Insomnio
Ron solo quería un pequeño aperitivo antes de subir a acostarse. Acababan de llegar de Egipto y sentía que no había comido lo suficiente porque la cena, regularmente extensa, se había visto interrumpida cuando una lechuza había entrado por la ventana con una carta para su padre. El Sr. Weasley se había puesto suficientemente inquieto para alarmar a su esposa y la Sra. Weasley había ordenado a todos sus hijos ir inmediatamente a dormir, omitiendo las protestas de los chicos. Ron no le había prestado demasiada atención a la situación y quizás ni siquiera le hubiera importado demasiado si no se hubiera interrumpido su cena.
Al entrar a la cocina sin embargo, pudo ver a su padre salir con la capa de viaje mientras su madre lo miraba partir preocupada y sintió que el hambre se le esfumaba un poco, lo mismo que el sueño.
Hermione estaba disfrutando sus vacaciones después del éxito que supuso había representado su regalo a Harry. Había regresado de Francia y se paseaba contenta por su casa, mirando de vez en cuando por la ventana, esperanzada de poder ver una lechuza proveniente de uno de sus dos amigos. Sentía, por primera vez en mucho tiempo, que podía relajarse un poco y empezaba a creer que incluso Harry la estaba pasando, sino bien, al menos decente.
Pero por una extraña razón, justo cuando oscurecía ese día y al ver en la televisión la imagen del asesino prófugo, sus preocupaciones regresaron aunque no pudo identificar a que se debía.
El intento de rellenar su estomago había fracaso estrepitosamente. Ron se había ido a dormir sin comer una sola migaja, con la cara de preocupación de su madre y su postura inmóvil grabada en la mente y unas ansias raras de abrazarla que pudo controlar a tiempo. La idea de levantarse muy temprano para presentarse al desayuno, no alcanzaba a consolarlo lo suficiente: incluso, al imaginarse la escena, presentía que el hambre volvería a esfumársele de aquella manera extraña y fastidiosa. Por todo eso, estaba aún despierto, cuando escuchó como su padre llegó y se apresuró a levantarse con la excusa de poder tomar un vaso con agua.
El sueño termino por abandonarlo a pesar de estar muy cansado por el viaje cuando escucho claramente que algo había pasado con Harry. Sus dos padres callaron al verlo, dejándolo en la situación de mirarlos con temor y sorpresa desde el último trozo de escalera.
Hermione había tenido extrañas pesadillas en los pocos minutos en los que había logrado dormirse. En la mayoría, sino es que en todas, Harry y Ron aparecían sufriendo de alguna manera; a uno lo mordía un perro, al otro un gato… a veces simplemente sabía que algo malo sucedía aunque no podía adivinar que era. Por eso se despertó asustada, ansiosa por tener noticias de ellos para quitarse esas imágenes torturadoras de la cabeza.
Se asomo por la ventana y observo por un buen rato el cielo despejado, deseando con todas sus fuerzas, a pesar de saberlo casi imposible, vislumbrar alguna lechuza con una carta que la hiciera reír o al menos asegurarse de que nada malo pasaba.
A varios kilómetros de distancia, sus dos amigos tampoco podían dormir. Ron porque pensaba como enterarse de lo que había pasado con Harry y Harry porque estaba culminando su propia aventura, temeroso del castigo que creía merecer.
