Sentimientos
Ron se sentía muy desanimado. La escuela estaba a punto de cerrar, Hagrid había sido detenido, tenía que seguir una pista de arañas y las visitas a la enfermería se habían suspendido. No sabia que era peor pero aún así se obligaba a seguir con Harry e ir decidiendo que hacer, aunque eso supusiera seguir el rastro de arañitas que le daban escalofríos.
Mientras enfrentaba una de sus mayores fobias se repetía que ayudaba a Harry y a Hermione así que no podía darse el lujo de acobardarse.
Hermione estaba dormida. Sí, tenía los ojos abiertos pero estaba dormida, aunque era un tipo de sueño muy extraño. Su cuerpo descansaba pero parecía hacerlo obligado y escuchaba a lo lejos todo lo que sucedía, mezclándolo de vez en cuando con las fantasías de su cabeza. No podía moverse, ni en lo más mínimo y era como estar atada descansando.
Era horrible y se sentía muy triste, porque no podía descansar ni siquiera su mente pensando en que ninguno de sus amigos había encontrado la pista que sostenía en el puño.
Ron quería golpear a Draco Malfoy cuando escucho que el bastardo se atrevía a nombrar a Hermione. Se enojo tanto que se olvido de fingir su aparente calma ante Harry y su amigo tuvo que sujetarlo junto con Dean, otro compañero de casa. Cuando al fin se hubo calmado un poco, dejo de insistir con su idea de machacar al Slytherin a golpes pero volvió a enojarse cuando Ernie Mcmillan se acerco para "arreglar las cosas con Harry". No se preocupo por disimular su malestar aunque no dijo nada; habían necesitado que su mejor amiga estuviera casi muerta para darse cuenta de que Harry no era el responsable de todo lo que pasaba.
Lo que lo hacia rabiar era que ese chico y varios de su casa también le debían una disculpa a él y a Hermione pero quedaba bastante claro que ninguno la recibiría.
Hermione sentía que llevaba años petrificada y empezó a preocuparse por cuanto tiempo llevaba así. Su mente la calmo haciendo cuentas de tal manera que desecho la idea de haber envejecido y volvió a preocuparse por tener aún la hoja del libro en la mano. Podía sentirla y lo odiaba porque la última vez que Harry y Ron habían ido a verla, ella había podido escuchar que aún no estaban en el camino correcto.
Claro que tampoco estaba 100 segura; su mente se rendía cada vez más para quedarse dormida fantaseando sin preocuparse de nada y ella cedía cada vez más porque estaba cansada. Se sentía confundía por lo que debía hacer, estando postrada sin moverse, lejos de los dos chicos que la necesitaban.
Ron despertó de sus pensamientos molestos dirigidos hacia Ernie y varios de sus amigos cuando sintió que le pinchaban la mano. Su enojo pasó a ser terror cuando Harry le señalo un par de arañas grandes que podían ser una pista, intento fingir alegría pero no lo logro. Odiaba a las arañas y odio más la idea de Harry cuando dijo que tenían que seguirlas al bosque prohibido.
Completamente asustado por la idea, su interior Gryffindor rugió al imaginarse a su mejor amigo ir solo a enfrentarse a lo que fuera y a su mejor amiga postrada en una cama porque no habían podido resolver el problema a tiempo.
Hermione estaba muy preocupada. Inmóvil y preocupada. Estaba segura de que Harry la estaba pasando mal y podía apostar a que Ron la estaba pasando igual. Se sentía desesperada por levantarse e ir con ellos. Harry estaría partiéndose la cabeza pensando en que hacer para enfrentarse a lo que debiera de enfrentarse, sintiendo que era su culpa; mientras que Ron debería limitarse a escucharlo, apoyarlo en todo lo que pudiera, ser gracioso y despreocupado para animarlo y buscar información en su nombre… estaba más que segura que no haría la última encomienda y eso la volvía loca.
Por eso no podía rendirse totalmente a las fantasías y a estar petrificada. No cuando la responsabilidad de resolver el misterio recaía en Harry y la responsabilidad de acompañarlo e intentar razonar con él recaía totalmente en Ron. En Ron que también amaba demasiado la aventura.
Ron no estaba seguro de querer internarse en un bosque peligroso a seguir a varias horribles arañas cuando Harry insinuó que eso haría. No dijo nada y se limito a preocuparse, cambiando ese sentimiento por enojo cuando Lockhart empezó a decir tonterías. Se enojo más cuando Harry lo pateo para que no dijera nada pero el sentimiento nuevamente cambio cuando su amigo le pasó una nota para informarle que esa misma noche seguirían la pista de las arañas. Su subconsciente le hizo una mala jugada pues lo hizo mirar al asiento de al lado que vacio, gritaba la ausencia de Hermione.
El sentimiento cambio por última vez porque, aunque se enojo porque estuvieran involucradas arañas, se sintió determinado a no dejar solo a Harry en el bosque ni dejar sola a Hermione en donde sea que estuviera.
