Normalidad

El giro que habían dado las cosas volvía a llenarle la cabeza de pensamientos. Ahora tenían una nueva pista, una nueva visita que hacer mientras tenía que a sus propias cosas sumarle el hecho de que Ginny había adoptado una personalidad totalmente opuesta a la suya y Percy, que escondía algo, había evitado que les dijera algo importante. Para colmo, el susto de las arañas aún no se le olvidaba, su varita estaba completamente rota y los exámenes no se habían suspendido. Ron no estaba hecho para tantos pensamientos, emociones, actividades… ¿Quién si lo estaba? La única persona que podía ocurrírsele era una:

Hermione, que estaba a punto de ser reanimada y era la única buena noticia que había tenido recientemente.

Estaba soñando cosas imposibles e incoherentes cuando una voz lo había anunciado. La poción estaba lista y ella despertaría en un par de días. Si hubiera podido saltar y gritar, lo hubiera hecho. Estaba tan feliz como no lo había estado en su vida. Regresaría a su vida normal con sus amigos y pronto estaría de vuelta en casa, con sus padres.

Tenía tantas emociones que era difícil diferenciarlas.

Aunque la idea retrasar la visita a Myrtle para ver a Hermione le había parecido buena, ahora Ron no estaba tan seguro de eso. El par de veces que la había visto antes no estaba tan pálida, tan quieta, tan… sin vida. La idea de que volviera parecía tan distante que Ron hubiera incluso aceptado que despertara en ese momento para regañarlo por cualquier cosa. Queriendo encontrar el mismo sentimiento de tristeza en Harry, fijo su mirada en la de su amigo.

Pero Harry estaba ocupado viendo un papel que la chica apretaba en su puño cerrado.

Hermione supo que estaban ahí, con ella antes de que hablaran. El aroma de ambos era tan inconfundible que era imposible equivocarse. Pudo saber, por ende, que Ron se acerco más a su rostro y se quedo observándola un rato mientras que Harry se mantuvo más inquieto, en la manera que siempre estaba cuando estaba pensando.

Segundos después, sintió como su amigo sacaba el pedazo de libro que tanto había deseado que encontraran.

Ron no podía creerlo, simplemente no podía. Hermione había descubierto el misterio aún estando petrificada. Sorprendido, tuvo el fugaz impulso de abrazarla y el aún más fugaz impulso de agradecerle pero consciente de que seria inútil, se quedo con la boca abierta mientras procesaba toda la información que tenía. Harry estaba radiante hablando sin cesar mientras él hacia intento de seguirlo.

Se fueron tan emocionados, planeando acabar con todo, que ni siquiera se detuvieron a despedirse de Hermione convencidos de que no los escuchaba.

Hermione pudo suspirar de alivio cuando finalmente resulto lo que había planeado. A su sentimiento de felicidad, no obstante, se le sumo otro un poco más amargo pues hubiera deseado retener el pedazo de papel junto con la información para que la esperaran. Ya casi despertaba, eso habían dicho así que habría sido fantástico estar los tres juntos para acabar con todo. Su leve corazonada de que algo saldría mal casi despareció por completo cuando los escucho decir que irían a ver a los profesores en lugar de enfrentarse solos contra el monstruo.

Imaginándose como su vida volvía a la normalidad, se dejo caer en la fantasía que su mente construía para distraerla.