Rey sintió la mirada del jedi dentro de su cabeza. Sin embargo, esto era muy distinto a lo de Ren. Este ultimo pateaba furioso las puertas de su mente para robar, provocando dolor y tensión. Luke, en cambio, golpeaba y le daba la oportunidad de decidir si abría o no.

Al cabo de unos momentos, el trance desapareció, y Luke retiró su mano. Su expresión era de preocupación. Dio la vuelta y se sentó frente a la mesa de ajedrez del Halcón Milenario. Rey lo siguió en silencio y se sentó frente a él. El corazón le latía con fuerza. El anciano parecía reflexionar intensamente, y ella podía percibir el conflicto dentro de él, el esfuerzo para decidir que debía decirse y qué no.

Finalmente, Luke la miró con fijeza y dijo:

— Rey, eres muy especial. No solamente eres sensible a La Fuerza, también eres superdotada intelectualmente. Digamos que a la edad de cinco años tu ya podías hacer cosas que de los otros niños se esperan a los doce. Si hubieras tenido educación formal, seguramente serías una científica y estarías en Coruscant, trabajando en las más importantes investigaciones de la Galaxia. Seguramente por eso Unkar Plutt, el chatarrero de Jakku, te protegió tanto tiempo, aunque te explotaba al máximo, como chatarrera, piloto y mecánica.

Hizo una pausa. Cerró los ojos en profundas cavilaciones. Rey se mantenía quieta y tiesa, desesperándose por dentro. Luego el jedi prosiguió:

— Hay algo importante que debes saber respecto a Kylo Ren. Pude ver que él ya fue tu maestro antes que yo.

— ¿Cómo es posible? — preguntó Rey.

— Cuando estabas en la base de la Starkiller — repuso Luke — y trató de leer tu mente para obtener el mapa, no fue eso lo único que hizo. También despertó habilidades de La Fuerza en ti. Por ejemplo, la idea de controlar al guardia para que soltara tus ataduras, provino de Kylo Ren.

— ¿El quería que yo escapara? — volvió a inquirir ella.

— No necesariamente — respondió Luke — no estoy seguro de que lo haya hecho por voluntad propia. De lo que estoy seguro es de que la ambigüedad, las dudas que hay en él jugaron a tu favor en todo momento. Cuando se enfrentaban al borde del risco, tu usaste su manera de luchar, un estilo que habías tomado de su mente. Eso le confundió. Se sintió luchando consigo mismo.

— No me parezco a él — reclamó Rey, frunciendo el entrecejo. El jedi prosiguió como si no la hubiera escuchado.

— No solamente escapaste del precipicio que había detrás de ti, Rey. Había otro precipicio más peligroso allí: el del Lado Oscuro. Luchaste con pasión e ira, y eso te dio fuerzas, pero te llevó muy cerca del mal. Una vez que lo pruebas, el Lado Oscuro es como caer en un pozo. Si lo hubieras matado, yo no podría tomarte como aprendiz. Pero retrocediste a tiempo, y La Fuerza misma vino en tu auxilio cuando abrió la tierra que los separaba, a medida que el planeta iba colapsando.

Las preguntas se abarrotaban en la mente de Rey. Pero lo que más deseaba, era saber de los eventos anteriores al momento de ser abandonada en Jakku. Iba a preguntar, pero el jedi se anticipó:

— Sobre tu temprana infancia, solo responderé dos preguntas que me hagas por ahora. Si me preguntas lo equivocado, puede que yo no conozca la respuesta, o quizá, no pueda decírtelo. Elige sabiamente tus preguntas.

— ¿Por qué me hace esto? — preguntó Rey , gesticulando airada con las manos. Se iba a levantar de la mesa, pero decidió respirar hondo y calmarse.

— Tienes mucho deseo de recordarlo todo — dijo Luke, tranquilo ante la explosión de la joven— y lo entiendo. Pero el olvido existe por una razón. Anoche me comuniqué con Leia y hablamos sobre esto. Hay recuerdos que te pueden hacer mal; te prometo que, de a poco, te contaré todo lo que sé.

Hubo una pausa, en que el rostro de Rey pasaba de una expresión enojada a una expresión reflexiva.

Luego, preguntó, decididamente:

— ¿Cuál fue mi familia? —

Luke parecía esperar la pregunta, porque respondió de inmediato con un discurso que parecía muy estudiado:

— Yo no sé quiénes fueron tus padres biológicos. Eras muy pequeña cuando Leia te trajo a mí un día, en una luna llamada Yavín 4, donde yo tenía una academia de jedis. Me dijo que habías sido rescatada durante un combate con remanentes del Imperio. Leia nos pidió encarecidamente a Han Solo y a mi que te cuidáramos, porque te quería mucho. En tu mente pude ver el rostro de Han Solo cuando le encontraste en el Halcón Milenario: al principio él no te había reconocido, pero lo hizo en Takodana, cuando le dijiste que te llamabas Rey. No se angustió cuando supo que Kylo Ren te había capturado: estaba seguro de que no te haría daño,pero también estaba decidido a regresarte con Leia, aunque presentía que le podía costar la vida. Pero volviendo a tu niñez:en ese tiempo ocurrió la tragedia que ya conoces, la rebelión en mi Academia, y tu escapaste de la masacre de mis alumnos, de noche, en medio de una tormenta. Sólo llevabas ese bastón que ahora tienes, que te ha servido de defensa todos estos años. Fuiste rescatada por una piloto, héroe de las batallas de Yavín y Endor, y ella junto a su marido te llevaron a Jakku. Vivieron contigo un tiempo, y tuvieron que volver a la guerra. Tu madre amenazó tanto a Unkar Plutt que este te tuvo respeto mientras creyó que ella podía regresar.

