Encuentros

Las piedras pesaban mucho más de lo que Ron se había imaginado pero aún así no estaba dispuesto a detenerse. Su hermana y su mejor amigo estaban enfrentándose a quien sabe qué sin que el pudiera ayudarlos y su mejor amiga estaba en una enfermería, petrificada por el mismo monstruo. El corazón le latía desbocado en parte por el esfuerzo, en parte por la desesperación y el dolor. Sentía ganas de gritar que con gusto intercambiaba su vida por la de los tres porque Hermione había sido herida investigando sin que él se ofreciera a acompañarla, Ginny había sido secuestrada por ser su hermana y Harry, Harry estaba arriesgando su vida sin ayuda porque él había sido suficientemente estúpido como para no evitar que Lockhart provocara un derrumbre.

Y él que debía ser el único que se arriesgara porque era cuya vida importaba menos, era el que estaba más a salvo de los cuatro: quitando piedras para abrirse paso.

Hermione creía haberse desmayado después de un rato porque todo estaba en silencio. Lo único que podía escuchar era el murmuro de una poción siendo vertida en varias copas pero la idea de reanimarse ya no le parecía tan alegre. No quería poder moverse para comprobar que Harry y Ron estaban heridos; no quería despertar para ser informada de una muerte cuyo protagonista tenía el apellido "Weasley".

A su lado sin embargo, empezó a escuchar como todo se alistaba para ayudarla a dejar de estar petrificada.

Cuando escucho que alguien se acercaba, Ron dejo de acarrear piedras y se asomo por el estrecho agujero que había abierto. Justo en ese momento Harry hablo, reconfortándolo al saber que estaba vivo y su alegría se multiplico cuando vio a su hermana venir junto. Conmovido, agradecido y eufórico atino a jalarla torpemente para abrazarla; al ver a su mejor amigo también a salvo estuvo a punto de hacer lo mismo.

Controlo las vergonzosas ganas de llorar sonriendo como tonto y preguntando detalles que realmente no le importaban mucho en ese momento.

Hermione volvió a estar muy atenta cuando la enfermera empezó a acercarse a los petrificados para administrarles la poción curativa. No sentía especial emoción así que le daba lo mismo ser la última. Un par de gemidos y voces se fueron escuchando levemente de tal manera que ella supo que era su turno.

Cuando sintió la poción en sus labios se digno a esperar que hiciera efecto.

Ron estaba tan feliz al salir de los baños de Myrtle que pudo reírse con ganas de que la fantasma gustara de Harry. Incluso pudo bromear acerca de que su hermana tenía una rival de amores y la fugaz imagen de Harry y Ginny como pareja no le molesto demasiado. Su mejor amigo y su hermana, vivos y juntos… ¡que idea!. La desecho sin embargo cuando los tres entraron al despacho de Mc Gonagall; agradeció a su madre que abrazara primero a su hermana pues lo necesitaba más pero también que al abrazarlo a él, también incluyera a Harry pues sin él no hubiera podido hacer nada.

Aunque lo hizo sonrojar, el Premio por Servicios Especia­les al Colegio que recibió minutos más tarde no fue nada comparado con eso.

Sus ojos fueron lo primero que pudo mover. Parpadeo, varias veces intentando acostumbrarse a la normalidad. Enseguida des aflojo el puño y movió los labios, tomándose aun un par de minutos más para sentarse en la cama. La enfermera le puso un poco de atención, preguntándole como estaba pero sin descuidar al resto de los que habían tomado la poción.

Justo cuando iba a escaparse para ayudar a sus amigos, entraron los padres de Ron y su hermanita y supo que el atacado no había sido quien ella creía.

Ron agradeció poder ir a la enfermería aunque la excusa fuera Lockhart. Ni por un momento se ofendió de que Dumbledore lo hiciera irse y, al contrario agradeció poder estar con sus padres, con Ginny y la posibilidad de ver a Hermione ya recuperada.

La idea del banquete de celebración acabo por hacerle el día.

Hermione se entero en menos de un minuto de lo que realmente había pasado y una parte de ella suspiro de alivio. La otra, aún quiso salir corriendo a ver a Harry y Ron para asegurarse de que estaban tan bien como Ginny aseguraba.

No hubo necesidad de hacerlo pues Ron entro en ese momento, sucio, maltrecho pero sano y salvo.

Cuando Ron vio a sus padres sonrientes consolando a su hermana, a Ginny sentada en la cama atendida por la enfermera y a Hermione de pie, reanimada y mirándolo supo que todo había valido la pena. Todo eso le ayudo a entender algo que ni el banquete que los esperaba, la certeza de que ganarían la copa de las Casas o su premio especial habían logrado:

Ser amigo de Harry Potter era su destino, era parte de sí mismo y daba gracias por eso.

Hermione tampoco dijo nada pero supo que todo el tiempo sin moverse había sido un sacrificio justo y estaba segura de que habría más en el futuro. Porque después de todo, no era la primera vez ni la última… no siendo amiga de esos dos.

Ninguno se dijo nada con palabras pero con la mirada ella lo felicito por haberlo logrado al lado de Harry y él le expreso que la había extrañado y le alegraba que volviera.

Harry llego después para celebrar de la manera en la que no podían hacerlo solos.