa respuesta. Entonces pensé que quizás no me lo habías pedido, porque te has sentido presionado por mí, pero lo cierto es que nunca hablamos el tema y…"
"Para Anastasia. No sigas" –su tono es duro. El miedo se ha transformado en algo que no puedo descifrar- "esa no es una posibilidad y fin del asunto". Se levanta y se va al baño. Esta no era la reacción que esperaba. Está claro que me alivia que rechace la idea, pero no así. Me pongo de pie y voy detrás de él. Lo encuentro parado enfrente del lavabo. Se ha mojado la cara y se mira al espejo, con las manos apoyadas en el borde. Se ve perturbado.
"Ey, no era mi intención…", no sé cómo seguir. Me acerco a él y le abrazo por la espalda. Siento cómo todo su cuerpo se tensa incómodo. Le suelto. "Mírame Christian". Obedece… ahí está mi niño perdido otra vez. De pronto me toma por la cintura y me sienta sobre el lavabo, separa mis piernas y se acomoda entre ellas, abrazándome y oliendo mi cabello.
"Oh, nena, lo siento, lo siento tanto… nunca he querido que hagas algo así, lamento haberte hecho pensar que no deseaba este bebé. Sí, es inesperado, no planificado, pero es tuyo, es una parte de ti. Cuando te vi inconsciente en esa cama de hospital, supe que no podía vivir sin ustedes. Estaba tan preocupado por ti, como por nuestro hijo. No es que no le quiera, es que temo no ser bueno para él, para ti. Por favor no vuelvas a pensar en abortar, no por mí". Su voz se extingue en un susurro, que es una súplica. Me conmueve, y su súplica me desarma.
Respiro hondo y con la voz en apenas un hilo le respondo…
"No, no te preocupes, bip y yo nos quedaremos a tu lado… para siempre".
Sus labios tocan los míos y su beso se hace más profundo, necesitado, esto es lo que mejor hacemos juntos, amarnos.
FIN
NdeA: Muchas gracias por seguir esta historia conmigo. Este fue mi primer intento y espero que les haya gustado.
Gracias por su paciencia porque sé que al final nos anduvimos desordenando junto con .emily que es la beta y además hace las traducciones.
Estamos pensando en nuevas historias dentro del universo de Cincuenta Sombras, así que agréguennos a sus autores favoritos para que les lleguen nuestras novedades.