No era fácil escuchar estas cosas, ni mucho menos sentir como, con dificultad pero de manera perfecta, iban encajando en su mente, así que los ojos de la joven ya estaban llenos de lágrimas. El jedi prosiguió de inmediato:

— Ellos se dieron cuenta del gran potencial que había en ti, y decidieron no arriesgarte. De ellos sacaste tu sentido del bien y la justicia. Te enseñaron a practicar en un simulador de vuelo, y te enseñaron de máquinas…hasta te enseñaron a peinarte. Es a ellos a quienes debes considerar tus padres, y si te acepto como aprendiz, quiero que uses su apellido.

— Pero me abandonaron — repuso Rey, temblando. Por años no había querido recordar nada de eso. El dolor se lo había impedido. Luke la interrumpió.

— No. Ellos te amaban. Lo único que deseaban era regresar por ti. Pero la muerte los sorprendió en la guerra. Fueron asesinados por la Primera Orden.

Hubo una pausa silenciosa. Rey preguntó, olvidándose por completo de que solo le quedaba una pregunta. « ¿Cómo se llamaban?»

— Se llamaban Shara Bey y Kes Daemeron. Poe Daemeron es su hijo. Quizás no lo recuerdas, ni él a ti, porque él es mucho mayor que tu y ya combatía en ese tiempo, así que rara vez estaba con sus padres. Quizá nunca supo de tu existencia.

Rey se había levantado de la mesa y se paseaba por la habitación. Luke la miraba fijamente. De pronto, la joven se acercó a su vara, que estaba apoyada contra una pared, y la tomó en sus manos.

— Le fui agregando trozos a medida que se hacía pequeña para mi — dijo, pensativa. Luego preguntó — ¿Quién me la dio?—

Luke suspiró. Se llevó las manos a la cara, y pensó por unos instantes. Luego dijo:

— Creo que es preferible que te lo diga yo a que te lo digan ellos. Darth Vader fue quien me dijo que él era mi padre, y fue más duro para mi que si lo hubiera hecho Obi-Wan Kenobi. Rey, en ese tiempo, tu y Ben Solo se conocieron. Tu tenías unos cinco años, y Ben unos quince, quizá un poco más. El ya era padawan. Han Solo le hizo prometer que te cuidaría para no entristecer a Leia, y seguramente por eso Ben te dijo, antes de su combate: "Han Solo no está aquí para defenderte ahora". Te cuidaba y siempre me decía que eras especial, que leías como un adulto, que desarmabas máquinas mientras otros niños de tu edad jugaban, que tu vocabulario era increíble para tu edad. Yo le sugerí que te diera un bastón y que con él te enseñara los primeros movimientos de un sable láser. Parece que después tu practicaste toda tu vida por iniciativa propia. Creo que apenas Ben supo que había una chica involucrada en la desaparición de BB-8 y el mapa, sospechó quién podía ser, y reconoció el despertar de La Fuerza. Rey, él te quería mucho, te veía como a una hermana...y sí, existe la posibilidad de que aún quede algo de eso en él, pero no debes confiarte.

Rey miraba el bastón en sus manos, enmudecida, pálida. Sabía que era cierto, y se sentía aturdida.

Luke vaciló por un instante, estudiándola. Luego prosiguió:

— Pero recuerda: el ya no es Ben Solo. Ahora, es Kylo Ren, en especial después de haber matado a su padre. Si puede hacerlo, te matará, dalo por hecho, porque ahora él seguramente te ve como un estorbo para sus ambiciones, y como una competidora. A menos, claro, que te unas a su ideología y le obedezcas.

— Yo jamás haría eso — interrumpió Rey — Mató a Lor San Tekka, a quién yo conocía. Torturó a Poe. Le vi matar a Han Solo. Dejó malherido a Finn. Esos hombres arriesgaron su vida por mi, y yo no olvidaré eso. Además, de alguna forma es el responsable de la muerte de mis padres...y de la muerte de Ben Solo.

Luke la miró a los ojos. Sintió su fortaleza, y por primera vez en mucho tiempo sintió algo de confianza en el futuro, de que esta vez quizá las cosas si funcionarían. Murmuró «Rey Daemeron. No suena mal». Metió la mano entre sus amplias ropas, y sacó una caja de madera, la que depositó sobre la mesa de ajedrez. Luego se levantó y caminó hacia ella, que se había apoyado, cansada, contra el muro.

— Toma un mechón de tu pelo como este y hazte una trenza que caiga por detrás — le indicó. Rey se tomó un mechón de pelo castaño y lo examinó con extrañeza.

—¿Para qué?

— Es el distintivo de un padawan humano — respondió el jedi, sonriendo.